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Autor: Redacción (página 1213 de 1359)

Morir por una pintada

La tarde del 5 de febrero de 1977, Miguel Vicente Basanta López, 32 años, obrero de la construcción en paro, está realizando una pintada en la tapia de la antigua fábrica de Alumalsa, en Zaragoza. Acaba de escribir “Trabajo sí, policía no”. Cuando se dispone a dibujar una hoz y un martillo, el agente de la Policía Armada nº 31866, Francisco Tovar Tovar, fuera de servicio y de paisano, que está paseando con su familia y la pistola en la sobaquera, le da el alto y le encañona de cara a la pared.

A Miguel Vicente Basanta se le juntan a su tartamudez el miedo y los nervios, e incapaz de responder con palabras a los gritos y amenazas intenta salir corriendo. Francisco Tovar le dispara tres veces por la espalda mientras huye. Basanta cae abatido con dos balazos en la cabeza. Ingresa en la clínica San Juan de Dios a las 21.37 horas, en estado preagónico, falleciendo a las 21.45 horas.

La versión policial, desmentida por la falta de pruebas, testigos presenciales y la autopsia, fue que el policía había disparado desde el suelo tras ser golpeado con una barra de hierro (jamás encontrada) por Miguel Basanta. La prensa, tras desestimar una vinculación absurda con ETA o los GRAPO, presenta a Basanta como un delincuente habitual. El Capitán General de la V Región Militar, Manuel Lara del Cid, ordena el sobreseimiento de la causa basándose en la legítima defensa del policía.

La familia de Miguel Vicente presentó una querella criminal contra el autor de los disparos en 1989, siendo desestimada por la justicia en virtud del principio de causa juzgada por la jurisdicción militar. Tampoco prosperarán los recursos ante la Audiencia Provincial de Zaragoza y Sala Segunda del Tribunal Constitucional.

La Justicia cierra todas sus puertas y cuando todo parece olvidado se crea la Comisión Ciudadana Miguel Vicente Basanta, que culmina en el homenaje popular del cuatro de febrero de 1996, frente a la tapia donde fue asesinado. A propuesta de la Asociación de Vecinos del Barrio de San José una calle de Zaragoza lleva actualmente su nombre.

El papel de la Iglesia Católica croata en los crímenes de guerra fascistas (2)

En las postrimerías de la última Guerra Mundial el partido croata fascista construyó una  red paralela propia para su defensa, y poder escapar de los juicios de los tribunales por crímenes de guerra. Son esas redes de “huida” lo que en la bibliografía se conoce como “ratlines”, las vías de las ratas.Estas vías ustachis tenían su sede en Roma, y fueron construidas con el necesario apoyo y protección del Vaticano. Es un episodio más del significante papel de la Iglesia católica en las estrategias globales de la guerra fría y la política estadounidense para Europa.

Estas “ratlines” fueron rápidamente detectadas e igualmente protegidas por el llamado Counter Intelligence Corp del Ejército norteamericano, que fue el precedente inmediato de la CIA. A partir de 1948, con el inicio de la guerra fría, se amplia el ámbito de las operaciones secretas cuya responsabilidad descansaba sobre antiguos fascistas, y empieza el flujo de millones de dólares hacia organizaciones, publicaciones y agentes fascistas croatas y albaneses. E, independientemente, de su proclamada lucha contra el “comunismo», había un objetivo: romper Yugoslavia. La supervivencia y continuidad del fascismo croata, que volvió al poder bajo la presidencia de Franco Tujdman en 1991, fue responsabilidad del gobierno norteamericano y de estas políticas. La pervivencia de estos fascismos y su responsabilidad en la guerra civil que asoló la antigua Yugoslavia en la década de los 90 está abundantemente recogida en la bibliografía.¿Por qué juega Roma un papel esencial en la huida de los criminales de guerra? Se hace difícil contestar a esta pregunta, si pensamos que el fascismo fue derrotado en Italia.

Pero si bien el gobierno fascista fue derrocado, su aliado más importante y poderoso, la Iglesia Católica, evitó cualquier castigo o represalia. La protección por parte de la Iglesia a nazis y fascistas se llevó a cabo sin ninguna molestia por parte de las potencia vencedoras en la guerra; y no es nada sorprendente que por parte del Vaticano jamás se ha renunciado a los contenidos de muchas declaraciones antijudías y pro-fascistas emitidas a lo largo de las décadas de los años 30 y 40. Pero, en particular, hay una organización, muy cercana al núcleo duro del Vaticano, que tiene una especial responsabilidad de organizar el escape a la mano de la justicia de los criminales fascistas.

Esta organización se denominaba Intermarium, que desarrolló estrechas relaciones con los partidos nazis y fascistas desde los primeros años 30, pero que continuó durante y después de la II Guerra Mundial. Entre sus miembros encontramos individuos con responsabilidades de gobierno en los países fascistas; además de los líderes ustachis, tenían miembros en Eslovenia, Eslovaquia, Hungría, Ucrania y Lituania. El favoritismo por parte del Papa Pio XII hacia el fascismo croata no era ningún secreto, y es a través de los canales vaticanos como Intermarium recoloca a los fascistas en América del Sur.

Y no sólo elementos individuales. En 1946 Intermarium obtiene la intervención de Pio XII para poner a buen recaudo una división completa de las Waffen SS, compuesta de ucranianos (11.000 personas) y sus familias. No creemos que haga falta recordar que esta división participó en algunos de los más salvajes crímenes de la historia, como fueron las eliminaciones masivas de judíos, rusos y comunistas en Ucrania y Polonia. En palabras vaticanas, simplemente eran “buenos soldados” (citado por John Keegan en Waffen SS: the Asphalt Soldiers, Purnell’s History of the Second World War, Londres, 1970).

