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Autor: Redacción (página 806 de 1356)

Los países asiáticos buscan crear un frente común contra Estados Unidos

La búsqueda de un frente unido contra Estados Unidos, que se ha convertido en la mayor amenaza para la seguridad y la estabilidad del mundo, está creciendo. Mientras Washington aplica cada vez más una política de presión y sanciones e intenta imponer su hegemonía, las principales potencias asiáticas se reúnen los días 14 y 15 de junio en Dushanbe, la capital de Tayikistán.

A este respecto, se señalará a la atención del mundo la quinta Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Conferencia sobre la Interacción y las Medidas de Fomento de la Confianza en Asia (CICA). El presidente Erdogan, que se espera que aparezca de nuevo en la misma foto que el presidente chino Xi Jinping y el presidente ruso Vladimir Putin, pedirá una “cooperación más activa” para transformar el actual sistema internacional, que se ha vuelto insostenible.

La CICA es una organización internacional muy importante que tiene como objetivo fortalecer la cooperación en Asia. Esta organización está considerada como uno de los indicadores más importantes de la evolución de las relaciones de poder en el escenario mundial. La CICA, que cuenta con 27 países miembros que representan el 90 por ciento de la población del continente, definirá una hoja de ruta en la que se esbozarán las medidas que deben tomarse contra Estados Unidos, que se ha convertido en la fuerza motriz de la inestabilidad en todo el mundo.

La reunión de este año difiere de las cumbres anteriores en que los países que son las fuerzas motrices de la CICA, como China, Rusia, Turquía e India, están amenazados, de diversas maneras, por las sanciones de Estados Unidos. Se espera que estos cuatro países, dispuestos a tomar medidas contra el bloqueo económico, político y militar impuesto por Washington, como actores en un nuevo mundo, envíen fuertes señales desde Dushanbé.

La alianza sionista-evangélica, que utiliza el “arma del dólar” para debilitar las economías nacionales, siembra el caos en muchas partes del mundo -para mantener el control de las rutas comerciales internacionales- y apoya, a través de golpes de Estado, el derrocamiento de actores percibidos como “amenazas”, y que, con la ayuda de organizaciones terroristas, está intentando redibujar las fronteras poniendo en peligro la vida de millones de personas mediante sanciones, puede que se enfrente a la resistencia más seria del eje asiático, que consiste en la cooperación entre China, Rusia y Turquía.

De hecho, en la actualidad, Estados Unidos es la principal amenaza para los miembros de la CICA. Pekín, Moscú, Ankara, Nueva Delhi, Islamabad y Teherán tienen muchas áreas de conflicto con Washington. Estas contradicciones pueden resumirse brevemente de la siguiente manera.

La amenaza del dólar. Sabemos que Estados Unidos ha atacado recientemente a las economías nacionales con el dólar. Washington utiliza como arma el poder determinante del dólar en la economía mundial. En Dushanbé también se discutirá la búsqueda de formas de crear un nuevo orden comercial basado en las monedas nacionales a escala mundial.

El proyecto “Un cinturón, una carretera”. Este proyecto chino, también conocido como la “Nueva Ruta de la Seda”, es capaz de perturbar profundamente la economía centrada en Estados Unidos. En este proyecto, que se estima en 1 billón de dólares y en el que participan docenas de países de Asia, África y Europa, Tayikistán también desempeña un papel estratégico.

Las guerras tecnológicas. El gigante chino de las telecomunicaciones Huawei, amenazado con sanciones y bloqueo por parte de Estados Unidos y sus aliados occidentales, también debería estar en la agenda de la CICA. El anuncio de que esta empresa tecnológica china construirá una infraestructura 5G en Rusia es una grave violación de la política de sanciones de Washington.

Califato Islámico. Los servicios de inteligencia chinos y rusos han determinado que la organización terrorista Califato Islámico, que desempeña un papel como “piedra angular” del caos estadounidense en Oriente Medio y África, ha huido recientemente a Asia Central. Cabe señalar que Estados Unidos, después de trasladar la organización terrorista Califato Islámico al Afganistán y al valle de Ferghana, tratan una vez más de desestabilizar el Asia central. La Cumbre de Dushanbé también considerará las medidas que deben tomarse contra esta presencia del Califato Islámico.

El Sistema de Defensa Aérea S-400. Turquía, que ha recibido amenazas de Estados Unidos desde la firma del acuerdo S-400 con Rusia, también estará sujeta a sanciones económicas y militares el próximo mes después de la entrega de los misiles. Washington excluye a Ankara del proyecto F-35, en el que Turquía es socio, y demuestra así un bandidaje sin precedentes. India, al igual que Turquía, se está preparando para adquirir el S-400 de Rusia. Por supuesto, este país también se enfrenta al chantaje de Estados Unidos.

China. Estados Unidos han entrado en una feroz guerra comercial contra China. Esta lucha, que comenzó con un aumento de los aranceles sobre el acero y el aluminio, se ha extendido al sector de la tecnología, y Estados Unidos ha establecido una serie de prohibiciones contra el gigante tecnológico chino Huawei. Recientemente, el presidente estadounidense Trump dijo que si el presidente chino Xi Jinping no asistiera a la cumbre del G20 este mes, y no se reuniera con él, entonces se impondrían aranceles adicionales a los productos chinos.

India. Es otro país que, junto con Turquía, se enfrenta a las amenazas estadounidenses debido a la compra de los S-400 rusos. Los Estados Unidos han presionado a la India, especialmente a través de Turquía. Estados Unidos, opuesto a la adquisición de los S-400 por parte de la India a Rusia, hizo amenazas, citando a Turquía como ejemplo. Estados Unidos dijo: “Presten atención al gravísimo conflicto con nuestro aliado de la OTAN, Turquía. En el caso de que la India compre el S-400, las mismas consecuencias ocurrirán”.

Rusia. Estados Unidos y Rusia están librando una feroz batalla mundial. A medida que los intereses de los dos países chocan en diferentes regiones, desde Ucrania hasta el Mediterráneo oriental, Washington amenaza a menudo a Moscú.

Pakistán. Pakistán también se encuentra entre los países que participan en la cumbre. Pakistán también está amenazado y presionado por Estados Unidos, afirmando que “Pakistán fue ineficaz en su lucha contra las organizaciones terroristas”, ha congelado toda la ayuda financiera a Pakistán. El hecho de que Estados Unidos haya adoptado una posición de este tipo con respecto a ese país desempeña indudablemente un papel en los intentos de Islamabad de desarrollar relaciones estrechas con Pekín.

Irán. Es el primer país al que se enfrenta Estados Unidos. Tras la retirada del acuerdo nuclear concluido bajo la administración de Obama y el endurecimiento de las sanciones económicas, Estados Unidos introdujo nuevas sanciones contra la industria petroquímica iraní. Las sanciones se dirigen contra las empresas petroquímicas que prestan apoyo financiero al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán. Hace unos meses, Estados Unidos declaró a la IRGC como una organización terrorista.

Turquía fue el presidente interino de la CICA de 2010 a 2014, tras lo cual entregó el testigo a China. Durante la presidencia de Turquía, Irak, Vietnam, Bahrein, Camboya, Bangladesh y Qatar se convirtieron en miembros del foro, mientras que Filipinas y Sri Lanka fueron admitidos como observadores. La condición de observador de la CICA, que cuenta con 27 miembros, incluye ocho Estados y cinco organizaciones internacionales. Sin duda, el foro se centrará en el Presidente Erdogan, que presentará sus ideas en muchas áreas, desde la energía hasta la lucha contra el terrorismo, desde la seguridad hasta la migración, desde la defensa hasta el comercio, hará un llamamiento para que se tomen medidas eficaces contra la alimentación encubierta del caos a través del bandolerismo mundial. Además de Erdogan, muchos dirigentes, entre ellos Vladimir Putin, Xi Jinping, Hassan Rouhani y Mahmoud Abbas, participarán en la cumbre organizada por el Presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon. Al margen de la cumbre, Erdogan mantendrá numerosas conversaciones bilaterales.

El profesor Dr. Salih Yılmaz comentó las tareas de la cumbre: “Estados Unidos usa el dólar como arma. Es posible neutralizar el dólar creando un centro financiero basado en cripto-divisas. Turquía puede obtener concesiones financieras de China y Rusia. Y el Director del Centro Turco de Estudios Estratégicos para Asia (TASAM), Süleyman Sensoy, dijo: “La Cumbre CICA es una versión asiática de la OSCE. Los contactos realizados por el Presidente Erdoğan durante la cumbre mostrarán una vez más el papel de Turquía como regulador de la seguridad entre Oriente y Occidente”.

https://www.yenisafak.com/gundem/abdye-karsi-asya-ekseni-3494629

Honduras es la nueva punta de lanza del sionismo en América Latina

Honduras se convertirá pronto en la nueva punta de lanza del sionismo en América Latina. Un acuerdo firmado por ese país con Israel y EE.UU. permitirá a la llegada de mil soldados israelíes que se instalarán en la base militar de Palmerola. Los uniformados sionistas entrenarán a los soldados locales para la protección de fronteras y el adiestramiento en tratar con las masivas salidas de hondureños en caravana hacia Estados Unidos.

Basta ver la forma en que los soldados israelíes se ocupan de sus fronteras para preocuparse en el tipo de entrenamiento que tendrán. Por supuesto también esgrimen la justificación de entrenamiento en lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, el caballito de batalla de Estados Unidos para la presencia de militares extranjeros en América Latina. Es sumamente preocupante la presencia de este contingente en el territorio latinoamericano, especialmente en un contexto tan frágil como el actual. Donde Venezuela está siendo asediada por el imperio, donde miles de centroamericanos -particularmente hondureños- dejan sus países por las malas condiciones de vida y deciden marchar hacia el norte.

No es la primera vez que Honduras que transforma en un peligro para toda la región. En Palmerola funciona la base aérea Soto Cano, donde opera una base militar de Estados Unidos con la Fuerza de Tarea Conjunto Bravo. En la década de 1980 asediaban desde allí a los gobiernos revolucionarios y populares en Nicaragua y El Salvador. El acuerdo también prevé el suministro de armas, equipamiento bélico y sistemas de vigilancia de alta tecnología. Poco se ha hablado de esta noticia en los medios internacionales, pero ya ha prendido la alarma de alerta en los países de la región que no venden su soberanía y ven en este acuerdo un peligro para todo el continente.

https://dataurgente.com/multimedia/videos/2019/06/25/continentes-militares-israelies-en-honduras-con-sonia-winer-y-ali-mustafa/

El hombre de Washington para el Golpe de Estado en Venezuela: Carlos Vecchio

La historia del ascenso del cerebro del cambio de régimen a través de instituciones de la élite estadounidense y la industria petrolera encierra la esencia de la oposición venezolana.

