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Autor: Redacción (página 43 de 1371)

La mitología del ‘holocausto’ en el cine de Hollywood

Durante las primeras décadas del siglo pasado, los emigrantes judíos procedentes -sobre todo- de Europa oriental desempeñaron un papel decisivo en la fundación de los grandes estudios de Hollywood. La nómina es importante, destacando los hermanos Warner (Warner Bros), Adolph Zukor (Paramount), Louis B. Mayer (Metro-Goldwyn-Mayer), Carl Laemmle (Universal) y Harry Cohn (Columbia).

Aquellos estudios crearon la industria cinematográfica que, en su origen, era más europea que estadounidense. No eran sólo productoras, sino que controlaban también la distribución y la exhibición, creando un modelo vertical que convirtió a Hollywood en un poderoso centro económico e ideológico.

Los productores judíos, como los mismos judíos, no formaban una piña. Eran capitalistas que querían ganar dinero con el éxito comercial de sus producciones. Fue a partir de la fundacion del Estado de Israel cuando se volcaron en el sionismo. No sólo produjeron películas sino que hicieron campañas políticas para maquillar al nuevo Estado, a las que llevaron a las estrellas del momento: Humphrey Bogart, Frank Sinatra, Bette Davis, Vincent Price…

La mayor parte de los espectadores no han visto, ni verán, jamás, un película palestina, pero devoran miles fabricadas a la mayor gloria de Israel. Cubren todos los géneros cinematográficos, desde dramas épicos hasta suspenses apasionantes, musicales y comedias. El papel de Hollywood en la glorificación de la creación del nuevo Estado y el encubrimiento de la limpieza étnica se remonta a películas como “La batalla en las arenas” (1949), “El malabarista” (1953) o “La sombra de un gigante” (1966), una película protagonizada por John Wayne. Otra de 1960, “Éxodo”, es característica de esa fábrica ideológica que es Hollywood: un capitán de la organización terrorista sionista Haganah, un papel interpretado por Paul Newman, consigue fletar un barco para llevar emigrantes judíos a Palestina.

Los guiones no pueden ser más simples. Para que haya buenos tiene que haber malos. En la filmografÍa sionista los palestinos y los árabes son retratados como primitivos y brutales, mientras que los colonos judíos son valientes y generosos. Cuanto peores son los malos, mejores parecen los buenos.

La fábrica de sueños… y de pesadillas

No obstante, en la posguerra un género ideológico, el “holocausto”, destaca por encima de los demás. Da la impresión de que Hollywood tiene una cuota de películas y series para sostener este mito. Durante los últimos cincuenta años, cada muy poco tiempo Hollywood produce al menos una película de gran presupuesto para sostener el victimismo: “La lista de Schindler” (1993), “El pianista” (2002), “El niño con el pijama de rayas” (2008), “Malditos bastardos” (2009)… Con su insistencia, Hollywood está logrando convencer al mundo que los nazis desataron la Segunda Guerra Mundial para matar judíos en masa.

Cada nueva película que representa el sufrimiento de los judíos bajo el nazismo, se convierte en un éxito de taquilla. La ceremonia de los Oscar reverencia al sionismo por duplicado, a sus directores, sus actores, sus productores… No importa que se trate de agresores sexuales, como Harvey Weinstein. Las peliculas ayudan a crear una cortina de humo para que Israel implemente su “solución final” contra los palestinos. Son otras tantas herramientas del sionismo que justifican y encubren sus crímenes.

No hay ningún freno ideológico. Por ejemplo, el director de “Resistencia” (2008), Edward Zwick, es un furibundo sionista. Ha declarado que Israel puede cometer un genocidio si así lo decide: si el ejército israelí no mata más es porque no quiere. Es un alarde de “moderación” que no lo haga. La película de Steven Spielberg, “Munich” (2005), es una apología descarada de los crímenes del Mosad. Otra película, “Golda”, fue dirigida en 2023 por un israelí y protagonizada por la actriz Helen Mirren. Se trata de una biografía de Golda Meir, una sionista nacida en Kiev cuyo verdadero apellido era Mabovich.

Para prosperar en su carrera, algunos actores, directores y guionistas se venden, sirviendo de escaparate a Israel. Pero incluso cuando el enfoque sionista no es explícito, persiste la creencia de que la persecución de los judios bajo el III Reich justifica al sionismo y a Israel.

Más allá de sus películas, muchas “estrellas” del celuloide son y siempre han sido fervientes sionistas. Patrocinan eventos y recaudan fondos en apoyo a Israel. Sinatra estaba tan comprometido con la causa que ayudó al grupo terrorista Haganah a sacar de contrabando el equivalente a un millón de dólares de Estados Unidos a bordo de un barco en el puerto de Nueva York. El dinero se utilizó para comprar ametralladoras y armas ligeras para la limpieza étnica de Palestina. Marlon Brando participaba regularmente como orador en eventos de recaudación de fondos para el grupo terrorista sionista Irgún. Hoy en día, actores como Michael Douglas, Ashton Kutcher, Gerard Butler, Andy Garcia, Katharine McPhee, Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger siguen colaboran en la recaudación de fondos para la Asociación de Amigos del ejército israelí, que organiza una gala anual en Beverly Hills.

Una larga lista de actores firmaron una carta de apoyo a Israel tras el 7 de octubre. Esta carta ignora por completo la historia de Israel como un brutal estado colonial.

Quentin Tarantino, director de “Malditos bastardos”, es otro apologista de Israel y ha acabado instalando su residencia en Tel Aviv. En alguna ocasión ha visitado los cuarteles del ejército para “levantar la moral de la tropa”. Una nueva película de la que pronto se oirá hablar es “Eleanor la Grande”, el debut como directora de Scarlett Johansson. Relata la vida de ancianos judíos supervivientes del “holocausto” en Estados Unidos. Por supuesto, Johansson, al igual que muchos otros judíos en Hollywood, no firmó la carta abierta de actores y cineastas de Hollywood e internacionales que se comprometían a boicotear la industria cinematográfica israelí.

