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Autor: Redacción (página 767 de 1359)

Ucrania es uno de los vertederos yihadistas que utiliza la OTAN para refugiar a sus sicarios

No descubrimos nada nuevo al decir que Ucrania es uno de los vertederos que utiliza la OTAN, junto a otros como Afganistán. Entre otras cosas, las guerras imperialistas y los golpes de estado sirven para destruir determinados países que sirven de retaguardia para el elenco de sicarios de la peor calaña, nazis y yihadistas, que no están tan lejos unos de otros como algunos suponen porque a ambos los une la OTAN.

Ni Afganistán es el paraíso sólo del yihadismo ni Ucrania el del nazismo exclusivamente. Tanto Rusia como las Repúblicas del Donbas han venido denunciando desde hace años que la OTAN utiliza a Ucrania como escondite de los yihadistas. La intervención de Rusia en la Guerra de Siria sólo se produce después de las lecciones aprendidas por el Kremlin en 2014 con el Golpe de Estado de Maidan.

Nadie hizo caso nunca a algo que estaba considerado como pura “propaganda rusa” (1), hasta que la semana pasada lo publicó The Independent en grandes titulares: “Cómo se ha convertido Ucrania en el hogar de los dirigentes del Califato Islámico que han huído de Irak y Siria” (2).

El detonante del artículo fue la detención en Ucrania el 15 de noviembre de Al-Bara Shishani, un dirigente yihadista que huyó de Siria tras fingir que había muerto en un bombardeo aéreo. En realidad llevaba varios años viviendo escondido en Ucrania y, naturalmente, no es el único.

Shishani, “ministro de la Guerra del Califato Islámico”, como lo llamó el Pentágono (3), salió de Siria a través de Turquía con documentación falsa, desde donde llegó a Ucrania. Hace tres años, uno de los que le reclutaron para el Califato Islámico, Shatayev, fue detenido en Uzhgorod, Ucrania occidental, y llevado ante un juez, por una petición de Rusia dirigida a la Interpol. Naturalmente, Shatayev nunca fue extraditado a Rusia y pudo volver a esconderse en Georgia.

A nadie le puede extrañar que este tipo de cosas ocurran cuando Rusia está por medio. El responsable del juicio de Shatayev fue Yuri Lutsenko, a quien luego ascendieron a Fiscal General del Estado por presiones de Joe Biden sobre Poroshenko y el gobierno ucraniano. Para presionarle, a Lutsenko le acusaron de corrupción y liberó al dirigente yihadista buscado por la Interpol.

Una periodista de Kiev, Katerina Sergatskova, investigó el caso y la presencia de Shatayev en Ucrania pero no hizo ningún caso a las informaciones que procedían de Rusia de que en su país, Ucrania, hay campos de entrenamiento para yihadistas dirigidos por la OTAN.

Ni siquiera The Independent es capaz de llegar ahora hasta el fondo de los hechos. Más bien los encubre recurriendo a los tópicos: la falsificación de los pasaportes y la estancia de los yihadistas en Ucrania está favorecida por la corrupción y la incompetencia de la policía y los tribunales ucranianos. Sin embargo, uno de los entrevistados en el reportaje reconoce que el gobierno de Kiev no quiere acabar con la corrupción y la incompetencia de los policías a su servicio. No le interesa.

A pesar del cambio a los pasaportes biométricos, los yihadstas los obtienen sin problemas por unos 5.000 dólares en el mercado negro, dice The Independent. Pero ese mercado negrono existe, no es nada diferente del SBU y la propia policía ucraniana, que se los entregan a los yihadistas de manera encubierta, lo cual explica que los pasaportes biométricos de los yihadistas son auténticos y no pasaportes falsos comunes, fácilmente detectables.

Pero eso no es todo: los yihadistas están luchando en el Donbas, como viene denunciando la “propaganda rusa”, y por eso disfrutan de la tutela del servico secreto ucraniano. Lo mismo que los nazis, los yihadistas son carne de cañón a los que la OTAN puede recurrir en cualquier guerra, sea sagrada o no. Son el Gladio del siglo XXI.

Ya que hablamos de los pasaportes auténticamente falsos del SBU, hay que advertir que la Unión Europea ha eximido a Ucrania de visados, por lo que los yihadistas pueden llegar muy fácilmente a Europa occidental, que es de lo que se trata. Por lo tanto, cuando se cometa un atentado yihadista en Bruselas, o en Madrid, o en Viena, no se sorprendan al leer que los autores habían llegado en un avión procedente de Kiev o que tenían pasaporte ucraniano; no digan que no sabían nada, no se encojan de hombros como hará el ministro de Interior en la rueda de prensa.

Al-Bara Shishani no sólo estaba escondido en Ucrania sino que desde Ucrania continuaba dirigiendo las acciones del Califato Islámico en Siria, y no es el único. Como bien dice The Independent, en Ucrania hay cientos de veteranos experimentados del Califato Islámico que siguen en activo bajo la tutela de la OTAN, el servicio secreto de Kiev y, naturalmente, las organizaciones nazis.

(1) http://euromaidanpress.com/2018/12/06/ukraine-related-narratives-dominate-russian-propaganda/
(2) https://www.independent.co.uk/news/world/europe/isis-leaders-ukraine-tukey-syria-caliphate-al-bara-shishani-a9211676.html
(3) https://www.nst.com.my/world/world/2019/11/539108/ukraine-says-detains-deputy-slain-islamic-state-minister-war

Más presagios de la victoria de las fuerzas populares en la Guerra de Yemen

El martes la coalición que Arabia saudí encabezada en la Guerra de Yemen anunció la liberación de 200 prisioneros huthíes.

En una declaración oficial el portavoz de la coalición, Turki Al-Maliki, dijo que la decisión tenía por objeto fortalecer la aplicación del Acuerdo de Estocolmo, que incluye el intercambio de prisioneros entre ambas partes.

Añadió que las personas que necesiten atención médica podrán recibirla, avalada por la Organización Mundial de la Salud.

La decisión se llevó a cabo tras la celebración del Acuerdo de Riad firmado a principios de este mes entre el gobierno yemení y el Consejo de Transición del Sur.

Los puntos principales del acuerdo incluyen el regreso del gobierno electo exiliado a Adén en un plazo de siete días, la unificación de todas las fuerzas armadas bajo la autoridad de los Ministerios del Interior y de Defensa y la formación de un gobierno eficaz.

La Guerra de Yemen comenzó en 2011 por la desestabilización causada por la Primavera Árabe. Un levantamiento forzó al presidente del país, Alí Abdullah Saleh, a dejar el poder en manos de su vicepresidente, Abdrabbuh Mansour Hadi.

El movimiento huthí, que defiende a la minoría zaidí y llevaba diez años enfrentado a Saleh, se apoderó de la provincia de Saada y zonas cercanas del norte del país.

Muchos yemeníes, sunitas incluidos, apoyaron a los hutíes y, a finales de 2014 y principios de 2015, los rebeldes tomaron Saná, la capital, forzando a Hadi a irse al exilio.

Lo que hasta marzo de 2015 era una guerra civil, se transformó en algo bien diferente cuando Arabia saudí y otros ocho países árabes, apoyados por los de siempre (Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia), lanzaron ataques aéreos contra los huthíes para restaurar el gobierno de Hadi.

Los niveles de CO2 atmosférico nunca han sido tan reducidos en la historia de la Tierra como ahora

La crisis climática es como las olimpiadas: siempre se baten los registros anteriores. Cada día la temperatura sube un poco; cada día hay más CO2 en la atmósfera; cada día el nivel de los mares sube… Nunca baja nada.

