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Autor: Redacción (página 1229 de 1357)

El vínculo golpista entre Felipe González y Leopoldo López

En febrero de 1983 el gobierno del PsoE de Felipe González expropió, vía real decreto-ley, todas las empresas del Grupo Rumasa al estafador opusdeísta José María Ruiz Mateos.

Una de las empresas expropiadas, Galerías Preciados (que había pasado a ser una empresa propiedad del Estado, como el resto de Rumasa), fue vendida en diciembre de 1984 al potente grupo empresarial venezolano “Organización Cisneros”, presidido por el amigo de Felipe González, Gustavo Cisneros, por 1.500 millones de pesetas.

Sin embargo, Gustavo Cisneros únicamente pagó un plazo por valor de 750 millones de pesetas, pues los 750 millones de pesetas restantes se aplazaron mediante un depósito en Citibank-España, que en 1985, y tras una auditoría, Rumasa (la empresa expropiada y que había pasado a ser propiedad del Estado español desde 1983) renunció a dicho depósito de Cisneros (es decir, renunció a cobrarle los 750 millones de pesetas restantes).

Además, la Administración le otorgó a Galerías Preciados una serie de préstamos por un importe total de 11.500 millones de pesetas destinados a su saneamiento y a la financiación del circulante.

En 1988 Gustavo Cisneros vendió Galerías Preciados al grupo británico Mountleigh por valor de 30.600 millones de pesetas, haciendo un negocio redondo.

“Lo hacemos muy frecuentemente, Galerías fue un caso clásico: compra, saneamiento y venta de la compañía. Es lo que sabemos hacer”, señaló Cisneros en una entrevista en 2004. Solo que esta vez el negociazo fue gracias a la colaboración de Felipe González (por entonces presidente del gobierno de España).

Además, durante el gobierno de Aznar, el 3 de agosto de 2001 (meses antes de que se produjera el Golpe de Estado en Venezuela perpetrado los días 11,12 y 13 de abril de 2002), el gobierno de España, a petición del Ministro de Justicia, le concedió la nacionalidad española a Gustavo Cisneros. En 2004 nos pudimos enterar, a través del entonces ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos, que Aznar había legitimado el Golpe de Estado al presidente Hugo Chávez.

El 12 de abril de 2002 Felipe González también justificó el Golpe de Estado en Venezuela asegurando que el presidente Chávez era un “golpista” que “liquidaba las libertades” y que “estaba montando un autogolpe al estilo Fujimori”. “No sólo se es un autoritario cuando se llega al poder con las botas, sino cuando se tienen mayorías pero no se respetan las reglas del juego”, sentenciaba.

El 22 abril de 2002 el semanario norteamericano Newsweek (perteneciente al influyente grupo editorial de “The Washington Post”) reveló que «en el vértice» del complot que urdió el Golpe de Estado a Chávez estuvo el multimillonario magnate Gustavo Cisneros, amigo, también, del ex presidente George Bush (padre del entonces Presidente de los EE.UU, George W. Bush).

En el año 2000, María Antonieta Mendoza de López, madre de Leopoldo López (cuyo nombre completo es Leopoldo Eduardo López Mendoza), pasó a ocupar el cargo de Vicepresidenta de Asuntos Corporativos del grupo empresarial “Organización Cisneros”, cuyo propietario, como he señalado, es el amigo personal de Felipe González, Gustavo Cisneros. María Antonieta sigue ocupando dicho cargo en la actualidad.

Hasta ese año María Antonieta Mendoza había ocupado diversos cargos a lo largo de 25 años en Petróleos de Venezuela (PDVSA), la empresa petrolera (es estatal) más grande de Latinoamérica y la quinta a nivel mundial. Entre 1998 y 1999 fue la Vicepresidenta de Asuntos Corporativos de PDVSA.

María Antonieta también pertenece al Comité de Medios de Comunicación de “Venamcham” (Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria) desde 2002.

La “Organización Cisneros” es un conglomerado empresarial que aglutina desde medios de comunicación (Cisneros Media), hasta empresas de servicios de consumo como “Laboratorios Fisa” (productos para el cuidado del cabello, jabones y desodorantes, artículos para el cuidado de la piel, fragancias), empresas de proyectos turísticos e inmobiliarios (Cisneros Real Estate), pasando por agencias de viajes corporativos (Saeca Viajes y Turismo).

El holding “Organización Cisneros” es propietario y/o tiene intereses en más de 30 grandes compañías alrededor del mundo, y establece alianzas con empresas multinacionales reconocidas tales como Universal Music Group, Coca-Cola, DirectTV, Motorola y Carlson Wagonlit.

Fuente: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=743819465744095&set=a.123634541095927.18848.100003481463922&type=1&__mref=message_bubble

La Organización Gehlen

Reinhard Gehlen fue un oficial del Estado Mayor del ejército nazi, donde ascendió a teniente coronel. Fue trasladado a la Abwehr, el servicio de inteligencia militar, y durante la Segunda Guerra Mundial le enviaron a combatir contra la URSS.

Estudio profundamente las tácticas militares y de inteligencia del Ejército Rojo. En 1942 reclutó a unos 100.000 antiguos prisioneros rusos formando el “Ejército Ruso de Liberación”. En diciembre de 1944 ascendió a general.

Junto con sus hombres, en marzo de 1945 Gehlen microfilmó todo el material de inteligencia que había recopilado, lo guardó en cilindros herméticos de acero y lo enterró en varios lugares en los Alpes austriacos.

Luego negoció con Estados Unidos su libertad y la de sus más destacados subalternos, a cambio de ponerse a su servicio con todos sus conocimientos y todo el material que había ocultado. Su contacto fue el general Walter Bedell Smith, Jefe del Estado Mayor General de Eisenhower, quien luego trabajó con William Donovan y Allen Dulles, Jefe de la OSS en Berna, Suiza.

El 22 de mayo de 1945 Gehlen se rindió en Bavaria al Cuerpo de Contrainteligencia de Estados Unidos. Durante los interrogatorios, reveló los nombres de un buen número de oficiales de la OSS, el espionaje de Estados Unidos, que eran miembros del Partido Comunista de Estados Unidos. Entonces, Estados Unidos ya planeaba la Guerra Fría  y carecía de suficiente información sobre la inteligencia soviética.

El 20 de setiembre de 1945 Gehlen y tres de sus más destacados oficiales nazis, fueron enviados a Estados Unidos por vía aérea para comenzar a trabajar para la OSS. Washington asignó a la OSS una partida secreta de 5 millones de dólares para que Gehlen pudiera empezar a operar.

En julio de 1946 fue oficialmente liberado de su condición de prisionero de guerra especial. Además, Estados Unidos liberó a otros 350 oficiales nazis de inteligencia, que también pudieron abandonar los campos de prisioneros para ponerse a las órdenes de Estados Unidos.

Gehlen fue enviado a Alemania, donde comenzó a planificar la organización de inteligencia de la futura República Federal, que luego sería conocida como «Organización Gehlen».

