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Mes: abril 2025 (página 4 de 12)

La reestructuración del orden económico mundial

La política económica escenificada por Trump, ni se le puede atribuir personalmente, ni está dirigida exclusivamente a Estados Unidos. Como ya hemos expuesto en una entrada anterior, se discutió a finales del año pasado en la mansión privada de Trump en Palm Beach, Florida, con un reducido elenco de países “socios” que, a la vez, son también adversarios.

El hecho de que Estados Unidos haya tenido que discutir su política económica con las mayores potencias económicas del mundo es relevante porque indica el declive de su hegemonía, ya escenificado en 1985, cuando tuvo que negociar el Acuerdo del Plaza con esos “socios” y, a la vez, adversarios. El principio que se impuso entonces es que Estados Unidos no puede resolver por sí mismo sus problemas, es decir, que los problemas económicos de Estados Unidos son los del mundo o, dicho de otra manera, corresponde al mundo resolver los problemas económicos internos de Estados Unidos.

Obviamente, hay que aclarar que “el mundo” al que nos referimos no es tal, sino el pequeño elenco de países “socios” y, a la vez, adversarios (que no siempre es el mismo).

También hay que aclarar que los problemas de Estados Unidos son los del mundo porque desde 1945 el comercio internacional se paga en dólares, es decir, con una moneda local.

Cuatro décadas después el planteamiento es idéntico: Estados Unidos ha quebrado, no puede pagar sus gigantescas deudas, necesita el dinero de otros países para financiar el rescate y se discute la parte que le corresponde pagar a cada uno. No se trata de saber quién se beneficia más sino quién se perjudica menos, no sólo en términos absolutos, sino también relativos, es decir, en relación con los demás.

Sin embargo, cuatro décadas después del Acuerdo del Plaza, el rescate es más complicado de pagar porque, además del pequeño círculo de países de entonces, hay nuevos protagonistas, como China, uno de sus principales acreedores, que no están dispuestos a pagar las deudas de Estados Unidos.

Por eso con China el acuerdo no es posible y con ella van a tener que recurrir a los métodos tradicionales de las grandes potencias imperialistas: las presiones, el chantaje y la fuerza.

El nuevo plan es obra de Stephen Miran, que dirige el equipo de asesores económicos de la Casa Blanca, y su objetivo inmediato es reestructurar el orden económico mundial y disimular la quiebra de Estados Unidos, dos objetivos que no se pueden separar uno de otro. No se trata, como pretende El Mundo, de “la dominación económica mundial” (1), sino de salvar lo que queda de ella.

En noviembre del año pasado Miran publicó un ensayo titulado “Guía del usuario para la reestructuración del sistema de comercio mundial”, que es un título engañoso porque no gira en torno al comercio mundial sino  al dólar y a los problemas económicos internos de Estados Unidos. El tópico de que un dólar sobrevalorado perjudica a la industria estadounidense y aumenta el déficit comercial (2).

Es un planteamiento muy simplista porque la cotización del dólar se valora “ex post”. Se considera elevada si el déficit aumenta y baja cuando se reduce. A pesar de que en 1985 el Acuerdo del Plaza devaluó el dólar cerca de un 50 por cien en dos años, con el tiempo el déficit comercial siguió creciendo. Desde entonces se ha multiplicado por ocho porque su causa no es la cotización del dólar sino el declive industrial, el parasitismo de Estados Unidos y el papel de su divisa como moneda de reserva mundial.

Es imposible que la nueva política económica de Trump salga adelante sin fuertes presiones políticas, que no sólo van dirigidas contra China. Por ejemplo, es evidente que el abandono de Europa, de la OTAN y de los demás “socios” que tiene repartidos por el mundo es un instrumento de presión para le “besen el culo”, lo cual es otro punto de inflexión importante: antes Estados Unidos estaba interesado en instalar bases militares en otros países; ahora son éstos los que quieren que las tropas estadounidenses se instale en su suelo.

La pregunta es si están dispuestos a pagar por ello, o quizá mejor, cuánto están dispuestos a pagar. Por ejemplo, ¿cuánto dinero dinero está dipuesto a pagar el gobierno español por ceder la base naval de Rota a la Marina de Estados Unidos? Aún más importante: ¿España debe pagar o debe cobrar por la cesión de la base?

