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Memoria Histórica Represión

En carros cargados llegaban los cadáveres de los republicanos asesinados al cementerio de Villadangos tras la guerra civil

¿Qué ocurrió en la localidad leonesa de Villadangos del Páramo durante el levantamiento fascista y la Guerra Civil? ¿Cuántas personas fueron asesinadas en ese lugar? ¿Qué recuerdan los lugareños sobre aquellos trágicos días?

El Ayuntamiento de la localidad, tras un requerimiento de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), ha reconstruido los trágicos días del levantamiento y la Guerra Civil.

El relato ahora recuperado permite adivinar la dimensión del drama vivido durante la posguerra. Ha sido elaborado por el propio consistorio: “Pese a que en ninguno de los pueblos del municipio se vivieron actos de violencia ni existió enfrentamiento alguno entre los vecinos por razones políticas, a partir de 1936 el pueblo de Villadangos pasó a la historia por los fusilamientos que tuvieron lugar en el monte”, junto a la Nacional 120.

Se desconoce el número exacto de personas que encontraron la muerte en las circunstancias mencionadas. Algunos investigadores afirman que en el Registro Municipal fueron registradas 86, aunque la lista debe ser revisada.

Cabe destacar la particularidad que se dio en Villadangos alrededor de estos dramáticos sucesos, por la especial sensibilidad con la que los vecinos trataron a las personas fusiladas en el monte. Nos referimos a la coordinación y humanidad que demostraron los viadangueses para dar sepultura a aquellos que fueron represaliados y fusilados.

Al producirse estos terribles hechos cerca de la Estación del Ferrocarril, los trabajadores de la misma, alertaban a los vecinos del pueblo la misma noche en la que se producían los fusilamientos. El párroco del pueblo, Manuel García Arias, fue una de las personas esenciales para llevar a cabo la búsqueda de los cuerpos y sus posteriores sepelios. Como confirman los descendientes de alguno de los monaguillos del momento, Manuel, junto con vecinos del pueblo, acudían en carro de tracción animal a recoger a los fallecidos para después darles cristiana sepultura en el cementerio de la localidad.

Los testimonios de alguna de las personas vivas más mayores de Villadangos en estos momentos, recuerdan como de niños vieron algún carro cargado de cadáveres camino del cementerio. Una imagen brutal que sin duda quedó grabada en sus retinas.

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Oriente Medio

El acuerdo de los kurdos con una petrolera estadounidense para explotar los yacimientos de Siria

En agosto Estados Unidos obligó a sus peones kurdos a firmar un acuerdo con la empresa petrolera Delta Crescent Energy, una pantalla del Pentágono, para explotar los yacimientos del norte de Siria.

El objetivo del imperialismo es cortar una fuente importante de ingresos al gobierno de Damasco. Es otro de los mecanismos de presión permanente.

Los kurdos se limitan a ejercer su papel de peones y, a cambio, obtienen importantes ingresos con los que mantener a raya militarmente a Turquía y sostener un movimiento político y propagandístico muy ramificado por Europa.

Los kurdos quieren obtener un estatuto de autonomía en el norte de Siria que sólo el imperialismo les puede asegurar. Por eso consolidan la presencia militar de Estados Unidos en la región. De esa manera creen que llegarán finalmente a lograr el reconocimiento internacional de la administración kurda.

Es un plan similar al de los kurdos irakíes, que se alejaron de Bagdad llegando a un acuerdo con Turquía, a la que adjudicaron una parte considerable del petróleo y los contratos de construcción.

Así que los kurdos irakíes mantienen buena relación con Turquía porque su enemigo es Bagdad. Pero el problema de los kurdos sirios es Turquía, más que Siria o, por mejor decirlo, es un problema que Turquía quiere endosar a Siria con una presión militar permanente en Afrin.

Los kurdos sirios creen que su plan puede salir adelante con la ayuda de Estados Unidos porque son más débiles que sus vecinos irakíes. También calculan que su acuerdo con el imperialismo puede conducirles a otro con Turquía, que se firmaría a costa de Siria y de sus propios intereses nacionales, es decir, renunciando al Kurdistán turco y abandonando a su suerte a la diáspora kurda en Turquía.

Los cálculos kurdos son como el cuento de la lechera. Washington no es un aliado fiable. En 2017 se opuso al referéndum sobre la independencia del Kurdistán iraquí y ha autorizado la operación militar turca en Afrin y otras zonas del norte de Siria.

Si los kurdos se comprometen demasiado con Estados Unidos, pueden perder su posición de privilegio en Europa, que siempre ha sido uno de sus aliados privilegiados.

