| Felipe Solá, ex gobernador de Buenos Aires |
Autor: Redacción (página 1157 de 1357)
Como los grandes monopolistas, Lagarde habla para los suyos y no se muerde la lengua: las tendencias económicas proteccionistas se imponen en el mundo, lo cual conduce a una nueva guerra mundial. Sin embargo, la directora “confía” en que no vuelva a reproducirse otra vez algo como lo que ocurrió en 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial.
A diferencia de los viejos y nuevos reformistas, Lagarde no pretende distraer la atención de nadie. Ni las preguntas ni las respuestas se anduvieron con rodeos. El periodista le preguntó muy claramente por las consecuencias del crecimiento de los “conflictos comerciales” y el proteccionismo. En el pasado las olas de proteccionismo han causado numerosas guerras, respondió Lagarde.
Menos mal que tenemos a buitres como Lagarde para aclararnos las cosas que otros quieren nublar. Lagarde cumple cinco años al frente del FMI y quiso celebrar la renovación de su mandato con una entrevista al portavoz por excelencia de los buitres financieros. La directora cuenta lo que hay en el mundo ahora mismo, aunque lo envuelve en el paquete de las mejores intenciones. Pero no confunde sus deseos con la realidad. Lo que hay no es lo que le gustaría.
A pesar de que el imperialismo lucha contra el proteccionismo desde 1945, el proteccionismo se vuelve a imponer porque, como decía Marx, cuando tratas de arrojar a la historia por la puerta, vuelve a entrar por la ventana. La consigna de Lagarde es favorable al “neoliberalismo”: hay que resistir al proteccionismo, dice recordando el informe de la Organización Mundial de Comercio publicado hace un mes, en el que constata que entre octubre del año pasado y mayo del actual los Estados miembros aprobaron 145 medidas restrictivas del comercio mundial.
Sin ninguna duda, el proteccionismo conducirá a una severa depresión en todo el mundo, pero todas y cada una de las instituciones monopolistas mundiales están sumidas en el descrédito más absoluto desde su fundación en la posguerra, empezando por la Unión Europea. El referéndum del Brexit, la campaña de Donald Trump a la presidencia, las elecciones en Austria y Australia así lo demuestran de forma dramática.
En el terreno político se ha impuesto una cierta desmundialización. Predominan el nacionalismo, el racismo, la xenofobia y, en fin, todas las taras de la burguesía han aparecido encima de la mesa. Pero la burguesía se preocupa por sí misma: “Debemos implementar políticas para que todo el mundo comprenda las ventajas de la mundialización, de manera que no se entienda como ventajosa para quienes ganan con ella, no para los que pierden y son abandonados a la deriva y nadie les presta atención”.
¿Se dan cuenta? Nada menos que la presidenta del FMI se preocupa por los parias de la tierra. Sólo le faltaba hablar del incremento de las “desigualdades sociales” para que su discurso se confunda con el de Errejón.
2. El atentado de Estambul muestra que el apoyo que ha venido prestando al Califato Islámico se ha vuelto en su contra. Ahora Turquía pasa a ser un objetivo. Recibe un poco de su propia medicina… salvo que las explicaciones que hemos conocido hasta ahora sobre el atentado sean falsas, en cuyo caso se trataría de otro mensaje dirigido hacia Ankara por parte de quien haya movido los hilos.
3. El gobierno de Siria se mantiene en su puesto y en Damasco se vuelven a abrir las embajadas. Todos los esfuerzos de Turquía por mantener la guerra han sido inútiles. Permitió a Turquía soñar con que era un protagonista importante, para acabar dándose cuenta de que no era nadie y de que se ha ganado enemigos de mucho peso.
4. Las relaciones de Turquía con Estados Unidos van de mal en peor. Las tropas de operaciones especiales de Estados Unidos visten el uniforme de peshmergas kurdos. Estados Unidos necesita a los kurdos para sacar adelante sus proyectos para Oriente Medio. Turquía pasa a un segundo plano.
