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Autor: Redacción (página 772 de 1357)

Un invierno muy crudo acecha a más de 60.000 mendigos que llenan los albergues de París

En París los alojamientos de emergencia están repletos. El 1 de noviembre comienza la campaña de invierno y la situación es insostenible para las personas que viven en la calle. Eric Pliez, Presidente de la red de albergues públicos, ha emitido una alerta sobre un sistema que califica “al borde de la implosión”.

“Más de 7.000 personas están en la calle, casi la misma cantidad duermen en centros de emergencia y 45.000 personas, con sus familias, viven en albergues”, dice Pliez. El sistema está sobrecargado; 115 albergues ya no pueden proporcionar asistencia adicional.

Eso explica que las familias tengan que dormir en la calle. “Cada noche el [teléfono] 115 de París recibe unas 20.000 llamadas, sólo 1.000 son atendidas. De este 5 por ciento de respuestas, estamos obligados a dar 1.500 negativas, que afectan a unas 1.000 familias, entre ellas 300 y 400 niños. Es inaceptable y la creación de plazas de invierno no cambiará nada”.

La situación que expone Pliez ni siquiera tiene en cuenta los campamentos de migrantes. Se estima que 3.500 personas viven en la pobreza total en París. Pliez da la voz de alarma ante una situación que se deteriora año tras año.

El problema radica en las dificultades de acceso a la vivienda. A los pobres se les niega la vivienda por razones inútiles o burocráticas. También hay trabajadores que no pueden encontrar vivienda; el 25 por ciento de las personas que viven en albergues son trabajadores.

Se necesitan 6.000 plazas más de alojamiento de emergencia en París. Hay razones para estar enfadados, confiesa Pliez, cuando sabemos que una gran parte del parque inmobiliario parisino está vacío. Los ricos prefieren ver a la gente morir en la calle que dejar el acceso a los edificios desocupados. El gobierno no hace valer la posibilidad de la requisar viviendas desocupadas.

Las políticas ‘verdes’ estan en la raíz de las protestas populares en Chile y en otros países

Desde el inicio de las movilizaciones de los “chalecos amarillos” en Francia el año pasado, hasta la actual batalla campal en Chile, pasando por otras protestas parecidas, el hilo conductor es el mismo, el precio de los carburantes, la mayor parte del cual son impuestos y, por lo tanto, de eso que los economistas llaman “precios políticos”.

La situación actual del mercado mundial del petróleo se caracteriza por una bajada de los precios, mientras que el precio final de la gasolina sube en las estaciones de servicio porque los impuestos han aumentado para financiar las políticas verdes, ecologistas, de transición energética, de descarbonización, o como quiera que se llamen.

Los precios mundiales del petróleo son actualmente un 25 por ciento más bajos que hace un año y un 37 por ciento más bajos que hace cinco. Pero Chile quiere ser un país modélico en materia climática y ha sustituido el suministro de energía convencional del metro de la capital por fuentes de origen eólico y solar.

La bajada del precio del petróleo le podía haber permitido al gobierno bajar también el precio de los billetes del metro de Santiago, que están entre los más elevados del mundo, pero no ha sido posible a causa de los planes de transición energética.

Chile fue el primer país de América Latina en implementar impuestos verdes, uno de los cuales grava la compra de vehículos nuevos. “Como el precio de los coches eléctricos es muy elevado, elevamos también el de los convencionales para que no haya tanta diferencia y así se venderán más”, dicen los economistas.

Otros gravan a las calderas y turbinas para sustituir las viejas, aunque funcionen perfectamente, por otras que no sólo no pagan impuestos sino que tienen bonificaciones fiscales. No son otra cosa que ejemplos típicos de obsolescencia acelerada de los equipamientos industriales.

El gobierno de Piñera quería marcarse un punto porque Chile iba a ser el país anfitrión de la conferencia climática de la ONU prevista para diciembre, es decir, el gobierno no establece sus políticas en función de las necesidades de los habitantes de Santiago sino de las paranoias que orquesta la ONU en torno al clima.