Un reciente artículo de Kaos en la Red sigue el tópico: “Nuevo récord mundial de emisiones de CO2”, titula (1). Es más falso que una moneda de tres euros. Lo que el artículo quiere decir (y no alcanza) es que la concentración de CO2 en la atmósfera es máxima, según las mediciones de la Organización Metereológica Mundial.

Sin embargo, ocurre al revés: los niveles de CO2 atmosférico nunca han sido tan bajos en la historia de la Tierra como ahora. En el Precámbrico la tasa de CO2 fue de varias decenas de miles de ppm y en el Fanerozoico (hace 541 millones de años) fue entre 15 y 25 veces mayor que en la actualidad.

Desde que se aisló del aire a finales del siglo XVIII, los científicos han realizado mediciones directas de la concentración atmosférica de CO2 que se preocuparon de documentar. Como todas las mediciones, unas son mejores que otras, pero ponen de manifiesto que en 1825, 1857 y 1942 se produjeron niveles de CO2 del mismo orden que los actuales. Pero sobre todo ponen de manifesto que dichos niveles son oscilantes, suben y bajan periódicamente, no de manera lineal como nos quieren hacer creer.

En mayo El Confiencial decía otra falsedad parecida a la de Kaos en la Red, que es casi lo mismo pero no es igual: “La Tierra ha alcanzado hoy niveles de CO2 nunca vistos en varios millones de años”, otro titular estremecedor al que seguía una entradilla no menos sugestiva: “Es la primera vez en la historia del ser humano que la atmósfera de nuestro planeta ha registrado más de 415 partes por millón de dióxido de carbono” (2).

Ahora bien, si en mayo había 415 ppm y ahora hay, según Kaos en la Red, 407,8 ppm, entonces la concentración de CO2 parece que se ha reducido en estos seis meses…

Tampoco es así. El Confidencial toma los datos del observatorio de Hawai mientras que Kaos en la Red lo que da es un promedio que elabora la Organización Meteorológica Mundial, que no es tan mundial como parece porque procede de las informaciones de 53 países. Del resto de países del mundo no sabemos nada, por lo que los datos hay que cogerlos con pinzas, ya que ni siquiera sabemos su distribución geográfica.

Los datos cuantitativos que leemos continuamente en los medios sobre el CO2 son un insulto a la inteligencia. Es el caso de los periodistas de información científica que han creado una página en gallego pero no saben de ciencia y por eso redactan titulares como “Os humanos xeran 100 veces máis CO2 que todos os volcáns da Terra” (3). Los humanos no pueden generar esa cantidad de CO2 en absoluto.

A día de hoy no se sabe la cantidad de CO2 que las actividades humanas envían a la atmósfera porque no se miden sino que se estiman, es decir, se calculan de una manera más o menos aproximada, a “ojo de buen cubero” y, naturalmente cada país tiene las suyas (si es que las tienen). Los lectores tendrían una mejor información si leyeran periódicos como La Tribune que en 2011 les decía lo siguiente: hay “mil maneras” diferentes de medir las emisiones de CO2 (4).

Para informar hay que insistir, como ya hemos dicho aquí, que la concentración de CO2 en la atmósfera cambia de un lugar a otro, con las estaciones del año y con el hemisferio. En una vivienda, la concentración de CO2 cambia en muy pocas horas. Haga Usted mismo la prueba y lo verá.

Cada país proporciona a la secretaría de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (CMNUCC) un inventario de sus emisiones, que debería cumplir con las recomendaciones del IPCC.

Pero tampoco es así porque cada país mide sus emisiones (si las mide) como le da la gana y dichas normas han cambiado con el tiempo, tanto porque así lo pide el IPCC como porque cada gobierno las modifica.

En España el cálculo se hace con los criterios del Ministerio de Transición Ecológica que se pueden consultar en internet y no son mas que una “guía” orientativa que desde el principio advierte lo siguiente: “A continuación se presentan las normas y metodologías de mayor reconocimiento internacional, aunque debemos resaltar que existen muchas otras, como queda patente en los informes de la Comisión Europea, donde se analizan las metodologías existentes a nivel internacional y europeo” (5).

Si el lector se toma la molestia de leer, se dará cuenta de que -por ejemplo- el Ministerio incluye las emisiones de CO2 de los vehículos eléctricos, que son cero porque lo hacen de manera “indirecta”, lo cual da lugar una “doble contabilidad”, como reconoce el propio documento: se contabilliza tanto la producción como el consumo.

Como deja claro el Ministerio, ningún país mide sus emisiones de CO2: sólo se trata de estimaciones, promedios y cábalas. Por ejemplo, para calcular las emisiones de CO2 de un vehículo se multiplica el número total de ellos por el promedio de kilómetros que recorre al año y por un promedio de lo que emite cada uno de ellos por kilómetro.

Dejamos al criterio de cada cual calificar si algo así tiene algún contenido científico o se trata de otra cosa distinta. Las medidas de CO2 no dependen del CO2 sino de la manera en que se midan. Para fabricar un titular del telediario asegurando que las emisiones de CO2 se han duplicado, no hay más que aplicar la “doble contabilidad” del Ministerio de Transición Ecológica. Acude uno al Boletín Oficial del Estado, quita un decreto y pone otro en su lugar.

La vara de medir es un asunto tan peliagudo que se ha convertido en un tema de investigación en sí mismo y cambia de la noche a la mañana. En mayo de este año el IPCC cambió sus recomendaciones. Más de 280 expertos participaron en una tarea que -por sí misma- modifica los cálculos anteriores y los futuros, que quedan obsoletos. Del mismo modo, si el año que viene el IPCC o el Ministerio de Transición Ecológica vuelven a cambiar la vara de medir, las cifras que hoy leemos en la prensa serán papel mojado.

Hasta aquí sólo hemos hablado de las emisiones, lo que deja fuera a la otra mitad del asunto del que pocas veces se habla: las absorciones de CO2 por la tierra, la biomasa o el océano. Se trata de una resta: a las emisiones hay que deducir los sumideros, lo que supone entrar en un segundo cálculo que, por lo que se ve, preocupa mucho menos. De ahí que Kaos en la Red se lance a la piscina diciendo que el CO2 permanece en la atmósfera “durante siglos”.

Ni siquiera el IPCC se atreve a tanto. Según el IPCC el CO2 permanece entre 50 y 200 años, un cálculo bastante grosero que indica que a día de hoy la ciencia no lo puede asegurar de manera mínimamente precisa. Según Tom V. Segalstad, a quien ya hemos citado aquí en otra entrada, el plazo es de dos a tres años (6). Según otros autores oscila entre los tres y los diez años.

(1) https://kaosenlared.net/capitalismo-es-barbarie-nuevo-record-mundial-de-emisiones-de-co2/
(2) https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2019-05-13/tierra-record-contaminacion-co2-cambio-climatico_1998218/
(3) https://www.gciencia.com/medioambiental/os-humanos-xeran-100-veces-mais-co2-que-todos-os-volcans-da-terra/
(4) https://www.latribune.fr/green-business/l-actualite/20110520trib000623111/les-mille-facons-de-mesurer-les-emissions-de-co2.html
(5) https://www.miteco.gob.es/es/cambio-climatico/temas/mitigacion-politicas-y-medidas/guia_huella_carbono_tcm30-479093.pdf
(6) https://www.co2web.info/ESEF3VO2.pdf. Vid. E.T.Sundquist, Geological perspectives on carbon dioxide and the carbon cycle, U.S. Geological Survey, Reston, Virginia, 1985.

Más información:
– ¿Realmente hay más CO2 en la atmósfera que nunca antes?

El Pentágono contra Trump: ni el propio Presidente de Estados Unidos puede con sus militares

Dentro y fuera de Estados Unidos, todo el mundo está contra Trump, todos hablan mal de él hasta unos extemos que no se conocían desde los tiempos de Nixon. Es cierto que, como buen bocazas prepotente, se lo tiene bien merecido, pero eso no es suficiente para explicar lo que está ocurriendo desde el mismo momento en que llegó a la Casa Blanca.