En líneas anteriores se ha tratado la participación y la supervisión por parte de los clerical-fascistas de las deportaciones y ejecuciones en masa de judíos y comunistas, como en Latvia y Lituania, y del genocidio serbio en Croacia, en aras de un “Estado católico puro”. Algo que hay que mencionar es la participación que tuvieron las divisiones musulmanas en Bosnia, que entonces formaba parte del estado de Croacia.

Croacia constituyó dos divisiones pertenecientes a las SS formadas por musulmanes bosnios, la 13 División “Handjar” y la 23 División llamada “Kama”. Hubo una tercera división musulmana encuadrada en las SS, la División “Skanderberg”, formada por musulmanes albaneses y montenegrinos, pero la más importante fue la mencionada “Handjar”, orientada doctrinalmente por el Gran Muftí de Jerusalén en el racismo anti-judio y anti-serbio. Militarmente, fue derrotada por los partisanos que supuestamente iba a combatir, por lo que se dedicó principalmente a la menos peligrosa tarea de eliminar civiles serbios. Debieron efectuar bien ese trabajo, porque lo que era una mayoría de población serbia en Bosnia se convirtió en una minoría tras la guerra.

Los franciscanos fueron los más distinguidos en estos actos que hoy llamaríamos limpieza étnica y, entre ellos sin duda destaca Krunoslav Draganovic, por su trayectoria durante y después de la guerra. Secretario del arzobispo de Sarajevo, Draganovic se convirtió tras la independencia de Croacia en uno de los líderes ustachis, llegando a ser coronel y participando directamente en la organización y ejecución de matanzas de serbios. Además Draganovic trabajó en el Ministerio para la Colonización Interna, encargado del reasentamiento de católicos y musulmanes en las tierras de los serbios ejecutados o deportados, así como de la administración de los bienes robados a estos. En 1943, ante el cambio del curso de la guerra, Draganovic fue enviado a Roma como representante de la Cruz Roja Croata para ocupar el cargo de secretario del Instituto Croata del Colegio de San Girolamo degli Illirici, con muy buenas recomendaciones para el Papa Pío XII del arzobispo Alois Stepinac. En realidad, su misión en Roma era preparar lo que luego sería la principal vía de escape de los jerarcas ustachis, incluido Pavelic, vía Italia; el llamado “Pasillo Vaticano” en el que se hicieron célebres también otros clérigos como el austriaco Alois Hudal.

Hudal, rector del Colegio Pontificio de Santa Maria dell’Anima y representante de la Conferencia Episcopal Alemana ante el Papa, se hizo famoso ya antes de la guerra por su antisemitismo (afirmaba entre otras cosas que el estado liberal era el responsable de haber derribado los muros del gueto) que le llevó a dar su visto bueno a las leyes de Nuremberg, y por intentar conciliar el nazismo con la fe católica. Hudal, ferviente nacionalista alemán, veía el nacionalsocialismo como una continuación del Sacro Imperio Romano Germánico, que podía hacer frente al peligro del marxismo y el judaísmo.

Además, Draganovic aparece como personaje central en la desaparición de unos 350 millones de francos suizos que procedían del expolio de los serbios, judíos y gitanos deportados. Según varias fuentes, el dinero fue sacado de Yugoslavia vía Austria, previo pago a las autoridades británicas de 150 millones para que hicieran la vista gorda. Hay constancia del uso de ese dinero para compensar a empresas británicas que habían sido utilizadas en el esfuerzo bélico.

El resto fue depositado en el Vaticano, y sirvió para pagar la huída y posterior exilio de los fascistas croatas en España y Sudamérica. Por el Colegio de San Girolamo, convertido en otro de los centros de la organización Odessa, pasaron también criminales de guerra nazis como Klaus Barbie, el carnicero de Lyon o Josef Mengele. Además, se sabe que algunos de los fugitivos fueron escondidos en otras dependencias del Vaticano así como en Castelgandolfo, residencia de verano del Papa, lo que hace difícil creer que las altas esferas vaticanas no estaban al tanto de la trama, tal como aseguran.

En esa época Draganovic ya había establecido contacto con el mencionado más arriba servicio de contraespionaje americano (C.I.C.), que financiaba y daba el visto bueno a algunas de estas operaciones, con la excusa de que los fugitivos eran combatientes anticomunistas. Además, Draganovic aprovechó el tirón para hacerse con una pequeña fortuna puesto que, aún siendo por presuntos motivos caritativos, el hecho es que cobró 1.500 dólares a algunos de los fugitivos por los documentos falsos que les entregó, así como 650 por el transporte hasta Argentina.

En el año 2000 el despacho estadounidense de abogados Easton & Levy inició acciones legales contra el Vaticano y la orden franciscana, así como contra varios bancos de Argentina, Suiza, España, Austria, Italia, Portugal y Alemania, representando a los herederos de los serbios expoliados durante la guerra, en un intento de que se reconociese ese otro holocausto sucedido en ella, así como la participación de la Iglesia Católica.

Primera parte

El papel de la Iglesia Católica croata en los crímenes de guerra fascistas (1)

Cuatro días después de que el ejército alemán invadiera Yugoslavia, Croacia proclama el 10 de abril de 1941 su independencia. Ante Pavelic, dirigente del movimiento fascista ustachi, se convierte en jefe del Nuevo Estado. El 16 de abril de 1941 el arzobispo Alois Stepinac, vicario de la iglesia católica en Croacia, da su apoyo al dictador Pavelic. La iglesia católica, la Alemania nazi y la Italia fascista apoyaron al Estado croata, que adopta leyes racistas, llevando a cabo una política de “purificación” que hace palidecer a la ejecutada por los alemanes nazis. Un tercio de la población serbia (de religión ortodoxa) fue deportada, un tercio obligada a convertirse por la fuerza al catolicismo y otro tercio exterminado.

Habiendo participado el clero católico en estos crímenes, las relaciones entre el Vaticano y el Estado yugoslavo tras la guerra quedaron profundamente afectadas. El arzobispo Alois Stepinac y otros criminales de guerra fueron juzgados y condenados en 1946. En 1952 Yugoslavia rompió relaciones con el Vaticano cuando el Papa fascista Pio XII se atreve a nombrar cardenal al citado arzobispo criminal. Alois Stepinac fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de octubre de 1998.