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Represión Salud

‘Cuando Netanyahu anunció el confinamiento, pensé en suicidarme’, dice una manifestante en Tel Aviv

Tras 12 semanas de movilizaciones permanentes pidiendo la dimisión de Benjamin Netanyahu, la respuesta del Primer Ministro israelí fue clara: no sólo no dimitía sino que imponía el confinamiento por segunda vez.

Creyó que con el ejército en la calle se acabarían las protestas, pero no ha sido así. El jueves de la semana pasada la población volvió a salir a las calles de Tel Aviv contra él y contra el confinamiento.

“Cuando Netanyahu anunció el confinamiento, pensé en suicidarme”, dice Yael, de 60 años, una de las mujeres israelíes que se manifestaron. Trabajaba como oficinista en un estudio de arquitectura y perdió su empleo a causa de la crisis económica.

En un discurso televisado el jueves por la noche Netanyahu dijo que, si fuera necesario, no dudaría en endurecer las medidas de confinamiento, que son percibidas como un golpe de maza por parte de la población.

El segundo confinamiento durará tres semanas y coincide con el comienzo de las fiestas judías Rosh Hashana (Año Nuevo), Yom Kippur (Día del Perdón) y Sukkut (Fiesta de las Cabañas), que se extienden hasta el 11 de octubre.

Como en el resto del mundo, en Israel el confinamiento es indisociable de la crisis económica. Para saciar el descontento, el domingo por la tarde Netanyahu prometió que la economía israelí se iba a recuperar, pero no dijo cómo.

“La economía está cayendo, la gente está perdiendo sus trabajos, están deprimidos. ¿Y para qué? Por nada”, decía otro manifestante en Tel Aviv.

En marzo a los israelíes los engañaron, como al resto del mundo. Les atemorizaron para que aceptaran sin reticencias el primer confinamiento, que coincidió con la Pascua judía.

Pero otro encierro es demasiado y la rabia es evidente. La población ha perdido el miedo y ya no se cree las continuas referencias a los “casos” y los “brotes”.

Israel es el primer país que ha confinado a la población dos veces, a pesar de que las cifras de la pandemia son insignificantes. El país tiene nueve millones de habitantes y ha registrado oficialmente 1.119 muertes atribuidas al coronavirus.

La población no ha sido encerrada por motivos sanitarios sino claramente políticos.

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Memoria Histórica

‘La matanza será considerable y prolongada’, predijo la CIA al preparar el Golpe de Estado contra Salvador Allende

El 15 de septiembre de 1970, hace 50 años, Richard Nixon, entonces presidente de Estados Unidos, ordenó una intervención directa y soterrada para evitar que Salvador Allende llegara a La Moneda o, de no ser posible, derrocarlo. Para esto se planearon diversas fórmulas –incluyendo presiones sobre el presidente Frei Montalva–­ que quedaron registradas en documentos secretos.

El 15 de septiembre de 1970, durante una reunión de veinte minutos en la Oficina Oval (en la Casa Blanca) entre las 3:25 pm y las 3:45 pm, el presidente Richard Nixon ordenó a la CIA fomentar un golpe de Estado en Chile. Según notas escritas a mano por el director de la CIA, Richard Helms, Nixon entregó instrucciones explícitas para prevenir que el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende, asumiera su mandato en noviembre. O para crear condiciones para derrocarlo si lo hacía. “Una oportunidad en 10, tal vez, pero salvar a Chile”. “No le preocupan los riesgos que involucre”, anotó Helms en sus notas mientras el presidente exigía un cambio de régimen en la nación sudamericana que se había convertido en la primera en el mundo en elegir libremente a un candidato socialista. “Trabajo de tiempo completo: los mejores hombres que tenemos”. “Hacer que la economía grite”.

Cincuenta años después de escrito, el críptico memo de la conversación de Helms y Nixon sigue siendo el único registro conocido de un presidente de Estados Unidos ordenando el derrocamiento encubierto de un líder extranjero elegido democráticamente. Desde que el documento fue desclasificado por primera vez en 1975 -como parte de una importante investigación del Senado estadounidense sobre las operaciones encubiertas de la CIA en Chile y otros lugares-, las notas de Helms se han convertido en la representación icónica de la intervención de Estados Unidos en Chile, y en un símbolo perdurable de la arrogancia hegemónica de Washington hacia naciones más pequeñas.