El ‘holocausto’ es otra religión con apariencia secular

Es lógico que en los países occidentales la palabra “holocausto” se escriba siempre con mayúsculas, no sólo porque fue una matanza muy grande, sino porque fue la única. Nunca ha habido nada igual en la historia. Se ha creado así en una “religión secular”, nutrida por el apoyo incondicional a Israel. La sobrerrepresentación del “holocausto” en el cine de Hollywood, a diferencia de otros genocidios y campañas de exterminio masivo, ilustra otra verdad fundamental: Hitler es un mal único porque reintrodujo en Europa las herramientas, los métodos y las estrategias de la limpieza étnica y el colonialismo de asentamiento.

El problema de las matanzas es que los nazis asesinaron a millones de personas en Europa. Eran europeos matando a otros europeos, cuando se suponía que debían limitar su brutalidad a los africanos, los asiáticos y los nativos americanos. Los campos de concentración estaban reservados para los pueblos indígenas.

Pero ideológicamente no es posible desarrollar un género cinematográfico con los europeos matando africanos, porque entonces aparecería una mala conciencia. Los europeos serían los malvados. Por el contrario, en la Segunda Guerra Mundial los europeos no quedan mal porque las matanzas eran obra sólo de los nazis y, sobre todo de uno de ellos: Hitler. No todos los europeos son malos.

Ahora bien, entre las ocultaciones hay una que es importante: los nazis no inventaron los campos de concentración, ni las políticas de exterminio sistemático de las poblaciones colonizadas. Aprendieron de la “conquista del oeste” americano y del genocidio de los nativos, por ejemplo, y también de los programas de limpieza étnica llevados a cabo por europeos mitificados, como Winston Churchill.

Israel también es un estado colonial copiado de los proyectos coloniales europeos. Un polaco como Isaak Shamir, séptimo Primer Ministro de Israel, propuso un trato a Hitler y Mussolini: nosotros les podemos ayudar a conquistar Oriente Medio iniciando una guerra contra los británicos, siempre que reconozcan un Estado judío en Palestina y expulsen a los judíos de Europa.

La Nueva Ruta de la Seda rediseña los mapas marítimos del mundo

En dos décadas, Pekín ha construido la mayor red de terminales de aguas profundas en el extranjero, abarcando más de 90 puertos en todos los continentes. Desde Yibuti hasta Darwin, la presencia china se siente en cada centro estratégico del comercio mundial.

Estas infraestructuras hace tiempo que trascendieron de la esfera puramente económica. Los gigantes estatales China Merchants Port y COSCO, así como empresas privadas, operan ahora terminales en 22 puertos europeos —incluido El Pireo—, además del Canal de Panamá, Latinoamérica y África.

Oficialmente parece logística pero, en realidad, está tomando la forma una nueva arquitectura económica mundial. China no solo exporta mercancías: exporta la gestión misma de los flujos comerciales mundiales.

La Nueva Ruta de la Seda está teniendo un impacto significativo en la construcción y administración de puertos marítimos en todo el mundo, pero especialmente en Asia, África, Europa y América Latina. Estos puertos son nodos clave que pretenden mejorar la conectividad marítima entre China y los mercados internacionales.

Por ejemplo, el puerto de Gwadar, en Pakistán forma parte del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). El puerto del Pireo, en Grecia, operado por la empresa china COSCO, se ha convertido en un enlace logístico clave en Europa.

En África oriental los puertos de Mombasa, Dar es Salam están conectados por ferrocarril con el interior del continente, facilitando el comercio y la exportación de mercancíass.

Además, China ha exportado un modelo de desarrollo integral, denominado “puerto-parque-ciudad”, que combina la infraestructura portuaria, con las zonas económicas especiales y la urbanización y conectividad terrestre.

Este enfoque pretende integrar los puertos en cadenas mundiales de suministros, con beneficios económicos tanto para China como para los países anfitriones.

La mayoría de los proyectos portuarios de la Nueva Ruta de la Seda son financiados por bancos públicos chinos y ejecutados por empresas públicas o vinculadas al gobierno chino, como Cosco, China Harbour Engineering Company (CHEC) o China Merchants Port.

Siguen los atentados contra las instalaciones europeas que procesan el petróleo ruso

Los terroristas europeos no se conforman con el atentado terrorista contra el NordStream y siguen con los sabotajes contra las instalaciones que procesan el petróleo ruso en Hungría y Rumanía.

Una explosión tuvo lugar en la refinería de MOL en Szazhalombatta, Hungría, y otra en la refinería de Petrotel-Lukoil en Rumania. La refinería húngara de MOL procesa petróleo transportado a través del oleoducto Druzhba, que atraviesa Bielorrusia.

Estos sabotajes son obra del MI6 y la CIA. Sin embargo, como en el caso del NordStream, las pruebas encontradas en el lugar de los hechos sólo incriminarán al gobierno de Zelensky, ya que son los peones que hacen el trabajo sucio de la OTAN.

El terrorismo de la OTAN es un símbolo de impotencia. Si no pueden ganar la guerra, deben pasar a otras acciones de intensidad más débil. Es la línea miitar que van a seguir en el futuro, tanto si se firma un acuerdo de paz como si no.

Por lo tanto, en sus distintas formas, en Europa hay guerra para rato. Que los protagonistas cambien, no altera el rumbo que os occidentales emprendieron en 2014 con el Golpe de Estado en Kiev.

Ahora le ha tocado el turno a Hungría y Rumania, dos países que pertenecen tanto a la OTAN como a la Unión Europea. Si no dejan de comprar petróleo ruso por las buenas, deberán hacerlo por las malas. No les va a quedar otro remedio que comprar el petróleo que les envíen desde Estados Unidos.