El 24 de mayo fue un día de celebración, ganado a pulso, para Carlos Vecchio, el hombre con el encargo de la Administración Trump de estar al frente del intento de golpe de Estado contra Venezuela, en la capital de los Estados Unidos.

Su rostro estaba considerablemente oscurecido por el video granulado del momento en el que él y su pandilla se asomaron por la ventana del tercer piso del edificio, mientras izaba una bandera sin estrenar, en la antigua misión diplomática de Venezuela en Washington DC. Pero Vecchio claramente brillaba mientras un público reducido de simpatizantes aupaban desde abajo.

Por fin, en una pantanosa tarde de primavera, Vecchio había llegado como el «embajador» de Venezuela en los Estados Unidos […] Vecchio fue fundamental para sentar las bases para lo que sería el golpe de la Administración Trump.

Luego de pasar al exilio en 2014, Vecchio se convirtió en el «cerebro» detrás de la oposición venezolana en los Estados Unidos. Y mucho antes de que Trump asumiera su mandato, el abogado con labia se estaba congraciando con funcionarios estadounidenses y debatiendo planes para lograr el cambio de régimen en Caracas.

En entrevistas con medios estadounidenses, Vecchio se vende a sí mismo como un político natural que fue forzado al exilio por la brutalidad del gobierno venezolano. Este relato no sólo borra su responsabilidad en la promoción de la violencia opositora, sino que suprimió aspectos fundamentales de su currículo que arrojan una nueva luz sobre las fuerzas que propalaron el ascenso del «embajador» de un régimen golpista designado por los Estados Unidos.

Su carrera no comenzó en la agresiva escena política venezolana, sino por el contrario, con una prometedora carrera en la industria petrolera. De hecho, Vecchio entró en la arena en 2007, sólo luego de que Hugo Chávez exitosamente expulsó a ExxonMobil, su empleador para aquel entonces. Por años, Vecchio lideró la batalla legal de Exxon contra el gobierno de Chávez.

Este detalle revelador ha sido curiosamente omitido en entrevistas con medios estadounidenses simpatizantes, y es brevemente mencionado en su autobiografía. Sin embargo, es crítico comprender su rol emergente, especialmente cuando Juan Guaidó trastabilla en casa.

El gobierno venezolano acusó a Vecchio de robar 70 millones de dólares de Citgo, la compañía hermana de PDVSA radicada en los Estados Unidos que fue colocada bajo su control cuando la Administración Trump lanzó su intento de golpe en enero. No queda claro quién le está pagando el sueldo al «embajador» y su creciente procesión de activistas profesionales de oposición, pero la disputa sobre los activos de Citgo ofrecen una pista.

Vecchio ha tratado estos episodios incómodos como ruido de fondo, en su lugar enfocándose en su rueda de prensa del 18 de junio en el USNS Comfort de la armada estadounidense. Una vez en cubierta, Vecchio estará hombro con hombro con el vicepresidente Mike Pence y el jefe del Comando Sur. Luego el barco-hospital desplegará velas hacia América del Sur en otra maniobra provocadora apuntando a socavar la soberanía del país.

Puede que el golpe haya perdido dirección en Caracas, pero el cabildeo de Vecchio por la intervención desde Washington avanza a toda máquina.

En los años que anteceden a este momento crucial, a Vecchio lo canalizaron por instituciones elitistas de la costa este, alisado por becas y subvenciones firmadas sucesivamente por el gobierno estadounidense. Considerando su trayectoria, no es ninguna sorpresa que su periplo eventualmente lo llevara derechito a Washington.

«Me había dado cuenta de que necesitaba ser parte del cambio que quería ver», le dijo a The Yale Globalist.

Personaje central en el golpe de Trump, con vínculos duraderos con una de las compañías petroleras detrás del empuje por el cambio de régimen, Vecchio juega su papel con precisión. Contado en páginas autobiográficas, en entrevistas con lustrosas revistas del Ivy League (la red de universidades de la elite estadounidense), y a través de archivos financieros de la USAID, su historia destila la esencia de la oposición venezolana.

La educación del niño Carlos

Anidado en el exuberante valle que se extiende en el montañoso estado nororiental de Monagas, el municipio agrario de Caripe fue el telón de fondo de la infancia de Carlos Vecchio. Hogar de uno de los parques nacionales emblemáticos de Venezuela, la Cueva del Guácharo, Caripe es un pueblo adormecido repleto de cafetales y otro cultivos de temperatura templada como papas y fresas. Cuando Carlos nació en la capital del estado, Maturín, en 1969, el clan de los Vecchio tenía poco menos de un siglo viviendo en Caripe.

De acuerdo a su autobiografía de 2018, titulada “Libres: el nacimiento de una nueva Venezuela”, su bisabuelo, Rafaelle, llegó de Italia al oriente venezolano alrededor de 1889. Su padre, Rafael, fue un político prestando servicio como concejal por tres períodos consecutivos. En sus memorias y entrevistas, Carlos dibuja a su padre como un hombre comprometido con el pueblo. Asignado con las tareas de resolver disputas y monitorear el registro de tierras local, a Rafael se le encomendó la supervisión de la clase terrateniente de Caripe como miembro del partido de centro-derecha Copei.

«Mi padre fue un político, así que lo llevo en la sangre», reflexionaba en una entrevista con el medio que sin ironía alguna se llama el Yale Globalist.

Por años, Copei representó en toda regla los intereses de la jerarquía eclesiástica, la clase terrateniente y la oligarquía venezolana en los pasillos del gobierno. Rafael Vecchio no sólo se desempeñó como concejal por Copei y como candidato a la alcaldía de Caripe, sino también como el Secretario Regional del partido.

«Aunque era sólo un niño, yo participé en muchos mítines, particularmente en el municipio, acompañando a mi padre a todos lados», recordó en una conversación con The Politic.

«Sentí que era mi responsabilidad el entrar en política luego de ver los esfuerzos de mi papá».

Cuando le llegó el momento de reubicarse en la capital de Venezuela para trabajar, como muchos jóvenes con ambiciones políticas, decidió estudiar Derecho. En 1992, el mismo año en el que Hugo Chávez saltó al centro de la atención política luego de su intento fallido de dirigir un alzamiento militar, Vecchio recibió su diploma en Derecho de la Universidad Central de Venezuela.

Según el Washington Diplomat, luego de la escuela de derecho, el político en ciernes «ganó una beca Fullbright que le permitió estudiar en [la universidad de] Georgetown, y luego en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard, donde realizó un posgrado en administración pública, eventualmente regresando a Venezuela para enseñar en escuelas públicas y sumergirse gradualmente en la política opositora».

Aunque se graduó en Derecho en 1992, Vecchio no llega a Harvard hasta 1998. Este relato abreviado, contado una y otra vez en medios en lengua inglesa, pasan por encima unos cuantos años cruciales en su vida.

Una beca completa, cortesía del gobierno de los Estados Unidos

Luego de graduarse, los estudiantes de Derecho deben decidir dónde emplear sus talentos recién adquiridos. Vecchio decidió estar mejor capacitado para el campo anodino, pero rentable, en el ámbito del derecho tributario. En 1994 comenzó a trabajar en la consultoría jurídica de la compañía petrolera nacional, Petróleos de Venezuela (PDVSA). Para ese momento PDVSA todavía estaba controlada por la oligarquía nacional y la élite gerencial, y así se mantendría hasta que Chávez se movilizara para socializar la empresa.

El currículo de Vecchio es similar al de sus pares de la high de la oposición venezolana. Leopoldo López, quien más adelante fundaría el partido Voluntad Popular con Vecchio, también trabajó para PDVSA en la era pre-Chávez, ejerciendo como consultor y analista de 1996 a 1998. Igualmente, el dos veces derrotado candidato presidencial, Henrique Capriles, también trabajó como abogado tributario, no para la industria petrolera sino para el servicio fiscal de Venezuela, antes de ser co-fundador de Primero Justicia junto a López en el año 2000. Estas personas representan el recambio generacional de la oligarquía venezolana que vieron su futuro truncado por el ascenso de Chávez.

Las ambiciones tempranas en la carrera de Vecchio eran avivadas por obtener ganancias petroleras. En 1994 comenzó su relación profesional con Mobil, ofreciendo consultoría legal con la empresa petrolera antes de que se fusionara con Exxon. Escribe en su libro que con Mobil «estaba ganando seis veces más de lo que ganaba en PDVSA». Sin embargo, fue mientras trabajaba en PDVSA que «veía con interés los carteles de la beca Fullbright». Con apenas un dominio parcial del inglés, aplicó por el programa patrocinado por el Departamento de Estado hasta que, por fin, lo logró en 1998.

La embajada de los Estados Unidos en Caracas pareciera ser una ubicación extraña para tener una entrevista para una beca académica, pero era ahí exactamente donde el abogado ansioso tendría una entrevista para obtener su beca. Vecchio escribe haberse aprendido al caletre las respuestas mientras se preparaba para la entrevista, notando que «si me sacaban de guión se arruinaría todo».

Afortunadamente para él, cuando le preguntaron de imprevisto qué haría él «si usted fuera el ministro de finanzas de Venezuela», un panelista empático le permitió responder en español. Vecchio se fue de esa reunión lleno de confianza. Unos meses después, sentado en su oficina en Mobil, recibe la noticia de la embajada de que había ganado la beca completa.

«Le vamos a pagar todo», le informó la embajada una tarde de julio. Para enero de 1999, Vecchio estaba en Washington con una beca financiada por Estados Unidos en sus manos. Días después, se inaugura el primer mandato de Chávez como presidente. La Revolución Bolivariana había comenzado, así como la reacción violenta de la oligarquía.

Encontrando un mentor político apoyado por los Estados Unidos en Harvard

Estando en la capital estadounidense, Vecchio dice que «estudiaba más de doce horas al día» para aprender inglés y completar su máster en Derecho tributario en la Universidad de Georgetown.

«Todo lo que tengo en la vida es gracias a la educación», le contó a The Politic en 2013. «Me di cuenta de que si necesitaba ser un político, tenía que educarme y prepararme muy bien».

A pesar de carecer de un inglés fluido, cuenta que aplicó para varios trabajos estando en ese país. Como con la solicitud de la beca Fullbright, el abogado corporativo con determinación superó su ansiedad por una segunda lengua para amarrar un contrato lucrativo.

«Cuando me toca hablar tengo mucha dificultad pero hice lo mejor que pude», escribe en su libro, «y resulta que me aceptan ¡un trabajo en Nueva York para cuando termine el posgrado [en Georgetown]! En el 2000 trabajaría en Nueva York, 110 mil dólares anuales, al firmar me daban 10 mil dólares. Me sentía como si fuese un pelotero de las Grandes Ligas».

