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Mes: agosto 2025 (página 8 de 11)

Se cumplen 30 años de la limpieza étnica que la OTAN llevó a cabo en los Balcanes

La limpieza étnica de cientos de miles de serbios por parte de un dirigente croata respaldado por Estados Unidos fue premeditada, según documentos recientemente desclasificados que revelan la planificación de la operación. Cuando el derramamiento de sangre se apaciguó, Richard Holbrooke, un alto diplomático estadounidense, aseguró: “Declaramos públicamente […] que estábamos preocupados, pero en privado, usted sabía lo que queríamos”.

El 4 de agosto se ha conmemorado el 30 aniversario de la Operación Tormenta. Poco conocida fuera de la antigua Yugoslavia, esta campaña militar desencadenó un cataclismo genocida que expulsó violentamente a toda la población serbia de Croacia. Calificada por el político sueco Carl Bildt como “la limpieza étnica más eficaz que hemos visto en los Balcanes”, las fuerzas croatas arrasaron las zonas protegidas por la ONU de la autoproclamada República de la Krajina Serbia, saqueando, incendiando, violando y asesinando a medida que avanzaban por la provincia. Hasta 350.000 residentes huyeron, a menudo a pie, para no regresar jamás. Paralelamente, miles fueron ejecutados de manera sumaria.

Mientras se desarrollaban estas horribles escenas, las fuerzas de paz de la ONU encargadas de proteger Krajina observaban sin intervenir. Los dirigentes estadounidenses negaron que estas masacres y desplazamientos masivos constituyeran una limpieza étnica, y mucho menos crímenes de guerra. Los gobiernos de los países miembros de la OTAN estaban mucho más interesados en la sofisticación de las tácticas militares de Zagreb. Un coronel británico al frente de una misión de observación de la ONU en la región exclamó: “Quienquiera que haya escrito este plan de ataque podría haber ido a cualquier escuela militar de la OTAN en Norteamérica o Europa Occidental y haber obtenido una calificación de sobresaliente”.

Las fuerzas croatas obtuvieron altas calificaciones. La Operación Tormenta fue, según todos los informes, un ataque de la OTAN, llevado a cabo por soldados armados y entrenados por Estados Unidos y coordinado directamente con otras potencias occidentales. Aunque públicamente respaldaba una paz negociada, Washington alentó en privado a Zagreb a mostrar la máxima beligerancia, incluso mientras sus fascistas aliados croatas conspiraban para atacar con tal ferocidad que toda la población serbia del país prácticamente desaparecería.

En medio de las negociaciones para un acuerdo político en Ginebra, altos funcionarios croatas discutieron en privado métodos para justificar su inminente guerra relámpago, incluyendo ataques de falsa bandera. Con la seguridad del continuo apoyo de sus aliados occidentales a pesar del derramamiento de sangre, los dirigentes croatas se jactaron de que solo necesitaban informar a sus aliados de la OTAN con antelación sobre sus planes. Una vez que la situación se calmó y la población serbia de Croacia fue completamente eliminada, funcionarios croatas se reunieron en secreto con funcionarios estadounidenses para celebrar su triunfo.

Richard Holbrooke, veterano diplomático estadounidense que entonces ejercía de subsecretario de Estado en el gobierno Clinton, le dijo al presidente croata que, si bien Estados Unidos “había declarado públicamente […] que estaba preocupado” por la situación, “en privado, usted sabía lo que queríamos”. Como escribió uno de los asesores de Holbrooke en un memorando que el diplomático censuró posteriormente, las fuerzas croatas habían sido contratadas como guardianes de Washington para destruir Yugoslavia.

Tras expulsar a la población serbia del país recién independizado, el recién formado régimen croata podía contar con ella para ejercer la dominación estadounidense no solo sobre los Balcanes, sino también sobre toda Europa. Las tensiones étnicas alimentadas por la OTAN en la región siguen latentes y se han aprovechado para justificar una ocupación perpetua.

La antigua Yugoslavia sigue profundamente marcada por la Operación Tormenta. Sin embargo, desde la perspectiva de la OTAN, esta campaña militar sirvió de modelo para posteriores guerras indirectas y ataques militares. Washington replicó la estrategia de utilizar combatientes extranjeros extremistas como tropas de choque en diversos teatros de operaciones, desde Siria hasta Ucrania.

Los fascistas quieren una Croacia étnicamente pura

A lo largo de la década de los ochenta, las potencias occidentales —en particular Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos— apoyaron encubiertamente el auge del nacionalismo en Yugoslavia, con la esperanza de impulsar la desintegración de la federación multiétnica. Su representante en Croacia, Franjo Tudjman, era un fundamentalista católico y miembro de grupos secesionistas extremistas. Las facciones se embarcaron en una campaña terrorista a principios de la década de los setenta, secuestrando y haciendo estallar aviones comerciales, atacando sedes diplomáticas yugoslavas en el extranjero y asesinando a Vladimir Rolovic, embajador de Belgrado en Suecia, en 1971.

Tras el resurgimiento de la violencia separatista croata en Yugoslavia, Tudjman fue encarcelado en marzo de 1972 junto con su estrecho colaborador Stepjan Mesic por sus ideas fascistas. Dieciocho años después, cuando Zagreb celebró sus primeras elecciones multipartidistas desde la Segunda Guerra Mundial, la Unión Democrática Croata (HDZ) de ambos obtuvo la mayoría de los votos y escaños en el parlamento. En el proceso, Tudjman se convirtió en presidente y Mesic en primer ministro. Con el auge del fascismo croata, los serbios fueron expulsados masivamente de las instituciones públicas.

Durante la campaña electoral, Tudjman veneró fervientemente al “Estado Independiente de Croacia”, una entidad títere creada por los nazis y brutalmente gobernada por colaboradores locales desde abril de 1941 hasta mayo de 1945, describiendo esta construcción fascista como “una expresión de las aspiraciones históricas del pueblo croata”. En otro lugar, declaró abiertamente: “Gracias a Dios, mi esposa no es ni serbia ni judía”.

Estas declaraciones reflejaban una estrategia monstruosa que Tudjman había esbozado en febrero de 1990 en una reunión pública en Cleveland, Ohio, para cuando el HDZ tomara el poder. Nuestro “objetivo fundamental […] es separar a Croacia de Yugoslavia”, explicó Tudjman. “Si llegamos al poder, entonces en las primeras 48 horas, mientras aún reina la euforia, es esencial que ajustemos cuentas con todos aquellos que están en contra de Croacia”.

“Ya se han elaborado listas de estas personas”, continuó. Los serbios de Croacia deben ser declarados ciudadanos croatas y llamados croatas ortodoxos. El nombre ‘serbio ortodoxo’ será prohibido. La Iglesia Ortodoxa Serbia será abolida […] Se declarará croata a quienes no se trasladen a Serbia”.

La Unión Europea, entonces llamada CEE (Comunidad Económica Europea), conocía estas declaraciones, a pesar de lo cual reconoció a la Croacia de Tujman dos años después.

Muchos de los partidarios de Tudjman idolatraban a los “ustachas”, los fascistas que gobernaron el “Estado Independiente de Croacia” durante la Segunda Guerra Mundial. Sus crímenes abarcaron desde la ejecución de cientos de mujeres y ancianos por decapitación o ahogamiento, entre otras cosas, hasta la gestión de una red de campos de exterminio en la Yugoslavia ocupada por el Eje, con unidades especializadas para niños. Su despiadada barbarie hacia serbios, gitanos y judíos repelió incluso a sus patrones nazis. Cientos de miles fueron asesinados por los “ustachas”, entre cuyos oficiales se encontraban el hermano y el padre del ministro de defensa de Tudjman, Gojko Susak.