(1) https://www.elmundo.es/internacional/2025/04/03/67eee00ce85ecec5098b4599.html
(2) https://www.hudsonbaycapital.com/documents/FG/hudsonbay/research/638199_A_Users_Guide_to_Restructuring_the_Global_Trading_System.pdf

Cuatro países del norte de Europa crean un nuevo bloque militar paralelo a la OTAN

Cuatro países del norte de Europa crean su propio bloque militar, paralelo a la OTAN, una Alianza que da muestras cada vez más claras de estar en trance de liquidación. Una posible retirada de Estados Unidos podría poner fin definitivamente a su existencia. Mientras tanto, los países europeos están colaborando en nuevas alianzas.

Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia están fortaleciendo su cooperación en sus propias cuestiones de seguridad ante una posible retirada de Estados Unidos de Europa. Están coordinando sus estructuras militares, creando un nuevo bloque militar capaz de realizar operaciones militares de forma independiente de terceros países, incluidos los estadounidenses. Esta unión es completamente autosuficiente y es capaz de cubrir sus propias necesidades.

Noruega es fuerte en el mar y en el Ártico, Finlandia tiene el ejército permanente más grande de Europa y Dinamarca tiene unas fuerzas especiales con experiencia de combate en Afganistán e Irak.

Una asociación regional de este tipo tiene el potencial económico y de recursos para crear una base militar-industrial totalmente integrada, como la de Alemania.

En 2023 los cuatro países fusionaron sus fuerzas aéreas, creando un Comando Conjunto de la Fuerza Aérea. El año pasado se adoptó una estrategia de defensa única para todos, que estará vigente hasta 2030.

El señor de la guerra sirio estuvo seis años preso en Irak con una identidad falsa

El miércoles el primer ministro irakí anunció que el señor de la guerra sirio Ahmad Al Sharaa asistiría a la próxima cumbre de la Liga Árabe en Bagdad. Desde entonces las redes sociales irakíes se han llenado de documentos e imágenes sobre sus seis años de reclusión en la cárcel de Taji, al norte de Bagdad (*).

Al Sharaa fue detenido el 14 de mayo de 2005 por las tropas estadounidenses bajo el apodo de Amjad Muzafar Hussein Al Nuaimi. El uso de una identidad falsa le permitió pasar desapercibido durante años, pero una foto de grupo lo muestra en una fila de presos, pocos días antes de su liberación el 13 de marzo de 2011.

Todo estaba preparado para la Primavera Árabe y los imperialistas necesitaban sus servicios porque dos días después de su salida comenzó el alzamiento contra Bashar Al Asad.

El 17 de mayo Al Sharaa hará su primera aparición estelar en Bagdad, en la cumbre de la Liga Árabe, la primera como “hombre fuerte” de Siria tras la caída del gobierno de Bashar Al Asad.

La filtración ha tenido un impacto notable en Irak. Ha socavado la imagen de Al Sharaa que los imperalistas intentan cultivar con tanto esmero.

Al Sharaa llegó a Irak en 2003, poco después de la invasión de las tropas de Estados Unidos. Con apenas veinte años, se unió al grupo armado Saraya Al Mujahidin, aunque la detención dos años después truncó su afiliación.

Al salir de la cárcel Al Sharaa regresó imediatamente a Siria, aliándose con varias facciones yihadistas, incluyendo Al Qaeda y posteriormente el Califato Islámico, donde cambio su apodo por el de Abu Muhammed Al Golani.

Pero en 2016 Al Sharaa anunció en un video su ruptura con Al Qaeda y la formación de su propia milicia. Era otro traje de camuflaje. Al Sharaa se había convertido en el cabecilla de Hayat Tahrir Al Sham (HTS), la fuerza dominante en la provincia de Idlib, que entonces era el último bastión importante de los yihadistas sirios.

A su vez, en enero HTS se disuelve en un nueva metamorfosis para esconder el pasado de Siria en lo más oscuro del desván, porque el 17 de mayo todas las miradas estarán fijas en sus más mínimos gestos.

