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El viernes fue asesinado en Moscú Boris Nemtsov, uno de los dirigentes de la oposición política contra Putin. Ayer por la mañana los medios titulaban que la gigantesca manifestación que deambuló por las calles del centro de la capital rusa la integraban los “partidarios de la oposición”, por lo que se trataba de una manifestación contra el gobierno actual, sobre el que recaen las sospechas de haber inducido el crimen.
Pero alguien tan cercano a Putin como el dirigente checheno Kadyrov, que se ha depilado completamente los pelos de la lengua, ha dicho en público que el asesinato de Nemtsov es una maniobra de desestabilización contra el actual gobierno del Kremlin, que imputa a la CIA.
Putin también se ha manifestado contra el asesinato y, además, no es el beneficiario del mismo sino más bien al contrario, por lo que la intoxicación nos trata de engañar otra vez. Lo más probable es que entre los manifestantes también hubiera partidarios del gobierno actual, e incluso lo más probable es que éstos fueran mayoría.
Hay varias razones que mueven a pensar de esa manera. La primera es que nadie se ha hecho eco de las consignas de la manifestación, entre las cuales no se escucharon gritos contra Putin.
La segunda es que, a pesar de que han tratado de pintar a Nemtsov como “el corazón” de la oposición política contra el gobierno ruso y que, además, a dicha oposición la pintan como muy numerosa, todo ello es falso. Se trata de otra mentira de la prensa imperialista porque… se le coje antes al mentiroso que al cojo.
El año pasado en Rusia se realizó un sondeo (*) en el que sólo un 45 por ciento de los rusos conocía el nombre de Nemtsov, a pesar de lo cual fuera de Rusia todos los medios de propaganda se han referido a él como “el conocido dirigente de la oposición”.Por otro lado, del porcentaje de quienes le conocían, sólo un 1 por ciento manifestó tener “confianza” en él.
Ahora pongánse Ustedes por un momento en el pellejo del gran zar Putin y piensen de manera maquiavélica y retorcida: ¿se preocuparían por un político en quien menos del 0,5 por ciento manifiesta tener confianza? Luego hagan esa misma pregunta al revés: asesinar a alguien a quien ni la mitad de la población conoce y organizar luego una gran manifestación pública por la calle, ¿no supone dar a conocer a alguien que hasta entonces era desconocido?, ¿a quién le interesa eso?, ¿a Putin?, ¿pero Putin es idiota o qué?
(*) Узнаваемость оппозиционных политиков, http://www.levada.ru/07-02-2014/uznavaemost-oppozitsionnykh-politikov