Trump lleva meses anunciando una retirada completa de las tropas estadounidenses en Siria que no se ha completado y que incluso contradicen las declaraciones de algunos generales en sentido contrario.

El indulto de los oficiales condenados por la comisión de crímenes de guerra en Irak y Afganistán tampoco ha sentado nada bien, o mejor dicho: el Pentágono está utilizando el indulto como arma arrojadiza contra su comandante en jefe.

El domingo el máximo dirigente del Pentágono, el traficante de armas Mark Esper, destituyó a Richard Spencer, el jefe de la Armada, supuestamente a causa de los indultos.

Spencer le propuso a Trump un acuerdo secreto sin pasar antes por Esper que, sin embargo, tuvo que tragar cuando Trump le ordenó exonerar totalmente a uno de los criminales de guerra, Edward Gallagher.

Ahora los oponentes de Trump se han convertido en feroces defensores de las leyes de la guerra y los derechos humanos. “Trump debilita la justicia militar para promover sus intereses políticos”, escribe en Twitter Caitlin Talmadge, experta en defensa de la Universidad de Georgetown.

Las tensiones con la jerarquía militar reaparecieron cuando Trump anunció en la televisión que los soldados enviaría soldados a la frontera con México para contener la inmigración.

Desde diciembre de 2018 Trump está anunciando la retirada de las fuerzas estadounidenses de Siria, a lo que el ejército estadounidense se opone. El primer anuncio unilateral de esta orden llevó al antiguo Ministro de Defensa Jim Mattis, general de la Infantería de Marina, a dimitir en medio de un altercado público.

En una carta a Trump le recordó los deberes que tiene Estados Unidos hacia sus aliados. Como señal de las continuas tensiones entre ambos, recientemente Trump calificó a Mattis como “el general más sobrevalorado del mundo”, quien le respondió que él había “demostrado su valía en el campo de batalla [mientras que] Donald Trump se las arregló con un certificado médico”.

Trump estudió en la Academia Militar de Nueva York, pero escapó de la guerra de Vietnam gracias a una exención médica basada en un crecimiento óseo en el pie.

A Trump le acusan de “politizar” al ejército. En junio de este año, durante una visita a Japón, la Casa Blanca solicitó que se mantuviera fuera de la vista de Trump el nombre de un destructor de misiles nombrado en honor al difunto senador John McCain, uno de sus más feroces enemigos.

Más recientemente, la Casa Blanca ha cuestionado públicamente la lealtad de un oficial galardonado con varias medallas, el teniente coronel Alexander Vindman, un testigo clave en la investigación para que el Congreso destituya a Trump.

Obviamente todas esas cuestiones no son más que la punta de iceberg de un Golpe de Estado en Washington o, al menos, de un pulso que no ha acabado (ni mucho menos).

Por qué África debe cooperar con Rusia, por qué no deberíamos tener miedo a Rusia

Jean Claude Djeereke

Hasta ahora sólo dos países africanos, Sudán y la República Centroafricana, han firmado acuerdos militares con la Rusia de Putin. ¿Deberían otros países africanos, presentes en la primera Cumbre África-Rusia en Sochi los días 23 y 24 de octubre de 2019, seguir el ejemplo y establecer una asociación que no se limite al ámbito militar? Al dirigirse a Rusia, ¿no se pone África bajo el dominio de una nueva potencia?, ¿Qué gana construyendo vínulos con Rusia? En resumen, ¿qué les daría Moscú a los africanos que París no ha sido incapaz de llevarles en seis décadas de seudoindependencia?

Quizás la mejor manera de responder a estas preguntas sería mostrar no sólo lo que Rusia hizo ayer en África y para África, sino también cómo ve hoy las relaciones entre los países.

Rusia no tiene un pasado colonialista en África. Por el contrario, en 1960 adoptó una declaración sobre el derecho de los pueblos colonizados a la independencia.

Francia, Inglaterra, Portugal, España e Inglaterra se abstuvieron en la votación de esta declaración.

Antes apoyó movimientos de liberación como el Congreso Nacional Africano (ANC), el Partido Comunista Sudafricano (SACP), el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), el Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), la Unión del Pueblo Africano de Zimbabwe (ZAPU) de Joshua Nkomo y la Organización del Pueblo Suroccidental de Namibian Sam Nujoma (SWAPO). Los soviéticos ayudaron a estos movimientos a deshacerse del colonizador (1).

Nikita Jruschov estaba en pie de igualdad con Kwame Nkrumah (Ghana), Modibo Keïta (Malí) y Ahmed Sékou Touré (Guinea). En su país no hubo condescendencia ni arrogancia, como se puede ver en nuestros “antepasados” los galos, cuyo país fue considerado por el Pew Research Center, un equipo de análisis americano, como el más arrogante de Europa en 2013.

En el plano cultural, a principios del decenio de 1960, la Unión Soviética envió profesores a Malí, Ghana y Guinea para impartir enseñanza técnica y profesional. En el último país, construyó en 1962 el Instituto Politécnico Conakry, que más tarde se convirtió en la Universidad Gamal Abdel Nasser. Pero la URSS no sólo fue a África a adiestrar. También acogió a estudiantes africanos en su territorio. Así, a mediados de los años ochenta, unos 25.000 africanos recibieron formación en universidades y escuelas técnicas soviéticas. Una universidad soviética lleva el nombre de Patrice Lumumba, asesinado el 17 de enero de 1961.

No conozco ninguna universidad francesa, belga, portuguesa, española o inglesa que lleve el nombre de un político africano. Incluso Senghor, que hizo mucho por promover la lengua y la cultura francesa, no recibió tal honor. Peor aún, el 29 de diciembre de 2001, ningún funcionario francés participó en la ceremonia de entierro del primer presidente de Senegal en Dakar, quizás porque no le dio a París tanto dinero como a su homólogo marfileño Felix Houphouet, cuyo funeral había atraído a toda la clase política francesa a Yamoussoukro el 7 de febrero de 1994.

Como miembro de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), Rusia apoya la reforma del Consejo de Seguridad para que sea más representativa.

En el plano diplomático, en 2013, la Federación de Rusia afirmó que su política exterior se oponía a la hegemonía y defendía la paz, el desarrollo mutuo y la seguridad mundial y regional. Para ello, los conflictos internacionales deben resolverse mediante un diálogo basado en la confianza y el beneficio mutuos, la igualdad y la cooperación. La política exterior de Putin se basa en “el estado de derecho internacional, la igualdad y la independencia de los Estados”.

Por lo tanto, es comprensible que condenara la “actitud agresiva e intrusiva” de los países occidentales y que comparara la intervención de la OTAN en Libia en 2011 con “una cruzada medieval [porque para él] la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU no daba derecho a intervenir en un asunto interno y defender a una de las dos partes” (2). Por cierto, quiero señalar que Rusia intervino en Siria porque Bashar Al-Assad se lo pidió.

A diferencia de Francia, que cree que está obligada a desestabilizar sus antiguas colonias para saquear sus riquezas, Rusia posee inmensos recursos naturales. Se le asignan más del 20 por ciento de las existencias mundiales. Aunque su presencia en África no sea desinteresada, Rusia no será más codiciosa que Francia.

El poder militar de Rusia es ahora indiscutible. En 2014, 2016 y 2018 Vladimir Putin fue declarado el hombre fuerte del planeta por varias revistas y periódicos. Sin el apoyo de un aliado tan poderoso como Putin, será difícil, si no imposible, deshacerse de aquellos que han hecho nuestras vidas miserables desde 1960. Francia interfiere en nuestros asuntos, crea y destituye a quien quiere porque carecemos de una fuerza militar igual o superior a la suya. Bashar Al-Assad se benefició de esta fuerza militar de Rusia, que le permitió salvar su pellejo y su sillón.