(*) https://www.ynetnews.com/article/b1uoxyw1ex

Ahmad Al Sharaa preso en una cárcel irakí

Los cambios políticos en el Sahel mejoran las perspectivas económicas del puerto de Lomé

En una sociedad dividida en clases sociales, todo está jerarquizado. Unos están arriba, otros abajo y los demás suben y bajan por el escalafón. Por ejemplo, la agencia de calificación estadounidense S&P evalúa la solvencia crediticia de los deudores: empresas, estados, instituciones… Hay buenas y malas deudas en función del deudor, o mejor dicho de su capacidad para devolver el dinero prestado,

Pero las agencias de calificación también clasifican los puertos. Hay buenos puertos, malos puertos, puertos que mejoran y otros que empeoran. Por ejemplo, la del puerto de Lomé, en Togo, ha mejorado gracias a los cambios políticos en los países del Sahel.

Cuando en 2023 Níger experimentó un cambio político, los países vecinos, como Benín y Nigeria, cerraron las fronteras, cortando una ruta comercial vital hacia el Océano Atlántico. El cierre obligó a los nuevos dirigentes nigerinos a reorientar el movimiento logístico de sus exportaciones hacia el puerto de Lomé, que se ha convertido en una salida estratégica para el comercio de la Alianza de los Estados del Sahel, que incluye a Mali, Burkina Faso y Níger.

El puerto de de Lomé es de aguas profundas y en los últimos diez años el gobierno de Togo ha realizado grandes inversiones en su mejora, que han triplicado su capacidad de procesamiento de mercancías. El año pasado, el volumen de tráfico superó los 30 millones de toneladas, confirmando su posición dominante en África Occidental. Este crecimiento no sólo beneficia al comercio marítimo: el flujo de mercancías hacia y desde los países sin litoral del África meridional y oriental encuentra allí una salida fiable.

El puerto ha reforzado el atractivo de Togo, hasta el punto de modificar los fundamentos económicos percibidos en los mercados financieros. Togo se identifica ahora como una plataforma esencial al servicio de la nueva configuración política regional, que ya no se mueve a la sombra del neocolonialismo francés.

Más allá de su papel logístico, el país también se beneficia de la fortaleza de sus exportaciones tradicionales, en particular el algodón y el fosfato. Estos recursos siguen generando ingresos importantes. Sin embargo, es el impulso dado a las actividades industriales lo que atrae la atención. Se están desarrollando zonas industriales, apoyadas por una infraestructura moderna que tiene como objetivo estimular el procesamiento local de materias primas.

Este cambio hacia la producción local reduce la dependencia de los precios internacionales y, al mismo tiempo, crea nuevos empleos y diversifica la economía del país. Al tiempo, la inflación crece, aunque de una manera basatante controlada, lo que estimula las inversiones, en un contexto en el que las economías vecinas están sujetas a presiones más fuertes.

El cambio de calificación de S&P es un reconocimiento a las políticas económicas implementadas y las mejoras logradas. Las previsiones son que Togo logre crecer un 6 por cien en los próximos tres años, un ritmo sostenido en una región marcada por la inestabilidad.

No es una trayectoria aislada sino parte de una dinámica en la que ciertos estados del continente, en conexión con recomposiciones regionales como la Alianza de los Estados del Sahel, están logrando aprovechar que el yugo colonial afloja para fortalecer sus activos económicos.

La inteligencia artificial es una industria nueva que crea millones de puestos de trabajo

Durante décadas, a través de la literatura y el cine, se ha cultivado la imagen de que la inteligencia artificial son autómatas, robots y máquinas, una tecnología que destruye puestos de trabajo. Es algo mágico: las máquinas funcionan por sí mismas, e incluso aprenden por sí mismas, a diferencia de los niños, que necesitan un padre, un maestro o un preceptor.

Nada más lejos de la realidad. Desde 2019 las ofertas de trabajo para ingenieros de inteligencia artificial se han multiplicado por seis (*). Es una industria que está creando millones de puestos de trabajo imprescindibles para entrenar los modelos. Gran parte de las tareas consisten en etiquetar los datos, que son como las solapas de los libros: no forman parte del contenido de la obra, pero la explican en pocas palabras.

