La web más censurada en internet

Autor: Redacción (página 1346 de 1364)

Los submarinos de Putin dentro de la Unión Europea

La web del Partido Comunista de Ucrania advierte en su portada de que Estados Unidos prepara un nuevo “Maidan” en Praga contra el Presidente checo Milos Zeman. Según los comunistas ucranianos, Estados Unidos trata de impedir por todos los medios que Moscú mantenga abiertos los puentes con los países del centro de Europa (1).

Empiezan a calentar motores. Las manifestaciones contra Zeman por las calles de Praga se han convertido en algo cotidiano. Utilizando un símil futbolístico, le sacan “tarjeta roja” por sus estrechos vínculos con Putin y su reciente visita a China. Durante los recientes actos oficiales de celebración de la fiesta nacional, cuando empezaba su discurso, le silbaron y le lanzaron huevos.

Los discursos de Zeman suenan muy distorsionados respecto a lo que al imperialismo le gustaría escuchar de los labios de un presidente de gobierno europeo. En relación a la situación en Ucrania, exculpa a Rusia de cualquier responsabilidad y afirma que se trata de una “guerra civil”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido una entrevista concedida a una radio en la que, entre otras cosas, criticó al grupo musical Pussy Riot. Es alguien a quien hay que taparle la boca.

En Praga los organizadores de las manifestaciones y protestas hablan inglés y están muy organizados: reparten tarjetas rojas, no dejan que nadie les fotografíe y no quieren decir a qué movimiento pertenecen. Llevan banderas tibetanas, pero sobre todo ucranianas, no sólo la del país sino también la del nazi Stepan Bandera.

“No os tengo miedo a vosotros”, les dijo Zeman a los manifestantes el otro día a través de la megafonía. “Tampoco lo tuve hace 25 años”, añadió en referencia a la caída del Telón de Acero en Checoslovaquia.

Como es costumbre, la intoxicación propagandística le da la vuelta a la tortilla. “Quien siembra vientos recoge tempestades”, le dice la revista Respekt en tono de amenaza. Otros medios parecidos, como el diario Lidové Noviny, le califican de “provocador”.

Para entender lo que está ocurriendo en Europa central hay que recurrir, además, a comprobar lo que al respecto dicen los propagandistas del imperialismo, como la revista española “Estudios de Política Exterior” que titula un artículo  con esta chulería: “Hungría, un submarino ruso en la Unión Europea” (2).

En este caso le toca el turno al primer ministro húngaro Viktor Orban que, como bien dice la revista, ha ganado este año por amplia mayoría las elecciones legislativas, las europeas y las municipales al frente de un partido reaccionario. Orban es un aliado tan estrecho de Putin que éste le ha concedido 10.000 millones de euros para modernizar la planta nuclear de Paks.

Además, desafiando las sanciones impuestas por la Unión Europea a Moscú, Hungría acaba de aprobar la llegada del gasoducto South Stream del monopolio público ruso Gazprom que le asegura el suministro para el futuro a un precio muy ventajoso.

No es de extrañar que el imperialismo destile rabia hasta por los poros. La antigua comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, y el dirigente del Partido Liberal Europeo, Guy Verhofstadt, han pedido que se le imponga a Hungría la mayor sanción posible a un Estado miembro de la Unión Europea: el artículo 7 del Tratado de Lisboa que suspende al país en el ejercicio de sus derechos como miembro.

En fin, Orban pretende incorporar a su país a la nueva unión euroasiática impulsada por Moscú. Los países de Europa central no han tardado en darse cuenta de que la crisis económica ha agotado a la Unión Europea, una plataforma que exige mucho y no da nada a cambio.

Se trata de dos noticias que proceden de fuentes que no pueden ser más distintas, pero indican la misma dirección de los acontecimientos. Lo que sorprende de ellas no debería sorprender tanto. El eje de los desequilibrios mundiales se mueve hacia oriente, dejando a Rusia en una posición muy favorable.

El alineamiento de algunos países de Europa central con Rusia -y antes con la URSS- no es lo que los imperialistas pretenden hacer creer. No lo fue antes ni lo es tampoco ahora. Ni siquiera parece depender de la naturaleza de dichos países, ni tampoco de Putin, ni de una decisión caprichosa. No sabemos si es lo que deberían hacer o lo que les gustaría hacer. Lo que sabemos es que es eso lo que están haciendo y que es algo diferente de lo que intentaron hace 25 años cuando cayó el Muro de Berlín.

Todo parece volver a su sitio “natural” porque las fuerzas dominantes en el mundo, las potencias imperialistas , las conducen hasta ese punto. No les queda otro remedio, ni a Rusia, ni a los países de Europa central, que han sido invitados al banquete cuando todas las sillas ya estaban ocupadas. Es lo que parece estar ocurriendo; esos países se van al restaurante de enfrente.

(1) http://www.kpu.ua/ru/79350/ssha_gotovjat_cheshskyj_majdan_po_sverzhenyju_neugodnogo_prezydenta_zemana
(2) http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-914-17-noviembre-2014/

El fusilamiento de un almirante contrarrevolucionario

Anoche la segunda cadena de TVE emitió la película «El Almirante», rodada en 2008 por el cineasta ruso Serguei Bondarchuk a imitación de las grandes superproducciones de Hollywood, con un resultado parecido, que cabe calificar de lamentable teniendo en cuenta las enormes sumas de dinero invertido.

El almirante al que se refiere la película es Kolchak, un alto oficial de la marina zarista que tras la Revolución de 1917 dirigió a las tropas que se levantaron contra el poder soviético, desatando una atroz guerra civil.

Con ayuda del imperialismo, el almirante estableció su cuartel general en Siberia y se arrogó a sí mismo el título de “Gobernante supremo de Rusia”.

En París y en Londres los imperialistas entonaron cánticos de alabanza en honor del almirante. Sir Samuel Hoare decía que Kolchak era un caballero, un gentleman. Winston Churchill calificaba a Kolchak de honrado, incorruptible, inteligente y patriota. El New York Times veía en él “un hombre enérgico y honesto”, que ejercía “un gobierno estable y más o menos representativo”.

En noviembre de 1918 Kolchak se había apoderado de la mitad de las reservas de oro que el Imperio zarista guardaba en San Petersburgo, unas 180 toneladas, con el fin de sacarlo al exterior y comprar armas para combatir al Ejército Rojo. El oro nunca volvió a aparecer.

