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Autor: Redacción (página 753 de 1359)

Transición ecológica = economía de guerra

La ‘Barborka’ desfila delante de los pozos mineros
La congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez afirma en un mensaje que publica en su perfil de Twitter que la lucha contra el cambio climático va a requerir una movilización semejante a la de la Segunda Guerra Mundial (*).

La llamada “transición ecológica” no es otra cosa, pues, que la imposición de una economía de guerra, cuyo objetivo es que el puñado de países que hoy dominan los mercados internacionales, sigan en la misma posición y, por lo tanto, que haya países destinados a quedar subordinados a los anteriores.

Polonia es un ejemplo de ello. Las minas de carbón, la mayor parte de ellas situadas en el sur, en Silesia, son desde siempre el núcleo de su sistema económico, de su industria y sus exportaciones. Lo poco que le queda a Polonia son sus minas de carbón.

El 92 por ciento de la electricidad procede de este combustible, un porcentaje que en 1990 era el 98 por ciento. En Polonia la tasa de paro es del 15 por ciento pero en la zona minera de Silesia ronda el 5 por ciento.

Tras los años de socialismo, los mineros son trabajadores muy reconocidos. Cada año desfilan el 4 de diciembre con sus uniformes abotonados y sus penachos de plumas. Es la “Barborka”, una fiesta popular en la que los más altos dignatarios del Estado y de los partidos nunca faltan.

En Silesia las escuelas aún enseñan los oficios de la mina, pero por poco tiempo. El orgullo de clase de 110.000 mineros está a punto de desaparecer con las minas y las subvenciones de la Unión Europea. Ha llegado la economía de guerra, o sea, la transición ecológica.

El gobierno de Varsovia se ha venido oponiendo al cierre de los pozos, pero es sólo para sacar una suculenta tajada de Bruselas: 900.000 millones de euros. Es una subasta en toda regla, donde los mineros no pintan nada. La Comisión Europea está dispuesta a pagar 5.000 millones para “ayudar” a Polonia en su “transición ecológica”.

Acostumbrados a sostener el pulso industrial de todo un país sobre sus espaldas, en Silesia los mineros acabarán formando legiones de jubilados prematuros. Los barrios de Katowize y sus alrededores se verán degradados por el abandono. Los hijos vivirán de las pensiones de los padres y en las viviendas de los padres, sin ningún futuro a la vista.

Hablamos de medio millón de familias mineras, sin contar los empleos indirectos, que al principio quizá crean que una pensión es “para siempre”. Los jubilados franceses también creyeron lo mismo, hasta que Macron les sacó de su estupor.

Ahora Polonia exporta el 15 por ciento del carbón; en el futuro tendrá que importar la electricidad que consumen. Con el dinero que le saquen a Bruselas, el gobierno polaco dice que va a construir seis centrales de energía nuclear dentro de 20 años, pero es difícil decir si el dinero llegará para tanto.

En cualquier caso, Polonia seguirá por la ruta que emprendió en 1989, el camino del servilismo hacia sus amos, que son la OTAN y la Unión Europea.

“No hay un plan B”, gritan los ecologistas. Los países, como Polonia, que hayan basado su desarrollo en técnicas obsoletas (“sucias”) serán castigados y sometidos a sanciones. Es un colonialismo de nuevo cuño. Los ecologistas bloquearán la importanción de mercancías fabricadas con energías “sucias” y, finalmente, serán obligados a cerrar industrias completas, obtendrán subvenciones por ello, créditos “blancos” y “ayudas” económicas, es decir, serán reducidos a la condición de Estados mendicantes.

Será un subdesarrollo subvencionado… mientras les dure.

(*) https://twitter.com/AOC/status/1213978914709786625

La afiliación sindical alcanza su nivel más bajo en España en 30 años

Las movilizaciones han superado a los sindicatos. El porcentaje de trabajadores afiliados a organizaciones sindicales desciende en los países de la OCDE y en España alcanza su nivel más bajo en 30 años: el 13,7 por ciento de los trabajadores (*).

En España los sindicatos nunca han representado a la clase obrera en las últimas décadas. Sólo han logrado afiliar a un máximo del 20 por ciento de los trabajadores a mediados de los noventa.

En otros países ocurre algo parecido. La media de los 36 países más industrializados del mundo es de una afiliación sindical del 16 por ciento, con un total de 82 millones de trabajadores sindicalizados en 2018: la mitad de lo registrado en 1975.