Estableció su cuartel general en las montañas Spessart en el centro de Alemania. Cuando la plantilla aumentó hasta alcanzar el número de 4.000 agentes encubiertos, se trasladaron a un terreno situado en Pullach al sur de Munich donde establecieron sus operaciones encubiertas bajo la legalidad de una “empresa de desarrollo industrial para el sur de Alemania”. Durante la Guerra Fría aquellos antiguos nazis fueron conocidos como los “V-Men” (Hombres-V).

Los hombres de Gehlen fueron infiltrados tras el Telón de Acero. Se convirtieron en los ojos y oídos de la CIA. Nutrieron los archivos del la inteligencia imperialistas. Apoyaron a los grupos anticomunistas. Fomentaron levantamientos contra los países del Pacto de Varsovia…

La Organización Gehlen suministraba la inteligencia y la CIA prestaba apoyo logístico, equipos, contactos, dinero, armas, radios, sabotajes y transporte.

Construyó el Túnel de Berlín bajo del Muro de Berlín para espiar las comunicaciones soviéticas y de Alemania oriental.

La Operación Sunrise infiltró a más de 5.000 espías nazis de ascendencia europeo-oriental y rusa. Los agentes fueron entrenados en 1946 en el campo de Oberammergau, bajo el mando del general Sikes y el general nazi Burckhardt.

En Ucrania esas operaciones continuaron hasta 1956, trabajando con el dirigente nacionalista Stepan Bandera, hasta que finalmente Bandera fue ejecutado por el KGB en Munich.

Gehlen trabajó en estrecha relación con las antiguas organizaciones fascistas: Guardia de Hierro en Rumania, la Ustasha en Yugoslavia y Vanagis en Letonia. Aunque miles de colaboradores fueran ejecutados, acusados de cooperar con la Organización Gehlen, las redes nunca pudieron ser completamente desmanteladas y reaparecieron tras el desplome de 1990.

La Organización Gehlen empleó a miles de miembros de las SS y nazis buscados por crímenes de guerra. Les ayudó a escapar a América Latina suministrándoles identidades falsas, documentos y pasaportes. La CIA también participó activamente para lograr la liberación de algunos de los acusados por crímenes de guerra.

Más de 5.000 antiguos oficiales nazis fueron reubicados en diferentes lugares del mundo. La mayoría fueron a Centro y Sudamérica, en especial a Nicaragua, El Salvador, Chile y Argentina. James Jesus Agleton, antiguo oficial de la OSS y luego Jefe de Inteligencia de la CIA fue el encargado de suministrar identidades falsas a los fugados.

Entre los espías reclutados por Gehlen que estaban acusados de crímenes de guerra se encontraban los jefes de la Gestapo de París y de Kiel y al famoso Willi Krichbaum ex jefe de la Gestapo en el sureste europeo.

Gehlen también reclutó a Franz Six y Emil Augsburg miembros de las SS, acusados de asesinar a los guerrilleros en la URSS.

En 1956 la Organización Gehlen fue reasignada al gobierno de Alemania occidental con las siglas de BND (Bundesnachrichtendienst) y Gehlen fue ascendido a teniente general.

En 2005 se publicaron en Estados Unidos los archivos que relacionan a Gehlen y al espionaje nazi con la CIA. La documentación desclasificada por la CIA consta de dos volúmenes llamados “Secreto Relger” y fue compilada por el historiador de la CIA Kevin Ruffner.

La ‘guerra contra el terrorismo’ conduce a la Tercera Guerra Mundial

Robert Bibeau

Para entender la política nacional e internacional -ambas están enlazadas- es necesario estudiar la economía y después aplicar esos conocimientos a la política. Hay que plantear la cuestión ¿Cuáles son los intereses en un conflicto regional o mundial?, lo que debería llevar a preguntarse ¿Qué clases sociales actúan en el conflicto y qué intereses económicos defienden? Estas son las preguntas a las que intentaremos responder.

La hipótesis que preferimos es que la alianza de los trust financieros internacionales -asociados con varios gobiernos imperialistas dominantes- actúa entre bambalinas para preservar la forma de producción capitalista. Para ello cada una de las alianzas imperialistas maneja su política regional e internacional enfrentándose a las otras alianzas e intentando enfeudar a las fuerzas nacionalistas de las clases burguesas y proletarias de los países sometidos a esos conflictos. Veremos que la clase trabajadora tiene muy poco papel en esas intrigas a pesar de ser el sujeto fundamental.

Dos axiomas complementarios

Las claves para comprender los recientes acontecimientos económicos y políticos internacionales son, por una parte, admitir que la economía gobierna la política y raras veces lo contrario. De este primer axioma deriva el segundo, que estipula que los poderes financieros mundiales dirigen las potencias de la política internacional, las cuales deben garantizar que las clases sociales vayan derechas por los caminos que les asignen. Dichos caminos de austeridad pueden conducir hasta resignarse al sacrificio final dictado por los generales y llegar incluso a la muerte para mantener este sistema económico depravado.

Una vez admitidos estos axiomas es fácil desenredar la complicada madeja de intereses entrecruzados, así como la mezcolanza de teorías “del complot” que se disputan el escenario en el teatro político internacional.

Histórico del nacionalismo chovinista ‘islamista’

Desde 1979, desde la revolución iraní dirigida por el ayatolá Jomeini, la religión musulmana se convirtió en un factor de identidad muy poderoso en los estados-nación donde causan estragos dicha religión y la explotación neocolonial. En la mayoría de esos países las burguesías nacionalistas locales consiguieron amalgamar sus múltiples intereses sirviéndose de ese denominador común, que permite apaciguar las relaciones de clases y a veces incluso movilizar a los populachos locales que viven en condiciones de producción arcaicas (semifeudales) para librar guerras fratricidas que afectan al reparto de las prebendas tras la liquidación de los recursos nacionales.

De esta forma se movilizó a Irak (suní) contra Irán (chií) a una guerra de ocho años que costó un millón de muertos en cada bando. Carne de cañón trabajadora para forzar un realineamiento político y económico por parte de la burguesía iraní disidente. Se entiende que las potencias imperialistas occidentales manejaban los hilos entre bambalinas animando a Sadam Hussein a destruir Irán, que se atrevió a utilizar el nacionalismo chií para alejarse de sus antiguos amos occidentales. Irán impulsó el enfrentamiento hasta el punto de sugerir que se podría sustituir el petrodólaren el mercado del oro negro. Desde la firma del acuerdo sobre el expediente nuclear iraní se entiende que si Irán sabe desembarazarse de esas enemistades podrá unirse a la comunidad de estados autorizados por el imperialismo globalizado.

El integrismo en Afganistán

Fue lo mismo cuando la burguesía izquierdista afgana intentó tomar el control de sus recursos para venderlos al mejor postor, llegando incluso a firmar acuerdos de defensa con el bloque imperialista soviético. Inmediatamente los feudales nacionalistas musulmanes afganos, entre ellos los talibanes, fueron reclutados por Al-Qaida, financiada por la CIA, para erradicar a esa banda de nacionalistas -laicos- sometidos a los intereses del otro bando imperialista. Desde entonces los estadounidenses resultaron cazados. Los talibanes recuperaron el control de su país y la población afgana regresó al yogo de sus amos nacionalistas islamistas tras 30 años de una guerra terrorista sanguinaria perpetrada por los aviones y los drones de la OTAN.

