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Autor: Redacción (página 860 de 1360)

‘Abrí la fosa de mi padre con mis propias manos’

“Yo tenía 18 meses cuando fusilaron a mi padre. Mataron a ocho de mi familia. Los falangistas fueron a buscarles a las eras, al campo, donde estaban todos trabajando. Iban a por mi padre, querían tomarle declaración, dijeron. Pero mi abuelo dijo: ‘Donde va mi hijo voy yo’. Y su sobrino, lo mismo. Y así, se los llevaron a todos. Ya no les volvimos a ver”, recuerda Esperanza Pérez Zamora.

Acaba de cumplir 77 años y hace 35 estaba recorriendo pueblos, buscando pistas sobre el paradero de sus familiares para abrir las fosas donde se encontraban. Hoy, incluso el partido que tanto criticó la memoria histórica, ahora en el poder, apoya y planea subvencionar las exhumaciones. Pero entonces, cuando Esperanza Pérez empezó a hacerlas, justo después de la muerte de Franco, solo expresar en público el deseo de abrir las fosas del franquismo era peligroso.

“Muchos me insultaban. ‘Puta comunista’, me decían. O directamente, me cerraban la puerta en las narices en cuanto les decía por qué estaba allí. Todavía había mucho miedo. Solo me ayudaron mujeres en una situación parecida. Alguna me cogía de la camisa por el pecho, me metía dentro de su casa y me contaba en voz muy bajita lo que sabía. Una señora me dijo: ‘Subía la gente a ver a los muertos como en una procesión. Los habían dejado mal enterrados. Fue una vergüenza…”.

Esperanza tardó tres años en encontrar a todos sus familiares. “En el momento en que salió Adolfo Suárez, fui a por ellos. Mi marido, que es taxista, dejó de trabajar para llevarme de un pueblo a otro, a preguntar a la gente si sabía algo. Tenía que volver muchas veces a la misma casa para que me contaran cosas. Al principio estábamos muy solos, pero luego nos fueron ayudando familiares de otros fusilados”.

Esperanza tenía a sus familiares repartidos por varias fosas en distintos pueblos. El paradero de su padre se lo dijo el mismo asesino. “Me dijeron el nombre del falangista que le había matado y esa misma noche fui a verle. Era 1977. ‘Soy la hija de Juanón y sé que usted le dio el tiro a mi padre. Mañana a las nueve de la mañana más le vale que esté usted en las tierras que tiene en Villamuriel para que me diga exactamente dónde está enterrado’, le dije. Se quedó blanco. Al día siguiente se presentó allí con la Guardia Civil. Los agentes me pidieron un montón de papeles, pero al final, el asesino señaló el sitio”.

Esperanza abrió tres fosas en Villamuriel, cuatro en Villamediana, cinco en Magaz, dos en Valdespina y una en Valoria la Buena, todas en Palencia. “En total recuperamos unos 150 cuerpos. Teníamos una pala, un azadón y un cepillo. Pero todo lo hacíamos con las manos, con las uñas, un día y otro día, hasta que terminábamos. Luego metíamos los restos en sacos. La excavadora que utilizamos alguna vez, la pagamos a escote entre los familiares”. Aún guarda aquellas facturas. “Es lo mejor y lo más difícil que he hecho en mi vida. Pero fue muy duro. En la primera exhumación pensé que me iba a dar algo y que me iba a morir allí mismo yo también. Tener una calavera en la mano y pensar que es de tu padre es terrible. En Villamediana, por ejemplo, los restos estaban cubiertos de cal y las faldas de las mujeres se veían todas blancas. Aún conservaban larguísimas trenzas. También encontraba botas, cucharas, monedas…”.

Esperanza calcula que en total debió poner de su bolsillo un millón de pesetas. “Por cada cuerpo que sacábamos teníamos que pagar 1.000 pesetas al Ministerio de Sanidad, por eso no declaramos a todos. Entonces no había ADN y enterrábamos a muchos juntos. Vendimos los dientes de oro de uno y nos dieron 14.000 pesetas para seguir exhumando. Otro señor que se enteró de lo que estaba haciendo me dio 20.000 pesetas y así íbamos tirando. Era mucho dinero y muchos trámites: había que ir a la sede del Ministerio de Justicia a Madrid, y a Sanidad, y luego hablar con el alcalde del pueblo…”

En cuanto terminó las exhumaciones, se puso con las pensiones. “Empecé a buscar a viudas de fusilados para explicarles que podían pedir la pensión. A algunas les daba todo tanto miedo que no querían ni llevarse los papeles para no tenerlos en casa. ¡Y Franco ya había muerto! Otras no sabían escribir y para firmar tenía que llevarlas yo con la mano sobre el papel”.