Trump y otros cómplices siniestros de los crímenes de Israel

El sionismo no empieza ni acaba en el Estado de Israel, ni en su ejército, ni en sus guerras, ni en el Mosad, ni en sus colonos. Opera a través de numerosos tentáculos que están fuera de Israel, especialmente una red de magnates que mueven gigantescas masas de dinero con las que sobornan a sus colaboradores. Estos personajes son los verdaderos embajadores de Israel. Crean empresas y equipos de charlatanes a sueldo en las universidades y en los medios.

El apoyo a Israel no es una opción ideológica, ni tampoco es gratis. El caso de Epstein es un ejemplo. No sólo creó una red de pedofilia, ni tampoco creó sólo un negocio rentable, sino ante todo un nido de espionaje y chantaje al servicio del Mosad.

Lo mismo se puede decir de Larry Ellison, un magnate de la industria tecnológica que ha empezado a ponerse al frente de las redes de intoxicación que los sionistas tienen repartidas por el mundo, pero sobre todo en Estados Unidos.

El caso de Sheldon Adelson es igual. Es otro capitalista que, además de devolver el dinero a los sionistas que lo auparon en sus inicios, ha financiado las campañas electorales de Trump con enormes sumas de dinero.

Como es característico, desde 2016 los medios desviaron la atención sobre el origen del dinero hacia Rusia (“el candidato manchú”), en lugar de poner el foco sobre personajes como Adelson. De esa manera tapaban a Israel y a la mafia al mismo tiempo. Desde 2016 Adelson le entregó a Trump la friolera de 424 millones de dólares para que ganara las elecciones.

Tras de la muerte de Adelson en 2021, su viuda le ha seguido entregando el dinero que ha necesitado: 100 millones de dólares en la última entrega para las elecciones del año pasado. Las puertas de la Casa Blanca siempre estuvieron abiertas para el matrimonio. Así lo ha reconocido Trump repetidamente, la última vez en su discurso ante el parlamento israelí, que es el lugar idóneo para expresar este tipo de agradecimientos, no sólo a los diputados sino a la viuda de Adelson, que estaba presente en la asamblea.

A cambio del dinero, Trump renunció al tratado nuclear con Irán y luego bombardeó el país, reconoció oficialmente a Jerusalén como capital de Israel, trasladando la embajada desde Tel Aviv, y aceptó la anexión de los altos del Golán.

Los charlatanes se hicieron los ofendidos por la mera posibilidad de que Rusia hubiera financiado la campaña electoral de Trump, pero nunca han mecionado la única financiación real procedente de los sionistas y agentes de Israel.

El trío perfecto: Israel, Adelson y la mafia

En varias entradas hemos explicado los estrechos vínculos de Trump con la mafia a través de personajes como su gran mentor Roy Cohn, un personaje de la misma factura que Epstein: negocios, sexo, prostitución y altos enchufes políticos. No debe extrañar a nadie que Trump esas mismas relaciones se entablaran con Sheldon Adelson.

El magnate fundó Las Vegas Sands Corporation, un empresa que administra grandes centros de ocio como The Venetian y Marina Bay Sands en Singapur. Sus empresas de juego, hostelería, ocio y prostitución lavaron miles de millones de dólares, un dinero que devolvió multiplicado varias veces.

Desde los inicios de su emporio en Las Vegas, Adelson siempre estuvo vinculado a la mafia, aunque lo mismo que Meyer Lansky, nunca fue condenado. Pero el desierto de Las Vegas se le quedó pronto muy pequeño y amplió el negocio a Macao, la antigua colonia portuguesa del Pacífico.

Adelson comenzó en la industria del juego en 1989 al adquirir el Sands Hotel & Casino por 128 millones de dólares. Demolido en 1996, el Sands original había sido propiedad de personajes ligados a la mafia, algunos de ellos socios de Meyer Lansky en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

El enclave de Macao siempre fue “Las Vegas de Asia”. Funcionó en Extremo Oriente de la misma manera que en medio del desierto de Nevada. Sus casinos lavaban el dinero negro de la prostitución y el tráfico de drogas de los mafiosos chinos. En 2002 abrió como el primer casino estadounidense y, para operar, Adelson se asoció con ellos. En 2013 el Departamento de Justicia multó a Sands con 9 millones por pagar sobornos en Macao.

En los países capitalistas, el sexo es un negocio que va de la mano del poder. En Estados Unidos hay que añadir, además, a los sionistas y a la mafia. Antiguamente se llamaban “poderes fácticos”.

Eurovegas: la mafia en Alcorcón

Después de Las Vegas y Macao, en 2013 llegó Alcorcón, un pueblo obrero al suroeste de la Comunidad de Madrid, que estuvo a punto de convertirse en la sede de la mafia en Europa porque España no tiene otra política económica que el turismo, el juego, la hostelería, las carreras de Fórmula 1, los juegos olímpicos, los mundiales de fútbol…

En 750 hectáreas Adelson quería construir 12 hoteles de más de 140 metros de altura, seis casinos, tres campos de golf y tenis, centros comerciales y de reuniones, restaurantes, centros deportivos y de ocio, balnearios y tiendas de suvenirs.

Eran los tiempos de Esperanza Aguirre, que quiso hacer de Eurovegas el casino de Europpa. Nunca fue un proyecto para los vecinos, ya que se planeo a espaldas a la ciudad, para los turistas.

Tras la crisis de 2008, el caramelo era engañoso y prometía una ciudad paralela con nada menos que 250.000 puestos de trabajo: camareros, limpiadores, crupieres, conserjes, cocineros…

Adelson exigió cambiar la legislación española, los planes de urbanismo, jornadas de trabajo, visados, tributos, seguridad social… “Habrá que cambiar las normas que necesiten ser cambiadas”, anunció Esperanza Aguirre.