La guerra civil en Líbano y en la Palestina ocupada

La guerra civil libanesa fue otra demostración de la utilización del nacionalismo islamista para descalificar a un clan y promover a otro bajo múltiples escudos de armas religiosos-nacionalistas (chií, suní, cristiano, druso). Hizbulá, la mayor organización nacionalista chií, salió ganadora del enfrentamiento. Pasó lo mismo en la guerra de los clanes religiosos en Palestina, donde la burguesía suní acabó desacreditando a las facciones burguesas laicistas miembros de la OLP. La burguesía nacionalista de Hamás, suní, se impuso como portavoz de la burguesía palestina ansiosa por acordar un reparto de las tierras disputadas con las facciones religiosas judías en el poder en Tel Aviv. Es interesante señalar, de paso, que el poder imperialista israelí, industrializado y occidentalizado, no supo escapar del imperativo del nacionalismo religioso chovinista, atrapado en medio de ese océano nacionalista-religioso en la confluencia del norte de África y Oriente Próximo.

Argelia bajo los golpes del FIS y el FLN

También Argelia ha conocido las crispaciones islamistas por parte de las facciones burguesas reaccionarias que fueron excluidas del reparto del poder político -de adorno- tras la guerra “de independencia” que dirigió la burguesía nacionalista laica (pseudosocialista). Hay que señalar que los grupos religiosos no contribuyeron gran cosa durante la “guerra nacional de independencia” (sic). En cualquier caso la población argelina, en la miseria y muy frustrada por los resultados del Gobierno “independiente”, escuchó con agrado los llamamientos a la revolución de las oportunistas facciones islámicas nacionalistas. Lo que la pequeña burguesía argelina exiliada en París y Montreal no le perdona. Sin embargo fue la clase trabajadora argelina, la que siempre está bajo el yugo de los potentados nacionales -laicos o islamistas- la primera que sufrió la guerra civil de 15 años entre las facciones nacionalistas islamistas (FIS) y las facciones terroristas agrupadas en el FLN nacionalista, laico y pseudosocialista. La mismo que en Túnez y en Marruecos, cuyo peso económico es marginal en los negocios internacionales y donde las facciones nacionalistas fueron detenidas, encarceladas o fusiladas antes de haber podido incrustarse de en poder.

El islamismo integrista en Turquía, la aliada de la OTAN

En Turquía, desde Ataturk, la burguesía nacionalista chovinista, más o menos como en Siria y en Egipto, estaba consolidada al mando del aparato de Estado capitalista. Sin embargo este país, como Egipto, está en vías de industrialización acelerada lo que provoca -la crisis económica sistémica también repercute aquí- enfrentamientos obreros y levantamientos populares que asustan mucho a la burguesía nacionalista chovinista islamista aislada en la época de Ataturk. Esta fracción de la clase burguesa que había hecho del islamismo su fondo de comercio vuelve a la superficie para reclamar su parte del legado otomano. La nueva Turquía “islamista” juega dócilmente su partición en el concierto de las nacionales y maniobra en la región. Por lo tanto está poco preocupada por los ataques “yihadistas”, al menos hasta ahora. El ataque que acaba de perpetrar, por orden de la OTAN, contra los cazas rusos lo demuestra ampliamente. Estados Unidos y la OTAN dejan que esa burguesía podrida masacre a sus nacionalistas kurdos mientras fomentan la disidencia nacionalista de los kurdos de Irak y de Siria sembrando la confusión en esa región sangrante del mundo. Nos preguntamos para quién actúa Thierry Meyssan cuando pretende que: “Con una mano el Gobierno francés moviliza todos sus medios para focalizar a la población sobre los atentados del 13 de noviembre y después sobre la Cop21. Y con la otra aprovecha la falta de atención general para lanzar con Israel una nueva guerra en Irak y en Siria. Su objetivo ya no es derrocar al régimen laico sirio ni destruir su ejército, sino crear un estado colonial a caballo entre Irak y Siria, dirigido por los kurdos, con el fin de atenazar a los estados árabes. El sueño del poder israelí del Nilo al Éufrates ha vuelto”.

Francia e Israel no están en absoluto al mando de las guerras de Oriente Próximo, las dirige el Estado Mayor estadounidense con mucho cuidado de arreglarse con su nuevo aliado iraní, muy poderoso en el golfo Pérsico. Irán no dejará que se partan Irak o Siria. Tolera al Kurdistán, pero solo de momento. Los capitalistas israelíes deben de estar muy desesperados para conchabarse con el Elíseo, cuya aviación fue incapaz de asesinar a Muammar Gadafi sin el apoyo logístico y la intervención decisiva de la aviación estadounidense. Los imperialistas franceses deben de estar muy desesperados para conchabarse con los “fracasados” del ejército israelí, muy capaces de masacrar a la población civil palestina pero incapaces de enfrentarse a Hizbulá.

Los Hermanos Musulmanes en Egipto

El Egipto de Mubarak hacía buena pareja con los Hermanos Musulmanes desde hacía mucho tiempo. El país fue sometido a una revuelta, primero popular y después trabajadora, de gran envergadura, no para lograr el derecho de voto para elegir a un nuevo dictador, sino para conseguir el derecho a vivir decentemente. Al contrario de lo que pretenden algunos comentaristas, las revueltas populares fueron reales y la represión sanguinaria. Sin embargo las facciones burguesas nacionalistas, con las religiones musulmana y copta de fondos de comercio, se asustaron a la vista de la sucesión de levantamientos populares duramente reprimidos por el ejército, lo que las llevó a aceptar el mantenimiento de clan despótico de Mubarak (sin Mubarak) y a restablecer el poder a los militares sin desencadenar acciones terroristas en el extranjero. Sin embargo los Hermanos Musulmanes egipcios, nacionalistas religiosos chovinistas, siempre han mantenido una rama de Al Qaida en el Sinaí como una espada de Damocles sobre la cabeza del poder militar de El Cairo. La Cofradía espera que la situación nacional e internacional se calme antes de reclamar el poder que las urnas burguesas le concedió.

El islamismo integrista en el imperio saudí

Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Jordania juegan la carta nacionalista wahabí extremista desde hace mucho tiempo. Dado que esos países arcaicos  donde las fuerzas de producción feudales flojean bajo la presión de las fuerzas productivas sociales- se pliegan escrupulosamente al reparto de las regalías petroleras y al uso del petrodólar en el mercado del oro negro, no es necesario crear disturbios sociales-religiosos para mantener la adhesión evidente de esos Estados. Esta coyuntura está demostrada por la relativa quietud en la que viven esos países, comanditarios de las bandas de mercenarios “yihadistas” que castigan los países limítrofes. Las brigadas “yihadistas” saben que no deben morder la mano que las alimenta. Otra cosa es Yemen, donde una parte de la burguesía local de confesión chií apoyada por Irán, la nueva potencia regional, se está revolviendo contra la autoridad feudal de los antiguos vándalos parásitos. Arabia Saudí -Estado terrorista- sufre una derrota militar humillante a manos de los “yihadistas” locales. Probablemente la misma suerte reservada a las veleidades nacionalistas separatistas kurdas de Irak y Siria, que pretenden crear un Kurdistán a sueldo de los sionistas israelíes.