En 1979 ya había terminado su misión, exhumado a sus familiares, celebrado dos funerales y enterrado a los fusilados en cementerios. “El día que terminé sentí mucha felicidad y mucha tristeza. Ese día le pude decir a mi madre: ‘Ya está’, y lloramos las dos todo lo que nos dio la gana. Me abrazó como nunca me había abrazado y solo por eso ya valieron la pena todos los malos ratos”, explica Esperanza. “Tuve muchas pesadillas. Por la noche, en la cama, me veía a mí misma dentro de una tumba, rodeada de huesos. Miedo creo que no tuve nunca. Cuando murió Franco, abrimos una botella de champán y luego me vine como una fiera a España a buscar a los míos. Entonces estaba en Bélgica. Todo lo que quedó de nuestra familia después de la guerra se había refugiado en otro país. Creo que he sido valiente. Y estoy muy orgullosa de haber hecho lo que hice”.

https://elpais.com/politica/2012/04/07/actualidad/1333834735_777733.html

Unas Navidades alternativas con barricadas y huelga de los estibadores de Valparaíso

Después de 32 días de huelga y duros enfrentamientos en la calle con la policía, los estibadores del puerto de Valparaíso han conseguido que el gobierno obligue a la empresa a sentarse a negociar una mejora salarial, aunque los disturbios no han acabado y el acuerdo deberá ser ratificado por la asamblea de los trabajadores.

Por segundo día consecutivo en el centro de la urbe costera, ayer se volvieron a reproducir los enfrentamientos de los trabajadores con la policía.

Las manifestaciones se desarrollaron en el corazón del principal puerto chileno, que a causa de la huelga ha estado paralizado, en el inicio de la temporada de exportación de frutas y de la recalada de cruceros de turismo.

El lunes, en medio de los violentos choques, los Carabineros entraron en la sede de un sindicato y detuvieron a una veintena de trabajadores, y los incidentes acabaron con la destrucción de una feria de artesanía navideña instalada en una plaza de la ciudad portuaria.

Desde el pasado 16 de noviembre, cuando comenzó la huelga, los embarques de frutas suman apenas 3.006 toneladas en Valparaíso, un 95  por ciento menos que en igual período del año pasado, cuando concentraba el 54 por ciento del total de dichos embarques.

Una parte de las actividades tuvieron que ser desviadas al cercano puerto de San Antonio.


Según la empresa, hasta ahora las pérdidas, sólo por la no atención de buques, llegan a unos 4,2 millones de dólares.

Los estibadores eventuales trabajan por turnos y se les contrata sólo por ocho horas diarias, sin salario mínimo ni beneficios por años de servicio, vacaciones ni derecho a negociación colectiva.

Al comienzo, los trabajadores pidieron un aumento de turnos y un bono compensatorio de 2 millones de pesos operario (unos 2.900 dólares), a lo que luego agregaron un crédito blanco de 500.000 pesos (unos 735 dólares) y la eliminación de las “listas negras” de dirigentes obreros a quienes se margina de los turnos.

El presidente de la empresa pública Empresa Portuaria de Valparaíso, Raúl Celis, fue destituido por el gobierno a causa de “diferencias en la apreciación del conflicto”.

El pasado viernes los trabajadores anunciaron manifestaciones “con barricadas” en Navidad y Año Nuevo, cuando cada 31 de diciembre Valparaíso recibe el año nuevo con un gigantesco espectáculo pirotécnico que abarca cerca de 50 kilómetros a lo largo de la costa.

“No queremos arruinarle el Año Nuevo a nadie, pero tendremos un show nunca antes visto en Valparaíso, un Año Nuevo alternativo, con barricadas y protestas en la calle”, anunció Pablo Klimpel, portavoz de los huelguistas.