5. Crisis con la OTAN, que después del derribo del Su-24 le ha repetido una y otra vez a Erdogan que no cuente con ellos para sus aventuras contra Rusia, o sea, que cuando la OTAN entre en guerra con Rusia no será para defender a Turquía.
6. Idem con la Unión Europea y, por lo tanto, con Alemania. Las relaciones también siguen empeorando. El gobierno de Ankara desencadenó la crisis de los refugiados en Europa y siguió luego exigiendo visado a los “alemanes” que, en realidad, no son otra cosa que turcos emigrantes. El parlamento alemán condena el genocidio armenio y les señala con el dedo acusador. Turquía nunca podrá entrar en la Unión Europea. Todas las puertas están cerradas para ellos.
7. Con Irán las relaciones son aún peores. Lo que hay es un enfrentamiento abierto entre ambos países.
8. Con Israel han mejorado las relaciones, deterioradas tras el hundimiento de la flotilla humanitaria hace cinco años. Que Erdogan se tenga que apoyar sobre Israel es un síntoma de debilidad. El presidente turco había puesto como condición para la reanudación de relaciones el levantamiento del bloqueo a Gaza y se ha tenido se comer sus propias palabras por enésima vez.
9. Los ataques permanentes a la población kurda pueden desembocar en una guerra civil que Turquía no puede ganar. La derrota sería muy humillante. Los kurdos son más fuertes que nunca porque tienen el apoyo del imperialismo. Se mueven dentro y fuera de las fronteras de Turquía con armamento pesado, por lo que una guerra tendría también un carácter internacional en una situación muy desfavorable.
![]() |
| Marcel Lazar Lehel, ‘Guccifer’ |
como “Guccifer”, ha sido encontrado muerto en la cárcel de Virginia
donde se encontraba recluido acusado de capturar y difundir los correos
electrónicos de Hillary Clinton cuando era Secretaria de Estado.
Según
el diario “Christian Times News”, aparentemente Guccifer se habría
suicidado. Su cuerpo ha aparecido colgado de una cuerda en la celda después
de la cena.
Tras difundir los correos, el pirata fue víctima de
una acción execrable por parte de Rumanía, que lo extraditó a Estado
Unidos. Las legislaciones de todos los países de mundo prohíben la
extradición de sus propios ciudadanos a terceros países. Pero Estados
Unidos no es un país cualquiera y Rumanía volvió a dar muestras de su
servilismo…
Guccifer confesó abiertamente que había penetrado
en los servidores utilizados por la Secretaria de Estado varias veces,
por lo que Estados Unidos pidió su entrega para juzgarle.
Dijo
que la captura de los mensajes diplomáticos fue muy sencilla. El
servidor de Clinton carecía de cualquier clase de medidas de seguridad y estaba abierto a cualquiera “como una orquídea”.
En lugar de
detener a Clinton por su apatía, el FBI prefirió concentrar su fuego
contra el rumano. Era mucho más débil que la candidata a la Presidencia
de Estados Unidos.
Durante la etapa de su marido en la Casa
Blanca, en 1995, los Clinton ya se vieron implicados en el suicidio de
Vince Foster, un empleado de la Presidencia.

Afortunadamente, cuando ya habíamos arrojado la toalla recibimos el artículo de Wayne Madsen publicado ayer en “Strategic Culture” impecablemente titulado “De Bilderberg al Brexit: la historia de un fracaso anunciado” y subtitulado “Los arquitectos de la Unión Europea, los nazis y sus colaboradores concibieron y levantaron el Cuarto Reich”(*).
Madsen cuenta lo que nadie: que el origen de la Unión Europea está en el Tercer Reich, aunque con un “aura decididamente democrático”. La Unión Europea surge de la Comunidad del Carbón y del Acero, formada por seis países en 1951, un proyecto del luxemburgués Robert Schuman, un político francés que sirvió a las órdenes del mariscal Petain durante la Segunda Guerra Mundial, a su vez aliado del III Reich.