Los trabajadores no se aflian a un sindicato para defender a sí mismo y a sus compañeros. Afiliarse es como contratar un seguro de abogado para cuando tengas algún problema laboral, algo así como el que asegura su coche “a todo riesgo” o contrata un seguro de hogar.

En la cuota que pagas a sindicato entran otros conceptos. Por ejemplo, los sindicatos han creado cooperativas para construir pisos de protección oficial para sus afiliados. También funcionan como agencias de viaje que hacen precios especiales a sus abonados.

Nada que tenga que ver con la lucha de clases.

Algunos se afilian para disponer de horas sindicales o para que no les despidan (o sea, para que despidan a sus “compañeros”). Sin embargo, las horas sindicales no las tiene que justificar ningún sindicato porque para ser delegado no es necesario estar afiliado a ningún sindicato.

Para los oportunistas la afiliación es una oportunidad para dejar el trabajo, o sea, para cambiar la empresa por el sindicato.

No es una casualidad que cuando menos afiliación sindical hay en las
empresas, más luchas obreras estallan porque los sindicatos están para
frenar las reivindicaciones.

En un país como España que tanto se lamenta de la  corrupción, lo que pasa desapercibido es la corrupción sindical. La condiciones actuales de trabajo resultarían inimaginables si hubiera sindicatos con una pizca de dignidad. Bastaría con una pizca.

(*) https://www.lavanguardia.com/economia/20191222/472401008593/sindicatos-afiliacion-trabajadores-espana-espana-ocde.html

Comienza la campaña de intoxicación contra Irán por el accidente aéreo de Teherán

Un Boeing 737 de las Líneas Aéreas Internacionales de Ucrania que efectuaba el vuelo PS752 de Teherán a Kiev se estrelló el 8 de enero poco después de despegar del Aeropuerto Internacional Imán Jomeini.

No hubo ningún superviviente. El avión transportaba a 176 personas: 82 iraníes, 63 canadienses, 11 ucranianos, 10 suecos, 7 afganos y 3 alemanes.

Según un informe preliminar publicado al día siguiente por la Aviación Civil Iraní, el avión se incendió antes del choque. Los investigadores citan testigos en tierra y personal de otro avión que sobrevoló la zona a gran altura.

El avión regresó al aeropuerto de Teherán debido a un problema técnico antes de estrellarse. Los intercambios de radio con el piloto no sugerirían ninguna situación anormal. Las cajas negras del avión aparecieron dañadas.

Las primeras investigaciones se han transmitido a Ucrania, pero también a Estados Unidos, Suecia y Canadá, que son las nacionalidades de algunas de las víctimas.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky dijo que el gobierno estaba considerando varias causas para explicar el accidente, pero el de Canadá, Justin Trudeau, dice que el avión fue derribado por un misil iraní que erró el blanco.

El accidente se produjo poco después de que Irán lanzara varios misiles contra las bases militares que albergan a las fuerzas estadounidenses en Irak.

“Tenemos información de múltiples fuentes, incluyendo nuestros aliados y nuestros propios servicios”, lo que indica que el avión fue derribado “por un misil tierra-aire iraní”, dijo Trudeau en una conferencia de prensa. “Puede que no haya sido intencionado”, añadió.

La revista estadounidense Newsweek abunda en lo mismo: el avión fue alcanzado por un sistema de misiles tierra-aire Tor-M1 construido por Rusia, conocido por la OTAN como Gauntlet. Las fuentes que refiere la revista son espías estadounidenses e irakíes.

Según los espías, los sistemas de defensa iraníes se activaron después de la respuesta iraní al ataque estadounidense de la semana pasada que asesinó a Qassem Soleimani en Bagdad.

Irán ha manifestado que no entregará las cajas negras a los estadounidenses. Por su parte Estados Unidos dice que sólo unos pocos países son capaces de descifrarlas y que entre ellas no está Irán, por lo que debe dejar la investigación en manos de terceros.

El nivel de los mares aumenta desde hace 10.000 años a razón de 1,52 milímetros anuales

El nivel de los mares lleva aumentando desde la última glaciación, es decir, desde hace unos 10.000 años como mínimo. No hay ninguna evidencia de que dicho aumento se haya acelerado últimamente y, por lo tanto, dicho fenómeno obedece a causas naturales.