Es revelador que el conflicto que destruyó Yugoslavia se viera agravado y se precipitara cuando Alemania y el Vaticano reconocieron, en 1991, la independencia de Croacia contra la opinión de otros países, como Estados Unidos y Francia.

Sobre los crímenes del Estado fascista ustachi, Jacques Merlino escribe en su libro “Las verdades yugoslavas que no se pueden nombrar”, que “la iglesia católica, dirigida por Stepinac acompaña a ese movimiento, y a veces lo anima. Existen numerosos documentos y testimonios sobre las atrocidades y crueldades cometidas en esa época. Se llenarían libros y mas libros”. Añade que “la complicidad de la iglesia católica en este genocidio está aceptada”. El alto clero de la iglesia católica croata había establecido una estrecha colaboración con las autoridades ustachis, con el arzobispo de Zagreb, el mencionado Alois Stepinac, a la cabeza. Este da la bienvenida al nuevo Estado y su bendición a Ante Pavelic.

La mayoría de los obispos católicos (en Sarajevo, Split, Hvar, Krk, Senj, Djakovo, Banja Luka, Sibenik, etc.) trabajaron activamente con el régimen, portando un cierto número de sacerdotes y monjes el uniforme de los ustachis, y especialmente los franciscanos de Bosnia, que nunca disimularon su participación en los crímenes. Tras la guerra, el Vaticano dirigió una organización de antiguos fascistas croatas que ayudó a la evasión de millares de criminales nazis. Esta organización fue la que permitió la huida del dictador Ante Pavelic, amigo de Alois Stepinac.

Tras la derrota del nazi-fascismo Ante Pavelic, presidente croata, se refugió en España. El régimen croata ustachi se distinguió por su crueldad, hasta el punto de que los alemanes lo consideraban como “excesivamente brutal”.

El régimen que surge tras la I Guerra Mundial agrupó a los eslavos del sur en el llamado Reino de Yugoslavia. En 1934, tras la subida de Hitler al poder, las potencias europeas establecen algunos contactos ante la amenaza que suponía y los incumplimientos del Tratado de Versalles.

Ese año el rey Alejandro de Yugoslavia visita Francia, dispuesto a firmar una alianza defensiva, pero en las calles de Marsella es asesinado junto con el ministro francés de Asuntos Exteriores, Louis Barthou. Las investigaciones ofrecían tal panorama de implicaciones que sólo una pequeña parte de la trama se hizo pública. La investigación del caso determinó que los autores del asesinato, miembros de la organización terrorista ustachi de Croacia, habían recibido dinero, armas y pasaportes falsos de las autoridades nazis en Munich, de Mussolini y de la Hungría de Horthy.

El 6 de abril de 1941 Hitler ataca el Reino de Yugoslavia. El ejército yugoslavo sólo consigue defenderse heroicamente durante apenas 11 días, pero su único enemigo no era el ejército alemán.

La quinta columna, organizada por el alto mando alemán llevó a cabo una serie de sabotajes y ataques en la retaguardia. Alemania e Italia lanzaron su ataque sorpresa sobre Yugoslavia el 6 de abril de 1941 y al mismo tiempo en muchos lugares de Croacia los ustachi formaban bandas armadas, que atacaban por la retaguardia a grupos aislados del ejército yugoslavo. Las bandas de los ustachi eran, en su propio país, las encargadas de colaborar con el ejército invasor del Eje en las tareas de destrucción de las líneas de comunicación y de sabotaje de los movimientos del ejército yugoslavo.

Entre esos comandos figuraban abundantes sacerdotes católicos, preludio de las matanzas que se iban a llevar a cabo durante los cuatro años de guerra. La puñalada por la espalda al ejército yugoslavo estaba muy probablemente preparada y diseñada desde los tiempos del asesinato del rey Alejandro.

La comisión de investigación que Yugoslavia crea tras la derrota del nazi-fascismo no tuvo que investigar demasiado para reunir las pruebas del protagonismo y de los culpables de un genocidio que sigue hoy día silenciado. Las pruebas estaban todas escritas. Centenares, miles de artículos en periódicos, boletines y publicaciones de la Iglesia Católica, durante el régimen ustachi, desvelaban cómo se llevaron a cabo los crímenes, y cuáles eran las orientaciones que se transmitían a la hora de eliminar a cientos de miles de personas en razón de su religión.

El genocidio, evidentemente, no sólo tuvo como diana al pueblo serbio, de religión ortodoxa, sino también a aquellos croatas que se enfrentaron al Nuevo Estado clerical fascista, a los musulmanes que no aceptaron la invasión, alemana, a socialistas, comunistas, gitanos, y naturalmente y muy especialmente, a los judíos, contra quienes se dirigieron especialmente los obispos católicos.

Pero ¿a qué se debió aquella confianza, aquella imprudencia que hizo que todas las pruebas del genocidio se pusieran por escrito? ¿Qué tipo de confianza llevaba a los frailes franciscanos a fotografiarse rodeados de sus víctimas decapitadas y mutiladas, algo que nunca jamás hicieron los nazis alemanes? De hecho, la abundancia en internet de testimonios gráficos es enorme…

Todo fue un inmenso error. Su convencimiento de que había comenzado el Imperio de los Mil Años preconizado por Hitler les hizo alardear de haber colaborado con los comandos terroristas ustachis, del uso de los monasterios para conspirar, de la organización de los jóvenes católicos en los llamados “Cruzados”, y en definitiva, de cómo se había llevado el complot por parte de la jerarquía en el Vaticano para que Alemania se apoderase de parte de Yugoslavia, implantando un siniestro y criminal régimen, el primer régimen teocrático en Europa, regido por la jerarquía católica croata.