Vecchio trabajó con la compañía cuyo nombre no revela por tres fructíferos meses antes de avanzar hacia la Escuela de Gobierno Kennedy, la famosa institución donde se entrena a la gente joven que busca hacer carrera en la política del establishment por las luces rectoras de la economía neoliberal y la política exterior intervencionista.

Actualmente la Kennedy School tiene dentro de su profesorado al ex presidente colombiano Juan Manuel Santos, la ex embajadora ante la ONU de Obama, Samantha Power, y el economista Ricardo Haussman -otro de los principales asesores de la administración golpista de Guaidó-. También resulta ser el alma máter del futuro compañero en la fundación de Voluntad Popular, Leopoldo López.

«La Escuela de Gobierno Kennedy me dio especialmente un gran sentido de lo que estaba ocurriendo en el mundo, y me permitió ver a mi país como parte de un mundo globalizado en vez de un país que solamente estaba aislado y preocupado únicamente en sus asuntos internos», le explicó a The Politic.

Fue en el campus de Harvard donde Vecchio encontró a Elías Santana, su mentor político, un activista veterano que viajó a Boston para movilizar a la oposición al proceso constituyente iniciado por Chávez en 1999. Santana ya tenía años trabajando de forma cercana con grupos apoyados por los Estados Unidos para promover la «educación del votante» en Venezuela. Cuando conoció a Vecchio, Santana le dio al estudioso abogado su primer empujón hacia el activismo.

En palabras de Vecchio, «ese fue mi primer vínculo, digamos, con un actor político de vinculación nacional no enfocado en los partidos sino con una asociación civil». Y este no era un vínculo menor.

Queremos Elegir, el grupo de Santana, se había estado coordinando con la USAID y la Fundación Internacional de Sistemas Electorales (IFES, por sus siglas en inglés) financiada por el Departamento de Estado desde 1993, cuando el IFES seleccionó a Queremos Elegir como una de las «dos asociaciones civiles [consideradas] como interlocutoras adecuadas para promover programas de educación para el voto» en Venezuela, a pesar del hecho de que estaba «limitado» y empleaba «sólo a un integrante pagado».

El IFES caracterizaba a Queremos Elegir como «parte de una agenda» que exigía «un papel mayor del sector privado en la solución de problemas comunitarios y nacionales”. Volantes producidos por el grupo para su distribución durante la elección presidencial de 1998 abiertamente agradecían al Banco Interamericano de Desarrollo (controlado por los Estados Unidos) por el financiamiento de su producción.

Para el año 2000, Queremos Elegir dirigía el esfuerzo por suspender las próximas elecciones presidenciales, las primeras que iban a darse bajo la recién ratificada constitución. En su libro ¿El suicidio de los elefantes?, el investigador Rickard Lalander escribía que Santana y su socia en Queremos Elegir, Liliana Borges, «jugaron papeles importantes en el mega proceso electoral del 2000. Fueron llamados por la Corte Suprema como voces de la sociedad civil venezolana (y la descentralización) para manifestar sus razones para posponer las elecciones».

Al año siguiente, el nuevo gobierno de Chávez se enfrentó con las primeras manifestaciones anti-gobierno de la sociedad civil. Conocido como el «Movimiento 1.011», emergieron como respuesta a un decreto presidencial que buscaba reformas moderadas para expandir la educación pública y crear programas deportivos y de alfabetización en colaboración con el gobierno cubano. Esta era la línea roja para la oposición venezolana. Liderizado por Santana, los oponentes de Chávez presionaron a padres y profesores para que denunciaran lo que ellos etiquetaban como la «cubanización e ideologízación» de la educación.

Chávez «intentó inmiscuirse con nuestras escuelas y la sociedad civil no va a aceptar esto», le dijo Santana a CNN en una manifestación en enero de 2001 descrita como «la mayor protesta contra el gobierno del presidente Hugo Chávez para la fecha».

En sus memorias, Vecchio explica cómo Santana lo invitó a asistir a un encuentro del 1.011 en Caracas cercano a su final de período en Harvard.

«Fue tanta la cantidad de gente que no pude ver a Elías», dijo Vecchio de la concentración, «creo que fue el primer acto de protesta cívica de la sociedad venezolana contra el Decreto 1.011 y de donde nace la asociación civil Movimiento 1.011».

Aunque la campaña fracasó, moldeó los contornos del movimiento fervientemente anticomunista que eventualmente orquestaría el fallido golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002. Vecchio regresó a Harvard a terminar sus estudios antes de aquel día aciago, pero no perdió tiempo para movilizarse con los grupos antigobierno tan pronto regresara.

«Cuando llego a Venezuela», recuerda, «a quien llamé primero fue a Elías».

El hombre de Exxon en Venezuela encuentra su camino

Al momento de mudarse de nuevo a Venezuela, en septiembre de 2001, Chávez ya tenía casi tres años al mando. El país estaba en el medio de un cambio trepidante: en 1999, más de tres cuartos de los votantes aprobaron una nueva Constitución que ampliaba la participación política y fomentaba los derechos de las mujeres, trabajadores, los pobres del campo y los pueblos indígenas. Estas reformas adelantaron la perspectiva de un nuevo conjunto de leyes que amenazaban los estrechos intereses de las clases dominantes del país, así como de las corporaciones estadounidenses.

El antiguo empleador de Vecchio, Mobil, se había fusionado con Exxon y para el momento todavía operaba en Venezuela. Pero su también otrora empleador, PDVSA, estaba en la mira de la Revolución Bolivariana conducida por Chávez. Venezuela había nacionalizado sus reservas durante los años 70, sin embargo las reformas neoliberales instituidas veinte años después abrieron la industria a las finanzas privadas. Chávez buscaba revertir ese proceso, colocando a la jerarquía de PDVSA, en otros tiempos intocable, en peligro.

La decisión de reemplazar la totalidad de la junta directiva de PDVSA a inicios de 2002 lo enfrentaba directamente con la élite del país, provocando una huelga petrolera que paralizó la economía del país y aceleró el impulso por defenestrarlo del poder.

Para ese momento, Vecchio, gracias a su mentor Santana, cosechaba su influencia dentro del sector en expansión de las ONG. «Cuando regreso definitivamente al país, en septiembre de 2001, Elías me cuenta que estaban explorando la posibilidad de crear una nueva asociación», escribe en Libres.

Cuatro meses después, en enero de 2002, junto a Elías y otras personas fundaron Ciudadanía Activa, una autodenominada «asociación civil» enfocada en la «descentralización» política.

El 11 de abril de 2002, la oposición venezolana activó su jugada contra Chávez, secuestrándolo, reteniéndolo en una isla y removiéndolo temporalmente del poder. El presidente de Fedecámaras, Pedro Carmona, fue colocado al timón de un»gobierno de transición» establecido en el infamemente antidemocrático «Decreto Carmona». Como representante de la «sociedad civil» que firmó el documento del 12 de abril estaba Rocío Guijarro, cofundadora, junto a Vecchio y Santana, de Ciudadanía Activa.

Aunque el golpe fracasó en menos de 48 horas gracias a la movilización popular, Ciudadanía Activa sigue operando al día de hoy. Se reveló que recibió 76 mil 900 dólares de la USAID los años inmediatamente posteriores al golpe, aunque el monto real que Ciudadanía Activa ha cosechado del gobierno estadounidense todavía se desconoce.

Habiendo fracasado en el derrocamiento contra Chávez vía un golpe, la USAID expandió su huella dentro de la sociedad civil venezolana. En agosto de 2002, la subsidiaria del Departamento de Estado montó en Caracas una extensión de la Oficina de Iniciativas para la Transición (OTI, por sus siglas en inglés) y contrató a una firma privada denominada Development Alternative Incoporated (Desarrollo Alternativo Incorporado, DAI, por sus siglas en inglés) para desembolsar fondos para grupos anti-gobierno.

Uno de los viejos amigos de Vecchio resultó ser quien supervisaba el multimillonario proyecto de DAI. En su autobiografía, Vecchio escribe sobre un personaje llamado Antonio Iskandar, un «gran amigo» con el que vivió al mudarse a Washington para estudiar en Georgetown. También antiguo empleado de PDVSA, Iskandar se desplazó para prestar servicios como «Asesor de Programas» para la OTI Caracas, en sus propias palabras, «diseñando los primeros programas de subvención… trabajando con organizaciones de la sociedad civil».

Curiosamente, Vecchio no menciona el trabajo de su amigo en la operación de cambio de régimen estadounidense, apenas describiéndolo como un compañero de gran ayuda. Hoy en día, Iskandar todavía trabaja para DAI, que fue nombrada por la USAID como «Gran Socio de Negocios del año» en 2018.

En entrevistas en inglés, Vecchio pasa por encima sus actividades en los años inmediatamente posteriores al golpe de 2002. Por ejemplo, en una conversación con The Yale Globalist, se describió a sí mismo simplemente como un «profesor en una universidad local». No obstante, en realidad, estaba sentando las bases para la transición política en casa, involucrándose de lleno con grupos de la sociedad civil financiados por los Estados Unidos mientras mantenía lo que ha descrito como una carrera «exitosa» como abogado tributario.

Nunca hizo mención en los medios gringos al hecho de que trabajaba para la ExxonMobil mientras que los esfuerzos de Chávez por expulsar a las compañías extranjeras alcanzaba su cenit.

En The Yale Globalist encuadró su entrada en la política como una respuesta temprana al ascenso del chavismo. «Fue en 2001», reportó la revista, «cuando Carlos vio lo que estaba pasando y se dio cuenta de que ‘uno no podía ignorar más lo que sucedía'». Examinándolo más a detalle, pareciera que su transición a la política fue una vez que Chávez prevaleciera en el proceso de nacionalización de la industria petrolera venezolana, de este modo destruyendo sus oportunidades para florecer dentro de la misma.

En 2007, el Comandante logró de forma exitosa que Exxon y otras compañías extranjeras entregaran proyectos petroleros vitales al gobierno. Fue ahí cuando Vecchio emergió como un portavoz de facto de la oposición dentro de la industria, quejándose en medios estadounidenses de la «discriminación» chavista.

«Seré despedido», se lamentaba Vecchio en una entrevista con Marketplace, «porque este gobierno me discriminará».

Según Marketplace, para ese momento había estado intentando «levantar una lucha legal infructífera» contra la reestructuración de la industria petrolera venezolana «por años».