Las bases de datos van etiquetadas: textos, imágenes, audio, vídeo. A veces se hace “a mano” y otras veces de forma semiautomática. Pero la retroalimentación humana es siempre fundamental. Los anotadores proporcionan a los modelos la información contextual que necesitan para establecer asociaciones estadísticas entre los componentes de una base de datos y su significado para los seres humanos. Los que hayan realizado pruebas de “captcha”, seleccionando fotos que contengan cruces de peatones, es posible que hayan ayudado gratuitamente a entrenar un modelo de inteligencia artificial para un coche autónomo.

La mayor parte de la fuerza de trabajo se subcontrata a los países más pobres del mundo, como India, donde la patronal de la industria, Nasscom, estima que para 2030 el etiquetado creará un millón de empleos y que los ingresos generados alcanzarán los 7.000 millones de dólares anuales. Las cifras son importantes porque todo el sector industrial de la informática de India emplea a 5,5 millones de trabajadores y capitaliza 254.000 millones de dólares anuales (incluidos los equipos).

En Estados Unidos un anotador gana un salario de 10 a 20 dólares por hora, mientras que en un país del Tercer Mundo el salario oscila entre 4 y 8 dólares por hora.

No hay inteligencia artificial sin entrenadores y, a medida que la tecnología cambia rápidamente, los entrenadores también tienen que cambiar. Aunque la mano de obra se subcontrata en los países del Tercer Mundo, se trata de trabajo cualificado y obreros especializados que trabajan en linea. El entrenador tiene que ser entrenado y se están creando empresas especializadas en adiestrar a los trabajadores en el etiquetado de las bases de datos.

Con el tiempo el trabajo de anotación se está agotando, por varios motivos. El primero es que las empresas compran las bases de datos ya etiquetadas por terceros, el segundo porque el etiquetado se lleva a cabo cada vez con más rapidez y el tercero porque es posible utilizar algoritmos para aplicar etiquetas a los datos. Se llaman “datos sintéticos” que, a su vez, deben ser verificados por otro tipo de anotadores.

Por ejemplo, a un trabajador le presentan las dos respuestas de un chatbot que recomienda un itinerario para un viaje de vacaciones a Croacia. Debe seleccionar la respuesta que prefiera, marcarla, explicar por qué la respuesta es correcta o incorrecta y luego reescribirla para mejorarla.

El éxito de DeepSeek se ha basado, al menos en parte, en este cambio. Las nuevas técnicas de desarrollo de la inteligencia artificial no requieren el mismo tipo de etiquetado. Las anotaciones de baja cualificación para empresas con sistemas tradicionales están empezando a quedarse obsoletas.

Las empresas han empezado a implementar modelos más pequeños y especializados y buscan anotadores altamente cualificados. Las ofertas para trabajos de anotación requieren un doctorado o habilidades de codificación y ciencias. También aumenta la demanda de anotadores que hablen otros idiomas, además del inglés, así como las jergas características de determinadas profesiones, como las jurídicas.

(*) https://essora.es/noticias-empleo/el-auge-del-empleo-en-inteligencia-artificial-oportunidades-y-desafios/

Sudáfrica inicia un juicio histórico por los crímenes del apartheid

Un juez sudafricano ha autorizado a los fiscales para proceder contra un antiguo oficial de policía y un delator por su papel en el asesinato en 1982 de tres jóvenes luchadores por la libertad.

Se trata de una decisión sin precedentes que permitirá procesarlos no sólo por asesinato y secuestro, sino también por crímenes contra la humanidad, incluido el crimen de apartheid.

Después de la denuncia contra Israel ante el Tribunal Penal Internacional, es un punto de inflexión. Hasta ahora, nadie había sido procesado por el crimen de apartheid, reconocido internacionalmente por la ONU y el Estatuto de Roma.

Es fruto del esfuerzo incansable de los familiares de las víctimas, de los movimientos antirracistas y de la determinación del fiscal a cargo del caso, estableciendo así un precedente significativo más de cuarenta años después de los crímenes.