Además, los imperialistas, especialmente Inglaterra, le suministraron municiones, armas de guerra, consejeros militares y dinero: “Despachamos a Siberia -dice el general Knox- cientos de miles de rifles, cientos de millones de cartuchos, cientos de miles de uniformes y cartucheras, etc. Todas las balas disparadas contra los bolcheviques por los soldados rusos durante el curso de ese año habían sido fabricadas en Gran Bretaña, con materias primas británicas y enviadas a Vladivostok en barcos británicos”.

El general norteamericano Graves no compartía el entusiasmo de los ingleses y franceses por el gobierno del almirante Kolchak. Todos los días sus oficiales del Servicio de Inteligencia le traían nuevos informes del reino del terror que Kolchak implantó. Había 100.000 soldados en el ejército del almirante y se estaban reclutando varios millares más bajo pena de muerte. La horca era la modalidad favorita de ejecución de la pena capital. Las cárceles y los campos de concentración estaban llenos a rebosar. Centenares de rusos que se opusieron al nuevo emperador colgaban de árboles y de postes telegráficos a lo largo del ferrocarril transiberiano. Muchos fueron sepultados en fosas comunes que habían sido obligados a cavar con sus propias manos, antes de que los verdugos de Kolchak los segaran con el fuego de sus ametralladoras. La violación, el asesinato y el pillaje estaban a la orden de día.

Uno de los ayudantes de mayor categoría de Kolchak, el antiguo oficial zarista llamado general Rozanoff, dictó las siguientes instrucciones a sus tropas:

1) Al ocupar las aldeas que hubiesen sido ocupadas por los bandidos guerrilleros soviéticos, había que capturar a los jefes y donde no sea posible identificarlos pero exista prueba suficiente de la presencia de dichos jefes en el lugar, se fusilará a un individuo por cada diez de todos los habitantes de la aldea.
2) Si cuando las tropas atraviesan una ciudad, la población no informa a las tropas, teniendo oportunidad de hacerlo, de la presencia del enemigo, se exigirá irremisiblemente una contribución monetaria de todos los habitantes sin excepción.
3) Las poblaciones donde los habitantes se opongan a nuestras tropas con armas, serán quemadas hasta arrasarlas, y todos los vecinos adultos, varones, serán fusilados; las propiedades, bestias, carros, etc., serán confiscados para uso del ejército.

Junto con las tropas de Kolchak, había también partidas de bandas financiadas por los japoneses que asolaban los campos: sus jefes supremos eran los atamanes Gregori Semionov y Kalmikoff.

El coronel Morrow, jefe de las tropas americanas en el sector de Transbaikal, informó que en una aldea ocupada por las tropas de Semionov, todos los habitantes -hombres, mujeres y niños- habían sido asesinados; la mayoría de los vecinos habían sido fusilados “como conejos” cuando huían de sus hogares. Los hombres habían sido quemados vivos: “Los soldados de Semenov [Semionov] y Kalmikoff -contó el general Graves- bajo la protección de las tropas japonesas, vagaban por el país como animales salvajes, matando y saqueando al pueblo… Si se preguntaba algo sobre tan brutales asesinatos, la respuesta era que los asesinados eran bolcheviques, y esta explicación, al parecer, satisfacía al mundo”.

El general Graves manifestó abiertamente sus críticas de las atrocidades que cometían las fuerzas antisoviéticas en Siberia (*), y su actitud suscitó gran hostilidad entre los jefes rusos blancos, ingleses, franceses y japoneses.

Morris, el embajador americano en Japón, que se hallaba en visita de inspección en Siberia, le dijo al general Graves que el Departamento de Estado le había cablegrafiado que la política americana en Siberia necesitaba que se apoyase a Kolchak.

Ahora, general -dijo Morris- tendrá usted que apoyar a Kolchak.

Graves replicó que él no había recibido ninguna orden del Departamento de Guerra para que apoyara a Kolchak.

El Departamento de Estado es el que dirige esto, no el Departamento de Guerra– dijo Morris.
El Departamento de Estado -le contestó Graves- no me dirige a mí.

Los agentes de Kolchak lanzaron una campaña de propaganda destinada a socavar la reputación de Graves y lograr que fuese relevado de su cargo en Siberia. Empezaron a circular rumores de que el general americano era bolchevique y de que sus tropas estaban ayudando a los rojos. A la vez, todo eso se mezclaba con la más repugnante propaganda antisemita. Una nota típica decía: “Los soldados de Estados Unidos están infectados de bolchevismo. Casi todos son judíos de la parte este de Nueva York que se hallan en constante agitación queriendo amotinarse”.

El coronel John Ward, miembro del Parlamento inglés que actuaba de consejero político de Kolchak, declaró públicamente que al visitar el cuartel general de la fuerza expedicionaria americana había descubierto que “de sesenta traductores y oficiales de enlace, más de cincuenta eran judíos rusos”.

Los propios diplomáticos y agentes norteamericanos contribuyeron a extender la campaña contra el general Graves: “El cónsul americano en Vladivostok -reveló después el general Graves- cablegrafiaba diariamente al Departamento de Estado, sin comentarios, los artículos falsos, difamatorios y procaces que aparecían en la prensa de Vladivostok respecto de las tropas americanas. Aquellos artículos, así como las críticas que se formulaban en Estados Unidos sobre nuestras tropas, se basaban en la acusación de que eran bolcheviques. Esta acusación no podía haberse fundado sobre ningún hecho realizado por las tropas americanas… pero era el mismo cargo que se hacía en Siberia contra todo el que no apoyara a Kolchak, por los partidarios de éste, entre los cuales se contaba el cónsul general, Harris”.

Cuando la campaña contra Graves y sus tropas se hallaba en su apogeo, llegó a su cuartel general un mensaje del general Ivanoff-Rinoff, jefe de todas las fuerzas de Kolchak en Siberia oriental. El mensajero manifestó al general que si contribuía con 20.000 dólares al mes, para el ejército de Kolchak, el general Ivanoff-Rinoff se encargaría de que terminara la campaña de propaganda en su contra.

El general Ivanoff-Rinoff era uno de los oficiales más sádicos que actuaban bajo el mando supremo de Kolchak. En Siberia oriental sus mercenarios asesinaban a toda la población masculina de las aldeas sospechosas de haber albergado bolcheviques; era corriente entre ellos violar mujeres y azotarlas con baquetas. Mataban sin piedad a los ancianos, mujeres y niños. Un joven oficial americano que había sido enviado a investigar las atrocidades cometidas por Ivanoff-Rinoff, se impresionó de tal modo ante lo que vió, que al terminar su informe a Graves exclama: “General, ¡por el amor de Dios!, ¡no me mande nunca más a otra expedición como ésta! ¡A punto estuve de quitarme el uniforme para unirme a aquellas pobres gentes y ayudarlas en todo cuanto pudiera!”