El ejército británico impulsa el empleo militar de la ‘inteligencia artificial’

El secretario de defensa de Reino Unido afirma que se hará un mayor uso de la inteligencia artificial y otras nuevas tecnologías para combatir las “amenazas mundiales emergentes”.

No habrá ninguna clase de recortes presupuestarios. Se establecerá un fondo de 160 millones de libras para apoyar las nuevas armas militares para hacer frente al espacio y las amenazas informáticas.

Gavin Williamson dijo que la inteligencia artificial tiene un papel cada vez más importante en la protección de la flota submarina del Reino Unido.

Pero el Laborista dijo que no se había destinado ningún dinero nuevo para enfrentar la “crisis de asequibilidad” en las inversiones.

En una declaración a los parlamentarios sobre el Programa de Modernización de la Defensa, una iniciativa de 1.800 millones de libras iniciada en enero para fortalecer a las fuerzas armadas, Williamson dijo que habría un mayor enfoque en las tecnologías de vanguardia para permitir que el Reino Unido siga el ritmo de sus competidores y adversarios.

Según el Partido Laborista, las estimaciones del gobierno sugieren un déficit de financiación de entre 7.000 millones y 15.000 millones de libras contra el gasto en equipos planificados durante la próxima década.

El Ministerio de Defensa también planea invertir fuertemente en buques de guerra, aviones y vehículos blindados (*).

Williamson dijo que la “inteligencia artificial” se integrará en nuevos programas mientras el Reino Unido se esfuerza por aprovechar su “variedad de capacidades de vanguardia en el mundo” de la manera más efectiva posible.

En particular, los nuevos programas de “punta de lanza” buscarían aplicar tecnologías modernas a las amenazas submarinas, las capacidades de vigilancia y reconocimiento, y el comando y control en operaciones terrestres.

El Williamson dijo que el gasto en defensa aumentaba en términos reales cada año y que el presupuesto total aumentaría a 40.000 millones de libras para 2021.

El secretario de defensa argumentó que debía tomar el control de la revisión para evitar ser forzado a hacer recortes de defensa más dolorosos. Ya ha persuadido al Tesoro para que otorgue al Ministerio de Defensa una suma adicional de 1.800 millones de libras.

También expuso sus planes para modernizar las fuerzas armadas, con una inversión adicional en nuevas tecnologías como la lucha contra la guerra informática y el desarrollo de robots para el campo de batalla con “inteligencia artificial”. Pero aún no ha demostrado cómo hará todo esto con el dinero que le han dado.

(*) https://www.gov.uk/government/organisations/ministry-of-defence

Lo que los obreros ‘son’ y lo que los obreros ‘deben ser’ en todo el mundo: una única clase social

Uno de los artículos sobre los “chalecos amarillos” ha suscitado los comentarios de dos lectores que, a su vez, puede ser interesante comentar porque exponen opiniones bastante comunes, pero no por ello menos erróneas.

El primero de ellos dice así: “Si os creéis que los proletarios de los chalecos amarillos son todos de izquierdas vais mal, una gran cantidad son nacionalistas liberales que solo quieren dejar de pagar impuestos y luchar contra eso que llaman globalización”.

Este lector lleva el fenómeno de la protesta francesa terreno de la ideología y de la conciencia. Le preocupa si los manifestantes son de una u otra filiación política, con el agravante de que se refiere a “todos”, lo cual es ya una exageración en sí misma.

A una lucha tan masiva, como la de los “chalecos amarillos”, los manifestantes acuden con su propia cabeza, creencias y, posiblemente, algunos también con el carnet de afiliado, y es muy típico juzgar a las personas por ello, por sus opiniones, por su afiliación, sus votos, o su pancarta.

En definitiva, el lector supone que las personas “somos” diferentes en función de lo que pensamos: “somos” de izquierdas, de derechas, anarquistas, reformistas, socialdemócratas, etc. Lo que nos define es nuestra ideología porque “somos” o nos definimos por eso: por nuestras peculiares ideas.

No obstante, el materialismo sostiene lo contrario. Independientemente de sus creencias, las personas se definen por las relaciones de producción en las que participan, es decir, por sus condiciones de trabajo y por el trabajo mismo que desempeñan, o por la falta de trabajo, que es lo que les conduce (o no) a la lucha y a la protesta, es decir, a una práctica social.