Estos horribles sucesos quedaron grabados en la memoria de los habitantes del histórico territorio serbio de Krajina, asignado administrativamente a la República Socialista Yugoslava de Croacia tras la Segunda Guerra Mundial. El HDZ recibió financiación de exiliados “ustachas” en países occidentales y, al llegar al poder, rebautizó la icónica Plaza de las Víctimas Fascistas de Zagreb como “Plaza de los Nobles Croatas”, mientras que unidades paramilitares croatas ondeaban con orgullo lemas y símbolos “ustachas”. El gobierno encabezado por Tudjman avivó abiertamente el odio étnico y los serbios del naciente país comenzaron a prepararse para la guerra civil.

Tras el estallido de los enfrentamientos interétnicos en Croacia en marzo de 1991, se desplegaron unidades del Ejército Popular Yugoslavo para proteger Krajina, donde los residentes proclamaron la creación de una República Serbia autónoma hasta que se alcanzara un acuerdo internacional de paz. El entonces presidente yugoslavo, Borislav Jovic, declaró antes de su muerte que el objetivo era “proteger los territorios serbios hasta que se encontrara una solución política”.

Los fascistas croatas planearon acabar con los serbios

Para agosto de 1995 la “solución política” parecía estar a punto de concretarse. Un Grupo de Contacto especial de la ONU mantenía negociaciones de paz en Ginebra entre las autoridades de Krajina y Zagreb. La Unión Europea, Rusia y Estados Unidos elaboraron una propuesta para poner fin al conflicto croata, conocida como Zagreb 4 ó Z-4. El embajador de Washington en Zagreb, Peter Galbraith, desempeñó un papel clave en la negociación con los dirigentes serbios de Krajina.

Aprobado el 3 de agosto de 1995, el Z-4 establecía que las zonas de Croacia de mayoría serbia seguirían formando parte del país, pero con cierto grado de autonomía. Ese mismo día Galbraith confirmó en la televisión local que se había acordado la reintegración de las zonas serbias de Croacia. Al mismo tiempo, los mediadores estadounidenses en Ginebra declararon que, dadas las importantes concesiones realizadas por los serbios, “no había razón para que Croacia entrara en guerra”. Finalmente, se creó el escenario para una paz negociada.

Los optimistas dirigentes serbios de Krajina anunciaron haber recibido garantías de Washington de que intervendría para evitar cualquier acción militar croata contra Krajina si aceptaban los términos del plan Z-4. Pero antes de que terminara el día, los dirigentes croatas rechazaron el plan Z-4 y abandonaron las negociaciones. La Operación Tormenta comenzó a la mañana siguiente.

‘Asestar golpes a los serbios hasta que prácticamente desaparezcan’

Tudjman nunca tuvo la intención de garantizar la paz en la conferencia. Al contrario, los archivos muestran que la participación de Croacia en Ginebra fue una artimaña diseñada para crear la ilusión de que Zagreb buscaba un acuerdo diplomático, mientras desarrollaba en secreto planes para “derrotar completamente al enemigo”. Este plan se reveló en las actas de una reunión del 31 de julio de 1995 entre Tudjman y sus altos mandos militares en el palacio presidencial de las islas Brioni. Durante la conversación, Tudjman informó a los presentes: “Debemos asestar golpes tales que los serbios prácticamente desaparezcan”. “Voy a Ginebra a ocultar esto, no a hablar […] Quiero ocultar lo que planeamos para mañana. Y podremos refutar todos los argumentos del mundo de que no queríamos hablar”.

Estas declaraciones, que constituyen una prueba clara e inequívoca de la intención genocida, no se limitaron al presidente. La inevitabilidad de la limpieza étnica fue reconocida por Ante Gotovina, un general de alto rango que regresó a Yugoslavia para dirigir la Operación Tormenta tras huir a principios de la década de los setenta. Un ataque decisivo y sostenido contra Krajina significaría que, posteriormente, “no habría tantos civiles, solo aquellos que debían quedarse, aquellos que no tenían posibilidad de irse”, declaró Gotovina. El excomandante de la Legión Extranjera Francesa, quien en su momento trabajó como escolta del fascista francés Jean Marie Le Pen y como rompehuelgas para reprimir a los trabajadores sindicalizados de la CGT, fue posteriormente absuelto de su papel principal en la Operación Tormenta por un tribunal internacional dominado por Occidente. Para los serbios, ahora atrapados en un enclave étnico hostil, Tudjman sugirió una campaña masiva de propaganda dirigida a ellos, con panfletos que proclamaban “la victoria del ejército croata, apoyado por la comunidad internacional” y llamaban a los serbios a no huir, en un aparente intento de dar un toque inclusivo a su propuesta de reubicar forzosamente a la población civil. “Esto significa proporcionarles una salida, mientras se pretende garantizar los derechos civiles… Usar la radio y la televisión, pero también panfletos”.

Los generales analizaron otras estrategias de propaganda para justificar el inminente ataque, incluyendo operaciones de falsa bandera. Dado que “toda operación militar debe tener una justificación política”, Tudjman afirmó que los serbios “tenían que darnos un pretexto y provocarnos” antes de que comenzara el ataque. Un funcionario sugirió “acusarlos de lanzar un ataque de sabotaje contra nosotros… por eso nos vimos obligados a intervenir”. Otro general sugirió provocar “una explosión como si hubieran atacado con su fuerza aérea”.

Bill Clinton dio luz verde a la masacre

A finales de 1990, la inteligencia yugoslava filmó en secreto al ministro de Defensa croata, Martin Spegelj, planeando expulsar a la población serbia de la república. En una grabación, le dijo a un colega que cualquiera que se opusiera a la independencia de Zagreb debía ser asesinado “in situ, en la calle, en el recinto, en el cuartel, en cualquier lugar” con “una pistola… en el estómago”. Predijo “una guerra civil sin piedad para nadie, ni mujeres ni niños”, y que los hogares serbios serían destruidos con “simples granadas”.

Spegelj procedió a abogar abiertamente por una “masacre” para “resolver” el problema de Knin, la capital de la Krajina, haciendo que la ciudad “desapareciera”. Se jactó: “Tenemos reconocimiento internacional por esto”. Estados Unidos ya había “ofrecido toda la ayuda posible”, incluyendo “miles de vehículos de combate” y “el armamento completo” de 100.000 soldados croatas “gratuitamente”. ¿El resultado final deseado? “Los serbios nunca volverán a estar en Croacia”. Spegelj concluyó: “Crearemos un Estado a toda costa, si es necesario, incluso con sangre”.

El apoyo occidental a los horrores planeados y perpetrados durante la Operación Tormenta también se expresó claramente en la reunión del 31 de julio de 1995. Tudjman dijo a sus generales: “Tenemos un amigo, Alemania, que nos apoya incondicionalmente”. Los croatas simplemente debían “mantenerlos informados con antelación” de sus objetivos. “Nuestras opiniones también son comprendidas dentro de la OTAN”, explicó, y añadió: “Gozamos de la simpatía de Estados Unidos”. En 2006, la revista alemana Der Spiegel confirmó que las masacres llevaban el sello de Washington, citando fuentes militares croatas que afirmaban haber recibido “apoyo directo, aunque secreto, del Pentágono y la CIA en la planificación y ejecución de la ofensiva ‘Tormenta’”.

Para preparar la ofensiva, los soldados croatas recibieron entrenamiento en Fort Irwin, California, y el Pentágono ayudó a planificar la operación, informó la revista. El apoyo estadounidense fue mucho más allá de lo que se reconoció públicamente, concretamente, que las fuerzas croatas simplemente habían participado en ejercicios de entrenamiento realizados por la empresa militar privada estadounidense MPRI, reveló Der Spiegel. “Justo antes de la ofensiva, el subdirector de la CIA, George Tenet, se reunió con Gotovina y el hijo de Tudjman, entonces jefe de la inteligencia croata, para consultas de última hora. Durante la operación, aviones estadounidenses destruyeron los centros de comunicaciones y defensa aérea serbios, y el Pentágono transmitió información recopilada vía satélite a las fuerzas croatas”.