Tras la guerra, a Schuman le despojaron de sus derechos políticos por colaboracionista, aunque luego el general De Gaulle le rehabilitó. Entonces Schuman volvió a lo suyo, a recrear un versión corregida del III Reich para Europa.
Para completar el proyecto, Schuman preconizó una alianza militar que proporcionaría fuerza al “Pequeño Reich”: el Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
A Schuman le ascendieron, nombrándole ministro de Asuntos Exteriores y luego Presidente del Gobierno. Sus colaboradores en el proyecto europeo eran Jean Monnet, un agente de la OSS y luego de la CIA, y el canciller alemán Konrad Adenauer que, como alcalde de Colonia antes de la guerra y Presidente del Consejo de Estado prusiano, suministró a los nazis importantes ventajas, comprendidas las de dejar que ondearan sus banderas en el ayuntamiento de la ciudad.
Otro padre fundador de la Unión Europea fue Walter Hallstein, un abogado alemán que perteneció a un grupos de profesionales nazis y que combatió con la graduación de teniente en una regimiento de artillería de la Wehrmacht en el norte de Francia.
A Hallstein le capturaron los aliados, que lo trasladaron a un campo de prisioneros de Mississippi hasta el final de la guerra.
Los libros de historia y la Wikipedia se esfuerzan por blanquear a la biografía de los padres fundadores de la Unión Europea, escribe Madsen, como el príncipe Bernhard de Lippe-Biesterfeld, un alemán que se casó con la princesa Juliana de Holanda.
Bernhard era miembro del partido nazi en Alemania, oficial de la policía montada de las SS y de su cuerpo motorizado. En 1940 los colegas nazis de Bernhard, como Himmler, diseñaron los primero fundamentos de una moneda común europea, precursora del euro.
Tras la guerra el príncipe siguió siendo un ardiente defensor de la unidad europea y en 1954 apadrinó la primera reunión de los federalistas del Viejo Continente y sus aliados atlantistas de la OTAN en el Hotel Bilderberg, en Holanda. Desde 1954 la conferencia anual en el Hotel Bilderberg promueve una unidad de Europa bajo los auspicios de Estados Unidos y la OTAN.

Los proyectos de incorporar a los países del este de Europa fueron diseñados por el otro cofundador del grupo Bilderberg, Josef Retinger, un miembro del gobierno polaco en el exilio en Londres durante la guerra. Las organizaciones armadas que combatían la ocupación nazi en Polonia sobre el terreno trataron de ejecutarlo durante una de sus visitas clandestinas.
Tras el Brexit, recuerda Madsen, los jerarcas de Bruselas como Juncker y Schulz han invocado la teoría nazi de las represalias colectivas para justificar la imposición de represalias draconianas contra quienes pretendan seguir el ejemplo británico, incluido el despido de miles de funcionarios británicos que trabajan en las instituciones europeas y la eliminación del inglés como idioma oficial de trabajo, olvidándose de que Irlanda, Malta y Chipre siguen siendo una parte integrante de la Unión Europea.
El Reino Unido no es el primer país en manifestar su deseo de abandonar la Unión Europea. Groenlandia ya ha votado dos veces en esa dirección, la primera cuando en 1973 Dinamarca se incorporó y otra en 1979, cuando definió su estatuvo interno. Lo mismo sucedió tras la crisis financiera en Islandia, que también votó contra la Unión Europea. Finalmente, el año pasado un 60 por los griegos votaron también contra las imposiciones financieras de Bruselas para seguir dentro del euro.
“Cuando el Ejército norteamericano mira hacia el futuro se ve actuando en las grandes megalópolis en expansión, en densos espacios congestionados en los que los grupos criminales y extremistas florecen casi sin ser detectados por las autoridades, aunque pueden alcanzar elevados niveles de poder al mismo tiempo que socavan la autoridad del Estado democrático”, afirmaba la revista.
