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Autor: Redacción (página 27 de 1359)

Los trenes chinos circulan por primera vez por Europa

El miércoles comenzaron a circular por las vías de Austria los trenes fabricados por la empresa pública china CRRC, encargados por la compañía Westbahn. Es la primera vez que un tren chino opera en una línea europea de larga distancia.

Algunos de sus trenes ya circulan en la República Checa, y próximamente en Serbia, y sus locomotoras en Hungría. La empresa china también ha sido elegida para construir la nueva línea entre Belgrado y Budapest.

La empresa ferroviaria austriaca Westbahn, la mayor empresa privada de Austria, puso en servicio el primero de los cuatro trenes de dos pisos encargados en la línea Viena-Salzburgo. Los otros tres trenes entrarán en servicio la próxima semana, operando en la misma ruta.

Es la segunda vez que un tren de fabricación china circula en una línea de larga distancia en Europa y la primera en Europa Occidental. Las empresas europeas Alstom y Siemens están temblando y transmite su angustia a los medios de comunicación: China vende trenes a un precio hasta 30 por cien más bajo.

El ministro de Transportes de Austria, Peter Hanke, condenó la compra, afirmando que es necesario proteger las infraestructuras críticas de Austria y Europa. La palabrería es la misma de siempre: “No debemos hacer que nuestra movilidad dependa de terceros países”, dijo en un comunicado publicado la semana pasada, anunciando su intención de iniciar conversaciones a nivel europeo para bloquear el desembarco de empresas chinas en Europa.

El otro argumento también está gastado: al ser una empresa pública, CRRC recibe importantes subvenciones del gobierno chino, lo que le permite ofrecer precios mucho más bajos. Quizá los europeos no han caído en la cuenta de que las subvenciones chinas son un chollo: las empresas europeas compran mucho más barato.

Si bien CRRC ha ganado licitaciones europeas, principalmente en países de Europa oriental, estos contratos han sido posteriormente cancelados, como en Bulgaria.

Efectivamente, China juega con ventaja: la demanda de trenes es mayor que nunca y los fabricantes europeos tienen dificultades para cumplir con los pedidos; los retrasos se acumulan. En ocasiones, transcurren hasta nueve años entre la firma de un contrato y la recepción de los primeros trenes.

Ante la campaña de los medios, Westbahn ha tenido que salir al paso: el mercado europeo de material ferroviario está dominado por “un oligopolio de unos pocos fabricantes de trenes». Eso provoca “tiempos de espera que ahora alcanzan varios años” para los nuevos trenes, mientras que “los precios se disparan”.

Es lo mismo de siempre: los chinos venden mejor, más barato y más rápido.

Dentro de poco Europa tendrá su propia CIA

Si creían que con el rearme ya tenían bastante en Bruselas, se equivocaron. Ursula Von der Leyen ha decidido crear su propio servicio secreto. Es la consecuencia lógica de la deriva militarista de la burocracia de Bruselas, que se atrinchera en sus mullidos sofás.

El servicio de inteligencia entrará dentro el organigrama de la Secretaría General de la Comisión Europea, según el Financial Times (*).

El objetivo es centralizar la información de los servicios de inteligencia de los Estados miembros y evaluarla en el seno de la Comisión, es decir, otra estructura paralela que acabará sometiendo a los servicios de inteligencia locales al control de Bruselas.

La iniciativa aún no se ha comunicado oficialmente a los 27 Estados miembros.

La resistencia crece incluso dentro de las oficinas de la Comisión Europea. Diplomáticos del Servicio Europeo de Acción Exterior ya han advertido que la nueva unidad duplicaría la estructura existente del Centro de Inteligencia y Situación (INTCEN) y pondría en peligro su futuro.

Aunque no hay mucha información al respecto, parece que han estallado disputas entre Von der Leyen y Kaja Kallas. La presidenta de la Comisión Europea no quiere rivales en el servicio exterior de la Unión Europea.

El Centro de Situación e Inteligencia de la Unión Europea está bajo la autoridad de Kallas, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. El plan de Von der Leyen es centralizar al máximo la burocracia europea, que da síntomas cada vez más claros de desmoralización.