El juicio examinará no sólo las acciones específicas de los acusados, sino también su participación en un sistema más amplio de opresión racial y colonial.

El caso arroja luz sobre el pasado de Sudáfrica y es parte de los esfuerzos en curso para cerrar la era del apartheid.

Casi tres décadas después de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, otras investigaciones y juicios están en marcha para explorar más a fondo los crímenes de la época del apartheid, incluida la reapertura del caso relativo a Albert Luthuli.

El antiguo presidente del Congreso Nacional Africano y ganador del Premio Nobel de la Paz, Luthuli, murió en 1967 en circunstancias sospechosas tras ser atropellado por un tren.

Lituania militariza el corredor de Suwalki

Los intoxicadores vuelven a cargar con la posibilidad de un ataque ruso en el corredor de Suwalki, una franja de tierra entre la región de Kaliningrado y Bielorrusia, que atraviesa el territorio de Polonia y Lituania.

La OTAN especula que si Rusia ataca, los países bálticos, se van  a encontrar aislados por tierra del resto de la Alianza militar.

Para protegerse, Lituania ha decidido reforzar el corredor. Para ello, ha creado un transporte estratégico con Polonia, a través del cual se introducirán las armas dentro del territorio lituano.

Hay dos carreteras que conducen a Polonia que puede asumir la condición de comunicaciones estratégicas para la OTAN. Se trata de la ruta 16 Augustow que va de (Polonia) a Alytus (Lituania) y la ruta E67 que va de Varsovia a Kaunas, pasando por Suwalki.

En el corredor Lituania está instalando puestos militares adicionales y trabaja para reforzar las estructuras de los puentes para que el equipo pesado pueda cruzarlos sin problemas.

No se sabe si Lituania drenará los pantanos, que no figuran en todos los mapas militares de los países de la OTAN y, si los tienen, su peligrosidad está claramente subestimada.

En cualquier caso, los países del Báltico están convirtiendo la región en un polvorín, que en cualquier momento puede justificar la provocación y la guerra. En el corredor ya hay un batallón dirigido por Estados Unidos desde Polonia y otro por Alemania en Lituania, además de unidades polacas como la 18 División Mecanizada y la Operación Enhanced Forward Presence ha desplegado cuatro batallones multinacionales en Polonia y los países bálticos, con unos 3.500 efectivos.

La región de Suwalki es una de las más frías y despobladas de Polonia. El corredor es una franja de aproximadamente 65 a 100 kilómetros entre Polonia y Lituania. Constituye un punto estratégico para los planes de la OTAN de aislar a Kaliningrado de Bielorrusia y Rusia.

La entrada de Finlandia (2023) y Suecia (2024) ha reducido la dependencia de los bálticos del corredor, al convertir el mar Báltico en un lago de la OTAN. Esto aísla aún más a Kaliningrado, un enclave altamente militarizado que alberga sistemas avanzados de defensa aérea (S-300, S-400) y misiles Iskander-M. La fortaleza le otorga a Rusia una posición ofensiva clave y su proximidad al corredor permite un rápido despliegue de fuerzas.

¿Va Rusia a explotar armas nucleares en el espacio?

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, no dice una verdad ni siquiera cuando se equivoca. En una entrevista con el periódico alemán Welt am Sonntag, ha declarado que Rusia está considerando la posibilidad de desplegar armas nucleares en el espacio para atacar a los satélites. Suponemos que se refiere a los satélites de los demás, no a los suyos propios, un matiz que es importante tener en cuenta.

Un ataque nuclear contra los satélites tendría graves consecuencias al interrumpir los sistemas de comunicación, navegación y vigilancia y, como recuerda Rutte, viola el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de 1967, que prohíbe el despliegue de armas de destrucción masiva en el espacio.

No obstante, añade Rutte, la tecnología espacial de Rusia se ha quedado anticuada en comparación con la de occidente, lo cual se puede entender de dos maneras opuestas. La primera es que Rusia no podría llevar a cabo ese ataque porque no está capacitada para ello. La segunda es que podría ejecutar ese ataque precisamente para acabar con esa superioridad occidental.