El integrismo islamista en Irak y Libia

Cuando la burguesía nacionalista laica de Irak intentó librarse de la tutela de las multinacionales del petróleo el amo del juego invadió el país, desmanteló el Estado iraquí y ofreció el país a pasto a los clanes nacionalistas islamistas como advertencia de lo que podría ocurrir a cualquier otro estado díscolo. La Libia de Gadafi y su banda capitalista no lo comprendieron y corrieron la misma suerte unos años después. Desde entonces diversos clanes de mercenarios, representantes del sufismo, garantizan la provisionalidad de ese país desgarrado y exangüe. Tras el rápido hundimiento de la clase burguesa libia los mercenarios del desierto, yihadistas a sueldo, se dirigieron al Sahel, de Sudán a Mauritania pasando por Malí. Pero que no se preocupen las potencias occidentales, solo Libia y el Sahel sufren los delitos de esos terroristas alquilados. Bajo bandera falsa yihadista se dedican a diversos crímenes de derecho común, como el comercio de esclavos y el contrabando de armas y drogas, nada que tenga que ver con el islam.

Los terroristas ‘yihadistas’ causan estragos en Siria


El clan de Assad se aseguró el control del Estado sirio desde los años 50, en la época en que las burguesías nacionales regionales se repartieron los poderes en función de sus lealtades ideológicas, de clanes y sectoriales (industria y comercio). El territorio sirio no contiene grandes riquezas naturales, lo que limita mucho la codicia de las grandes potencias. La “comunidad internacional” (sic) consiente que Rusia  una potencia imperialista competidora- se beneficie de una base militar en Latakia, en los confines del Mediterráneo. Pero la geopolítica mundial, revolucionada por el declive del imperio estadounidense y europeo y por el auge de la lejana China  la verdadera competidora de la antigua potencia declinante- hizo necesario, a los ojos de la potencia hegemónica decadente, golpear a Rusia con el fin de alejarla de China y plegar su economía a las necesidades de las empresas occidentales. Siguió una serie de conflictos teledirigidos en Chechenia, para empezar en el Cáucaso, en los Balcanes, en Ucrania y finalmente en Siria.

Este último frente es, de lejos, el más complicado de analizar y descifrar. Los maleantes de los servicios secretos occidentales no encontraron un apoyo serio en la burguesía siria y tampoco en las jerarquías religiosas (suní, alauí, chií, cristiana) para desencadenar una guerra civil interna y someter al clan de Bachar al Assad, nacido de un compromiso entre esas diferentes facciones burguesas nacionalistas-religiosas mantenidas por su padre en un frágil equilibrio. Los servicios secretos de las potencias occidentales (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania) y las potencias regionales (Turquía, Arabia Saudí, Catar) tuvieron que transportar, entrenar, armar, financiar y proveer un ejército de mercenarios “pseudoyihadistas” reclutados entre los millones de “reservistas” errantes y desocupados llegados de 20 países en crisis.

En Siria se concretó el peor de los escenarios que podía imaginar el Pentágono. El clan de Bachar al Assad no ha soltado la presa a pesar de la violencia de la zarabanda. La población siria desesperada, hundida por las atrocidades cometidas por los asesinos derramados por el país, no se levantó contra el poder despótico, al contrario, consideró que el déspota era más tranquilizador que los bandidos que Occidente lanzó contra ella. Rusia, aunque rápidamente se alejó de Libia no flaqueó, menos incluso que el aliado iraní al que creía arrinconado por las sanciones internacionales y el boicot de la “comunidad internacional” (sic). Finalmente la situación sobre el terreno se deterioró para los oportunistas reunidos por la estampida, que empezaron a seguir su propia agenda. Los mercenarios “yihadistas”, al plantearse si existirá otro final que una muerte inevitable, empiezan a cansarse o asustarse. Esto explica los golpes de fuerza como el de París, cuando la pelotera está entre antiguos cómplices. Y he aquí que el “sublugarteniente” Erdogan es enviado al frente por la OTAN, que siempre espera que esta guerra atípica se convierta en una guerra atómica.

El análisis oportunista de la izquierda burguesa

Geraoid O. Colmain, analista político, declaró recientemente que:

“Los ataques terroristas de los denominados grupos islamistas están orquestados en el extranjero, lo mismo que los ataques terroristas de la OTAN a Afganistán, Irak, Siria y Yemen. En particular están orquestados en el extranjero por las mismas potencias neoimperialistas y neocoloniales, Estados Unidos e Israel […] Estos ataques constituyen una profundización de la guerra emprendida por esas potencias imperiales contra las poblaciones de Oriente Medio, de Europa y de África con el fin de dividir para reinar y así someter a todas a las potencias al  nuevo orden mundial  en construcción, un nuevo orden conducido por un puñado de dirigentes tiránicos, una élite maquiavélica […] No existe una guerra contra el terrorismo, continúa O Colmain, existe una guerra que utiliza a los grupos terroristas, delegados de dichas potencias occidentales, contra los Estados-nación que resisten la dominación estadounidense-israelí y para disciplinar a las poblaciones trabajadoras de Europa, de África y de Oriente, con el fin de someterlas al dictado de las citadas potencias que desean provocar una guerra mundial entre todos los pueblos con el fin de alimentar su industria militar y armamentista. Las emigraciones forzosas de millones de refugiados constituyen una ingeniería migratoria coercitiva a expensas de los países de Europa del Este y Alemania, donde la presión se acumulará sobre los sueldos y los empleos de las masas trabajadoras locales, suscitando regionalmente grandes revueltas sociales contra los emigrantes inocentes. O Colmain añade que no hay ni ha habido nunca guerras antiterroristas de Occidente contra la religión musulmana, puesto que esos grupúsculos terroristas pseudoislamistas son criaturas de los servicios secretos occidentales, Al Qaida es el ejemplo típico al respecto, concluye el analista”.

En este sucinto párrafo el analista condensa la teoría del “complot” que encanta a la izquierda burguesa y trata de acreditar al respecto la sucesión de ataques terroristas que agobian a ciertos países desde hace decenios. Muchas afirmaciones de este especialista son verídicas, pero muestran un sofisma en cuanto que acreditan la teoría de un complot dirigido por la alianza israelí-estadounidense para construir el nuevo orden mundial (sic) ignorando la responsabilidad de las burguesías nacionalistas chovinistas europeas y mundiales. De esa constatación O. Colmain deduce que para enfrentarse tanto a las actividades de baja intensidad cometidas por errantes, bandidos y retornados de baja estofa, como a las actividades terroristas de gran envergadura perpetradas por generales con la ayuda de portaaviones, cazas, drones y enormes bombarderos, hay que derribar a todas las burguesías nacionales, a cada una en su casa, en los países traseros neocolonizados e islamizados, así como en los países industrializados e imperialistas.

No existe un posible nuevo orden político mundial. Un nuevo orden político mundial solo puede basarse en un nuevo modelo de producción que hay que construir. Y lejos de ver la emergencia de un nuevo modo de producción estamos viendo marchitarse el antiguo medio de producción capitalista dispuesto a lanzar a la humanidad a una guerra nuclear apocalíptica antes que desaparecer.

