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China acumula gigantescas reservas de petróleo aprovechando el desplome de los precios

China está aumentando las compras de petróleo en los mercados mundiales aprovechando la caída de los precios, según la agencia Bloomberg (1).

El gobierno chino también ha dado instrucciones a las instalaciones de almacenamiento privadas para que aumenten las compras de crudo.

El objetivo es mantener existencias públicas equivalentes a 90 días de importaciones netas, que podrían ampliarse eventualmente a 180 días mediante la inclusión de reservas comerciales.

90 días de importaciones netas de petróleo crudo representan unos 900 millones de barriles, aunque se desconoce el tamaño actual de las reservas públicas de China.

Anteriormente, Reuters había informado de que China había aumentado sus compras a Rusia y Estados Unidos (2), aprovechando la reducción de los precios del petróleo después de que Arabia saudí y Rusia se negaran a prorrogar un acuerdo para reducir la producción de petróleo.

El acuerdo con la OPEP expiró el 31 de marzo y no fue posible renovarlo porque Rusia y Arabia saudí no pudieron acordar los términos de su prórroga.

Los saudíes afirman que sin una reducción de la producción, que Rusia no aceptó, el acuerdo no tiene sentido. Tras retirarse del acuerdo, los saudíes planean conquistar el mercado del petróleo tirando los precios.

La superproducción de crudo está alcanzado cotas nunca alcanzadas y la demanda mundial podría disminuir entre 26 y 30 millones de barriles, ya que el consumo de materias primas ha disminuido drásticamente debido a la crisis del capitalismo.

(1) https://www.bloomberg.com/middleeast
(2) https://www.reuters.com/%20

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El Pentágono sabía desde hace tres años la ‘llegada’ de una pandemia de ‘gripe común’ por coronavirus

El coronavirus es relativamente conocido en los laboratorios desde al menos 50 años, de manera que no es exacto decir que haya “llegado” de algún sitio. Ya existía y, como hemos relatado en otras entradas, con anterioridad a la histeria se habían producido alertas e incluso ensayos de pandemia, aunque fueran de tipo circense.

Por lo tanto, no hay ningún “brote” o, por lo menos, no ha sido “imprevisto”. Mucho menos cabe decir, como Trump, que “surgió de la nada”. Ni siquiera de Wuhan.

El 6 de enero de 2017 el Pentágono elaboró un plan de 103 páginas en el que hablaba de la “amenaza” de una “nueva gripe”, e incluso de que podía producirse una escasez de camas en los hospitales, así como de material sanitario.

El plan está publicado en internet (1) y su filtración forma parte de la campaña del Partido Demócrata y sus aliados (prensa, espionaje) contra Trump, que no ha cesado desde que llegó a la Casa Blanca y que no ha sido capaz de atajar, como ya hemos explicado repetidas veces aquí.

“La amenaza más probable y significativa es una nueva enfermedad respiratoria, especialmente una nueva enfermedad de gripe”, advertía el Pentágono, que hace referencia expresa al coronavirus en varias ocasiones, por ejemplo al afirmar que “las infecciones por coronavirus [son] comunes en todo el mundo”.

Esos términos que los demás hemos aprendido hace un par de días, ya los utilizaba el Pentágono hace años, quien reconoce, además, que no había ningún “brote” porque las infecciones eran “comunes”, o sea, nada del otro mundo, nada que a ellos les haya podido sorprender en absoluto.

El plan era una actualización de otro anterior del mismo Pentágono para hacer frente a una “pandemia de gripe”, señalando que “incorpora las lecciones aprendidas de varios brotes recientes, entre ellos […] el coronavirus del Síndrome Respiratorio del Oriente Medio 2012”, es decir, el MERS.

El Pentágono ha filtrado un plan que, en principio, era confidencial, a través de The Nation (2), el típico órgano mediático de los progres made in USA. A su vez, el medio se ha dirigido a Denis Kaufman, que encabezó la División de Enfermedades Infecciosas y Contramedidas de la Agencia de Inteligencia de Defensa, quien admite que el espionaje militar era “consciente de los peligros del coronavirus desde hace años”.