En una reunión de gabinete el 7 de agosto de 1995, Tudjman se jactó de que Washington “debería estar satisfecho” con la gestión de la Operación Tormenta por parte del ejército croata. Su primer ministro, Ivo Sanader, abordó entonces la coordinación de esfuerzos con funcionarios estadounidenses, que “trabajaban en nombre” del vicepresidente Al Gore. Aseguró a los asistentes que “todas las autorizaciones […] habían sido aprobadas sin reservas” por el presidente estadounidense Bill Clinton y que, por lo tanto, Croacia podía “contar con el apoyo continuo” de Washington mientras se desarrollaban las masacres.

El diplomático estadounidense celebra el triunfo de los genocidas

El 18 de agosto, se convocó una cumbre de alto nivel con el diplomático estadounidense Richard Holbrooke en el palacio presidencial de Zagreb. Pilar de la cúpula de la política exterior de Washington, obsesionado con el intervencionismo, Holbrooke tenía la vista puesta en puestos prestigiosos durante el gobierno de Bill Clinton y posteriormente, quizás durante una futura administración de Hillary Clinton. El desmantelamiento exitoso de Yugoslavia alimentaría sus ambiciones.

En una transcripción revisada por The Grayzone, Holbrooke describe halagadoramente a Tudjman como el “padre de la Croacia moderna”, su “liberador” y su “creador”. Tras señalar con aprobación que el dictador había “recuperado el 98% de su territorio” —sin mencionar que había sido purgado de serbios—, el diplomático estadounidense se describió como “amigo” del recién independizado Estado, cuya conducta violenta calificó de legítima.

“Tenían razones válidas para su acción militar en Eslavonia Oriental”, declaró Holbrooke a Tudjman, “y siempre la defendí en Washington”. Cuando algunos en Estados Unidos sugirieron frenar a Zagreb, Holbrooke respondió que los croatas debían “seguir adelante” pase lo que pasara, afirmó.

Respecto a la Operación Tormenta, Holbrooke admitió: “Declaramos públicamente, como saben, que estábamos preocupados, pero en privado, ustedes sabían lo que queríamos”. Describió esta terrible guerra relámpago como un “triunfo” desde un “punto de vista político y militar”, que dejaba solo “el problema de los refugiados” desde la perspectiva de Zagreb. En un intento de elogiar al presidente croata, Holbrooke aconsejó a Tudjman que pronunciara un discurso declarando que la guerra había terminado y que [los serbios] debían regresar. Aunque predijo que “la mayoría no regresaría”, Holbrooke aparentemente consideró importante, al menos, mantener esta oferta abierta al público.

Las autoridades croatas abordaron este “problema” aprobando leyes discriminatorias que prácticamente imposibilitaban el regreso de los serbios desplazados, al tiempo que confiscaban sus bienes. A pesar de la abrumadora evidencia de graves crímenes de guerra, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, financiado por la OTAN, no acusó a ningún responsable de la Operación Tormenta hasta 2008. Muchos oficiales culpables, incluido Tudjman, han fallecido desde entonces. Tres comandantes militares supervivientes fueron finalmente procesados en 2011. Uno fue absuelto y dos condenados, pero esta decisión fue revocada en apelación en 2012.

Esta sentencia llegó a otras conclusiones extraordinarias. Si bien reconoció que Zagreb había recurrido a medidas discriminatorias y restrictivas para impedir el regreso de los serbios desplazados, sostuvo que esto no significaba que su salida fuera forzada. Si bien muchos civiles fueron asesinados, incluidos ancianos y enfermos que no pudieron huir, la Operación Tormenta no habría tenido como objetivo deliberado a no combatientes. Y a pesar del deseo explícito de Spegelj y Tudjman de “desaparecer” a los serbios, ni el gobierno ni los militares fueron declarados culpables de intentar específicamente expulsar a toda la minoría serbia de Croacia.

El aniversario de la Operación Tormenta se celebra ahora como el “Día de la Victoria” en Croacia. El éxito de este ataque es venerado en los círculos militares occidentales, y esta iniciativa podría haber influido en operaciones similares en otros escenarios de conflicto. En septiembre de 2022 el periódico ucraniano Kyiv Post elogió la inesperada contraofensiva de Ucrania en Jarkov como la “Operación Tormenta 2.0”, sugiriendo que anunciaba la “inminente capitulación de Rusia”.

Casi tres años después, las fuerzas de Kiev se desmoronan en todo el Donbas. A diferencia de Croacia, parece improbable que la última oleada de los fascistas aliados de Estados Unidos prevalezca.

Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2025/08/04/us-ethnic-cleansing-serbs-croat/

De Hiroshima a la actualidad la carrera armamentista la ha promovido el imperialismo estadounidense

La bomba atómica que Estados Unidos lanzó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, fue responsable de la proliferación nuclear en todo el mundo, y el imperialismo estadounidense fue responsable de ello. Los puntos calientes nucleares de hoy en día, como Irán, muestran que Estados Unidos continúa utilizando el chantaje nuclear para fortalecer su dominio.

El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos lanzó una bomba atómica de uranio contra Hiroshima, quemando instantáneamente a la mayor parte de la ciudad. La explosión nuclear, la radiación y los incendios posteriores mataron a 90.000 personas en el lugar, y la cifra de muertos superó las 100.000 a finales de 1945.

Tres días después, el 9 de agosto, Estados Unidos volvió a atacar, destruyendo Nagasaki con una bomba de plutonio. La explosión mató a 40.000 personas en el acto, mientras que otras 70.000 perecieron antes de fin de año como consecuencia de quemaduras, heridos y envenenamiento por radiación. Decenas de miles de otros más sucumbieron a las radiaciones, con lo que el número total de muertes asciende a casi 200.000.

Incluso 80 años después, los supervivivientes y sus descendientes siguen sufriendo las terribles secuelas de los bombardeos, cánceres, defectos congénitos y traumas generacionales. Sin embargo, los gobiernos japonés y estadounidense les negaron la plena compensación pública y la atención médica adecuada y abandonaron a las víctimas de esta barbarie imperialista.

Los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki no fueron actos de guerra, sino experimentos de asesinatos masivos cometidos a sangre fría. Estados Unidos atacó deliberadamente estas ciudades, relativamente intactas por bombardeos anteriores, para poner a prueba el poder destructivo de su nueva arma sobre la población civil.

Este sigue siendo uno de los ataques bélicos más violentos de la historia, un ejemplo evidente de la barbarie imperialista de Estados Unidos.

El arsenal nuclear como medio de intimidación

Desde 1945, el principal motor de la proliferación nuclear ha sido el propio imperialismo estadounidense. Desde la carrera armamentística de la Guerra Fría con la Unión Soviética hasta sus tres frentes bélicos actuales, Estados Unidos ha utilizado repetidamente su arsenal nuclear como medio de intimidación para contrarrestar a sus adversarios.

Esta estrategia no ha hecho más que reforzar la idea de que la disuasión nuclear es quizás la única manera fiable de protegerse de la agresión estadounidense.

La historia reciente parece abundar en esta dirección, desde la destrucción de Libia por parte de Estados Unidos y la OTAN en 2011, un país que abandonó su programa nuclear en 2003, hasta los recientes ataques contra instalaciones nucleares civiles iraníes por parte de Estados Unidos e Israel.

Las numerosas pruebas nucleares estadounidenses también han afectado la salud de las poblaciones y el medio ambiente en muchas islas y atolones del Pacífico, mientras que las pruebas médicas en sus laboratorios clandestinos también han dañado la salud de muchos conejillos de indias humanos, tanto voluntarios como involuntarios.

Los actuales focos de armas nucleares reflejan la estrategia militar más amplia de Estados Unidos y su lucha por ser la única potencia imperialista hegemónica en el mundo.

Los tres frentes: Europa del este contra Rusia; la alianza entre Estados Unidos y Israel-países del Golfo-Turquía contra Irán; y una fuerte red de alianzas en el Pacífico, incluyendo Australia, Estados Unidos y Reino Unido (AUKUS), Japón-Corea del Sur (JAKUS), Japón-Filipinas-Estados Unidos (JAPHUS) y Japón-Australia-India-Estados Unidos (JAPHUS) y Japón-Australia-India-Estados Unidos (QUAD).