Es lo que Marx y Engels escribieron en el “Manifiesto comunista” de varias formas distintas, como por ejemplo: “El capital no es una fuerza personal sino una fuerza social”. No se trata de que la ideología no sea interesante, e incluso la ideología personal de todos y cada uno de los que han intervenido en la movilización de los “chalecos amarillos”, sino que es más interesante aún eso que normalmente se llaman las “condiciones objetivas”.

Por ejemplo, el lector hace referencia a que los manifestantes no “quieren” pagar impuestos (directos, suponemos), que es otra manera de llevar el análisis al terreno de lo subjetivo. Pero el problema principal no es lo que quieran o no y, según una reciente encuesta publicada por Le Monde (*), resulta que una buena parte de ellos no es que no “quiera” pagar sino que no paga ningún tipo de impuestos directos, seguramente (así lo interpretamos nosotros al menos) porque su salario no llega al mínimo impositivo, es decir, porque no puede.

Otro lector escribe lo siguiente: “Hablar de la clase obrera como algo monolítico es no tener ni puta idea de la realidad en la que se vive pero bueno lo importante es hacer un artículo ‘redondo’ para tener el ego y la vanidad bien alimentados”.

Es una buena demostración de que lo que cada uno lee puede no tener nada en común con lo que queda escrito, aparte de que el recurso a la palabra “monolítico” es algo que se viene imputando al movimiento comunista internacional desde la Guerra Fría.

Cualquiera que haya leído un poco por encima a Marx y Engels sabrá que nadie más que ellos han descrito hasta la extenuación las diferencias entre unos trabajadores y otros, entre unas condiciones de trabajo y otras, de tal manera que una de las categorías básicas del marxismo es la “división del trabajo” que se extiende al ámbito internacional, es decir, a todos los trabajadores del mundo.

Analizar al detalle esas diferentes condiciones de trabajo en las que cada trabajador está inmerso, es fundamental para llevar a cabo una buena labor sindical y política, y en función de ello podríamos hacer un largo listado de tipos diferentes de trabajadores: trabajadores del campo y la ciudad, trabajadores y trabajadoras, trabajo simple y complejo, manual e intelectual, trabajadores autóctonos e inmigrantes…

La clase obrera es, pues, esencialmente heterogénea pero, al mismo, todos sus integrantes tienen en común un hecho igualmente básico: todos ellos son obreros asalariados (o parados), es decir, todos ellos pertenecen a una única clase, cualquiera que sea el lugar en el que trabajen o el tipo de trabajo que desempeñen.

“Unitas complex”, decían los clásicos. Tan erróneo es decir que todos los trabajadores son iguales, como lo contrario: decir que no son trabajadores. Todos los trabajadores del mundo forman parte de una única clase obrera y ese es el significado con el que concluye el “Manifiesto comunista”: proletarios del mundo uníos.

En el mundo actual y en cada uno de los países la burguesía impone, sin embargo, lo concreto, las peculiaridades entre unos y otros trabajadores, el “divide et impera”. La tarea de los comunistas es justamente la opuesta: unir a millones de trabajadores que son diferentes unos de otros.

El artículo versaba precisamente sobre eso: no de lo que los trabajadores “son” sino de lo que “deben ser” en la medida en que todos ellos forman parte de la misma clase social, única en todo el mundo (repetimos). Pues bien, si todos ellos forman parte de una misma clase social, deberán actual como tales, es decir, como una clase única, uniforme y homogénea, para lo cual es necesario tener lo que decíamos en el artículo: programa, organización y dirección.

(*) https://www.lemonde.fr/idees/article/2018/12/11/gilets-jaunes-une-enquete-pionniere-sur-la-revolte-des-revenus-modestes_5395562_3232.html

Más información:
– ‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza
 

En el mundo nunca había habido tanta ‘inteligencia’ como hoy

Las calles y plazas de las grandes ciudades se están llenando de redes wifi que luego venden a las grandes multinacionales de la tecnología a fin de mantener bien controlados a los vecinos. Por un abuso del diccionario, las llaman “smart cities”, o sea, “ciudades inteligentes”, una de las cuales es Toronto.