(*) https://www.ft.com/content/b8a3aee3-222b-4b4f-a1e2-e7a819ac0dd2

Estados Unidos aprovecha la expulsión de los europeos de África para consolidar su influencia

Estados Unidos busca consolidar su influencia en África, aprovechando el declive de la influencia francesa en varios países, especialmente en el Sahel, y la creciente reivindicación de independencia por parte de estados ricos en recursos estratégicos.

La República Democrática del Congo (RDC) ejemplifica esta dinámica. Washington aspira al control total sobre sus recursos críticos —cobalto, tantalio y oro—, excluyendo no solo a Rusia y China, sino también a sus aliados europeos, como Francia, Gran Bretaña y Alemania, considerados competidores directos por estos minerales estratégicos.

Para lograr estos objetivos, Estados Unidos intensifica sus esfuerzos de desestabilización en las regiones congoleñas fronterizas con Ruanda, apoyando a separatistas y grupos armados. El M23 (Movimiento 23 de Marzo), respaldado por Washington, ha tomado el control de partes de las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, creando un enclave autónomo con sus propias estructuras administrativas, mientras que Estados Unidos orquesta la legitimación de sus contactos internacionales.

Para proteger los intereses de las empresas estadounidenses en la República Democrática del Congo (RDC), Washington está imponiendo los esfuerzos “de paz” en el país y en Ruanda bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo. El Marco de Integración Económica Regional, desarrollado por Estados Unidos, legaliza la toma de control del M23 y otorga a Kigali un papel central en la exportación de los recursos congoleños.

Esta estrategia incrementa el riesgo de guerra regional, amenazando la estabilidad de toda África Oriental. Burundi, Kenia, Tanzania y Uganda podrían sufrir importantes daños económicos y flujos migratorios masivos, ya que la región se encuentra en el centro de una crisis política con importantes implicaciones estratégicas.

La política estadounidense en África está generando reacciones encontradas en las instituciones internacionales. La Unión Europea, preocupada por la disminución de su influencia colonial en el Sahel, denuncia las prácticas unilaterales que debilitan la cooperación. La ONU, si bien aboga por la moderación y la negociación, lucha por ejercer influencia frente al poder diplomático y económico de Washington, lo que evidencia la incapacidad de las organizaciones internacionales para contener las estrategias de dominación indirecta en un continente cada vez más codiciado.

Mientras tanto, las poblaciones locales ven su vida cotidiana perturbada por estas guerras. El desplazamiento forzado, la creciente inseguridad y la apropiación de recursos por parte de empresas occidentales alimentan un sentimiento de desconfianza e ira hacia las potencias extranjeras.

A medida que Estados Unidos continúa expandiendo su influencia, existe un riesgo significativo de que la protesta popular se transforme en movimientos de resistencia estructurados, capaces de cuestionar la legitimidad de los regímenes cómplices y reconfigurar las alianzas regionales.

Los escándalos de corrupción se acercan cada vez más a Zelensky

Hablar de corrupción en Ucrania es un tópico. Lo que los medios esconden es que durante años esa corrupción está alimentada por la “ayuda” económica que proviene de las potencias occidentales y, muy especialmente, de la Unión Europea.

A su vez esa “ayuda” es imprscindible, no sólo porque hay que alimentar y prolongar la guerra, sino porque hay que recompensar generosamente a quienes sobre el terreno ejecutan las políticas belicistas, empezando por Zelensky.

Por fin, tampoco se suele tener en cuenta que la mayor parte de las veces, lo que los medios traducen como tal no es más que una lucha intestina dentro de diferentes camarillas oligárquicas, donde los unos sacan a relucir las corruptelas de los otros, como es evidente en el caso de España.

Por lo tanto, si las acusaciones de corrupción de extienden es porque esas contradicciones internas se están agudizando, como es obvio en Kiev a medida que la guerra pone contra las cuerdas a Zelensky y los suyos.

Esta vez la trama, denominada Operación Midas con muy poca originalidad, afecta al sector energético y la evasión del dinero se estima en casi 100 millones de euros. El lunes las instituciones anticorrupción ucranianas han destapado la malversación, que alcanza a figuras cercanas a Zelensky, como el empresario Timur Minditch y la productora de televisión Kvartal95, con la que el actual Presidente ucraniano rodaba sus programas de entretenimiento.