La propaganda oficial sobre el terrorismo ‘islamista’

La editorialista del diario L’Orient-Le Jour resume así la posición oficial que los medios dominantes deben propagar con respecto a los sucesos imputados:

“Los sucesos regionales e internacionales parecen precipitarse. Líbano, Francia y Malí, tres países en tres continentes distintos han sido golpeados en ocho días por el terrorismo islamista, que parece extender sus tentáculos de odio por todas partes y amenaza a nuevas capitales con agresiones del mismo tipo (en particular a Bruselas). El mundo entero se moviliza contra el Estado Islámico y los franceses efectúan ataques precisos e intensivos. Lo que por otra parte suscita una pregunta elemental: ¿Qué hace ahora la coalición internacional, dirigida por Estados Unidos, que declaró la guerra al Estado Islámico hace un año y medio? El caso es que en pocos días la opinión pública internacional ha cambiado y empuja a los dirigentes de todo el mundo a actuar contra esa organización terrorista”.

Lo inquietante de esta serie de argumentos es que sin detenerse a responden a la importante cuestión que plantea, la periodista se apresura a afirmar que la situación ha cambiado y que ahora la opinión pública internacional empujará a los dirigentes de la “comunidad internacional” a actuar (!). La perorata de la redactora forma parte de la intoxicación mediática extremista. Da a entender que Estados Unidos y sus aliados han declarado la guerra a los terroristas mientras numerosas informaciones señalan que son esas mismas potencias coaligadas las que reclutan, financian entrenan, arman y apoyan de todas las formas imaginables a esos “pseudoyihadistas”, la mayoría pobres y sin medios de subsistencia de los cuales 100.000 habrían muerto desde hace cuatro años en Siria y cuyos efectivos se mantienen en 30.000 combatientes activos gracias en particular a la ayuda occidental.

El cronista René Naba añade y acusa:

“[La responsabilidad incumbe al Gobierno francés] no solo en Libia y en Siria, sino también por su silencio mortal en Yemen, su alianza privilegiada con el reino saudí -la incubadora absoluta del yihadismo errático degenerativo- y con su aprendiz Catar; con la Meca de la cofradía de los Hermanos Musulmanes -la matriz de todas las organizaciones radicales yihadistas de Al Qaida y Jabhat An Nosra- y por último, pero no menos importante, con Turquía, el timón regulador de los yihadistas en el plano militar, al mismo tiempo que principal proveedor del flujo migratorio con destino a la Unión Europea inmersa en la crisis sistémica de su economía”.

Los servicios secretos incluso no disimulan sus actividades de apoyo al Estado Islámico.

“Los servicios secretos franceses habrían alentado a más de 3.500 islamistas franceses radicales a ir a Siria […] a derrocar al régimen sirio o a morir en el terreno. La idea de regresar al territorio francés no se contempla […] Según las cifras avanzadas habría más de 10.000 combatientes de nacionalidad europea que luchan bajo la bandera del Estado Islámico”.

El presidente Vladimir Putin, cuyo aliado sirio está en el ojo del huracán, declaró que tiene pruebas de que 40 personalidades de los negocios internacionales procedentes de países miembros de la coalición anti-Estado Islámico le financian directamente. Las informaciones tienden a demostrar que el jefe del Estado Islámico es un agente comprobado de la CIA. Ahora se reconoce que el hijo del presidente turco, Erdogan, coordina el comercio del petróleo que recoge el Estado Islámico en los pozos de Irak y Siria, contribuyendo así a la financiación del Estado odioso.

“Una serie de pruebas tiende a demostrar que Catar compró a Ucrania material militar antiaéreo de vanguardia por cuenta del Estado Islámico. La operación se desarrolló a finales de septiembre de 2015, justo antes de la intervención militar rusa contra la organización terrorista. Fue aprobada por la embajada de Estados Unidos en Doha. El material se transfirió vía Bulgaria y Turquía. Oficialmente Catar, Ucrania, Estados Unidos, Bulgaria y Turquía luchan contra el Estado Islámico”.

Finalmente la desconfianza es tan grande frente a las autoridades gubernamentales que algunos se preguntan si no será el propio Estado burgués el que habría organizado, orquestado o dejado que se organizasen esos atentados “de falsa bandera” en el corazón de París. Obviamente el gran capital internacional no va a crear las condiciones de una conjuración y aunque se levanten voces reclamando la guerra son más numerosas las personas que protestan por la propaganda de los medios de comunicación a sueldo y llaman a desconfiar de las autoridades gubernamentales.

El objetivo es la guerra

Quemando etapas, probablemente por exceso de entusiasmo, un experto en asuntos iraquíes se fue de la lengua y reveló sin ambages:

“Teniendo en cuenta la experiencia de Irak veo con buenos ojos, como lo ven desde Irak y ahora seguramente desde París, a raíz del acercamiento reciente entre Putin y Obama, la tendencia cada vez más fuerte a favor de una alianza unificada al estilo de la que se constituyó para acabar con el nazismo. Y ahora que París está de luto cada vez más responsables políticos y geoestrategas militares ponen lúcidamente por delante la eficacia operativa de los golpes rusos que, en una semana, han tenido más impacto que los estadounidenses en un año. A pesar de las fuertes reticencias de estos últimos, aparentemente movidas como siempre por el nuevo orden mundial proclamado y decretado desde 1991 por Bush padre, parece que la proeza militar tiene una explicación que va más allá de la fuerza ejercida: esos mismos rusos consiguieron, sobre todo, integrar a las autoridades iraquíes, iraníes y sirias en torno a una estructura única de coordinación de inteligencia anti-Estado Islámico con sede en Bagdad”.

Queda claro que el gran capital mundial quiere arrastrar a todo el mundo, reeditar la hazaña de 1940. Volver a crear la internacional apocalíptica bélica con el fin de lanzar a los trabajadores de los distintos países unos contra otros en un inmenso holocausto mundial para el reparto de las zonas de recursos, los mercados y los sectores de producción de plusvalía. El especialista iraquí simplemente no ha entendido que la alianza no puede estar dirigida por dos potencias hegemónicas competidoras, Estados Unidos y Rusia. ¿Contra quién se dirigiría esa alianza de enemigos? ¿Contra un Estado fantasma que posee algunas armas suministradas por sus enemigos, financiado por sus antiguos patrocinadores unidos contra él y sus 30.000 combatientes ya desarmados? En 1940 las potencias del Eje alinearon a casi 15 millones de soldados armados hasta los dientes y bien entrenados  Seguramente la alianza reaccionaria que se está construyendo no apunta al Estado Islámico fantoche, ¿adónde apunta?

Jacques Attali también publica sus fantasías y en sus ensoñaciones más lúcidas el exasesor de François Mitterrand ve una tercera guerra mundial en preparación cuyo desencadenamiento prevé en 2030. Para evitarla propone la creación de un supraestado de derecho mundial, la creación de un nuevo orden mundial, la manía de los bohemios de la izquierda burguesa. La ONU de alguna manera, más autoritaria y firmemente anclada en manos de los magnates de las finanzas internacionales, sometiendo a miles de millones de trabajadores bajo el látigo del trabajo asalariado. En resumen el sirviente propone dar a los que fomentan la próxima guerra un instrumento complementario para llegar a sus fines.