Luego todo eso se oferta y vende como servicios y prestaciones de interés para los propios vecinos y visitantes, además de los consabidos discursos absurdos de algunos informáticos sobre las maravillas que nos esperan con la nueva “inteligencia artificial”.

Nunca como hoy había habido tanta “inteligencia” en el mundo. Hay ciudades “inteligentes”, vehículos “inteligentes”, robots “inteligentes”, teléfonos “inteligentes”, viviendas “inteligentes”… Todo es ”inteligente”.

Nuestro viejo diccionario dice que la palabra inglesa “smart” tiene múltiples significados de los que “inteligente” no es el que más nos gusta. También pueden valer “astuto”, “hábil” e incluso “listo” porque en una sociedad capitalista realmente el tipo “inteligente” es el “listo”, o más bien el “listillo” y el “espabilado”.

Lo que normalmente los expertos llaman “inteligencia”, sea natural o artificial, no es otra cosa que la capacidad de adaptación de alguien o algo a la sociedad en la que vive, que es burguesa, competitiva y sedienta de lucro. De ahí que la ciudad “inteligente” de Toronto haya resultado una ciénaga de corrupción, sobornos y mordidas al más alto nivel, desde el Primer Ministro de Canadá hasta el último concejal del ayuntamiento.

En el escalafón de los “listillos” el último lugar lo ocupamos, naturalmente, los vecinos más tontos, que somos lo más típico de internet y las nuevas tecnologías digitales: somos la mercancía que se compra y se vende. En una era tan “inteligente” nadie se preocupa de sus derechos, a los que en la Antigüedad se calificaba como “inalienables”, una maravillosa palabra legada por el Imperio Romano para denotar “aquello que no se puede vender”.

Antes de la llegada de la “inteligencia artificial” en el mundo había cosas así, que no tenían precio, que estaban fuera del mercado (“res extra commercium”). Con los derechos no se negociaba.

Ahora las cosas son de otra manera muy diferente porque en el mundo no prevalecen los derechos sino la “inteligencia” que se aprovecha de nuestra necedad y de nuestra necesidad. A nadie le debe extrañar que los “progres” quieran legalizar la prostitución. Si los órganos se donan, la sangre se vende, los cuerpos se entregan y los vientres se alquilan, ¿por qué no?

A este cambio algunos lo llaman “avance” y los más osados se atreven a hablar incluso de “revolución”. Ya ven como cambia el lenguaje en poco tiempo.

Parece mentira


Jon Iurrebaso

A casi 10 años del abandono de las posiciones de liberación nacional y social para Euskal Herria por parte del complejo Sortu (hablamos de estructuras y no de personas) seguimos asombrándonos.
En un mitin dan por bueno reivindicar la república vasca y al mismo tiempo aceptar la partición de Euskal Herria y teorizar sobre 3 procesos políticos en 3 territorios de Euskal Herria que confluirían en quien sabe qué. Y todo esto dando por hecho que se va a hacer por las buenas y que los Estados francés y español lo van a aceptar. Impresionante.
Ya ni siquiera mencionan a la comunidad internacional como aval de que el paso a la integración en el sistema del ocupante era lo mas racional, justo y prometedor. En realidad lo único que ha hecho el equipo internacional especializado en desmontar movimientos revolucionarios de liberación nacional, a lo largo y ancho del mundo, es ayudar a terminar con el MLNV para gloria de la burguesía (vasca y española), el capital y el imperialismo.
Un día loan a las fuerzas represivas españolas a cuenta de un acción yijadista indiscriminada en Barcelona, como consideran al Estado español en clave democrática. Y, al de pocos meses, dicen que la Constitución es una cárcel de pueblos. El tufo de las elecciones es palpable. Es como el PNV en Salburua, ese día independencia, y al de dos minutos, cipayos de los ocupantes y del orden capitalista.
A bote pronto diríamos que no se puede articular una dinámica de liberación nacional y social (lo decimos por enésima vez) intentando contentar a las bases independentistas, al capital y susuncorda. Todo a la vez. Un imposible que todavía es perdonado e incluso atrae a algunas conciencias.
Esa dinámica es propia del PNV. La lleva practicando toda la vida y salvo intereses puntuales (crisis…), el sistema no va a soltar cuerda a aprendices de última hora, desechando los buenos oficios de la burguesía vasca.
Y lo que parece mentira, decíamos como titulo de esta pequeña reflexión, es que algunos se quejen a diciembre del 2018 que el gobierno no muestra disposición a mover ninguna ficha en el tema de los y las presas políticas vascas. Parece un descubrimiento.
De nuevo decimos que hay enemigos chulos, patanes, perdedores de un imperio, nacionalistas en su 98 % (incluidas la mayoría de las izquierdas) que no mostrarán clemencia ante quien no les va a plantear nunca ningún problema serio. Eso es lo que esta ocurriendo entre el complejo Sortu y los Estados que nos ocupan.
Y parece mentira que unos pidan reformar la Constitución y al mismo tiempo pidan que se aplique la ley del ocupante, tanto en la calle como en las cárceles. Esa misma ley tiene en prisión a militantes vascos en condiciones extremas y uno de ellos proximo a cumplir los 35 años de cárcel.
Una vez más, constatar que desde dentro del monstruo no podemos construir tenemos por qué ser sumisos ante quienes nos niegan a ser libres y dueños y un futuro libre. Es imposible. Apelamos a la reflexión y al debate. No dueñas de nuestro destino. Tenemos derecho y obligación (por los que lucharon, por nosotros/as y por los y las que lucharán) a ser libres y eso solo lo podremos desarrollar mediante la lucha.