Estados Unidos está recurriendo al chantaje nuclear contra sus rivales en la región, presentándolos como dictaduras autoritarias o terroristas, mientras arrastra abiertamente a las personas afectadas por una catástrofe nuclear a guerras que nunca han solicitado.

Esta agresión estadounidense sólo alimentará aún más el sentimiento antimperialista de las poblaciones de la región y las empujará a unirse contra las amenazas nucleares de Estados Unidos.

Estados Unidos e Israel contra Irán

En ninguna parte esta estrategia es más descarada que en la campaña de Estados Unidos e Israel contra Irán. A pesar del respeto de Irán por los acuerdos nucleares internacionales, Washington y Tel Aviv han saboteado repetidamente su programa nuclear civil con asesinatos selectivos de científicos y ataques militares abiertos, al tiempo que han retratado falsamente a Irán como el agresor.

Estas acciones revelan el verdadero propósito de aplastar a cualquier país que desafíe la hegemonía estadounidense y sionista en Asia Occidental.

La hambruna generalizada y las crisis médicas afligen a los palestinos en Gaza, situación que es consecuencia directa del bloqueo en curso y del asedio estadounidense y sionista.

Estados Unidos e Israel justifican este control invocando su propio programa nuclear de Irán y su papel central en el apoyo al Eje de la Resistencia, incluyendo a los luchadores por la libertad de Hamas.

El bloqueo y bombardeo de palestinos por parte de Estados Unidos e Israel, que conducen al hambre y a la muerte de niños, se justifican por el argumento de que el mundo considera inhumano, que la ayuda humanitaria se desviaría de otro modo con fines militares y financieros.

Los últimos ataques a Irán

En los ataques más recientes contra la República Islámica de Irán durante la guerra de 12 días, como principal partidario de Israel, Estados Unidos podrían haber puesto fin a cualquier agresión directa de la entidad sionista, pero en cambio vuela ignorando para escapar de la responsabilidad mientras explota los ataques para presionar a Irán en las negociaciones nucleares.

Después de que Irán afirmara su independencia y llevara a cabo ataques de autodefensa contra Tel Aviv, Estados Unidos atacó directamente tres instalaciones nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahan.

Las negociaciones nucleares entre Irán y las potencias occidentales nunca han logrado corregir el desequilibrio fundamental en la aplicación de la política nuclear. Si bien Irán ha cumplido sus compromisos en virtud del Tratado de No proliferación Nuclear (TNP), incluso cooperando plenamente con las inspecciones de la OIEA, las negociaciones se han centrado principalmente en restringir el programa nuclear civil de Irán en lugar de establecer obligaciones recíprocas.

Las pruebas reunidas por Irán ponen en duda la vigilancia del OIEA y la llamada “imparcialidad”, incluido el supuesto intercambio de datos de inspección con Israel y la aplicación incoherente de salvaguardias, lo que probablemente ha ayudado a Israel en su campaña de asesinatos ilegales de científicos nucleares iraníes durante muchos años.

Si bien las actividades nucleares con fines pacíficos del Irán están bajo una intensa vigilancia, el arsenal nuclear de Israel sigue estando fuera de cualquier marco de vigilancia internacional, a pesar de las consecuencias para la seguridad regional.

El enfoque de Estados Unidos en estas negociaciones ha dado prioridad a las restricciones unilaterales y no a medidas mutuas. La retirada de Estados Unidos del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en 2018 y el posterior régimen de sanciones demuestran que los cuadros diplomáticos encabezados por el imperialismo están siendo utilizados con fines políticos egoístas en lugar de servir como un verdadero mecanismo de no proliferación.

Esta aplicación asimétrica de las normas de no proliferación socava la credibilidad de las instituciones internacionales y refuerza la impresión de aplicación selectiva basada en la alineación geopolítica.

Por lo tanto, el Irán tiene todo el derecho a desarrollar la energía nuclear, o incluso las armas, en su defensa. Las advertencias hipócritas sobre la proliferación nuclear son huecas cuando apuntan a Irán en lugar de a Estados Unidos, que crearon y extendieron estas armas para enraizar su dominio global.

Estados Unidos y la OTAN contra Rusia

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos siguieron una estrategia de superioridad nuclear, especialmente después de que la Unión Soviética puso fin al monopolio nuclear de Estados Unidos. Esto incluyó el despliegue de sistemas de armas nucleares tácticos que desdibujaron las fronteras entre la guerra convencional y la guerra nuclear.

En el apogeo de la guerra fría, Estados Unidos y la URSS firmaron el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) en 1987, seguidos por el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Start I) en 1991, reduciendo significativamente la proliferación de las armas nucleares de Estados Unidos y la URSS.

Hoy, en el frente de Europa oriental, la situación es tan preocupante como lo era en la época de la Guerra Fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

Estados Unidos despliega unas 200 armas nucleares tácticas en Italia, Alemania, Turquía, Bélgica y Holanda, mientras que Rusia tiene unas 2.000 ojivas nucleares, aumentando en gran medida el riesgo de escalar el conflicto actual en Ucrania hacia una guerra nuclear.

Estas armas nucleares tácticas están diseñadas para su uso a corto plazo con un rendimiento menos explosivo, sin dejar de ser extremadamente destructivas.

Durante décadas, Washington temió al arsenal nuclear soviético, luego ruso, pero en lugar de buscar estabilidad, eligió el enfrentamiento.

Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones radicales y guerras de poder para debilitar a Rusia política y económicamente. Gracias al Golpe de Estado orquestado por Estados Unidos, Ucrania fue manipulada para servir de peón y se convirtió en el campo de batalla de esta guerra indirecta, lo que llevó a Moscú a poner sus armas nucleares en alerta máxima.

A pesar de las repetidas advertencias de Rusia a través del Consejo OTAN-Rusia, la alianza encabezada por Estados Unidos persiguió agresivamente la integración de facto de Ucrania en la OTAN, violando los Acuerdos de Minsk y otros compromisos.

Estados Unidos y la OTAN han integrado al ejército ucraniano en su estructura de mando, utilizando sus aeródromos y bases cerca de las fronteras rusa y bielorrusa para ejercicios avanzados, vigilancia y despliegues.

El gobierno de Trump se retiró unilateralmente del Tratado INF en 2017, poniendo fin a una importante medida de control de armas que ayudó a ralentizar la carrera armamentista. Incluso cuando Putin propuso nuevos acuerdos de seguridad para limitar la expansión militar, Estados Unidos retrató obstinadamente a Rusia como un adversario.

En diciembre de 2021, Moscú presentó proyectos de garantías de seguridad mutuas a Estados Unidos y a la OTAN, que fueron ignorados.

Hoy Trump amenaza con no renovar el Nuevo Tratado Start cuando expire en 2026, dejando a Estados Unidos y Rusia sin control de armas para frenar la agresión nuclear estadounidense por primera vez desde la Guerra Fría.

El estancamiento actual y la carrera armamentista entre los imperialistas nucleares de Estados Unidos y los rusos sólo pueden resolverse por el fin de las provocaciones estadounidenses que conducen a guerras regionales y a la expansión de la OTAN hacia el este de Europa.

Las alianzas estadounidenses contra Corea del norte

El programa nuclear de Corea del norte es una respuesta directa a décadas de hostilidad estadounidense, una disuasión forjada en el fuego de amenazas y guerra directa contra su pueblo.

Durante la Guerra de Corea (1950-1953) los bombardeos estadounidenses mataron al 20 por cien de la población y arrasaron más ciudades que en Japón o Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, hasta el punto de que los generales estadounidenses admitieron que no había más objetivos en Corea.

La guerra en sí terminó con un armisticio, pero hasta la fecha no se ha firmado ningún acuerdo de paz, dejando a Estados Unidos técnicamente todavía en estado de guerra con Corea del norte. Esto ha obligado al país a buscar todas las formas posibles de defensa contra nuevos ataques extranjeros contra su pueblo.

Hoy en día Estados Unidos está exacerbando las tensiones al realizar ejercicios militares imprudentes cerca de la frontera de Corea del norte, incluso desplegando bombarderos B-1B capaces de realizar ataques nucleares.