Según los mareógrafos, el nivel del mar está subiendo a un ritmo de entre 1 y 1,52 milímetros al año, aunque los registros satelitales indican un aumento bastante mayor, unos 3,2 milímetros al año, una diferencia que hoy la ciencia no es capaz de explicar satisfactoriamente.

En otras palabras: harán falta mil años más para que el mar suba entre 1 y 3 metros sobre el nivel actual y, naturalmente, que la subida no pare nunca a lo largo del milenio.

Lo más significativo de las mediciones es que en los últimos 8.000 años el ritmo de subida del nivel de los mares se ha desacelerado y en el siglo pasado siguió desacelerándose aún más. Desde 2002 la velocidad se ha reducido casi un tercio y desde 2004 aún más claramente: un 44 por ciento menos (1).

No haría falta indicar bibliografía porque así lo admite el IPCC en su informe de 2007: “No se ha identificado ninguna aceleración a largo plazo del nivel del mar utilizando únicamente datos del siglo XX”, algo que reitera en el de 2013: “Es probable que el GMSL [nivel medio general del mar] haya aumentado entre 1920 y 1950 a una tasa comparable a la observada entre 1993 y 2010”.

Un artículo firmado por dos de los principales redactores de los informes del IPCC sobre este punto abunda en la misma conclusión: “La tasa de GMSLR no fue mucho mayor durante los últimos 50 años que durante el siglo XX en su conjunto, a pesar del aumento de las fuerzas antropogénicas” (2).

Este fenómeno demuestra que el aumento del nivel del mar tiene un origen natural, ajeno por completo a las actividades industriales. La desaceleración se debe principalmente a la disminución de la expansión térmica del océano en el Pacífico durante el último decenio, que forma parte de la variabilidad a escala decenal del Pacífico.

Además, hay otro dato fundamental a tener en cuenta: el aumento del nivel del mar es, sobre todo, un fenómeno local relacionado con el hundimiento de la costa porque hay que tener en cuenta ambos factores, el mar y la tierra, donde este último cambia más rápidamente que el otro.

Donde se conocen civilizaciones muy antiguas, como en el Mediterráneo, es muy fácil comprobarlo. Con un simple equipo de buceo, un turista puede contemplar ciudades costeras hundidas por las aguas desde hace miles de años.

Ya hemos expuesto aquí los efectos de las mareas altas en ciudades emblemáticas, como Venecia y lo mismo ocurre en Miami, construida sobre piedra caliza blanda y en donde, por lo tanto, el suelo se hunde más rápidamente.

En una serie futurista que se emite en la televisión de Estados Unidos, la información meteorológica asegura que “la parte sur de Miami está bajo las aguas”. La película está financiada por organismos significativos, como el Canal meteorológico de Estados Unidos, el ARD alemán y el japonés NHK para dar la impresión de que no es ficción sino que tiene algún componente verosímil por alguna parte.

En la chapuza se involucró hasta la Organización Meteorológica Mundial, que invitó a conocidos presentadores de la televisión gringa para decir que el “escenario es imaginario pero realista en un mundo en calentamiento”.

Todo un lavado de cerebro en el que no basta la seudociencia sino que se ven obligados a añadir guiones de televisión absolutamente inventados. “Imaginario pero realista”. Casi parece real.

(1) https://doi.org/10.1016/j.gloplacha.2013.11.001
(2) https://doi.org/10.1175/JCLI-D-12-00319.1

Ritmo de aumento del nivel de las aguas en milímetros por año

Más información:

– La inundación de Venecia no se debe a una subida del nivel de las aguas causada por un aumento de las temperaturas

El sesgo racista de los sistemas de inteligencia artificial y reconocimiento facial

Guillem Alsina

Hace tiempo que vengo escuchando advertencias sobre los potenciales sesgos en los sistemas de inteligencia artificial debido a los “entrenadores” humanos, sesgos que tienen a ver con la raza u otros conceptos de pertenencia a grupos poblacionales.

Es el caso, ahora ya convertido en casi una leyenda urbana, del sistema de IA judicial que recomendaba una condena para el acusado de un delito que fuera probado culpable, y al cual se le descubrió un sesgo racista por el simple hecho de que si la persona juzgada formaba parte de un colectivo sobrerrepresentado en la población penitenciaria (en relación con su representación social), el sistema entendía que era más probable que reincidiera, por lo que en dicho caso la condena era más dura.

Y todos sabemos que la población de color está ampliamente sobrerrepresentada en las cárceles norteamericanas, en comparación con el porcentaje de ciudadanos que la conforman.

