El 26 de noviembre, dos miembros de la Guardia Nacional de Virginia Occidental, Andrew Wolfe y Sarah Beckstrom estaban apostados afuera de una estación del metro en Washington, muy cerca de la Casa Blanca.
La presencia de ambos formaba parte del proceso de militarización emprendido por Trump para convertir las ciudades de Estados Unidos en zonas de guerra. Un hombre se acercó a los dos soldados y abrió fuego. Beckstrom (20 años) murió y Wolfe (24 años) resultó herido.