Mientras Exxon desmontaba sus oficinas, cuenta Vecchio que le ofrecieron un puesto en la compañía en Qatar. Rechazó la oferta de consolación, y en su lugar se dio el empujón en la lucha contra el chavismo. «Mi decisión es quedarme en Venezuela para sumarme al cambio», escribió. «No puedo pedir un cambio para mi país si no somos capaces de formar parte de ese cambio».

Cuando Carlos conoció a Leopoldo: la creación de un bromance político

A pesar de haber prosperado dentro del mundo corporativo, cuando se trató de política, siempre parecía que Vecchio llegara en segundo lugar. En su primer intento electoral, en 2007 se lanzó como «ciudadano independiente» para la alcaldía del pudiente municipio Chacao, al este de Caracas. El municipio era uno de los hogares de la alta sociedad caraqueña, ofreciéndole a Vecchio el lugar perfecto para poner a prueba sus habilidades adquiridas en Harvard.

Ese año las elecciones por la alcaldía de Chacao se habían convertido en una guerra civil entre pre-candidatos que competían para asumir el legado de Leopoldo López. La estrella en ascenso de la oposición cuyo lanzamiento a la fama incluía la participación de un secuestro de un ministro del gobierno durante el fallido golpe de Estado cinco años antes, por lo que López fue inhabilitado para aspirar a cargos de elección acusado de haber empleado su posición en PDVSA a finales de los 90 para financiar ilegalmente la fundación de su partido, Primero Justicia.

Vecchio rápidamente se retiró de la carrera, culpando de su fracaso a la sobresaturación de competencia en el distrito. No obstante su gesto no pasó desapercibido, ya que López le agradeció personalmente la decisión de retirarse.

Vecchio escribe en su autobiografía que a través de este episodio él y López se convirtieron en «hermanos políticos». Fue el inicio de una relación que transformó a la oposición venezolana. Vecchio nunca ganó una elección y nunca lo hará, pero gracias al lazo con López, tampoco necesitaría un escaño en el parlamento para alcanzar la influencia que deseaba.

Engendrando un partido en el tubo de ensayo gringo del cambio de régimen

A finales de 2007, la economía venezolana rugía. Chávez y sus aliados demostraban ser imbatibles y los progresistas se apuntaban victorias en países en toda América Latina. Estados Unidos estaba desesperado por encontrar cualquier medida para revertir el cambio de época que barría el continente. Un nuevo intento vino de la mano de la Generación 2007, un grupo de operadores juveniles entrenados por los Estados Unidos que proveyeron el vehículo perfecto para que Vecchio y López radicalizaran a la oposición del país.

En mayo, miles de estudiantes de clase media y alta se lanzaron a las calles para protestar contra la decisión del gobierno de no renovar la concesión de transmisión de Radio Caracas Televisión, un canal de oposición que se arrogó el crédito del golpe que momentáneamente derrocó a Chávez años atrás.

Las manifestaciones rápidamente se transformaron en una revuelta contra un referendo en ciernes por una reforma constitucional en torno a la propuesta de declarar a Venezuela una nación socialista. Tal como reportaron Max Blumenthal y Dan Cohen para The Grayzone, el movimiento estaba dirigido por activistas entrenados por el Centro para la Aplicación de Acciones y Estrategias No-Violentas (CANVAS, por sus siglas en inglés) financiado por la NED y la CIA. Era el inicio de la «Generación del 2007».

Sus líderes estaban directamente patrocinados por la OTI de la USAID. Tal como un contratista vinculado a sus proyectos le explicó a Tim Gill y Rebecca Hansen para The Nation, «los Estados Unidos realizaron un movimiento arriesgado y trajeron un montón de dinero para los estudiantes a través de la OTI, que como resultado de eso creció bastante».

«Estoy orgulloso. Es como ver a tu hijo e hija crecer», continúa el contratista. «Los conocí desde que comenzaron a crecer… los líderes potenciales para cuando (y si es que hay) un cambio de gobierno, y nosotros fuimos los que les enseñamos a dar sus primeros pasos».

Previo a esta movilización, la oposición venezolana estaba desmoralizada, sufriendo un golpe tras otro en los colegios electorales. Pero gracias a la Generación 2007, lograron infringirle a Chávez una derrota inusual, impidiendo el referendo para instituir el Socialismo del Siglo XXI. Esta victoria trajo nuevos rostros que se encarrilaron en las ONG, incluyendo al futuro líder del golpe, Juan Guaidó, cuya única mención en el libro aparece en una sección reflexionando sobre la emergencia de la Generación 2007. La escena estaba preparada para un reagrupamiento político que pudiera apalancar el entusiasmo de los movimientos de laboratorio hacia el poder real.

En 2009, López y Vecchio fundaron Voluntad Popular, un partido que reflejaba los intereses de la clase empresarial y la sensibilidad radical e intransigente del liderazgo juvenil.

«Comenzamos a visualizar más una organización política que un movimiento», escribió Vecchio en su autobiografía.

Vecchio estaba preparado para esta tarea desde sus tiempos en Harvard. En una entrevista de 2013 para The Politic, reflexionó: «Mientras estaba en la Kennedy School aprendí mucho sobre las mejores prácticas políticas y cómo las podía implementar en mi país».

Y como en prácticamente todos los esfuerzos de Vecchio, la mano oculta del gobierno de los Estados Unidos facilitó el camino.

«Ya que la USAID/OTI no podía financiar directamente a los partidos políticos», escriben Gill y Hansen, «trabajaron con los dirigentes de los partidos, incluyendo aquellos de Voluntad Popular, para ayudar a los activistas de oposición a armar» grupos comunitarios anti-gobierno.

«Incluso desarrollamos nuevas ONG que para los ojos del gobierno aparentaban ser muy neutrales», una fuente de la OTI le confesó a los dos académicos. «Así que les dimos dinero… estaban alejando a gente de Chávez de una forma sutil».

Al montar Voluntad Popular, Vecchio efectivamente fusionó a los florescientes líderes de la Generación 2007 con las redes establecidas por las ONG apoyadas por los Estados Unidos en todo el país, unificándolas bajo el paraguas del liderazgo de López, un hombre ampliamente visto como el candidato nacional de mayor carisma de la oposición.

A diferencia de otros partidos de oposición, Voluntad Popular cuidadosamente se vendió de una manera en la que no enajenara a aquellos que reconocían los logros sociales alcanzados por el chavismo. En 2014 fueron admitidos en la Internacional Socialista, estatus que habilitó al partido el representarse a sí mismo como progresista no sólo para los venezolanos, sino para izquierdistas en todo Occidente (el ultra militarista Partido Laborista israelí también es integrante de la Internacional Socialista).

Al ser presionados para describir la plataforma del partido, Vecchio pugnaba por ofrecer algo más que compromisos cliché con la «democracia» y la «libertad».

No obstante, una posición, por sobre todas las demás, ha quedado claramente articulada: «Queremos que el petróleo sea un commodity en la arena internacional», el ex empleado de Exxon, Mobil y PDVSA le dijo a The Politic. Para lo que ha quedado el presunto compromiso de Voluntad Popular con el «socialismo»…

Desde su formación en 2009, Voluntad Popular ha reunido un apoyo decepcionante en las urnas, recientemente llegando de tercero en las elecciones parlamentarias de 2015. A pesar de pugnar por ganar votos reales, López y Vecchio han demostrado una asombrosa habilidad para provocar el caos e incluso violencia letal en las calles de Venezuela en tiempos de crisis.

‘Tenemos que crear caos en las calles’

Luego de la muerte intempestiva de Hugo Chávez en 2013, la oposición venezolana cayó en cuenta de que se había equivocado gravemente en apostar a que la Revolución Bolivariana muriera con su líder. Luego de perder las elecciones presidenciales contra Nicolás Maduro en abril y sufrir una redoblona en las elecciones municipales siete meses después, los líderes opositores entraron en pánico. Cuando Maduro los invitó a entablar un diálogo nacional, en vez de eso Voluntad Popular se lanzó a las calles.

El 23 de enero de 2014, López se unió a la líder opositora notoriamente extremista, también apoyada por los Estados Unidos, María Corina Machado, para lanzar la campaña “La Salida”, convocando a demostraciones masivas para forzar la renuncia de Maduro.

«Tenemos que crear caos en las calles a través de la lucha cívica responsable», tronó Machado.

Los esfuerzos de López por fomentar disturbios alcanzaron su cima el 12 de febrero. Flanqueado por Vecchio y Guaidó, el agitador de cabello castaño desde la tarima en la Plaza Venezuela de Caracas exigió a los manifestantes a marchar hacia la oficina de la Fiscal General. Poco después de que los líderes de Voluntad Popular dejaran la escena, protestantes antigobierno acataron el llamado de López y trataron de incendiar el edificio gubernamental.

La violencia condujo a una orden de arresto tanto para López como Vecchio bajo acusaciones por instigación a delinquir, daño a propiedades, incendio a edificio público y conspiración. López fue arrestado el 18 de febrero, pero la violencia callejera de «La Salida» continuó hasta mediados de mayo.

Al final de «La Salida», la campaña de caos de la oposición había contribuido a la muerte de 49 personas, más de 800 heridos y aproximadamente 10 mil millones de dólares en daños a la propiedad.

«La propuesta de ‘La Salida’ tenía una visión de largo aliento», reflexionaba Vecchio en su libro. «Era un esquema progresivo».

Luego del arresto de López, Vecchio desapareció por 108 días antes de reaparecer en el sitio más esperado de todos.

De Yale a mandamás de Voluntad Popular

En los meses precedentes a «La Salida», Vecchio pasó una breve temporada alejado de Voluntad Popular para asistir a cursos en otra institución exclusiva de la costa este norteamericana.

Esta vez en el programa Maurice R. Greenberg World Fellow en la Universidad de Yale, nombrado así en honor al antiguo CEO del mega banco de inversiones AIG y vicepresidente honorario en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés). Unos años antes, la colega instigadora de «La Salida», María Corina Machado, disfrutó de la misma asociación, programa financiado por la Open Society Foundation de George Soros, la USAID, el German Marshall Fund vinculado a la OTAN y la Asian Society (bajo financiamiento de Rockefeller) entre otros.

En comentarios hechos a The Politic, Vecchio dijo que viajó a New Haven (lugar donde se encuentra la Universidad de Yale) «para ver lo que podía aprender… y lo que podía aplicar en Venezuela, particularmente en innovación social, relaciones internacionales y el papel del petróleo en la comunidad internacional».

Claramente vio a Yale como otro paso en el camino al cambio de régimen, señalando que «también funciona para contarle a la gente lo que está ocurriendo en mi país, y para preparar los próximos grandes pasos que tienen que darse».