Esta casuística, que ya fue alertada en el pasado Gartner Symposium (celebrado en noviembre en Barcelona), queda reflejada ahora en un estudio llevado a cabo por el NIST (National Institute of Standards and Technology) norteamericano, el cual revela que un buen número de algoritmos de reconocimiento facial se equivocan más al identificar a personas de color, que a los hombres blancos de mediana edad, una noticia de la cual se hace eco el Washington Post.

Para resumir el resultado del estudio, diré que según publica el Post, las personas con rasgos raciales orientales y de color tienen una posibilidad un centenar de veces mayor de no ser correctamente identificados en comparación con las personas blancas.

Este tipo de error no carece de importancia si tenemos en cuenta el tipo de búsquedas que realizan las autoridades policiales, y que consisten básicamente en comparar los rostros de varios sujetos con la imagen de un sospechoso. Confundir una persona inocente con un criminal puede llevar a destrozar una vida y a toda una familia.

La mayor relación de falsos positivos por etnia se da en el caso de los nativos americanos.

Un bajo número de usuarios de determinadas etnias/razas en los procesos de entrenamiento de la inteligencia artificial del sistema de reconocimiento sería la principal causa de este sesgo racial en las identificaciones de los sistemas de reconocimiento facial.

Para llevar a cabo el estudio, se probaron en ciento ochenta y nueve algoritmos hasta dieciocho millones de fotos de más de ocho millones de personas, correspondientes a bases de datos del FBI, y los departamentos de Estado y Seguridad Nacional. Los algoritmos probados habían sido presentados de forma voluntaria por fabricantes, instituciones académicas y otros actores del sector, con nombres de tanto peso como Microsoft, Intel o Panasonic.

Una de las ausencias destacadas fue Amazon, compañía que produce un software de reconocimiento facial pensado para su uso por parte de fuerzas policiales, por lo que probarlo a nivel de sesgo racial hubiera sido muy interesante.

https://www.tecnonews.info/noticias/estudio_detecta_sesgos_racistas_en_los_sistemas_de_inteligencia_artifi

Oriente Medio contiene la respiración tras el asesinato del general iraní Qassem Soleimani

Tras el asesinato del general Qassem Soleimani, las cábalas se han disparado y la principal de ellas es la palabra guerra, bien entre Irán y Estados Unidos, bien en Oriente Medio, o incluso una guerra mundial.

El asesinato de Soleimani y otros crímenes cometidos reiteradamente por lo imperialistas bien merecen una guerra que, en el contexto actual de Oriente Medio, podría alcanzar a Israel y a los países del Golfo.

Aunque la mayor parte de las fuentes hablan de que es necesaria una respuesta militar contra Estados Unidos, confunden sus deseos de venganza con la realidad. Otros hablan de que Irán va desencadenar una ciberguerra para destruir las infraestructuras digitales de Estados Unidos, Israel y Arabia saudí.

Pero eso no es nada nuevo; esa guerra existe desde hace ya varios años y no va a remitir. La ventaja y el inconveniente es que dicha guerra es muy discreta y de ella sólo hablan los informáticos, normalmente para decir que Irán ataca y Estados Unidos se defiende de la agresiones, o sea, más de lo mismo. Lo virtual no es diferente de lo real, o sea, que todo es absolutamente real.

Pero incurrir en un cadena de represalias, cualesquiera que sean, es seguirle la corriente al imperialismo, perder la iniciativa. A Irán le han dejado las manos libres para golpear y lo hará cuando menos se lo espera.

Las guerras ya no son lo que eran. Hoy hasta los Estados más fuertes se han pasado a la guerra de guerrillas que, como sabemos, es la única invencible. De ahí que todos en todos los teatros de operaciones del mismo proliferen las fuerzas especiales: ejércitos pequeños, móviles, adiestrados para movimientos muy rápidos…

Antes y despues del asesinato de Soleimani, Irán ha atacado con misiles bases estadounidenses en Irak no con el objetivo de causa víctimas o daños sino para demoestrar que los radares actuales no pueden interceptarlos y, en consecuencia, que puede repetir la operación en cualquier momento.

Los misiles de crucero Hoveizeh se abrazan al suelo pasando por debajo de las pantallas de radar y tienen un alcance de 1.350 kilómetros, comenta Pepe Escobar en “Asia Times” (*). No hay que extrañarse de que Turquía haya comprado misiles rusos; los estadounidenses ya no sirven.