El enésimo escándalo ha provocado dimisiones inmediatas en el gobierno. La primera ministra Yulia Svyrydenko las ha confirmado, presentando a sus sustitutos al Parlamento.

La Agencia Anticorrupción y la Fiscalía Anticorrupción, que Zelensky quiso disolver hace unos meses, anunciaron el desmantelamiento de una trama tras una investigación de 15 meses, que incluyó más de 70 redadas en todo el país.

El caso se centra en los contratos públicos firmados con el sector energético, en particular aquellos que involucraban a la operadora nuclear pública Energoatom, responsable de la generación de energía nuclear (un sector clave para Ucrania, que depende de la energía nuclear para la mitad de sus necesidades energéticas.

Los fondos provenían de sobornos (hasta el 15 por cien de los contratos) en adjudicaciones públicas para la construcción de defensas contra los ataques rusos a la infraestructura energética. Los sobornos fueron blanqueados mediante transferencias. En el expediente aparecen mil horas de grabaciones que muestran las conversaciones entre los corruptos. Energoatom confirmó los allanamientos y está cooperando con la investigación.

En medio del escándalo, Ucrania sufre apagones masivos debido al bombardeo ruso de la red eléctrica, que ha destruido la mitad de la red eléctrica. Los fondos esquilmados estaban destinados a proteger esta infraestructura vital antes del invierno.

La batalla de las tierras raras empuja a Europa a planificar la economía

En la guerra de las materias primas Europa ha caído en su propia trampa. Ha intentado bloquear y ha quedado bloqueada. Depende de las existencias estratégicas, las compras a granel y el aumento del apoyo público a la industria. Vuelve una cierta autarquía y los países europeos necesitan recuperar el control de sus líneas de producción.

También vuelve el viejo G2 de la Guerra Fría. Si en materia militar Estados Unidos tiene que negociar con Moscú, en economía hay que hablar con Pekín. La “tercera vía” no existe, al menos de momento. La Comisión Europea, está a lo que salga, como los demás países del mundo. Si se suman a las políticas de Washington, como hasta ahora, también tendrán que soportar las represalias chinas.

Aquí la “mano invisible” tiene poco que hacer, por lo que en Bruselas vuelven a la intervención pública y la planificación. La Comisión Europea se prepara para dotarse de una serie de herramientas que garanticen sus suministros de tierras raras y otros metales críticos, un pequeño desafío para quienes antes solo hablaban de competencia y libre comercio.

Vuelve la planificación económica. Bruselas detallará su nuevo programa de acción a principios de diciembre. Se basará en tres pilares: la creación de reservas estratégicas de metales, una plataforma centralizada para la compra de materias primas y la aceleración del apoyo financiero a los proyectos de minería y refinado en territorio europeo para desarrollar la producción local.

“Se está produciendo un cambio general en la doctrina económica dentro de la Comisión: un deseo de ser menos ingenuos en materia comercial y de asumir, como autoridad pública, un papel en la organización de la economía y las cadenas de valor”, asegura un colaborador de Stephane Sejourné, vicepresidente de la Comisión e impulsor del proyecto. “Es algo nuevo, y también una demanda del sector empresarial”, explican en Bruselas.

Los pilares están concebidos para operar en sinergia: para garantizar la viabilidad de los proyectos europeos, una estrategia consiste en asegurar volúmenes de compra de la producción futura, compras que podrían realizarse a través de una plataforma centralizada para acumular existencias.

A diferencia de los países europeos, China siempre ha controlado los mercados de metales, en particular sobre las tierras raras y los metales especializados, esenciales para la fabricación de aerogeneradores, motores eléctricos, equipos militares y chips electrónicos. Europa era consciente de sus vulnerabilidades desde hace varios años, pero todo se aceleró con el inicio de la guerra económica, los bloqueos y las represalias chinas.

Con los controles a la exportación impuestos por China desde abril del año pasado, los envíos de tierras raras se han reducido drásticamente, hasta el punto de que algunos sectores industriales, en particular las automotrices, se han visto obligados a cerrar varias líneas de producción.

Mientras que Estados Unidos reaccionó con rapidez adquiriendo participaciones directas en productores locales y acumulando reservas, el cambio tardó más en materializarse en Europa. Primero fue necesario determinar si los europeos eran meras víctimas colaterales de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y si la situación volvería a la normalidad con el tiempo, o si, en efecto, no habría ninguna mejora significativa.