Mientras que Vecchio no desarrolló de qué iban esos «pasos», en pocos meses de su regreso a Caracas en diciembre de 2013, Venezuela había descendido a una tormenta política, López estaría en prisión y él había decidido pasar a la clandestinidad. Su desaparición llevó a sus antiguos profesores y alumnos en New Haven a un estado elevado de ansiedad.

«Apenas hace dos meses, Carlos Vecchio asistía a clases haciendo amistades con profesores y alumnos en el campus de la universidad de Yale», reportó The Politic el 20 de febrero de 2014. «Ahora, el antiguo World Fellow de Yale es el objetivo de una orden de arresto en Venezuela».

«Estamos profundamente preocupados por la seguridad de Carlos Vecchio: actualmente se encuentra escondido en Venezuela con acceso limitado a la comunicación», Michael Capello, el director del programa, manifestaba preocupado.

«Esto era principalmente un movimiento pacífico que había intentado trabajar por reformas a través de la participación en el sistema político», agregó Capello, profesor de pediatría y miembro del CFR. «Creo que merece ser celebrado».

A principios de junio de 2014, Vecchio reaparece en Nueva York. Ahí, explicó en su primera entrevista desde que abandonó Venezuela que López y sus colegas decidieron que era mejor trabajar por el partido desde fuera del país.

«Ellos consideraron que soy más útil en este momento denunciando los abusos que continúan existiendo contra los derechos humanos en Venezuela a nivel internacional», le dijo a CNN en Español, «así que eso es lo que vamos a hacer».

Con López bajo arresto domiciliario e incapacitado para maniobrar internacionalmente, los días de Vecchio como «el número dos» se habían terminado. A partir de ese momento, comenzó a comportarse como el líder de la oposición venezolana en los Estados Unidos, embarcándose en un esfuerzo concertado para convencer a funcionarios de alto nivel estadounidenses que apoyar a Voluntad Popular era su mejor apuesta para alcanzar el cambio de régimen.

Vecchio escribió sobre el bombardeo cabildero en su libro: «Me tocaba reunirme en el Congreso Norteamericano, la Casa Blanca, el Departamento de Estado, con profesores de las universidades norteamericanas, diferentes embajadores, organizaciones civiles influyentes en Estados Unidos».

Cortejar a Almagro, volcar a la OEA contra Venezuela

En marzo de 2015, la Administración Obama emitió una orden ejecutiva declarando a Venezuela como una «amenaza a la seguridad nacional». Sin ofrecer evidencia del peligro que el país constituye para el público estadounidense, la orden criticaba «el erosionamiento de las garantías de los derechos humanos y la persecución de opositores políticos», una clara referencia al arresto de López. Las sanciones fueron consiguientemente prolongadas por las administraciones Obama y Trump en una serie escalonada de medidas coercitivas unilaterales apuntando al corazón de la economía de Venezuela.

Mientras Vecchio hacía lobby con funcionarios estadounidenses en los esfuerzos por el cambio de régimen, le prestó particular atención a Luis Almagro, el canciller uruguayo que había asumido el puesto de Secretario General de la OEA en mayo de 2015. Escribió sobre haber tenido «una larga conversación» sobre Venezuela,»aproveché para decirle quiénes éramos nosotros en Voluntad Popular: que creíamos en la democracia, en una economía que no estuviese completamente en manos del Estado, [y que] creíamos en la iniciativa privada».

También dijo que él y Almagro «empezamos a preparar el informe para que al menos la OEA asuma el tema de Venezuela y pueda ir evaluando la posibilidad de aplicar la Carta Democrática Interamericana».

Un año después, Almagro presentó un informe de 114 páginas sobre la situación en Venezuela e hizo un llamado a un referendo sobre el mandato de Maduro, declarando que «la situación que hoy enfrenta Venezuela es el resultado directo de las acciones de quienes actualmente se encuentran en el poder». Tal como Vecchio esperaba, Almagro invocó el Artículo 20 de la Carta Democrática, reservada para instancias en las que el gobierno de un Estado miembro «altera seriamente el orden democrático».

La hostil obsesión de Almagro con Venezuela llevó al país a retirarse de la OEA a finales de abril de 2017. La para entonces canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, condenó al Secretario General como «un traidor a todo lo que representa la dignidad de un diplomático latinoamericano».

Pero Vecchio se refería a Almagro en términos luminosos. «Los venezolanos no tendremos nunca cómo agradecerle su lucha a favor de restituir la democracia en Venezuela. Por eso siempre le digo que es el uruguayo más venezolano».

En el prólogo a la autobiografía de Vecchio, Almagro acredita al abogado venezolano de ser una inspiración. «Carlos Vecchio fue el primer líder político venezolano que vino a mí a denunciar el tema Venezuela a partir del momento en que asumí como Secretario General de la OEA», recordó.

Tres años después, cuando la Administración Trump dio inicio al golpe en Venezuela, Almagro aseguró que la OEA reconociera a Guaidó como presidente encargado y aceptó al representante designado para el grupo, Gustavo Tarre, en una violación explícita de la propia carta de la organización.

Almagro mediante, Vecchio había marchado a través de una institución internacional sentando el trabajo preliminar para que los Estados Unidos intensificaran la prosecución del cambio de régimen en Caracas.

De activista por el cambio de régimen a ‘embajador’ ante los Estados Unidos

En enero de 2019, el partido de Vecchio, Voluntad Popular, recibió el mandato que estaba buscando para liderizar a Venezuela.

La victoria que su partido había alcanzado no provino de voto popular alguno, sino gracias al reconocimiento unilateral de la Administración Trump a Juan Guaidó, el presidente de la legalmente difunta Asamblea Nacional venezolana, como presidente del país. A los días del reconocimiento formal de Guaidó el 23 de enero, la Casa Blanca le dio la bienvenida a Vecchio como el nuevo «embajador» ante Washington.

Cuando Trump dio su discurso sobre el Estado de la Unión a inicios de febrero y proclamó la decisión de su administración de reconocer a Guaidó, Vecchio estaba sentado en la cámara del Capitolio como invitado de honor del senador Marco Rubio.

Un titular para el momento del Miami Herald anunciaba que «Carlos Vecchio dirige a Venezuela desde los Estados Unidos».

El rotativo probadamente anti-Maduro informó: «Los últimos cuatro años, Carlos Vecchio ha sido una figura habitual en los restaurantes en el Doral, junto a legisladores y dirigentes comunitarios mientras despotricaban contra Maduro». El Herald señaló que Vecchio decidió dedicar su tiempo en «la ciudad con el mayor porcentaje de venezolanos en todo el país», en vez de Washington o Nueva York.

«Conozco a Carlos Vecchio desde hace mucho tiempo”, manifestó el senador por la Florida, Rick Scott. Su homólogo, Rubio, dijo de Vecchio que «ya todos sabemos quién es».

Guillermo Zubillaga, director senior del Programa de Políticas Públicas y Relaciones Corporativas del Consejo para las Américas, difícilmente podía contener su emoción al hablar de Vecchio con el Herald.

«Estoy seguro de que Carlos está perfectamente apto para ser un diplomático», dijo efusivamente. «Le puedes preguntar a cualquier figura de la oposición de cualquier otro partido y te dirán que no tienen nada en contra de él».

Zubillaga celebró la habilidad de Vecchio para encantar a miembros de los dos partidos principales de los Estados Unidos, destacando las posiciones pro-golpistas de demócratas como la congresista Debbie Wasserman-Schultz como «evidencia de su trabajo».

De acuerdo a Zubillaga, Vecchio «tiene algo que pocas personas en Washington tienen: apoyo de ambos partidos a su causa».

Pero mientras el golpe se arrastra y Maduro permanece firmemente afianzado, los cheerleaders de Vecchio aprenderían que el apoyo bipartito de los Estados Unidos no garantiza el apoyo popular donde más se necesita.

La batalla por la embajada en Washington

El primero de mayo, al día siguiente del putsch militar fallido en Caracas, un Vecchio determinado marchó por la calle 30 en el vecindario pudiente de Georgetown preparando su propio golpe de Estado. Por más de 24 horas, docenas de simpatizantes de Guaidó rodearon la embajada de Venezuela, y lo que se decía entre los activistas anti-guerra apostados adentro era que Vecchio iba a intentar entrar en la embajada ese día.

En los momentos previos a la llegada de Vecchio, una turba de simpatizantes del golpe protegidos por el Servicio Secreto se desplazaron en manada a la embajada, acosando a los activistas fuera y amedrentando a los que estaban dentro del edificio.

Muchos de los opositores recurrieron a provocaciones racistas, sexistas y homofóbicas, amenazándolos violentamente, incluso vandalizando la embajada. Sus feas demostraciones no concordaban con la imagen elegante que Vecchio aparentaba, pero podía resultarle familiar a cualquiera que haya testimoniado el caos atizado por su partido a lo largo de los años en Venezuela.

Cuando representantes del gobierno golpista comenzaron a ir apareciendo para la rueda de prensa de Vecchio al final de la tarde, fueron recibidos con cantos atronadores por parte del Colectivo de Protección de la Embajada, amplificados con altoparlantes retumbando desde las ventanas del tercer piso:

«¿Cuántos golpes hacen falta? ¡Vecchio es un fake!».

Los gritos desde arriba ahogaron la alocución de Vecchio cuando llegó al lugar. Fue forzado a pegar la retirada de la escena en lo que se suponía que iba a ser su vuelta al ruedo sin siquiera intentar ingresar a su supuesta embajada. Serían veintitrés largos días antes de que fuera capaz de poner un pie dentro del edificio.

La coautora de este trabajo, Anya Parampil, estuvo integrada como periodista dentro de la embajada a lo largo de la resistida al embate. Intentó varias veces preguntarle a Vecchio, pero o era violentada por sus sigüis cuando se aproximada o ignorada. Vecchio no respondió a las solicitudes de entrevistas ni a las preguntas enviadas antes de la publicación de este artículo.

En el medio de la batalla por la embajada, los poderosos aliados de Vecchio le dieron un premio de consolación. En la noche del 14 de mayo, el senador Rick Scott le presentó al aspirante a diplomático con el Premio a la Libertad del Instituto Internacional Republicano (IRI, por sus siglas en inglés). La organización financiada por ExxonMobil y la NED le había dedicado un premio planteado «para honrar a los individuos que han trabajado para adelantar la libertad y la democracia en sus países» al «pueblo venezolano».

«Gracias Elliot», exclamó Vecchio mientras daba su discurso de aceptación, señalando hacia el enviado especial para Venezuela de Trump, y felón convicto por el escándalo Irán-Contras, Elliot Abrams. «Gracias por convertirte en un amigo en esta pelea».

