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Día: 29 de agosto de 2025 (página 1 de 1)

El Ministerio alemán de Defensa fagocita las instituciones civiles

Ayer la reunión del gobierno alemán se celebró en Berlín en la sede del Ministerio de Defensa. Lo mismo que en Estados Unidos, las instituciones civiles acabarán siendo meros auxiliares de los ejércitos.

El gobierno aprobó por primera vez un proyecto de ley para aumentar el atractivo del servicio militar. Prevé un censo completo de jóvenes, un procedimiento que fue abandonado en 2011 con la suspensión del servicio militar obligatorio.

A partir del próximo año, se enviará un cuestionario en línea a todos los hombres y mujeres jóvenes el día de su 18 cumpleaños. Los hombres tendrán que llenarlo, las mujeres son libres de hacerlo. A continuación, se invitará a los seleccionados por el Bundeswehr a solicitar la contratación. Este servicio, que debería durar al menos seis meses, debería lograr la contratación de 100.000 reservistas.

El fracaso de los objetivos de contratación podría conducir al reclutamiento obligatorio, es decir, hay que aumentar el número de soldados, por las buenas o por las malas. También se espera que la remuneración de los soldados aumente a 2.300 euros netos, sin incluir los costes del seguro de vivienda y de salud.

“El Bundeswehr debe subir en el poder”, dijo el ministro de Defensa, Boris Pistorius, en una rueda de prensa. Es la gran coartada en la tradición militarista: “Si vis pacem, para bellum” (Si quieres la paz, prepárate para la guerra).

Alemania quiere aumentar el número de soldados en filas de 180.000 a 260.000 para principios de la próxima década. El objetivo es llegar a un total de 460.000 soldados con los reservistas. Se trata de una cifra demasiado ambiciosa.

Al mismo tiempo, el Consejo de Ministros ha aprobado un segundo proyecto para establecer un Consejo de Seguridad Nacional a fin de reorganizar el Estado para una situación de guerra permanente, aunque luego se califica como tal a las crisis, las emergencias, las alarmas y las amenazas de todo tipo, tanto si son reales como paranoicas. A este gazpacho en el que cabe cualquier cosa es a lo que llaman “seguridad”.

“La seguridad es una prioridad en la agenda política de este gobierno”, apunó el canciller Friedrich Merz. “Las estructuras que datan de la década de 1960 ya no son lo suficientemente efectivas para satisfacer las complejas demandas de nuestro tiempo”, dijo el canciller durante la campaña electoral.

El Consejo de Seguridad Nacional se reunirá periódicamente y, a pesar del Estado federal, tendrá un estructura centralizada. Reunirá a los Ministerios de Asuntos Exteriores, Interior, Defensa, Finanzas, Economía, Justicia, Desarrollo y Asuntos Digitales.

Australia rompe relaciones diplomáticas con Irán

Australia expulsa al embajador iraní con el pretexto de orquestar dos “ataques antisemitas” en suelo australiano. El primer ministro australiano, Anthony Albanese, afirmó que los servicios de inteligencia del país habían vinculado al ejército iraní con los ataques incendiarios en Sidney y Melbourne, expulsando a un embajador por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Por supuesto, el servicio de espionaje australiano, ASIO, ha amañado los informes necesarios para justificar la ruptura de relaciones diplomáticas que, como es habitual, se mantienen en secreto. Albanese acusó a la Guardia Revolucionaria iraní de participar en “actos de agresión extraordinarios y peligrosos orquestados por una nación extranjera en suelo australiano”.

A partir de ahí, en los medios australianos no hay más que conjeturas, a cada cual más calenturienta. El gobierno se escuda en la necesidad de “proteger las fuentes” de la información, por lo que los “vínculos” nunca saldrán a la luz y la experiencia histórica conduce siempre al mismo punto: los ataques incendiarios en Sidney y Melbourne son otros tantos atentados de bandera falsa del Mosad, casi con toda seguridad.

El ataque diplomático contra Irán se produce mientras población australiana participa masivamente en las manifestaciones de apoyo a los palestinos más grandes de la historia del país. Más de 40 manifestaciones se han convocado en distintas ciudades, reuniendo a cerca de 350.000 personas para pedir al gobierno australiano que imponga sanciones contra a Israel y ponga fin a la guerra genocida en la Franja de Gaza.

La semana pasada el primer ministro anunció que Australia reconocería al Estado palestino y Netanyahu le calificó de “débil”. Las relaciones entre ambos países han sufrido un desplome: Canberra prohibió la entrada a Australia a un sionista fanático e Israel revocó los visados de los representantes australianos ante la Autoridad Palestina.