Tras definir una lista de metales críticos, entre los que se incluyen el níquel, el cobre, el litio y las tierras raras, la Unión Europea activó su mecanismo regulatorio mediante la adopción de la Ley de Materias Primas Críticas. Esta legislación, aprobada el año pasado, estipula que Europa debe extraer al menos el 10 por cien de los metales que consume dentro de sus fronteras, procesar al menos el 40 por cien de ellos y no depender de ningún país para más del 65 por cien de su suministro, en todos los eslabones de la cadena de suministro. Además, el 15 por cien de sus necesidades debe cubrirse mediante el reciclaje dentro de Europa.

La autarquía se complementa con una lista de aproximadamente cuarenta proyectos estratégicos que pueden optar a financiación de Bruselas y con procedimientos acelerados para la obtención de los permisos necesarios.

Países Bajos capitula en el Caso Nexperia

El gobierno neerlandés está dando marcha atrás en el Caso Nexperia, lo que supone un grave revés. Tras semanas de negociaciones, Países Bajos se prepara para devolver el control de Nexperia, el fabricante de chips de capital chino que se incautó en virtud de una ley de hace décadas.

El expolio se produjo tras una ola de caos en la cadena de suministro que paralizó la industria automovilística europea.

Una maniobra política desde La Haya se transformó en una de las mayores disputas tecnológicas del año, poniendo en peligro la producción de fabricantes de aytomóviles, como Volkswagen, Honda y Stellantis.

Rusia bloquea temporalmente las tarjetas SIM a los turistas

Rusia ha anunciado el bloqueo temporal de las tarjetas SIM utilizadas por personas que regresan del extranjero. El objetivo es prevenir mejor los ataques con drones en territorio nacional, que han aumentado recientemente.

El Ministerio de Asuntos Digitales de Rusia especificó que esta suspensión durará 24 horas tras la llegada a suelo ruso. Además, esta medida solo se aplicará a los usuarios cuyas tarjetas no hayan sido activadas durante al menos 72 horas. Finalmente, los visitantes que hayan permanecido fuera de Rusia por un período prolongado también se verán afectados.

El gobierno ruso afirma que algunas tarjetas SIM pueden utilizarse con fines militares. Pueden usarse en drones no identificados que operan sobre territorio ruso, particularmente en zonas fronterizas con Ucrania y otros lugares estratégicos, como refinerías. Una vez bloqueadas, estas tarjetas no pueden reutilizarse para piratear internet ni para otras actividades fraudulentas.

El Kremlin asegura que la mayoría de estos ataques con drones se coordinaron de forma remota mediante conexiones móviles locales. Al bloquear las tarjetas SIM, el ejército puede tomarse el tiempo necesario para verificar la identidad de las personas que regresan a Rusia.

Los operadores de telefonía móvil deben cumplir con estas nuevas directivas. Tendrán que garantizar que cada tarjeta SIM esté vinculada a una identidad verificada. El incumplimiento de estas medidas gubernamentales los expone a sanciones severas.

Israel intenta dividir Gaza en dos partes a lo largo de la ‘línea amarilla’

La “línea amarilla” recorre Gaza de norte a sur, dividiendo la Franja en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde los militantes de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio.

Según el plan de «paz» de Trump, la “línea amarilla”, que divide Gaza en dos, se supone que es temporal. Sin embargo, la deliberada ambigüedad que rodea estos términos sugiere que el verdadero objetivo siempre ha sido la partición de Gaza.

Hoy en día, existen esencialmente dos Gazas. Una zona está gobernada por Hamas, que ejerce el poder en la Franja de Gaza y comprende aproximadamente el 47 por cien del territorio. El 53 por cien restante se encuentra bajo el control militar total del ejército israelí.

Una frontera invisible, conocida como la “línea amarilla”, separa estas dos áreas y divide Gaza en dos. Aunque Israel ha desplegado bloques de hormigón amarillos a lo largo de la Franja de Gaza para delimitar esta línea, se supone que es temporal. Sin embargo, lo que hace que la situación sea muy real es la cantidad de personas que han muerto a lo largo de ella.