Luego de la ceremonia, Vecchio fue llevado a la embajada venezolana, donde le dio el premio a la multitud de activistas pro-golpe que todavía se concentraban en las afueras. Al igual que en su aparición previa en los predios de la embajada, los activistas bramaron consignas burlescas desde los altavoces dentro del edificio.

Vecchio se mezcló con la turba, descolocado por el desprecio implacable. Varios días después, una vez que agentes de los Estados Unidos hicieron una redada a la embajada arrestando a los activistas que se encontraban dentro, Vecchio regresó una vez más para exaltar a sus seguidores y prestar declaraciones a los medios.

«¡Hemos liberado la embajada!», anunció, flanqueado por la turba estridente de emigrados.

Habrá sido incapaz de suministrar servicios consulares como renovación de visas debido al fracaso del golpe, pero ya estaba preparado para declarar un triunfo significativo.

«Estoy agradecido por la paciencia del pueblo venezolano», continuó. «Pero también tengo que agradecerle al gobierno de los Estados Unidos: ¡muchas gracias! Y gracias al presidente Trump, también. Gracias al Departamento de Estado. Gracias a los servicios de seguridad que fueron de una ayuda increíble… el Servicio Secreto, a todos los cuerpos de seguridad, a la policía local… ¡muchas gracias!».

Con esta larga lista de agradecimientos públicos, el antiguo abogado de Exxon reveló las verdaderas fuerzas detrás del movimiento político que representa. Entre Washington y Miami, entre la diáspora venezolana y la élite política estadounidense, Carlos Vecchio había encontrado a su electorado, sin haber ganado un solo voto.

https://thegrayzone.com/2019/06/18/exxon-ambassador-carlos-vecchio-venezuela-coup-lobbyist/
https://cubainformacion.tv/index.php/america-latina/82093-de-exxon-a-qembajadorq-como-carlos-vecchio-se-convirtio-en-el-principal-lobista-del-golpe-de-estado

Estados Unidos tortura a los niños en los centros de internamiento para refugiados

La doctora estadunidense Dolly Lucio Sevier denunció ayer que más de 1.600 menores en un centro de detenciones en la frontera viven condiciones de tortura y tratan de propagar enfermedades entre ellos.

La médico encontró en el centro de detenciones para menores cerca de McAllen en Texas condiciones que asemejan una “instalación de torturas” para los niños.

Dijo que pudo visitar el centro al apoyar a abogados y que encontró “circunstancias deplorables” en la detención de menores. 15 niños sufrían gripe y 10 estaban en cuarentena médica, dijeron los responsables; 1,600 menores estaban en el centro de detención en condiciones deplorables

Los menores “duermen sobre el piso extremadamente frío, con las luces encendidas las 24 horas del día, sin agua, alimentación o servicios sanitarios adecuados”, detalló la doctora en
declaraciones a la filial de la cadena ABC.

Le preguntaron a qué se refería con carencia de condiciones básicas de higiene, y la médico respondió que “a que los niños no tienen acceso, por ejemplo, a lavarse las manos, con lo que
intencionalmente tratan de esparcir enfermedades”.

La doctora dijo que por su edad, en el centro hay adolescentes madres con sus bebés, “niñas mamás de otros niños que no tienen acceso a lavar los biberones de sus hijos”.

Opinó que es una forma de hacer sentir miserables a los menores de edad.

También lamentó que en la instalación no se proporcionen alimentos molidos o en papilla para los menores de seis meses de edad, que enfrentan serias dificultades para alimentarse.

El centro en Texas es para menores sin compañía de adultos que se entregaron en la frontera a autoridades federales.

El fin de semana un grupo de congresistas visitó otro centro para menores, pero en el estado de Florida.

Algunas congresistas tuvieron que interrumpir sus declaraciones en conferencias de prensa luego de la visita, porque reiteradamente rompieron en llanto al hablar de las condiciones que
viven los menores detenidos en Texas.

https://www.excelsior.com.mx/nacional/eu-tortura-a-ninos-visita-a-centro-de-atencion/1320601

Una guerra financiera generalizada significa una guerra militar generalizada para la estrategia de Iran

Nasser Kandil

Cuando Israel se preparaba para unas elecciones anticipadas entre finales de 2018 y abril de 2019, muchos análisis predijeron una guerra de Netanyahu contra Gaza para asegurarse la victoria. Como la guerra no tuvo lugar, las previsiones se pospusieron más allá de las elecciones para facilitar la formación del gobierno. Luego, cuando Netanyahu fracasó en formar su gobierno y la guerra no tuvo lugar, algunos continuaron hablando de una guerra futura.

Mientras tanto, resultó que un misil desde Gaza cayó cerca de Tel Aviv [14 de marzo de 2019] y el incidente se repitió, justificando la guerra prometida. Pero Netanyahu no comenzó su guerra y simplemente aceptó las explicaciones de los egipcios de que la raíz del primer incidente fueron los factores meteorológicos y que el error humano estaba en la raíz del segundo. Sin embargo, los misiles han transmitido su mensaje: la regla de combate para cualquier guerra futura será Gaza contra Tel Aviv.

En cuanto a Washington, que dijo que había movilizado su armada en el Golfo en una operación disuasoria diseñada para hacer entender a los iraníes que atacar a cualquiera de sus aliados significaba una guerra de Estados Unidos contra Irán, y luego anunció que tenía pruebas de la participación de Irán y sus aliados en los incendios de los petroleros que ocurrieron unas semanas más tarde [cuatro petroleros en aguas territoriales de Emiratos Árabes Unidos y otros dos en el Golfo de Omán, por no hablar del ataque contra el oleoducto saudí reconocido por los huthíes], se limitó a afirmar que el ejército estadounidense sólo intervendría directamente si sus propias fuerzas eran el objetivo.

Los que entienden lo que significa la palabra “disuasión” se han preguntado qué queda de ella después de este revés; los que no la entienden han sentido la necesidad de que Irán vaya aún más lejos en la demostración de la falsedad de las declaraciones de los demás. Necesidad satisfecha [en la mañana del 20 de junio] con la destrucción de lo mejor del arsenal americano de espionaje y células operativas: un avión de más de 200 millones de dólares derribado por un misil de fabricación iraní, cuando estaba a 14 kilómetros de altura…

El presidente norteamericano comenzó diciendo que ya veremos lo que veremos; luego, en presencia de su invitado canadiense, señaló que la operación no causó ninguna baja, lo que implícitamente significa que no merece una guerra. Más tarde, asumió que la operación podría deberse a un error involuntario cometido por un oficial iraní, mientras que los funcionarios iraníes reconocieron su participación en la pérdida de la aeronave derribada, con lo que derrotaron el concepto de disuasión estadounidense en cuestión.

El problema con los norteamericanos e israelíes es que, al no haber quebrantado la voluntad de la resistencia a través de la guerra, han imaginado que el asedio a Gaza, las sanciones contra Irán y las fuerzas del Eje de la Resistencia finalmente prevalecerán y que seguirán teniendo el tiempo necesario para hacerlo, sin enfrentarse a provocaciones, sin verse arrastrados al campo de batalla, sin sufrir las humillaciones y limitaciones de las nuevas ecuaciones en el campo militar; limitaciones que les obligarían a negociar sanciones y embargos fuera del juego.

De hecho, Israel, que se ha visto obligado a aceptar la tregua con Gaza, en las condiciones dictadas por las fuerzas de la resistencia, quisiera que Estados Unidos se involucrara en su guerra contra Irán. Lo mismo ocurre con los agresores saudíes y emiratíes en Yemen, que tuvieron que aceptar la tregua de Hodaida en las condiciones dictadas por Ansarallah [huthíes]. Mientras, los estadounidenses se enfrentan ahora a los desafíos de la explosión de los mercados y los precios del petróleo o de la negociación de la distensión en las condiciones de los iraníes, que saben a dónde deben conducir, cuándo y cómo.

De hecho, el 22 de junio, mientras fuentes iraníes fiables afirmaban que el comando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria había ordenado que las plataformas de misiles se dirigieran a todas las bases estadounidenses en el Golfo, e informaron a los mensajeros habituales entre Teherán y Washington de que cualquier ataque a cualquier sitio iraní sería considerado una declaración de guerra, los debates en Washington giraron en torno a cómo evitar la guerra, los debates en la Casa Blanca se centraron en cómo salvar las apariencias, mientras que los debates de los dirigentes del Partido Demócrata pusieron de relieve el Acuerdo Nuclear iraní firmado por el ex presidente Barack Obama, considerando que la retirada de este acuerdo era un grave error y que quien había decidido retirarlo había puesto en aprietos a Estados Unidos, dañado el prestigio de su ejército, dando a Irán la oportunidad de mostrarse como dueño de la situación.

En cuanto a las capitales europeas, que temían este preciso momento bajo una fuerte presión para unirse al tren de sanciones decretado por Estados Unidos, estos últimos simplemente respondieron que no podían revelar su plan, que sabían lo que estaban haciendo y que Irán estaba a punto de rendirse y aceptar nuevas condiciones para no asfixiarse, ¡qué sorpresa les esperaba al final del día saber que Washington estaba buscando una mediación para conseguir que Teherán aceptara un ataque americano acordado de antemano, para salvar la cara del Presidente americano! Un presidente de Estados Unidos dijo que no quería enfrentarse, a diferencia de los iraníes que ya les habían dicho que estaban listos para esta reunión cara a cara en caso de que Irán fuera atacado de una forma u otra.

Al mismo tiempo, fue el nerviosismo, la preocupación y el miedo a que los misiles cayeran sobre sus cabezas en caso de que la situación se volviera incontrolable, lo que dominó el día en Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos, sin que ninguno de los dirigentes se atreviera a admitir que habían empujado sistemáticamente a Estados Unidos fuera del Acuerdo Nuclear iraní.

Por otra parte, en Tel Aviv y la Jerusalén ocupada, los medios de comunicación informaron de una acalorada movilización de grupos de presión pro-israelíes en Washington, preguntando al presidente qué pretendía hacer para evitar que Israel y sus aliados se convirtieran en un campo de batalla si Estados Unidos llevaban a cabo una operación que provocara la ira iraní, dado que habían declarado que, en este caso, los edificios israelíes se convertirían en objetivos legítimos, lo que obligaría a Israel a lanzar una guerra más allá de sus capacidades al mismo tiempo que Washington declaraba que no deseaba verse involucrado en una guerra generalizada. Además, algunos comentaristas se han referido a una petición explícita de Israel de que se abstenga de toda acción militar sin garantías previas de que no responderá. Otros preguntaron si no fue Netanyahu quien incitó a Trump a retirarse del acuerdo nuclear basándose en que sería en interés de Israel.

Sólo Moscú había previsto que Irán no toleraría tal provocación, que tenía los medios y que la movilización norteamericana en el Golfo no constituía una fuerza para proteger las políticas del presidente Trump.