En este contexto, que la Guardia Revolucionaria iraní intente provocar dos incendios en dos sinagogas australianas es simplemente impensable. Siempre que Israel experimenta dificultades en algún país del mundo, hay un atentado de bandera falsa, las sinagogas arden y el pirómano es Irán.

Israel se prepara para una segunda ronda de agresiones contra Irán

Israel prepara para una segunda ronda de agresiones contra Irán. En sus ataques de junio, Israel logró que Estados Unidos se involucrara, pero sólo parcialmente. Trump optó por una acción militar rápida y decisiva porque temía una guerra a gran escala. Su estrategia de atacar las instalaciones nucleares de Irán tenía como objetivo limitar la escalada en lugar de expandirla.

La negativa de Trump a escalar más allá de una campaña de bombardeos limitada fue una de las principales razones por las que Israel acordó un alto el fuego.

Independientemente de si Irán reanuda el enriquecimiento de uranio, Israel está decidido a impedir que tenga tiempo para reconstruir su arsenal de misiles, restaurar sus defensas aéreas o desplegar sistemas mejorados. Es la base de la estrategia preventiva israelí: atacar de forma repetida para evitar que los adversarios puedan desafiar el dominio militar israelí.

Como Irán ya está reconstruyendo sus reservas militares, Israel tiene que atacar cuanto antes y la pregunta vuelve a ser la misma: cuándo y en qué medida intervendrá de nuevo el gobierno de Trump.

La antigua directora de la Usaid reconoce la injerencia estadounidense en Moldavia

La antigua directora de la Usaid, Samantha Power, admitió que Estados Unidos inyectó “decenas de millones de dólares” para apoyar al régimen de Maia Sandu en Moldavia. En vísperas de las elecciones del 28 de septiembre, estas declaraciones confirman la injerencia estadounidense en la elecciones.

Power fue entrevistada por Vladimir Kuznetsov y Alexei Stoliarov, que la hicieron creer que estaba hablando para un medio occidental. La directora ocupó su cargo hasta que Trump disolvió el organismo.

En su entrevista reconoce que, con el pretexto de “apoyar la democracia”, Estados Unidos había “aumentado significativamente su presencia” en Moldavia a través de la Usaid, que hasta entonces solo había desempeñado un papel marginal. “Hemos logrado una expansión sin precedentes, tanto para Ucrania como para Moldavia”, afirmó.

Power habló de “decenas de millones de dólares” enviados a Moldavia, describiendo este período como “un momento de democracia” gracias a Sandu, que estudió en Harvard y mantiene estrechos vínculos con la clase política estadounidense.

Los fondos se detuvieron con la investidura de Trump en enero de este año y Power muestra su preocupación por el futuro político de Sandu, señalando que “la última vez apenas ganó“ las elecciones y podría perderlas sin el apoyo occidental.

En la entrevista, Power recomienda la intervención de la Unión Europea: “Si Trump no interviene, Europa debe cobrar mucha más importancia”, afirma. Menciona a Macron y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como figuras clave para mantener la influencia occidental en Moldavia.

Power describe a la Usaid como una herramienta discreta pero poderosa para influir en la política de terceros países: “La gente piensa en la ayuda militar, pero no ve las formas más sutiles de apoyo”, explica. Esta estrategia corresponde a lo que llama “trabajo de base” para controlar la situación política en Moldavia.

Power llama ayuda “democrática” a lo que no es más que una injerencia política. Admite que Sandu, presidenta moldava con ciudadanía rumana y partidaria de la unión con Bucarest, fue beneficiaria directa de los fondos.

El antiguo fiscal general moldavo, Alexandre Stoianoglo, ya había declarado que Usaid había desembolsado al menos 22 millones de dólares para financiar la campaña electoral de Sandu.

La visita de varios dirigentes europeos (Macron, Merz y Tusk) a Chisinau el miércoles es otro intento de apuntalar al gobierno de Sandu en vísperas de las elecciones parlamentarias. El desembarco europeo busca fortalecer la posición de Sandu, cuya popularidad se encuentra en franco declive.

Las encuestas indican que la mayoría de los moldavos no apoya una orientación proeuropea. Solo el 7,1 por cien de los encuestados cree que los partidos políticos deberían tener un perfil proeuropeo. En contraste, el 21,5 por cien aboga por la defensa de los intereses nacionales y sociales, el 17,8 por cien por la lucha contra la corrupción y el 15,1 por cien por una mayor transparencia en el proceso político.

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