El experto Patrick Martin anuncia que:

“El complejo militar y de inteligencia estadounidense está comprometido en preparativos sistemáticos para la Tercera Guerra Mundial. Para el Pentágono un conflicto militar con China y/o Rusia es inevitable y esa perspectiva se ha convertido en la fuerza motriz de su planificación técnica y estratégica”.

Para hacer la guerra -y más si es la guerra mundial- hacen falta muchas armas. En noviembre de 2015 el investigador Jules Dufour, del grupo Mondialisation, publicó un artículo titulado “Le réarmement planétaire” en el que señalaba que

“El mundo cada vez está más militarizado. Los gastos militares aumentan sin cesar en muchos países. Más de 5.000 millones de dólares diarios se dedican a la guerra o a su preparación. Los gobiernos están absolutamente sometidos a las exigencias de los lobbies militares […] Hay 640 millones de armas ligeras diseminadas por todo el mundo (una por cada diez personas). La producción de cartuchos militares es de 14.000 millones anuales […] Los gastos militares mundiales llegaron a 1,747 billones de dólares en 2013, lo que equivale al 2,4 por ciento del PIB mundial”.

El especialista Larry Chin comenta:

“Esta crisis apocalíptica no es una guerra ‘contra el terrorismo’, sino una guerra  de  terrorismo librada por terroristas, dirigida por terroristas y criminales de guerra psicópatas que se ponen al margen de la ley. No tienen en absoluto la intención de acabar con el terrorismo. De hecho es todo lo contrario: los ejércitos terroristas de Occidente son una gran ventaja utilizada para infiltrar y desestabilizar, para derrocar a los regímenes que la OTAN quiere alinearse, para invadir y conquistar. Y hunden uno tras otro: primero Irak y Libia, después los sucesos actuales en Siria, todo para la lograr ambiciones aún más amplias. La ‘guerra contra el Estado Islámico’ incluso no concierne a este grupo, a pesar de las atrocidades que cometen estos asesinos. Esta guerra es, y siempre será, una guerra mundial entre superpotencias que enfrenta a Occidente con Rusia y China y en cualquier parte donde decidan los intereses occidentales y sus grandes empresas, bien sean geoestratégicas o centradas en los recursos”.

Conclusión

Solo se puede añadir que todo se está tramando para lanzar a las masas proletarias a la guerra total. En realidad una guerra mundial solo puede enfrentar a dos enemigos irreconciliables que luchan por la supervivencia. Es decir, el conflicto enfrentaría a la Alianza Atlántica imperialista, dirigida por el “eje del bien” estadounidense, con la alianza asiática dirigida por China y Rusia, como predijo Samuel Huntington en su libro El choque de las civilizaciones. Eso significaría que las burguesías nacionalistas chovinistas habrían ganado su apuesta de movilizar a las masas proletarias para que se maten entre ellas en una guerra por el reparto de los recursos, de los mercados y de los sectores de producción de plusvalía, fuente de todos los beneficios. Una vez acabase esta nueva guerra la carne de cañón trabajadora regresaría a su esclavitud laboral.

Pero ese conflicto internacional podría enfrentar a otros dos grandes enemigos todavía más irreconciliables, la gran burguesía mundial y lo que quedaría de sus aparatos estatales con el proletariado internacional para la erradicación del modo de producción capitalista y la creación de un nuevo modo de producción comunista.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206570

El papel de Arabia saudí en la creación del Califato Islámico

El antiguo jefe del servicio de inteligencia exterior británico (MI6) y actual profesor en la Universidad de Cambridge, Richard Dearlove, asegura que Arabia Saudí ayudó al Califato Islámico en el norte de Irak como parte de una operación de exterminio de los chiítas en aquel país.

En una conferencia pronunciada la semana pasada en el Royal United Services Institute, Dearlove añadió que el propósito saudí es “similar a la que llevaron a cabo los nazis contra los judíos”. Su intervención ha aparecido reseñada por el periódico británico The Independent.

El antiguo jefe del servicio de Inteligencia saudí, Bandar bin Sultan, le dijo (antes de los ataques del 11-S) en Nueva York literalmente que “el día en el que 1.000 millones de sunitas pidan cuentas a los chiítas no debería estar lejos en Oriente Medio”, en referencia al exterminio de estos últimos.

Desde 2003, los salafistas han llevado a cabo atentados suicidas que se han cobrado la muerte de miles de chiítas. Además, Arabia saudí ha ayudado al Califato Islámico a controlar el norte de Irak, donde ha matado a las mujeres y los niños chiítas y yazidíes, sin contar la masacre de estudiantes de la Facultad del Aire (la base Spiker) el 10 de junio pasado, dijo Dearlove.

“En Mosul, los mausoleos y mezquitas chiítas han sido destruidos. En una ciudad turcomana próxima a Talafar, el Califato Islámico se apoderó de 4.000 viviendas como botín de guerra. La vida de los chiítas en Irak, de los alauitas en Siria y de los cristianos y otras minorías en esos países se ha convertido en mucho más peligrosa que la de los judíos en las regiones controladas por los nazis en 1940”, dijo Dearlove.

Arabia saudí y Qatar continúan financiando al Califato Islámico porque quieren que se apodere de las regiones sunitas de Irak. Este tipo de cosas no sucede de forma espontánea. La cooperación entre muchos sunitas en Irak y el Califato Islámico no hubiera podido producirse sin las directrices y fondos de esos dos países.

Contrariamente a Al-Qaeda, que se había concentrado en amenazar los intereses occidentales, el Califato Islámico se ha centrado (al menos hasta los recientes atentados de París y otras ciudades occidentales), sobre todo, en la ejecución del plan de Bandar bin Sultan para matar a todos los que no son considerados como “herejes” desde el punto de vista wahabita.

“El pensamiento estratégico saudí está basado en dos pilares profundamente enraizados. Ellos creen que todo desafío a su papel como custodios de los Lugares Santos del Islam no puede ser admitido y creen que todas las otras escuelas (distintas a la secta heterodoxa del wahabismo) son heréticas y sus miembros deben ser eliminados”, señaló Dearlove.

En lo que se refiere a las alegaciones saudíes sobre su lucha contra el terrorismo, Dearlove dijo que los saudíes reprimen a los terroristas cuando vuelven a Arabia Saudí, pero les exhortan a actuar cuando se hallan en el exterior y, en especial, a matar a chiítas en función de los preceptos del wahabismo.

El calentamiento planetario se ha convertido en una religión

A principios de año, en su carta de dimisión, Rajendra Pachauri, el dirigente del IPCC, el organismo de la ONU encargado del clima, afirmó que la lucha contra el calentamiento planetario era su religión.

En febrero Pachauri, que dirigía el organismo internacional desde 2002, tuvo que dimitir, acusado de acosar sexualmente a una funcionaria bajo su cargo.