Afortunadamente los levantamientos populares van a conseguir aclararnos mucho más que los debates científicos y seudocientíficos sobre los asuntos climáticos porque la población está tan esquilmada que no puede pagar ni un céntimo más de su bolsillo, por más que le guste reducir la concentración de CO2 en la atmósfera.

En Chile no sólo han pretendido subir el precio del billete de metro sino que hay un impuesto sobre el CO2, el gas maldito. La gente empieza a estar harta del saqueo por motivos verdes (o marrones) y el hartazgo se extiende a quienes figuran como patrocinadores: la ONU, el FMI, la OCDE, el Banco Mundial…

[Post data: desde que en 2014 se implementó el impuesto sobre el CO2, en Chile no ha habido ninguna reducción de las emisiones pero el Estado recauda más dinero que antes. ¿Qué se creían?]

Sánchez, el rey desnudo y la bellaquería

B.

Para una vez que el presidente Sánchez dice una verdad, esto es, que la Fiscalía General del Estado hace lo que le diga o dicte el Gobierno, el Ejecutivo, que para eso lo nombra, resulta que todo el gallinero parlamentario se pone de acuerdo en decir que ha «metido la pata». No se entra en el fondo de la frase y ver qué hay de cierto en ella, no, esto no: ha metido la gamba hasta el zancarrón. ¿Cómo se puede meter la pata diciendo una verdad? Ah. Y es que no puede ser que estemos todo el santo día, mass media, polítiquillos, tertulistos, tartufillos, etc., dando la brasa al personal con aquello de «vivimos en un Estado de Derecho», somos una «democracia avanzada» con que nos llenamos la boca para maquillar este engendro, para que venga este patán y en dos patadas se cargue el invento, la independencia judicial, la separación de poderes y la madre que nos parió.

Años, lustros, vistiendo el muñeco y va este rastacueros *parvenu* de Sánchez diciendo que el rey va desnudo. Le da la razón al independentismo catalán de los Puigdemont y cía y a los comunistas que lo vienen diciendo años ha y le llaman a esto fascismo. O neofascismo, para no parecer rijoso.

Moraleja: para mantener el andamiaje de esta democracia de cartón piedra lo que procede es mentir como bellacos una y mil veces hasta aturdir y lavar el cerebro a la plebe diciendo que disfrutamos de las bondades de un régimen democrático, constitucional, garantista, la Biblia en verso y el copón de la baraja. Hay que decir que el rey va vestido, y no desnudo como señaló el niño del cuento de Andersen. Hay que mentir compulsivamente, enfermizamente. El sistema se basa en una sarta de mentiras.

Buenos días

Holanda dispone de un sistema de vigilancia permanente sobre los pobres e inmigrantes

“Holanda edifica un estado de vigilancia permanente contra los pobres”, resumió recientemente el abogado Merel Hendrickx, un experto de la ONU. “Es un proyecto digital equivalente a la intervención de un escuadrón de fuerzas de seguridad que llegara a tu casa y comenzara a rebuscarlo todo”, añade Hendrickx, cuya organización The Public Interest Litigation Project (PILP) se opone en los tribunales al panóptico.

Lo llaman Syri (System Risk Indication o Sistema de Alarma por Riesgo) y comenzó hace cinco años, pero entonces casi todos miraron hacia otro lado. Fue aprobado por el parlamento sin ningún debate.

En este tipo de iniciativas siempre hay un pretexto, que en este caso consiste en perseguir más eficazmente el fraude contra el “estado del bienestar”. Se trata de combinar toda una serie de datos digitales que son fácilmente accesibles pero que, hasta ahora, estaban dispersos. Son innumerables y proceden de numerosas fuentes: de los ayuntamientos, hacienda, bancos, aseguradoras u oficinas del paro e inmigración. Un algoritmo se encarga de cruzarlos, haciendo que suene la alarma si aparecen anomalías, es decir, posibles contradicciones que pondrían sobre aviso a los vigilantes.

La semana pasada los jueces de un tribunal de La Haya se enfrentaron a una coalición de organizaciones sociales que llevaron a juicio al Estado holandés. Según los demandantes, el SyRI representa una grave violación de las libertades individuales.

