Alarma en la OTAN: los buques rusos vigilan los cables submarinos del Mar del Norte

Con una superficie aproximada de más de medio millón de kilometros cuadrados, el Mar del Norte es un cruce no sólo de rutas de navegación esenciales para el comercio marítimo sino también de cables submarinos de telecomunicaciones que unen el continente norteamericano con Europa, como el Atlantic Crossing-1. Además, apreciada por sus abundantes recursos pesqueros, también es una zona de gran importancia energética, con sus zonas de explotación de hidrocarburos y parques eólicos. En una palabra, es estratégico.

En la OTAN están alarmados porque han detectado barcos oceanográficos rusos allá. A finales de 2022, uno de ellos, el “Almirante Vladimirsky”, fue noticia por navegar cerca de parques eólicos situados frente a las costas de Dinamarca y Reino Unido. Un equipo de periodistas del canal de televisión danés DR que se acercó en una lancha ligera fue obligado a abandonar el lugar por dos soldados encapuchados y armados.

En abril del año pasado el documental “La guerra de las sombras” destacó el uso por parte de la inteligencia rusa de barcos equipados con sensores de vigilancia. Lo que el documental no decía es que en las costas rusas, desde el Báltico al Pacífico, los buques de los servicios de inteligencia ocidentales hacen exactamente lo mismo desde los tiempos de la Guerra Fría.

Para el espionaje los buques de cualquier bandera apagan el sistema AIS (Automatic Identification System) que permite identificarlos y localizarlos. Este sistema es obligatorio para todos los buques de más de 15 metros de eslora o con capacidad para albergar a más de 11 pasajeros a bordo. Por lo tanto, los pequeños arrastreros y veleros no cumplen con la norma.

La empresa Unseenlabs vigila para la OTAN los desplazamientos marítimos basados en la detección por radiofrecuencia por satélite del AIS…si lo tienen activado gracias a sus emisiones electromagnéticas.

Los días 12 y 13 de febrero la empresa detectó 637 barcos, de los que 43, un 7 por cien, tenía el AIS desactivado, bien porque no estaban obligados a tener uno o porque querían pasar desapercibidos.

Una veintena de estos barcos han sido avistados a lo largo de varios cables de telecomunicaciones submarinos (AC-1, Leif Erikson and the BT Highlands and Islands Submarine Cable System) o cerca de un parque eólico marino.

La empresa y sus jefes de la OTAN sospechan que esos barcos son rusos y que en cualquier momento Rusia puede cortar el tráfico digital que circula por los cables. No es una hipótesis. Por eso la OTAN está buscando alternativas a internet ante una eventualidad así.

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