Australia rompe relaciones diplomáticas con Irán

Australia expulsa al embajador iraní con el pretexto de orquestar dos “ataques antisemitas” en suelo australiano. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, afirmó que los servicios de inteligencia del país habían vinculado al ejército iraní con los ataques incendiarios en Sidney y Melbourne, expulsando a un embajador por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Por supuesto, el servicio de espionaje australiano, ASIO, ha amañado los informes necesarios para justificar la ruptura de relaciones diplomáticas que, como es habitual, se mantienen en secreto. Albanese acusó a la Guardia Revolucionaria iraní de participar en “actos de agresión extraordinarios y peligrosos orquestados por una nación extranjera en suelo australiano”.

A partir de ahí, en los medios australianos no hay más que conjeturas, a cada cual más calenturienta. El gobierno se escuda en la necesidad de “proteger las fuentes” de la información, por lo que los “vínculos” nunca saldrán a la luz y la experiencia histórica conduce siempre al mismo punto: los ataques incendiarios en Sidney y Melbourne son otros tantos atentados de bandera falsa del Mosad, casi con toda seguridad.

El ataque diplomático contra Irán se produce mientras población australiana participa masivamente en las manifestaciones de apoyo a los palestinos más grandes de la historia del país. Más de 40 manifestaciones se han convocado en distintas ciudades, reuniendo a cerca de 350.000 personas para pedir al gobierno australiano que imponga sanciones contra a Israel y ponga fin a la guerra genocida en la Franja de Gaza.

La semana pasada el primer ministro anunció que Australia reconocería al Estado palestino y Netanyahu le calificó de “débil”. Las relaciones entre ambos países han sufrido un desplome: Canberra prohibió la entrada a Australia a un sionista fanático e Israel revocó los visados de los representantes australianos ante la Autoridad Palestina.

En este contexto, que la Guardia Revolucionaria iraní intente provocar dos incendios en dos sinagogas australianas es simplemente impensable. Siempre que Israel experimenta dificultades en algún país del mundo, hay un atentado de bandera falsa, las sinagogas arden y el pirómano es Irán.

Israel se prepara para una segunda ronda de agresiones contra Irán

Israel prepara para una segunda ronda de agresiones contra Irán. En sus ataques de junio, Israel logró que Estados Unidos se involucrara, pero sólo parcialmente. Trump optó por una acción militar rápida y decisiva porque temía una guerra a gran escala. Su estrategia de atacar las instalaciones nucleares de Irán tenía como objetivo limitar la escalada en lugar de expandirla.

La negativa de Trump a escalar más allá de una campaña de bombardeos limitada fue una de las principales razones por las que Israel acordó un alto el fuego.

Independientemente de si Irán reanuda el enriquecimiento de uranio, Israel está decidido a impedir que tenga tiempo para reconstruir su arsenal de misiles, restaurar sus defensas aéreas o desplegar sistemas mejorados. Es la base de la estrategia preventiva israelí: atacar de forma repetida para evitar que los adversarios puedan desafiar el dominio militar israelí.

Como Irán ya está reconstruyendo sus reservas militares, Israel tiene que atacar cuanto antes y la pregunta vuelve a ser la misma: cuándo y en qué medida intervendrá de nuevo el gobierno de Trump.


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