La inteligencia militar sabía, pues, del coronavirus, de las “infecciones comunes” que podía causar, e incluso de la escasez de material sanitario que se iba a producir, lo que aumentaría el número de víctimas, con “un impacto significativo en la disponibilidad de la fuerza de trabajo mundial”.

Queda claro que el Pentágono no se refería sólo a Estados Unidos. “Incluso los países más industrializados no dispondrán de suficientes camas de hospital, equipo especializado como ventiladores mecánicos y productos farmacéuticos de fácil acceso para tratar adecuadamente a sus poblaciones durante una pandemia clínicamente grave”, dice el informe.

Otra predicción del Pentágono se concentra sobre las vacunas frente al coronavirus, su escasez y, por consiguiente, la “competencia mundial” para apoderarse de ella.

(1) https://www.scribd.com/document/454422848/Pentagon-Influenza-Response
(2) https://www.thenation.com/article/politics/covid-military-shortage-pandemic/

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Un tribunal pakistaní ordena la liberación del yihadista condenado por la decapitación de Daniel Pearl

El yihadista británico Omar Sheikh
Esta es la tercera entrada que dedicamos a la decapitación del periodista estadounidense Daniel Pearl y a su asesino, el espía y yihadista británico Omar Sheikh. En cuanto no sea imprescindible, no vamos a repetir lo que ya hemos narrado con anterioridad.

El motivo de volver sobre el asunto es que un tribunal de Pakistán acaba anular su condena, lo cual pone de manifiesto las presiones de los imperialistas británicos para conseguir la liberación de uno de sus peones de brega.

Tampoco repetiremos por enésima vez que el imperialismo y el yihadismo son las dos caras de la misma moneda y que los últimos instigadores de que hayan rodado tantas cabezas en el mundo durante décadas son principalmente los gobiernos de Washington, Londres y París.

Sheikh, también conocido como Ahmed Saeed Sheikh, fue condenado a muerte en 2002 por el secuestro y asesinato de Pearl ese mismo año, una pena que le fue conmutada por 7 años de prisión incondicional.

El fiscal del caso, Saleem Akhtar, confirmó la liberación del matarife, añadiendo que tenía intención de apelar la decisión del tribunal, que aún no se ha ejecutado.

Otros tres cómplices, Salman Saquib, Fahad Nasim y el jeque Adil, también fueron condenados en 2002 a cadena perpetua, entre otras cosas, por enviar correos electrónicos a Estados Unidos reivindicando el secuestro y asesinato atroz del periodista. También están en la calle.

Pearl era corresponsal del diario Wall Street Journal y desapareció el 23 de enero de 2002 en Karachi cuando iba a entrevistar a un dirigente yihadista de Al-Qaeda.

El periodista Daniel Pearl
El periodista realizaba un trabajo realmente arriesgado en aquel momento: destapar las redes islamistas, entonces muy consolidadas en Karachi, poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas.

Aquellas redes no podían salir a la luz, por lo que le secuestraron, una acción reivindicada por una organización poco conocida, que pidió la liberación de los pakistaníes que habían sido capturados por el ejército de Estados Unidos en Afganistán y trasladados al campo de concentración de Guantánamo.

Tras un mes de secuestro, su muerte se anunció mediante un vídeo al consulado de Estados Unidos en Karachi, en el que aparecía Pearl con la garganta seccionada.

Sheikh, de 29 años de edad, hijo de una familia burguesa adinerada, nació, creció y vivió en Gran Bretaña. Desde el primer momento confesó ser el instigador del secuestro, aunque durante el juicio negó los hechos.

El día que los tribunales dictaron su condena amenazó a Pakistán con tomar represalias, lo cual es extraño en alguien que ha sido condenado a muerte. “Veremos quién muere primero, yo o las autoridades que arreglaron mi sentencia de muerte”, escribió en un mensaje que fue leído por uno de sus abogados.

Luego apeló y la revisión del juicio se aplazó docenas de veces. La condena había aplacado el primer golpe de efecto y era necesario ganar tiempo para apañar una segunda resolución, cuando las aguas se calmaran, las presiones surtieran su efecto y todo quedara en gua de borrajas.

En 2016 el ejército pakistaní dijo que había frustrado un ataque planeado en el que participaron varias organizaciones yihadistas y dos coches bomba para liberar a Sheikh de la Prisión Central de Hyderabad, donde cumplía condena.