Para conmemorar 50 años de la orden de Nixon de derrocar a Allende, exactamente a las 3:25 pm -cuando comenzó la reunión-, el Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó una selección de documentos previamente desclasificados que rastrea la génesis de esta orden presidencial, que tuvo consecuencias, y las circunstancias históricas en que tuvo lugar. La reunión del 15 de septiembre de 1970, a la que también asistieron el Asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Henry Kissinger, y el Fiscal General John Mitchell, es bien conocida en la historia del papel de Estados Unidos en Chile; pero los eventos que llevaron a esa reunión han recibido mucha menos atención. Estos documentos entregan una hoja de ruta de la trama golpista y de cambio de régimen de Estados Unidos. La reunión de la Oficina Oval del 15 de septiembre de 1970 marcó el primer paso importante para socavar la democracia chilena y apoyar el advenimiento de una dictadura militar.

La historiografía abreviada del Archivo de las órdenes de Nixon del 15 de septiembre revela la siguiente secuencia de eventos:

Funcionarios estadounidenses comenzaron en secreto a tantear un golpe militar como parte de la planificación de contingencia para una posible victoria de Allende más de un mes antes de que los chilenos acudieran a las urnas, el 4 de septiembre de 1970. La evaluación inicial de los pros y los contras de un potencial golpe ocurrió después de que el presidente Nixon solicitara, a fines de julio, una “revisión urgente” de los intereses y opciones de Estados Unidos en Chile. Completada a mediados de agosto, la revisión -conocida como “Memorando 97 del Estudio de Seguridad Nacional”- contenía un anexo caratulado como secreto titulado “Opción extrema: Derrocar a Allende”, que abordó supuestos, ventajas y desventajas de un golpe militar si Allende era elegido.

Para preparar esa sección de la evaluación, el 5 de agosto de 1970, el subsecretario de Estado, John Crimmins, envió al embajador estadounidense Edward Korry un cable “solo para sus ojos”. En él, le pedía su opinión sobre “las perspectivas de éxito de los militares y la policía que intenten derrocar a Allende o prevenir que asuma” y “la importancia de la actitud de Estados Unidos para el inicio o el éxito de dicha operación”. Korry envió una respuesta de 13 páginas el 11 de agosto de 1970, en la que se identificaban los plazos clave, los líderes potenciales y los obstáculos para un golpe militar exitoso.

Cuatro días después de la estrecha elección de Allende, el 8 de septiembre de 1970, el “Comité 40” -que supervisaba las operaciones encubiertas- se reunió para discutir sobre Chile. Henry Kissinger presidió el comité. Al final de la reunión, Kissinger solicitó una “evaluación a sangre fría” de “los pros y los contras, los problemas y las perspectivas involucradas si se organizara ahora un golpe militar chileno con la ayuda de Estados Unidos”. En respuesta, Korry envió otro telegrama detallado titulado “Respuesta del Embajador a la Solicitud de Análisis de Opción Militar en la Situación Chilena Actual”. El ejército chileno, informó, “no repetirá ni actuará para evitar que asuma Allende, salvo situación poco probable de caos nacional y violencia generalizada”. Korry advirtió que “no existen oportunidades para nuevas acciones de Estados Unidos para presionar al ejército. Ellos ya saben que tienen nuestra bendición para cualquier movimiento serio contra Allende”. El actor clave en cualquier movimiento militar, escribió Korry, no era Estados Unidos, sino el presidente Eduardo Frei, de cuya “voluntad y habilidades” dependía el futuro de Chile.

En las consecuencias iniciales de la elección de Allende, la conspiración golpista se dividió esencialmente en dos enfoques:

  1. La “fórmula Frei”, que contaba con que el presidente Frei “manejara el golpe” al autorizar a altos oficiales militares a actuar contra la Constitución. Uno de los primeros planes exigía a Frei que anulara las elecciones, nombrara un gabinete militar para dirigir el gobierno, a Jorge Alessandri como presidente interino, y que renunciara con la expectativa de postularse para la presidencia en nuevas elecciones. A través de intermediarios y directamente, los funcionarios estadounidenses presionaron a Frei para que implementara esta complicada táctica y autorizara al ejército chileno a poner fin a lo que Korry llamó su “irresolución flácida”. La CIA incluso envió a un agente especial llamado George Donohue a Santiago para “asegurarle a Frei que si fuera necesario tendrá el doble de la cantidad [de fondos encubiertos de la CIA] que tenía para las elecciones de 1964” si orquestaba el plan y se postulaba para la reelección. Si el plan fallaba, se le ordenó a Donohue que le dijera a Frei que la CIA pagaría para que se reasentara fuera de Chile. Pronto, sin embargo, la embajada y la CIA concluyeron que no se podía contar con Frei para traicionar a su país.