El abogado del Estado no opinaba igual: imagínese a una persona que recibe subsidios porque vive en un cierto tipo de infravivienda, dijo. El SyRI alerta porque el consumo de agua en dicha vivienda es pequeño. Entonces los vigilantes tienen que llevar a cabo una investigación a fondo para verificar que, en efecto, esa persona que recibe ayudas vive realmente en dicha infravivienda.

Los contadores “inteligentes”, ya sean de agua o de electricidad, miden el consumo cada 15 minutos. En total, hacen 96 mediciones al día, suficiente para dar una visión muy detallada de la vida de una persona.

Pero el panóptico no se detiene ahí. Está muy lejos de buscar simples anomalías y abre la puerta a un estado de vigilancia generalizado. El SyRI puede acceder a una gama increíblemente amplia de datos.

Lo realmente inteligente no son los panópticos sino personas como Tijmen Wisman, que los ha investigado en la Universidad Libre de Amsterdam. Dedicó su doctorado al derecho europeo sobre los objetos relacionados entre sí, lo que le llevó a deshacerse de su “teléfono inteligente”. Es consciente del rastro digital que deja cada vez que introduce su abono (también “inteligente”) para entrar en el metro que le lleva a la universidad.

El colmo ha sido que el Estado holandés se niega a revelar los detalles de SyRI, alegando que permitiría a los defraudadores contrarrestar las alertas. “Dejarían el grifo abierto”, dijo el abogado del Estado en el juicio. Ante la falta de transparencia los cargos electos del Ayuntamieto de Rotterdam se enfadaron, lo que llevó a la suspensión del programa en varios barrios de la ciudad.

“Esta insistencia en el secreto por parte del Estado siempre ha sido prerrogativa de los servicios secretos o de la policía, o de la lucha contra los delincuentes. Sin embargo, en el caso del SyRI, nadie se sintió ofendido por esa misma opacidad”, dice Wisman.

Tuvieron que presionar mucho para obtener una lista con media docena de barrios en los que el proyecto estaba empezando a ser implementado. Todos ellos tienen una particularidad: están habitados por pobres e inmigrantes.

Si hay sospechas contra alguien un Estado moderno tiene medios suficientes para investigarle. Lo que Holanda ha hecho ahora es convertir a decenas de miles de personas en potenciales defraudadores, es decir, a todos los que viven en esos barrios convertidos en “conflictivos”. Es sobre esas personas, sobre los más pobres sobre las que se está llevando a cabo una política represiva que busca aumentar todos los mecanismos de control y vigilancia.

Hasta ahora en Europa las políticas sociales alardeaban ante el mundo de ayudar a la población necesitada de la mejor manera posible. Ahora se trata de reducir las ayudas con el pretexto de perseguir a los defraudadores.

Christiaan van Veen, asesor en materia de nuevas tecnologías del Relator Especial de la ONU sobre la pobreza extrema, advierte contra los panópticos. “El principal peligro al que se enfrentan los estados de bienestar digitalizados es que sólo sirven a los intereses de una élite de funcionarios y empresas de tecnología. Al mismo tiempo, una desafortunada subclase, sometida a vigilancia constante, experimentará una distopía digital en la que la más mínima desviación será detectada y castigada”.

https://www.letemps.ch/monde/paysbas-batissent-un-surveillance-pauvres

Más información:


– Las ‘puertas traseras’ son las puertas abiertas a la represión fascista
– Google lo sabe todo de ti
– ‘Minority Report’: delincuentes en potencia y policías del futuro
– Algo más sobre ‘Minority Report’
– ‘Minority Report’(3): la policía predictiva de Los Ángeles ya está en marcha
– Minority Redport(4): La represion fascista con algoritmos matemáticos (PredPol)
– Minority Report(5): la policía predictiva se concentra en los ‘puntos calientes’ de la ciudad
– Minority Report(6): cómo detener a los futuros manifestantes antes de que cometan actos violentos
– Minority Report(7): el funcionamiento de la policía en una sociedad dividida en clases sociales
– Minority Report(8): el panóptico ya es una realidad, el ojo que todo lo ve
– Empresas informáticas creadas y subcontratadas por la CIA: el Caso Palantir
– La CIA quiere manipular las redes sociales 

Facebook se ha unido a la guerra virtual contra el pueblo palestino

El 9 de octubre Facebook eliminó la página del Centro Palestino de Información (PIC) sin contactar siquiera con sus administradores.