Tras la muerte del periodista, se creó el Proyecto Pearl con el fin de investigar los hechos. En 2011 concluyó que los tribunales pakistaníes habían cometido un error, ya que los cuatro condenados por su asesinato ni siquiera estuvieron presentes en su ejecución.

Según Asra Nomani, una antiguo colega y amiga del periodista que dirigió la investigación, quien lo ejecutó fue Jaled Sheikh Mohammed, el autoproclamado “cerebro de los ataques del 11 de septiembre de 2001”.

Mohammed fue detenido en 2003 y está encarcelado en Guantánamo. Un psicólogo que lo interrogó dijo que el detenido le había confesado que fue quien decapitó a Pearl.

Más información:
– Crónica de la decapitación brutal de un periodista
– Los gobiernos ‘de izquierda’ condujeron a la OTAN con metiras a una guerra de agresion en los Balcanes

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Lo nunca visto: otros 6,6 millones de parados más en una semana en Estados Unidos

6,65 millones de nuevas solicitudes de subsidio de desempleo en una semana. No hay precedentes en la economía de Estados Unidos, que se ha visto muy afectada por la crisis económica. Estos parados se suman a los 3,3 millones de la semana anterior, que ya era un récord de todos los tiempos en ese momento. La anterior fue en octubre de 1982, en el punto álgido de la recesión tras la segunda crisis del petróleo (695.000 peticiones).

Esta es la primera contracción del empleo privado en diez años, pero las malas cifras no se incluirán en las estadísticas oficiales del Departamento de Trabajo, que se publicarán mañana.

JP Morgan pronostica una tasa de desempleo del 8,5 por ciento, mientras que Goldman Sachs predice una tasa máxima del 15 por ciento. El Banco de la Reserva Federal de San Luis teme que se pierdan 47 millones de puestos de trabajo, lo que se traducirá en una tasa de desempleo del 32 por ciento.

En febrero la tasa de desempleo era sólo del 3,5 por ciento, asi que la tasa de fuerza de trabajo inactiva se multiplica por diez.

Pero los videntes de la teoría económica burguesa no sólo especulan por los porcentajes de paro sino por su duración. Los economistas de Goldman Sachs anticipan que el PIB de los Estados Unidos podría contraerse en un 34 por ciento en el segundo trimestre al ritmo anual, lo que significa que el cierre de muchas empresas será definitivo.

Para paliar el hundimiento, la Casa Blanca ha aprobado un plan de recuperación a una escala sin precedentes: 2 billones de dólares para contener el descontento masivo: ampliación del período de indemnización por desempleo a cuatro meses, aumento de la prestación por desempleo, envío de cheques de hasta 1.200 dólares para adultos que ganen menos de 99.000 dólares al año y 500 dólares adicionales por niño…

El texto también incluye 367.000 millones de dólares en préstamos para pequeñas empresas. Estos préstamos no tendrán que ser devueltos si el beneficiario no despide a los empleados durante el período de crisis. Se asignarán otros 500.000 millones de dólares a los sectores más afectados por la crisis, como las líneas aéreas, los grupos hoteleros y las líneas de cruceros.

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Estados Unidos quiere negociar el precio del petróleo con Rusia y Arabia saudí

El martes Trump dijo que, “si es necesario”, Estados Unidos podría participar en las conversaciones previstas entre Rusia y Arabia saudí sobre el desplome del mercado mundial del petróleo, que ha llevado a una guerra de precios entre Moscú y Riad.

En una conferencia de prensa en la Casa Blanca, dijo que había mantenido intercambios por separado con Mohammed Ben Salman y Putin.

Estados Unidos quiere imponer una reducción de la producción para elevar los precios en los mercados internacionales.

En la bolsa de Wall Street las acciones de las empresas que explotan petróleo de esquisto han caído un 70 por ciento desde comienzos de este año.

El lunes el Kremlin anunció que Trump y Putin habían acordado que los funcionarios de energía de Estados Unidos y Rusia se reunirían para discutir la caída de los precios del petróleo.

Anteriormente Trump había descrito la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita como “una locura”.

El mercado del petróleo no sólo se enfrenta a una crisis sino a varias. A la disputa entre Rusia y Arabia saudí se le une el parón de la actividad económica en el mundo, especialmente en el transporte aéreo y la industria automovilística.