  2. La “fórmula del caos”, para crear un “clima golpista” que diera a los militares chilenos el pretexto para tomar el poder. Seis días antes de que Nixon ordenara un golpe militar, William Broe, el jefe de la división del hemisferio occidental de la CIA, instruyó al jefe de la estación de Santiago, Henry Hecksher, que iniciara “la tarea operativa de establecer esos contactos directos con el ejército chileno que… podrían utilizarse para estimular una golpe si y cuando se tome la decisión de hacerlo”. Se había hecho evidente “al explorar vías para evitar que un gobierno de Allende ejerza el poder”, señaló Broe, “que (A) la ruta política/constitucional en cualquier forma no es un comienzo y (B) la única perspectiva con alguna posibilidad de el éxito en absoluto es un golpe militar antes o inmediatamente después de la toma del poder de Allende”. A los pocos días de la orden de Nixon del 15 de septiembre, la sede de la CIA comenzó a transmitir instrucciones para la “creación de un clima golpista” a través de la “guerra económica”, la “guerra política” y la “guerra psicológica”.

Memorando censurado de la conversación de la CIA sobre la conspiración golpista y texto sin censurar (del archivo de la NSA, Agencia Nacional de Seguridad)

El jefe de la estación de la CIA se opuso a estas instrucciones, por considerarlas poco prácticas y poco probable que tuvieran éxito. No estaba solo. Un número significativo de funcionarios de la CIA, la embajada de EEUU y del Departamento de Estado se opusieron a los planes propuestos para la intervención; por ser poco realistas, propensos al fracaso y diplomáticamente peligrosos. También porque los riesgos de exposición superaban con creces las ganancias potenciales para los intereses de EEUU. La oficina del Departamento de Estado para América Latina se opuso formalmente al anexo secreto en el Memorando 97 sobre el derrocamiento de Allende con el argumento de que “la exposición en un golpe fallido implicaría un costo prohibitivamente alto en nuestras relaciones en Chile, en el hemisferio y en otras partes del mundo. Incluso si el golpe tuviera éxito, la exposición implicaría costos solo marginalmente menos graves en todas estas áreas”. En un cable privado a Kissinger, el embajador Korry advirtió que “estoy convencido de que no podemos provocar [un golpe] y que no debemos correr los riesgos simplemente por tener otra Bahía de Cochinos”. Incluso los principales asesores de Kissinger se opusieron a intervenir en los asuntos políticos internos de Chile. El 14 de septiembre, Winston Lord le envió un memorando con el argumento único de que, si se expone, la intervención estadounidense en Chile “podría socavar completamente nuestra política sobre Vietnam”, que se basaba en elecciones libres y “autodeterminación del pueblo de Vietnam del Sur sin interferencia.” El mismo día, otro asesor de Kissinger, Viron Vaky, le advirtió que la intervención de Estados Unidos podría conducir a “violencia generalizada e incluso insurrección” en Chile.

Vaky incluso cuestionó si la amenaza de un gobierno de Allende realmente superaba los peligros y riesgos de la cadena de eventos que la intervención de Estados Unidos podría poner en marcha. Aconsejó a Kissinger sobre la respuesta: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos… Si estos principios tienen algún significado, normalmente nos apartamos de ellos solo para enfrentar la amenaza más grave para nosotros, por ejemplo, para nuestra supervivencia. ¿Es Allende una amenaza mortal para Estados Unidos? Es difícil argumentar esto”.

Henry Kissinger rechazó estos argumentos y los descartó en sus informes al presidente. Kissinger, junto con el director de la CIA Helms, apoyó totalmente el derrocamiento de Allende a cualquier costo. El 12 de septiembre, hablaron por teléfono sobre un golpe preventivo para bloquear a Allende, una conversación que Kissinger registró en su sistema secreto de grabación. “No dejaremos que Chile se vaya por el desagüe”, declaró Kissinger. “Estoy contigo”, respondió Helms.

De todas las influencias en la directiva golpista del 15 de septiembre del presidente Nixon, Kissinger fue el más fuerte por tres razones: su posición como asesor de Seguridad Nacional; su respaldo al profundo desprecio de Nixon por el Departamento de Estado; y su propia preocupación de que la elección libre y justa de Allende se convirtiera en un modelo para otras naciones de América Latina y Europa, amenazando el control y las alianzas de Estados Unidos. Pero Nixon también se vio influido por la lectura de los detallados cables del embajador Korry, que enfatizaban la necesidad de una agitación económica para crear una justificación para el golpe, y especificaban una ventana de oportunidad para un golpe antes de que el Congreso chileno ratificara a Allende el 24 de octubre.