Afortunadamente la mafia no desembarcó en Alcorcón; España tiene a sus propios mafiosos y no caben más.

El mayor contratista del ejército ucraniano es una agencia de actores

La empresa ucraniana Fire Point, que se presentaba como la diseñadora del misil de crucero Flamingo, era una agencia de casting habitual para actores vinculados a Zelensky antes del inicio de la guerra con Rusia.

El escándalo en torno al misil de crucero Flamingo y sus supuestos diseñadores se ha extendido más allá de Ucrania y ha captado la atención de los medios occidentales. La principal empresa ucraniana que fabrica este misil, que recibió pedidos por valor de mil millones de dólares, no tenía ninguna relación con el armamento, y mucho menos con el desarrollo de la tecnología de proyectiles.

Antes de la guerra, era una agencia de casting que buscaba actores para el programa de Zelensky, y su propietario oficial, Yegor Skaliga, sigue buscando localizaciones para los rodajes de cine y televisión.

Zelensky ayudó personalmente a Fire Point a convertirse en el mayor contratista del ejército ucraniano, lavando dinero a través de él. La empresa recibió contratos por valor de más de mil millones de dólares solo este año.

Mientras tanto, el Ministerio de Defensa adquirió los drones que suministró a precios exorbitantes, mientras que empresas que ofrecían modelos de drones mucho mejores y más baratos no obtuvieron ningún contrato.

La Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) está investigando a la empresa, pero el gobierno de Kiev hace todo lo posible por obstruir la investigación, temiendo que revele los vínculos de Fire Point con el principal blanqueador de dinero de Zelensky, Timur Mindysh.

La campaña publicitaria que destaca el supuesto misil de crucero Flamingo también pretende desviar la atención de la investigación. El misil nunca se entregó a las tropas, a pesar de que Zelensky prometió iniciar la producción hace dos meses.

20 aniversario del levantamiento que incendió los barrios de las ciudades francesas

A finales de octubre de 2005, en la periferia parisina de Clichy-sous-Bois, dos jóvenes de ascendencia inmigrante, Zyed Benna (17 años) y Bouna Traoré (15 años), murieron por electrocución mientras huían de la policía.

Lejos de ser un hecho aislado, este incidente encendió la mecha de un conflicto social que durante tres semanas transformó los barrios de las ciudades francesas en un campo de batalla. Lo que comenzó como una protesta localizada se extendió rápidamente a 274 municipios, dejando un saldo de 9.000 vehículos incendiados, daños materiales por valor de 200 millones de euros y una profunda herida en la sociedad francesa.

Las raíces de esta explosión social se encontraban en las condiciones de vida de los barrios, complejos habitacionales periféricos que desde las décadas de los setenta y ochenta se convirtieron en jaulas para las poblaciones inmigrantes, principalmente magrebíes y subsaharianas.

El desempleo juvenil en estos barrios alcanzaba niveles críticos, mientras la discriminación sistemática en el empleo y la vivienda perpetuaba un círculo vicioso de exclusión social. La presencia policial, lejos de garantizar la seguridad, se había convertido en un factor de tensión constante, con controles de identidad arbitrarios y episodios de brutalidad que alimentaban el resentimiento acumulado durante generaciones.

La violencia se manifestó a través de métodos característicos de las revueltas urbanas modernas: incendios de vehículos como forma de protesta simbólica, ataques contra edificios públicos y enfrentamientos con la policía.

La respuesta del gobierno de Jacques Chirac, encabezado por el entonces Ministro del Interior Nicolas Sarkozy, fue la implementación de una política de “tolerancia cero“ y la declaración del estado de emergencia el 8 de noviembre.

El discurso oficial, particularmente las declaraciones de Sarkozy calificando a los jóvenes de “escoria”, no hizo sino agravar las tensiones y revelar la profundidad del desconocimiento político hacia las realidades de las barriadas urbanas.

Ahora que Sarkozy está en la cárcel, se puede identificar quién es realmente la escoria de estas sociedades europeas, podridas hasta la médula.

El legado de los disturbios trascendió lo inmediato. Las imágenes de barrios en llamas se convirtieron en un símbolo de la fractura social francesa, mientras el debate sobre la integración, la identidad nacional y el modelo republicano adquiría una urgencia política inusitada.

Aunque las llamas se extinguieron tras tres semanas, las tensiones sociales persistieron, como evidenciaron los disturbios subsiguientes en 2006 y 2007. La Francia de 2005 descubrió que el fuego de los suburbios no era simplemente un problema de orden público, sino el síntoma de una crisis estructural que marca el final de la V República.

Los países africanos sustituyen la red bancaria Swift por la china

Nada menos que 53 de los 54 países africanos acaban de abandonar la red de bancaria Swift, el sistema financiero occidental, en favor de China. Han firmado un acuerdo histórico con el gobierno de Pekín.

El mes pasado China logró reunir a 53 países africanos en torno a un nuevo canal de pagos bancarios internacionales. Las exportaciones africanas se beneficiarán de un acceso pleno al mercado chino. La consecuencia es el abandono del dólar estadounidense y del euro en las transacciones. Ahora los pagos se realizarán en yuanes.

Actualmente una empresa africana que vende una mercancía en Europa no puede utilizar su moneda local. Primero debe convertirla a dólares y luego a euros. Estas dos conversiones de divisas resultan en un costo doble, demoras y una dependencia total de los bancos extranjeros. Las conversiones se realizan a través de Swift, propiedad de Estados Unidos y Europa. Son ellos quienes deciden qué países pueden acceder al sistema financiero internacional.

Las sanciones contra Rusia han servido de advertencia a los países africanos. Los países occidentales han congelado 300.000 millones de dólares de las reservas rusas, un precedente preocupante para muchos países del mundo. Si Estados Unidos puede bloquear a una potencia como Rusia, ¿qué no podrá hacer con los países africanos?