El Pentágono está convencido de que las urbes de Estados Unidos serán -cada vez más- su próximo gran campo de batalla. Pero hasta la fecha ningún ejército ha luchado nunca en el interior de una ciudad de gran tamaño.
Como los recientes sucesos de Dallas ponen de manifiesto, en el futuro la policía de Estados Unidos tendrá de enfrentarse a importantes ataques armados para los que no están capacitados, por lo que deberán ser auxiliados por tropas del ejército que, incluso, deberá tomar el mando en algunas ocasiones.
El jefe del Estado Mayor, Raymond T. Odierno, afirmó que “es inevitable que en algún momento se recurrirá al Ejército de los Estados Unidos para operar en una megaciudad, y en la actualidad el Ejército no está preparado para hacerlo”.
Odierno explicaba que el desencadenante de ese tipo de guerra civil en las ciudades radica, entre otros, en la miseria cada vez mayor de amplias masas de la población, la “creciente disparidad de ingresos”, lo cual exigirá que el ejército salga a la calle para “tomar medidas”.
Para imaginar cómo sería una intervención de este tipo, el Pentágono simuló un “juego de guerra” en el que las tropas debían combatir en un escenario urbano contra sus propios ciudadanos.
En el juego, un Equipo Rojo, que representaba a las organizaciones armadas que ponían contra las cuerdas al Estado, practicaba varias estrategias para derrotar al ejército: sofisticados ataques con virus informáticos, tácticas ofensivas de guerra electrónica, manipulación de datos, manifestaciones, motines y desórdenes callejeros.
El resultado de la batalla simulada fue de fracaso para el ejército: la rotura de una presa ficticia provocó un enorme desastre, cayeron partes fundamentales de las instituciones locales y las organizaciones armadas se apoderaron de las calles sin que nada ni nadie fuera capaz de hacerles frente.
El teniente general Herbert Raymond McMaster, responsable de la interpretación de la simulación, explicó que el juego había demostrado que la infantería debe aprender a ampliar su capacidad de acción, que debe ser más autónoma y, sobre todo, más rápida y eficaz.
En los próximos años los escuadrones de infantería debían tener apoyo aéreo, así como capacidad de acceder a vídeos en tiempo real que muestren el estado de la situación en diferentes zonas. “Una de las cosas más importantes será la capacidad de fuego que puedan alcanzar los escuadrones, especialmente con armas disparadas desde el hombro, así como el desarrollo de plataformas móviles o voladoras capaces de incrementar el fuego de precisión”.
En sus tácticas de juego, el ejército utilizó chorros de energía dirigida (armas láser o de energía electromagnética) que permitían a los soldados reducir sus necesidades logísticas e interferir en la capacidad de ataque con misiles de los enemigos.
Tras la experiencia, el general anunció que “para luchar contra el enemigo urbano del futuro, drones o aviones pueden ser de mucha ayuda, pero la victoria final solamente llegará a pie de tierra. Para obligar verdaderamente a los enemigos, se necesita a seres humanos en contacto con otros seres humanos”.
No sólo el ejército estadounidense está convencido de que las ciudades serán los grandes campos de batalla del mañana. Hace apenas un año, el ejército australiano publicó su “Informe sobre las guerras terrestres del futuro” que llega a las mismas conclusiones.
Los militares australianos escribieron que “la aparición cada vez en mayor medida en las ciudades de zonas no reguladas, o territorios fuera de control en los que las leyes y las normas no se aplican, ofrece un refugio potencial para el crimen organizado, para los terroristas y para los insurgentes, a partir de los cuales se pueden organizar y operaciones de ataque al ordenamiento legal”.
Por su parte, fuentes de la inteligencia francesa han revelado que las fuerzas de seguridad del país galo se están preparando para afrontar “masivos disturbios civiles, protagonizados por inmigrantes radicalizados apoderándose de barrios enteros”, según informó el año pasado el periódico británico “The Telegraph” (2).