Contaba con casi cinco millones de seguidores en dicha red y para los provocadores al servicio de Israel en las redes sociales, era otro enemigo a liquidar.

Facebook volvió a demostrar su servilismo hacia Tel Aviv y su apoyo al racismo y el apartheid.

Según un documento obtenido por The Electronic Intifada, el gobierno israelí ha financiado una campaña mundial de propaganda para manipular a los extranjeros y luchar contra el movimiento palestino BDS por el Boicot, la Desinversión y las Sanciones (1).

Israel ha formado un ejército de miles de provocadores parcialmente financiados por el Ministerio de Asuntos Estratégicos. Para ocultar su participación, el Ministerio ha admitido que trabaja con grupos que le sirven de camuflaje y no quieren exponer sus vínculos con el gobierno sionista.

Una de las plataformas en línea de este tipo es Act Il, que tiene 15.000 miembros activos. Se trata de una aplicación móvil que recluta provocadores para una guerra virtual frente a los mensajes de solidaridad con Palestina en Facebook (2).

Sin embargo, Israel nunca habría logrado sus objetivos si Facebook no se hubiera sumado oficialmente al gobierno de Tel Aviv en su guerra virtual contra los palestinos.

En 2014 Sohaib Zahda fue el primer palestino detenido por el ejército israelí por insertar un mensaje en las redes sociales. Se inició así una nueva estrategia para reprimir lo que Israel considera una “incitación”. Desde entonces, la campaña de detenciones se ha extendido a cientos de palestinos, principalmente a jóvenes artistas, poetas y estudiantes.

A partir del año siguiente Israel comenzó a presionar seriamente a Facebook. Las detenciones de palestinos por mensajes en Facebook abrieron una nueva ventana a las prácticas de Israel, revelando el lado más oscuro de las redes sociales.

Israel construyó rápidamente una base legal para las detenciones. Sólo en 2015 se abrieron 155 sumarios, proporcionando una cobertura legal que fue explotada como parte de su posterior acuerdo con Facebook. Los jueces han recurrido al artículo 144 D.2 del Código Penal israelí de 1977 (“incitación a la violencia y al terror”) para la represión en las redes sociales.

Como es corriente, la estrategia israelí comenzó con una campaña masiva de propaganda para crear una presión pública y mediática en Facebook. El gobierno israelí activó el ejército de sicarios que acababa de crear en internet para decir que Facebook se había convertido en una plataforma de ideas violentas que los palestinos explotaban sobre el terreno.

Cuando en septiembre de 2016 el gobierno israelí anunció su voluntad de trabajar con Facebook para “luchar contra la incitación” a la violencia, la red de Zuckerberg estaba preparada para acabar con la libertad de expresión que siempre había prometido respetar.

Tras dos días de conversaciones en las que participaron, entre otros, el Ministro del Interior israelí Gilad Erdan y el Ministro de Justicia Ayelet Shaked, el gobierno israelí y Facebook acordaron “combatir la incitación a la violencia en las redes sociales” (3).

En una declaración posterior, el gabinete del ministro israelí de Interior reconoció que ambas partes habían acordado “crear equipos para determinar la mejor manera de supervisar y eliminar el contenido incendiario”. Eso significaba que los contenidos relacionado con Palestina e Israel serían filtrados, no sólo por Facebook, sino también por los policías israelíes.

El proceso de selección de objetivos sigue siempre el mismo recorrido:

– los provocadores israelíes aparecen y comentan las publicaciones palestinas
– denuncian a las personas y los contenidos supuestamente ofensivos al equipo conjunto de Facebook e Israel
– la plataforma digital envía recomendaciones sobre las cuentas marcadas para la censura
– las cuentas palestinas y solidarias se borran o se eliminan

La censura ha resultado devastadora para los palestinos, con muchas páginas eliminadas temporal o permanentemente.