Rusia no impone condiciones en África, según Nina Bachkatov, periodista, politóloga y autora de “Putin, el hombre que a Occidente le gusta odiar” (Jordania, 2018). A los países de Europa Occidental, por otra parte, les gusta vincular su ayuda seudoeconómica y financiera a la democracia y al respeto de los derechos humanos. Recordemos a François Mitterrand en la cumbre franco-africana de La Baule el 20 de junio de 1990, tres meses después de las violentas manifestaciones contra el partido único en África. De hecho, Benin organizó la primera conferencia nacional en febrero de 1990. En marzo y abril de 1990, sindicatos, opositores y estudiantes estaban en las calles de Costa de Marfil, Gabón y Zaire [Congo] exigiendo un sistema multipartidista. Por lo tanto, no fue Mitterrand quien molestó a los regímenes autoritarios de África. En cambio, el Presidente socialista [Mitterrand] intentó apoyar el movimiento de protesta que había comenzado antes del discurso de La Baule: “No puede haber democracia sin desarrollo y, a la inversa, no puede haber desarrollo sin democracia”.

Pero, ¿realmente quería Mitterrand que África se volviera más democrática? Uno se siente tentado a responder negativamente porque en la 4 Cumbre de la Francofonía de Chaillot (19 de noviembre de 1991), Mitterrand recomendó que cada país fuera a la democracia a su propio ritmo y a su propia manera, que se asemejaba nada más y nada menos que a un pedal de retroceso.

En resumen, es difícil no pensar que, para Francia y los demás países occidentales, la democracia y los derechos humanos solo son buenos para el hombre blanco; de lo contrario, ¿por qué estos países no levantan un dedo cuando sus sirvientes pisotean los derechos humanos? ¿Por qué ellos mismos pisotean las decisiones del Consejo Constitucional en África, por qué dejan que los dictadores modifiquen silenciosamente las constituciones o rellenen las urnas para arrastrarlas al poder (Denis Sassou Nguesso desde 1979, Paul Biya desde 1982, Idriss Deby desde 1990)?

Además, ¿quién dijo que es necesariamente la democracia occidental la que nos traerá el desarrollo? China y Rusia, que no lo han adoptado, ¿se están quedando atrás y son desafortunados?

Ya es hora de que los africanos examinen críticamente esta famosa democracia y evalúen sus ventajas y desventajas sin caer en la autocomplacencia desde que apareció por primera vez en el continente. Digo esto porque cualquiera que mire las cosas muy de cerca se dará cuenta de que la democracia occidental ha sido destruida por aquellos que quieren que creamos que no hay salvación fuera de ella, que ya no es “el poder de la comunidad”, que el pueblo (el demos) ha perdido el control efectivo de su existencia, que ha caído en la heteronomía, que sólo está ejecutando órdenes de otros lugares o dadas por otras personas.

Sin embargo, para Cornelius Castoriadis, el núcleo de la democracia es la autonomía. El pensador francés de origen griego insiste en que la democracia griega significa que “el pueblo se proclama soberano y crea instituciones que permiten la realización efectiva de este deseo de soberanía”. Esta es la razón por la que la democracia ateniense rechazó tanto la representación como la experiencia política (no puede haber especialistas del conjunto). Estoy de acuerdo con Castoriadis cuando afirma que la democracia no se limita a depositar su papeleta en las urnas o a disfrutar de la libertad de expresión, sino que debe ser “el lugar de la participación real de todos en la vida y el futuro de la sociedad [para que] los individuos sean dueños de su vida, de su sociedad, de las instituciones que se entregan a sí mismos” (3).

Es un secreto de Polichinela que el hombre fuerte de Moscú es odiado, denigrado y combatido por aquellos que nunca han querido nuestro bien. Están enfadados con él, entre otras cosas, porque apoyó militarmente al Presidente sirio contra los rebeldes y yihadistas del Califato Islámico, supuestamente creado por Barack Obama y Hillary Clinton según una revelación hecha por Donald Trump durante la campaña electoral de 2016. Este Putin, que ha demostrado de lo que es capaz en Ucrania y Siria, espero que se convierta en un aliado de los países africanos.

A diferencia de Francia, que en 2002 se negó a ayudar a Costa de Marfil a sofocar la rebelión de Burkina Faso a pesar de los acuerdos de defensa firmados por ambos países en 1961, Rusia no abandonó al presidente sirio en medio de una tormenta. Ella le dio su apoyo incondicional porque Bashar Al-Assad había demostrado, entre otras cualidades, que era un hombre serio y digno de confianza. Stalin, el predecesor de Jruschov, consideraba a los dirigentes africanos “poco fiables, dispuestos a traicionar y dispuestos a alcanzar acuerdos amistosos con los imperialistas contra los que afirmaban luchar sólo verbalmente” (4).

Rusia es capaz de cumplir sus promesas a África porque ya ha demostrado en Siria que la palabra dada es un compromiso que debe cumplirse, pero ¿mantendrán los africanos sus compromisos?

(1) Cfr. Alexandra Archangelskaya, El regreso de Moscú al África subsahariana. Entre la herencia soviética, el multilateralismo y la militancia política, Contemporary Africa, 2013, núm. 248, pgs. 61 a 74.
(2) Entrevista concedida al director estadounidense Oliver Stone entre junio de 2015 y febrero de 2017.
(3) C. Castoriadis, Quelle démocratie?, vols. 1 y 2, París, Sandre, 2013.
(4) Vladimir Bartenev, La URSS y el África negra bajo Jruschov: la actualización de los mitos de la cooperación, Overseas. Revue d’Histoire, 2007, núms. 354-355, págs. 63-82.

https://www.connectionivoirienne.net/2019/11/25/accords-militaires-pourquoi-lafrique-doit-cooperer-avec-la-russie/

Hasta el último aliento: informe sobre el caso Georges Ibrahim Abdallah

Georges Ibrahim Abdallah es un preso político libanés condenado en Francia a cadena perpetua por la ejecución en 1982 de dos diplomáticos, uno estadounidense y otro israelí. Encarcelado en 1984, es el preso político más antiguo que hay en Europa, un caso de laboratorio del funcionamiento de la represión en el Viejo Continente y del papel de los jueces como sicarios del Estado.

El caso muestra también el encarnizamiento para mantener a Abdallah encarcelado y ayuda a entender determinados aspectos del imperialismo que no se suelen tener en cuenta.

La ejecución de los dos diplomáticos fue obra de Jacqueline Esber, alias “Rima”, una militante comunista libanesa que vivió toda su vida en la clandestinidad y falleció en Beirut en 2016 como consecuencia de una larga enfermedad.

Su identidad se conoció 34 años después de la ejecución, pero la verdad no condujo a una revisión de la condena de Abdallah porque un Estado imperialista como Francia, “patria de los derechos humanos”, vive de la mentira y el fraude, a costa de lo que sea, incluso de mantener a una persona condenada de por vida en la cárcel.

Tras condenarle en 1987, uno de sus abogados, Jean Paul Mazurier, publicó un libro en el que confesaba que trabajaba por cuenta del espionaje francés, un argumento más que suficiente para anular el juicio y, naturalmente, tambien la condena. No ha sido así.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Libano (FARL) secuestraron a Sydney Peyrolles, un diplomático francés destinado en Líbano para canjearlo por Abdallah. En la negociación subsiguiente las FARL liberaron a Peyrolles, pero Francia no cumplió con su parte del trato: liberar a Abdallah.