El Secretario de Energía de Estados Unidos, Dan Brouillette, se reunió el martes con su homólogo ruso Alexander Novak para discutir el colapso del petróleo y acordaron mantener más discusiones que involucren a otros grandes productores de crudo.

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La tasa europea de mortalidad ha descendido respecto a los tres años anteriores ¡en plena pandemia!

Ayudada por los “expertos”, la prensa española está haciendo un enorme esfuerzo con las cifras. “La Covid-19 es ya la primera causa de muerte en España”, dice El País (1).“La epidemia de coronavirus casi dobla la mortalidad media en estas fechas en varias zonas de España”, dice ElDiario.es (2)

“La mortalidad sube en España en marzo al menos un 17 por ciento”, dice El Confidencial (3).

El típico apaño con los números es inútil. Hasta la fecha las estadísticas lo que muestran es que en 24 países europeos no sólo no hay una tasa de mortalidad superior a la de años anteriores, sino que se ha reducido. Sí, señores, en plena pandemia.

Así lo asegura el Centro Europeo de Vigilancia de la Mortalidad Excesiva para la Acción Sanitaria Pública (EuroMOMO), una asociación internacional de organismos de 24 naciones europeas para promover la preparación para las emergencias de salud pública.

La web de dicho centro no sólo publica los datos de manera detallada (4), sino mapas desglosados por grupos de edad y por regiones (5), en los que aparece claramente que Italia y España son algunos de los países donde las cifras son más abultadas, lo cual obligará a explicar la manera en que han elaborado los recuentos. Habrá mucho tiempo para ello.

El mapa expone el “exceso de mortalidad”, es decir, el número de muertes registradas oficialmente en comparación con la tasa media de mortalidad.

No obstante, la gran mayoría de los países europeos no muestran ningún exceso, lo cual significa que el número de muertes es igual o inferior a los niveles de años anteriores.

Por supuesto, las cifras pueden cambiar en las próximas semanas, pero hasta ahora lo que se puede decir es que en Europa la tasa de mortalidad se ha reducido con respecto a los tres años anteriores.

(1) https://elpais.com/ciencia/2020-03-30/la-covid-19-es-ya-la-primera-causa-de-muerte-en-espana.html
(2) https://www.eldiario.es/sociedad/epidemia-coronavirus-mortalidad-varias-Espana_0_1010699071.html
(3) https://www.elconfidencial.com/espana/2020-03-27/aumento-mortalidad-coronavirus-espana_2521640/
(4) https://www.euromomo.eu/outputs/number.html
(5) https://www.euromomo.eu/slices/map_2017_2020.html

Más información:
– No hay ninguna pandemia: no hay un número extraordinario de muertes por coronavirus

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Alemania es ‘un estado de higiene histérico y fascista’

El grupo suizo SWPRS, que se dedica a denunciar la intoxicación mediática de las grandes cadenas, afirma que las noticias sobre el colapso de las Unidades de Cuidados Intensivos en Alemania son falsas (1). No hay un aumento del volumen de ocupación (2).

Los periodistas de SWPRS han visitado personalmente los centros de admisión de pacientes de coronavirus en Berlín, que están “completamente abandonados”, según han registrado en un vídeo publicado en YouTube (3).

(Inmediatamente después de publicar este artículo, dicho vídeo ha sido censurado y eliminado de YouTube).

El trabajador de una de esas clínicas de Munich les explicó que habían “esperado durante semanas a que llegara la ola”, pero que no había “ningún aumento en el número de pacientes”. Dijo que las declaraciones de los políticos no se correspondían con su propia experiencia y que el “mito del virus asesino” no se ha confirmado.

En Estados Unidos la cadena CBS también ha falsificado una noticia sobre el colapso de los hospitales en Nueva York con imágenes de los hospitales italianos (4).

El infectólogo y director del Centro Médico de la Universidad de Hamburgo-Eppendorf, el doctor Ansgar Lohse, pidió que se pusiera fin rápidamente a los toques de queda y a las prohibiciones de contacto. Argumenta que si las informaciones fueran ciertas, debería estar infectada con el coronavirus mucha más gente. Los jardines de infancia y las escuelas deben reabrirse lo antes posible para que los niños y sus padres puedan ser inmunizados contra la infección por coronavirus (5).