(1) https://electronicintifada.net/content/inside-israels-million-dollar-troll-army/27566
(2) https://jacobinmag.com/2017/07/israel-social-media-app-idf-shin-bet-bds
(3) https://www.theguardian.com/technology/2016/sep/12/facebook-israel-monitor-posts-incite-violence-social-media

El cuento de los dos lobos del viejo indio cheroki

Durante 30 años Edward S. Curtis recorrió 125 veces el norte de América visitando 80 tribus amerindias, tomando 40.000 fotografías, grabó sus conversaciones en 75 idiomas y dialectos nativos diferentes, así como 10.000 canciones.

Una parte de su investigación se publicó en 20 volúmenes. Muchas de sus páginas son cuentos que los viejos narran a los más pequeños con intenciones pedagógicas.

Uno de ellos es el de los dos lobos.

Una noche un viejo cheroki hablaba con su nieto sobre la lucha que tiene lugar en el interior de cada cual:

“Hijo mío: dentro de cada uno de nosotros hay una lucha entre dos lobos.

“Uno es el malo, la ira, la envidia, los celos, la pena, el pesar, la avaricia, la arrogancia, la autocompasión, la culpa, la amargura, los sentimientos de inferioridad, la mentira, el orgullo, la superioridad y el ego.

“El otro es el bueno, la alegría, la paz, el amor, la esperanza, la serenidad, la humildad, la bondad, cordialidad, la empatía, la generosidad, la verdad, la compasión y la confianza”.

El nieto reflexionó durante un momento y luego le preguntó a su abuelo:

“¿Qué lobo vencerá?”

El viejo cheroki le respondió simplemente: “El que tú alimentes”.

Paletos, turistas y especies en vías de extinción (como la lechuza moteada, por ejemplo)

En la costa oeste de Estados Unidos la distribución de la riqueza no es como en otros lugares: el sur (California) es rico y el norte (Oregón) es pobre. Sin embargo, muchos ricos se van a vivir al norte, huyendo de la gran ciudad en busca de la naturaleza “salvaje”.

Como todos los ricos, llevan consigo la mochila llena de sus tonterías de domingueros, que poco tienen que ver con quienes trabajan sobre el terreno: campesinos, ganaderos o madereros, cuya concepción de la naturaleza, de las montañas y de los bosques se contrapone a la de los recién llegados.

En Estados Unidos la materia prima de la construcción no es el ladrillo sino la madera. Uno de los negocios más corrientes es también la comercialización de la madera: la tala, los aserraderos, las carpinterías… No hace falta decir que las empresas madereras acaban con los árboles y con los bosques.

A su vez los bosques son el hábitat de la lechuza moteada, una especie a la que Estados Unidos declaró en vías de extinción en 1990.

En 1973 en Estados Unidos se había aprobado una ley de protección de las especies amenazadas que, además de protegerlas, protege también sus ecosistemas y, en este caso, los bosques de la costa noroeste.

Los domingueros del sur chocaron pronto con la población autóctona del norte, lo cual resumía el choque de los dos puntos de vista más importantes que hay sobre la naturaleza. El primero es el de los amantes de los paisajes que quieren conservar la naturaleza tal y como está. El segundo es el de quienes trabajan en ella para poder sobrevivir.

Como cabía esperar, el choque acabó en pleitos que se decidieron en los tribunales con la participación de los correspondientes expertos ambientalistas, cada uno de los cuales le dijo al juez lo que le ordenaron que dijera quienes le pagaban.

Habiendo dinero de por medio no cabía esperar que apareciera el famoso “consenso científico”. Hay científicos para todos los gustos y todos los pleitos que uno pueda imaginar.

No obstante, los pleitos no los resuelven los expertos sino los jueces que, en este caso, fallaron a favor de los urbanitas y ordenaron suspender temporalmente la tala de árboles. El mundo urbano volvió a triunfar sobre el rural.