El ejército francés está preparando ya planes de contingencia para “reconquistar el territorio nacional” y recuperar áreas enteras en las ciudades, en el caso de que la población inmigrante obtenga armas y se convierta en “abiertamente hostil” a la República.
“Hay un montón de jóvenes inmigrantes de cuarta generación muy enojados por su situación y la perspectiva de radicalización es cada vez más probable”. Las redes islamistas han estado adquiriendo de contrabando rifles automáticos Kalashnikov y misiles anti-tanque, que ya han introducido en Francia, según el diario británico.

La clandestinidad -la suya- tampoco le preocupa; sólo la de los demás. Por eso han creado grupos secretos de policías que actúan secretamente. ¿Qué tienen que ocultar?
Sus métodos fascistas de actuación son harto conocidos. Uno de ellos es lanzar a la policía contra organizaciones políticas. Que sean legales o ilegales les da igual. Ellos no entienden esa diferencia; la dejan para políticos y periodistas de medio pelo.
En Catalunya el Ministerio del Interior ha desatado toda una operación para orquestar montajes políticos contra los independentistas, algo a lo que están bastante acostumbrados desde hace años. Pero al final la operación se ha vuelto contra ellos y se han quedado con el culo al aire.
La operación ha quedado al descubierto con las grabaciones dentro del despacho mismo del ministro, lo cual debería servir para que más de uno abriera los ojos: el Ministerio del Interior no es quien vigila sino que, a su vez, es vigilado porque hay quien está por encima suyo.
Al quedarse con el culo al aire, al Ministerio la mierda le sale por todas partes. Ahora resulta que se están dando prisa para borrar las huellas de la Operación Catalunya: un pendrive con información confidencial ha desaparecido de la unidad secreta de policías que actuaban contra los independentistas (*).
Ahora tienen que investigar a los investigadores. Hace aproximadamente año y medio, la unidad secreta presentó un pendrive con información relevante para sus investigaciones a agentes de la Comisaría General de Policía Judicial encargados de perseguir delitos de corrupción en Catalunya.
No hay rastro de los datos. La policía judicial se plantea pedir explicaciones al entonces responsable de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas, un enlace con el CNI para la Operación Catalunya, que fue cesado de su cargo en abril del año pasado.
La “pérdida” de esa documentación se produce en el marco de una guerra de bandas dentro de la Policía Nacional que tiene como protagonistas a dos comisarios que durante la pasada legislatura participaron en la Operación Catalunya.
Uno es el propio Marcelino Martín-Blas y otro es el comisario Villarejo. Este último ha declarado ante el juez que ambos participaron en la sucia campaña represiva diseñada para combatir el independentismo en Catalunya, inventando casos de corrupción contra dicho movimiento político.
Villarejo ha admitido estos hechos durante su declaración en el Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid. A este comisario le investigan por otra grabación, que parece haberse convertido en el deporte favorito de la policía nacional: la de una reunión en la que participó el comisario Martín-Blas, otros policías y dos agentes del CNI.
Más información:
El Ministerio del Interior sigue siendo una cloaca
https://mpr21.info/2015/03/en-menos-de-24-horas-el-ministro-del.html
Las conexiones de los periodistas con la policía para orquestar montajes políticos
https://mpr21.info/2016/07/las-conexiones-de-los-periodistas-con.html
El director de ‘El País’ es un soplón del CNI
https://mpr21.info/2015/03/el-director-de-el-pais-es-un-soplon-del.html
Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html
Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán (y 2)
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html
Villarejo: un comisario de policía pluriempleado y millonario
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-un-comisario-de-policia.html
Pero sir David Manning, asesor en política exterior de Tony Blair, dijo a Condoleezza Rice, la asesora de seguridad nacional de Estados Unidos, el 9 de diciembre de 2002 en Washington que Reino Unido aún quería más parte del botín.
“Sería inapropiado que el Gobierno entrara en debates sobre ningún reparto de la industria del petróleo iraquí”, dijo. “Sin embargo, es esencial que nuestras empresas [británicas] tengan acceso en igualdad de condiciones a este y otros sectores”.