Escobar confirma que, como ya dijimos aquí, Trump ha hablado con Al Thani, el emir de Qatar para que haga de intermediario con Irán para prometer que levantará las sanciones si no hay represalias graves.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zarif, describió los lanzamientos de misiles iraníes de ayer como una respuesta proporcional.

Eso explica, dice Escobar, por qué Trump no apareció en la televisión el martes por la noche anunciando una guerra total, como pretenden los sionistas.

Mientras ambas partes contienen la respiración, se agita la diplomacia entre bastidores, especialmente entre Irán y Rusia, con los chinos en estado de alerta. China es muy importante para el Eje de la Resistencia, lo mismo que la Organización de Cooperación de Shangai.

(*) https://www.asiatimes.com/2020/01/article/trump-wants-out-is-bound-to-de-escalate/

Las fuerzas leales al gobierno libio recuperan Sirte

Milicias yihadistas en Sirte en 2016
Las fuerzas del gobierno de Sarraj, apoyadas por Turquía, han logrado recuperar la estratégica ciudad costera de Sirte después de lanzar un contraataque contra las milicias de Haftar.

Las tropa gubernamentales retomaron varios sitios dentro de Sirte, a la vez que capturaron a varios soldados del Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés que combaten en las filas de Haftar.

En este momento, Sirte está de nuevo bajo el control de las fuerzas de Sarraj. Las fuerzas del gobierno han capturado a docenas de soldados, se han apoderado de 20 unidades de equipo militar y han matado a 50 de los que luchaban en las filas de Haftar.

El lunes, las fuerzas de Haftar anunciaron la captura de Sirte tras la retirada completa de la milicia de Misrata de la ciudad. La ofensiva tomó desprevenidas a las fuerzas gibernamentales, lo que jugó un papel importante en su retirada.

La guerra contra Libia la desataron las potencias imperialistas en 2011 por intereses propios, especialmente de Francia, y para complacer a los países del Golfo Pérsico, especialmente a Qatar, enemigo acérrimo de Gadafi.

Como en otras guerras, las ONG tuvieron un papel muy destacado, especialmente Oxfam, en la justificación de la guerra ante los medios de comunicación. El pretexto era impedir la represión de Gadafi cuyo director de la policía era Abdel Fattah Younes.

Unas semanas más tarde, el primero en ponerse al frente de la lucha contra Gadafi era precisamente… Abdel Fattah Younes.

Un manifestante de los ‘chalecos amarillos’ está hospitalizado hemipléjico desde hace un año

Los jueces franceses acusan a un policía por las graves lesiones causadas a un miembro de los “chalecos amarillos” que desde hace un año está hospitalizado en Burdeos hemiplégico.

Le mantuvieron en coma inducido durante 40 días.

La investigación ha durado casi un año. El herido es Olivier Beziade, un bombero voluntario de Bazas (Gironda) que ha quedado con una grave herida en la cabeza después de participar en la jornada IX de las manifestaciones de los “chalecos amarillos”, celebrada el 12 de enero del año pasado.

Al policía le acusan de violencia voluntaria con un arma que causó heridas graves e incapacidad laboral. Es un miembro de la brigada anticrimen (BAC) que disparó un LBD 40 que impactó al manifestante en la cabeza.

Beziade, de 47 años de edad, padre de tres hijos, fue víctima de una hemorragia cerebral y durante 40 días le mantuvieron en coma. La escena fue filmada y difundida en las redes sociales y a la Inspección General de la Policía Nacional no le quedó más remedio que abrir una investigación sobre el pistolero de la policía que, por cierto, sigue de servicio.

La víctima recuerda que también padeció el lanzamiento de una granada antimotines por parte de otro miembro de la policía. Fue un lanzamiento no reglamentario en forma de campana que también está documentado en varios vídeos.

El abogado de la víctima quiere acusar a los jefes superiores de los dos policías que dirigieron la carga y la orden de disparar, que se produjeron en un momento en el que no había ninguna amenaza y Beziade marchaba del lugar de los hechos.

Casi un año después de los acontecimientos, sigue padeciendo graves secuelas, que por el momento le impiden reanudar su actividad profesional.

https://www.lemonde.fr/police-justice/article/2020/01/08/un-policier-mis-en-examen-apres-la-grave-blessure-d-un-gilet-jaune-a-bordeaux_6025166_1653578.html

Los grupos de presión ecologistas llegan a España

El año pasado se creó en Valencia el grupo de presión ecologista llamado “Democràcia en Verd”. Los fundadores fueron el secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Álvaro, y la concejal del PSOE Carmen Sánchez Brufal, junto con miembros de otros partidos y asociaciones.