Ojo por ojo: el ejército sirio responderá a los ataques israelíes con el aval de Moscú

El ejército sirio responderá a cualquier ataque israelí contra sus bases como parte de una nueva política adoptada por los dirigentes de Damasco tras el accidente del avión ruso Il-20 en septiembre pasado, según una información del periódico kuwaití Al-Rai.

“Damasco está a la espera de un ataque israelí contra objetivos militares específicos para tomar represalias con un ataque similar, lo que significa que un ataque contra un aeropuerto en Siria irá seguido de un ataque contra un aeropuerto en Israel», dijo un funcionario sirio.

Moscú ha dado luz verde al gobierno sirio para responder a cualquier ataque israelí que destruyera las capacidades militares sirias o matara a los asesores extranjeros que apoyan al ejército regular.

El gobierno de Tel Aviv ha sido informado de esta nueva política.

“Cualquier ataque contra objetivos sirios o iraníes será considerado como un ataque contra las fuerzas rusas, lo que no permitirá a Israel matar a sus soldados y oficiales directa o indirectamente”, añadió el funcionario.

Las alegaciones de Israel sobre la destrucción de las capacidades de misiles sirias son falsas. Siria ha recibido misiles de mediano y largo alcance guiados por el sistema ruso de navegación por satélite Glonass. El ejército sirio recurrirá a esos misiles para responder a cualquier ataque israelí.

El 29 de noviembre Israel hizo su primer intento de alcanzar objetivos dentro de Siria desde el derribo del Il-20. Entonces el gobierno de Damasco declaró que todos los misiles israelíes habían sido interceptados con éxito. Hasta la fecha, no hay pruebas de que el ataque israelí haya afectado a ningún blanco.

Es probable que en los próximos días el Ministerio de Defensa sirio no confirme la información de Al-Rai, ya que el gobierno sirio no suele revelar sus decisiones estratégicas.

https://southfront.org/an-airport-for-an-airport-syrian-army-to-respond-to-any-future-israeli-attacks-report/

‘Chalecos amarillos’: como pollo sin cabeza

La crónica de este fin de semana de FrancetvInfo sobre las movilizaciones de los “chalecos amarillos” no tiene desperdicio (*). Hasta ahora los tertulianos, tanto en Francia como en España, se quejaban de dos aspectos de la lucha que, por cierto, son el mismo aspecto. Por un lado, que se trata de una protesta espontánea. Por el otro, se lamentan de “la violencia” que, como siempre, deben Ustedes interpretar correctamente: se trata de “la violencia” de los manifestantes, no de los que ha matado la policía disparando a bocajarro a diestro y siniestro.