Al mismo tiempo que ambas partes llegaban a un acuerdo, apareció la pistola con la que se había producido una de las ejecuciones, envuelta en un periódico árabe con una fecha posterior en dos años al encarcelamiento de Abdallah.

Los diplomáticos ejecutados fueron dos. Uno de ellos se llamaba Charles E. Ray y era miembro de la CIA. El otro, Yaacov Barsimentov, era israelí y miembro del Mosad. Sus muertes se producen a comienzos de los ochenta, en un contexto dramático para Líbano, Israel y Oriente Medio que podemos resumir de la siguiente manera:

  1. En diciembre de 1981 Israel se anexiona los altos del Golán, pertenecientes a Siria
  2. Israel proclama a Jerusalén como su capital
  3. En 1982 el jefe de las milicias cristianas libanesas, Bachir Gemayel, aliado de los israelíes, alcanza la presidencia y es ejecutado casi inmediatamente
  4. Beirut es ocupado militarmente por Israel y la OLP tiene que abandonar sus bases
  5. Matanza en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila, cometida por las milicias cristianas apoyadas por las tropas israelíes
  6. Primera Guerra del Golfo: Irak ataca a Irán con el apoyo de los imperialistas, incluida Francia

En los ochenta la situacion en Oriente Medio estaba cambiando tras el triunfo de la revolución en Irán. El protagonismo de la resistencia antimperalista cambia. Los palestinos han sido expulsados de sus tierras y ya ni siquiera pueden contar con apoyos efectivos en Líbano, ocupado militarmente por Israel.

En ese contexto, Abdallah era el chivo expiatorio perfecto: era comunista, era libanés, era de origen cristiano y formaba parte de la resistencia palestina. No sólo tenía que ser culpable sino que reunía todas las cualidades del culpable perfecto, que no ha perdido en absoluto porque 35 años después sigue manteniendo sus mismas convicciones políticas revolucionarias, es decir, es otro ejemplo más de coraje y resistencia en las condiciones más difíciles que cabe imaginar.

Su caso aparece en los correos electrónicos capturados a Hillary Clinton: cuando el gobierno francés deliberaba sobre la posibilidad de concederle la condena condicional, el padrino de Washington selló las puertas. Naturalmente, los israelies estaban detrás de esa negativa. Los imperialistas muestran mucho interés en que Abdallah no esté en la calle.

Los franceses juegan con fuego hasta el punto de que puede reproducirse la situación de Beirut en los ochenta. En 2014 el diario libanés Al-Ajbar, portavoz de la resistencia antimperialista, planteaba la posibilidad de que un francés pudiera ser secuestrado para canjearlo por Abdallah.

No estaría de más que quienes tanto recuerdan a Mumia Abu Jamal, dedicaran un poco de su tiempo a hacer lo propio con Abdallah y otros presos políticos que también merecen toda nuestra solidaridad y apoyo.

A nosotros cualquier otra actitud discriminatoria siempre nos ha parecido muy sospechosa…

El proceso de destitución iniciado contra Trump salpica el presente y el pasado de Ucrania

El Presidente ucraniano Volodymyr Zelensky
Con el procedimiento de destitución de Trump que ha iniciado el Congreso de Estados Unidos, el partido demócrata persigue dos objetivos. El primero es impedir la victoria de Trump en las próximas elecciones presidenciales. El segundo es mantener la desestabilización en las fronteras de Rusia, es decir, en Ucrania.

Hay otros objetivos que van íntimamente ligados a ambos, como tapar toda la basura que han acumulado en Ucrania desde el Golpe de Estado de 2014, de la que el hijo de Biden no es más que un ejemplo.

Es la segunda tentativa de destitución que comienzan contra Trump y es aún más fraudulenta que la anterior, aunque el asunto merece la pena porque el gobierno de Obama es el que apoyó a los nazis ucranianos, no sólo para destituir al anterior Presidente Yanukovich sino con vistas a lo mismo que 1941: una escalada militar contra Rusia (el segundo Plan Barbarroja).

En los tiempos de Maidan el Vicepresidente de Obama, Joe Biden, fue el encargado de antener los contactos con Ucrania, a través de Victoria Nuland, la jefa del Departamento de Estado para Asuntos Euroasiáticos.

Nuland admitió que el Departamento de Estado había gastado 5.000 millones de dólares para apoyar a los grupos antirusos en Maidan, aunque no concretó la participación de las hordas nazis, como Svoboda o Pravy Sektor, que acturon como fuerza de choque en la desestabilización.

Ahora se sabe que el Batallón Azov mantiene vínculos con los grupos racistas que operan en Estados Unidos y que han cometido graves matanzas, como las de Christchurch y El Paso, r lo que el asunto vuelve a tomar un cariz distinto. Los nazis ucranianos se vuelven contra sus patrocinadores y el partido demócrata pide que el Departamento de Estado incluya a los nazis en el listado de organizaciones terroristas, como ya hemos publicado aquí.

Una potencia mundial conducida hasta la ruina

Cuando en 1990 logró su independencia, Ucrania era la décima potencia mundial, pero lo ha ocurrido como a todos esos países en los que se descubre petróleo: se convierte en una maldición. En el caso de Ucrania la maldición es su vecindad con Rusia y los imperialistas necesitan que se convierta en una pesadilla para Moscú, lo mismo que Polonia o los países bálticos.

Ucrania tenía 52 millones de habitantes en 1990 y ha perdido 20 desde su independencia. Ocupa el último lugar entre los 42 países del continente europeo en términos de renta per cápita, con 1.830 euros, frente a una media europea de 14.739 euros.

En una recinte conferencia del Instituto Schiller celebrada los días 16 y 17 de noviembre en Bad Soden, Alemania, la economista ucraniana Natalia Vitrenko, Presidenta del Partido Socialista Progresista de Ucrania, afirmó que el gobierno de Obama y Biden había acelerado la destrucción económica del país.

En 2016 el equipo de Trump propició un cambio de política hacia Rusia que, naturalmente, está repercutiendo sobre Ucrania, donde hay mucha mierda que lavar. Sometido a una enorme presión, la nueva política de Trump se ha vuelto contra sus colaboradores una y otra vez y, finalmente, contra él mismo, lo que pone de manifiesto el tipo de fuerzas que prevalecen en Washington, por encima de unos u otros presidentes.

Pero si esas fuerzas prevalecen por encima de Trump, prevalecen mucho más sobre el nuevo Presidente ucraniano Volodymyr Zelensky. El 25 de julio en la conversión telefónica entre ambos, Trump describió a los que rodeaban al antiguo Presidente ucraniano Poroshenko como “personas muy malas”. A Zelensky le han puesto una pistola en la cabeza, dice The Gray Zone, que no descarta que organicen un segundo Maidan en su contra, o incluso que le asesinen, si continúa negociando con Putin. Luego siempre pueden decir que fueron las milicias del Donbas…

A Zelensky le aprietan los nazis, pero también el FMI, es decir, el capital financiero internacional porque va tener que recortar los presupuestos en salud, educación y seguridad social.