Cuando el general Ivanoff-Rinoff se vió amenazado por un levantamiento popular, Sir Charles Elliot, el alto comisario inglés, visitó al general Graves para manifestarle su preocupación por la seguridad del jefe kolchakista. “Por lo que a mí respecta -le dijo Graves- ¡podía el pueblo traer a Ivanoff-Rinoff ante nuestro cuartel general y colgarle del poste telefónico que está ahí enfrente hasta que estuviese bien muerto, sin que un solo americano levantase siquiera una mano en su defensa!”

El final de Kolchak y sus criminales no sólo fue obra del Ejército Rojo, de batallas ganadas en las trincheras sino de heroicos levantamientos obreros y campesinos. El 4 de enero de 1920 Kolchak abdicó en favor de Denikin y comenzó a replegarse a través del transiberiano. Uno de los vagones que le transportaba iba repleto de oro, joyas y objetos de valor saqueados a lo largo de la guerra. En Irkutsk una insurrección obrera capturó a Kolchak y todo su Estado Mayor deteniendo el tren en el que viajaba en la estación ferroviaria y poco después caían 20.000 de sus hombres en manos del Ejército Rojo. El poder pasó a manos de un Comité Revolucionario de los proletarios de aquella ciudad, que ordenó el encarcelamiento de Kolchak y los suyos en la prisión de la ciudad.

Se produjo entonces un fenómeno que la película tampoco cuenta.

El Ejército Rojo propuso al Comité Revolucionario que fusilara a Kolchak sin ninguna clase de juicio, pero el Comité de la ciudad no cumplió la orden porque quería cumplir con las formalidades propias del caso: juicio, abogado, pruebas, etc. Formaron una comisión investigadora, de la que formaron parte un menchevique, dos eseristas de derechas y un bolchevique.


Pero la ciudad era un hervidero de contrarrevolucionarios emboscados y armados: burgueses, oficiales zaristas, kadetes, etc. Empezaron a circular octavillas calificando a Kolchak de héroe y mártir, preparando el clima para un asalto a la prisión.

Después de varias semanas de trabajo, la comisión de investigación emitió un listado de 18 criminales de guerra, entre ellos Kolchak, proponiendo su fusilamiento. Mientras la comisión se esforzaba por cumplir con su función lo más escrupulosamente posible, el clima en Irkutsk se tornaba irrespirable. Cada día de demora la contrarrevolucion se organizaba más y mejor. Por el otro lado, el retraso estaba sembrando la desconfianza entre los obreros, entre los que se podían producir muchos muertos si la contrarrevolución intentaba el asalto de la cárcel. Los obreros se plantearon, por su parte, asaltar la cárcel y ejecutar a los criminales zaristas sin dilaciones de ninguna clase. Esta situación desencadenó la orden del Consejo Militar Revolucionario de Irkutsk, que ordenaba la ejecución de Kolchak y su “presidente del consejo de ministros” y cuyo segundo punto decía: “Es mejor la ejecución de dos criminales, que desde hace mucho tiempo merecen la muerte, que cientos de víctimas inocentes”.

Así se hizo el 7 de febrero. Los demás criminales de guerra del ejército de Kolchak fueron juzgados el 20 de mayo públicamente en presencia de 8.000 obreros de la ciudad.

(*) Cfr. Jamie Bisher: White Terror: Cossack Warlords of the Trans-Siberian, 2007, http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15027570701539693?journalCode=smil20

Más CO2 a la atmósfera que nunca

Sin energía nuclear después del desastre de Fukushima, las emisiones de CO2 de Japón han alcanzado sus niveles más elevados. Al mismo tiempo, en Alemania donde un 17 por ciento de la energía es de origen nuclear y con 23.000 turbinas eólicas en su país, no puede cumplir su objetivo de reducir las emisiones de CO2 un 40 por ciento para 2020, como le exige el Protocolo de Kyoto.

El vicecanciller alemán Sigmar Gabriel ha dicho que el país va a abandonar su programa de reducción de emisiones de CO2. Para ello ha tenido que batallar contra su ministra de Medio Ambiente, Barbara Hendricks, según el semanario Der Spiegel (1). Es un asunto que Gabriel conoce bien porque anteriormente el ministro de Medio Ambiente era él. Ahora es un conocido partidario de volver a generar energía a partir del carbón porque su país no puede eliminar a la vez con las centrales nucleares y las carboníferas.

Hace tiempo que en Alemania se sabía que el objetivo de Kyoto era de imposible cumplimiento. Para lograrlo Alemania tendría que reducir las emisiones entre 62 y 100 millones de toneladas de CO2 por año en los próximos 16 años. Cerrar completamente las plantas eléctricas de carbón sólo las reduciría en 40 millones de toneladas.

En Japón, según el Wall Street Journal (2), las emisiones de CO2 son más elevadas que nunca coo consecuencia del cierre de las 48 centrales nucleares y la vuelta a las plantas de gas y carbón. En el año que terminó en marzo, Japón ha emitido 1.224 millones de toneladas de CO2, un 1,4 por ciento más en comparación con el año anterior y un 16 por ciento más que en 1990, que es el año de referencia de las emisiones de CO2 en virtud del Protocolo de Kyoto.

A pesar del incremento de las emisiones de CO2, Japón no tiene previsto reabrir las centrales nucleares. Los sondeos muestran que un 60 por ciento de la población se opone a ello. En el futuro Japón deberá, pues, recurrir a centrales convencionales de gas y carbón, lo que incrementará las emisiones de CO2 a la atmósfera.

El esfuerzo internacional por reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, plasmada en el Protocolo de Kyoto, se basa en la errónea concepción termodinámica del “efecto invernadero” según la cual una mayor densidad de dicho gas en la atmósfera incrementa las temperaturas, lo que sería la causa del calentamiento del planeta.

No obstante, esta concepción es errónea. A pesar del incremento de las emisiones de CO2, la temperatura no ha aumentado en los últimos años. Las oscilaciones en la temperatura del planeta no dependen de la concentración atmosférica de CO2 sino de los ciclos de radiaciones solares.