La decisión de Nixon coincidió con la presencia en Washington de Agustín Edwards, el propietario del principal periódico de Chile y un informante destacado de la CIA sobre la posibilidad de un golpe de Estado. El 14 de septiembre, Edwards desayunó con Kissinger y el fiscal general John Mitchell. Luego mantuvo una larga reunión con Richard Helms y proporcionó inteligencia detallada sobre posibles líderes golpistas en el establecimiento militar y político en Chile. Kissinger trató de organizar una reunión secreta en la Oficina Oval entre Edwards y Nixon, tan secreta que no existen registros que confirmen que tuvo lugar. Nixon se reunió el 14 de septiembre con su amigo cercano Donald Kendall, director ejecutivo de Pepsi, con quien se estaba quedando Edwards, y Kendall informó al presidente sobre los argumentos de Edwards. Helms testificaría más tarde que “el presidente convocó esta reunión [el 15 de septiembre] debido a la presencia de Edwards en Washington y lo que escuchó de Kendall sobre lo que Edwards estaba diciendo sobre las condiciones en Chile”.

En realidad, Nixon necesitaba poca persuasión. Pareció tomar la elección de Allende como una afrenta deliberada contra Estados Unidos. “En todo el mundo está demasiado de moda patearnos”, diría Nixon más tarde a sus principales funcionarios de seguridad nacional mientras determinaban una política a largo plazo para socavar al gobierno de Allende. “No podemos dejar de mostrar nuestro disgusto”.

La instrucción que Richard Nixon dio a Helms hace 50 años puso en marcha una serie de los actos más infames en los anales de la política exterior de Estados Unidos. Para instigar un golpe, la CIA pronto se centró en proporcionar armas, fondos e incluso pólizas de seguro de vida para los operativos militares chilenos para destituir al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, el general René Schneider, que se oponía a un golpe. El 22 de octubre de 1970, Schneider fue interceptado y baleado cuando se dirigía al trabajo. Murió el día siguiente. Su asesinato, apoyado por la CIA, se convirtió en uno de los casos más legendarios de participación de Estados Unidos en el asesinato de líderes extranjeros. El esfuerzo encubierto a corto plazo de la CIA para bloquear la toma de posesión de Allende se convirtió en un esfuerzo clandestino prolongado por tres años para desestabilizar su capacidad para gobernar, creando el “clima golpista” que condujo directamente al golpe militar del 11 de septiembre de 1973 dirigida por el general Augusto Pinochet. Un año después, cuando el periodista Seymour Hersh publicó la historia de la intervención de Estados Unidos en Chile en la portada del New York Times, la exposición que temían los ayudantes de Kissinger creó uno de los escándalos de política exterior más grandes en la historia reciente de Estados Unidos.

“La matanza será considerable y prolongada”, predijo un cable clasificado de la CIA desde la estación de Santiago, cuando los agentes comenzaron a implementar activamente las órdenes de Nixon. “Nos ha pedido que provoquemos el caos en Chile… le proporcionamos una fórmula para el caos que es poco probable que sea incruenta. Disimular la participación de Estados Unidos será claramente imposible”.

Colección chilena del Archivo de Seguridad Nacional

En respuesta a la solicitud del presidente Nixon de una revisión para preparar planes de contingencia en caso de una victoria de Allende en Chile; la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa preparan un amplio estudio, con este anexo secreto sobre una “opción extrema” para derrocar a Allende. Los redactores advierten que las revelaciones del papel de Estados Unidos en el derrocamiento de Allende podrían tener “graves consecuencias para los intereses de Estados Unidos en Chile, el hemisferio y el mundo”.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Respondiendo a una solicitud para evaluar una opción secreta para un golpe de Estado contra Allende si es elegido, el embajador de Estados Unidos en Chile envía un extenso cable prediciendo que es “muy poco probable que prevalezcan las condiciones o motivaciones para un derrocamiento militar de Allende.”

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

En un memorando al Subsecretario de Estado U. Alexis Johnson, el jefe de la Oficina de Asuntos de América Latina (ARA), Charles Meyer, solicita que el Departamento de Estado se oponga a los esfuerzos encubiertos para implementar la “opción extrema” de derrocar a Allende con el argumento de que la probabilidad de éxito es baja y los riesgos de exposición son altos.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

Cuatro días después de la elección de Allende, Henry Kissinger preside la primera reunión del Comité 40, que realiza operaciones encubiertas en el extranjero. Al final de la reunión, Kissinger solicita que la embajada proporcione de inmediato una “evaluación a sangre fría” de los pros y los contras de un golpe militar para evitar que Allende sea investido presidente.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El jefe de operaciones del hemisferio occidental de la CIA, William Broe, transmite un cable al jefe de la estación de la CIA en Santiago con instrucciones para establecer contactos con militares chilenos, en preparación para apoyar un golpe militar contra Allende.