No cabe duda de que parte del clero católico se había preparado a conciencia para el alzamiento. Su plan consistía en destruir Yugoslavia y toda posibilidad de unidad serbo-croata, creando una Croacia independiente en forma de estado fascista. Y lo habían puesto por escrito, por ejemplo, en “Hrvatski Narod” (25 de abril de 1941) donde se puede leer que jóvenes sacerdotes distribuían en Dubrovnik el programa nacionalista croata y reclamando la separación de Serbia ya en 1925. En “Nova Hrvatska” del 1 de junio de 1943 se lee que Ivan Mikan, canónigo de Ogulin, colaboraba muy de cerca con el futuro ministro Dr. Lovro Susic y que estaba preparando espiritualmente al pueblo para la proclamación de la independencia croata.

En el centro, el fraile franciscano Miroslav Filipovic-Majstorovic (Hermano Tomislav). Estuvo al frente del campo de exterminio de Jasenovac a partir de Abril de 1942. Se hizo notar por matar a niños prisioneros con sus propias manos. Fue condenado a muerte y ahorcado con el hábito que solía vestir en el campo. La orden franciscana tuvo un relevante papel en el genocidio, y, al final de la guerra, en la organización y socorro de los nazis, usando el Vaticano como lanzadera hacia América del sur.

El 11 de abril de 1941, un día después de la entrada del traidor Kvaternik y del ejército alemán en la capital croata, la emisora de radio de Zagreb instruía a la gente para dar la bienvenida al ejército alemán e indicaba que en las parroquias católicas se respondería a todas las preguntas y se darían instrucciones sobre las tareas por realizar. De este modo desde el primer día de ocupación nazi las parroquias católicas fueron utilizadas como centros de propaganda política al servicio de los invasores y de sus colaboradores ustachi. Cuando Ante Pavelic vuelve de Italia, en donde estaba refugiado, a su paso por la ciudad de Ogulin el canónigo Ivan Mikan anuncia su “programa de festejos”: “Tendremos una purga… los perros serbios serán conducidos a través del río Drina”. A los genocidas clerical-fascistas se les podrá acusar de sus crímenes, pero de nada más. Anunciaban sus planes con claridad meridiana, y se sentían orgullosos de su “claridad de ideas”.

Por ejemplo, en el boletín del arzobispo de Sarajevo, “Katolicki Tjednik” (número 35 del 31 de agosto de 1941) podemos leer un “vibrante articulo” del sacerdote Petar Pajic, en donde nos anuncia que “hasta ahora Dios hablaba a través de encíclicas papales, numerosos sermones, catecismos, publicaciones cristianas, a través de los heroicos ejemplos de los santos, etc., y ¿cuál fue el resultado? No quisieron escuchar, estaban sordos. Ahora Dios ha decidido emplear otros métodos. Va a organizar las misiones ¡Las misiones de Europa! ¡Las misiones del mundo! Que serán defendidas no por sacerdotes sino por comandantes del ejército guiados por Hitler. Los sermones se escucharán con la ayuda de cañones, ametralladoras, tanques y bombarderos. El lenguaje de estos sermones será internacional. Nadie podrá decir que no entendió ya que todo pueblo conoce con certeza lo que son la muerte, las heridas, la enfermedad, el hambre, el miedo, la esclavitud y la pobreza”.

Segunda parte

El avance del ejército regular sirio preocupa a la OTAN

Cuando Alepo, la capital económica de Siria, está a punto de caer en poder del ejército regular, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tuvo ayer que mostrar la preocupación de la alianza militar imperialista: “El refuerzo militar sustancial de Rusia en Siria y en el Mediterráneo oriental está a punto de desplazar el equilibrio estratégico de la región”.

Stoltenberg lamentó el apoyo ruso al gobierno de Damasco: “Los ataques aéreo rusos, cuyo objetivo principal son los grupos de oposición de Siria, minan el esfuerzo para encontrar una solución política al conflicto sirio”.

A las marionetas de la OTAN en la región, como Arabia saudí, les ha faltado tiempo para mostrar su disposición a enviar tropas a Siria para impedir el avance del gobierno de Bashar Al-Assad sobre el terreno con la excusa de la lucha antiterrorista.

“Si la coalición tiene la voluntad de lanzar una operación terrestre, contribuiremos de manera positiva”, dijo el jueves el general saudí Ahmed Al-Assiri.

Cada día que pasa, el equilibrio de fuerzas en la guerra de Siria se desnivela contra los intereses del imperialismo y sus aliados de la coalición, lo cual va a repercutir de manera determinante en las negociaciones de paz de Ginebra.

Ante su retroceso, la “oposición” exige a sus patronos que aumenten la ayuda material, con el chantaje de abandonar en las negociaciones de paz en caso contrario.

Pero los patronos, que se reunieron el jueves en Londres, no están por la labor. Ni siquiera han incrementado los fondos para la “ayuda humanitaria”. Las previsiones de aportar 10.000 millones de euros se han quedado en la mitad.

Estados Unidos editó y financió manuales de la yihad para niños

El llamado “terrorismo islámico” no existía antes de que la CIA emprendiera la Operación Ciclón en Afganistán. El 23 de marzo de 2002 el Washington Post (1) informó de que entre 1984 y 1994 Estados Unidos gastó 51 millones de dólares en un programa escolar para formar yihadistas para la Operación Ciclón. Cuando no existían las redes sociales, la CIA se dedicó a eliminar los libros islámicos tradicionales para sustituirlos por otros.

Aquellos libros siguieron siendo utilizados por los talibanes después de 1994. Contenían propaganda anti-soviética y afirmaban que los afganos eran “guerreros naturales”, llamados por dios a las armas. Los niños aprendían a contar con tanques, misiles y minas.

Los libros de textos fueron editados por el Afghanistan Centre en la Universidad de Nebraska. En ellos se enseñaba el Corán con profusas referencias a armas, bombas y tanques, poblando la psique de los jóvenes de estos países de un paisaje de violencia y terror.