El experto en derecho constitucional Hans Michael Heinig advirtió que “el estado constitucional democrático podría convertirse en poco tiempo en un estado de higiene histérico y fascista” (6).

El profesor Christoph Möllers, de la Universidad Humboldt de Berlín, explica que la Ley de protección contra las infecciones “no puede servir de base para restricciones tan severas de los derechos de libertad de los ciudadanos”.

Según el antiguo presidente del Tribunal Constitucional, Hans Jürgen Papier, “las medidas de emergencia no justifican la suspensión de las libertades civiles en favor de un Estado autoritario y de vigilancia”.

Los periodistas de SPWRS han lanzado peticiones en línea a varios países para poner fin a los toques de queda y otros atentados de los derechos fundamentales. Al mismo tiempo, se están suprimiendo cada vez más las contribuciones críticas en vídeo, incluso a los médicos que critican las políticas sanitarias que se están implementando.

Una manifestación en defensa de los derechos fundamentales en Berlín, durante la cual se distribuyó la Constitución alemana, fue disuelta por la policía (7).

El siglo XXI ha comenzado con una desvergüenza detrás de otra. Mentiras, mentiras, mentiras, mentiras, más mentiras… y todos a callar como perros y a seguir hasta donde les lleve la corriente.

(1) https://swprs.org/a-swiss-doctor-on-covid-19/
(2) https://www.divi.de/register/intensivregister
(3) https://www.youtube.com/watch?v=WiJszJmGdxY [censurado y eliminado]
(4) https://www.theblaze.com/news/cbs-news-footage-italy-hospital-nyc
(5) https://www.mopo.de/hamburg/uke-infektiologe-fordert-es-muessen-sich-mehr-menschen-mit-corona-infizieren-36483636
(6) https://www.focus.de/politik/deutschland/corona-regelungen-der-regierung-medizin-darf-nicht-gefaehrlicher-sein-als-die-krankheit_id_11827625.html
(7) https://kenfm.de/berliner-corona-demo-strafbar-aufgeloest-aber-froehlich/

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Un Presidente altamente contagioso: Franklin Delano Roosvelt

En la foto, tomada en Yalta, en el último año de la Segunda Guerra Mundial, Roosvelt, Churchill y Stalin posan sentados. Desde que Roosvelt quedó paralizado por la polio en 1921, sólo hay dos fotos suyas en silla de ruedas. Nunca consintió posar de otra manera e hizo todo lo posible por disimular su parálisis.Los políticos burgueses son forma sin contenido. No son ellos mismos sino su imagen pública, de cara al exterior, pendientes a cada minuto de la pose y de ser recordados para la posterioridad de una cierta manera. En público Roosevelt caminaba con un bastón o sostenido por unas tablillas ortopédicas; en privado, se movía en una silla de ruedas.

Hay un libro de Hugh Gregory Gallagher que detalla los esfuerzos de Roosevelt por aparentar en público que podía caminar con normalidad (1).

El Presidente tenía polio, una enfermedad que la OMS y los manuales de medicina aseguran que es “muy infecciosa” (2). La Wikipedia dice que es “altamente infecciosa” (3). Entonces, ¿cómo consintieron que un político como Roosvelt participara en numerosos actos públicos?, ¿cómo no le impusieron una cuarentena?, ¿cómo es posible que participara en reuniones al más alto nivel como la de Yalta?, ¿Churchill y Stalin no sabían que su colega tenía polio?, ¿no tenían miedo al contagio?, ¿se vacunaron?, ¿o la polio no es contagiosa como quieren hacer creer?

Roosevelt quedó paralizado por la polio en 1921. Los historiadores dicen que se inició en ambas piernas y luego le llegó a alcanzar el pecho. No era un niño; tenía 39 años, por lo que la imagen de la polio asociada a la infancia es un poco extraña.

El médico que diagnosticó a Roosvelt fue Robert Lovett, una eminencia en materia de polio que no supo explicar quién fue el “paciente cero”, ni de dónde provino el contagio del futuro Presidente, si es que lo hubo.