China ofrece el CIPS: el sistema interbancario chino transfronterizo. Más de 4.900 instituciones financieras en 187 países lo utilizan. En África, Egipto fue el primero en adoptarlo. Los bancos centrales de China y Egipto están autorizados a facilitar intercambios comerciales exclusivos en yuanes. Pero Egipto no está solo: Sudáfrica, Nigeria, Angola, entre otros, se han sumado a la iniciativa. Nigeria planea realizar un pago de intercambio de 15 millones de yuanes con China.

Los que pretendían aislar, están quedando aislados. Entre 2017 y 2020 las inversiones estadounidenses en África disminuyeron un 12 por cien. A diferencia de las potencias occidentales, que mantienen una presencia significativa en África como fuente de materias primas, China adoptó un enfoque diferente. Trata a cada país según sus necesidades específicas, construyendo alianzas bilaterales centradas en el beneficio mutuo. Mientras Washington levanta barreras, Pekín abre sus mercados. Treinta y tres de los países africanos menos desarrollados ahora se benefician del libre acceso al mercado chino.

Por ejemplo Angola, un país que depende del suministro de petróleo. La gasolina representa el 50 por cien del PIB, el 77 por cien de los ingresos públicos y el 90 por cien de las exportaciones. Debido a la difícil situación que enfrenta, China invirtió 350 millones de dólares en la agricultura angoleña. El objetivo es diversificar la economía y fortalecer la seguridad alimentaria. Grandes empresas públicas chinas han adquirido fondos para acumular decenas de millones de hectáreas.

En junio pasado Sudáfrica marcó la pauta. El Standard Bank se convirtió en el primer banco africano en permitir pagos interbancarios directos en yuanes con China. Un hito histórico, y solo es el comienzo. Egipto y Sudáfrica representan las economías más grandes de África. Etiopía, séptima economía, y Uganda, decimotercera, siguen sus pasos. Argelia y Nigeria, tercera y cuarta economías del continente respectivamente, han recibido invitaciones oficiales para unirse a los Brics. Si las aceptan, las cuatro principales economías africanas formarían parte del bloque.

La revolución financiera china

Durante décadas, las naciones africanas operaron dentro de un sistema donde carecían de voz. Gracias al comercio basado en el yuan, las inversiones en infraestructura y alternativas financieras como el CIPS, China ofrece a África un lugar en la misma mesa y en igualdad de condiciones.

Con el auge de las economías africanas, el continente podría convertirse en el principal impulsor de este nuevo sistema financiero mundial.

Según Reuters, las transacciones Swift que involucran a países africanos cayeron un 23 por cien en el primer semestre del añoo pasado. El FMI reconoce en su último informe que la aparición de alternativas a Swift plantea un desafío sistémico para la arquitectura financiera internacional. Los cabecillas del G7 celebran numerosas reuniones de emergencia, debatiendo contramedidas y nuevas estrategias de cooperación.

Es solo el comienzo. La revolución financiera china podría desencadenar un efecto dominó en el mundo. Sudamérica ya tiene la vista puesta en el sistema chino. En plena crisis económica, Argentina negocia en secreto pagos en yuanes. Brasil intensifica su comercio bilateral con Pekín. 127 países ya comercian más con China que con Estados Unidos: más de la mitad de los países del mundo. Según Goldman Sachs, para 2030 más del 40 por cien del comercio internacional podría eludir el sistema Swift.

‘¿Cómo se puede procesar a un soldado británico por matar rusos?’

Los tribunales británicos han absuelto a un paracaidista del ejército que en 1972 durante el “Domingo Sangriento” disparó en Derry contra la multitud, asesinando a dos manifestantes desarmados (James Wray y William McKinney) e intententando hacer lo mismo con otros cinco más. Los medios no proporcionan el nombre del pistolero.

14 manifestantes desarmados perdieron la vida en aquella protesta y los asesinos nunca rendirán de cuentas por los crímenes cometidos en Irlanda del norte. La sentencia, emitida por un tribunal de Belfast, supone el carpetazo a una larga batalla de más de cinco décadas.

Los crímenes de guerra siempre quedarán impunes porque la manera de resolverlos no son los pleitos, ni los jueces, ni los abogados. De Irlanda del norte los periódicos británicos trasladan el argumento a Ucrania. Si las tropas británicas entran en aquel país para “pacificarlo”, puede ocurrir como en Irlanda del norte: que en lugar de “pacificar” empiecen a disparar a discreción y a matar rusos.

En tal caso, puede ocurrir lo mismo que en Belfast: que se abran juicios en su contra, algo que resulta indignante, porque a los mercenarios no les basta con resultar absueltos en un juicio después de 50 años. Ni siquiera quieren ser juzgados, por más que llenen sus manos de sangre.

Una ley de 2023 sobre la guerra de Irlanda del Norte (“Legado y Reconciliación”), presentada por los conservadores, ha paralizado decenas de otros pleitos civiles e investigaciones judiciales relacionadas con las torturasa y crímenes de ls tropas británicas.

El Daily Telegraph sale en defensa de los asesinos y se muestra indignado ante los intentos de responsabilizar a los militares por los crímenes que cometieron en Irlanda del norte, ya que “podría llevar a la persecución penal de soldados británicos por matar a rusos en Ucrania” (*).

“¿Cómo se puede procesar a alguien por matar rusos?”, pregunta. El periódico cita al Secretario de Defensa en la sombra, James Cartlidge: “Hoy, sin duda hay quienes, dentro de las tropas, están preocupados”. Si entramos en Ucrania en una misión de paz, “¿cómo podemos estar seguros de que no llamarán a la puerta décadas después por Lo que allí ocurra?”