Las empresas forestales tuvieron que cerrar, los trabajadores se fueron al paro, las ciudades languidecieron y los vecinos emigraron a otro lugar para que las lechuzas moteadas tuvieran el suyo. La costa noroeste de Estados Unidos disfruta de unos bosques maravillosos junto a unas ciudades deprimidas y abandonadas.

Pero esas ciudades deprimidas y abandonadas son un lujo para esos excusionistas que llegan al monte huyendo del asfalto precisamente y tienen sus confortables chalets, con piscina, aire condicionado, vistas al lago y unas rutas perfectas para pasear entre los árboles un domingo por la mañana. Se ríen de los trabajadores locales y los consideran “paletos”.

A los domingueros les preocupaban las especies en vías de extinción, pero no la suerte de los trabajadores y habitantes que no pudieron vivir donde siempre habían vivido, con todas las secuelas que eso acarrea, como el alcoholismo, por poner un ejemplo.

La situación llegó a ser tan catastrófica que Bill Clinton tuvo que aprobar un nuevo plan forestal para paliar la situación de la zona, lo que no agradó ni a unos ni a otros.

Los “progres” no se deberían extrañar de la suerte de un mundo rural abandonado que acaba en las redes de la reacción más negra. En el noroeste proliferan hoy unas 1.500 organizaciones que expresan ese repudio profundo hacia los urbanitas recién llegados que les han dado la patada en el culo. Sólo la American Farm Bureau Federation agrupa a más de cuatro millones de agricultores. Estos “paletos” son los que se reconocen a sí mismos en esperpentos de la talla de Trump.

En Estados Unidos los “paletos”, los más pobres, son el caldo de cultivo de los racistas, los evangelistas, los supremacistas… Lo peor de lo peor.

[Post data: la lechuza moteada no se ha extinguido a pesar de que era una especie en vías de extinción. ¿Verdad que es un alivio?]

Los pueblos del Sahel se levantan contra la ocupación militar imperialista

Bajo los efectos de una guerra que empeora por momentos, las tropas imperialistas en el Sahel se enfrentan a un rechazo creciente entre los habitantes de Burkina Faso, Malí y Níger, como en los peores tiempos coloniales.

En Bamako, la capital de Mali, emite “Radio Patriota”, una cadena antimperialista instalada en una modesta vivienda particular donde todos los martes por la tarde, Ibrahima Kebé, de la asociación Faso Kanu, tiene su programa de debate. A mediados de octubre, trataron sobre la presencia de las tropas imperialistas en Mali.

“En nombre del pueblo francés, las multinacionales están saqueando nuestros recursos”, dijo Kébé al principio de la emisión. “El pueblo francés debe comprender que la política de los dirigentes franceses es sembrar la pobreza en nuestros países y empujar a nuestras poblaciones a emigrar hacia ustedes”.

Los dirigentes de la región son “lacayos locales a las órdenes de París”, añadió.

Cada vez son más los que piden la salida de los 4.500 soldados de la Operación Barjan desplegados en el Sahel, de los 13.000 efectivos de mantenimiento de la paz Minusma en Malí y de otros ejércitos imperialistas presentes en la región, desplegados en nombre de la lucha contra el terrorismo y la protección de los civiles.

El 12 de octubre unos 50 contenedores de Minusma fueron saqueados en el centro de Malí, mientras que 1.000 personas se concentraban en Uagadugu, la capital de la vecina Burkina Faso, contra las “fuerzas de ocupación”.

Desde principios de año en Níger se han convocado varias manifestaciones contra la presencia de tropas imperialistas, un movimiento que no parece estar coordinado pero que pone la manifiesto una resistencia incipiente.

“¿Cómo es posible que 20.000 soldados extranjeros no sean capaces de derrotar a 3.000 terroristas?”, pregunta Kebé por la radio. El despliegue de tropas imperialstas no para de crecer pero el terrorismo yihadista tampoco. ¿A qué han ido allá?, se preguntan los africanos.

“Su único objetivo es proteger sus intereses estratégicos y consolidar sus posiciones de dominio en la zona del Sahel”, asegura Gabin Korbeogo, de la Organización de la Juventud Democrática de Burkina Faso.