El relanzamiento de las negociaciones de paz en el Formato Normandía, que no se había reunido desde hace tres años, se produce en esa situación. Para que culminen no basta con saber lo que harán Alemania y Francia sino si eso estará en sintonía con lo que haga Washington, es decir, que tipo de políticas se impondrán en Washington, si triunfará la destitución, si Trump gana las siguientes elecciones (o si las gana alguien como Biden), si le permiten sacar adelante sus planes…

Bolivia: laboratorio de una nueva ‎estrategia que inicia un periodo de desestabilización en Latinoamérica

Thierry Meyssan

El 14 de octubre de 2019 el presidente Evo Morales anunciaba, en entrevista concedida a la ‎televisora GigaVisión, que tenía en su poder grabaciones que demostraban que personalidades de ‎la extrema derecha y ex militares estaban preparando un golpe de Estado en previsión de que ‎él volviera a ganar la elección presidencial (1).‎

Pero lo que sucedió no fue un golpe de Estado militar sino el derrocamiento del presidente ‎constitucional. Nada permite pensar que el nuevo régimen sea capaz de estabilizar el país. ‎Estamos viendo el inicio de un periodo de caos. ‎

Los motines iniciados el 21 de octubre, y que llevaron al presidente y al vicepresidente de la ‎República, a la presidente del Senado, al presidente de la Cámara de Diputados y al vicepresidente ‎del Senado a dimitir uno tras otro, no cesaron con la entronización de Jeanine Áñez, la segunda ‎vicepresidente del Senado, el 12 de noviembre. El partido político de la señora Áñez, el ‎Movimiento Demócrata Social, sólo cuenta con 4 diputados y senadores de un total de 130. Y ‎su decisión de instaurar un nuevo gobierno sin representantes de los pueblos originarios (pueblos ‎que los occidentales llamarían “indígenas”) llevó a los miembros de esos grupos étnicos a lanzarse ‎a las calles, en lugar de los grupos de matones que habían sacado del poder al gobierno del ‎presidente Evo Morales. ‎

Mientras la violencia interétnica se propaga por todo el país, la prensa boliviana publica relatos ‎sobre las humillaciones públicas, las violaciones y el diario conteo de manifestantes muertos ‎a manos de la policía y el ejército. ‎

Si bien es evidente que el ejército está respaldando a la nueva “presidenta” Áñez, nadie sabe ‎exactamente quién sacó del poder al presidente Evo Morales y se estima que pudo ser tanto una ‎facción local como una transnacional o ambas. La reciente anulación de un megacontrato para la ‎explotación del litio boliviano puede significar que algún competidor invirtió en el derrocamiento ‎del presidente Evo Morales. ‎

Lo único seguro es que Estados Unidos se alegra del giro que han tomado los acontecimientos, ‎pero es posible que Washington no haya intervenido para provocarlos, aunque ciudadanos y ‎funcionarios estadounidenses están probablemente implicados, como indicó el director del SVR ‎‎ (2) ‎ruso, Serguei Narichkin.‎

La publicación de una conversación entre la nueva ministra colombiana de Exteriores, Claudia ‎Blum, y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos –conversación grabada ‎en un café de Washington– no deja lugar a dudas (3): el secretario de Estado ‎estadounidense, Mike Pompeo, se opone actualmente a toda intervención en Latinoamérica; ‎abandona al individuo que se autoproclamó presidente de Venezuela, Juan Guaidó, lo cual ‎inquieta al antivenezolano gobierno de Colombia, y rechaza todo contacto con los numerosos ‎aprendices golpistas latinoamericanos. ‎

Esto nos muestra que la nominación de Elliot Abrams como representante especial de ‎Estados Unidos en Latinoamérica no sólo fue una concesión a cambio del cierre de la ‎investigación del fiscal Robert Mueller sobre la supuesta “trama rusa” (4) sino también una astucia para acabar con la influencia de los neoconservadores en la ‎administración estadounidense. El “diplomático” Abrams se portó tan mal y cometió tantos ‎errores que destruyó en unos meses toda esperanza de intervención imperialista estadounidense ‎en Latinoamérica. ‎

En todo caso, el Departamento de Estado es actualmente una zona de desastre: los altos ‎diplomáticos desfilan uno tras otro por el Capitolio para prestar testimonio contra el presidente ‎Donald Trump ante la comisión de la Cámara de Representantes encargada de destituirlo. ‎

Pero, si la administración Trump no está orquestando lo que sucede en Latinoamérica, ¿quién ‎está haciéndolo? Todo indica que aún no han desaparecido las redes que la CIA instauró en ese ‎continente en los años 1950-1970. Cuarenta años después, esas redes siguen existiendo en ‎numerosos países latinoamericanos y logran actuar por sí mismas con un mínimo de respaldo ‎externo. ‎

Las sombras del pasado

Cuando Estados Unidos decidió iniciar contra la URSS su estrategia de “containment”, el primer ‎director de la CIA, Allen Dulles, y su hermano, el secretario de Estado John Foster Dulles, ‎reciclaron numerosos líderes de las milicias ultranacionalistas creadas por las potencias del Eje ‎utilizándolos en la lucha contra los partidos comunistas. Esos elementos, previamente evacuados por Estados Unidos de los países donde habían perpetrado numerosos crímenes durante la ‎Segunda Guerra Mundial, fueron agrupados en el seno de la Liga Anticomunista Mundial (WACL, ‎siglas en inglés) (5), la cual ‎organizó en Latinoamérica el “Plan Cóndor” (6), una estructura de cooperación entre los regímenes proestadounidenses ‎de Latinoamérica para secuestrar y asesinar líderes revolucionarios en cualquier país donde ‎buscaran refugio. ‎

Fue así como, después de haber participado en el golpe militar que instaló en la presidencia ‎de Bolivia al general René Barrientos, en 1964, el general Alfredo Ovando puso la búsqueda del ‎Che Guevara, en 1966, en manos del nazi Klaus Barbie, quien había sido jefe de la Gestapo en la ‎ciudad francesa de Lyon. Después de ser capturado por el ejército boliviano, Guevara fue ‎asesinado a sangre fría, por orden del dictador Barrientos, en 1967. ‎

Bajo las dictaduras de los generales bolivianos Hugo Banzer (1971-1978) y Luis García Meza ‎‎(1980-1981), el nazi fugitivo Klaus Barbie –conocido en Francia como “el Carnicero de Lyon”– y ‎el neofascista italiano Stefano Delle Chiaie –miembro del Gladio italiano que había organizado ‎en 1970 el fallido golpe de Estado del príncipe Borghese en Italia– trabajaron juntos en la ‎restructuración de la policía y de los servicios secretos bolivianos. ‎

Sin embargo, después de la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon, en 1974, ya ‎se había iniciado en Estados Unidos la ola de revelaciones de las comisiones Church, Pike ‎y Rockefeller sobre las actividades secretas de la CIA. El público vio solamente la espuma de ‎esa ola, pero hasta eso era demasiado. En 1977 el presidente James Carter nombraba director ‎de la CIA al almirante Stansfield Turner, ordenándole sacar de la agencia a los colaboradores que ‎habían trabajado para el Eje nazi-fascista y convertir las dictaduras proestadounidenses en ‎‎“democracias”. Así que cabe preguntarse, ¿cómo pudieron entonces el nazi alemán Klaus ‎Barbie y el neofascista italiano Stefano Delle Chiaie convertirse en supervisores de la represión ‎en Bolivia hasta agosto de 1981? ‎

Es evidente que habían logrado organizar la sociedad boliviana de una manera que les permitía ‎no depender del apoyo de Washington y de la CIA. Les bastaban el discreto respaldo de algunos ‎funcionarios estadounidenses y el dinero de un grupo de transnacionales. Los golpistas de 2019 ‎han actuado probablemente de la misma manera. ‎

Durante el periodo de la lucha anticomunista, Klaus Barbie había facilitado la instalación ‎en Bolivia de numerosos fugitivos croatas ustachis que antes lo habían ayudado a él a huir ‎de Europa (7). ‎Creada en 1929, la organización de los ustachis reivindicaba ante todo una identidad católica ‎croata y contó con el apoyo del Vaticano para luchar contra la URSS. Después de la Primera ‎Guerra Mundial y antes del inicio de la Segunda, los ustachis perpetraron numerosos asesinatos ‎políticos, como el atentado que costó la vida al rey ortodoxo Alejandro I de Yugoslavia durante ‎una visita en Francia. Durante la Segunda Guerra Mundial, los ustachis se aliaron a los ‎fascistas y a los nazis y perpetraron masacres contra los cristianos ortodoxos pero enrolaron a musulmanes.