El papa Bergoglio ha hecho lo mismo: ha convertido el calentamiento del planeta en parte de la religión católica al promulgar la encíclica “Laudato si” a principios de este año. En ella aborda algunas cuestiones clave del asunto: el reconocimiento de la responsabilidad humana, la defensa del decrecimiento, el abandono de las energías llamadas “fósiles” y, sobre todo, caridad, mucha caridad hacia los países pobres.

El domingo Bergoglio pidió a los ministros de los 195 países reunidos en la cumbre sobre el clima de París (COP21) que tengan “valor” para adoptar “decisiones importantes” para las “generaciones futuras”.

“¿Qué tipo de mundo deseamos transmitir a los que vendrán tras nosotros, a los niños que están creciendo?”, preguntó Bergoglio durante el Ángelus ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, en Roma.

“Por el bien de la casa común, de todos nosotros y de las generaciones futuras, se deben emprender todos los esfuerzos en París para mitigar los impactos de los cambios climáticos y, al mismo tiempo, para luchar contra la pobreza y aumentar la dignidad humana”.

“Las dos cuestiones van a la par”, insistió, recordando su encíclica sobre el medioambiente. “Rezamos por que el Espíritu Santo ilumine a quienes deben tomar decisiones tan importantes, y les dé valor para conservar siempre como criterio preferente el bien soberano de toda la familia humana”, añadió el papa argentino.

Tras su gira por África, Bergoglio afirmó que el mundo está “al borde del suicidio” y que la comunidad internacional reunida en la cumbre de París debe lograr un acuerdo “ahora o nunca” .

En los primeros días de la reunión de París, cientos de religiosos fueron a París a ayunar, hablaron a la prensa, conversaron con las altas esferas mundiales y rezaron mucho. El sábado a la noche en una capilla del centro de París, los creyentes, muchos de ellos postrados en el suelo, cantaron y oraron para que dios salve al mundo del calentamiento.

La fe “es algo mucho más visceral” que la ciencia, dijo Caroline Bader de la Federación Luterana Mundial, cuya sede está en Ginebra.

Bader dijo que un grupo de líderes de diversas religiones le entregó a los negociadores de la ONU un pliego con 1,8 millones de firmas para que detengan el calentamiento del planeta.

El hermano Alois Taize, integrante católico de un monasterio ecuménico, pidió lo mismo en sus oraciones. Durante una misa enardeció sus feligreses para que despierten y hagan lo más que puedan para evitar que el mundo se caliente.

El físico John Schellnhuber, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias, dijo que durante 11 años ha ido a los cónclaves internacionales y que al final los negociadores de la ONU siempre salieron con las manos vacías.

Además de creyente, Schellnhuber es científico. Participó en la fundación del Instituto Postdam para Investigaciones sobre Cambio Climático, en Alemania. Durante un evento religioso, el sábado dijo que la religión aún ha calado en los negociadores de París, pero es optimista al respecto, porque “saben que serán recordados por cómo respeten la encíclica”.

Aquí no estamos de acuerdo con este religioso-científico. Nosotros creemos que los que se reúnen en París serán más bien recordados por su respeto a las leyes de la geofísica.

¿Qué hace un buque español de la OTAN en el Mar Negro?

En el Mar Negro las provocaciones navales se han convertido en moneda corriente. Tres fragatas portamisiles de la OTAN, entre ellas una española, se han unido al destructor estadounidense Ross entrando en el Mar Negro en medio de la escalada de tensión entre la alianza imperialista y Rusia.

La flotilla incluye al Francis Almejida (Portugal), el Blas de Lezo (España) y el Winnipeg (Canadá).

Dichas naves pueden permanecer en la zona no más de 21 días, según establece la Convención de Montreux sobre el Paso por los Estrechos para buques de países que no bordean el mar Negro.

Tras agravarse las relaciones turco-rusas por el derribo de un avión ruso en la frontera entre Turquía y Siria el pasado 24 de noviembre, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, prometió un pleno apoyo al «derecho de Turquía a proteger su espacio aéreo y fronteras».

El Ross, un destructor de clase Arleigh Burke, está dotado del sistema Aegis, capaz de interceptar misiles balísticos. Cuenta con lanzamisiles de crucero tipo Tomahawk, misiles tierra-aire RIM-156 SM-2 y misiles antisubmarino RUM-139 VL-Asroc. El destructor también puede transportar un helicóptero Sikorsky SH-60 Seahawk.

En medio de la peligrosa escalada militar, el sábado Turquía capturó cuatro buques rusos en el puerto de Samsun, en el Mar Negro como represalia por un acto semejante de Rusia contra navíos turcos, a los que impidió llegar al puerto de Novorossisk.

Alemania advierte a Arabia saudí que deje de financiar al yihadismo

Sigmar Gabriel
Los parlamentarios alemanes están cada vez más alarmados por la financiación que Arabia saudí presta de manera selectiva a las mezquitas salafistas, frente a aquellas otras que difunden otro tipo de mensajes.

A la cabeza de la socialdemocracia, Sigmar Gabriel, el vicecanciller, ha alzado la voz tras la publicación de un informe del BND, el servicio de inteligencia, sobre el aumento del salafismo en Alemania como consecuencia de la financiación procedente de Arabia saudí.

Al mismo tiempo, Gabriel ha afirmado la necesidad de negociar con Arabia saudí una salida a la guerra en Siria.

Según el BND, Arabia saudí financia todas las mezquitas fundamentalistas que hay en Alemania, de las que se nutren los grupos yihadistas. El número de salafistas es hoy de 7.900, frente a los 5.500 que había hace sólo dos años.

Otro dirigente de la socialdemocracia, Thomas Opperman, ha afirmado que el wahabismo suministra las bases ideológicas del Califato Islámico y que contribuye a la radicalización de los musulmanes menos practicantes.

La embajada de Arabia saudí en Berlín se ha visto obligada a reaccionar, declarando que no tiene intención de construir 200 mezquitas en Alemania, que su país forma parte de quienes luchan contra la radicalización de los jóvenes, que han detenido a yihadistas sobre su territorio y han puesto fin a la financiación de sus organizaciones.

Recientemente Alemania se ha sumado a la agresión imperialista contra Siria. El dirigente del Consejo Central de los musulmanes alemanes, Aiman Mazyek, ha declarado que la intervención militar no es la solución a la guerra.

Según Mazyek, occidente fue responsable de la guerra de Irak y Alemania se opuso a ella: “Hemos sembrado guerra y recogeremos terror y refugiados”, concluyó.

El Pentágono utilizó a una ONG para espiar en Corea del norte

El Ministerio de Defensa estadounidense utilizó a Humanitarian International Services Group (HISG), una ONG cristiana, como cobertura para espiar en Corea del norte, según The Intercept.

De 2004 a 2012 el Pentágono financió con varios millones de dólares un programa de espionaje en Corea del norte encubierto bajo la acción de la referida ONG.

Para el imperialismo Corea del norte es uno de los objetivos prioritarios de penetración y, al mismo tiempo, uno de los más difíciles.

Cuando en diciembre de 2004 el Pentágono inició su programa de espionaje, la ONG cristiana, dirigida por Kay Hiramine ya enviaba ropa y medicamentos a Corea del norte por vía marítima. Se trataba de probar la capacidad de la ONG para infiltrarse en el país exportando biblias.