Proyecto de desclasificación de documentos chilenos del gobierno de Clinton

El embajador Korry responde a la solicitud de Kissinger de una evaluación “a sangre fría” de un potencial golpe de Estado afirmando enérgicamente que el ejército chileno no se moverá a menos que haya “caos nacional y violencia generalizada”.

Archivo de Seguridad Nacional, colección Kissinger Telcon

En una conversación telefónica, Kissinger y Helms discuten la situación. Kissinger deja claro que él y el presidente Nixon no están dispuestos a dejar que Chile “se vaya por el desagüe”. “Estoy contigo”, responde Helms.

Proyecto de desclasificación de la administración de Clinton

En un memorando para preparar a Henry Kissinger para una reunión del Comité 40 sobre Chile, su principal adjunto para América Latina, Viron Vaky, aprovecha la oportunidad para advertir contra los esfuerzos de Estados Unidos para bloquear a Allende. Además de los costos de una posible exposición a la reputación estadounidense en el exterior, presenta un argumento moral audaz: “Lo que proponemos es evidentemente una violación de nuestros propios principios y valores políticos”.

Comité del Senado para estudiar las operaciones gubernamentales con respecto a las actividades de inteligencia, Acción encubierta en Chile, 1963-1973

En estas notas manuscritas, el director de la CIA, Richard Helms, registra las instrucciones del presidente Richard Nixon de fomentar un golpe de Estado en Chile. El presidente le da 48 horas para desarrollar un plan, autoriza un presupuesto mínimo de $10 millones de dólares y le ordena que no le diga a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos que la CIA está tramando el derrocamiento de Allende.

Extreme Option: Overthrow Allende, Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington

Documentos desclasificados de EE.UU. registraron la génesis de la instrucción de Nixon para derrocar a Allende

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Represión Salud

Madrid despliega 200 policías locales en 60 zonas para imponer el confinamiento

Madrid es lo más parecido a Berlín durante la Guerra Fría. Sólo falta el muro, las alambradas y Checkpoint Charlie. Más de 200 policías locales irán rotando por 60 puntos aleatorios en el perímetro de las 26 zonas a las que han impuesto el confinamiento.

Según el Consejero de Justicia de la Comunidad, Enrique López, habrá controles puntuales de identificación que serán aleatorios y dinámicos y que durante las primeras 48 horas tendrán carácter informativo.

Las personas que viven en las zonas confinadas disponen de formularios para justificar las salidas y entradas de sus barrios.

Los policías se centrarán en tres aspectos: restricciones de movilidad, comprobación del cumplimiento de horarios y de aforos en comercios y hostelería, e intentar garantizar el cumplimiento del aislamiento de las personas con PCR positivas.

La Policía Municipal ya tiene diseñados sus dispositivos y trabajará en colaboración con la Policía Nacional para imponer la orden de confinamiento.

A la entrada de Puente de Vallecas han colocado dos controles, uno debajo del puente de la M-30 y el otro a la salida de la carretera de circunvalación en dirección norte.

La Policía Municipal ha entrado dentro de los autobuses de la EMT para pedir el salvoconducto a los viajeros que se encontraban dentro.

El Ayuntamiento también va a volcar sus servicios municipales para ayudar a las personas más vulnerables de las zonas confinadas para que puedan cumplir la cuarentena.

También va a reforzar las tareas de limpieza y desinfección y se prestará ayuda en la realización de los tests de antígenos, que han comenzado hoy.

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Represión Salud

La policía británica archivará las huellas dactilares y los perfiles de ADN de los apestados por coronavirus

La policía británica aplicará la legislación antiterrorista a los apestados por coronavirus para archivar sus huellas dactilares y su ADN.

El jueves pasado se aprobó una nueva ley en Gran Bretaña (*) que permite a la policía conservar las huellas dactilares y los perfiles de ADN de las personas que han dado positivo en las pruebas de coronavirus a partir del 1 de octubre.

La nueva ley lleva el título de “Retención de huellas dactilares y perfiles de ADN en interés de la seguridad nacional”.

La ley establece que el coronavirus tiene, “o es probable que tenga”, un efecto adverso en la capacidad de las personas responsables de tomar decisiones en materia de seguridad nacional y que la conservación de las huellas dactilares o los perfiles de ADN redunda en interés de dicha seguridad.

La legislación entrará en vigor el 1 de octubre de este y se espera que expire el 24 de marzo del año que viene, aunque es muy probable que sea prorrogada indefinidamente, hasta hacerse permanente, como suele ocurrir en este tipo de normas.

Algunas de las disposiciones de control se incluyen bajo el cajón de sastre del “terrorismo”, que también sirve igual para un roto que para un descosido.

Si el “terrorismo” no tiene nada que ver, la pandemia tampoco. Es la ruta hacia un estado de control y vigilancia totales. En 2008 la policía fue equipada con un nuevo dispositivo que le permite tomar huellas dactilares de las personas en la calle.