En total contradicción con el cristianismo original, los ustachis promovieron una visión ‎racialista del mundo, según la cual los eslavos y los judíos no pueden ser considerados ‎enteramente humanos (8). ‎

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los ustachis huyeron de Europa hacia Argentina, ‎donde fueron acogidos por el general Juan Domingo Perón. Pero algunos rechazaron ‎el peronismo y prefirieron volver a emigrar. Fueron por consiguiente los más recalcitrantes ‎los que emigraron a Bolivia (9).‎

Según el neoustachi boliviano Luis Fernando Camacho, “Bolivia pertenece ‎a Cristo”, algo que nadie discute en ese país, donde el 98 por ciento de la población es ‎de confesión cristiana. ¿De qué habla entonces este individuo?

Los ustachis en Bolivia

‎Ya se sabe que las razones éticas no son motivo suficiente para que la CIA acepte renunciar a un ‎arma. Así que no hay que sorprenderse de que los colaboradores que la administración Carter había ‎expulsado de esa agencia estadounidense hayan colaborado después con el vicepresidente de ‎Ronald Reagan y ex director de la CIA‎, George Bush padre. Algunos de ellos formaron el ‎“Antibolchevik Bloc of Nations” (10). Esos elementos eran principalmente ucranianos (11) e individuos ‎provenientes de los países bálticos (12) y ‎de Croacia. Todos esos criminales de guerra están hoy en el poder.‎

Los ustachis bolivianos se han mantenido vinculados a sus correligionarios en Croacia, ‎principalmente durante la guerra de 1991-1995, donde apoyaron al partido cristiano-demócrata ‎‎(HDZ) de Franjo Tudman. ‎

En Bolivia, esos elementos crearon la “Unión Juvenil Cruceñista”, una milicia conocida por sus ‎incursiones violentas y asesinatos de miembros del pueblo originario aymara. Uno de los antiguos ‎jefes de la Unión Juvenil Cruceñista, el abogado y hombre de negocios Luis Fernando Camacho, ‎preside actualmente el Comité Cívico Pro Santa Cruz y dirige abiertamente a los matones que ‎expulsaron del país al presidente Evo Morales, miembro de la etnia aymara. ‎

Al mismo tiempo, parece que el nuevo comandante de las fuerzas terrestres de Bolivia, el general ‎Iván Patricio Inchausti Rioja, es de origen croata. En todo caso, es ese general quien dirige ‎actualmente la represión contra la resistencia de los pueblos originarios, luego de haber recibido ‎lo que se ha denunciado como una “licencia para matar”, concedida públicamente por la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez.‎

La fuerza de los ustachis bolivianos no reside en su número, ya que son sólo un grupúsculo. ‎Si lograron derrocar al presidente Evo Morales es porque utilizan la religión para justificar sus ‎crímenes y, en un país eminentemente católico, pocos se atreven a oponerse abiertamente a ‎quien dice hablar en nombre de Dios. ‎

Los cristianos racionales que leyeron u oyeron las declaraciones de la presidente autoproclamada ‎cuando anunciaba el regreso de la Biblia al palacio de gobierno –en realidad eran los ‎‎Cuatro Evangelios pero la señora Añez no parece conocer la diferencia entre esos dos libros– y ‎que recordaron las denuncias de la nueva jefa de Estado sobre los “ritos satánicos” que ella atribuye a los pueblos originarios quedaron estupefactos y creyeron, con desagrado, que esta ‎señora proviene de alguna secta. No, es una ferviente católica. ‎

Hace años que venimos denunciando a los responsables del Pentágono partidarios de la estrategia ‎Rumsfeld / Cebrowski. Hemos advertido repetidamente que esos militares estadounidenses ‎pretenden repetir en la Cuenca del Caribe lo que ya hicieron en el Medio Oriente ampliado. ‎

Pero en Latinoamérica, su plan encontraba una importante dificultad: la ausencia de una fuerza ‎regional comparable a la Hermandad Musulmana y Al-Qaeda. En Latinoamérica, todas las ‎manipulaciones terminaban volviendo a la tradicional oposición entre “capitalistas liberales” y ‎‎“socialistas del siglo XXI”. Ya no es así. Ahora existe dentro del catolicismo una corriente ‎política que predica la violencia en nombre de Dios. Esa corriente hace posible el caos. ‎Los católicos latinoamericanos se ven ahora ante la misma situación que los sunnitas árabes: ‎tendrán que condenar urgentemente a esos fundamentalistas o serán arrastrados por la violencia ‎que estos predican.

(1) Bolivie: Morales redoute un coup d’Etat s’il gagne ‎les élections (en español, “Bolivia: Morales teme un golpe de Estado si gana las elecciones”), ‎AFP, 15 de noviembre de 2019.
(2) El SVR es el servicio de inteligencia exterior de la Federación Rusa (nota de la Red Voltaire).
(3) Exclusivo: audios de polémica charla entre ‎el embajador Francisco Santos y la nueva canciller Claudia Blum, Publimetro, Colombia, 20 de noviembre de 2019.
(4) Venezuela, Irán, Trump y el ‎Estado Profundo, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 21 de mayo ‎de 2019.
(5) La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de enero de 2005.
(6) Operación Cóndor, 40 años después, Stella ‎Calloni, Infojus, 2015.
(7) Los ustachis eran miembros de una organización terrorista –la Ustacha– creada ‎sobre la base del racismo religioso y del ultranacionalismo croata (nota de la Red Voltaire).
(8) En 1823 el poeta Antun Mihanovic, fuertemente influenciado por el romanticismo alemán, se interrogaba sobre un hipotético origen no eslavo de los croatas. ‎Partiendo de esa hipótesis romántica, Ante Starcevic teorizó la justificación de la independencia ‎croata de los demás pueblos de los Balcanes. En eso se basaron los ustachis para construir ‎su propia ideología racialista, independientemente del nazismo. Los nazis, que deberían haber ‎visto a los croatas como subhumanos destinados a servir como esclavos, encontraron más conveniente y cómodo utilizarlos como fuerza de combate fingiendo creer el mito inventado por ‎los ustachis. Cf. The Racial Idea in the Independent State of Croatia. Origins and Theory, ‎Nevenko ‎Bartulin, Brill, 2014.‎
(9) Nationalism and Terror. Ante Pavelic and Ustasha Terrorism from ‎Fascism to the ‎Cold War, Pino Adriano y Giorgio Cingolani, Central European University Press, ‎‎2018.
(10) Old Nazis, the new right and the Republican party, Russ Bellant, ‎South End Press, 1988.
(11) ¿Quiénes son los nazis en el gobierno ucraniano?, por Thierry Meyssan, 3 de marzo ‎de 2014; Organizaciones nazis irrumpen en el escenario europeo, por Andrey Fomin, Oriental Review, Rusia, 6 de marzo de 2014; Entrenamiento estadounidense para neonazis ucranianos, por Manlio Dinucci, ‎‎Il Manifesto, Italia, 11 de febrero de 2015; Manifestación nazi en Kiev, ‎‎16 de octubre de 2017; Ucrania, vivero de neonazis de la OTAN, por ‎Manlio Dinucci, Il Manifesto, Italia, Red Voltaire, 24 de julio de 2019.
(12) La presidente de Letonia rehabilita el nazismo, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 20 de marzo de 2005; Derecho de respuesta del gobierno letón, embajadora Solvita Aboltina y ‎comentarios de Manlio Dinucci y Thierry Meyssan, Red Voltaire, 13 de octubre de 2018.