En consecuencia, Moscú estaba a la expectativa del momento en que esta debilidad saldría a la luz, para proponer la creación de una plataforma internacional que garantice el acuerdo nuclear, incluida la parte relativa a los intereses comerciales de Irán, con la aprobación estadounidense; la única forma de restaurar la calma y la estabilidad en la región.

Por lo tanto, Moscú ha iniciado consultas con la Unión Europea, China y Japón y ha anunciado muy rápidamente, mediante un comunicado del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia, su voluntad de patrocinar una coalición internacional que garantice los intereses financieros y petroleros del Irán. Mientras tanto, en relación con la reunión tripartita de asesores de seguridad estadounidenses, israelíes y rusos en Jerusalén, Moscú respondió que los intereses iraníes deben ser tenidos en cuenta.

En resumen, la ecuación de Washington equivalía a una guerra financiera generalizada hasta que la guerra militar terminó por completo, es decir, el fin de la resistencia en Palestina, Yemen, Líbano, Siria e Irak. Irán respondió que la guerra financiera generalizada significaba una guerra militar generalizada, con todo lo que eso implica en términos de confrontación entre Estados Unidos e Irán.

Hoy en día, esta ecuación tiende a establecerse sobre la base de la mitad de una guerra militar y la otra mitad de una guerra financiera. Como resultado, la resistencia continúa, el embargo y las sanciones continúan, aunque la resistencia no es una guerra generalizada y se supone que las sanciones tampoco lo son.

Estas son las nuevas reglas de enfrentamiento impuestas por Irán con una inteligencia estratégica que ha sabido explotar y mantener el juego del tiempo y la geografía. La protección del Acuerdo Nuclear, con o sin la aprobación de Estados Unidos, está llegando a la Cumbre del G20.

http://www.al-binaa.com/archives/article/214451

El Pentágono financia a las universidades alemanas para que investiguen en sus proyectos militares

Estados Unidos no sólo se inmiscuye en los países del Tercer Mundo, sino también en las grandes potencias, como Alemania. Es una auténtica gangrena que alcanza a los partidos políticos, las prensa e incluso las universidades, como han puesto de manifiesto recientemente los periódicos alemanes Spiegel (1) y Die Welt (2).

La institucionalización de los sobornos no sólo procede de las ONG sino incluso del Pentágono, que ha pagado millones de dólares a decenas de universidades alemanas desde 2008 para que sus laboratorios trabajen en proyectos de investigación militar estadounidense.

En época de recortes presupuestarios en materia de educación, el papel mercenario de las universidades al servicio de la guerra imperialista y de un país imperialista extranjero, queda al descubierto por enésima vez.

Los proyectos militares se presentan como dobles, es decir, que pueden utilizarse tanto para fines civiles como militares. Pero es dudoso que el Pentágono, donde existe un secreto comercial estricto, quiera transmitirlo al sector privado.

Entre los fondos, la prensa alemana cita expresamente 1,72 millones de dólares a la Universidad Ludwig-Maximilians de Munich para desarrollar un nuevo explosivo que sea más eficiente que el RDX que se utiliza desde principios del siglo XX.

También financia al Instituto Alfred Wegener con 973.000 dólares para la Investigación Polar y Marina y para desarrollar un sistema de infrarrojos para la detección de ballenas, aunque el destino final no son los cetáceos sino los submarinos.

Las universidades que trabajan en la nueva generación de investigaciones sobre eso que llaman “inteligencia artificial” también perciben grandes sumas de dinero para el equipamiento represivo y militar.

A la prensa alemana sólo le interesa el dinero que llega a sus propias universidades. Queda en pie averigüar los fondos que llegan a otras instituciones educativas europeas que sirven de subcontratistas y mercenarios del imperialismo estadounidense.

(1) https://www.spiegel.de/lebenundlernen/uni/us-militaerforschung-an-deutschen-unis-21-millionen-dollar-in-zehn-jahren-a-1273282.html
(2) https://www.welt.de/politik/ausland/article195727007/Forschungsprojekte-US-Verteidigungsministerium-foerderte-deutsche-Unis-mit-Millionen.html

Más información:

– La universidad al servicio del imperialismo y la guerra: el caso de Suiza

El derribo del dron estadounidense sobre Irán cambia los cálculos militares en Oriente Medio

El dron de reconocimiento Northrop Grumann RQ-4A Global Hawk de Estados Unidos fue derribado en el Estrecho de Ormuz por la defensa antiaérea iraní cuando volaba en modo furtivo y, por lo tanto, indetectable a los radares convencionales.

El Northrop Grumann RQ-4A es uno de los aviones no tripulados de Estados Unidos más caros de su inventario. El coste unitario supera los 230 millones de dólares y cuando fue derribado en el Golfo Pérsico volaba con opciones de sigilo adicionales y completamente nuevas.

El mando militar iraní afirmó haber derribado el aparato y deliberadamente salvó a un avión de guerra estadounidense Poseidón P-8A con 35 personas a bordo que acompañaban al dron. El Poseidón P-8 es un avión de combate antisumergibles y antibuques basado en una versión militarizada del Boeing 737.

El dron fue bloqueado y derribado por un misil tierra-aire Jordad de fabricación iraní. Hasta ese momento había sobrevolado países con sistemas de defensa antiaérea muy potentes y una densa malla de radares sin ser detectado. El incidente demuestra que el Pentágono desconoce las capacidad real de la defensa antiaérea iraní.

El hecho de que un misil tierra-aire fabricado íntegramente en Irán pueda derribar uno de los mejores drones estadounidenses plantea innumerables interrogantes sobre la realidad de la postura defensiva de Irán, que ciertamente no debe ser de segunda línea.

El sistema iraní SAM Jordad es uno de los pocos sistemas que ha tenido su bautismo de fuego muy poco después de su presentación al público. Su primera prueba de combate fue sin duda un éxito total. La defensa antiaérea iraní lanzó dos misiles y el segundo de ellos fue el que alcanzó al dron “invisible”. Es una hazaña que ni el sistema ruso S-300 ni el US Patriot han logrado en condiciones de combate reales.

El Jordad III es una variante del sistema de defensa tierra-aire de medio alcance de la RAAD que entró en servicio en 2006-2007 y despliega misiles TAER-2B en rampas móviles y TEL. El TAER-2B es uno de los misiles tierra-aire iraníes más utilizados por las fuerzas de defensa aeroespacial iraníes. Las baterías RAAD se utilizan a menudo junto con las baterías mejoradas S-200 y S-300PMU2.

En su última variante el sistema Jordad es una versión de largo alcance del RAAD y podría alcanzar de seis a ocho objetivos simultáneamente desde más de 200 kilómetros de distancia. Según un general iraní, el Jordad puede atacar objetivos ocultos desde una distancia de 85 kilómetros.

No se sabe de dónde proceden los radares iranés capaces de detectar aparatos furtivos a tan largas distancias. No se puede descartar un origen chino o norcoreano, pero los iraníes han demostrado que dominan este campo. No sólo los estadounidenses: los israelíes también han tomado buena nota, o deberían hacerlo porque el derribo tiene un enorme impacto en el equilibrio estratégico de Oriente Medio.

El error de cálculo sobre la capacidad defensiva real de Irán paralizará cualquier decisión favorable a una agresión militar. A mismo tiempo animará a los iraníes a fabricar más misiles tierra-aire y a acelerar la investigación y el desarrollo de nuevas armas.

Es el resultado de las sanciones y del estrangulamiento económico y financiero de una vieja nación que Israel quiere destruir a toda costa utilizando el poder militar estadounidense en su beneficio. Una apuesta muy arriesgada. Oriente Medio ha cambiado drásticamente desde el fracaso de la guerra contra Siria.

El Pentágono extiende su presencia militar en África con el pretexto de la ‘lucha contra el terrorismo’

La capital de Burkina Faso, Uagadugu, acoge este mes un foro de los medios de comunicación africanos sobre seguridad y lucha contra el terrorismo. Es una oportunidad para discutir la nueva estrategia americana para África, iniciada por el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton. Según los promotores de este evento, la estrategia americana “utiliza el continente como campo de batalla para oponerse al fortalecimiento de las posiciones de China y Rusia”.

Según la revista americana de investigación The Intercept, los estadounidenses están presentes en todas las regiones en crisis del continente, donde han creado una “red en expansión”. Es una presencia militar discreta pero masiva. Aunque anuncien una presencia mesurada, destinada a ser reducida, la revista afirma que se trata sólo de una reorganización estratégica. “Claramente, el continente africano es estratégico para los intereses de Estados Unidos frente a la competencia de China (que sólo tiene una base en Djibouti) y Rusia”, explica The Intercept.

A pesar de los comentarios de Trump sobre los “países de mierda”, la revista en línea hace revelaciones basadas en documentos que pudo consultar en virtud de la Ley de Libertad de Información.

África, el segundo teatro de operaciones más grande de Estados Unidos después de Oriente Medio. Alberga 34 emplazamientos militares estadounidenses con un interés estratégico en las bases de drones.

Uno de los proyectos de la “guerra contra el terrorismo” que el gobierno de Obama heredó del gobierno de Bush fue el Africom o mando del ejército de Estados Unidos para África.

Cuando Trump asumió la presidencia en 2016, Africom se había convertido en un monstruo de 250 millones de dólares. Una gran parte de la política de Africom consiste en formar a las fuerzas locales centrándose en la “lucha contra el terrorismo”.

Con la excepción de Egipto, todo el continente está bajo la jurisdicción de Africom. Establecida en 2007, Africom fue responsable de la intervención en Libia en 2011 que apoyó la revuelta contra el gobierno de Muammar Gaddafi.

Las tropas de Africom también participaron en la lucha contra las insurgencias islamistas en Libia, Malí y Chad en los años siguientes.

El año pasado Trump dio carta blanca a la CIA para extender la guerra de drones a toda África. Djibouti, elemento central de la estrategia, alberga el mayor complejo de aviones teledirigidos estadounidenses conocido en el mundo, así como la base estadounidense insignia de Africom, Campamento Lemonnier, un antiguo puesto de avanzada de la Legión Extranjera francesa.

La base alberga a 4.000 efectivos estadounidenses y aliados y está cerca de una base naval de 400 personas del Ejército Popular de Liberación de China.

Por importante que sea, la base de Djibouti podría ser reemplazada por otra base que se inaugurará en Níger. Será la mayor base del mundo, la nueva joya militar americana en África.