Cuando las movilizaciones populares no están controladas por los agoreros de siempre (sindicatos y partidos “de izquierda”), derivan por derroteros inadmisibles: barricadas, cócteles molotov, cortes de carretera, incendios, asaltos…

La mayoría es pacífica. Ejerce un derecho constitucional y lo hace, además, civilizadamente, e incluso tienen razón. Los protagonistas de los execrables disturbios no son los manifestantes sino unos pocos, al margen de los demás, el “black block”, vándalos, delincuentes comunes…

Ese es el rollo típico de los tertulianos de la tele, cuyas neuronas no dan para más. A fin de evitar tales disturbios, lo mejor es evitar la espontaneidad de las luchas, ponerlas en manos de sindicatos, como la CGT francesa, sin ir más lejos.

Dicho y hecho. Conscientes de que la movilización de los “chalecos amarillos” no se había logrado frenar ni con el atentado de Estrasburgo, tan oportuno, ni con las promesas de Macron, había que poner a un sindicato de salvavidas del capital, que se encargó de convocar una “huelga general” (un sábado) para “defender el poder adquisitivo de los salarios”.

A partir de entonces la liturgia cambia; deja de ser lo que había sido y el propio sindicato avisa previamente a la policía de las manifestaciones convocadas, su horario, su recorrido y demás.

Casi ni hace falta policía porque el sindicato es en sí mismo un policía que se llama “servicio de orden” para que todo transcurra como les gusta. Se ha convertido ya en una “manifestación tradicional”, dice FrancetvInfo, donde la palabra “tradicional” necesitaría algo más de explicación porque no se quiere referir a la Comuna de París, por poner un ejemplo.

A diferencia de otras jornadas, a donde llegaron los tentáculos de la CGT no alcanzó la maldita violencia. “No se registró ninguna perturbación”, añade la crónica de FrancetvInfo.

A través de su gobierno, el capitalismo francés ha encomendado a la CGT acabar con el levantamiento de los “chalecos amarillos”, lo que el sindicato cumplirá con toda celeridad y a cambio de unas mínimas concesiones para no quedarse con el culo al aire.

Es el destino ineluctable de cualquier movimiento espontáneo. Fue bonito mientras duró porque demostró que también en las grandes metrópolis mundiales hay combustible suficiente para incendiar la pradera.

Es algo de lo que, sin embargo, muchos dudan porque creen que el proletariado se ha “aburguesado”, o que está “alienado”, o que vota a la “extrema derecha”. En fin, cada día leemos bobadas como esas para todos los gustos.

Los que opinan de esa manera tienen una carencia seria: se preocupan mucho de los demás; se quejan de que quienes no luchan son los demás, de que ya deberían haber salido a luchar, o de que luchan poco.

Deberían preocuparse por sí mismos. En todo el mundo, incluidos los países del Primer Mundo, la clase obrera saldrá a la calle de manera inexorable y saldrá, además, a por todas. Por lo tanto, eso no les debería preocupar, sino lo que harán ellos cuando eso se produzca. ¿Están Ustedes preparados?, ¿serán capaces de ponerse a la cabeza de un movimiento así, de ir a por todas?, ¿o más bien son Ustedes bomberos del tipo CGT francesa?

Lo mismo que en España, en Francia el déficit no es la clase obrera, que ha dado muestras mil veces de que está dispuesta a todo. Lo que le falta al movimiento es cabeza, dirección y programa. Preocúpense de ello y dejen de culpabilizar a los trabajadores. ¿Está Usted organizado?, ¿está bien organizado?, ¿tiene un programa que ofrecernos a los demás?, ¿es capaz de dar una explicación de la situación política?, ¿qué salidas nos ofrece?

(*) https://france3-regions.francetvinfo.fr/auvergne-rhone-alpes/lyon-saint-etienne-manifestations-pouvoir-achat-1592309.html

Más información:
– De las barricadas de los ‘chalecos amarillos’ ha surgido una nueva estrella: Eric Drouet

Los trabajadores húngaros en pie de guerra contra la reforma laboral del gobierno

Desde hace varios días los trabajadores húngaros se están manifestando para protestar contra la reforma de la legislación laboral del gobierno, recién aprobada el 12 de diciembre.

En virtud de la nueva legislación, los capitalistas podrán exigir a sus trabajadores que trabajen hasta 400 horas extraordinarias al año (frente a las 250 horas que han trabajado hasta ahora), pagaderas en un plazo de tres años.