(1) Gabriel verkündet Abkehr von Klimaschutzzielen, 16 de noviembre, http://www.spiegel.de/politik/deutschland/gabriel-beim-klimaschutz-ist-das-ziel-nicht-zu-halten-a-1003183.html
(2) Japan CO2 Emissions Worst on Record, 17 de noviembre, http://blogs.wsj.com/japanrealtime/2014/11/17/japan-co2-emissions-worst-on-record/

Desarticulada una red de sacerdotes pedófilos en Granada

Diez religiosos y dos seglares de la diócesis de Granada han sido apartados de sus funciones tras una denuncia de pederastia que investiga el Juzgado de Instrucción 4 de Granada bajo secreto de sumario.
El caso se ha abierto después de una denuncia de la víctima ante el fiscal superior de Andalucía.

La red, que actuó impunemente durante varios años, la componían 12 personas, 3 sacerdotes sobre los que pesa una acusación de abuso sexual a menores, 7 religiosos y 2 seglares que están acusados de encubrir el delito. Los abusos se llevaron a cabo en distintas residencias católicas de la provincia de Granada.

El subdelegado del Gobierno en la provincial andaluza, Santiago Pérez, no descarta detenciones, aunque ha dicho que no cree que haya una red de pederastia en la Iglesía Católica.

El denunciante es un profesor que actualmente ejerce en una universidad del norte, al parecer Pamplona. Actualmente cuenta con 24 años y pudo sufrir abusos desde los 12 hasta la mayoría de edad.

Además de esa denuncia se esperan otras procedentes de otras cuatro víctimas más de abusos sexuales a niños y menores de edad. Una de ellas podría ser una mujer.

Se trata, hasta el momento, de la mayor red de abusos sexuales del clero descubierta en España. El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, intentó ocultar lo ocurrido y se esperaba que el lunes hubiera dado explicaciones ante el Plenario de la Conferencia Episcopal, pero no acudió al acto.

Martínez está ligado a los movimientos más fascistas de la Iglesia Católica, en concreto Comunión y Liberación, y no mantiene una buena relación con algunos sectores católicos de Granada. El propio comunicado emitido el lunes concluye con un cierto tono exculpatorio hacia los religiosos acusados.

Aunque le obligaron a suspender a los tres religiosos acusados, Martínez no tomó ninguna medida contra los encubridores. Además, las tres plazas vacantes fueron otorgadas a otros tres sacerdotes que también están siendo investigados.

‘Garrison State’

«En los últimos años los servicios estadounidenses de información han aumentado drásticamente la escala de sus operaciones encubiertas», publicaba ayer el New York Times.

Los funcionarios de, al menos, 40 organismos gobernamentales que se ocupan de la investigación de diversas infracciones no se presentan a sí mismos tal y como son sino como empresarios, beneficiarios de prestaciones sociales, manifestantes, traficantes de drogas e incluso médicos o sacerdotes.

Hace tiempo que el Estado burgués se esconde, pasa a la clandestinidad, rodeándose de misterio. Estados Unidos está sometido a lo que allá llaman «Garrison State», algo así como un «Estado asediado», una denominación acuñada por Harold Lasswell en 1941 (1) que describe a un Estado burgués que sólo se preocupa por su propia seguridad interna y externa. El recurso a la fuerza y a las acciones cladestinas pasa a ocupar un lugar preponderante. La legalidad, el Estado de Derecho, los derechos humanos… de toda esa parafernalia ya nadie se acuerda. ¿Para qué?

La política se ha hecho invisible. Nada es lo que parece. Antes cuando alguien pensaba en conquistar el poder político, lo asociaba al gobierno, o al ejército, o al parlamento, o a los bancos, o a los monopolistas, o a algo o alguien. Ahora ya no es posible concretarlo en nada. Sabemos que existe algo así pero ni sabemos dónde está, ni quién forma parte de él. Los que quieran «tomar el poder», ¿a dónde tienen que ir?, ¿contra quién tienen que ir?

Un informe realizado en 1954 por la Comisión Doolittle respaldó la necesidad de las operaciones encubiertas con la excusa de la lucha contra los comunistas: «Nos enfrentamos a un enemigo implacable cuyo objetivo confesado es la dominación del mundo por cualquier medio y a cualquier coste. No hay normas que rijan ese juego, ni se aplican reglas aceptables de conducta». En defensa de las acciones encubiertas el Informe añadía: «Debemos aprender a subvertir, sabotear y destruir a nuestros enemigos, utilizando para ello medios más contundentes, imaginativos y eficaces que los que se vienen empleando contra nosotros».

Hasta finales de los años sesenta, la CIA había llevado a cabo cientos de operaciones encubiertas por todo el mundo, gastando en ellas la mitad de su presupuesto anual. Si, como dice el New York Times, ese porcentaje ha subido últimamente, ya de la vieja política burguesa queda muy poco. Nadie sabe de dónde viene ni a dónde va. ¿Qué es, pues, lo que controlan los políticos? Respuesta: nada.

En los ochenta, con Reagan las operaciones encubiertas pasaron a llamarse «actividades especiales». Ya no eran sólo acciones en el exterior sino que en el interior también se incrementaron notablemente. ¿Qué es lo que hoy está en claro en la política burguesa?

Ahora a las viejas formas de acción encubierta Estados Unidos ha añadido las nuevas, procedentes de internet, poniendo en ellas sus esperanzas para crear las condiciones que permitan intervenir e imponer un cambio político y social en el mundo entero. Los espías se infiltran en los foros en línea participando en «operaciones de bandera falsa» para desacreditar a determinadas víctimas propiciatorias.

Un informe de 2011 presentado al Comité de Relaciones Internacionales del Senado llama a reforzar la presencia del imperialismo en las redes sociales porque es donde se comunican las actuales y futuras generaciones. De ahí la estrategia de Estados Unidos de protagonismo creciente en internet para poder influir en el pensamiento y las acciones de la juventud.

Aquel mismo año la página web antiwar.com advirtió que los sitios de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela iban a ser objeto de ataques informáticos por parte de la CIA. En el caso de Nicaragua, el motivo fue la solidaridad expresada por Daniel Ortega hacia el dirigente libio Gadafi.

En Venezuela el canal TeleSur también fue el blanco de ataques informáticos, a pesar de que no tomara partido a favor de Gadafi. Tanto Nicaragua como Venezuela fueron atacados y tuvieron que cerrar por un período de tiempo.

La información de antiwar.com apuntaba a Anonymous como responsable de la piratería de la CIA, no siendo la única ocasión en la que Anonymous actúa en sintonía con el imperialismo. En plena Primavera Árabe Anonymous envió mensajes «al pueblo de Libia» contra Gadafi y varias cuentas de Twitter asociadas a los piratas expresaron su indignación por las declaraciones de Daniel Ortega favorables a Gadafi.