Es imposible saber a qué se refiere exactamente Rutte, pero eso a él le da lo mismo porque se trata de lo de siempre: de sembrar el miedo, de lanzar proclamas a cada cual más estúpida para intimidar a los europeos.

Explotando una bomba de 10 megatones en el espacio a una altitud de 80 kilómetros se formaría un pulso electromagnético mucho más potente que en una explosión cerca de la superficie. Los fotones gamma ionizarían los electrones en la alta atmósfera, creando una corriente eléctrica masiva que convertirá a Starlink en un montón de chatarra, con el “pequeño” incoveniente de que con los satélites rusos ocurrirá lo mismo. Adiós al GPS, el Glonas, Galileo y la Estación Espacial Internacional.

La órbita terrestre baja se llenaría de basura espacial, lo que se conoce como “síndrome de Kessler”. La acumulación de desechos sería tan densa que cualquier nuevo objeto que se lanzara al espacio podría chocar con los escombros, generando más fragmentos y, por lo tanto, aumentando la cantidad de basura.

No habría manera de volver a lanzar otro satélite sin recoger antes los escombros existentes. ¿Podríamos sobrevivir sin GPS mientras tanto? ¿también sin Google Maps? ¿sin Uber? ¿sin Instagram? ¿sin Cabify?

Lo del atraso ruso en tecnología espacial merecería un capítulo aparte que un demagogo como Rutte no se merece.

Pero no hay que olvidar que Rutte no habla de una hipótesis, porque Estados Unidos ya ha hecho la prueba. En 1962 detonó una bomba de 1,4 megatones a 400 kilómetros de altitud. Fue el experimento Starfish Prime.

Estados Unidos quiso alterar el anillo de radiación Van Allen que el planeta genera cuando su campo magnético frena el viento solar, para averiguar si podría frenar a los misiles soviéticos. La explosión espacial se llevó a cabo apenas unos meses antes de que Kennedy anunciara el primer vuelo tripulado a la Luna.

Starfish Prime solo fue parte de una serie de pruebas, enmarcadas en el Proyecto Fishbowl, que a su vez pertenecía a la Operación Dominic. El objetivo era averiguar los efectos de las detonaciones atómicas en el espacio. El año en que se lanzó ya se habían hecho seis pruebas a elevada altitud.

Los ‘cero problemas’ de Turquía se han convertido en una maraña de ellos

Turquía es un Estado de reciente creación, que procede de una retirada del viejo Imperio Otomano de occidente. Aunque es un país a caballo entre un costado y otro, nunca ha mirado hacia Rusia o hacía Irán; sus referencias siempre han estado en occidente.

En su estrategia, los turcos dicen que no hay una sola Europa y juegan con las contradicciones internas entre los protagonistas principales de occidente. No siempre ponen los huevos en la misma cesta. Depende de quién soporte el peso en el oeste de Europa. Una veces ha sido Reino Unido y otras Alemania, aunque desde 1945 el apoyo lo ha tenido en Estados Unidos.

A medida que crecen las contradicciones internas en occidente, Turquía puede jugar un papel propio, asociándose a Rusia, a pesar de las represalias y las sanciones económicas. Esa asociación no le ha impedido criticar las anexiones territoriales de Rusia, vender armas a Ucrania, cerrar el Bósforo al paso de los buques de guerra rusos y tratar de ejercer un papel mediador.

Lo mismo cabe decir de la política de Erdogan en Siria, donde ha alcanzado una posición privilegiada tras el triunfo de los yihadistas el año pasado.

Idéntica política se repite con Palestina, donde Erdogan profiere mucho ruido y pocas nueces, o en África, un terreno abonado para las empresas turcas, que sigue los pasos de las chinas.

El mapa actual de Oriente Medio dibuja el desmembramiento del Imperio Otomano hace cien años a manos de los imperialistas. Por lo tanto, expresa la propia naturaleza del imperialismo, así como su evolución, donde progresivamente Turquía va adquiriendo un papel cada vez más protagonista frente a occidente. Ya no es sólo una plataforma pasiva de la OTAN para cercar a la URSS.