Los trabajadores califican la reforma como un “derecho de esclavitud” y exigen que se apruebe un aumento del salario mínimo.

El Primer Ministro, Victor Orban, dice que “para ganar más hay que trabajar más” y califica a los manifestantes de criminales y vándalos.

El 14 de diciembre, cerca de 3.000 personas se reunieron frente al Parlamento en Budapest, donde se produjeron choques de los manifestantes con la policía, que lanzó gases lacrimógenos para disolver la concentración.

La policía detuvo a unos 50 manifestantes y unos 15 policías resultaron heridos.

Los manifestantes eran jóvenes en su mayoría y las movilizaciones se están extendiendo a otras ciudades de Hungría. En Pécs, por ejemplo, las manifestaciones también fueron significativas, pidiendo la “destrucción del castillo de naipes erigido por el gobierno”.

Hoy está convocada una manifestación en Budapest, que se espera sea masiva. Es la primera vez que Orban tropieza con tantos manifestantes heterogéneos, agrupados por el rechazo a su política antiobrera. Durante la última manifestación los manifestantes empezaron a gritar “¡Fuera Orbán!”.

La Hungría actual reedita el Imperio Austro-Húngaro de hace un siglo, un país bajo el control de Alemania, que no mueve un dedo sin el consentimiento de Merkel.

Al menos 120 detenidos en el quinto sábado de manifestaciones de los “chalecos amarillos” en Francia

Al menos 120 personas han sido detenidas durante el quinto sábado consecutivo de movilizaciones de los “chalecos amarillos”, que no han logrado frenar ni las promesas de Macron de dar marcha atrás en el impuesto sobre los carburantes, ni el atentado mortal de Estrasburgo.

Un conductor se ha convertido en la séptima víctima mortal desde el inicio hace cinco semanas de las protestas, al estrellar su vehículo contra un camión detenido por un retén de los manifestantes levantado en la localidad belga de Erquelinnes, en la frontera con Francia.

Para inspirar sensación de normalidad y no espantar a los turistas, el gobierno ha decidido que algunos de los principales monumentos de París, como la torre Eiffel o el Arco del Triunfo permanezcan abiertos.

Sin embargo, muchos museos y sitios culturales en París permanecerán cerrados por precaución, como las Catacumbas, el Museo de Arte Moderno, el Petit Palais o el Museo Cernuschi. Varias estaciones de metro permanecerán cerradas o con interrupciones, principalmente en el oeste de París.

La policía también ha iniciado el baile de cifras. Dicen que el llamado Acto V ha sido secundado por unos 16.000 manifestantes que han efectuado 199 bloqueos en todo el país, frente a los 22.000 asistentes de la semana pasada, donde fueron levantados unos 297 retenes.

Las cifras son sustancialmente más bajas que las registradas el fin de semana pasado, apogeo de las protestas, cuando antes del mediodía ya habían resultado detenidas unas 320 personas en un día que acabó con más de 1.000 detenidos y unos 135 heridos.

En París, la nueva marcha, protagonizada en su inicio en torno a las 8.30 por apenas un millar de manifestantes, ha estado flanqueada por el contingente policial. En los Campos Elíseos la policía ha empleado de nuevo gases lacrimógenos durante la mañana.

A primera hora se contabilizaban apenas un millar de manifestantes, aunque se mantiene un dispositivo policial de gran envergadura que ha tenido que intervenir finalmente en torno a las 16.00 con cañones de agua en los Campos Elíseos. También se tiene constancia de cargas policiales en el mercado de Las Halles centrales. A ello hay que añadir disturbios leves en barrios céntricos de la capital como el de Opera, Saint-Lazare o la avenida Presidente Wilson.

En el programa de esta mañana de ETB sobre los “chalecos amarillos”, al hablar de “la violencia” se les ha olvidado a todos mencionar que 7 manifestantes han fallecido como consecuencia de las protestas. La policía francesa también es intocable.

Veamos: en Bruselas el número de detenidos en la manifestación de hoy de los “chalecos amarillos” es de 60, a pesar de que la policía dice que no hubo incidentes. Entonces, ¿por qué los han detenido?, ¿cuál es la coartada de la represión esta vez?, ¿a eso no lo llaman “violencia” en ETB?

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