El 19 de febrero de aquel año 2011 Anonymous atacó la web del gobierno venezolano para que los usuarios de internet no pudieran acceder a ella. Otro medio venezolano objeto de los ataques de Anonymous ha sido la web de los movimientos sociales aporrea.org, que replicó difundiendo sus sospechas sobre las oscuras conexiones de Anonymous con USAID y el imperialismo (2).

Pero el espionaje consiste rizar el rizo: alguno dirá que hace unos años Anonymous también logró bloquear el servidor de la CIA… ¿Será que la CIA se bloquea a sí misma?

¿Qué es verdad y qué es mentira en la política burguesa actual?

(1) The Garrison State, American Journal of Sociology, vol. 46, núm. 4, enero de 1941, pgs. 455 a 468.

(2) ¿Quién es Anonymous, realmente? (http://www.aporrea.org/medios/a136484.html), AnonymOus, ¿Una red confundida, manipulada o instrumento camuflado del imperio?, (http://www.aporrea.org/medios/n174782.html), Anonymous ataca al gobierno venezolano, (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=120834)

Para impedir nuevos levantamientos Misuri está bajo el estado de emergencia

El lunes el gobernador del Estado de Misuri, Jay Nixon, impuso el estado de emergencia durante treinta días. En un comunicado Nixon explica la medida basándose en la inminencia de que el Gran Jurado haga públicas sus conclusiones respecto a la muerte del joven Michael Brown, abatido por disparos del agente de la policía Darren Wilson en Ferguson el pasado 9 de agosto. «Inmediatamente después de su muerte las protestas pacíficas fueron boicoteadas por escenas de violencia y destrucción. Esa violencia no representa a Misuri, y no puede repetirse», dijo Nixon.
El gobernador ha solicitado la presencia de la Guardia Nacional, el alcalde de Ferguson, Francis S. Glay, ha señalado que «en ningún caso los soldados serán situados en primera línea, frente a los manifestantes».
Con la presencia de cuerpos militares Nixon pretende enfriar cualquier conato de violencia antes de que esta pudiera iniciarse. En la memoria de los estadounidenses todavía arden las imágenes de unas protestas de furia inusitada, los peores disturbios raciales que ha conocido Estados Unidos en los últimos veinte años. Fue tal el grado de indignación que la policía local fue relevada de custodiar las manifestaciones, mientras que, por orden de la Casa Blanca, la Fiscalía General iniciaba una investigación paralela dirigida por el FBI.
Más de tres meses después de los sucesos sigue sin saberse cuáles fueron las circunstancias reales de la muerte de Brown. El policía que disparó siempre ha sostenido que fue agredido por el joven y que temió por su vida. La familia de Brown y varios testigos lo niegan, y no faltan quienes hablan de una ejecución a sangre fría. Tampoco ayudó a la concordia la labor policial durante las semanas siguientes, con la presencia en las calles de unidades antidisturbios fuertemente militarizadas, mientras los mandos se negaban a hacer pública la identidad del oficial que apretó el gatillo y la espiral de indignación amenaza con desbordarse en las calles, transformadas cada atardecer en el escenario de una batalla campal.
Está previsto que el Gran Jurado decida en breve si hay que procesar a Wilson. Sus integrantes han pasado las últimas semanas revisando las pruebas e informes periciales y repasando testimonios de numerosos expertos y testigos. Muchos analistas, como Katharine Q. Seelye, del New York Times, opinan que el estado de emergencia y la presencia de la Guardia Nacional pueden considerarse como indicios de que el Gran Jurado exonerará al agente.
Fuente: Ria Novosti, http://sp.ria.ru/international/20141118/163124202.html

Rusia se defiende de la propaganda de guerra del imperialismo

A finales de este año la CNN, una marca propiedad del monopolio Time Warner, pondrá fin a sus emisiones en Rusia. En 2010 Rusia limitó hasta el 50 por ciento la participación del capital extranjero en las empresas de radio y televisión, tope que este año 2014 se ha reducido al 20 por ciento. Además, en 2009 el organismo ruso que regula las telecomunicaciones, Roskomnadzor, exigió a los canales de televisión extranjeros distribuidos por las redes rusas por cable o satélite la tramitación de una licencia local, que la cadena de televisión estadounidense CNN no ha obtenido.

Por otra parte, Rusia ha pasado a la ofensiva en el terreno de la información. Para contrarrestar la visión occidental de las noticias, el 11 de noviembre presentó un proyecto informativo multimedia, con oficinas en más de 30 países, que constituirá la versión para el exterior de la agencia oficial Rusia Hoy, la antigua RIA Novosti.

La nueva marca, «Sputnik», es una agencia de noticias en internet con emisiones de radio en una treintena de idiomas y va dirigida exclusivamente a audiencias extranjeras. La nueva plataforma en línea sputniknews.com se basa en las tres webs de RIA en inglés, español y árabe, a las que se sumará a partir de diciembre un servicio en chino, y contará con redacciones multimedia en 34 países.

En la presentación el director general de Rusia Hoy, Dmitri Kisiliov, subrayó que «Sputnik» está «en contra de la propaganda agresiva que alimenta actualmente el mundo unipolar, una visión que es irreal». Por ello, «vamos difundir una visión más multipolar, más cercana en cada país a sus intereses, cultura y tradiciones».

«Creemos que el mundo está cansado de la propaganda machacona de un mundo unipolar, está cansado de que haya un país que se considera excepcional, exclusivo», en alusión a EEUU, y «vamos a dar un punto de vista alternativo», insistió el periodista, considerado uno de los ideólogos del gobierno de Putin.


«Decir lo que otros callan» o mostrar «el otro lado de la noticia» son los «leitmotiv» de la nueva marca informativa rusa en el exterior. Para llevarlo a cabo, la plataforma cuenta con redacciones regionales en 17 países del antiguo espacio soviético y otras tantas en 17 ciudades de Europa, Asia, Estados Unidos y Latinoamérica (Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro y México DC).

Además de las páginas web, las emisiones de radio, en 30 idiomas, se esperan que alcancen en 2015 las 800 horas diarias, desde estudios en 130 ciudades. Cada oficina regional multimedia -donde habrá también centros de prensa-, cuenta con entre 30 y 100 trabajadores, indicó Kisiliov.

El gobierno de Kiev prepara una guerra total en el Donbas

En contra de los acuerdos firmados el 5 de septiembre en Minsk por los representantes del gobierno Kiev y de las milicias del sudeste, con la mediación de Rusia y de la OSCE, Ucrania concentra armamento y tropas cerca de la línea del frente.