Ahmad Fahim Hakim, un maestro que en 2002 trabajaba en la organización sin ánimo de lucro Cooperation for Peace and Unity en Pakistán, dijo que “las imágenes eran horrendas, pero los textos eran mucho peores”. De 100 páginas, 43 contenían pasajes o imágenes violentas.

Un oficial estadounidense del Asia Task Force, dijo al Washington Post que “estábamos muy contentos de ver que estos libros destrozaron a los soviéticos”. Cuando en su momento le preguntaron al Consejero de Seguridad Nacional Brzezinski, contestó que pese a que se formaron terroristas, el plan fue un éxito puesto que detuvieron la expansión del comunismo.

En 2011 el periodista Syed Nadir del Express Tribune de Pakistán señaló (2) que los libros de texto crearon “una generación que celebra la muerte y no la vida” y en la que “la violencia es aceptada como algo natural y cotidiano”. La propaganda, escribió, “transformó la región en los últimos 25 años. No cabe sorprenderse entonces de que, tras la aceptación y proliferación de la violencia en las clases y en las pantallas de televisión, los niños están recreando ataques suicidas como juego”.

(1) https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2002/03/23/from-us-the-abcs-of-jihad/d079075a-3ed3-4030-9a96-0d48f6355e54/
(2) http://blogs.tribune.com.pk/story/4877/learn-to-be-taliban-k-is-for-kalashinkov/

Tras invadir Letonia el ejército ruso desencadena la Tercera Guerra Mundial

Al principio fue “Occupied”, un documental de ficción sobre una supuesta intervención rusa en Noruega, encargada por la Unión Europea con el trasfondo de la guerra energética contra la ecología y un falso debate sobre un hipotético deber de resistencia popular.

Ahora, en pleno “prime time”, la cadena pública británica BBC 2 emite otra serie de ficción “World War Three: Inside the War Room” (Tercera Guerra Mundial: en el Gabinete de Guerra) en la que Rusia invade Letonia, y la cuestión que se plantea es saber si será necesario masacrar o no a algunos millones de rusos (1).

La guerra mediática ha ascendido un peldaño. Su guión no puede ser más simple: Rusia invade Letonia para apoyar a los separatistas pro-Kremlin, que se han apoderado de una veintena de ciudades a lo largo de la frontera rusa. En tanto que la OTAN tarda en intervenir, el Reino Unido y Estados Unidos deciden ayudar a Letonia y expulsar a las fuerzas rusas del territorio. Rusia responde con un ataque nuclear en el que mueren 1.200 militares británicos. El Reino Unido rechaza recurrir a las armas nucleares para ayudar a la OTAN a recuperar el control de Latgale (región del este de Letonia), pero no así los Estados Unidos. Estalla la Tercera Guerra Mundial.

Como escribe el Telegraph, el escenario es uno de los mas realistas desde que “Rusia se anexionó Crimea” y pasa de la ficción a la realidad sin pestañear:

“La OTAN lleva tiempo preocupada sobre las interferencias rusas en los Estados bálticos, y el personal directivo practica regularmente juegos de guerra para sondear cómo responderían los dirigentes occidentales a un conflicto. Estos ejercicios son ‘top secret’, pero ahora la BBC juega su propia juego de guerra y un nuevo film muestra lo que pudiera suceder en la vida real. ‘World War Three: Inside the War Room’ reúne a un gabinete de guerra de antiguos militares y diplomáticos para responder a una hipotética pero muy posible confrontación en Europa del Este, teniendo en cuenta la anexión de Crimea a Rusia en 2014” (2).

La ficción comienza con una reescritura de la historia: después de que Rusia bombardeara Georgia en 2008 (ya no es Georgia quién atacó a Osetia del sur), después de que tropas soviéticas hayan invadido Ucrania en 2014 (ya no es Kiev quien ha agredido al Donbas), estas famosas y místicas tropas rusas llegan a los países bálticos, e invaden Letonia.

Unos montajes de imágenes de guerras, principalmente en el Donbas, son manipulados y mezclados con imágenes ficticias; opiniones de Putin con el texto modificado se intercalan unas con otras, mostrando cómo la población rusa toma el control del país. Se iza una bandera rusa, y su ejército es enviado en apoyo de los combatientes.

Cualquiera que vea la película de pasada no puede saber qué parte de ella es ficción, porque la ficción está colocada sobre un fondo documental. Para añadir confusión a los espíritus, las personas presentes en el Cuartel General son auténticos personajes de la vida política británica:

– Richard Shireff, general retirado, antiguo comandante supremo adjunto de las fuerzas aliadas en Europa (OTAN-SACEAUR). Se destaca su viaje al frente de una delegación de la OTAN en Ucrania en 2012 para apoyar el programa de rearme del país.

– Baronesa Pauline Neville-Jones, nombrada en 2010 por Cameron ministra de Estado para la Seguridad y la Lucha contra el Terrorismo con un puesto permanente en el Consejo de Seguridad, dimitida en 2011. De 1998 a 2004 formó parte del Comité de Control de la BBC (coincidencia).

– Christopher Meyer, antiguo embajador de Gran bretaña en los Estados Unidos (1997-2003), época de la invasión norteamericana de Irak.

– Sir Tony Brenton, antiguo embajador de Gran Bretaña en Rusia (2004-2008).

– Alan West, Barón West de Spithead, ministro de Seguridad y Lucha contra el Terrorismo (2007-2010), miembro permanente del Consejo Privado de la Reina.

Estas personas tienen que responder a un dilema: ¿deben enviar tropas a combatir a los rusos para apoyar a los letones? La respuesta no puede ser más cínica: no vamos a correr el riesgo de una Tercera Guerra Mundial por dos millones de habitantes.

Pero la situación se complica cuando Rusia amenaza lanzar una bomba en el Parlamento británico, oráculo de la democracia donde los haya. Finalmente, se decide no seguir a Estados Unidos y no bombardear Rusia y su población.