Entonces prometieron lo mismo que ahora: no van a almacenar las huellas dactilares.

Entre 2012 y 2013 las escuelas británicas recogieron las huellas dactilares de más de 800.000 alumnos, la mayor parte de las veces sin el consentimiento de sus padres.

Para los que no se quieren enterar de nada: los sensores de huellas dactilares fueron fabricados para la policía británica por científicos de la Universidad de Sheffield y son capaces de identificar cualquier objeto o sustancia que la persona haya tocado o con la que estado en contacto.

(*) https://www.legislation.gov.uk/uksi/2020/973/made

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Represión Salud

La policía exige un salvoconducto para entrar y salir de las 37 zonas confinadas de Madrid

El pasaporte sanitario no se lo han inventado los conspiranoicos sino la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que ha impuesto un salvoconducto que permite al portador justificar la entrada y salida de cualquiera de las 37 zonas confinadas.

La Consejería ha insertado un enlace para que cualquier madrileño pueda descargar el salvoconducto, cuyas menciones individuales aparecen en blanco (1).

Quien necesite desplazarse deberá rellenar documento con el nombre, número de DNI, lugar de trabajo, el NIF de la empresa y el domicilio.

La firma del documento es una declaración por la cual la persona afirma que se desplaza “al lugar de trabajo para el cumplimiento de sus obligaciones laborales, profesionales o empresariales”.

A tenor del texto, no es posible ningún otro tipo de desplazamiento.

Por si no hubiera bastante con la policía, el gobierno trifachito ha pedido al central que ponga al ejército a controlar el confinamiento en las calles de Madrid (2).

Mientras, en la calle los oportunistas siguen haciendo de las suyas y dirigiendo sus ataques sólo contra Ayuso y el gobierno autonómico, desviando la atención y sacando del foco de las protestas al gobierno central, tan involucrado como el anterior en la medida antipopular.

Es una constante desde que comenzó la pandemia y consiste en ocultar que, lo mismo que durante la batalla contra el movimiento independentista catalán, el Estado de las autonomías es una ficción. Con el pretexto de la pandemia, España ya está bajo un mando único y centralizado (3), lo cual es otro de los experimentos que vienen poniendo en práctica desde la declaración de estado de alarma en el mes de marzo.

El mando único está por encima de gobiernos autonómicos, de hospitales (públicos y privados), de médicos, de farmacias y de empresas farmacéuticas. Es un 155 sanitario y es la primera vez desde 1977 que no hay 18 sanidades diferentes (la militar más las de las 17 comunidades autónomas).

Así es la ley marcial. A los trabajadores sanitarios se les imponen servicios extraordinarios en horarios, vacaciones o excedencias y pueden ser destinados a actividades diferentes a la que ya estén desempeñando si fuera necesario.

Ahora vamos a ver si los oportunistas siguen pretendiendo desviar la atención exclusivamente hacia Ayuso y el trifachito que gobierna Madrid.

(1) https://bit.ly/2RJs77T
(2) https://www.elmundo.es/madrid/2020/09/21/5f679676fdddff3a098b4654.html
(3) https://www.abc.es/sociedad/abci-sanidad-queda-bajo-mando-unico-espana-coronavirus-202003151742_noticia_amp.html

Más información:

– Antes la policía nos fichaba por nuestros crímenes, ahora los médicos nos fichan por nuestras enfermedades
– Ya tiene a su disposición su tarjeta de apestado y puede pasar a recogerla en cualquier momento
– El certificado digital de vacunación se probará en niños del Tercer Mundo con implantes bajo la piel

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Noticias

Las casas de apuestas permanecerán abiertas en los barrios confinados de Madrid

«Los establecimientos de hostelería y restauración limitarán el aforo al cincuenta por ciento, tanto en espacios interiores como exteriores, no estando permitido el consumo en barra«. Las casas de apuestas que proliferan en las 37 áreas sanitarias, podrán continuar su actividad, gracias a una argucia interpretativa de los redactores de la orden de la CAM.

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Oriente Medio

El máximo dirigente del Califato Islámico fue confidente de Estados Unidos

El máximo dirigente del Califato Islámico, Haydar Al-Mawla, fue confidente de Estados Unidos, según el último informe del Centro de Lucha contra el Terrorismo (CTC), una organización de investigación de la academia militar estadounidense de West Point.

El informe se basa en los interrogatorios tácticos (TIR), el registro escrito que el ejército de Estados Unidos crea cuando se detiene e interroga a combatientes enemigos.