Según el actual acuerdo de alto el fuego, negociado por Trump, esta línea de retirada “temporal” debería desplazarse tras el fin de la primera fase del acuerdo, que está a punto de cumplir un mes. Se están llevando a cabo negociaciones para pasar a la segunda fase, pero informes recientes indican que la actual división de Gaza podría volverse permanente.

Hay algo más que considerar, y es aún más preocupante: ¿y si la partición de Gaza fuera el objetivo previsto por Israel?

mapa linea amarilla

La “línea amarilla” atraviesa Gaza de norte a sur, dividiéndola en dos. Al oeste de la línea se encuentra la zona de la que se retiró el ejército israelí, incluyendo los principales centros urbanos destruidos donde se concentra la mayor parte de la población desplazada de Gaza. Es también en esta zona donde elementos armados de Hamás han reaparecido públicamente e intentan restablecer el orden y el estado de derecho en la Franja de Gaza. Al este de la línea se encuentra la zona controlada por el ejército israelí, que abarca la mayor parte del norte de Gaza, toda Rafah y la parte oriental de todo el territorio. Según el acuerdo de alto el fuego, el ejército israelí permanecerá estacionado en esta zona hasta el final de la primera fase y se espera que se retire gradualmente durante la segunda fase. En última instancia, se prevé su retirada completa de la Franja de Gaza.

Para lograrlo, la segunda fase incluirá negociaciones para poner fin definitivamente a la guerra, en particular la transferencia por parte de Hamas del control de Gaza a otro organismo y el desarme de su brazo armado. Hamas ya se ha comprometido a respetar la primera condición, al igual que las demás facciones palestinas, que han acordado la formación de un “comité tecnocrático de palestinos apolíticos” encargado de gobernar Gaza bajo los auspicios de un “consejo de paz” presidido por Trump.

Respecto a la segunda condición —el desarme— Hamas ha declarado que no entregará las armas antes del establecimiento de un Estado palestino. Sin embargo, ayer mismo, el alto dirigente de Hamas, Moussa Abu Marzouk, mostró flexibilidad en este asunto, afirmando que estarían dispuestos a negociar la entrega de armas con capacidad de ataque más allá de las fronteras de Gaza, pero que conservaría su armamento ligero para garantizar la seguridad.

En realidad, el plan de 20 puntos de Trump sigue siendo vago en los detalles, quizá intencionadamente. Dividido oficialmente en tres fases, plantea numerosas preguntas sobre las medidas que se adoptarán en cada una. Al carecer de mecanismos de aplicación, como condicionar cualquier retirada israelí adicional a la verificación del desarme de Hamás, el plan está plagado de dificultades. Israel podría, por lo tanto, alegar que Hamás ha «violado» los términos del acuerdo y posponer indefinidamente su retirada de Gaza.

Ya hemos visto un atisbo de esto. La semana pasada, el ejército israelí reanudó el bombardeo de Gaza durante varias horas, causando la muerte de cerca de cien personas en un solo día, tras el fallecimiento de un soldado israelí.

Israel sostiene que el desarme incondicional de Hamás es un requisito previo para avanzar a la segunda fase del alto el fuego. El problema radica en que el significado de desarme sigue sin estar claro. El plan de Trump no menciona los pasos para el desarme de Hamás, y sigue sin estar claro si este desarme incluye armas pequeñas, cuál es el cronograma y a quién se entregarían.

Israel ha optado por definir el desarme como un proceso que podría durar años. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha declarado que desarmar a Hamas implica desmantelar toda su infraestructura militar, incluyendo su vasta red de túneles e instalaciones de fabricación de armas. Lo que complica aún más las cosas es que el alcance exacto de esta infraestructura es pura especulación, e Israel no ha podido desmantelarla a pesar de dos años de movilización general de sus fuerzas. Por lo tanto, Israel siempre podrá alegar que Hamas no se ha desarmado por completo.

Esta ambigüedad es intencional. Permite a Israel y a Estados Unidos interpretar el plan según sus respectivos intereses. Por ahora, estos intereses están dirigidos a prolongar la segregación de Gaza. Pero si la vaguedad de Trump es intencional, entonces el plan es, en efecto, dividir Gaza.