El alto el fuego oficialmente en vigor se viola con regularidad y Moscú ha presentado pruebas de ello en una reunión de la OSCE.

En declaraciones al diario alemán Bild el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha reconocido que su gobierno baraja distintos escenarios de desarrollo de los acontecimientos en Donbas y está preparado incluso para una guerra total: «No tengo miedo a una guerra contra las tropas rusas y nos hemos preparado para el escenario de una guerra total«.

El Ejército ucraniano, agregó, tiene ahora una situación mucho mejor que hace cinco meses, cuando comenzó la operación en el este de Ucrania, y los soldados ucranianos «están mostrando que son capaces de defender su país».

En Ucrania la información destinada a los ucranianos
y a los extranjeros, son dos cosas diferentes. En los foros internacionales Kiev asegura que no considera un escenario bélico. «No queremos guerra, queremos la paz y luchamos por los valores europeos, pero Rusia no respeta los acuerdos», aseveró Poroshenko, subrayando que Kiev cuenta con el «apoyo del mundo entero».

Ucrania se ha esforzado por poner en práctica los protocolos de paz, según Poroshenko, y está dispuesta a buscar una fórmula de compromiso, ya que considera que el conflicto de Donbás no tiene una solución militar.

El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores Pavel Klimkin dijo en otra entrevista concedida a los periodistas alemanes que las autoridades
de Ucrania buscan una solución política al conflicto. El jefe de la
diplomacia ucraniana no quiso comentar que, casi simultáneamente, el
portavoz de la SBU Lubkivski prometió en directo en la televisión
nacional pasar pronto a las operaciones activas.

Ante esta amenaza, el dirigente de la República Popular de Donetsk, Denis Puchilin, ha llamado a Kiev para fijar inmediatamente la fecha de nuevas negociaciones en la ciudad de Minsk. «No habrá ninguna reunión», respondió Kiev. Existe la impresión de que Kiev se está preparando para la guerra, ya que sólo es en ese caso las negociaciones sobre una solución pacífica pierden su significado, advirtió Konstantin Zatulin, director del Instituto de la CEI.

«Creo que las autoridades ucranianas han puesto proa hacia una provocación del ejército, en un intento de demostrar fuerza. Por esta razón no necesitan conversaciones en Minsk. Las autoridades de ucrania ven en la guerra una salida a la difícil situación en el interior del país, vinculada a los resultados de las elecciones de diputados de la Rada Suprema, a la formación de una coalición y al reparto de las carteras ministeriales en el gobierno. No excluyo que las informaciones sobre la negativa a negociar en Minsk se expliquen precisamente de esa forma».

La guerra entre el gobierno golpista de Kiev y los independentistas de
Donbas comenzó en abril. Según el último balance de la ONU ha causado al
menos 4.132 muertos (incluidos los 298 ocupantes del Boeing malasio
derribado sobre la provincia de Donetsk en julio de este año) y casi
10.000 heridos.

La misión de observación de la OSCE parece estar en buena posición para presentar una evaluación objetiva de los hechos. Sin embargo, recientemente ha «metido la pata»: Kiev ha acusado a sus observadores de revelar secretos militares. Más tarde Kiev se retractó de sus declaraciones sobre este asunto. La OSCE se ha hecho más leal a Kiev. La misión ha publicado recientemente su informe sobre los disparos contra una escuela en Donetsk que causó dos muertos entre los estudiantes. Tras una inspección del escenario del crimen, los observadores de la OSCE llegaron a la conclusión de que los disparos se realizaron en la dirección norte-oeste, es decir, desde la zona controlada por el ejército ucraniano. Sin embargo, en la información correspondiente a los medios de comunicación, el pasaje con la indicación de la dirección de los disparos de cohetes ha desaparecido.

Las especulaciones sobre los movimientos en el Donbass de convoyes militares no identificados, que Kiev, la OTAN y Estados Unidos atribuyen a Rusia, han sido calificados por el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Alexander Lukashenko, de «esperpentos». No hay pruebas, no hay fotos en las redes sociales que confirmen las acusaciones. No obstante, la campaña contra Rusia lleva agua al molino de los que apoyan un escenario agresivo de los acontecimientos.

Cuando las calles se regaron con sangre y luego con olvido

En plena guerra de Corea, el 10 de marzo de 1952, Stalin removió las aguas internacionales ofreciendo a las potencias imperialistas la firma de un tratado de paz con Alemania, el restablecimiento de la unidad alemana y la retirada de las fuerzas de ocupación en el año siguiente a la firma del acuerdo.

La oferta cayó en saco roto. El mundo estaba al borde del abismo nuclear. Francia estaba a punto de firmar el tratado internacional por el que se restablecía el ejército alemán camuflado dentro la Comunidad Europea de Defensa.

Un mes antes, en febrero, el gobierno de Corea del norte acusó a las fuerzas aéreas de Estados Unidos de lanzar napalm y bombas bacteriológicas portadoras de plagas. China confirmó la noticia. En Corea del norte brotaron epidemias y varios organismos internacionales emprendieron investigaciones para verificar la validez de las acusaciones, que finalmente se confirmaron.

En París el Movimiento por la Paz convocó dos semanas de luchas contra las armas biológicas y catorce encuentros regionales para exigir el fin de la guerra de Corea.

El detonante fue la visita del general Ridgway para tomar posesión de su cargo como comandante en jefe de la OTAN en Europa. Matthew Ridgway era un asesino especialmente repudiado, ya que durante la Guerra de Corea había estado al frente de las fuerzas que lanzaron las armas bacteriológicas. «El pueblo de Paris nunca va a tolerer a un criminal de guerra en la capital», dijo el PCF al inicio de la campaña.

Los sindicatos de la CGT llamaron a seguir el ejemplo de los trabajadores japoneses, que habían participado masivamente en la protesta contra el general «de la peste y el tifus».

Siguiendo el Plan Cloven el gobierno francés prohibió las manifestaciones. Durante la guerra fría los imperialistas prohibieron la lucha por la paz. Pero entonces los comunistas eran de verdad, no como ahora, así que a pesar de la prohibición mantuvieron las convocatorias y varios días antes, cuando empezó la distribución de folletos por los barrios, volvió a aparecer una represión policial sin precedentes, seguida de detenciones.

Durante una primera manifestación celebrada el 23 de mayo se produjeron graves choques entre los manifestantes y la policía, que detuvo a 279 personas, de las que 42 fueron encarceladas y sometidas a juicio.