Roosvelt nunca fue sometido a cuarentena. La parálisis no le impidió convertirse en gobernador del Estado de Nueva York en 1928 y ser el único presidente de Estados Unidos elegido cuatro veces, ejerciendo su cargo de 1933 a 1945, es decir, en una época crucial del siglo pasado que va de la Gran Depresión de 1929 a la guerra mundial.

Da la impresión de que nadie le contagió y él tampoco contagió a nadie, lo que es bastante extraño en una enfermedad tan contagiosa. Pero en el mundo de los contagios nadie hace preguntas, nadie obtiene respuestas y nadie se atreve con insinuaciones. Todo queda en el aire.

Como cualquier enfermo, Roosvelt intentó toda clase de curaciones, tanto los remedios convencionales como los más alternativos. En 1926 compró una propiedad en Warm Springs, Georgia, donde fundó un centro de hidroterapia para poliomielíticos, el Instituto Roosevelt de Warm Springs para la Rehabilitación, que sigue funcionando hoy en día (a pesar de que la enfermedad ha sido erradicada, o casi, o al menos eso aseguran los manuales).

Roosvelt no murió de polio sino de una hemorragia cerebral, pero si su fallecimiento hubiera ocurrido hoy, los médicos dirían que la causa fue el poliovirus, que sólo mata a ratos, o más bien nunca. No hay más que leer la rocambolesca historia que cuenta la Wikipedia: aunque los polivirus ya se detectaron hace miles de años, “no hay evidencias de poliomelitis [sic] en poblaciones humanas hasta hace 200 años donde aparentemente el virus se extendió mundialmente” (3).

¿Que ocurrió en el mundo para que cambiara drásticamente una situación sanitaria que se había mantenido durante miles de años (en realidad desde siempre) sin ninguna clase de complicaciones? La respuesta es el desarrollo del capitalismo y sus secuelas: hambre, trabajo extenuante, vivienda insalubre, contaminación, suciedad, urbanización inexistente, ratas, falta de agua potable…

En 1907 y 1916 se desataron sendas “epidemias de polio” en Nueva York, donde impusieron la cuarentena, la policía se adueñó de las calles y a la población le metieron en el cuerpo mucha más histeria que virus. “Prohibido a todos los niños el acceso al cine a causa de la guerra contra la parálisis”, decía un titular del New York Times del 4 de julio de 1916. Se movilizaron todos los recursos imaginables, excepto uno: el de saciar el hambre en los barrios más pobres de la ciudad.

El poliovirus tapa las lacras del capitalismo y van pasando décadas y seguimos igual. No importa que la doctrina fracase. Como el poliovirus no explica nada, algunos expertos siguen buscando otras cortinas de humo, de tal manera que han convertido la enfermedad de Roosvelt en el cuento de nunca acabar (4).

En 2003 el doctor Armond S. Goldman, de la Universidad de Texas, dijo que el diagnóstico de Roosvelt había sido erróneo (5). Los mejores especialistas de la época se habían equivocado al tratarle. No tenía polio sino el Síndrome de Guillain-Barré, que es como desvestir a un santo para vestir a otro.

Lo mismo que sus predecesores, Goldman se puede pasar la vida publicando artículos parecidos para inflar su curriculum académico. Es otro chiste. Los restos de Roosvelt no han sido exhumados, nunca fue objeto de ningún examen de laboratorio y casi todos los registros médicos, que estaban guardados en una caja de seguridad en el Centro Médico Militar Walter Reed, desaparecieron poco después de su muerte. Se supone que fueron destruidos por su médico personal, el almirante Ross McIntire.

Desde hace un siglo, la historia de la polio y demás enfermedades calificadas como “contagiosas” es la de un ridículo espantoso detrás de otro. En Nueva York llegaron a matar a 3.700 perros y gatos en un solo día en 1916, creyendo que eran el foco de la enfermedad.

En los años cincuenta llevaban a cabo fumigaciones masivas con DDT, una sustancia altamente tóxica, en las ciudades de Estados Unidos para combatir la polio, creyendo que el foco infeccioso se había trasladado de los perros y gatos a… los mosquitos.

Las cuarentenas son para los demás. En Estados Unidos aislaron a una ciudad entera del tamaño de Nueva York y no lo hicieron con una única persona: Roosvelt. Que nos lo expliquen.