Pero no crean que esto se debe a un ataque de humanismo, porque los motivos son argumentos dignos de los nazis: “La cuestión es saber si se va a matar para nada a millones de rusos. No me hubiera importado matar algunas decenas de miles, pero si no les amedrentamos con esto, no servirá de nada”, dice Sir Tony Brenton, antiguo embajador de Gran Bretaña en Rusia.

Si fuera útil, se hubiera podido eliminar de la faz de la tierra algunos millones de seres humanos. La frase se encuentra en el minuto 3:15.

Estos individuos no juegan a la rusofobia; simplemente son rusófobos. Para ellos Rusia es el enemigo. El enemigo total, el enemigo que hay que destruir.

Lo que les da miedo es el recuerdo del fracaso de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. La destrucción física de las poblaciones eslavas no hace más que reforzar su sed de victoria. Más de veinte millones de muertos no han servido en absoluto para doblegar a los pueblos de la URSS. Ciertamente, Rusia se distingue en esto de otros países europeos.

¿Cómo se puede hablar impunemente sobre la muerte de millones de personas, de seres humanos, y a continuación hacer grandes discursos sobre los derechos del hombre? Precisamente porque no consideran a esos millones como seres humanos. Es la esencia de una argumentación fascista.

¿Sólo es un documental? Como subraya la crítica de los diarios ingleses, los “expertos” son profesionales en acción, y deben manejar una situación como lo harían fuera de cámara, si eso sucediera realmente. Estamos oyendo, de esta manera, lo que piensan realmente esas personas que han ocupado importantes puestos. Eso es lo que da escalofríos.

La propaganda de guerra ha alcanzado tal nivel en Occidente que a esto hemos llegado. Ni siquiera en la Guerra Fría llegaron a este punto. Tal nivel de mediocridad exige mucha constancia y esfuerzo. Enhorabuena, porque lo han conseguido. ¿Cómo hubiera reaccionado el “mundo civilizado” si Rusia hubiera producido este tipo de documentales?

(1) http://rutube.ru/video/70855cda8b8e8533cdea370a3650a960/
(2) http://www.telegraph.co.uk/tv/2016/02/03/what-happensif-cold-war-turnsto-world-war-three/

La masacre de 17 de Octubre de 1961 en París

La masacre de París del 17 octubre de 1961 ocurrió durante la guerra de Argelia. La represión de la policía parisina, entonces dirigida por Maurice Papon (condenado en 1990 por crímenes contra la humanidad perpetrados durante el régimen colaboracionista Vichy), contra la población argelina de la región parisina dura todo el otoño de 1961. Para entonces Francia ya había más o menos perdido la guerra, y Charles de Gaulle empezaba a negociar con el FLN.

El día 17 de octubre de 1961, una manifestación pacífica convocada por el FLN contra el toque de queda impuesto sobre los argelinos que vivían en la región parisina por el prefecto de policía Maurice Papon desembocó en una represión brutal, que causó entre 70 y 200 muertos.

El historiador Jean-Luc Einaudi cuenta 200, y 325 argelinos muertos por la policía a lo largo del otoño de 1961. Los argelinos no fueron las únicas víctimas, porque el racismo de la policía hacía que cualquier persona de color (marroquíes y tunecinos, pero también portugueses) fuera detenida, golpeada y asesinada.

Algunas de las víctimas fueron arrojadas al río Sena desde los puentes, tras ser golpeadas hasta la inconsciencia. Los archivos policiales han demostrado que Papon animó a los oficiales a obrar de esa manera; por otro lado, los policías participantes tuvieron la precaución de quitarse el número de placa del uniforme, lo que demuestra una acción organizada.

El 17 de octubre de 1961 las fuerzas policiales bloquearon todos los accesos a la capital, las estaciones de metro, los trenes, las llamadas “portes” (puertas), etc. De aproximadamente 150.000 argelinos residentes en París, se calcula que entre 30.000 y 40.000 se unieron a la manifestación. Las acciones policiales efectuaron 11.000 detenciones y los detenidos fueron transportados por el RATP (autobuses y trenes de cercanías) al Parc des Expositions, centro de internamiento ya usado durante la ocupación nazi.

Los detenidos no sólo eran argelinos, sino también marroquíes, tunecinos, españoles e italianos emigrantes, que fueron enviados a diversos acuartelamientos, el Palais des Sports de la Puerta de Versalles, el Estadio Coubertin, etc.

A pesar de estas detenciones, entre 4.000 y 5.000 personas consiguieron agruparse y manifestarse pacíficamente entre la Plaza de la República y la Plaza de la Ópera, sin incidentes. Pero fueron bloqueados en Ópera, y los manifestantes retrocedieron. A la altura del Cine Rex (actual Rex Club, en los Grandes Bulevares), la policía abrió fuego y cargó contra los manifestantes, causando bastantes muertes.

En el puente de Neuilly (que separa a París de los suburbios) las fuerzas policiales también abrieron fuego, causando más muertos. Los argelinos fueron arrojados al Sena en diversos puentes de la ciudad y los suburbios, principalmente en el céntrico Puente Saint-Michel, justo al lado de Notre Dame y a dos pasos de la Prefectura de policía….

El silencio se mantuvo, en algunos casos, mediante amenazas contra policías que habían sido testigos y podrían haber denunciado a sus compañeros. La masacre fue objeto de ocultación estatal. El presidente Charles de Gaulle dijo que era algo “secundario”. El 8 de febrero de 1962 una manifestación, principalmente de miembros del Partido Comunista y de la CGT también acabó en una masacre (la llamada “masacre de Charonne”, una estación de metro parisina).

En la década de los 90 la Masacre del 17 de Octubre, como es conocida en Francia, llegó a la conciencia nacional. En particular, el testimonio de Jean-Luc Einaudi durante el proceso de Maurice Papon por crímenes contra la humanidad le ayudó a conseguir permiso para investigar los archivos de la policía, a los cuales no había tenido acceso antes (échate a temblar, Rodolfo Martín Villa…).