Pyongyang ha propuesto repetidamente poner fin a sus pruebas de misiles, que se han intensificado desde 2022, a cambio de poner fin a estas provocaciones, pero ha sido ignorada y recibida con más amenazas, como cuando Trump prometió desatar una campaña de “fuego y furia” contra Corea del norte como el mundo nunca ha conocido.

Desde el armisticio de la Guerra de Corea de 1953, Estados Unidos se ha negado a firmar un tratado de paz o a normalizar su relación con Corea del norte. Decenas de miles de soldados estadounidenses, misiles con capacidad nuclear y armas de destrucción en masa permanecen en 15 bases surcoreanas, lo que supone una amenaza permanente para Pyongyang.

Es evidente que la República Popular Democrática de Corea no reducirá su capacidad para fabricar y utilizar armas nucleares sin una concesión seria de Estados Unidos. Su arsenal nuclear está considerado como una de las armas más poderosas contra ataques directos e intervenciones de Estados Unidos.

La ocupación militar de facto de Corea del sur, donde están estacionadas bases, sistemas de armas y tropas estadounidenses, mantiene a Corea del Sur bajo el paraguas nuclear de Estados Unidos

Como ha declarado repetidamente Pyongyang, las tensiones sólo pueden resolverse mediante la conclusión de un tratado de paz entre Corea del norte y Corea del sur, el fin inmediato de las sanciones económicas y los ejercicios militares en sus fronteras y aguas territoriales, la retirada de las tropas estadounidenses estacionadas en Corea del sur y, como resultado de todas estas medidas, un acuerdo bilateral e igualitario sobre la reunificación de la península sin la intervención de Estados Unidos.

El ‘giro hacia el Pacífico’

Mientras continúa atacando el sistema socialista de Corea del norte, con su “giro hacia el Pacífico” anunciado por Obama en 2012, Estados Unidos está atacando a China, cuyo crecimiento económico y militar llama “agresivo”, alimentando una nueva Guerra Fría que amenaza con llevar a un conflicto nuclear catastrófico.

Al armar a Taiwán con el pretexto de proteger el suministro de semiconductores, expandir sus alianzas militares en Japón, Corea del sur, Australia y Filipinas, y realizar provocativos ejercicios militares en el Mar de China Meridional, Washington intensifica sistemáticamente las tensiones con su principal rival y potencia nuclear.

Estas acciones, que van desde el despliegue de tropas hasta ejercicios conjuntos cerca de las fronteras de China, no son defensivas sino incendiarias, y empujan al mundo hacia una potencial guerra mundial.

Armas para dominar y armas para defenderse

Estados Unidos fabricó armas nucleares, luego decidió armar a sus aliados y usarlas para imponer su voluntad donde les pareciera. La historia de las armas nucleares, desde Hiroshima y Nagasaki hasta los tres frentes actuales de la guerra encabezada por Estados Unidos, revela la contradicción fundamental de la guerra nuclear: mientras las potencias imperialistas utilizan armas atómicas para amenazar y dominar, los Estados antimperialistas los han desarrollado para prevenir ataques contra sus pueblos.

Miles de personas se han dedicado a la defensa para reducir la triada nuclear de Estados Unidos, exigir limpieza e indemnización por daños, y bloquear el programa de modernización nuclear estadounidense de 1,7 billones de dólares.

Aunque el Tratado de las Naciones Unidas sobre la Prohibición de las Armas Nucleares ha sido firmado por 94 Estados desde su entrada en vigor en 2021, haciendo ilegales las armas nucleares a escala internacional, Estados Unidos no tiene intención de desmantelar su arsenal nuclear ni de adherirse al tratado.

La máquina de guerra dirigida por Estados Unidos ha sido la punta de lanza del sistema imperialista durante décadas, convirtiéndola principalmente responsable de la proliferación nuclear.

Debemos darnos cuenta de que Estados Unidos no quiere renunciar a su arsenal y se precipitan de cabeza en una posible catástrofe nuclear, debido a su programa imperialista.

Desde la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo estadounidense ha utilizado su sector militar para estimular el crecimiento económico, una estrategia que siempre ha llevado a una dislocación de los recursos económicos y a crisis sistémicas periódicas.

El complejo militar-industrial estadounidense sirve así para prolongar y sostener el ciclo económico capitalista, especialmente durante los períodos de crisis del capitalismo monopolista.

Como consecuencia, a menudo los conflictos mundiales provienen directamente de la inmensa rentabilidad de la producción de armas de Estados Unidos. La expansión actual de la maquinaria de guerra de Estados Unidos en varios frentes se ilustra con la acumulación de basura, el saqueo de la tierra, los recursos y la naturaleza, así como la devastación y el debilitamiento de vidas humanas.

Esta economía de guerra mundial permite al imperialismo estadounidense despojar y desplazar a las poblaciones, inflando el ejército mundial de reservas laborales, reduciendo salarios y debilitando físicamente a los trabajadores.

La maquinaria de guerra dirigida por Estados Unidos ha sido la punta de lanza del sistema imperialista durante décadas, convirtiéndola en la principal responsable de la proliferación nuclear.

La solución no es imponer el desarme a los países oprimidos, sino desmantelar completamente la maquinaria de guerra imperialista y su aparato de terror nuclear, que debe comenzar por Estados Unidos.

Como Estados Unidos nunca renunciará voluntariamente a sus armas más poderosas, la verdadera paz sólo puede venir de la derrota total del imperialismo estadounidense y sus vasallos, una victoria que requerirá una solidaridad internacional inquebrantable y la lucha por una paz justa.

Rhonda Ramiro y Sarah Raymundo https://mondoweiss.net/2025/08/how-u-s-imperialism-blackmails-the-world-with-nuclear-weapons-from-hiroshima-to-today/

El reparto del mundo por las grandes potencias: la Conferencia de Berlín

Hace 140 años se celebró en Berlín una conferencia internacional que tendría importantes consecuencias. Oficialmente denominada “Conferencia Colonial”, comenzó el 15 de noviembre de 1884 y duró hasta el 26 de febrero de 1885. Durante tres meses, diplomáticos y políticos de Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Portugal, Países Bajos, España, Suecia, Bélgica, Dinamarca, Noruega, Rusia, el Imperio Otomano y Estados Unidos debatieron en la capital alemana la cuestión de las esferas de influencia colonial en África.

Oficialmente el canciller alemán Otto von Bismarck, con el apoyo del primer ministro francés Jules Ferry y a petición del rey Leopoldo II de Bélgica, había convocado la conferencia con el objetivo de “promover el comercio conjunto en el continente africano”. Sin embargo, en realidad, el objetivo era repartirse África y establecer las reglas del juego para la carrera por el Continente, que ya estaba en pleno apogeo.

Durante el último cuarto del siglo XIX, las principales potencias occidentales pusieron sus miras en el Continente Negro. África es, en efecto, muy rica en minerales y materias primas, muy necesarias para las nuevas tecnologías de Occidente. La Revolución Industrial en Occidente no solo provocó una creciente demanda de materias primas, sino también la búsqueda de nuevos mercados de exportación. Y existía la esperanza de explotar el continente africano lo antes posible.

Desde principios del siglo XIX, África había sido el destino de numerosas expediciones europeas. Las zonas costeras, por supuesto, se conocían desde hacía tiempo gracias al comercio y la esclavitud, pero el interior era una extensa zona gris en los mapas. Las expediciones a menudo buscaban cartografiar esta “terra incognita” y con frecuencia captaban la atención de un público amplio. Consideremos, por ejemplo, la búsqueda del nacimiento del Nilo.

Sin embargo, estas expediciones adquirieron rápidamente un carácter masivo y geopolítico a medida que crecían las ambiciones coloniales de las principales potencias europeas. Entonces cambiaron su estrategia. Su objetivo ya no era cartografiar el continente, sino educarlo y evangelizarlo. La evangelización y el fin de la trata árabe de esclavos se convirtieron en los nobles pretextos filantrópicos para reclamar el territorio y las riquezas del continente.