Ridgway llegó a Paris el 27 de mayo, atravesando la ciudad con una nutrida escolta policial hasta el Arco del Triunfo. En Villejuif los manifestantes, dirigidos por su alcalde, Louis Dolly, trataron de bloquear el cortejo oficial y desplegaron una pancarta en la Avenida de Italia, una de las arterias más importantes del sur de la capital francesa.

Por la mañana detuvieron al redactor jefe de L’Humanité, André Stil, acusado de violar una ley de 1848 por convocar manifestaciones públicas, armadas o no. Por la tarde, tras la tradicional subida al Muro de los Federados en homenaje a la Comuna de París, los manifestantes salen a la calle enarbolando retratos de André Stil como otros tantos llamamientos a la lucha.

Entonces las manifestaciones no eran una fanfarria sino que se organizaban meticulosamente como auténticas guerras de movimientos por las calles. El sitio web del PCF de Aubervilliers resume así los minuciosos preparativos:

«Se aprobaron y programaron las rutas de las marchas. El criterio de organización fue el de la ‘bola de nieve’: pequeños grupos que se unen y desplazan hasta el lugar acordado, donde se unen con otros grupos. Y se deben formar columnas de militantes de los suburbios y de los distritos periféricos para entrar en París. Los coches se encargarán de llevar el material a la manifestación: nada de banderas sino pequeñas pancartas a veces en chapas metálicas, fijadas en grandes palos de madera. Sin los materiales usuales de las manifestaciones, los grupos se deben organizar para ser muy móviles y capaces de enfrentarse a la ofensiva de la policía. Obviamente, la prueba va a ser muy dura: los locales [del PCF y los sindicatos] se equiparán como enfermerías de campaña y se prepararán vehículos destinados al transporte de los heridos a la clínica de Bluets»(1).

Tal como habían previsto el PCF y la CGT, la policía colocó controles de carretera en las puertas de acceso a París para impedir los desplazamientos de las columnas de manifestantes desde los barrios obreros de la periferia. Para superar los controles, en la primera línea se pusieron los militantes de choque, que en aquella época en París eran los veteranos, militantes expertos, resistentes que habían luchado contra la fascismo durante la guerra. La avalancha humana tiene tal fuerza que los primeros puestos de control de la policía ceden. Los manifestantes vuelcan los vehículos de la policía, asedian e incendian la comisaría de la calle de la Banca.

Fue el choque más duro. Sin embargo, una vez recuperados del efecto sorpresa, la policía trató de volver a controlar los movimientos de las masas por las calles con las armas de fuego en la mano. Un sargento disparó y el comunista argelino Hocine Belaid cayó cerca de una tienda de ropa. Aunque le trasladaron rápidamente a un hotel y luego en coche a la clínica de Bluets, murió sin recuperar la conciencia (2).

Por la tarde siguieron los enfrentamientos. Unos 600 manifestantes resultaron heridos y uno de ellos, el tornero Charles Guénard, antiguo miembro de la resistencia, combatiente de los Franco-Tiradores y Partisanos y concejal comunista del ayuntamiento, murió meses más tarde como consecuencia de las heridas recibidas. La policía detuvo a más de 700 manifestantes, a los que molió literalmente a golpes. Fueron procesados y sometidos a juicio otros 140 manifestantes.

El gobierno estaba lanzado a una ofensiva total. En varios puntos de Francia la policía registró las sedes del PCF, de las juventudes comunistas y de la CGT, cuyo secretario general, Benoît Frachon, tuvo que pasar a la clandestinidad, de la que no regresó hasta finales del año siguiente, cuando la tensión se calmó. Detuvo y sancionó a los militantes por hacer pintadas y pegar carteles, e incluso intentó levantar la inmunidad parlamentaria de los diputados comunistas y abrió varias causas judiciales por delitos contra la seguridad interior del Estado.

Cuando en junio del siguiente año se celebró el 29 Congreso de la CGT, el secretario general del sindicato, que seguía en la clandestinidad, sólo pudo hacer una breve aparición para saludar a los congresistas. El punto principal que se aprobó fue el de iniciar una campaña por la liberación de los que aún seguían presos en las cárceles por la manifestación del 28 de mayo del año anterior.

Unos días después, el 14 de julio, aniversario de la Revolución Francesa, se celebró una gigantesca manifestación para exigir la liberación de los presos políticos. Entre las organizaciones que se sumaron a la convocatoria del PCF y la CGT estaba el Movimiento por las Libertades Democráticas en Argelia, cuyo dirigente, Messali Hadj, estaba en situación de arresto domiciliario. El numeroso proletariado norteafricano (tunecinos, marroquíes) que participó añadió consignas anticoloniales a la exigencia de liberación de los presos políticos. En plena festividad nacional francesa aparecieron banderas argelinas y consignas a favor de la independencia.

La manifestación coincidía con un desfile militar en el que participan los paracaidistas del ejército que habían vuelto de la guerra de Indochina. Una vez finalizado aquel acto, atacaron al proletariado en la otra manifestación sin que la policía tratara de impedirlo. Al final, cuando la marcha estaba a punto de disolverse, la policía cargó contra los manifestantes, desencadenándose una verdadera batalla campal. 20 furgonetas de la policía ardieron en llamas, los antidisturbios volvieron a desenfundar sus armas y dispararon indiscriminadamente contra la multitud, asesinando a 7 personas e hiriendo a otras 140 en pleno centro de París (3).

Entre los responsables de la masacre, además de Baylot y Dides y otros parecidos, estaba Maurice Papon, prefecto general de policía, un vichysta que años después, en 1988, fue condenado por crímenes contra la humanidad cometidos durante la ocupación nazi de Francia. Pero en 1953 la policía tuvo pleno apoyo de todos los partidos parlamentarios, excepto del PCF, que calificó los hechos como una provocación. La burguesía orquestó una campaña para prohibir las manifestaciones y, de hecho, hasta 1968 el Primero de Mayo no se volvió a celebrar por las calles. La fiesta del 14 de julio acabó aún peor: la Revolución Francesa jamás se ha vuelto a celebrar con manifestaciones populares.