El espionaje militar estimaba que introducir biblias en Corea de norte era muy difícil, ya que el país no admite la penetración imperialista a través del protestantismo. Si Kay Hiramine lo lograba, el Pentágono sabría que la podría utilizar como método para introducir luego equipos ópticos de grabación.

El Pentágono quería utilizar a la ONG para introducir distintos tipo de material militar para “preparar el terreno” con vistas a un guerra entre ambos países.

Según Sam Worthington, presidente de InterAction, una organización que agrupa a 200 ONG estadounidenses, utilizar una ONG y trabajadores humanitarios para espiar es “inaceptable” y constituye una “violación del derecho internacional”.

El sitio independiente NK News, especializado en Corea del norte, ha puesto en duda la veracidad de la información que suministra The Intercept. Para ello utiliza los testimonios de cuatro miembros de ONG que han trabajado en Corea del norte, quienes consideran que es imposible introducir biblias en el país asiático desde Estados Unidos.

El gobierno de Damasco se reunirá con la oposición en Moscú

A mediados de noviembre, durante la reunión de Viena, 17 países llegaron
a un acuerdo para organizar la transición política en Siria en un
periodo de seis meses a partir del próximo 1 de enero, con la
convocatoria de elecciones generales en los siguientes 18 meses.
En la capital austriaca las partes aún negocian una lista de las organizaciones que
deben estar representadas en las negociaciones entre el gobierno de Bashar Al-Assad y
la oposición.
Rusia ha presentado la suya, compuesta por 38 personalidades de la oposición susceptibles de formar parte de las negociaciones para preparar dicha transición.

Para esta misma semana se espera una reunión en Moscú del gobierno y la oposición agrupada en torno a la Coalición Nacional Siria, de la que forma parte el Consejo Nacional Kurdo.

Dicha reunión fue anunciada la semana pasada por Mijail Bogdanov, viceministro ruso de Asuntos Exteriores.

Tanto el gobierno sirio como el ruso están dispuestos a hacer muchas e importantes concesiones políticas. La portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, ha llegado a decir incluso que “mantener en el poder al jefe de Estado sirio no es imprescindible para Moscú”.

Para boicotear las conversaciones de paz, Arabia Saudí ha convocado paralelamente en Riad una reunión de los grupos armados, exceptuado el Estado Islámico. Así lo anunció el viernes el medio belga “7sur7”.

A Riad no han sido invitados ni el Partido kurdo de la Unión Democrática (PYD), ni su milicia YPG (Unidades de Protección del Pueblo) por el veto expreso de Turquía.

Esta reunión está apoyada por Estados Unidos, Francia y las autarquías del Golfo. Los dirigentes de Al-Qaeda estarán pues en Riad, una vez más, sentados junto a los imperialistas estadounidenses y franceses.

La reunión auspiciada por los saudíes puede conducir, como mínimo, a un agrupamiento de los distintos grupos yihadistas que combaten en la guerra de Siria, que es el objetivo que persigue Al-Qaeda en la actualidad.

Arabia saudí ha invitado a 65 grupos de la oposición, 20 de ellos miembros de la Coalición Nacional Siria, otros siete de una coordinadora rebelde, una veintena de independientes entre los que se encuentran predicadores salafistas y defensores del yihadismo, junto a 15 dirigentes de la insurrección armada contra el régimen, la mayoría de ellos miembros del Frente Al-Nosra.

Los miembros de las 12 formaciones militares que luchan contra el gobierno de Damasco forman parte de la llamada “solución islámica” a la crisis siria, y en el conglomerado prevalecen las organizaciones yihadistas.

Entre ellas se encuentra el Ejército Sirio Libre, los Combatientes de Levante, las falanges de Al Nured Din, la Unión Islámica, el Ejército del Islam, Ahrar al-Sham y el Frente Islámico.

Teherán ha manifestado su oposición a la convocatoria saudí porque su única finalidad es torpedear la reunión de Viena. Lo mismo que Rusia, Irán sostiene que sólo los sirios tienen legitimidad para decidir la suerte de Al-Assad, mientras que Arabia saudí exige su derrocamiento como condición previa para la paz.

Rueda de prensa del movimiento por la amnistía y contra la represión

Somos el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión y mediante esta rueda de prensa queremos dar cuenta de de la valoración que hacemos sobre lo ocurrido durante esta semana, desde la manifestación a favor de la amnistía de Bilbo hasta ahora y, especialmente, sobre la nota publicada por seis militantes de ETA al término del juicio en París. En este sentido, queremos expresar lo siguiente:

– El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión no ha invitado nunca a ningún preso ni a ninguna presa a abandonar el EPPK (*). No lo hemos hecho hasta ahora y tampoco lo haremos en el futuro. Hacemos un llamamiento a todos los miembros de ese colectivo a que si han recibido alguna invitación similar escrita por nuestro movimiento la hagan pública. Igualmente, queremos rechazar la utilización de la mentira para la consecución de réditos políticos.

– Nuestro movimiento ha sufrido constantes campañas de intoxicación desde el mismo momento de su nacimiento, hace ahora año y medio. Al principio negaron nuestra existencia, más tarde dijeron que trabajábamos para la Policía y la Guardia Civil, tampoco han faltado insultos de carácter personal, en algunos casos nos han amenazado con la pérdida de nuestros empleos y, ahora, están tratando de extender que estamos intentando dividir al EPPK.

– Que esta semana se haya dicho que hemos invitado a varios presos a abandonar el EPPK no es casualidad, ya que se ha hecho en un momento en el que la manifestación a favor de la amnistía estaba en boca de todo el mundo. Nos encontramos ante un nuevo intento de intoxicación, más precisamente de un intento malicioso de intoxicación que pretende frenar el crecimiento de nuestro movimiento y que situamos dentro de la intoxicación general anteriormente mencionada.

– Respetamos las decisiones que toma el EPPK. Eso no significa que, en la medida que es un agente político que hace valoraciones públicas, tengamos que estar siempre de acuerdo con lo que dice y hace. Nuestro movimiento hace sus propias lecturas y las compartirá públicamente cada vez que lo vea necesario y oportuno.

– Hemos enviado cartas que contienen información sobre nuestro movimiento a todos y todas las presas políticas vascas, tanto a quienes están dentro del EPPK como a los que no. Defendemos que, además de ser legítimo, es absolutamente necesario hacer llegar información a los presos y las presas políticas vascas. El aislamiento al que la cárcel somete a los presos y presas políticas vascas es lo suficientemente grande como para que nadie intente ahondar en él. El envío de información a las cárceles responde a la petición de un gran número de presos y presas.

– Ante este ataque sufrido por nuestro movimiento, llamamos a Euskal Herria a seguir acumulando fuerzas a favor de la reivindicación de la amnistía. Esa será nuestra respuesta, seguir luchando a conciencia a favor de este proyecto. El gran trabajo realizado antes de la manifestación por la amnistía ha dado sus primeros frutos, y son muchos más los que nos quedan por recoger. ¡No nos van a parar!

Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión
Fuente: http://amnistiaaskatasuna.blogspot.com.es/
(*) EPPK son las siglas del colectivo de presos políticos de la izquierda abertzale

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