Pero cuando visité España a principios de 2015, las cosas habían cambiado, sin duda. Habían desaparecido las mareas constantes y pegatinas en las ventanas de los bancos. Era extraño. Mientras que los grupos anti-desalojo como PAH (Plataforma de Afectados por Hipotecas) o STOP DESHAUCIOS (Basta de Desalojos) continúan con éxito en aplazar los desahucios de las familias de la clase trabajadora a través de España, me dijeron que el número de seguidores había reducido. Pero este cambio no fue simplemente por la época de frío o por el malestar que afecta a casi todos los movimientos sociales en el Oeste; era el producto de otras circunstancias preocupantes, a saber, la aplicación de la Ley Mordaza que desde diciembre del 2014 criminaliza la protesta pública y las movilizaciones, que recientemente han convertido a España en uno de los centros más vibrantes de los movimientos sociales en el mundo.
La represión y la desmovilización Al pasar por la Puerta del Sol un domingo por la tarde, a finales de enero, me di cuenta de cómo dos policías se acercaron a un grupo de unos siete u ocho manifestantes ancianos que sostenían una pancarta en protesta por los recortes a los servicios sociales. Tras lo que pareció un momento de tensión, uno de los organizadores sacó una hoja en blanco de su mochila y lo agitó en el rostro de los oficiales, que finalmente se alejaron. Para mí, este parecía un lugar extraño para ese espectáculo, especialmente después de haber asistido a muchas reuniones no autorizadas y marchas que comenzaron en esta plaza. Pero todo eso ha cambiado desde que se aprobó una de las legislaciones más polémicas, la ley mordaza, que prohíbe la protesta en la vía pública sin permiso. Dependiendo del contexto, uno puede ser multado en cualquier lugar entre 30.001-600.000 euros por no tener la debida autorización.
Mientras que en los EE.UU., lugar de nacimiento del complejo industrial de prisiones, encierra manifestantes en la cárcel por la más pequeña de las infracciones, esta Ley Mordaza pretende criminalizar y apagar los movimientos sociales de España por medio de quebrarlos económicamente. Aprobada por el Congreso el 11 de diciembre de 2014, la Ley Mordaza, conocida formalmente como la Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana, fue aprobada con el apoyo de la derecha, el Partido Popular (PP) pro-austeridad, el Partido Aragonés, y la Unión del Pueblo Navarro. El total de las 45 infracciones se clasifican en tres categorías: infracciones muy graves (con multa entre 30.001-60.000 euros), infracciones graves (601 a 30.000 euros) y las infracciones leves (100-600 euros). «Las infracciones menores» incluyen insultar a la policía, y la ocupación y presencia en casas ocupadas (que busca destruir el movimiento anti-desalojo y de ocupantes ilegales), o las reuniones o manifestaciones en espacios de tránsito público, mientras que las «infracciones graves» prohíben las protestas masivas en frente del Senado y el Congreso (una respuesta directa a las movilizaciones como «Rodea el Congreso» del 25 de septiembre de 2012), los intentos de bloquear los desalojos (señalización de un golpe represivo de las acciones directas valientes del movimiento de vivienda español), o la grabación y fotografiar a la policía (criminalizar efectivamente cualquier referencia grabada de la policía en España). En su defensa de la ley ante el Congreso, el portavoz del Partido Popular, Conrado Escobar, afirmó que las protestas «serán más libres porque estarán protegidas de los más violentos». A través de España, muchos han argumentado, con razón, que esta ley señala un regreso peligroso a la legislación fascista, especialmente preocupante dado el legado del dictador Francisco Franco, que gobernó España durante décadas.
En este clima de represión, la policía española detuvo a once anarquistas –de nacionalidades española, uruguaya, italiana y austriaca- en una iniciativa “anti-terrorista”, llamada «Operación Pandora», en Barcelona y Madrid, el 16 de diciembre, sólo algunos días después de la aprobación de la Ley Mordaza. De estos once, siete fueron puestos en la cárcel. El gobierno les ha acusado de lanzar ataques contra bancos e iglesias. Y las llamadas «pruebas» de su culpabilidad, consisten en haber publicado un libro titulado, Contra la Democracia, que el Estado español ha clasificado como un «libro terrorista”, bajo el nombre de «Grupos Anarquistas Coordinados», el tener cuentas de correo electrónico, correspondencia con presos políticos y el haberles encontrado gas propano, utilizado para acampar. De hecho, sus partidarios crearon un video llamado «Operación Pandora: Yo también tengo gas propano», que cuenta con activistas españoles y catalanes mostrando sus tanques de gas propano para acampar, mostrando lo absurdo de la operación represiva. Los activistas españoles también están cada vez más preocupados de que sus acciones puedan ser falsamente catalogadas bajo, actos de «terrorismo radical», dadas las recientes revisiones al Código Penal por parte del gobierno, a raíz de los acontecimientos en París por Charlie Hebdo y las iniciativas «anti-jihadistas».
Una nube oscura ha caído sobre España en los últimos meses, y la Ley Mordaza es, sin duda, una grave amenaza para los movimientos sociales de todo el país. Además, mientras que algunos han hablado con entusiasmo de la subida de Podemos, un partido político español de izquierdas, formado en las secuelas del 15-M, por su potencial salvador, muchos activistas que trabajan sobre el terreno han hablado de cómo Podemos ha contribuido significativamente a la desmovilización de una organización genuinamente horizontal y de resistencia popular en las calles. En Santiago de Compostela, por ejemplo, hablé con una mujer llamada María, que es líder del movimiento anti-desalojo, quien me dijo que el número de seguidores que salen a las acciones anti-desalojo, se ha reducido considerablemente con el aumento de Podemos en la Izquierda. «No te preocupes por eso», muchos le han dicho, «Podemos solucionará el problema». En esta incertidumbre, donde por un lado las leyes represivas están asustando a la gente a salir a las calles, y por otro lado, donde los partidos como Podemos no sólo están tratando de sacar provecho de la fatiga generalizada de que varios años de marchas y manifestaciones constantes han producido, sino también la promoción activa de la idea que los problemas sociales se pueden resolver a través de la votación, es imperativo reconocer las muchas formas que la represión y la desmovilización pueden tomar.
Fuente: http://www.telesurtv.net/opinion/Represion-y-desmovilizacion-en-Espana.-20150226-0044.html


Más información: En Irak los kurdos se han puesto bajo la tutela de Israel
https://mpr21.info/2014/07/en-irak-los-kurdos-se-han-puesto-bajo.html


A todo este disparate es al que llaman Estado de Derecho. Amén