Como es natural, un cambio en la correlación de fuerzas da lugar a nuevas formulaciones ideológicas, que justifican la remozada presencia turca en los escenarios internacionales. El autor de dicha formulación ideológica, conocida como “Profundidad Estratégica” es Ahmet Davutoglu, académico, ministro de Asuntos Exteriores (2009-2014) y luego primer ministro (2014-2016).

En occidente califican los planes estratégicos de Davutoglu de varias maneras distintas: “neotomanismo” (1), “panturquismo”, “panturanismo”… A veces se interpretan como un intento de restaurar el Imperio Otomano, lo que él ha rechazado siempre. El objetivo es recolocar a Turquía como una potencia regional influyente, aprovechando su legado histórico, geográfico y cultural.

Si históricamente el Imperio Otomano siguió la Ruta de la Seda, marchando de oriente a occidente, Turquía vuelve ahora sobre sus pasos, aprovechando la cercanía cultural con los países del Mar Caspio y Asia central: Azerbaián, Turkmenistán, Uzbekistán… Tiene muchas aristas. Es un país de Oriente Medio, los Balcanes, el Cáucaso, el Mediterráneo y el Mar Negro. Puede ejercer simultáneamente influencia en todas esas regiones y reivindicar así un papel estratégico general.

Por ejemplo, Turquía se ha negado a aceptar las presiones imperialistas contra Irán y Erdogan ha propuesto compromiso. Ha pedido la desnuclearización de Oriente Medio, porque es injusto exigir que Irán congele su programa nuclear, mientras que nadie apunta a Israel.

No es un país periférico en el escenario internacional y debe convertirse en un “poder céntrico”. Eso le otorga una “profundidad estratégica” única debido a la herencia del Imperio Otomano y su ubicación en la intersección de Europa, Asia y Oriente Medio. En su libro del mismo título, publicado en 2001, sostiene que esa posición es una ventaja para proyectar influencia en los Balcanes, el Cáucaso, Asia Central y Oriente Medio (2), regiones que históricamente estuvieron bajo la órbita otomana.

Es un planteamiento influido por las corrientes eurasiáticas que están muy de moda en Rusia, lo cual confirma que muchos países del mundo han dejado de mirar exclusivamente a occidente, a la Unión Europea o a la OTAN. Turquía quiere abrir un corredor entre Rusia, Irán y China… sin descartar ninguna mano tendida. El gobierno de Ankara quiere llevarse bien con todos, por lo que la doctrina de Davutoglu se llamó también “cero problemas”: estabilidad, negociación, cooperación, crecimiento económico…

También en Turquía las nuevas orientaciones se alejan del kemalismo, que priorizaba la secularización y la integración en Europa. Davutoglu pretende construir puentes porque eso beneficia y realza el papel de su país en un contexto internacional que empieza a cambiar.

No obstante, en 2011 la Primavera Árabe y la Guerra de Siria derribaron el puente. Con Davutoglu en el gobierno, Turquía intervino militarmente en Libia, en Siria. En 2020 las tropas turcas se volvieron a enredar en la guerra de Nagorno Karabaj. Sus relaciones con Irak, Irán, Egipto y Armenia se deterioraron. Con Chipre y Grecia no han solucionado sus largos contenciosos. El “neotomanismo” ha perdido su virginidad y ha sido acusado de expansionismo. La práctica ha desbordado a la doctrina porque los vecinos de Turquía están siendo arrasados por el imperialismo, lisa y llanamente.

De “cero problemas” Turquía ha pasado a quedar envuelta en una maraña de ellos. Suele ocurrir cuando un profesor universitario, como Davutoglu, con más de 30 libros escritos, tiene que pasar del dicho al hecho. El cuento de hadas se ha venido abajo.

(1) El otomanismo fue un movimiento político liberal del siglo XIX cuyo objetivo era la formación de una identidad nacional cívica, articulada sobre criterios étnicos, lingüísticos y religiosos. El término fue restablecido como “neotomanismo” para caracterizar las propuestas de política exterior de Turgut Ozal a finales de la década de los ochenta.
(2) https://eurasiamagazine.com/ahmet-davutoglu-strategic-depth

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