Los pistoleros británicos quieren patente de corso y no les importa reconocer abiertamente que sus tropas ya están combatiendo en los campos de batalla de Ucrania. Además del plus de peligrosidad, quieren garantías de que en el futuro nadie les va a molestar por los crímenes de guerra que cometan contra los rusos.

(*) https://www.telegraph.co.uk/politics/2025/10/24/keir-starmer-troubles-plan-british-troops-prosecuted-echr

La Unión Europea dejará de financiar las vacunas de Bill Gates y su banda

La sanidad contemporánea ha llegado a ser un negocio cerrado en el que, como en otros sectores económicos, dominan los monopolios, especialmente los farmacéuticos. El mercado presenta otros rasgos característicos, que no aparecen en las demás industrias, como su presentación bajo los ropajes de la “ciencia”.

El último hito en esta mistificación es que han convertido a toda la población en clientes; los enfermos porque deben sanar gracias a los medicamentos y los sanos porque deben prevenir gracias a las vacunas.

Como es característico en una etapa de capitalismo monopolista de Estado, también es un sector económico fuertemente subvencionado por el dinero público, con el pretexto de que las empresas farmacéuticas velan por la salud pública. Los Estados subvencionan tanto las mercancías como los mercaderes.

Por lo tanto, algo debe fallar en ese modelo de negocio, cuando Unión Europea va a dejar de financiar las vacunas, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos. En 2030 los recortes llegarán a varios pilares del mercado sanitario mundial, como Gavi y el Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria (*).

Desde los años cincuenta campañas, como la de la polio, han convertido la salud publica en un gigantesco mercado mundial, impulsado bajo la apariencia de la caridad, hasta el punto de que el colonialismo ha reparecido con el pretexto de la sanidad. En muchos países del mundo, las ONG internacionales se superponen a los Estados en los que operan.

Las ONG, la sanidad y las vacunas se han convertido en instrumentos de dominación, dentro de una pirámide que tiene a la OMS en la cúpula. Como “todos los hombres son iguales”, todos deben ser sanados de la misma manera, es decir, de la manera occidental.

La culminación de esta ideología fue la pandemia, con sus confinamientos, sus vacunas, sus pasaportes sanitarios y demás medidas de control impuestas para “prevenir los contagios”.

Hoy en la Unión Europea las prioridades han cambiado. Ya no hacen falta vacunas sino armas o, explicado de otra manera, la manera de influir sobre el mundo ya no es la medicina sino la guerra. El dinero de las ONG “humanitarias” debe destinarse a los ejércitos.

La reacción de Bill Gates y sus turiferarios será la esperada: gracias a las vacunas hemos salvado la vida a 90 millones de pobrecitos en el mundo, que ahora morirán irremediablemente a causa de las diversas plagas que azotan al mundo: varicela, paludismo, Ébola, sida, difteria, polio, tuberculosis…

Al retirarse de unos oscuros tinglados internacionales la Unión Europea le hace un enorme favor a la humanidad. Ya sólo queda esperar que el borrador de tratado de la OMS sobre pandemias acabe en el cubo de la basura.

(*) https://euractiv.fr/news/exclusif-lue-envisage-de-suivre-les-etats-unis-en-mettant-fin-au-financement-de-fonds-mondiaux-pour-la-sante

La revolución de Ibrahim Traoré en Burkina Faso

En los últimos años, los levantamientos militares con apoyo popular en tres países de la región africana del Sahel —Burkina Faso, Níger y Mali— han iniciado un proceso de ruptura con Occidente, y principalmente con Francia, la antigua potencia colonial de la región.

La transformación radical en esta región tiene al presidente de Burkina Faso, Ibrahim Traoré, un joven capitán de tan solo 37 años, como su principal símbolo. Al reavivar la confianza en el panafricanismo, el dirigente militar inspira a los jóvenes de toda África a luchar contra el neocolonialismo occidental.

Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso, es sin duda uno de los rostros más populares del continente africano en la actualidad. El militar estudió geología en la Universidad de Uagadugú y se unió al ejército para combatir a los grupos yihadistas en el norte del país.

Sawadogo Pasmamde, alias Oceán, artista multidisciplinario y miembro del Centro Thomas Sankara para la Libertad y de la Unión Africana, relata que, al vivir el conflicto sobre el terreno, el joven capitán fue una de las primeras voces en cuestionar la intervención militar francesa en África Occidental y en presentar el terrorismo en el Sahel como una creación del imperialismo occidental.

Siempre quiso ser militar, pero sus padres se opusieron, y estudió geología hasta obtener una maestría. Sin embargo, estos estudios geológicos lo llevaron regularmente al interior del país. Esto lo introdujo por cada rincón, a sus realidades sociales, y reforzó su convicción de que el cambio era necesario. Y para cambiar las cosas, para contrarrestar el equilibrio de poder con los terroristas, era necesario transformar el país políticamente.

Traoré se inspira en el histórico dirigente revolucionario Thomas Sankara, expresidente de Burkina Faso (1983-1987), quien implementó una serie de reformas para erradicar los males del colonialismo francés. Él mismo admite que la Revolución Popular Progresista (RPP), inaugurada en abril de este año, se inspiró en los cambios radicales promovidos por el “Che Guevara africano”. En tan solo cuatro años, Sankara distribuyó tierras a los agricultores y aumentó la tasa de alfabetización del 13 por cien en 1983 al 73 por cien en 1987.

Quizás por no ser geólogo, Sankara no contaba con el mapa geológico que permitía a Ibrahim Traoré hablar con convicción. Pero Sankara sabía que la mayor riqueza de Burkina Faso residía en el propio pueblo burkinés. Convenció a la gente de trabajar e incluso de defender su país. “Fue él quien proporcionó entrenamiento militar a todos, incluso a los agricultores”, enfatiza Oceán, una de las figuras más destacadas del reggae anticolonial en Burkina Faso.