(1) http://shatnerstoupee.blogspot.fr/2012_06_01_archive.html
(2) https://www.who.int/topics/poliomyelitis/virus-vaccines/es/
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Poliovirus
(4) http://io9.com/5958933/franklin-delano-roosevelt-probably-didnt-have-polio-after-all
(5) https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14562158

Más información:
– Contagio: la oscura historia de las enfermedades mediáticas

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Economía

Ucrania subasta sus tierras a cambio de las limosnas del FMI

El lunes por la noche se celebró una fantasmagórica sesión de la Rada ucraniana, el Parlamento, en plena vigencia de la ley marcial, con la población confinada en sus casas y los diputados enmascarados por miedo al contagio.

Otros portaban incluso trajes protectores, una especie de escafandras de buceo, para darle al “show” un aire mucho más surrealista aún.

Era el mejor momento para aprobar dos leyes a las que se opone la inmensa mayoría del país y que no dará lugar a ninguna protesta callejera porque, si alguna vez se levanta la ley marcial, ya nadie se acordará de nada de lo ocurrido.

Unos 35 diputados excusaron su asistencia: “no vamos por miedo al contagio”. Se trata de defensores del Presidente Zelensky que, al mismo tiempo, son seguidores del oligarca Kolomoiski, que fue quien aprobó la ley anterior que impedía la venta de tierras. Kolomoisky financió la llegada a la Presidencia de Zelensky, que ahora deshace lo que él otro hizo antes.

Como consecuencia de ello, Zelensky no tenía la mayoría parlamentaria suficiente para aprobar la reforma legislativa, por lo que se alió con Poroshenko para que le prestara los votos, a cambio de dar el carpetazo a los procesos que la fiscalía tiene abiertos contra él por corrupción, blanqueo de capitales y demás.

No es ninguna novedad afirmar que Ucrania está en bancarrota y que la pandemia ha acabado de darle la puntilla al moribundo. Para tapar los agujeros, 10.000 millones de dólares, el FMI exigía la aprobación de dos leyes sobre la venta de tierras.

Quien vende la tierra, vende el país; es el precio a pagar para arrodillarse ante el capital financiero internacional que, como ven, es quien pone y quita las leyes de todos los gobiernos mendicantes del mundo.

Esta larga historia se puede resumir así: Kolomoiski era dueño de un banco, PrivatBank, que fue nacionalizado y para evitar que volviera a su poder, se aprobó una ley que lo impedía.

Al mismo tiempo otra ley había congelado temporalmente la venta de tierras agrícolas. Hasta ahora el límite de superficie que puede tener un solo individuo era de 100 hectáreas. A partir de 2024 las empresas podrán comprar tierras agrícolas y el límite será entonces de 10.000 hectáreas.

Entonces los bancos podrán conceder créditos con la garantía hispotecaria de esos terrenos.

Ucrania no sólo tiene las tierras más fértiles de Europa (“chernozem”), sino las más baratas porque así lo ha impuesto la legislación anterior. A partir de ahora los especuladores se van a forrar comprando tierras a precio de saldo para venderlas luego a precio de oro.

El FMI quería que ambas leyes fueran derogadas y se ha salido con la suya por el módico precio de 10.000 millones de dólares que volverán a sus arcas con intereses, si es que alguna vez Ucrania logra devolver el préstamo.

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Salud

No hay ninguna pandemia: no hay un número extraordinario de muertes por coronavirus

“No da tiempo a enterrar cada día a todos los muertos que hay en Madrid”, dijo el 28 de marzo el alcalde Almeida (1), un personaje execrable desde cualquier punto de vista que se le mire. Es terrible. El Estado burgués no se preocupa de los sanos, abandona a los enfermos y no es capaz de enterrar a los muertos. Ha llegado el momento, pues, de poner nuestras esperanzas en otro sitio. Ahora bien, como no podía ser de otra manera, la frase inducía a pensar que en Madrid hay ahora muchos más muertos que antes de la pandemia, lo que por sí mismo confirma su existencia. ¿No han visto Ustedes en Bérgamo a los camiones militares italianos repletos de cadáveres? Nunca se había visto nada parecido. ¿No han habilitado la Casa de Cristal en Madrid para almacenar cadáveres?, ¿han visto esas filas de ataúdes, uno detrás de otro?, ¿no tienen ojos en la cara o qué les pasa?

