El nuevo marketing político ya está aquí. Antiguamente las campañas electorales se apoyaban en los mítines multitudinarios de los candidatos, o pegando carteles en las calles, o en los periódicos. En 1960 Kennedy ganó las elecciones gracias a la televisión: era más fotogénico que Nixon. En 2016 Trump ganó gracias a la manipulación de las redes sociales.