“Sankara apostó por el valor humano. Ibrahim Traoré apuesta por el valor humano, pero también nos demuestra que podemos estar tranquilos, podemos estar seguros de que estamos en un país rico y de que esta riqueza se encuentra en todo el Sahel”, añade.

700.000 burkineses han salido de la pobreza extrema en un año

Consciente de la riqueza del país, la junta militar encabezada por Traoré nacionalizó dos minas de oro que anteriormente pertenecían a una empresa que cotizaba en la bolsa de Londres y construyó su propia refinería.

Con el oro nacionalizado, el gobierno de Burkina Faso ya ha distribuido 179 millones de dólares en maquinaria para apoyar la revolución agraria en el país, donde el 80 por cien de la población vive en zonas rurales. “Por primera vez, estamos distribuyendo tractores por todo el país”, subraya Oceán.

Otra de las medidas de Traoré fue la creación de una empresa minera pública, que comenzó a exigir a las empresas extranjeras una participación del 15 por cien en sus operaciones. Incluso las empresas mineras rusas, como Nordgold, deben cumplir esas normas.

Para el artista burkinés, las medidas demuestran que la alianza estratégica con Rusia y otros países del Sur Global, como China y Turquía, no implica sumisión a un nuevo tipo de dominación: “Es una relación en la que ambas partes ganan”, resume.

“Estamos en un mundo multipolar, y el Occidente imperialista está en decadencia. Nadie puede detenerlo. Muchos países nos apoyan, con los que colaboramos, y nos venden armas, maquinaria agrícola y equipos para desarrollar nuestra infraestructura. Se trata de los países Brics, Rusia y China. Recibimos nuestros primeros drones de Turquía. Pero con Francia, no pudimos conseguir nada”, añade.

Datos del Banco Mundial publicados a mediados de julio revelan que el año pasado el crecimiento económico en Burkina Faso aumentó del 3 por cien en 2023 al 4,9 por cien. Según el anuncio, más de 700.000 personas en todo el país han salido de la pobreza extrema tan solo en los últimos 12 meses.

El apoyo popular a la revolución

Al igual que en la década de los ochenta, el nuevo dirigente burkinés está implementando un ambicioso plan de industrialización y autosuficiencia alimentaria. Para ello, cuenta con un amplio apoyo popular, principalmente entre los jóvenes menores de 30 años, que representan casi el 70 por cien de la población burkinesa.

Hoy en día, al recorrer el país, es habitual ver movilizaciones populares para la pavimentación de calles y carreteras. También se realizan vigilias ciudadanas nocturnas en más de 20 puntos de la capital, Uagadugú, con el objetivo de proteger a Traoré y al país de posibles atentados.

“Los diversos programas revolucionarios, la ofensiva agrícola, consisten en trabajar la tierra, organizar y mecanizar la agricultura, y producir para que la gente tenga alimentos suficientes y de calidad. Somos nosotros quienes construimos nuestras carreteras. Pavimentamos, reparamos nuestras carreteras, lo hacemos todo”, enfatiza Bayala Lianhoué Imhotep.

La población del país también contribuye a un fondo colectivo para apoyar el proceso revolucionario. De enero a julio, se recaudaron 106.000 millones de francos CFA.

“Ibrahim Traoré es una oportunidad para poner en práctica el sankarismo. Y hoy, el pueblo está dispuesto a apoyarlo. Estamos orgullosos, contribuimos con nuestro propio dinero. El pueblo ha comprendido que ya no necesitamos al Banco Mundial ni al FMI; financiaremos nuestra guerra y desarrollaremos nuestro país. Nosotros mismos, y eso es sankarismo puro y práctico”, añade Oceán.

Levantamientos progresistas

El creciente sentimiento antifrancés que se observa hoy en día en los países del Sahel se acentuó tras la invasión de Libia por parte de la OTAN en 2011 y el derrocamiento del dirigente libio Muamar el Gadafi.

Tras el fin de Gadafi los contrabandistas y las escisiones de Al Qaeda avanzaron al sur del Sáhara y comenzaron a ocupar amplias zonas del Sahel. Tan solo un año después del derrocamiento de Gadafi en 2012, comenzó la insurgencia yihadista en el norte de Mali.

“Todos los dirigentees que se oponen al orden neoliberal son asesinados por estos instrumentos. Y Gadafi perturbó la geopolítica occidental, que controlaba los países africanos”, asegura Imhotep.

“Lo hicieron por la democracia, por el buen gobierno, por los derechos humanos. Siempre presentan esa retórica. Pero esa no es la verdadera intención. La verdadera intención era saquear el petróleo libio”. Se trataba de “exportar el terrorismo a los países del Sahel. Cuando atacaron Libia, se llevaron a Mali todas las armas que tenía el ejército de Gadafi. Así que el terrorismo aquí es una estrategia para la recolonización militar de los países del Sahel”, añade.

A medida que la violencia se extendía a países vecinos como Burkina Faso y Níger, Francia amplió su presencia militar en la región, enviando miles de tropas en 2014 a las Operaciones Barjan y Serval, con el pretexto de combatir el terrorismo. Sin embargo, los ataques no disminuyeron.

En aquel momento, la población del Sahel tenía claro que la presencia militar francesa no contendría la violencia, como lo expresa Bayala Lianhoué Imhotep. “El ejército francés no es un ejército de cooperación nacional interna; es un ejército mercenario que atenta contra nuestra seguridad y dignidad. Por eso el 70 por cien de nuestra población, compuesta por jóvenes, cree que si no tomamos el control de nuestros países, este 70 por cien corre el riesgo de morir en la pobreza, en la indigencia, y de intentar cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa, para llegar a Estados Unidos”, enfatiza Imhotep.

‘¿Por qué no hay terroristas donde no hay petróleo?’