Su objetivo declarado es “influir en los programas de los partidos de izquierdas” para que las políticas verdes estén siempre en primer plano (1).

Los grupos de presión ecologistas existen en casi todos los países capitalistas, pero hasta ahora no se conocían en España. Desde luego son una buena muestra de que los movimientos seudoecologistas se han asimilado a cualquier otra mafia burguesa y, como tales, resultan ajenos por completo a las formas de funcionamiento de los organismos populares.

Sin embargo, no es nada nuevo porque hace años que los ecologistas vienen funcionado como grupos de presión, según un estudio de la Universidad Carlos III de Madrid (2).

Es un ingrediente más que hay que añadir al batiburrilo característico de los verdes, donde se puede encontrar de todo un poco, o sea, que son “transversales”, por decirlo en la más pura jerga de los estudiantes pijos.

Por ejemplo, el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno autonómico vasco lleva un registro de colectivos seudoecologistas que tiene 43 folios repletos con 200 de los más variopintos grupos que cabe imaginar: Amigos de los Árboles, Amigos de los Molinos, Amantes de las Basuras, Cofradía del Cangrejo Autóctono, Gran Fraternidad Universal, Sociedad de Pesca con Mosca, Energía y Amor Universal…

Hay mucho donde elegir porque, a diferencia de otras ciencias, la ecología moderna no es cuestión sólo de científicos sino de toda suerte de apósitos, con una particularidad muy especial: que todo se hace y dice en nombre de la ciencia.

Salvo en la teología, que es la ciencia que estudia a dios y otros entes similares, nunca se había producido nada igual. Hay toda una legión de escribanos y opinadores que podemos dividir en dos grandes tipologías: profesionales y aficionados. Los primeros cobran y los otros lo hacen gratis, “por amor a la naturaleza”.

Cuando alguien te dice que es ecologista no sabes si estás hablando con un partidario acérrimo de la causa, o con una ONG, o con un profesor universitario, o con un cabildero, o con un funcionario del Estado, o con todo ello mezclado en el mismo plato.

Por ejemplo, Francisco Castejón es miembro de Ecologistas en Acción y, al mismo tiempo, es uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad Nuclear. Un antinuclear dentro de un organismo nuclear. Por la mañana está en su despacho oficial y por la tarde se manifiesta en la calle contra sus colegas.

Como es natural, en una mezcla tan abigarrada hay un poco de todo, incluso fondos buitre como Cerberus, que en 2014 compró Renovalia, una empresa de energías alternativas. A su vez la empresa estaba asociada a otro buitre estadounidense, First, aunque luego la mitad de las acciones acabaron en las garras del más buitre de entre los buitres, BlackRock, que las revendió hace un par de años (3).

Aunque todos rezan la misma plegaria, en la seudoecología hay capitalistas y anticapitalistas, empresas y sindicatos. Hay ministerios y colectivos de barrio, pasando por instituciones municipales, autonómicas o internacionales. Hay partidos políticos, pero también fundaciones benéficas y cooperativas. Las hay de tamaño mundial y local, públicas y privadas. Hay organizaciones gubernamentales y no gubernamentales (lo que no hay son antigubernamentales), con ánimo de lucro o sin él. Unas están por el desarrollo y otras por el subdesarrollo. Hay ONG que han pasado de sus preocupaciones originarias a las ecológicas, o se ocupan de ambas, como Oxfam o los movimientos pacifistas, convertidos en ecopacifistas…

Es imposible vivir en el siglo XXI y no ser ecologista. La humanidad no comparte una misma religión, ni una misma ideología política, ni una misma marca de coche, pero todos tenemos eso en común: somos ecologistas. Pero para que no dejemos de serlo nunca necesitamos un poco de presión externa.

(1) https://www.diarioinformacion.com/politica/2019/02/25/nace-lobby-ecologista-influir-programas/2121895.html
(2) https://www.docsity.com/es/los-ecologistas-como-grupo-de-presion/2871648/
(3) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/11/30/companias/1543604180_702159.html

El capitalista que violaba y torturaba reiteradamente a los trabajadores

Un capitalista violador y torturador
Ayer el empresario Hugo Larrosa fue juzgado en Chile y condenado como autor de la violación de un trabajador cometida entre los años 2012 y 2015.