Para evitar cualquier conflicto futuro, llegaron a un acuerdo en la Conferencia de Berlín sobre las zonas del continente que colonizarían en adelante, sin consultar a los representantes de las poblaciones africanas locales. Las fronteras se trazaron en el mapa de África, no basándose en la cohesión social, étnica o geográfica local, sino en los deseos e intereses de cada país europeo involucrado. Así, de la noche a la mañana, los grupos étnicos se dividieron. Al mismo tiempo, la conferencia también unió artificialmente a pueblos que no tenían nada en común. Esta división arbitraria es una de las razones por las que muchos historiadores consideran la Conferencia de Berlín una de las fuentes de las guerras y el caos actuales que reinan en el continente africano.

De hecho, la Conferencia dio a todos carta blanca para colonizar África según su propia visión y necesidades. Y esto sucedió muy rápidamente. En 1870, el 80 por cien del África subsahariana aún estaba bajo el control de gobernantes indígenas. Cuarenta años después, casi todo estaba en manos extranjeras.

Un rey con sed de poder: Leopoldo II

El astuto rey belga Leopoldo II logró hacerse con la mayor tajada del pastel africano en Berlín. El gobernante belga no solo era un mujeriego notorio, sino también un hombre con sed de poder y una ambición desbordante, decidido a impulsar su pequeño reino hacia la carrera de las naciones. Después de Gran Bretaña, era el más industrializado del mundo en aquel momento, tanto en población como en superficie.

Leopoldo estaba decidido a fortalecer económicamente a Bélgica al máximo. En sus tratos con otros jefes de estado y de gobierno, demostró en ocasiones una gran perspicacia política, o al menos, una astucia calculada y un talento natural para la manipulación. Pero lo que lo motivaba principalmente era su propio interés, razón por la cual, en febrero de 1885, durante las discusiones finales de la Conferencia de Berlín, logró que una vasta zona de África central fuera reconocida como su propiedad privada: un territorio tan grande como Europa Occidental, que se extendía desde el océano Atlántico hasta los Grandes Lagos. Esta vasta región pasó a la historia como el Estado Libre del Congo e incluía, además del dominio privado de la corona, una vasta zona de libre comercio.

La Conferencia de Berlín reconoció a Leopoldo II como jefe de este “estado independiente”. Sin embargo, esto contravenía la Constitución belga, así que ese mismo año el Parlamento belga aceptó a regañadientes que Leopoldo II también se convirtiera en jefe de estado de este “Estado del Congo”. Constitucionalmente, Bélgica y el Estado Libre del Congo estaban unidos únicamente por una unión personal: compartían el mismo soberano, Leopoldo II, quien, sin embargo, gobernaba como soberano constitucional sobre Bélgica y como soberano absoluto sobre el Congo. Aunque la separación tenía como objetivo principal eludir la responsabilidad financiera del proyecto de Leopoldo, el Estado belga otorgó préstamos por un total de 32 millones de francos oro entre 1890 y 1894, además de los salarios de los oficiales del ejército en comisión de servicio e importantes inversiones en la construcción de ferrocarriles.

Leopoldo dividió el vasto territorio en parcelas que se otorgaron a empresas privadas. Estas empresas estaban autorizadas a explotar las materias primas. Leopoldo II generalmente adquiría el 50 por cien de las acciones de estas empresas. Los demás aportaban el 50 por cien restante en efectivo. Además de los ingresos de las empresas, también recibía personalmente los ingresos fiscales y los impuestos que estas empresas adeudaban al Estado Libre del Congo.

El milagro económico de los neumáticos

La invención del neumático inflable por el británico John Dunlop en 1888 fue una bendición para Leopoldo II. Esto generó una enorme demanda mundial de caucho, que se cosechaba principalmente en la selva tropical ecuatorial que cubría más de la mitad del Congo. El caucho natural se convirtió rápidamente en la principal fuente de ingresos del Estado Libre.

Las enormes ganancias obtenidas por el Estado Libre se produjeron a expensas de la población local, aterrorizada por la milicia privada de Leopoldo, la “Force Publique”, y por agentes de las empresas caucheras. Las inmensas pérdidas humanas sufridas durante este período pueden atribuirse a una combinación de factores: malos tratos, ejecuciones, hambruna, agotamiento y enfermedades, con la inevitable consecuencia de un marcado descenso de la tasa de natalidad.

Las críticas internacionales sobre la situación en el Estado Libre del Congo aumentaron inevitablemente, lo que obligó a Leopoldo a vender su colonia privada al Estado belga en 1908. Probablemente no sea casualidad que todos los archivos del Estado Libre del Congo fueran destruidos antes de la cesión.

Jan Huijbrechts https://www.facebook.com/jan.huijbrechts.9

Algo huele a podrido en la Unión Europea: ‘Chat control’

Una vez más, la Comisión Europea y los estados miembros intentan imponer un control que rompe el cifrado en línea en nombre de la lucha contra la pornografía infantil en línea, un rastreo conocido coloquialmente como “Chat control” y que en los laberintos de Bruselas presentan como CSAM (Cyber Security Assessment and Management, Evaluación y Gestión de la Ciberseguridad).

Desde el 1 de julio Dinamarca ocupa la presidencia rotatoria del Consejo Europeo. Su gobierno ha sido un firme partidario del registro de imágenes y el control de los mensajes de texto en anteriores reuniones del Consejo Europeo, y mencionó el reglamento por su nombre en su lista de prioridades a seguir en su presidencia del Consejo durante los próximos seis meses.

En la pedofilia, la pornografía infantil y los derechos de los niños han encontrado un buen pretexto para vender a los medios de comunicación.

Algunos Estados miembros ya han introducido versiones de la regulación del cifrado, como Austria. A principios de julio, el parlamento de Viena aprobó una ley de vigilancia que permite a la policía interceptar mensajes cifrados infiltrando aplicaciones informáticas (“troyanos”) en los móviles de los usuarios, una práctica que antes sólo utilizaban los piratas.

Francia y Suecia están debatiendo normas similares que obligan al destape de los proveedores de redes privadas virtuales (VPN). España siempre se ha caracterizado por perseguir el cifrado de extremo a extremo, formando un bloque de 15 estados miembros que previamente votaron a favor de permitir que las puertas traseras entraran en los servicios de cifrado.

Reino Unido, que actualmente se enfrenta al ridículo e indignación por su plan de verificación de la edad en línea, ha utilizado órdenes judiciales secretas para obligar a empresas como Apple a introducir puertas traseras en sus servicios cifrados de iCloud.

En respuesta, la empresa desactivó sus servicios de protección de los datos personales de sus usuarios en Reino Unido, dejando su información vulnerable no sólo al fisgoneo del gobierno, sino también a los piratas que apuntan a los dispositivos de Apple.

La coartada son los niños

El próximo debate del Consejo Europeo y la votación sobre “Chat control” tendrán lugar el 14 de octubre. Los caciques daneses intentarán convencer a Polonia y Países Bajos para que cambien su voto.

En junio del año pasado, cuando se dirigía a la cumbre del 20 aniversario de los Supervisores Europeos de Protección de Datos, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Vera Jourova, admitió que con la norma CSAM “los mensajes cifrados pueden romperse por el bien de una mejor protección de los niños”.

El 23 de julio durante una conferencia de prensa en Copenhague al margen de una reunión informal de ministros europeos de Justicia e Interior para fijar la agenda de la presidencia, el ministro danés de Justicia, Peter Hummelgaard, se explayó a gusto con la misma demagogia: la defensa de los menores indefensos frente de los depredadores sexuales.

Las víctimas de los delitos son niños y tras la defensa del derecho a la intimidad es esconden los partidarios de la pedofilia, la pornografía, el terrorismo, el tráfico de drogas….