Recientemente los dirigentes estadounidenses han sugerido que esta es la dirección que están tomando los acontecimientos. Durante su visita a Israel hace dos semanas, el vicepresidente J.D. Vance afirmó que los palestinos deberían poder asentarse en una “zona libre de Hamas” al sur de Gaza “en los próximos dos meses”. Durante la misma visita, Jared Kushner declaró que no se llevaría a cabo ninguna reconstrucción en las zonas que aún controla Hamas.

El domingo pasado, el Times of Israel informó que Estados Unidos está considerando la construcción de una “nueva Gaza” en la zona controlada por Israel, con planes para construir media docena de zonas residenciales. El periódico también informó que representantes de los países donantes que se han comprometido a financiar la reconstrucción, principalmente los estados del Golfo, han expresado escepticismo sobre la viabilidad de dicho plan.

Ante el actual estancamiento, la ambigüedad deliberada del plan de Trump allana el camino para que la “línea amarilla” se convierta en permanente. Lo que estamos presenciando es el despliegue discreto de un plan para dividir el territorio de Gaza con el fin de lograr los objetivos que Israel afirma haber perseguido durante meses: atraer a los palestinos a zonas específicas, despoblar los principales centros urbanos de Gaza y poner toda la Franja bajo control estadounidense para allanar el camino a la reconstrucción y las grandes inversiones.

—https://mondoweiss.net/2025/11/theres-a-yellow-line-dividing-gaza-is-it-here-to-stay/

Más de cien miembros de Hamas están atrapados en uno de los túneles de Gaza

Entre 100 y 200 miembros de Hamas han quedado atrapados en un túnel en el sur de la Franja de Gaza y el general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor israelí, les ha ofrecido una alternativa: “O se rinden o los eliminamos”.

El dilema no es meramente militar; es político, hasta el punto de que Trump, preocupado por el futuro del alto el fuego, ha enviado a Steve Witkoff, su asesor especial, y a Jared Kushner, su yerno, para intentar encontrar una solución de compromiso durante las conversaciones con Netanyahu.

Los estadounidenses temen que la eliminación de estos resistentes ponga en peligro el alto el fuego vigente desde el mes pasado y bloquee las negociaciones sobre el despliegue de una fuerza internacional en la Franja.

Un dirigente de las Brigadas Ezzedine Al Qassam, el brazo armado de Hamas, descartó cualquier compromiso: “El enemigo debe saber que el concepto de rendición no existe en nuestro vocabulario”.

A causa de su aislamiento, a Netanyahu le resulta cada vez más difícil ignorar los deseos de Trump. La distribución de ayuda humanitaria a los palestinos, que antes gestionaba el Ministerio de Defensa israelí, ahora está controlada por el Centro de Coordinación Cívico-Militar.

Esta organización, que incluye a 200 soldados estadounidenses, supervisa las operaciones junto con personal militar de unos diez países, entre ellos Francia. Tiene su sede en Kiryat Gat, al sur de Tel Aviv. Organiza la entrega de la ayuda, coordina los movimientos de los convoyes de camiones y garantiza que los suministros lleguen a la población.

El margen de maniobra de Netanyahu se reduce cada vez más en favor de su aliado estadounidense, el único apoyo significativo del Primer Ministro en el ámbito internacional. Es muy probable que el gobierno israelí se vea obligado a mostrar flexibilidad y permitir que los militantes de Hamas atrapados en el túnel salgan a salvo al exilio, probablemente a Egipto, o que se les permita cruzar a una zona de la Franja de Gaza controlada por la resistencia palestina.

El escenario del exilio se contempla en uno de los 20 capítulos del plan de paz de Trump. Una vez liberados los rehenes, los miembros de Hamas que se comprometan con el plan de paz y el desarme serán amnistiados. A los que deseen abandonar la Franja de Gaza se les garantizará el paso a un tercer país.

Ciberataques de Estados Unidos contra los horarios chinos

El Centro Nacional de Servicio de Hora de la Academia China de Ciencias fue blanco de una vasta operación de ciberespionaje atribuida a la NSA, lo que revela la dimensión estratégica del control del tiempo en el ciberespacio.

El pirateo del Centro Nacional de Servicio de Hora de China pone de relieve uno de los frentes menos conocidos de la guerra cibernética: el control del tiempo. Tras este ataque, atribuido a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, subyace una batalla tecnológica por la soberanía digital, la precisión científica y la inteligencia estratégica.