Uno de los comunistas asesinados era Maurice Lurot, a quien una bala atravesó el corazón. Muchísimos años después, el 21 de setiembre de 1995, su hijo escribió una carta a L’Humanité Dimanche, en la que decía: «Cada año, mientras todos bailan, busco con lágrimas en los ojos una palabra que me reconforte en L’HD [Humanité Dimanche]. Cada año mi padre es asesinado de nuevo por los camaradas, por su olvido». En efecto, el olvido es ese crimen que cometemos cada año. No es el crimen que cometen contra nosotros, sino nuestro propio crimen. Olvidamos que lo poco que tenemos se lo debemos a quienes, como Maurice Lurot, Abdellah Bacha, Larbi Daoui, Abdelkader Trari, Mouhoub Illoul, Tahar Madjine y Amar Tadjadid, dieron su vida por lo mismo por lo que nosotros seguimos luchando ahora.

A pesar de los asesinatos, el Plan Cloven y la represión policial fracasaron estrepitosamente. Lograron que casi medio millón de militantes abandonara el PCF entre 1946 y 1953, pero siguió siendo el primer partido de Francia. Nadie destruyó al PCF, que también se destruyó a sí mismo. Se ahorcó con la soga del olvido de lo que había sido y de lo que quiso ser.

(1) http://pcfaubervilliers.fr/spip.php?article246
(2) Vídeo del funeral de Hocine Belaid: http://www.cinearchives.org/Films-447-189-0-0.html
(3) Daniel Kupferstein: Les balles du 14 juillet 1953, http://vimeo.com/99715119

Más información:
La CIA utilizó a los secuaces de Tito para luchar contra los comunistas (Plan Cloven 1)
Una policía paralela para acabar con los comunistas (Plan Cloven 2)

El chantaje del FBI a Martin Luther King

El miércoles el diario New York Times publicaba una carta de 1964 dirigida por el FBI a Martin Luther King de manera anónima, según parece con el propósito de incitarle al suicidio. La carta había sido descubierta por Bervely Gage, una historiadora de Yale, mientras investigaba documentos biográficos de Hoover.

La carta ocupa una única página mecanografiada. Muestra el odio visceral de la policía federal estadoundense, dirigida entonces por J. Edgar Hoover, a Luther King y al movimiento por los derechos civiles. El racismo de Hoover es conocido. El mismo Presidente Johnson se lo reprochó.

La carta le trata de «completo impostor», «arrastrado», describiéndole como el «demonio», «una bestia anormal». «No puedes creer en Dios y actuar como lo haces», añade la carta.

Según Gage, la carta la escribió un adjunto de Hoover, William Sullivan, que la envió junto con una grabación de audio para demostrar que Luther King mantenía una relación extraconyugal. «Escucha, saboreala, animal anormal», le decía la carta. «Te hemos grabado todos tus adulterios, tus orgías sexuales, desde hace tiempo. Esto no es más que una pequeña muestra».

La carta continuaba: «No te queda otra cosa que hacer, ya sabes de qué se trata», lo que aparentemente es una invitación al suicidio. Cuando recibió esta carta Luther King le contó a un amigo que alguien quería matarle.

El anónimo formaba parte del Programa Cointelpro de destrucción de cualquier organización progresista y reivindicativa en Estados Unidos. No fue la única carta amenazante que recibió Luther King. El FBI, que tenía a un infiltrado en la jerarquía de su congregación religiosa, le envió también otros anónimos amenazándole con revelar más informaciones si no abandonaba su lucha por los derechos civiles.

El mismo día de su asesinato, la oficina del FBI en Mississipi lanzó dos nuevos programas de desinformación utilizando rumores para desacreditarle ante los negros pobres. En el momento de su asesinato el FBI le vigilaba desde un edificio al otro lado de la calle. Los policías del FBI fueron los primeros que acudieron para proporcionarle los primeros auxilios.

El FBI comenzó a investigar a Luther King y a su congregación religiosa en 1961 por orden de Robert F. Kennedy. El intento de probar que Martin Luther King era comunista se debía a que los racistas creían que los negros del sur habían estado hasta el momento felices con su situación, pero que estaban siendo manipulados por comunistas y agitadores extranjeros.

Al año siguiente el FBI creyó descubrir que uno de los ayudantes de Martin Luther, Hunter Pitts O’Dell, mantenía relaciones con el Partido Comunista de Estados Unidos. Otro de los consejeros más importantes de King, Stanley Levison, también tenía relaciones con el Partido Comunista. Stanley Levinson, abogado, había tenido relaciones con el partido comunista a lo largo de negociaciones comerciales, pero el FBI rechazó los informes que indicaban que no tenía ninguna asociación con ellos.

El FBI intervino los teléfonos en las casas y oficinas de King y Levison, así como en los hoteles donde se hospedaban cuando estaban de viaje por el país. El FBI informó de ello a Robert Kennedy y al entonces presidente John F. Kennedy, quienes intentaron persuadir a King de que se apartara de Levison fallidamente.

Por su parte, Martin Luther negó categóricamente tener relaciones con los comunistas, diciendo en una entrevista «que había tantos comunistas en su movimiento de libertades como esquimales en Florida»; Hoover respondió acusándolo de ser «el mentiroso más grande del país».

Como no pudieron encontrar nada contra Luther King, las investigaciones del FBI se centraron en desacreditar su vida privada. En primer lugar intentaron probar que era un marido infiel. Las grabaciones, algunas de ellas hechas públicas tiempo después, no aportaron ninguna prueba concluyente al respecto.

El FBI distribuyó informes sobre las supuestas infidelidades conyugales a periodistas amigos, aliados, a las fuentes de financiación de su congregación religiosa e incluso a la propia familia de Luther King.

Hoover no admitió que el Papa de Roma recibiese a un tipo «asqueroso», según palabras textuales escritas por el propio Hoover en un documento, o que se le concediese a Luther King el Premio Nobel de la Paz, anotando que «también podrían concederle el premio al mejor gato callejero». La expresión «gato callejero» (alley cat) se utilizaba frecuentemente para referirse a aquellas personas que llevaban una vida díscola y promiscua sexualmente.

Finalmente, el FBI abandonó sus investigaciones sobre la vida privada de Martin Luther para concentrarse en la congregación religiosa y el movimiento Black Power. Pero después de que en marzo de 1968 una manifestación en Memphis fuese acaparada por el Black Power, Hoover lanzó una nueva campaña de descrédito contra Luther King.

Luther King fue asesinado de un tiro en la garganta el 4 de abril de 1968 mientras estaba en el balcón de una habitación de un motel en Memphis.

La mayor parte de los informes y grabaciones con las escuchas telefónicas realizadas a Luther King continúan clasificadas como secreto debido a una demanda judicial presentada en 1977 por Bernard Lee, uno de sus colaboradores, quien consiguió que permanecieran selladas a lo largo de los siguientes cincuenta años, hasta 2027.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies