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Autor: Redacción (página 1093 de 1360)

Las oscuras maniobras del Ministerio del Interior contra el independentismo catalán

Villarejo, el comisario oscuro
Las oscuras maniobras del Ministerio del Interior para acabar con los líderes nacionalistas de Catalunya, en la época de Jorge Fernández Díaz, pasaron por la utilización de empresas privadas pagadas con fondos públicos y reservados, como demuestran la imagen y los whatsapps obtenidos por Público en exclusiva, así como las notas informativas del comisario José Manuel Villarejo Pérez, autodenominado «agente encubierto» de la Policía y empresario de éxito.

En 2014 el ministro se reunió con el exdirector de la Oficina Antifraude de Catalunya, Daniel de Alfonso, para conspirar contra Xavier Trías, Francesc Homs, Oriol Junqueras y Artur Mas. En una terraza de Barcelona, sentados a la misma mesa, están los detectives Antonio Giménez Raso –además policía en segunda actividad a pesar de ser una profesión incompatible, según la Ley de Funcionarios de la Administración Pública– y los exempleados de la agencia Método 3, Julián Peribáñez y Antonio Tamarit.

Son ex compañeros de trabajo. Cuando Giménez Raso pidió el pase en segunda actividad de la policía, a mediados de la década del 2000, creó una sociedad de investigación privada con María Férnández Lado, conocida como Marita y madre del exdirector de la agencia de detectives Método 3, Francisco Marco. Allí conoció a Peribáñez y Tamarit, de quienes se serviría años después, cuando abandonó Consultoría de Seguridad Avanzada S.L para ser socio –a partir de 2008– del comisario José Manuel Villarejo en Servicios de Investigación y Detección S.L.

Entre medias, El Bigotes –como se conoce a Giménez Raso en el mundo de la investigación privada– estuvo en prisión preventiva por estar relacionado con una red de narcotráfico, aunque fue absuelto tanto por la Audiencia Provincial de Barcelona como por el Tribunal Supremo.

Sorprendentemente, la Policía nunca le abrió un expediente a su todavía agente por esos hechos. Además, hasta al menos la jubilación del ex Director Adjunto Operativo (DAO), Eugenio Pino, siguió trabajando para la cúpula policial de manera privada, a través del entramado empresarial del funcionario Villarejo, y cobrando por sus servicios.

Pagos pendientes de Interior por ‘trabajos’ externos

La brigada política del Ministerio del Interior que dirigía el número dos de la Policía, el ya jubilado Eugenio Pino, estaba en plena actividad, aunque ya habían comenzado las tensiones entre dos personas de la confianza del DAO: el comisario Marcelino Martín Blas, jefe de Asuntos Internos, y Villarejo, único miembro conocido de una supuesta unidad de inteligencia policial.

En las notas informativas que el agente encubierto ha entregado a los dueños de la Banca Privada d’Andorra, los hermanos Higini y Ramón Cierco –para que los presenten en su defensa y en una querella contra Martín Blas–, y que están fechadas entre julio de 2014 y enero de 2015, el propio Villarejo reconoce que ha puesto sus empresas al servicio de la Operación Cataluña y que aún no le han pagado los servicios.

En concreto, escribe (en tercera persona) en una nota informativa con fecha de 4 de julio de 2014 cuál es su situación como adscrito a la DAO: «No usa despacho en ninguna sede policial, menos aún en la DAO, empleando por medida de seguridad para el contacto con sus colaboradores, una minúscula oficina alquilada con documentación operativa, cuyos gastos por cierto, aún no se le han abonado, a pesar de que se articuló la misma por orden de la superioridad».

Asegura también Villarejo que al no estar cumpliendo «la superioridad» como «única ayuda» cuenta con la que «a nivel privado recibe de empleados de la estructura empresarial familiar, firmas a las que en la mayoría de las ocasiones utiliza como cobertura para sus actividades de interés policial, todo ello además, sin coste alguno para el erario público».

Sin embargo, diferentes fuentes tanto de la Policía como del mundo judicial y empresarial aseguran que «son muchos los trabajos paralelos que esas empresas y Antonio Giménez Raso, socio de Villarejo, han hecho para la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal [UDEF], por ejemplo en el caso Gürtel, lo que motivó que en 2014 la Unidad de Asuntos Internos que dirigía el comisario Marcelino Martín Blas realizara una investigación que remitió a la Fiscalía Anticorrupción en la denominada Operación Colombo, en la que se relacionaban borradores de la UDEF con documentación hallada en el registro de la agencia de detectives Método 3 llevada a cabo en 2013″.  

El contenido de los whatsapps incriminatorios

Una de las pruebas clave de que los detectives recibieron dinero de los fondos reservados está contenida en el listado de más de 800 mensajes de WhatsApp cruzados entre Peribáñez y su compañera sentimental en aquellas fechas, una mujer que reside en Miami y acaba de denunciar ante los Mossos d’Esquadra que está siendo amenazada –incluso con el secuestro de su hija– por haber facilitado ese material al exdirector de Método 3, Francisco Marco.

La mujer, que ruega enfáticamente no ser identificada, ha denunciado que Peribáñez trabajaba para la policía y que ella lo vio reunirse, junto a su compañero Tamarit, con El Bigotes, un hombre al que identificó mucho después (al ver su foto) como Antonio Giménez Raso, quien presuntamente era el que les facilitaba el dinero de los fondos de Interior. Que este último era el enlace policial de los detectives queda bastante claro en el whatsapp que envía Peribáñez el 17 de enero de 2014: ‘Reunión con ag, el bigotes’

A lo largo del largo historial de mensajes quedará bien claro que “ag” es Antonio Giménez, quien actúa con el sobrenombre de “Andrés” durante toda la Operación Cataluña. Casi un año después de ese mensaje, Peribáñez dejará constancia por escrito, en conversación con su pareja, que está recibiendo dinero de Interior por sus labores de espionaje de políticos catalanes. Estos son los cuatro whatsapps:

1/12/14
P.– ‘He ido a buscar un regalito para mí’

Ella.– ‘Ah el dinero q te paga la gente esa verdad’
P.– ‘Ssssshhhh es un regalito’
Ella.– ‘Cuantos informes hicistes para ganar eso’

El diálogo no deja lugar a dudas, Peribáñez está cobrando en secreto por hacer informes sobre políticos catalanes para la cúpula de Interior con el fin de descarrilar el proceso soberanista. Otros de esos mensajes de WhatsApp muestran claramente que es Antonio Giménez Raso, alias Andrés o El Bigotes, quien está repartiendo esos fondos, que no sólo los entrega a esos detectives sino también a otros colaboradores y testigos que participan en la llamada Operación Cataluña, según diversas fuentes coincidentes, policiales y judiciales, consultadas por este diario.

Del informe Pujol a las notas informativas a favor de los Cierco

Peribáñez y Tamarit llevaban tiempo colaborando con los Giménez Raso. Fuentes policiales y del sector de la investigación privada sitúan esta cooperación mucho antes, cuando en 2012 el agente Villarejo se hizo pasar por el periodista Javier Hidalgo y comunicó a la exnovia de Jordi Pujol Ferrusola, Victoria Álvarez, que había sido grabada en el restaurante La Camarga en una trampa tendida por los líderes del Partido Popular, Alicia Sánchez Camacho y Jorge Moragas.

Según estas fuentes, a finales de verano de 2012 la UDEF que dirigía el comisario José Luis Olivera –hombre cercano al ministro Fernández Díaz, a la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, y a su esposo Ignacio López del Hierro– ya elabora una nota con parte de la información que aparece en la conversación de La Camarga, encargada a la agencia de detectives Método 3.

Sin embargo, no es hasta finales de 2012 cuando José Villarejo, haciéndose pasar por el periodista Javier Hidalgo, informa de esta grabación a Victoria Álvarez y consigue reunirse con ella gracias a que Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta le dijeron a la ex de Pujol Jr que confiara en el colaborador de sus informaciones.

Una vez convencida Vicky, Villarejo le presenta a Antonio Giménez Raso, a quien le hace pasar por el inspector jefe de la UDEF de Catalunya, Andrés García. No es a la única testigo de un caso de corrupción en la que el comisario en activo y el policía en segunda actividad les van con la misma coartada.

El propio Villarejo delata otro dato importante de esta participación en los informes tóxicos de la Operación Cataluña de su socio Giménez Raso y de Tamarit y Peribañez en sus notas informativas entregadas a los dueños del BPA para su defensa –aunque están imputados no sólo en Andorra sino también en Madrid por blanqueo de capitales–.

En esta ocasión, fechada el 21 de diciembre de 2014 –cuando ya sabe que está siendo investigado por Asuntos Internos por la grabación de una reunión con el CNI en el caso del pequeño Nicolás– intenta acusar al comisario Martín Blas y al inspector Rubén López de actividades ilegales en la investigación de los Pujol y afirma que éstos se autoenviaron «el 13-4-2014 una carta certificada urgente desde la oficina 0827694 de Barcelona con el nombre de Andrés García como remitente, para así justificar una supuesta denuncia anónima».

Resulta curioso, “porque acreditar una denuncia anónima cuando hay un remitente, Andrés García que se llama igual que el alias que emplea Giménez Raso, y hasta se sabe la oficina de correos y el día, teniendo en cuenta que hay cámaras de seguridad en las oficinas de correos, parece que es algo sencillo”, subrayan fuentes cercanas a la Dirección Adjunta Operativa, que además niegan que ningún anónimo llegase a Asuntos Internos en esas fechas.

Demasiados indicios de una conspiración que ya es evidencia.

Un chantaje a la monarquía salva a los Pujol de acabar en la cárcel

El ex molt honorable, Jordi Pujol, ya hizo un amago durante su comparecencia en el Parlament catalán, el 25 de septiembre de 2014, cuando al ser interpelado sobre el origen de su fortuna que atribuía a la herencia de su padre, y ante las dudas de algunos diputados, manifestó que si ponía en marcha el ventilador se iba a armar gorda.

Lo que pocos conocen, pero sí el Gobierno Rajoy, la oposición y los centros de poder, es que tras el escándalo de Banca Catalana, Pujol lo tuvo claro. Logró que los miembros del tribunal que le juzgaba fueran convenientemente tocados. De forma incomprensible, salió absuelto.

El Gobierno de Felipe González había ordenado a los fiscales que dejaran en paz al molt honorable. El fiscal Villarejo admitió que:

“Piqué Vidal hizo una lista de los 41 magistrados de la Audiencia de Barcelona que tenían que decidir si procesaban o no a Pujol y visitó uno a uno a los que calculaba que estaban más dispuestos a dejarse convencer. Y a cada uno de ellos les hizo una oferta que no pudieron rechazar”.

Se sabe que Jordi Pujol lleva más de treinta años acumulando dossiers en los que se implica a Felipe González, José María Aznar y el Rey Emérito Juan Carlos I, entre otros.

Victoria Álvarez, la valiente exnovia de Jordi Pujol Ferrusola lo confirma. Álvarez puso la primera piedra para abrir el “melón” judicial del clan Pujol. Su declaración ante la policía en el complejo de Canillas (Madrid) el 13 de diciembre de 2012 y la que prestó ante el juez Pablo Ruz el 17 de enero de 2013 en la Audiencia Nacional permitieron investigar los negocios de quien fuera su pareja, Jordi Pujol Ferrusola.

Esta denuncia, el relato del famoso viaje a Andorra “con fajos de billetes de 500 euros” en el maletero del coche de “junior”, fue la puesta del cascabel al gato, a la que nadie se había atrevido -o a nadie le había interesado- en los últimos 30 años. Hoy, toda la familia -Jordi Pujol, Marta Ferrusola y sus siete hijos- están imputados en varios juzgados. Pero todo indica que no pisarán la cárcel.

Fuente: http://noticierouniversal.com/espana/pujol-no-va-a-la-carcel-dossiers/

Estados Unidos lanzó 72 bombas diarias el año pasado en los frentes bélicos que tiene abiertos

Obama es el Premio Nobel de la Paz que más bombas ha lanzado en todo el mundo. Le galardonaron al inicio de su mandato porque en Oslo ya sabían que era un pacifista. No necesitaba demostrar nada. Luego, a lo largo de su estancia al frente de la Casa Blanca, no ha habido ni un sólo dia sin que en algún lugar del mundo hubiera alguna batalla que tuviera al ejército de Estados Unidos como protagonista. Ni un solo día de paz.

En Afganistán la guerra dura ya 15 años y los últimos datos del Centcom, el mando del Pentágono en Oriente Medio, ponen de relieve que los ataques aéreos aumentaron un 40 por ciento el año pasado respecto al anterior.

Durante los mismos, los aviones de Estados Unidos lanzaron 1.337 bombas sobre el suelo de Afganistán, un signo inequívoco de la escalada de la guerra, que contrasta con las promesas de Obama de sacar al ejército de aquel país. Al presentar su informe, el general Charles Cleveland manifestó que este año tienen intención de continuar los bombardeos “agresivamente” para alcanzar efectos estratégicos.

Lo mismo que en otras zonas de Oriente Medio, como Irak o Siria, los bombardeos en Afganistán no sólo no sirven para nada sino que son contraproducentes. A lo largo del año pasado el ejército afgano no ha hecho más que retroceder a un ritmo alarmante. A fecha de hoy los talibanes controlan un territorio más extenso que en cualquier otro momento desde que se inició la invasión en 2001.

En total, el año pasado la aviación de Estados Unidos lanzó un promedio de 72 bombas diarias en los múltiples frentes bélicos que tiene abiertos por el mundo. Aunque esos bombardeos no tienen ningún efecto militar, han matado y mutilado a infinidad de personas y destruido ciudades enteras.

Los medios de comunicación no tienen en cuenta ninguna de esas 72 bombas diarias. Pero basta que una única bomba estalle ocasionalmente en el interior de Estados Unidos para que llegue a la primera plana de las noticias.

Absueltos dos mossos que golpearon a un manifestante al no poder identificarle

La Audiencia de Barcelona ha absuelto a dos mossos d’Esquadra acusados de un delito de lesiones a un manifestante que participaba en una concentración antifascista en la capital catalana durante el 12 de octubre de 2012, al no poderse determinar la identidad de los autores.

La sentencia considera probado que dos mossos no identificados agredieron al manifestante con las defensas reglamentarias en una actuación durante un altercado entre participantes en la manifestación antifascista y una familia que llevaba una bandera monarco-fascista.

Según el relato de los hechos de la sentencia, el 12 de octubre de 2012 el agredido participaba en una manifestación antifascista de la plaza Universitat, mientras en la plaza Catalunya había una concentración por la unidad de España.

En un momento, pasaron por la plaza Universitat un hombre con sus tres hijos llevando de forma ostensible una bandera monarco-fascista en la mano, lo que provocó la reacción airada de los manifestantes, y el lesionado intentó arrebatarles la bandera fascista, cayendo al suelo, y provocando la intervención de los Mossos.

El tribunal no considera probado que los dos polizontes acusados, que fueron los que identificaron y detuvieron posteriormente al lesionado, fueran los autores de las lesiones ya que ni el afectado ni los testigos les pudieron identificar, aunque sí ha llegado al convencimiento de que sus lesiones las causó una actuación de los policías de este cuerpo policial.

El sindicato de los Mossos d’Esquadra SPC ha destacado la absolución de los dos acusados y han considerado que “una vez más ha quedado evidenciada la persecución a la que se ven sometidos los trabajadores públicos de este país por parte de los habituales grupos minoritarios”.

Descubren en Alepo un depósito de armas químicas elaboradas en Arabia saudí

En el curso del desminado y las operaciones de limpieza en los barrios orientales de Alepo, el ejército sirio descubrió ayer un almacén de armamento químico que había estado en poder del Frente Al-Nosra hasta la liberación de la ciudad.
El depósito contenía gran cantidad de cloro elaborado en Arabia saudí así como instrumentos para fabricar los explosivos. Los expertos rusos han dicho que la cantidad descubierta sería suficiente para volar toda la región de Alepo.

En diciembre de 2015 el Ejército sirio encontró almacén para la fabricación de armas químicas en un hospital instalado por los terroristas en la provincia de Latakia. Los yihadistas tenían previsto lanzar las armas químicas durante sus ataques y después responsabilizar al gobierno de Bashar Al-Assad.

A lo largo de toda la guerra, el uso de armamento químico ha sido otra de las campañas continuas de descréto lanzadas contra el gobierno de Damasco. En junio de 2015 Human Rights Watch afirmaba que el gobierno sirio había reanudado el uso de sustancias químicas en diversos ataques con barriles llenos de explosivos en la provincia de Idlib (1).

En agosto del año pasado Amnistía Internacional aseguraba que el ejército sirio habia lanzado un ataque con cloro contra en el barrio de Al-Zibdiye de Alepo, “una alarmante señal de que las fuerzas gubernamentales sirias están intensificando el uso de armas químicas contra civiles”, decía el comunicado de esos farsantes (2).

Lo mismo aseguraba un mes después el Observatorio Sirio de Derechos Humanos insistía en que el ejército sirio había lanzado un ataque con gas en un barrio del norte de Alepo.

Estas intoxicaciones de las ONG eran de todo punto inverosímiles porque en 2013 el gobierno de Damasco destruyó su arsenal químico en virtud de una resolución aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que fue verificado por Rusia y observadores internacionales.

(1) https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201506041038020306/
(2) https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/noticias/noticia/articulo/siria-nuevo-ataque-quimico-contra-alepo-un-crimen-de-guerra/

Fischer: un pacifista que exige el rearme del ejército alemán

No hay nada más peligroso que un pacifista, porque llaman a la guerra mientras hablan de paz. Es el caso de un personaje siniestro, Joschka Fischer, que llegó a ser jefe de Los Verdes en Alemania procedente de los más furibundos grupúsculos de la extrema izquierda, un poco al estilo del portugués Durao Barroso, que saltó del maoísmo al banco Goldman Sachs después de un triste periplo en la Comisión Europea.

El pacifista Fischer llegó a ser ministro de Asuntos Exteriores y le correspondió el honor de ser el primero que sacó al ejército alemán fuera de su país desde 1945. Siempre se mostró partidario del rearme de Alemania y el mantenimiento de una alianza estrecha entre la Unión Europea y Estados Unidos dentro de la OTAN.

Ese fue el motivo de la crisis de gobierno en 2003 entre Los Verdes y la socialdemocracia. A diferencia de Fischer, el canciller Schröder pretendía reforzar los lazos de Alemania con Rusia.

Pero los tiempos están cambiando a marchas aceleradas, incluso para el canalla de Fischer, que de tonto no tiene un pelo. Ahora mismo, con el acercamiento entre Trump y Putin, la OTAN ya no es una apuesta segura para el imperialismo alemán, por lo que Fischer propone el rearme del Bundeswehr y una mayor aproximación a Francia, independientemente de la Unión Europea. Así lo ha manifestado en un artículo que publicó el lunes el diario Süddeutsche Zeitung.

La llegada de Trump a Washington va a sacudir la Unión Europea, pronostica Fischer, tanto como a la OTAN. Ni una ni otra son fiables para Alemania porque desde Washington y Moscú van a tratar de desestabilizar al Viejo Continente apoyando a los movimientos nacionalistas, contrarios a Unión, que necesita un Plan B, alternativo al actual.

El plan de Fischer es constituir a la Unión Europea en un tercero en discordia, incluso sin la Unión, sobre la base de los Estados que forman parte de ella, por lo que no es nada diferente de las propuestas de los partidos euroescépticos, tan en boga, como el Frente Nacional en Francia o el Movimiento 5 Estrellas en Italia.

El impulso al nuevo militarismo alemán no es, sin embargo, obra sólo de Fischer. Comenzó hace tres años cuando el preseidente alemán Gauck, el ministro de Asuntos Exteriores Frank-Walter Steinmeier y la ministra de Defensa Ursula von der Leyen proclamaron solemnemente el “fin de la contención alemana” y, como consecuencia de ello, el militarismo, el rearme y las aventuras bélicas más allá de las fronteras.

Ahora mismo el Bundeswehr inicia una de esas salidas y pronto estará desplegado en Mali, en el corazón del Sahel. Nada menos.

El gobierno del PSOE sobornó a la policía uruguaya para perseguir a los refugiados vascos

El GAL: Barrionuevo, González y Vera
“Ya me enteré de su accidente. Espero que tanto usted como sus amigos estén bien. Hay que tener cuidado. Mucho cuidado”. Hace algunos años un informante de la Policía uruguaya se dirigía de esa forma a un periodista de ese país que había vivido una temporada en Donostia. Una noche, el coche en el que viajaba junto a personas del ámbito abertzale se dio de frente contra otro vehículo en una carretera del interior de Gipuzkoa. Pocos meses después, cuando el accidentado se encontraba de regreso en Uruguay, aquel tipo misterioso le hizo saber que conocía todos sus movimientos. Algunos no se sorprendieron: en la Casa Vasca de Montevideo ya habían visto a ese individuo en varias ocasiones.

Esta anécdota –confirmada a Público por su protagonista- es apenas un ejemplo de lo que ocurría en el entorno de las instituciones y colectivos vascos de Uruguay. Desde finales de los años ochenta, una larga lista de individuos “curiosos” desfilaron por sus instalaciones, se hicieron amigos de sus directivos… y obtuvieron datos que acababan en Madrid. Así funcionaba una nutrida red de “colaboradores” de la policía española que se dedicaba a “monitorear” las actividades de la diáspora vasca en el país del ex presidente José “Pepe” Mujica, quien también tiene raíces familiares en Euskadi.

Las anécdotas –y sospechas- de los últimos años acaban de ser confirmadas por el semanario Brecha, una veterana publicación de la izquierda uruguaya. Según relata el prestigioso periodista Samuel Blixen, el Gobierno de Felipe González pagó “generosos sobornos a los principales jerarcas de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) de la Policía” de ese país sudamericano. Su denuncia está amparada por documentos de la Inteligencia militar de Uruguay hasta ahora desconocidos. De acuerdo al artículo escrito por Blixen, el ex secretario de Estado de Seguridad en el Gobierno de González, Rafael Vera –quien posteriormente fue condenado por su pertenencia al GAL-, estuvo al frente de esa trama.

“En la cúspide de su arbitrariedad prepotente, hija de una actitud que después lo llevaría a la cárcel, Rafael Vera, niño mimado del Partido Socialista Obrero Español, desembarcó su arrogancia en Montevideo, un día de julio de 1989, en su calidad de secretario de Estado de seguridad del gobierno de España. Traía unos vídeos y muchas pesetas”, señala el periodista en su crónica. Por entonces, el objetivo de Felipe González era perseguir a un grupo de 15 refugiados vascos que vivían en Uruguay y que tenían diferentes grados de vinculación con el movimiento abertzale. Algunos habían pertenecido a ETA. Otros no. Lo que sí les unía era el miedo a ser atrapados por el GAL, que ya había mostrado sus virtudes asesinas.

De acuerdo a la documentación recogida por la publicación uruguaya, la Dirección General de Información de Defensa de ese país había llegado a un acuerdo con los exiliados: “Mientras no intervinieran en asuntos internos de Uruguay, y se dedicaran exclusivamente a trabajar para vivir, se haría la vista gorda sobre la documentación que habían obtenido mediante una ‘inscripción tardía’”. “De hecho, tenían documentos auténticos, pero sus nombres y apellidos eran falsos, inventados; la documentación falsa-real incluía a hombres, mujeres y niños –apunta Blixen-. El acuerdo entre la Inteligencia militar uruguaya y los refugiados vascos funcionó hasta mayo de 1992, pero éstos estuvieron sometidos a una estricta vigilancia”.


‘Hay bastante dinero’

Según esos documentos, “Vera hizo entrega a la Policía uruguaya de una donación de 4 mil revólveres, pero no solicitó la captura de los vascos”. “A Uruguay le llegaría el turno después que México expulsara a un etarra y Venezuela hiciera lo propio”, señala el semanario. Para conseguirlo, el gobierno de González tiró de cartera: “De acuerdo a lo expresado, hay bastante dinero para volcar en la operación de ETA”, señalaba un informante policial apodado “Diego” en un informe fechado el 21 de agosto de 1989. Allí consta que uno de los policías que trabajaban para los servicios secretos españoles llegó a recibir el ofrecimiento de un sueldo de 300 euros al mes a cambio de vigilar a un exiliado vasco.

“Se volcaron todos los medios a esta operación, porque hay un importante aliciente económico de parte de los españoles. Esto ha creado discusiones a nivel del personal ya que no hay acuerdo entre quienes se reparte las cantidades disponibles”, señalaba el agente identificado como “Fabián” en uno de los documentos divulgados por Blixen. “Fabián explicó que todo aquel dinero era ‘guita extra’ y que hubo un ‘gran puterío’ por el reparto, ‘son 13 sueldos y agrégale un viaje de tanto en tanto para un jefe de grupo’”, subrayaba.

Las redadas se pagaban con créditos millonarios

Además de pagar a policías, el Gobierno del PSOE también supo conquistar al por entonces presidente de Uruguay, el conservador Luis Alberto Lacalle. “El 8 de abril de 1992, el presidente Luis Alberto Lacalle llegó de visita a España donde firmó un acuerdo por el cual el Gobierno de Felipe González le concedía a Uruguay un crédito superior a los 30.000 millones de pesetas, unos 300 millones de dólares. Cinco semanas después, el 15 de mayo, la policía irrumpió en el local del restaurante La Trainera y en sucesivos allanamientos en siete viviendas detuvo a 30 personas, entre ellos cuatro menores de edad”. “Dos días después, 13 ciudadanos vascos eran procesados, y en los calabozos de la DNII eran interrogados por el comisario antiterrorista español Carlos Fuentes”, recuerda el artículo publicado por Brecha.

Según consta en otros documentos, el Gobierno español consiguió que policías de este país participasen en los interrogatorios realizados a los vascos capturados en Montevideo. En un acta de la DNII uruguaya del 15 de mayo de 1992, consta que al menos uno de los agentes que interrogó a Josu Lariz –uno de los detenidos en aquella operación- utilizaba un lenguaje propio del castellano que se habla en España. “No conozco policías [uruguayos] tan castizos que hablen en segunda persona del plural. Eso demuestra que había policías españoles”, denunció algunos años después el parlamentario del Frente Amplio –coalición de izquierdas que hoy está en el Gobierno- Guillermo Chifflet.

Dos años después, el presidente Lacalle volvió a mostrar su “compromiso” con el ejecutivo de Felipe González: a pesar de lo estipulado por la normativa uruguaya en materia de asilo, el mandatario de aquel país aceptó el pedido de extradición que Madrid había formulado contra ocho refugiados vascos. Tres de ellos se pusieron en huelga de hambre y tuvieron que ser hospitalizados, lo que despertó una amplia movilización popular. El 24 de agosto de 1994, la Policía al mando del entonces ministro de Interior, Ángel María Gianola, cargó contra la multitud que protestaba fuera del Hospital Filtro y mató a dos jóvenes de 18 y 24 años de edad. Ocho años más tarde, el Gobierno de José María Aznar condecoró a Gianola con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Era una cuestión de gratitud.

Fuente: http://www.publico.es/politica/gobierno-felipe-gonzalez-soborno-policias.html

La fiscalía de la Audiencia Nacional pide dos años y medio de cárcel por un chiste sobre Carrero Blanco

Cartel italiano de la película Operación Ogro
En setiembre la Audiencia Nacional llamó a declarar a Cassandra, una chica transgénero de 21 años, por una serie de chistes realizados en su cuenta de Twitter sobre el almirante franquista Carrero Blanco, antiguo presidente del Gobierno asesinado en un atentado cometido en 1973.

La joven, de 21 años y estudiante de historia publicó los comentarios entre noviembre de 2013 y enero de 2016 y ahora se ha encontrado con una resolución judicial en la que le piden dos años y seis meses de cárcel.

“Kissinger le regaló a Carrero Blanco un trozo de la luna, ETA le pagó el viaje a ella” o “¿Carrero Blanco también viajó al futuro con su coche?” son algunos de los comentarios publicados por la tuitera sobre el almirante fascista.

En un país fascista como España contar un chiste sobre alguien muerto hace casi medio siglo es un crimen, pero que cada año la Falange organice homenajes a dicho personaje es impune.

Que en Santoña se levante un monumento de 40 metros de altura a un almirante fascista, tampoco es delito.

Que la alcaldesa de Santoña, miembro del PSOE, acuda a los homenajes fascistas a Carrero Blanco, le parece normal a casi todo el mundo.

Que el partido del fascista de Revilla, el Partido Regionalista de Cantabria, vote a favor del homaneje municipal a un destacado dirigente del fascismo, incluso es lógico.

Que todos esos homenajes se llenen de banderas fascistas y se canten himnos fascistas es habitual es un país fascista.

Pero si cuentas un chiste sobre este sarcasmo de país te esperan dos años y medio de cárcel… ¿No les parece muy repugnante?

Documentos desclasificados aportan más datos sobre los vínculos del Dalai Lama con la CIA

La contrarrevolución tibetana en armas
Maxime Perrotin

La CIA y el Departamento de Estado han proporcionado estructura militar y apoyo político a los separatistas tibetanos en los países vecinos, pero también en Occidente. Esto es lo que revela una serie de documentos desclasificados que se centran en los años 60. Es una inmersión en los archivos de la Guerra Fría.

“La actividad tibetana de la CIA se compone de una acción política, de propaganda y de actividad paramilitar. El fin del programa en esta etapa es el mantenimiento activo del concepto político de un Tíbet autónomo en el propio Tíbet y entre los países extranjeros, principalmente en India, y construir una capacidad de resistencia a los posibles acontecimientos políticos en el interior de la China comunista”.

¿Wikileaks? No. Desde luego ese no es el único medio de conocer los pequeños secretos de las administraciones de Estados Unidos, que se suceden y son similares entre sí. El anterior párrafo es un extracto de un documento hecho público por el Departamento de Estado.

Las Agencias estadounidenses son las encargadas de la desclasificación de la mayoría de sus documentos, con una media de temporal de unos 25 años. Por lo que respecta a los asuntos exteriores, estos documentos son puestos a disposición del público por la Oficina de Asuntos Públicos del Departamento de Estado y su “Office of the Historian”. Publica una cantidad de material homérico, que reagrupa en más de 480 volúmenes las decisiones de política exterior más importantes de Estados Unidos desde 1861.

En el trigésimo volumen, que abarca los años 1964 a 1968, y principalmente dedicado a China, se encuentran numerosos documentos que tratan abiertamente el apoyo aportado por las Agencias norteamericanas a los tibetanos que habían decidido tomar las armas contra Pekín. Les proporcionaron apoyo diplomático dentro de la ONU y también ayuda paramilitar en Nepal y la India, cuando no directamente en territorio estadounidense.

Pero, ¿cómo apoyaba concretamente la CIA el Tíbet? El documento citado anteriormente trata sobre los gastos de la “operación” del “Programa tibetano”. Conocemos mediante este documento como la “Agencia” aportó su apoyo sobre el terreno, enviando “subsidios al entorno del Dalai Lama a Dharmsala, en India”, apoyando a “los guerrilleros tibetanos con base en Nepal”. La CIA detalla haber organizado a más de 2.000 combatientes tibetanos, 800 de ellos armados mediante suministros aéreos desde 1961, o cómo algunos de ellos (unos 250 en 1964) fueron transportados a Estados Unidos a fin de recibir un entrenamiento en “técnicas políticas, propagandísticas y paramilitares”, antes de ser devueltos a las zonas fronterizas del Tíbet. También se recuerdan los contactos con grupos de refugiados a fin de “mantener una correspondencia política” con vistas a “crear y reforzar una conciencia nacional tibetana entre estos refugiados”.

El documento cita numerosos equipos de vigilancia y comunicaciones en las fronteras, y también el establecimiento de una veintena de agentes directos en el Tíbet. A fin de “paliar la falta de funcionarios cualificados dotados de capacidades lingüísticas y administrativas”, que se presentaba como uno de los mayores problemas para los tibetanos, 20 “jóvenes funcionarios” fueron formados en la Universidad de Cornell, una formación que fue patrocinada por un “comité consultivo compuesto de eminentes ciudadanos norteamericanos”.

Son operaciones que dejan pistas, operaciones presupuestarias. A título de ejemplo, un informe del 9 de enero de 1964 lista los gastos ligados al “Programa Tibetano”. Entre el apoyo directo a los guerrilleros, los fondos para el Dalai Lama, diversas operaciones de relaciones públicas y de formación de cuadros civiles y militares, se llega a la considerable suma para la época de 1,7 millones de dólares-

Pero el apoyo estadounidense no se limita a ese estricto terreno. En el aspecto político y mediático, la “Agencia” aporta una ayuda nada despreciable al Dalai Lama y a sus seguidores. En Nueva York y Ginebra funda las Casas del Tíbet. “Las Casas están destinadas a servir de representación no oficial al Dalai Lama para mantener el concepto de una identidad política tibetana distinta. La Casa del Tíbet de Nueva York trabajará en estrecha colaboración con los seguidores tibetanos de Naciones Unidas, en particular la delegación malaya, irlandesa y tailandesa”.

Si la conciencia nacional tibetana debe nacer entre los exiliados, también debe nacer en sus países de acogida y en la opinión occidental, y mundial. Desde esta óptica política, Washington aporta una especial atención a India, vecina del Tíbet, con el fin de que aporte su apoyo en la ONU a las diferentes resoluciones relativas a la “cuestión tibetana”, o para servir de tribuna al Dalai Lama, como sucedió en la XIX Asamblea General, en donde la “cuestión del Tíbet” fue incluida en el orden del día por las delegaciones malaya, irlandesa y tailandesa. Entre los documentos publicados se encuentra un telegrama dirigido por el Departamento de Estado a la embajada estadounidense en India, en el que el presidente Lyndon Johnson asegura apoyo político y material al Dalai Lama.

A pie de página una nota de la embajada estadounidense dirigida a los tibetanos estipula que el Departamento de Estado “no espera ninguna publicidad sobre el intercambio de correspondencia”. En otro telegrama del Departamento de Estado, dirigido  su embajador en India, se transmite la consigna de “animar a India a adoptar una posición política más que humanitaria respecto al Tíbet”.

La ayuda de la CIA a los tibetanos sigue siendo mal conocida, y su influencia sobre el desarrollo de los acontecimientos fue disminuida parcialmente. Sin embargo, el “Programa tibetano” comenzó en 1956, el año que marca el inicio de los enfrentamientos entre rebeldes tibetanos y fuerzas chinas. En 1958 el Grupo Especial a cargo de la supervisión de las operaciones secretas de Estados Unidos concede “la aprobación inicial del apoyo secreto de la CIA la resistencia tibetana”. ¿Un detonante? El “levantamiento tibetano” que supone el éxodo de más de 80.000 tibetanos empieza en 1959.

Fuente: https://legrandsoir.info/la-cia-ce-discret-sponsor-du-dalai-lama.html

 

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La Unión Europea ya tiene su propio Ministerio franquista de Información

Por 304 votos contra 179 y 208 abstenciones el Parlamento europeo ha aprobado una resolución sobre “comunicación estratégica” cuyo objetivo es contrarrestar la propaganda que terceros (o sea, Rusia) llevan a cabo en contra de la Unión Europea. Desde su mismo enunciado la resolución es, pues, un fraude ya que aparenta un carácter defensivo que no tiene. Su objetivo no es otro que impedir la libre circulación de la información, imponer un canon, una versión oficial de cualquier acontecimiento al más puro estilo franquista, cuando dentro del gobierno existía un “Ministerio de Información” encargado de contar “la verdad”.

Lo mismo que el franquismo, la Unión Europea ha creado su propio “Ministerio de la Verdad” que editará dos boletines que cada Estado se encargará de distribuir entre sus súbditos a fin de que pueda conocer la verdad en bibliotecas, consejos de redacción, agencias de prensa y posiblemente encima de las barras de los bares, las mesillas de las peluquerías y las salas de espera de los dentistas.

Es el fascismo. A medida que el descrédito de los grandes medios de comunicación aumenta, la guerra sicológica arrecia y se convierte en auténtica propaganda de guerra como parte de la guerra misma, en la que se han involucrado a fondo las redes sociales, como Facebook, e incluso los monopolios informáticos, como Google, que la ha llevado hasta el navegador Chrome que es el más utilizado por los usuarios de internet.

La paranoia antirusa tiene muchos elementos comunes con la turca y su origen es igual de remoto. Surge en el siglo XI con el cisma de las iglesias orientales, que abandonan la disciplina romana, a partir de lo cual la jerarquía organiza una de tantas cazas de brujas bajo la acostumbrada amalgama de lo religioso con lo racial.

A diferencia de lo que hoy creen tantos colectivos, la propaganda no se difunde sino que se organiza, algo que en Roma la Curia conoce a la perfección porque desde hace más de mil años ha creado grandes organizaciones, como las universidades, dedicadas exclusivamente a llevar sus postulados ideológicos hasta los últimos rincones del mundo sometidos a su influencia.

Desde el siglo XV la iglesia romana creó y alimentó el fantasma de una Rusia asiática y bárbara, poniendo el epicentro de la batalla política e ideológica en el este de Europa, en la frontera misma que la separaba de los ortodoxos. La Universidad de Cracovia, en Polonia, una de las más antiguas del mundo, forjó una batería de concepciones que no sólo definían a los rusos y los turcos como herejes, lo peor del momento, sino como refugio de apóstatas. Ambos imperios, ruso y turco, desafiaban la autoridad romana acogiendo a quienes huían porque en el occidente de Europa les perseguían a causa de sus ideas. No consentían que fueran quemados en la hoguera.

El carácter tan sumamente reaccionario del catolicismo polaco tiene ese origen. Desde el siglo XV Polonia fue el primer muro de defensa de la auténtica cristiandad, por lo menos tanto como la Inquisición española, creada posteriormente para emprender otra batalla contra los judíos, los moriscos y luego los llamados protestantes. Los rescoldos de aquella persecución ideológica siguen humeando hoy y en España la “cultura” fascista, que es ampliamente dominante, es buena muestra de ello, de xenofobia, de islamofobia, de antisemitismo, favorecido porque quienes debieran hacerle frente siguen cruzados de brazos.

Pocos vecinos ha tenido la Unión Europea que le hayan mostrado mayor veneración que Rusia y Turquía, a quienes ha pagado con los desprecios más rotundos que cabe imaginar, verdaderamente intolerables. Podemos remontarnos a aquellos tiempos en que Gorbachov hablaba de “la casa común europea” o a los primeros discursos de Putin al llegar a la Presidencia, como el de 25 de setiembre de 2001 en el Bundestag, en el que propuso unificar medios a la Unión Europea, “con los hombres, el territorio y los recursos naturales rusos así como con el potencial económico, cultural y defensivo de Rusia” en un gran espacio económico desde Lisboa a Vladivostok.

Lo mismo que Turquía, durante décadas Rusia ha estado llamando a las puertas de la Unión Europea y hasta la fecha no ha recibido más que portazos, acompañados de la más repugnante de las campañas difamatorias que se recuerda desde los tiempos de la Guerra Fría.

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