El Centro Nacional de Servicio de Hora de la Academia China de Ciencias, fundado en 1966 como el Observatorio Astronómico de Shaanxi, es responsable de la producción y difusión de la “Hora de Pekín“. Este servicio es fundamental para sectores críticos como la energía, el transporte, las finanzas y la defensa. También proporciona la referencia horaria para el posicionamiento satelital, la topografía y las comunicaciones.

Wei Dong, subdirector de la Oficina General del centro, resume la dependencia de la sociedad moderna en la precisión horaria: un error de milisegundo puede provocar un apagón importante, un microsegundo puede interrumpir miles de millones de transacciones financieras, un nanosegundo puede afectar la precisión del sistema BeiDou (*) en 30 centímetros y un picosegundo puede comprometer la navegación espacial.

Lo que está en juego va más allá de la tecnología. La hora estándar local determina la estabilidad de un país conectado a la economía digital mundial. Desde 2021 varios relojes atómicos de diseño chino han sido reconocidos por la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, y ahora participan en la producción de la Hora Estándar Internacional (IST). Su contribución a la medición del tiempo mundial ha aumentado del 5,66 por cien en 2021 al 19,51 por cien en 2024, lo que sitúa a Pekín en segundo lugar en el mundo. Este rápido progreso refuerza el valor estratégico del centro y, por lo tanto, su atractivo para los servicios de inteligencia extranjeros.

Ciberataques de alta intensidad llevados a cabo por la NSA

Las centrales de seguridad nacional chinas han revelado una serie de ataques realizados por la NSA contra el Centro Nacional de Servicios de Control Horario entre 2022 y 2024. Las operaciones tenían como objetivo infiltrarse en los sistemas internos y extraer datos confidenciales.

En 2022 Estados Unidos explotó una vulnerabilidad en el servicio de SMS de un fabricante extranjero para tomar el control de los teléfonos de varios funcionarios del centro y extraer información confidencial. En abril de 2023 se utilizaron credenciales de inicio de sesión robadas para penetrar en la red interna del centro y espiar el desarrollo de su sistema de control horario.

Entre agosto de 2023 y junio de 2024 las intrusiones se intensificaron. Desplegaron una nueva plataforma de guerra cibernética por parte de la NSA y el uso de 42 herramientas especializadas de ciberataque para infiltrarse en las redes del centro. Estas herramientas habrían permitido a los atacantes mapear el sistema terrestre de distribución horaria y monitorizar su infraestructura crítica.

Los atacantes primero obtuvieron acceso remoto a varios dispositivos antes de utilizar una plataforma que combinaba aplicaciones informáticas de espionaje y herramientas avanzadas de intrusión. El objetivo era robar datos de los sistemas de información estratégicos del centro.

Los ciberataques utilizaron servidores de retransmisión ubicados en Estados Unidos, Europa y Asia para ocultar su origen. Los atacantes también emplearon sofisticados algoritmos de cifrado para borrar su rastro. China afirma haber detectado, bloqueado y documentado varios de estos ataques, además de haber asesorado al centro en la implementación de contramedidas técnicas y legales.

Una típica operación APT dirigida por un Estado

Para los expertos chinos, esta ofensiva se ajusta a la definición de un ataque de Amenaza Persistente Avanzada (APT). Estas operaciones, llevadas a cabo por entidades públicas, se basan en la persistencia, la capacidad técnica y objetivos de inteligencia estratégica.

Las técnicas utilizadas —vulnerabilidades de día cero, escalada lateral de privilegios y penetración de redes— demuestran un alto grado de sofisticación y acceso privilegiado a recursos de ciberguerra patrocinados por el Estado. El uso generalizado de servidores intermedios —en múltiples países— tiene como objetivo ocultar la cadena de atribución y eludir los sistemas de detección de intrusiones.

Los ataques APT suelen tener como objetivo infraestructuras críticas: energía, transporte, defensa, comunicaciones o, en este caso concreto, los sistemas nacionales de cronometraje. La hora estándar representa un punto estratégico clave: cualquier desincronización puede debilitar las redes eléctricas, los mercados financieros e incluso los sistemas satelitales.