Papon fue juzgado solamente por los hechos perpetrados cuando era prefecto de Burdeos durante la Segunda Guerra Mundial y siempre negó, a pesar de las pruebas acumuladas contra él por el historiador Jean-Luc Einaudi, su responsabilidad directa en la masacre. El 17 octubre de 2001 el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoë, puso una placa en el puente de Saint-Michel para conmemorar la masacre. El 18 de febrero de 2004 se realizó una petición para nombrar a una estación de metro en Gennevilliers como “17 de Octubre de 1961”, en recuerdo de la masacre.

“Aquí ahogaron a los argelinos”, recuerda la pintada

Las multinacionales despedirán en masa a 40.000 trabajadores

Apenas se ha consumido el mes de enero y una decena de multinacionales -también españolas- ha anunciado varios ERE que, cuando se concreten, mandarán a más de 40.000 personas al paro. La crisis del petróleo ha puesto en rojo las cuentas de resultados de las petroleras mientras que la ralentización de las economías de los países emergentes han hundido las bolsas de medio mundo. Este cóctel ha provocado nueva oleada de despidos que añaden incertidumbre a la economía española, europea y mundial.

A partir del próximo lunes 8 de febrero está previsto que empiecen a abandonar la empresa los 250 empleados incluídos en el ERE de Orange y Jazztel, un 3,5% de la plantilla.

Esta misma semana Yahoo! anunció el cierre de su oficina en Madrid, el fabricante de componentes de automóvil Delphi el de su fábrica en Sant Cugat del Vallés (Barcelona), que podría derivar en 500 despidos si no encuentra un comprador, mientras Endesa sigue adelante con sus planes de despedir a 42 personas de sus plantas de carbón.

La petrolera Repsol tiene que iniciar este año sus planes para despedir a 1.500 personas en todo el mundo, unos 700 en España; Ercros otros 150-200 trabajadores de sus fábricas en Cataluña; la americana TRW -que fabrica sistemas de dirección de vehículos- está inmersa en el despido de 250 trabajadores de su planta de Navarra; Telefónica ha destinado 2.900 millones de euros a un plan de bajas incentivadas…

Fuera de España, las cantidades son mayores, dominados por bancos y petroleras. British Petroleum despedirá a 7.000 personas hasta 2017, y Shell -inmersa en el proceso de adquisición de British Gas- a unos 10.000 empleados. Por su parte, entidades bancarias como Lloyds han anunciado el despido de 1.585 trabajadores y el cierre de 29 sucursales mientras que este miércoles la suiza Credit Suisse admitió que suprimirá 4.000 empleos después de entrar en pérdidas en 2015.

Pero no solo bancos y petroleras -acuciados por la crisis del petróleo y por los bajos tipos de interés- despedirán a parte de sus empleados. La americana Ford despedirá a 10.300 personas en Europa y la también estadounidense Vallourec -fabricante de tuberías y conducciones para hidrocarburos- suprimirá 1.450 empleos en Europa y Brasil.

Esta nueva oleada añade incertidumbre a la economía mundial. La crisis del petróleo y de los países emergentes, unido a la cierta ralentización de la economía china, ha hundido las bolsas. Esto ha generado que actualmente haya voces que auguran una nueva recesión mundial. El indicador Smoothed US Recession Probabilities conocido este jueves, que es el medidor que utiliza la Reserva Federal para predecir las posibilidades de recesión en Estados Unidos, está en el nivel más alto desde julio de 2009. 

Un informe del miércoles de Barclays explicaba que caídas de Bolsa como la actual han acabado en recesión en Estados Unidos en la mitad de los casos.

El guerrero antisoviético pone su ejército en el camino de la paz

Ksnia Lukyanova

Contribuir al nacimiento de tu “enemigo público número 1” es un proceso que lleva tiempo, incluso décadas. Para ello hace falta mucho dinero y armamento desviado, campos de entrenamiento y colaboraciones con aquellos países aliados en donde está la carne de cañón preparada para combatir.

Hace algunos años, una entrevista a Sheikh Naim Nabeel, uno de los fundadores de la Yihad en Egipto y miembro de Al-Qaeda desde su creación, hizo caer el velo, ante el testimonio que ofreció sobre la contribución de la CIA a la aparición del terrorismo yihadista.

Para Naim Nabeel, los campos de entrenamiento en Jordania para los futuros combatientes fueron y son financiados por el gobierno norteamericano, de la misma forma que una parte de los muyaidines apoyados por los norteamericanos en aquel tiempo para oponerse al ejército soviético en Afganistán. Una vez finalizado el conflicto afgano, algunos de estos combatientes formaron Al-Qaeda en su primera versión.

Esta última revelación ha sido profundizada por Mike Springman en su libro “Visas para Al-Qaeda”. En los años 80, Springman fue jefe de la sección de visados norteamericanos en Jeddah, Arabia Saudita. Describe en su obra su trabajo cotidiano durante aquel tiempo, obligado regularmente por sus responsables a entregar visados a personas dudosas.

En una entrevista exclusiva con “Sputnik” ofrece algunos ejemplos: “Había un tipo sudanés, refugiado, que estaba en paro en Jeddah; ahora no recuerdo su nombre. Pero la mujer que era el oficial político de servicio, que se ocupaba de los clandestinos de la CIA solicitaba sin cesar una visa para el individuo, y yo siempre me negaba. Finalmente fue a ver al jefe del Consulado, y éste le proporciona la visa. Un día le abordé y le pregunté el motivo. ‘Seguridad nacional’, me respondió”.

Springman explica que todas las personas “elegidas” por las autoridades norteamericanas fueron provistas de un visado estadounidense, teniendo acceso a la libre circulación, pero especialmente a territorio norteamericano, en donde estaban previstos entrenamientos en campos militares secretos. Los combatientes allí formados eran enviados a continuación a Afganistán. Según Springman, estos combatientes fueron situados posteriormente en los Balcanes, en Irak, en Siria, en Libia, y siempre desplazándose gracias a sus visas ilegales. “Yo así lo creo, y es lo que de alguna forma me ha motivado, cuando empecé a pensar en escribir un libro. Veía lo que estaba pasando en Afganistán con los muyaidines, y lo que sucedía en los Balcanes con Yugoslavia, y me decía: ‘Estos tipos siguen ahí’”.