Si el reglamento se aprueba en su forma actual, la policía podrá obligar a los proveedores de mensajería cifrada a registrar los contenidos en tiempo real para evitar una denuncia. Eso significa entrometerse en correos electrónicos, aplicaciones de mensajería, VPN, bases de datos y archivos en servidores que hasta ahora eran seguros. La norma alcanza a cualquier imagen, audio, enlace o material relacionado con la explotación sexual o cualquier delito en general.

Su alcance dependería de la adaptación del reglamento por parte de cada país miembro y, al final, ocurrirá lo de siempre: la represión política utiliza un pretexto con una finalidad determinada que se acaba aplicando en cualquier otro terreno.

Yal Ossowski https://www.euronews.com/next/2025/08/08/return-of-chat-control-something-is-rotten-in-the-state-of-denmark

Trump quiere construir un reactor nuclear en la Luna para imitar a Rusia y China

Tras los anuncios destinados a malgastar miles de millones de dólares de sus impuestos (o mejor dicho, canalizarlos directamente a las cuentas bancarias de personas ya adineradas) mediante el falso programa “Cúpula Dorada” y centros de datos de inteligencia artificial igualmente falsos, Trump anuncia ahora una carrera para construir reactores nucleares falsos en la Luna.

China y Rusia ya nos llevan mucha ventaja, así que debemos apresurarnos a invertir miles de millones en este proyecto para asegurarnos de ser los primeros. De lo contrario, China o Rusia podrían reclamar toda la Luna.

Creo que, ya que estamos, deberíamos apresurarnos a construir el primer monumento conmemorativo del “holocausto” en la Luna, así como el primer museo de dinosaurios, el primer laboratorio de vacunas, el primer acelerador de partículas y el primer zoológico de yetis. Al mismo tiempo, Lockheed Martin podría trasladar sus fábricas allí, porque tiene sentido. Menos vigilancia y turistas curiosos.

Estados Unidos está ganando la carrera por producir la mejor representación artística. Aún no sabemos cuánto nos costarán estas ambiciones espaciales aceleradas. Claro, Estados Unidos tiene más de 150 billones de dólares en deuda y pasivos sin financiar, pero ¿por qué no añadir un reactor nuclear lunar a la tarjeta de crédito? Nos lo merecemos.

Alguien le pregunta a Trump si podemos ver los archivos de Epstein, y Trump responde: “Lo mejor que puedo hacer es construir un reactor nuclear imaginario en la Luna”.

Este anuncio ha sido tan bien recibido como cualquier otro anuncio gubernamental de la última década.

Miles Mathis https://mileswmathis.com/updates.html

Una base de datos japonesa muestra los efectos adversos mortales de las vacunas

El colectivo japonés Ciudadanos Unidos para Detener las Vacunas de ARNm (1) ha obtenido más de 21 millones de registros oficiales de vacunación mediante solicitudes dirigidas a las instituciones públicas, formando una de las bases de datos más grandes de su tipo.

La base de datos se puede consultar abiertamente en internet (2).

El gobierno japonés no proporciona abiertamente datos detallados sobre vacunaciones y fallecimientos individuales como consecuencia de la inyección de vacunas. Para destapar el secreto, 350 voluntarios de todo Japón presentaron solicitudes locales ante las oficinas municipales para obtener registros oficiales que vincularan los números de lote, las fechas de vacunación y los registros de defunción (mortalidad por cualquier causa).

El número total de documentos obtenidos hasta la fecha asciende a 25 millones.

Los campos incluyen: fecha de vacunación, marca de la vacuna, número de lote, grupo de edad y si la persona falleció (por cualquier causa).

La recopilación de datos continúa; algunos municipios siguen publicando los registros, mientras que otros se niegan a hacerlo.

El estudio ha sido dirigido por el profesor Yasufumi Murakami, de la Universidad de Ciencias de Tokio y revela un aumento masivo de muertes ocultas que se produce entre 90 y 120 días después de la inyección de vacunas de ARNm. Un mayor número de dosis se vincula a muertes más tempranas.

Hace unas semanas el equipo del profesor Murakami ofreció una conferencia de prensa para presentar los resultados, que se puede ver en Youtube (3). En la exposición una investigadora y periodista independiente japonesa, Masako Ganaha, miembro de Ciudadanos Unidos por Detener las Vacunas de ARNm, y los demás ponentes analizan los datos, así como el rechazo público a las vacunas de ARNm y la lucha para exponer los efectos nocivos de este tipo de inyecciones en Japón.

(1) https://stop-mrna.sakura.ne.jp/en/
(2) https://stop-mrna.sakura.ne.jp/db/lot-totalization.php
(3) https://www.youtube.com/watch?v=PGc8hENwlVo

Turquía tiene las llaves de entrada y salida al Mar Negro

El Mar Negro es casi un lago. Sólo se puede entrar y salir por el cuello de botella que forman los estrechos del Bósforo y el Dardanelos. Cuando el Imperio Otomano se desmanteló tras la Primera Guerra Mundial, los estrechos quedaron bajo control internacional y volvieron a manos de Turquía al formarse la nueva República.

Desde 1936 la gestión de los estrechos se rige por la Convención de Montreux, que garantiza la libre circulación de buques mercantes y restringe el acceso militar al Mar a las potencias no ribereñas. Este régimen se mantiene vigente 90 años después, tras haber sobrevivido a la Guerra Fría, cuando Turquía sea incorporó a la OTAN. El gobierno de Ankara tiene, pues, en sus manos la llave de los estrechos.

Las autorizaciones de paso cambian según diversas circunstancias.

  1. Si el país es ribereño o no. Además de Turquía, actualmente son ribereños Rusia, Bulgaria, Rumanía, Ucrania y Georgia
  2. Si hay estado de guerra o no, para lo cual no hace falta una declaración oficial
  3. En caso de guerra, si el país es beligerante o no.

El principio general es que en tiempos de guerra a las potencias beligerantes se les prohíbe el paso de sus buques de guerra por los estrechos.

Tras el Golpe de Estado de 2014 en Ucrania, cuando estalló la Guerra del Donbas y Rusia se anexionó Crimea, Turquía negó que hubiera un estado de guerra. Los buques de guerra rusos y ucranianos pudieron circular por los estrechos.

En febrero de 2022 la situación cambió porque Turquía no considera que Rusia esté ejecutando una “operación militar especial”. Impidió todo tránsito naval por los estrechos, independientemente de si los Estados eran beligerantes o no beligerantes, ribereños o no ribereños.

Turquía se pasó de rosca para evitar una escalada militar en la región en la que participaran los países ribereños y en la que podría quedar involucrada (aún más), perdiendo su neutralidad y su papel de intermediación.

Si se firma un alto el fuego, la situación podría cambiar. Turquia podría abrir el paso a los buques de guerra, rompiendo el equilibrio naval en el Mar Negro.

La economía de guerra permanente

El complejo militar industrial estadounidense es un fenómeno característico del capitalismo monopolista de Estado en la posguerra, de fusión de las grandes empresas fabricantes de armamento con las instituciones públicas.

Esta fusión tiene un peso económico colosal, generando enormes ganancias a la vez que promueve intervenciones militares externas, a menudo justificadas con pretextos “humanitarios”, a pesar de que han causado millones de víctimas civiles, como durante el bloqueo y posterior guerra contra Irak.

El presupuesto del Departamento de Defensa para este año se acerca al billón de dólares, si se incluye el gasto adicional para las guerras en curso. Equivale a más del 3 por cien del PIB, una cifra superior a los presupuestos de defensa combinados de los siguientes diez países del mundo.

El sector aeroespacial y de defensa emplea directamente a más de 1,1 millones de trabajadores, y sus efectos indirectos elevan esta cifra a más de 2,2 millones de empleos en toda la cadena de suministro. Monopolios como Lockheed Martin, Boeing y Raytheon (RTX) dominan este mercado de armas, con ingresos anuales que, en conjunto, superan los 150.000 millones de dólares, en parte gracias a los contratos públicos.

Pero la influencia de los monopolios de la guerra va más allá del empleo. Influye en la innovación tecnológica, con efectos indirectos en áreas civiles como la inteligencia artificial y las comunicaciones. Los grupos de presión del sector armamentista han entregado más de 150 millones de dólares en contribuciones electorales durante las últimas dos décadas para asegurarse esos ingfresos.