Este ataque es un acto sistémico destinado a frenar el ascenso tecnológico de China y mantener la superioridad estadounidense en el ciberespacio. La estrategia forma parte de una lógica de hegemonía digital donde la vigilancia y el sabotaje sustituyen al enfrentamiento armado.

La guerra invisible del tiempo

El caso del Centro Nacional de Servicio de Cronometraje ilustra un cambio de escala en la guerra cibernética mundial. El tiempo, un recurso fundamental pero intangible, se está convirtiendo en una palanca de poder. Controlar o interrumpir los relojes del adversario implica desorganizar su logística, economía y sistema de defensa sin necesidad de recurrir a las armas. China está invirtiendo mucho dinero en un sistema de cronometraje terrestre de alta precisión para reforzar la seguridad, la fiabilidad y la resiliencia de su infraestructura horaria. Este proyecto busca reducir la dependencia de las señales satelitales, vulnerables a interferencias y ataques electrónicos.

La medición del tiempo se ha integrado a las doctrinas nacionales de ciberseguridad. En un entorno donde cada microsegundo cuenta, el control del tiempo se convierte en un arma de influencia y disuasión. Los ataques del pasado, como los de Stuxnet, SolarWinds o las campañas de la NSA, demuestran que los Estados seguirán considerando el ciberespacio un campo de operaciones prioritario.

Damien Bancal https://www.zataz.com/cyberattaque-americaine-contre-le-temps-chinois/

(*) El BeiDou es un mecanismo de navegación por satélite desarrollado por China, similar al GPS estadounidense y al sistema Glonass ruso.

Biden dio luz verde a los ataques israelíes contra Líbano en plenas negociaciones de ‘paz’

El antiguo embajador israelí en Washington, Michael Herzog, ha revelado que el gobierno de Tel Aviv llegó a acuerdos informales con Washington para continuar bombardeando objetivos en Líbano, a pesar del alto el fuego negociado por Estados Unidos y Francia a finales de 2019.

La diplomacia de Estados Unidos e Israel es así: con un mano negocian y con la otra golpean.

Herzog reveló este acuerdo verbal, que no había sido confirmado previamente, durante una mesa redonda organizada el viernes por el Instituto de Washington para la Política de Oriente Medio.

Uno de los resultados del acuerdo, que Herzog ayudó a negociar, es el mantenimiento de la “libertad de acción” de Israel frente a amenazas cuando otras partes son incapaces o no están dispuestas a contenerlas. “Fue posible gracias a acuerdos informales con el gobierno de Estados Unidos”, dijo.

Esta revelación ayuda a explicar el relativo silencio de Estados Unidos en los últimos meses respecto a las presuntas violaciones del alto el fuego por parte de Israel, incluyendo ataques aéreos casi diarios e incursiones de comandos contra sitios que Israel afirma que están vinculados a Hezbollah en el sur de Líbano.

Los ataques, que han causado la muerte de al menos 100 civiles libaneses, distan mucho del “cese definitivo de las hostilidades” prometido por Biden tras el alto el fuego.

En los últimos meses han circulado rumores sobre un acuerdo de este tipo, a raíz de informes de la prensa israelí sobre un “memorando de entendimiento” que autoriza a Israel a “defenderse” de las amenazas en Líbano, siempre que notifique previamente a Estados Unidos.

Sin embargo, las declaraciones de Herzog parecen constituir la primera confirmación oficial de este acuerdo secreto, y la indicación más clara hasta la fecha de que Israel considera este protocolo como una carta blanca para continuar su campaña aérea unilateral contra Líbano.

Herzog no especificó si estos “acuerdos paralelos” siguen vigentes bajo el gobierno de Trump que, al igual que el de Biden, ha ignorado en gran medida las violaciones del alto el fuego por parte de Israel.

Las declaraciones de Herzog también arrojan nueva luz sobre la situación previa a la visita del yihadista sirio, Ahmed Al Sharaa, a Washington, donde se reunirá con Trump para abordar, entre otros temas, la posibilidad de un acuerdo de seguridad sirio-israelí.

Según el exembajador israelí, Israel desea implementar un acuerdo paralelo similar a cualquier otro acuerdo con Siria. “Es importante que los israelíes sepan que pueden conservar su libertad de acción”, afirmó Herzog, mientras las demás partes tienen las manos atadas.

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