El Golpe de Estado en Bolivia es ‘un refrescante paso adelante para la democracia’, según Human Rights Watch

El apoyo de Human Rights Watch al Golpe de Estado en Bolivia y la subsiguiente represión de las protestas populares no obedece a ningún error. Human Rights Watch no defiende los derechos humanos sino el imperalismo. Tampoco es una ONG, aunque lo parezca; es uno de los brazos que utiliza el imperialismo para mantener su hegemonía en el mundo.

El imperialismo estadounidense creó Human Rights Watch en 1978 con el nombre de Helsinki Watch inmediatamente después de la firma de los Tratados de Helsinki. Entonces su objetivo era denunciar que en los países del bloque oriental no se respetaban los derechos humanos.

Desde su nacimiento ha sido denunciado como lo que es realmente: un protagonista de la política exterior estadounidense. De ahí que sus miembros sean antiguos funcionarios del gobierno de Washington, es decir, las “puertas giratorias” al estilo gringo.

Si desde el principio Human Rights Watch quedó al descubierto con sus informes sobre los países del otro lado del Telón de Acero, con el “patio trasero” latinoamericano es aún más descarado.

Un informe suyo de 2008 sobre las violaciones de los derechos humanos en Venezuela fue denunciado por cientos de académicos latinoamericanos porque no cumplía con los más mínimos estándares de investigación, imparcialidad, precisión y credibilidad. Su autor, José Miguel Vivanco, había expresado abiertamente sus prejuicios, revelando que escribió el informe “porque queríamos mostrar al mundo que Venezuela no es un modelo para nadie”.

En un tinglado como Human Rights Watch tan importante como lo que dice es lo que calla, como en el caso del Golpe de Estado que derrocó al Presidente hondureño Manuel Zelaya y la represión que le siguió que, como en Bolivia, fueron apoyados por Estados Unidos.

Para conocer con quién está el imperialismo en cada momento y en cada país no hay más que leer las declaraciones de los defensores de los derechos humanos, que se mueven como un resorte en cuanto el Departamento de Estado levanta la mano.

Los golpistas bolivianos han obligado a exiliarse a los gobernantes anteriores, han asesinado a 30 personas en las calles, han detenido a funcionarios y periodistas y han aprobado un decreto para eximir de responsabilidad por adelantado a la policía por los crímenes que cometa en la consolidación de su régimen.

En una situación tan obvia, Human Rights Watch no está con los manifestantes, ni con sus derechos, sino con los golpistas. En su declaración oficial, se abstuvo de utilizar el término “Golpe de Estado”, diciendo que Morales “había dimitido” tras varias semanas de “disturbios civiles y enfrentamientos violentos”, según dijo Vivanco.

La organización oculta que Morales fue amenazado de muerte por los militares y, por lo tanto, oculta el papel de los militares en el mismo. Morales no escapó de la muerte ni de un encarcelamiento, según Human Rights Watch; se fue a México sin ninguna razón aparente.

Además, el tinglado aprueba tácitamente al gobierno golpista, al que se dirige a fin de que otorgue prioridad a los derechos, quizá refiriendose a los vivos porque los muertos ya no tienen ninguno.

Kenneth Roth, el cabecilla del tinglado, fue aún más lejos en su perfil de Twitter al describir el exilio de Morales como “un refrescante paso adelante para la democracia”. Roth también carga contra el dimitido Presidente y no contra los golpistas, asegurando que el fugado había cometido un fraude electoral, que su candidatura era ilegal y que el ejército obró de manera impecable porque Morales les ordenó disparar contra los manifestantes, pero ellos se negaron.

Roth reconvierte el golpe en una insurrección y en un “momento de transición” para Bolivia, mientras se convocan nuevas elecciones, es decir, mientras los golpistas blanquean su dominación terrorista. Desde los tiempos de la Guerra de Vietnam a ese tipo de maniobras los imperialistas las llaman “pacificación”.

La autócrata Jeanine Añez, cuyo partido obtuvo el 4 por ciento de los votos en las elecciones de octubre, ha retirado a Bolivia de muchas organizaciones y tratados internacionales e intercontinentales. Describe a la mayoría de los indígenas bolivianos como “satánicos” e insiste en que no se les debe permitir vivir en las ciudades, sino que se les debe enviar al desierto o a las montañas despobladas de los Andes.

La represión también desaparece de las declaraciones de Human Rights Watch, camuflada en medio de eufemismos como una “escalada de la violencia” en la que no hay crímenes sino una especie de fenómenos de la naturaleza: no hay responsables, no hay instigadores, no hay cómplices… Nada de nada.

http://www.informationclearinghouse.info/52590.htm, https://www.mintpressnews.com/human-rights-watch-right-wing-massacre-bolivia/262887/

Al menos seis militares golpistas bolivianos fueron adiestrados por el imperialismo en la Escuela de las Américas

Al menos seis de los militares golpistas involucrados en el Golpe de Estado que obligó a dimitir a Evo Morales son antiguos alumnos de la Escuela de las Américas, una dependencia del ejército de Estados Unidos, ahora conocida como WHINSEC (Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en materia de Seguridad).

Los principales comandantes de la policía boliviana que desataron el Golpe de Estado pasaron por el programa de intercambio policial “Apala”, diseñado para establecer relaciones entre el imperalismo y los policías latinoamericanos.

El espía de la CIA, Phillip Agee, denunció en un libro la forma en que la inteligencia estadounidense ha reclutado tradicionalmente a oficiales de ejércitos extranjero, así como de la policía, e incluso de agregados de embajadas, para las operaciones de espionaje.

En Bolivia el papel de los oficiales del ejército y de la policía entrenados por Estados Unidos ha sido esencial para forzar el golpe. Durante años las agencias del gobierno de Estados Unidos, como USAID, han financiado abiertamente a los grupos de la oposición a Evo Morales.

La forma en que los servicios de inteligencia estadounidenses han utilizado al ejército y la policía como caballos de Troya no es muy conocida.

El complot golpista no podría haber tenido éxito sin la aprobación de los comandantes del ejército y la policía bolivianos y su consentimiento estuvo influenciado por Estados Unidos, donde muchos fueron preparados y educados para la lucha contra la insurgencia.

Las grabaciones de audio reveladas después de los acontecimientos del 10 de noviembre muestran que el antiguo alcalde de Cochabamba y candidato presidencial, Manfred Reyes Villa, desempeñó un papel central en la preparacion del golpe.

Reyes es un antiguo alumno de la Escuela de las Américas que actualmente reside en Estados Unidos.

Los otros cuatro que aparecen en las grabaciones de audio son el general Remberto Siles Vasquez, el coronel Julio César Maldonado Leoni, el coronel Oscar Pacello Aguirre y el coronel Teobaldo Cardozo Guevara. Los cuatro han seguido cursos en la Escuela de las Américas.

Cardozo Guevara, en particular, se jacta de sus vínculos con oficiales en activo.

Las identidades de estos individuos se han confirmado por la verificación cruzada de datos de las listas de estudiantes de la Escuela de las Américas con artículos de Facebook y de los medios locales bolivianos, además de las grabaciones de audio.

La Escuela de las Américas es un centro de adiestramiento para golpistas latinoamericanos desde los tiempos de la Guerra Fría.

Los graduados han llevado a cabo brutales cambios de régimen y represalias desde Haití hasta Honduras, y algunas de las juntas militares más sangrientas de la historia de la región han sido dirigidas por antiguos alumnos de esta Escuela.

La sede de la Escuela de las Américas, que actualmente está en la base militar de Fort Benning, en Georgia, es un lugar característico para las protestas de los pacifistas.

http://espanol.almayadeen.net/news/politica/1361774/c%C3%BApula-golpista-de-bolivia-recibi%C3%B3-entrenamiento-en-escuela

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