Esa influencia crea un círculo vicioso: las empresas de defensa financian centros de investigación que abogan por una política exterior agresiva, perpetuando así la demanda de armas.

El complejo militar industrial no es solo una industria, sino un ecosistema que moldea la economía estadounidense, lo que hace que cualquier recorte presupuestario sea políticamente arriesgado debido a la posible pérdida de empleos.

La industria de guerra prospera gracias a las guerras. Cuando no las hay, se inventan, apareciendo “riesgos” y “amenazas” por todas partes. Desde 1991 Estados Unidos ha desatado al menos 251 intervenciones militares, a menudo en regiones estratégicas o ricas en recursos. Estas operaciones no son gratuitas; generan contratos masivos para las empresas de armamento. Por ejemplo, las guerras posteriores al 11-S (Irak, Afganistán) han costado más de 8 billones de dólares, impulsando el comercio de armas y los negocios de los subcontratistas de defensa.

Las industrias de defensa ejercen una influencia directa en la política exterior a través del cabildeo y la financiación de la investigación, promoviendo una mayor militarización. Las empresas de armamento impulsan las “guerras por elección propia” en Afganistán, Irak, Siria, Libia y Ucrania para mantener un “estado de guerra permanente”.

Este año, debido a las tensión políticas con Rusia y China, el Congreso añadió 150.000 millones de dólares al presupuesto de defensa, lo que benefició directamente al negocio. Esta dinámica crea un claro incentivo económico: las guerras prolongadas garantizan un crecimiento continuo, como lo ilustra el aumento de los presupuestos militares de los países de la OTAN para alcanzar el 5 por cien del PIB para 2035.

Desde la Guerra de los Balcanes las intervenciones militares se disfrazan a veces con la retórica de la democracia y los derechos humanos. El “imperialismo humanitario” pretende justificar guerras devastadoras que causan millones de muertes.

El bloqueo a Irak en la década de los noventa mató a medio millón de niños irakíes menores de cinco años, según estudios de la ONU, debido a la desnutrición, las enfermedades y la falta de medicamentos. Entrevistada en 1996, la secretaria de Estado Madeleine Albright declaró que el precio “valió la pena”, alegando que el bloqueo y las sanciones eran necesarias.

La industria de guerra no solo es un pilar de la industria estadounidense, sino un actor clave en la perpetuación de guerras externas, utilizando pretextos falsos para justificar intervenciones que cuestan numerosas vidas humanas. Millones de muertes, como las de los niños irakíes, de lo que es ya una economía de guerra permanente.

Rusia estrecha lazos con los países del Sahel

La Alianza de Estados del Sahel (ESA), compuesta por Mali, Burkina Faso y Níger, es una de las prioridades de Rusia en el continente africano. Una nutrida delegación rusa con representantes de diversos sectores (defensa, economía, finanzas, industria y comercio, transporte y educación), visitó los tres estados africanos.

En Níger, la delegación rusa, compuesta por el viceministro de Defensa, general Yunus-Bek Yevkurov, el ministro de Energía, Sergei Tsivilev, y el embajador extraordinario y plenipotenciario ruso en Mali y Níger, Igor Gromyko, mantuvo una serie de reuniones con altos funcionarios nigerinos, entre ellos el presidente Abdourahamane Tchiani, el ministro de Defensa, general Salifou Modi, y el general Moussa Salaou Barmou.

La delegación rusa, integrada por representantes del sector empresarial y organizaciones especializadas, también mantuvo conversaciones con el primer ministro nigerino, Ali Lamine Zeine, y el ministro de Minas, Ousmane Abarchi. Los temas de estas conversaciones se centraron en la creación de una comisión intergubernamental ruso-nigeriana para el sector comercial y económico.

Durante la visita, se firmó un memorando de entendimiento entre la Corporación Nacional de Energía Atómica de Rusia (Rosatom) y el Ministerio de Energía de Níger sobre el uso pacífico de la energía atómica y las altas tecnologías conexas.

En Mali, la delegación rusa fue recibida por el Jefe de Estado, el general Assimi Goita. Durante la reunión, el ministro de Energía ruso, Sergei Tsivilev, informó al Presidente de la Transición sobre la celebración de la primera sesión de la comisión intergubernamental.

Además de los temas económicos y energéticos, la atención se centró también en ampliar la colaboración bilateral en el ámbito educativo. En este sentido, se anunció que la primera sesión del subcomité sobre educación se celebrará dentro de un mes. Esta sesión reunirá a todos los representantes de las instituciones de educación superior de ambos países.

En cuanto a la cooperación estratégica en el ámbito militar y de seguridad entre Mali y Rusia, como parte de la consolidación de la cooperación en defensa y seguridad, la presencia de representantes del Ministerio de Defensa ruso, entre ellos el general Yunus Bek Yevkurov, el general Andrei Averianov y el general Alou Boi Diarra, por parte de Mali, destacó los intercambios de alto nivel para fortalecer las capacidades del ejército maliense en su lucha contra los grupos terroristas. Rusia continúa ampliando su apoyo militar a Mali, en particular mediante entrenamiento, el suministro de equipo y el desarrollo de bases como la del aeropuerto de Bamako.

En Burkina Faso, representantes rusos fueron recibidos en audiencia por el presidente burkinés, el capitán Ibrahim Traoré. Durante la reunión abordaron importantes proyectos de cooperación entre ambos países. Las principales áreas de cooperación bilateral incluyen el sector energético. En cuanto a los intercambios económicos, Serguei Tsivilev indicó que representantes de empresas rusas ya están en contacto con sus socios en Burkina Faso.

Durante la reunión, la delegación rusa entregó al presidente de Burkina Faso un certificado para un laboratorio microbiológico móvil que Rusia pretende desplegar en los próximos meses para fortalecer la cooperación en el sector de la investigación.

La visita confirma la importancia para Rusia de sus relaciones con sus aliados del Sahel.

Los centros urbanos elevan considerablemente los registros de temperaturas

Un reciente estudio científico realizado en 10 ciudades de todo el mundo ha revelado que los aeropuertos y los centros industriales tienen, en promedio, una temperatura superior entre 2,5°C y 2,8°C más cálida que las zonas verdes colindantes (*).

“Los aeropuertos mostraron una temperatura media diurna de la superficie terrestre (TST) 2,5°C superior a la de las zonas circundantes, mientras que las zonas industriales mostraron una disparidad de temperatura aún mayor, con un aumento promedio de 2,81°C”, dice el estudio.

Es una de las consecuencias del efecto “isla de calor urbana”, que contribuye a elevar considerablemente los registros de las estaciones meteorológicas. Los aeropuertos y los centros industriales son hasta 12°C más calientes que las zonas cercanas boscosas y con vegetación.

A pesar de ello, en ciudades como Bilbao las temperaturas se toman en el aeropuerto de Loiu, lo que proporciona registros bastante más elevados que si se tomaran en otro lugar. En la Ciudad de México, dice el estudio, las zonas verdes son hasta 12,13°C más frías que su núcleo urbano.

Las tendencias de calentamiento en las últimas décadas se limitan generalmente a las zonas urbanas, mientras que las zonas no urbanas se han estado enfriando. Por ejemplo, entre 2001 y 2021, las zonas urbanas se calentaron +0,04°C cada año, pero las zonas con vegetación, tierras baldías y masas de agua se enfriaron -0,07°C, -0,03°C y -0,04°C cada año, respectivamente, en la ciudad china de Chongqing.

Las zonas frías caracterizadas por vegetación densa mostraron un notable efecto de enfriamiento, con diferencias en la temperatura superficial del agua (LST) de -3,7°C. De igual manera, la proximidad a masas de agua contribuyó a la mitigación de la temperatura, ya que las zonas cercanas a fuentes de agua importantes registraron menores diferencias en la LST diurna, con un promedio de -4,09°C.

(*) https://www.mdpi.com/2413-8851/9/4/115

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