Durante esos años, el Departamento de Estado, en colaboración con la CIA, enviaba a personas como Mike Springman a Jeddah para asegurar la entrega de alrededor de 45.000 visados al año. Para mantener su empleo, no debían plantear demasiadas cuestiones al demandante de la visa. Por esos motivos, Springman fue despedido a los dos años, calificado como “incompetente”. Hasta mucho después no decidió escribir el libro, por numerosos motivos: “Ilustrar a la gente respecto a lo que hacía realmente el gobierno norteamericano, explicar el nivel actual de terrorismo y de tensión en Medio Oriente, demostrar que el gobierno norteamericano está en lo fundamental fuera de control, y que los servicios de investigación y las fuerzas armadas tienen la iniciativa en el equilibro del poder dentro del gobierno”.

Springman considera que los Estados Unidos continúan empleando el mismo método de entrenamiento de la oposición en los países en crisis. El “New York Times” le da la razón con una investigación sobre la colaboración entre la CIA y los saudíes. La antigua relación entre Estados Unidos y Arabia saudí vuelve a florecer con nuevas revelaciones. Según el “New York Times”, Washington y Riad financian conjuntamente algunos grupos sirios rebeldes, proporcionándoles armamento y entrenamiento en campos secretos de Jordania.

Alain Rodier, director adjunto del Centre Français de Recherche sur le Renseignement, explica que esta práctica no es inédita: “Es cierto que los norteamericanos, con el especial apoyo financiero saudí, mantienen un cierto número de movimientos rebeldes, de los que la mayoría tienen bases de apoyo situadas en Jordania, pero, según se ha sabido también, en Turquía. Por lo tanto es cierto que los norteamericanos quieren apoyarse en estos movimientos, en un principio para derrocar a Bachar al-Assad, pero ahora sobre todo para combatir al Califato Islámico. El problema es que el Califato Islámico es una emanación de Al-Qaeda, que se ha desligado de este movimiento hace ahora dos años. En realidad los norteamericanos han creado grupos que se han decantado hacia el islamismo radical y que en este aspecto puede ser algo similar a lo que pasó con Al-Qaeda en los años 90”.

Hoy numerosos países emplean este método, a pesar de que repetidamente ha mostrado el peligro del “efecto retroceso” que lo acompaña. Alain Rodier pone como ejemplo a otros actores de la región que financian a los grupos rebeldes: “En la actualidad es cierto que un determinado número de movimientos rebeldes en Siria están apoyados tanto por Arabia Saudita, por Qatar y por Turquía; en realidad, por los tres países en conjunto. Son desgraciadamente movimientos que están muy cercanos a Al-Qaeda, por no decir infiltrados por Al-Qaeda; pero también hay movimientos considerados rebeldes por las potencias, como por ejemplo los kurdos, que tienen allí el apoyo directo tanto de la coalición norteamericana como de los europeos”.

¿Aprender de los errores del pasado, o cerrar los ojos y taparse los oídos ignorando las evidencias? Tal vez debiera recordarse el artículo de Robert Fisk en “The Independent” el 6 de diciembre de 1993, titulado “El guerrero antisoviético pone su ejército en el camino de la paz”, artículo dedicado en su totalidad al héroe de los Estados Unidos de la época, un hombre de negocios saudí que respondía al nombre de Osama Bin Laden. Cómo siguió la historia lo sabemos muy bien.

Las guerras no tienen siempre el mismo aspecto y por ello es inútil compararlas, pero un cierto parecido asociado a un conjunto de revelaciones merece como mínimo que se planteen algunas preguntas…

Tercera huelga general en Grecia contra el gobierno de Syriza

Grecia vive hoy la primera huelga general del año convocada por los sindicatos contra la reducción de las pensiones que el Gobierno de Alexis Tsipras negocia con los buitres de Bruselas.

Las pensiones de los jubilados son el sustento de más de la mitad de las familias griegas.

Se trata de la tercera huelga desde que Syriza asumió el Gobierno hace un año, pero la primera que cuenta con una amplia participación de diversos colectivos autónomos como comerciantes y taxistas, así como de los agricultores.

Las principales confederaciones de sindicatos del sector público (ADEDY) y privado (GSEE) han convocado una manifestación en la céntrica plaza de Klathmonos, próxima al Ministerio de Trabajo.

El metro y el tranvía de Atenas sólo circulan entre las 08.00 GMT y las 15.00 GMT, mientras que los trenes interurbanos, los de cercanías y los trolebuses pararán durante toda la jornada.

Los autobuses urbanos, en cambio, están funcionando desde las 07.00 GMT y lo harán hasta 19.00 GMT.

Por primera vez en muchos años, los taxistas, que hasta ahora declinaba unirse masivamente a los paros, también han secundado la huelga.

También los barcos permanecen amarrados en los puertos, y las compañías aéreas locales Olympic Airways y Aegean Air han tenido que cancelar 66 vuelos domésticos a causa del paro parcial de los controladores.

En el sector sanitario, los hospitales públicos ofrecen solo servicios mínimos, ya que los médicos y el resto de trabajadores han anunciado su adhesión, como también lo han hecho los farmacéuticos.

Trabajadores de profesiones liberales como los abogados y los ingenieros que ejercen como autónomos se han sumado igualmente a esta protesta.

Los agricultores mantienen los bloqueos en puntos centrales de las carreteras y autopistas de todo el país que iniciaron hace más de dos semanas.

La huelga tiene lugar en un momento en que el Gobierno de Tsipras negocia en Atenas con los representantes de las instituciones acreedoras el recorte de las pensiones, en el marco de la primera revisión del tercer rescate.

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