Al-Mawla fue detenido en 2008 y liberado al año siguiente. Durante su interrogatorio denunció a 88 yihadistas y la información que suministró llevó al ejército estadounidense en la región a capturar o matar a docenas de terroristas de Al-Qaeda.

El CTC confirma que Al-Mawla es el nuevo dirigente de Califato Islámico después de que el anterior, Abu Bakr Al-Baghdadi, fuera ejecutado en un ataque aéreo de Estados Unidos contra Siria en octubre del año pasado.

Aunque el Califato Islámico anunció que un hombre llamado Abu Ibrahim Al-Hashimi Al-Qurashi era el sucesor de Bagdad, Estados Unidos ha declarado que la verdadera identidad de Al-Qurashi es de hecho Al-Mawla, también conocido como Hajj Abdullah.

Antes de unirse al Califato Islámico, Al-Mawla fue director adjunto de Al-Qaeda.

Aunque los detalles de la operación que condujo a su detención son escasos, los TIR revelan que fue capturado el 6 de enero de 2008. Al día siguiente, el Mando Central de Estados Unidos anunció la captura de un individuo buscado que “había servido anteriormente como juez en un sistema judicial ilegal involucrado en ordenar y aprobar secuestros y ejecuciones”.

Durante sus interrogatorios, Al-Mawla dio detalles de los planes terroristas a sus captores, minimizando su propia participación. Identificó a muchos yihadistas por su nombre y describió su papel en la organización terrorista y su participación en los ataques a las fuerzas de ocupación de Estados Unidos durante la invasión de Irak en 2003.

Al-Mawla es un antiguo oficial del ejército de Saddam Hussein que escribía los discursos de Bagdadi. De los TIR no se puede obtener mucha información sobre su biografía, ni siquiera su origen étnico. Las declaraciones contenidas en los informes están plagadas de contradicciones y se prestan a muchas interpretaciones.

Parece ser que nació en Al-Muhalabiyyah, en el distrito de Tal Afar, en Irak, donde la población es predominantemente turcomana. No obstante, los autores del informe señalan que eso podría plantear problemas de legitimidad porque el Califato Islámico tiene en su mayoría árabes en sus niveles de dirección. Sin embargo, al menos otros dos miembros destacados del grupo han sido turcomanos.

Al-Mawla dijo a sus captores que no había prestado juramento de lealtad al Califato Islámico porque era sufí. Los autores del informe cuestionan esa afirmación, dado su rápido ascenso en el grupo yihadista y que tanto Al-Qaeda como el Califato Islámico han calificado el sufismo de herejía.

El Ministerio de Justicia de Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier información sobre el paradero de Al-Mawla.

https://www.arabnews.com/node/1736561/middle-east

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Economía Salud

Una segunda cobaya humana que participaba en el experimento de la vacuna sufre graves efectos secundarios

La multinacional farmacéutica AstraZeneca, que desarrolla una vacuna contra el coronavirus con la marca comercial de la Universidad de Oxford, ha vuelto a alertar por segunda vez sobre las consecuencias preocupantes que ha causado en otra cobaya humana que participaba en el experimento.

La cobaya ha mostrado “síntomas neurológicos sin explicación” en la tercera fase de los ensayos. El ensayo ya se paralizó hace unos días debido a otro percance con un voluntario, que presentó mielitis transversa.

Hay preocupación con lo que pueda pasar con los 18.000 voluntarios que se han prestado para realizar el experimento clínico.

El gobierno español que había comprado por adelantado 42 millones de dosis de la vacuna ha regalado el dinero a la multinacional. Lo mismo cabe decir de la Unión Europea.

Sólo con el anuncio de la carrera por la vacuna, AstraZeneca ganó 100.000 millones de dólares de una tacada en la bolsa de Wall Street. Por eso el primero en enterarse del primer fracaso fue el banco JP Morgan en una entrevista reservada.

Con aquel primer fracaso una mujer voluntaria quedó con una inflamación neurológica de la espina dorsal conocida como mielitis transversa y, además, la cotización bursátil cayó un 8 por cien.

Pero la bolsa vive de ilusiones, lo mismo que los espectadores de la televisión: el anuncio de la carrera tras la vacuna ocultó desde el primer minuto que los primeros ensayos en simios ya habían fracasado.

Eso se ha estado ocultando desde el 18 de mayo con la complicidad de la OMS porque la carrera por la vacuna es una competencia feroz en las bolsas mundiales. Que la OMS colocara a AstraZeneca en el primer puesto de los corredores se convirtió, como es natural, en un gran pelotazo bursátil.

A pesar de todo hay quien sigue pensado que aquí hay alguna ciencia, o quizá algo de medicina. ¡Es un pelotazo bursátil que ha fracasado!