Los africanos vuelven sus ojos hacia la presidencia de Thomas Sankara (1983-1987), padre de la revolución burkinabé, anticolonialista y nacionalista, y cuya memoria sigue siendo venerada en Burkina Faso y en los países vecinos del Sahel.

Nuestra percepción de la realidad ni es nuestra ni es real

Hasta ahora Ustedes conocían las verdades, las mentiras, las medias verdades, la posverdad, las estadísticas, los telediarios, las tertulias, las cortinas de humo, el lavado de cerebro, las guerras sicológicas, la intoxicación informativa y la callada por respuesta.

Ahora les toca familiarizarse con la “gestión de la percepción” y enterarse de que la percepción de la que hablan es la suya, es decir, de hay alguien que se preocupa de gestionar la manera en que Usted percibe la realidad. En otras palabras: de manipularle.

Es una técnica inventada por el ejército estadounidense que imparten a los cadetes en las academias militares, pero también a aquellos que forman parte de la diplomacia, el espionaje extranjero (CIA) o interno (FBI). De ahí pasó a las escuelas de negocios, de sicología y de periodismo, de tal manera que la manipulación de los demás se ha convertido en una disciplina científica, aceptada y admitida como moneda corriente, o sea, en una profesión.

Según el Pentágono la gestión de la percepción es una técnica que proporciona u oculta información selecta a audiencias extranjeras con el fin de influir en sus emociones, motivaciones y razonamientos objetivos.

Los militares estadounidenses han enseñado a las cadenas de comunicación el arte del ilusionismo y la manipulación de las apariencias, de los aspectos externos y superficiales de las cosas, considerados de una manera separada de las cosas mismas.

Por ejemplo, lo que hoy se considera como “política” es, la mayor parte de las veces, de ese tipo, un discurso sobre otro, una opinión sobre otra, es decir, una tertulia o una jaula de grillos que discuten sobre los aspectos superficiales de la realidad. Cuanto más superficiales mejor. Lo mismo que la televisión ha acabado en tele-basura, la política ha acabado en politica-basura por una buena razón: es la mejor manera de que la mayoría se quede al margen, hastiada y asqueada de esa “política”.

En la mayor parte de las publicaciones académicas la realidad también está ausente. Los escritores se engendran unos a otros. Las obras de unos dan lugar a las réplicas de los otros. El mes pasado la Universidad Rey Juan Carlos organizó un Congreso Internacional sobre la pobreza y lo cambió de nombre por el de “exclusión social”. No era una reunión convocada “contra” la miseria sino para hablar “sobre” la miseria y, como es lógico, los miserables no estaban allá, ni siquiera como espectadores.

Hoy cualquier organismo que se precie se rodea de una oficina de prensa, publicistas, gabinetes de imagen y departamentos de comunicación (“community manager”) que nos imponen a los demás la manera en que los percibimos. Crean “marcas”, de manera que no los vemos como ellos son sino como quieren que los veamos.

Para aprobar una ley que elimine los derechos fundamentales o vender alarmas no hay nada mejor que iniciar una campaña sobre la inseguridad ciudadana, los robos y los crímenes. Por más que el número aparente de delitos se reduzca, la inseguridad no es más que un estado sujetivo muy fácil de alterar, y lo mismo ocurre si el número de delitos aumenta y quieres promocionar el turismo: es suficiente con iniciar una campaña diciendo que es un país muy tranquilo y apacible. La misma empresa que te diseña una campaña, te diseña la contraria; ni siquiera el precio en un caso es diferente del otro.

No sólo Benetton es una marca; el capitalismo convierte cualquier cosa en un producto comercial, como la monarquía fascista, por ejemplo, todo un ejemplo de la sofisticación que puede llegar a alcanzar la gestión de la percepción.

Para realzar lo bueno hay que fabricar lo malo, las “marcas negativas”. Las religiones tienen al demonio y las películas tienen sus “malvados” como contrapunto. Cuando una campaña fabrica un malo muy malo, como Corea del norte, por ejemplo, los buenos parecen más buenos, e incluso los regulares parecen mejores de lo que son.

En las elecciones es algo que no falla casi nunca: “todos son iguales”, según dicen, lo cual significa que “todos son iguales de malos”. Por lo tanto, para arrastrar a alguien hasta un colegio electoral hay que crear la marca del “menos malo” o el “mal menor” a la que se aferran casi todos los votantes para justificarse a sí mismos.

Al mismo tiempo que en un aula las universidades enseñan a manipular la percepción de la realidad, en la de al lado enseñan lo contrario: el “fact checking”, la corroboración de una determinada información con la realidad. Lo que ninguna universidad enseñará nunca es que la mayor parte de los lectores no pueden contrastar ninguna información y mucho menos hacer frente a toda una campaña de gestión de la percepción.

Los bombardeos nucleares de la OTAN contra Serbia empiezan a causar víctimas también en sus propias filas

La semana pasada un tribunal francés condenó al Estado a indemnizar a un gendarme, Henri Friconneau, que contrajo cáncer cuando en 1999 le enviaron a Kosovo con el pretexto de investigar los crímenes que estaban cometiendo los serbios.

Como consecuencia de los bombardeos de la OTAN con munición de uranio, el gendarme contrajo cáncer, lo que le llevó a la tumba (*). Le enviaron a investigar unos crímenes pero se encontró con otros: los que estaban cometiendo los imperialistas contra los serbios.

La historia convierte a los victimarios en su contrario, por más que el mundo se empeñe en mirar hacia otro lado. El propio gendarme, que formaba parte de la expedición de castigo imperialista contra Serbia, pasó a victimario a víctima.

Lo mató la OTAN y su viuda será indemnizada, pero ¿quién indemnizará a los serbios? Incluso, ¿quién indemnizará a los kosovares que fueron a salvar y también son víctimas de su propio rescate?

Dentro de poco, los medios callarán este mismo tipo de noticias referidas a Siria y nadie se acordará entonces, como tampoco nadie se acurda ahora de Kosovo, de los farsantes y los tramposos que calificaron a Bashar Al-Assad y su gobierno de “carniceros” y aplaudieron y justificaron los crímenes imperialistas en Oriente Medio.

Durante los 78 días que duró la Operación Ángel de la Caridad, la OTAN lanzó 15 toneladas de uranio empobrecido en siete lugares del sur de Serbia, principalmente en los alrededores de Vranje y Bujanovac, y casi 20 toneladas en 105 lugares de Kosovo, en particular en los alrededores de Prizren y Pec.

Recientemente los expertos han anunciado que para el año que viene hay que esperar una explosión de enfermedades malignas entre los ciudadanos de Serbia y Kosovo Metohija, como resultado del uso de municiones con uranio en 1999.

Las bombas de uranio también se han utilizado en Somalia y el Golfo Pérsico. Incluso en Bosnia-Herzegovina hay localidades, como Hadzic, que siete años después de los bombardeos de la OTAN ya habían perdido casi la totalidad de su población, a causa de la proliferación de enfermedades cancerosas.

En Serbia las estadísticas médicas van mostrando un aumento de la mortalidad por carcinomas y alteraciones congénitas, tanto en las personas como en los animales. En determinados países los crímenes de la OTAN no se han podido tapar porque “afortunadamente” la radiación también alcanzó a las tropas de países como Alemania o Italia.

Las bombas que llaman “de uranio empobrecido” proceden del reciclaje de los residuos radiactivos de las centrales nucleares, cuyo almacenamiento causa un problema de muy difícil resolución. Los países del mundo que acumulan mayor cantidad de residuos son los más nuclearizados, sobre todo Estados Unidos. Como el coste de mantenimiento de dichos residuos es gigantesco, lo que hace el Pentágono es deshacerse de una parte de ellos, lanzándolos a terceros países en forma de bombas.

(*) https://www.marianne.net/societe/exclu-l-armee-condamnee-pour-mise-en-danger-de-ses-soldats-par-l-usage-d-uranium-appauvri-au

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