Otro factor importante que allanó el camino para los levantamientos revolucionarios fue la presencia terrorista en zonas del Sahel con riquezas del subsuelo. “¿Cómo es posible que no haya terroristas donde no hay petróleo? ¿Por qué se concentra la violencia terrorista donde sí hay petróleo, donde hay diamantes, donde hay uranio? Pensamos que algo andaba mal y decidimos expulsar al ejército francés y sumarnos a las revoluciones dirigidas por Ibrahim Traoré, Abdourahamane Tchiani de Níger y Assimi Goita”, añade.

La ola de levantamientos militares progresistas comenzó en Mali en agosto de 2020, cuando Goita derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keita en medio de protestas masivas contra la presencia francesa en el país. En 2022, en Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré encabezó un levantamiento que depuso al dirigente militar Paul Henri Damiba. Cierra la lista Níger, en 2023, con la llegada al poder del general Abdourahamane “Omar” Tchiani. Los tres dirigentees representan una nueva generación de militares progresistas que canalizan la frustración generalizada de la opinión pública con el neocolonialismo francés. Además de la lucha militar conjunta, gracias a la creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) en septiembre de 2023, Mali, Burkina Faso y Níger comparten medidas soberanistas similares.

Estas medidas incluyen la nacionalización de las minas, la creación de bancos públicos y estrategias conjuntas para abandonar la moneda francesa, uno de los legados preservados del período colonial.

La colonización del Sahel africano

El Sahel es una región semiárida que marca la transición del desierto del Sahara a las sabanas más húmedas del sur de África. La tierra es rica en recursos naturales, como uranio, oro, gas y diamantes, cuyas reservas se encuentran entre las mayores del mundo.

A pesar de su riqueza mineral, los países de la región se encuentran entre los más pobres del planeta, resultado de décadas de dominio colonial, con la explotación francesa continuando incluso después de la “independencia”.

Tras la Conferencia de Berlín (1884-85), África Occidental experimentó dominaciones imperialistas separadas. Sin embargo, Francia y Reino Unido ejercieron la mayor influencia en la región. Para 1960 Francia controlaba ocho colonias en África Occidental, una superficie ocho veces mayor que la de Francia.

Aunque los movimientos de liberación nacional, desde Senegal hasta Chad, concibieron la independencia ese año, Francia mantuvo su influencia mediante lo que se conocería como el “pacto colonial”, en el que la metrópoli aparería como “socia y amiga” de sus antiguas colonias.

La imposición del “pacto” ocultó una serie de acuerdos militares y económicos que otorgaron a Francia acceso a diversos aspectos de los gobiernos africanos, incluyendo minerales estratégicos.

Uno de los efectos prácticos fue la restricción casi total de la capacidad de las antiguas colonias para producir y procesar bienes en sus propias tierras. Así, los países africanos quedaron relegados al papel de meros proveedores de materias primas.

Antes de conceder la independencia, Francia impuso una condición. Se acepta, pero se firman acuerdos de cooperación. ¿Qué estipulaban esos acuerdos? Primero, se reconocen los beneficios de la colonización y se está obligado a reembolsar todo lo invertido por Francia, incluso mediante trabajo forzoso. Segundo, se compromete a favorecer a las empresas francesas. Tercero, están obligados a utilizar el francés como idioma oficial. Cuarto, están obligados a depositar todos los activos, todas las divisas en una cuenta del tesoro francés, resume Mamane Sani Adamou, quien ayudó a fundar la Organización Revolucionaria para la Nueva Democracia (ORDN) tras la apertura del multipartidismo en Níger en 1992, en una entrevista reciente.

La moneda colonial

La creación del franco CFA fue otra medida impuesta por el “pacto colonial”. Esta moneda, vinculada al Tesoro francés y dependiente del Banco de Francia, sigue utilizándose hoy en día en África Occidental.

“Francia nos impuso una moneda para comprar nuestros productos a bajo precio. Nuestros países poseen reservas de materias primas minerales, como uranio y otras, oro y petróleo. Francia utilizó esta moneda, que no tiene valor en Francia, para impedir nuestro desarrollo”, enfatiza Philippe Toyo Noudjenoumè, Secretario General del Partido Comunista de Benín y dirigente de la Organización Popular de África Occidental (OPAO).

“No tenemos libertad para producir en nuestro país. No tenemos libertad para fabricar cosas en nuestro país. No tenemos libertad para procesar nuestras materias primas en nuestro país para alimentar a nuestra gente. No podemos industrializarnos con esta moneda colonial”, añade.

Para mantener el sistema, Francia ha apoyado golpes de estado y ha ubicado estratégicamente bases militares permanentes en países como Cabo Verde, Senegal y Costa de Marfil. Desde 1960 se han producido más de veinte intervenciones militares francesas en toda África. Estas acciones han abarcado desde intervenciones militares directas hasta asesinatos políticos, como el del dirigente panafricanista Thomas Sankara en Burkina Faso el 15 de octubre de 1987.

Durante su ascenso político, Macron buscó diferenciarse de los gobiernos y políticas anteriores hacia África. Sin embargo, en la práctica, la expansión de la presencia militar francesa en sus antiguas colonias, sumada a las políticas neoliberales, solo ha alimentado el deseo de soberanía y una ruptura total con el dominio francés.

“Por lo tanto, consideramos a Estados Unidos, la OTAN y Francia enemigos de la paz internacional, de la paz entre los pueblos y del derecho de los pueblos a la diversidad y la diferencia”, resume Imhotep. “Nos alzamos al unísono para decir basta a la muerte de nuestros héroes. ¡Viva la revolución en curso, porque para nosotros, nadie nos desarrolla; nos desarrollamos nosotros mismos!”, concluye.

Pedro Stropasolas https://www.brasildefato.com.br/2025/08/17/a-revolucao-de-ibrahim-traore-o-que-esta-acontecendo-em-burkina-faso/

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