Altos cargos del gobierno británico convocaron a un equipo de BP a una reunión sobre las perspectivas para el sector de la energía de Irak el 23 de enero de 2003, dos meses antes de la invasión, que acabó en mayo.
Más adelante en ese mismo año, la empresa petrolera británica comenzó una revisión técnica del campo de Rumaila, el segundo más grande del mundo. Para 2009, BP se había hecho con un contrato de servicios para aumentar la producción del campo, que tiene 20.000 millones de barriles de petróleo extraíble.
Edward Chaplin, el embajador británico en el Irak ocupado, habló de favorecer “los intereses de BP y Shell” cuando mantuvo conversaciones con el primer ministro provisional de Irak, Ayad Allawi, el 13 de diciembre de 2004.
Blair le había dicho al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en una reunión en mitad de la invasión el 31 de marzo de 2003, que hacía falta tener una imagen más clara de cómo sería un Irak post-Sadam para “esbozar un futuro político y económico y disipar el mito de que estábamos ahí para hacernos con el petróleo”.
Sin embargo, ese mismo año, una comunicación interna del Gobierno para Geoff Hoon –el entonces ministro británico de Defensa– antes de unas conversaciones con su homólogo estadounidense, Donald Rumsfeld, hablaba de la necesidad de “igualdad de condiciones: grandes contratos para reconstruir Irak. Puesta a salvo de las vidas británicas. Expectativas de igualdad de condiciones para las empresas de Reino Unido en el petróleo y otros sectores”.
El embajador británico en Naciones Unidas, sir Jeremy Greenstock, identificó los presupuestos y el petróleo como los dos ejemplos más claros de asuntos en los que Reino Unido no fue consultado por la autoridad provisional establecida para gobernar Irak por la coalición coordinada por Estados Unidos.
“No vimos nada en absoluto en el sector del petróleo, la autoridad provisional lo mantuvo en manos estadounidenses, porque querían gestionarlo ellos”, dijo a los investigadores de Chilcot, según se cita en el informe final.
Al mismo tiempo, una comunicación entre dos funcionarios británicos el 6 de septiembre de 2004 se titulaba “Estrategia energética para Irak” y destacaba que Reino Unido sacaría provecho de Irak, que tiene algunas de las mayores reservas de petróleo del mundo. “El desarrollo del sector energético de Irak será complementado con la implicación creciente de las empresas británicas, que llevará a una inversión sostenida en los próximo cinco o diez años y un negocio considerable para Reino Unido”.
BP ha declinado hacer declaraciones.
Fuente: http://www.eldiario.es/theguardian/EEUU-Reino-Unido-pelearon-petroleo_0_535096840.html
![]() |
| Salva Kiir y Riek Machar |
En agosto del año pasado se firmó una breve tregua entre ambas facciones, que se combaten mutuamente desde diciembre de 2013. El país nace de una división sangrienta que ha conducido a otra, no menos sangrienta.
Sudán del sur es el Estado más joven del mundo. Si Sudán logró la independencia de Egipto, luego Sudán del sur logró la suya propia porque el imperialismo quiere imponer el minifundismo como medio de dominación en todo el mundo y, en particular, en la cuenca del Nilo, donde recursos naturales, como el petróleo, abundan.
Este año no ha habido ninguna celebración para recordar cinco amargos años de “independencia”. Si hubiera algo que celebrar no habría con qué hacerlo porque el hambre asola a la población.
El viernes por la noche se escucharon disparos en los alrededores del Palacio Presidencial en el que los cabecillas de las facciones enfrentadas se pusieron de acuerdo para lo único que son capaces: un comunicado oficial. El día anterior otro tiroteo mató a varios partidarios del presidente Kiir y al día siguiente se volvieron a escuchar disparos, ráfagas de ametralladora e incluso lanzamiento de obuses durante media hora.
El sábado un portavoz oficial del vicepresidente reconoció que los disparos había causado 150 muertos, aunque la cifra puede aumentar. Por su parte, los cabecillas no han dado explicaciones y califican los enfrentamientos de “desgraciados”, como si llovieran del cielo.
Durante el aniversario, las patrullas de soldados y milicianos recorrieron unas calles tan desérticas como las despensas de los sudaneses.
Desde la reanudación de los combates en diciembre de 2013, los muertos se cuentan por decenas de miles y el número de personas que vagan por los caminos huyendo de los tiroteos se calcula en tres millones. Uno de cada cinco ha abandonado su casa, su familia, su tierra y sus pertenencias. Otros cinco millones dependen de la ayuda exterior para sobrevivir.
El acuerdo “de paz” firmado el año pasado supuso el retorno del vicepresidente Machar a Juba y la formación de un gobierno de unidad nacional con su rival Kiir. Es papel mojado. En la calle los combates siguen. En junio, en Wau los combates obligaron a 88.000 personas a huir.
Wau se ha convertido en la segunda ciudad más importante del país después de que otras más grandes, como Malakal, Bor y Bentiu fuesen parcialmente destruidas durante la guerra.
El grupo universitario trabajó con las informaciones que rodean a un mensaje, tales como duración de la llamada, número del destinatario u hora de uso del teléfono, con excepción del propio contenido del mensaje. En la jerga informática se llaman metadatos.
En 2013 tanto Obama como la propia agencia de espionaje estadounidense NSA se excusaron del rastreo masivo de las comunicaciones que suponían una injerencia en la vida privada de las personas, algunos de ellos Jefes de Estado, ya que no captaban el contenido de los mensajes, los datos, sino “sólo” los metadatos. Los incautos se sintieron aliviados.
Los investigadores de Stanford trabajaron durante varios meses con los móviles de 823 personas que se prestaron voluntariamente al estudio. Finalmente, analizaron los metadatos correspondientes a 251.788 llamadas de voz y 1.234.231 mensajes escritos.
Después los universitarios analizaron de manera automática los metadatos, lo que les permitió llegar a importantes conclusiones acerca de los usuarios de las nuevas tecnologías, tales como averiguar el barrio en el que viven u otras circunstancias de su vida privada.
Analizando a uno de ellos, por ejemplo, dedujeron que padecía un problema cardiaco, ya que muchas de sus llamadas estaban dirigidas a centros médicos, laboratorios y a una farmacia.
En el caso de otras personas, dedujeron que tenía un problema de sobrepeso o que había comprado un arma de fuego. No obstante, a pesar de los geolocalizadores incorporados a los móviles, los investigadores tuvieron problemas para identificar el lugar de residencia en casi la mitad de los casos. Pero en un 90 por ciento de ellos acertaron con un error de 80 kilómetros de diferencia respecto a la vivienda habitual.
En una entrevista al periódico “The Guardian”, uno de los investigadores aseguró que el estudio muestra a pequeña escala lo que la policía es capaz de hacer a una escala mucho mayor, en función de los colosales medios de los que disponen, gracias a la utilización indiscriminada de datos de tipo personal.
Pero las grandes potencias no sólo vigilan y controlan el mundo entero por su cuenta sino que están coordinados entre sí en una alianza de espionaje colectivo creada en los años cuarenta del siglo pasado y llamada “Los 5 Ojos” (la red Echelon) de la que forman parte la CSE canadiense, la NSA de Estados Unidos, el GCHQ británico, la ASD australiana y el GCSB neozelandés.
Las centrales de espionaje no sólo recopilan todo tipo de datos acerca de personas, empresas e instituciones del mundo entero sino que comercian con ellas, según se desprende de un informe canadiense del pasado año publicado por el diario “Globe & Mail”. El informe indica que el intercambio de datos sobre comunicaciones telefónicas comenzó en 2005 y la colaboración mutua entre los centros de espionaje se remonta a 2009. En realidad comenzó mucho antes.
Las compraventas de gigantescas bases de datos están a la orden del día, por lo que las informaciones privadas circulan entre quienes pueden pagar por ellas y les concede un enorme poder de manipulación y chantaje. En torno a ellas se ha creado toda una industria de seguridad, especialmente utilizada por las grandes multinacionales y el capital financiero como instrumento de competencia. Las mismas empresas que compran datos padecen fugas de sus propios datos, tratan de conocer al adversario y de impedir que el adversario sepa acerca de ellos.
El reciente caso de los papeles de Panamá ha demostrado, además, el interés en la instrumentalización política y económica de las grandes bases de datos, al que se califica cínicamente como “periodismo de investigación” y que en realidad no es otra cosa que el llamado “periodismo de filtración”, es decir, la instrumentalización y manipulación de la prensa por parte de las multinacionales y los Estados.
Los invocados derechos fundamentales y las leyes que protegen el derecho a la intimidad de las personas son papel mojado desde hace muchos años. Las bases de datos no pueden interferir en la vida privada de las personas, y mucho menos se puede traficar con ella y venderla a países extranjeros. Todas las legislaciones occidentales impiden este tipo de negocios, considerándolos como delictivos.
Por ejemplo, en 2011 Canadá autorizó por ley que los espías cometieran delitos contra la vida privada de sus ciudadanos sacando a pasear el espantajo Al-Qaeda, ese comodín que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.
En manos de los espías de las grandes potencias imperialistas las bases datos ya no pueden ser mayores de lo que ya son. Se ha producido un problema que algunos califican de “infobesidad”. Ya lo guardan todo y la recopilación de información es tan grande que su problema es administrarla y digerirla.
Sólo una ínfima parte de la información, en torno a un tres por ciento, puede ser tratada y analizada por los espías. Las centrales de inteligencia, como el CNI español, se dedican a reclutar cada vez más informáticos, estadísticos e ingenieros de telecomunicaciones capaces de metabolizar la información. Los espías ya no son lo que eran; ni siquiera salen ya de sus oficinas ni levantan los ojos de la pantalla del ordenador. La información se la damos nosotros y ellos sólo tienen que almacenarla, clasificarla e interpretarla. Algunos lo llaman “bulimia digital”.
En sus aburridos y rutinarios trabajos cuentan con el apoyo de determinadas universidades y departamentos, como la de Alcalá de Henares en España que, a cambio de dinero, elaboran programas específicos para el CNI, la policía y la Guardia Civil. Las universidades cada vez se parecen más a las fábricas de armamento.
En el Reino Unido la “infobesidad” ha conducido a otra cadena de tópicos que siempre salen a relucir en este tipo de asuntos escabrosos: la falta de personal, la falta de medios y los recortes presupuestarios. La glotonería del espionaje no conoce ninguna clase de límites. Si no tienen medios es porque tienen tanta información que no saben qué hacer con ella.
La falta de límites es preocupante y se pone de manifiesto en los debates legislativos, cuando exigen sistemáticamente nuevos poderes para la policía, es decir, borrar de un plumazo todas y cada una de las normas vigentes que aún protegen, aunque sea de manera formal, los derechos y las libertades de las personas en beneficio de los mismos de siempre, de la policía y de los espías, y con las mismas viejas excusas de siempre, el terrorismo y el yihadismo.
La desfachatez no conoce límites. Recientemente la ministra del Interior de Reino Unido, Theresa May, defendía la necesidad de una ley de vigilancia electrónica para obligar a las empresas de telecomunicaciones a tener a disposición de la policía durante un año un registro sobre el empleo que sus abonados hacen de internet.
Como el espionaje y la policía no dan abasto, descargan sobre terceros una parte de la carga de trabajo, en este caso de las empresas de telecomunicaciones. Los usuarios pagan por un servicio que consiste en que les espíen sus comunicaciones.
Ya están en marcha otro tipo de normas para hacer lo mismo en materia de atención médica, así como de periodismo, actividades que siempre han estado consideradas como protegidas por el derecho al secreto profesional.