La sentencia dice (1) que el capitalista agredió a un trabajador “con golpes de pies y puños”. Le retorció los brazos “para reducirlo, mordió su oreja, le dio azotes con cinturones, lo golpeó con sacos de arroz, además de introducirlo en el interior de un basurero y envolver su cuerpo con cinta adhesiva”.

A un trabajador lo desnudó frente a sus compañeros, lo besó en la boca y le tocó los genitales y el ano.

El capitalista es dueño de la empresa “Don Hugo” y a su fábrica la televisión chilena la llamó la “fábrica del terror”. A “Don Hugo”, el capitalista, le dio el apelativo de “empresario torturador”.

Los abusos sexuales de Larrosa fueron revelados por un reportaje emitido por la cadena chilena 24 Horas, en el que los trabajadores del empresario relataban las agresiones que sufrían de parte del patrono, que eran grabadas por otros trabajadores a petición del dueño.

Hay decenas de grabaciones que muestran golpes con los puños, nalgadas y correazos a los trabajadores.

La audiencia para la lectura de la sentencia se ha fijado para el sábado de la semana que viene y para el empresario la pena podría oscilar entre los 10 y 15 años de cárcel.

El tratamiento de la noticia en la prensa chilena no tiene desperdicio. Los medios hablan de que la víctima es un “extrabajador”, a pesar de que el delito se cometió durante el trabajo (“en el interior de la empresa”, dice la sentencia) y también camuflan su trascendencia mediante el empleo del eufemismo típico del “abuso”, cuando se trata de violaciones en toda regla.

También destacan que el empresario no es chileno sino argentino que, además de una muestra de xenofobia, es una manera de sacudirse la responsabilidad de encima. Este tipo de crímenes responden a la dominación de clase y, muy especialmente, son frecuentes en el caso de las trabajadoras.

Tampoco son una cuestión “de género” y por eso el feminismo burgués oculta un problema que es dramático. Detrás de eufemismos como “abuso” o “acoso” lo que se ocultan son violaciones.

En 1993 una encuesta de la Oficina de Estadísticas del Canadá dedujo que el 6 por ciento de las trabajadoras declararon haber sufrido al menos una forma de acoso sexual en el trabajo en el año anterior. A lo largo de toda la vida laboral, el 23 por ciento de las trabajadoras, es decir, 2,4 millones, informaron de que habían sufrido acoso sexual en el lugar de trabajo.

Otra encuesta del Instituto de Estadística de Quebec de 1998 expuso que el 8 por ciento de las trabajadoras y el 2 por ciento de los trabajadores declararon haber sido objeto de palabras y gestos sexuales no deseados en su lugar de trabajo en los 12 meses anteriores a la encuesta (3). Como muestra la encuesta, los delitos sexuales no son consecuencia de eso que la sociología gringa califica como “género”, sino de la dominación propia de una clase social sobre otra.

Las estadísticas ocultan el problema de clase y lo reconvierten en algo de “género” cuando se dirigen exclusivamente a las trabajadoras. Cautivos del feminismo burgués, los sindicatos también incurren en la deformación de clase. Por ejemplo, en 2008 la Confederación Sindical Internacional aseguró que en la Unión Europea entre un 40 y un 50 por ciento de las trabajadoras habían sido acosadas sexualmente (4). El informe no dice absolutamente nada de los trabajadores, como si el problema no existiera.

Los eufemismos pervierten tanto el problema de clase como el sexual. La OIT dice que este tipo de crímenes se cometen “en el lugar de trabajo”, ocultando que los violadores son los patronos y que se cometen dentro y fuera del lugar de trabajo.

Naturalmente, las violaciones de las trabajadoras quedan fuera del radio de acción del feminismo burgués (por evidentes motivos de clase).

(1) https://www.elmostrador.cl/media/2020/01/LARROSA-VEREDICTO.pdf
(2) H.Johnson, Le harcèlement sexuel au travail, Perspective, Statistique Canada, pgs.11 a 15.
(3) R.Arcand, F.Labrèche, S. Stock, K. Messing, y F. Tissot, Travail et santé, Enquête sociale et de santé 1998, Institut de la statistique du Québec, 2000, capítulo 26, pgs. 525 a 570.
(4) https://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/Harcelement_FR_12pgs_BR.pdf

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