El 11 de setiembre de 2001 también vimos con nuestros propios ojos a los aviones estrellarse contra las Torres Gemelas en Nueva York después de haber sido secuestrados por unos terroristas enviados por Bin Laden. Por eso nos ha llamado la atención un artículo del doctor John Lee afirmando que “la televisión no es ciencia”. No sólo vemos con los ojos sino con nuestra cabeza, por lo que además de ver la tele, hay que reflexionar un poco.

Lee es profesor de patología y asesor del sistema de sanitario británico y ha escrito un artículo (2) afirmando que no hay ningún exceso de muertes por coronavirus en ningún país del mundo. Para hablar de pandemia no basta decir que muchas personas están muriendo, sino que están muriendo más de las que cabría esperar si no la hubiera, es decir, que la tasa de mortalidad es mayor que en años anteriores.

No está ocurriendo eso. A escala mundial, cabría esperar la muerte de 14 millones de personas en los tres primeros meses de este año y han muerto 18.944 por coronavirus: el 0,14 por ciento del total. En Gran Bretaña esperaban 51.000 muertos para este mes y se imputan al coronavirus 422 fallecimientos: el 0,8 por ciento del total previsto.

No cabe duda de que esas cifras aumentarán en el futuro pero, como bien dice Lee, en ningún caso justifican la imposición del terrorismo de Estado en todo el mundo. Al menos hasta este momento, y mucho tendrá que aumentar el número de muertos para respaldar el salvajismo desatado con el pretexto sanitario.

De momento no parece que el escenario vaya a ser apocalíptico. La tasa de mortalidad en Gran Bretaña es del 5 por ciento, un porcentaje que es pura ficción porque han cambiado por decreto tanto la manera de hacer las pruebas como el registro de fallecimientos.

La primera cuestión ya la hemos expuesto en otras entradas anteriores y es algo admitido oficialmente en varios países. En cuando a la segunda, dice Lee, la burocracia sanitaria también ha cambiado la lista de enfermedades de declaración obligatoria. Antes, cuando una persona moría de una infección respiratoria, la causa específica de la infección no se registraba en Gran Bretaña. La causa del fallecimiento se consignaba como cáncer, por ejemplo.

Ahora el coronavirus, a diferencia de la gripe, está en el listado de enfermedades de declaración obligatoria y los médicos atribuyen al virus las muertes policausales en las que está presente. El enfermo no ha muerto con coronavirus sino a causa del coronavirus y así las cifras de fallecidos se inflan.

A nadie le cabe ninguna duda de que la muerte es un fenómeno “natural”. Lo que a muchos se les pasa por alto es que, además, es un fenómeno sanitario: el médico debe extender un certificado de defunción en el que consta la causa de la muerte. El certificado cambia según la política sanitaria, los reglamentos y las órdenes que dictan los gobiernos y que los médicos están obligados a seguir. El certificado se lleva al registro civil, otro organismo burocrático en el que se basan las estadísticas. Finalmente está la OMS que, a golpe de presiones y reuniones, convierte a una enfermedad en una pandemia, y cambia los criterios para meter o quitar a una enfermedad de la lista negra.

Antiguamente la OMS tenía un sistema de alertas con seis fases, de las cuales la última, la sexta, correspondía a una pandemia. Así ocurrió en 2009 con la gripe A/H1N1. Ahora ya no es así.

Una pandemia tampoco es sólo un fenómeno de la naturaleza sino de la sociedad. Es una decisión política que, como cualquier otra, puede ser correcta o no. En el caso del coronavirus no lo es, entre otras razones porque hay muchos más “contagiados” y muchos más muertos por otras enfermedades y la OMS no ha lanzado ninguna alarma.

(1) https://www.elespanol.com/espana/politica/20200328/almeida-no-tiempo-enterrar-dia-muertos-madrid/477953673_0.html
(2) https://www.spectator.co.uk/article/The-evidence-on-Covid-19-is-not-as-clear-as-we-think

Más información:
– La tasa europea de mortalidad ha descendido respecto a los tres años anteriores ¡en plena pandemia!