En este país tan estratégico de África Occidental, el mando norteamericano puede contar con cinco bases, incluyendo dos centros de cooperación en materia de seguridad. La muerte de cuatro soldados estadounidenses en octubre de 2017 en una emboscada en la frontera con Malí, puso al descubierto la presencia militar estadounidense en Agadez, Ouallam, Arlit y la Base de Operaciones Especiales 101, conectada con el Aeropuerto Internacional Diori Hamani.

En Níger, aparentemente el país más importante de la región para Estados Unidos, tendrían “cinco emplazamientos”. Sólo en la planta de Agadez (oeste), invirtieron “más de 250 millones de dólares” (219 millones de euros).

Según el sitio especializado Opex.360, “las fuerzas estadounidenses tienen cientos de hombres en la franja sahelo-sahariana, particularmente en la base de Agadez en Níger”. Para The Intercept, que cita a un portavoz de la Fuerza Aérea estadounidense, “esta base, que forma parte de la expansión americana en África, es la construcción de bases más costosa jamás emprendida por las fuerzas aéreas estadounidenses”.

La presencia estadounidense en Níger, ya de por sí significativa, “se ha ampliado en los últimos años para incluir una fuerza de 800 hombres que acompaña a las tropas nigerianas en la recopilación de información y otras misiones”, recuerda Al-Jazira, añadiendo que “los aviones teledirigidos MQ-9 que actualmente vuelan en Niamey serán finalmente trasladados a la base aérea 201, que actualmente se está construyendo en Agadez, al borde del desierto del Sahara”.

En Malí se establecerán otras dos “posiciones de emergencia” (“lugares de contingencia“). También se dice que hay bases estadounidenses en Camerún, especialmente en Douala, para luchar contra Boko Haram.

Otras instalaciones estadounidenses se encontrarían en Gabón (Libreville), Ghana (Accra), Chad y Senegal. El sitio senegalés, en este caso la base aérea del Capitán Andalla Cissé en Dakar, tendría, en virtud de su posición, una importancia estratégica particular.

La misma configuración en África occidental en Dakar y Bamako, con uno y dos emplazamientos respectivamente para redespliegues estratégicos. La protesta por la propuesta de establecer una base militar estadounidense en Ghana puede haber impulsado a los estadounidenses a mantener un escuadrón de cooperación en Accra.

En el este del continente, Somalia es aparentemente la cabeza de puente de la presencia estadounidense en el continente. Según The Intercept, este país “es el centro de África Oriental” para el traslado de personal militar, como el personal proporcionado por empresas bajo contrato con el Pentágono, y la evacuación de los heridos. En mayo de 2018 el sitio Vice, citado por The Intercept, reveló que Estados Unidos tenía que construir “al menos seis nuevos puestos de avanzada”. En particular, ampliarían una “antigua pista de aterrizaje soviética” en Baledogle a un sitio que podría albergar a unos 800 soldados. Este es “el último ejemplo de la creciente y controvertida guerra en la sombra en África”.

La mayor instalación de Estados Unidos en el continente sigue siendo el Campamento Lemonnier, una antigua base de la Legión Extranjera Francesa, esencial para las operaciones en Yemen y Somalia, pero también contra la piratería marítima en la región. Según The Intercept, el campo alberga a “unos 4.000 soldados americanos y aliados”.

Según un funcionario de Africom, es “la principal plataforma utilizada por las fuerzas estadounidenses para responder a las situaciones de crisis en África”. Otro ejemplo de esta “guerra en la sombra” encabezada por Estados Unidos. Una guerra discreta pero real.

En otras partes del continente, los estadounidenses tienen sitios en Somalia donde planean responder a la amenaza de los Shebab con su base de drones, pero también su presencia en Baidoa, Bosaaso, Mogadiscio, Berbera, Kismayo, Baledogle. La vecina Kenya tiene cuatro bases en Mombasa, en la isla de Manda, Lakipia y Wajir. La configuración es diferente en el norte de África, donde la presencia estadounidense es un tanto borrosa. En Libia, Estados Unidos está presente en tres lugares en los que no se comunica. En Túnez, sólo mantienen una base de vehículos aéreos no tripulados, la base aérea de Sidi Ahmed.

En África Central, Camerún alberga una base de aviones teledirigidos estadounidenses en Garoua e instalaciones militares en Douala, Maroua y Salak. En Chad, los estadounidenses operan desde un cuerpo de élite y una base de aviones teledirigidos en Yamena, pero también desde Faya Largeau. La presencia es más modesta en Gabón, donde sólo tienen un escuadrón para la cooperación militar, que podría convertirse en un puesto de mando avanzado.

Formalmente, la principal tarea del ejército estadounidense es la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, los expertos creen que las verdaderas intenciones de los estadounidenses son completamente diferentes, ya que simplemente buscan mantener su influencia en África y se oponen al fortalecimiento de las posiciones de China y Rusia en su búsqueda de desarrollar una cooperación multifacética con los países africanos.

https://fr.hespress.com/77143-la-veritable-strategie-americaine-pour-lutter-contre-le-terrorisme-en-afrique.html

Estados Unidos no es capaz de sostener una guerra con Irán ni aunque se limite a un único teatro de operaciones

Batería iraní de misiles Jordad 3
Aunque el ejército estadounidense está mejor equipado que el de Irán, la destrucción del dron de la Armada estadounidense sobre el Estrecho de Ormuz ha demostrado que Teherán podría dificultar incluso una guerra limitada, según el Washington Post.

En un artículo sobre las realidades que Estados Unidos enfrentaría en una posible guerra con Irán, el periódico estadounidense escribe: “El aumento de la tensión, que, según el presidente Trump, llevó a Estados Unidos al umbral de un conflicto abierto con Irán esta semana, pone de relieve una triste realidad a la que el Pentágono se ha enfrentado durante años: mientras que el ejército estadounidense está más equipado que el ejército iraní, Teherán podría seguir dirigiendo una guerra que, aunque limitada, sería dolorosa”.

Citando un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos publicado el mes pasado, el Washington Post estima que el ejército iraní tiene más de 700.000 soldados, incluido un ejército convencional de unos 350.000 soldados. Esto no incluye al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una fuerza de élite de 125.000 soldados adicionales en su ejército y 20.000 en su marina.

Refiriéndose a la destrucción el jueves por la mañana por parte del IRGC de un dron MQ-4C Global Hawk MQ-4C de la Armada estadounidense en el espacio aéreo iraní, basándose en un informe publicado el año pasado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, el periódico señala que no pueden ignorar los misiles balísticos y de crucero, ni la defensa antiaérea de Teherán.

“Un alto funcionario de defensa de Estados Unidos dijo el viernes que los barcos que acompañan al portaaviones USS Abraham Lincoln estarían a punto de atacar si se les convocara”, escribió el Washington Post antes de hacer una lista de los barcos -el USS Bainbridge, un destructor, y el USS Leyte Gulf, un crucero de misiles guiados- que, según el funcionario, podrían llevar misiles Tomahawk.

Los oficiales militares estadounidenses se negaron el viernes a decir si el USS Lincoln y su grupo naval se estaban preparando para llevar a cabo una operación o si era inminente un ataque.

El Washington Post cita al portavoz del ejército, el teniente coronel Earl Brown, para decir que “el Mando Central de Estados Unidos tiene capacidad militar en la región para hacer frente a cualquier crisis”.

Luego continúa con el poder balístico de Irán: “Entre las armas que Irán posee se encuentran sistemas de misiles antiaéreos como el iraní S-300 (Bavar 373), que puede apuntar a objetos a una altitud de 15 millas [24.000 metros]. Teherán también tiene una flota de más de 300 aviones de combate”.

El poder del IRGC y las fuerzas aliadas de Irán alarma al Pentágono, aunque dicen que el ejército estadounidense goza de supremacía sobre el equipo militar, concluye el artículo.

El CGRI derribó el jueves un avión espía americano sobre el Estrecho de Ormuz después de ignorar cuatro señales de advertencia. Irán declaró que el IRGC había derribado el vehículo aéreo no tripulado estadounidense MQ-4C con un sistema de defensa de misiles de Jordad 3, capaz de detectar y rastrear objetivos a una distancia de 152 kilómetros y de derribarlos a una distancia de 48 kilómetros. El sistema puede apuntar a aviones enemigos que vuelan a una altitud de 24.000 metros.

Irán ejecuta a un espía de la CIA

Las guerras siempre comienzan por la depuracion de la “quinta columna” y por eso Irán ejecutó a un contratista del Ministerio de Defensa condenado por espiar para la CIA, admitió ayer la agencia de noticias Isna.

“Jalal Haji Zavar, un contratista de la organización aeroespacial del Ministerio de Defensa que era espía de la CIA y del gobierno de Estados Unidos, fue ejecutado”, dijo Isna, citando al ejército iraní sin dar más detalles sobre la fecha de la ejecución.

El contratista había sido condenado por un tribunal militar y su sentencia se ejecutó en la prisión de Rajai-Shahr en la ciudad de Karaj, al noroeste de Teherán.

Zavar fue “identificado por los servicios de inteligencia del Ministerio de Defensa” y, durante la investigación “admitió explícitamente que espiaba para la CIA por dinero, mientras que en su casa se encontraron documentos y herramientas de espionaje”.

La agencia no especifica la fecha de su detención, pero señala que no había prestado sus servicios al Ministerio desde 1389 del calendario persa (de marzo de 2010 a marzo de 2011).

La ex esposa de Zavar cumple una condena de 15 años de prisión tras haber sido condenada por “complicidad en espionaje”, añade Isna.

La tensión entre Teherán y Washington crece por momentos y Estados Unidos ha pedido la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU a puerta cerrada.

El martes Irán afirmó haber desmantelado una nueva red de espías y nuevos reclutas estadounidenses vinculados a la CIA, según la agencia de noticias Irna. 

Las tensiones entre Estados Unidos e Irán alcanzaron un nuevo pico con la destrucción el jueves por parte de los iraníes de un dron estadounidense en el espacio aéreo iraní, según Teherán, mientras que Washington afirmó que se encontraba en el espacio aéreo internacional.

El viernes Trump aseguró que había cancelado los ataques contra Irán en el último minuto para evitar un alto costo en vidas humanas, al tiempo que mantuvo sus amenazas de represalias contra Teherán.

Ayer Irán advirtió a Estados Unidos de que cualquier ataque a su territorio tendría consecuencias devastadoras para sus intereses en la región.

“Disparar una bala a Irán prenderá fuego a los intereses de Estados Unidos y sus aliados” en la región, dijo el general de brigada Abolfazl Shekarchi, portavoz del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, en una entrevista con la agencia Tasnim.

A pesar de las reiteradas afirmaciones de Estados Unidos e Irán de que no buscan la guerra, la escalada y multiplicación de incidentes en el Golfo suscita el temor a un enfrentamiento militar regional.

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