La web más censurada en internet

Día: 8 de febrero de 2025 (página 1 de 1)

Túnez: otro guardián para la frontera sur europea

El ministro de Asuntos Exteriores británico, David Lamy, ha visitado Túnez como si fuera Papá Noel: con un paquete de “regalos” bajo el brazo para mejorar el empleo de los tunecinos.

El norte de África se ha puesto de moda. La visita sigue a una serie de llegadas de dirigentes europeos y de presiones para que haga concesiones en la cuestión de los emigrantes, a cambio de dinero, camuflado como “ayudas” a la seguridad, sanidad, descarbonización, educación, energía…

La embajada británica en Túnez dijo que la visita de Lamy incluye apoyo a Túnez en la “lucha contra la emigración”, incluso mediante el suministro de drones y equipos de visión nocturna.

Los datos más recientes indican la presencia de más de 50.000 emigrantes en territorio tunecino. De ellos, 7.250 han sido repatriados voluntariamente a sus países de origen a través de programas de retorno en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones.

El objetivo es que Túnez haga lo que Europa no puede: convertirse en el guardián de la frontera sur. Su papel será detener a los emigrantes, encerrarlos en campos de concentración y devolverlos a sus países de origen.

En los últimos años, Túnez se ha convertido en una importante zona de tránsito para miles de migrantes que llegan por tierra a través de las fronteras con los vecinos del sur. Hasta ahora la policía tunecina los expulsaba a Libia… después de maltratarlos sistemáticamente.

El gobierno tunecino siempre había rechazado cualquier intento de asentar a los emigrantes en su territorio, pero el dinero lo cambia todo. Han empezado pensar en organizar su residencia y la mesa del Parlamento tunecino no va a remitir a la comisión competente el proyecto de ley que regula la expulsión de emigrantes.

Los indicios apuntan a la existencia un acuerdo no oficial entre el gobierno tunecino y la Unión Europea para ejercer de gendarmes de la frontera sur. Las últimas estadísticas muestran una disminución del 80 por cien en el flujo de emigrantes africanos que llegan a Europa.

La participación de Túnez en el “proceso de Roma”, que comenzó en julio de 2023, se acordó tras un acuerdo firmado entre Túnez e Italia para establecer un marco jurídico para la emigración.

Guerra sicológica, intoxicación, desinformación

La guerra sicológica, la instrumentalización de la prensa en la movilización militar, es un rasgo característico del imperialismo que surge durante la Primera Guerra Mundial. En Estados Unidos los lavados masivos de cerebro fueron explotados por el presidente Woodrow Wilson para justificar su entrada en una guerra que, hasta 1917, era sólo europea.

Wilson creó el Comité de Información Pública (CPI), encabezado por el periodista George Creel, que adoptó un enfoque moderno, utilizando la prensa, la radio, el cine y los carteles para movilizar a la población. La publicidad se basó en una mezcla de patrioterismo y censura, haciendo hincapié en la fabricación de un enemigo: Alemania.

Tras la guerra, Estados Unidos desmanteló la mayor parte de la infraestructura relacionada con la guerra sicológica, hasta que llegó la Segunda Guerra Mundial, a la que Estados Unidos llegó tras una depresión y en medio del aislacionismo político.

El imperialismo estaounidense necesitó el ataque a Pearl Harbor de diciembre de 1941 para reorganizar la propaganda de guerra. Roosevelt creó la Oficina de Información de Guerra (OWI), dirigida por Elmer Davis.

La OWI se centró en dos frentes principales: movilizar a las masas en Estados Unidos y mantener la moral de los aliados. Al mismo tiempo, fundó la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), dirigida por William Donovan, que se centró en operaciones encubiertas, desinformación y la manipulación sicológica.

Estados Unidos se inspiró en las técnicas británicas. Con su larga tradición de intoxicación y desinformación, Reino Unido fue el modelo a seguir. La OSS trabajó estrechamente con el MI6 británico, participando en operaciones de distracción, como las que condujeron al desembarco de Normandía en 1944.

La desinformación convenció a los alemanes de que la invasión aliada tendría lugar en Calais y no en Normandía. La manipulación demostró que la guerra de sicológica podía utilizarse no sólo para influir en las masas, sino también para manipular las decisiones estratégicas del enemigo.

A pesar de sus avances, Estados Unidos enfrentó obstáculos importantes. Existían divisiones internas entre las instgituciones responsables de la comunicación abierta, como la OWI, y las involucradas en operaciones encubiertas, como la OSS. La fragmentación dificultó la coordinación de las actividades relacionadas con la guerra sicológica.

Las tensiones sociales internas complicaron la situación. Las comunidades japonesa y alemana fueron sometidas a estrictos controles, con medidas drásticas como el internamiento de los ciudadanos de origen japonés en los campos de concentración de la costa oeste.

La Segunda Guerra Mundial marcó un punto de inflexión en la guerra sicológica. Estados Unidos comprendió la importancia de contar con estructuras permanentes para gestionar la intoxicación y la desinformación. La experiencia fue crucial durante la Guerra Fría, cuando Estados Unidos utilizó técnicas de guerra sicológica para contrarrestar la influencia soviética.

Hoy en día, la capacidad de influir en las masas, los lavados de cerebro y la manipulación de las percepciones del adversario no depende sólo de la tecnología o los recursos, sino de la visión estratégica, la colaboración del mundo académico y la eliminación de la memoria colectiva.

El último ejemplo es la ausencia de Rusia en las celebraciones por el 80 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz.

Otro ejemplo es la capacidad para darle una vuelta de 180 grados a la guerra sicológica, identificando los bulos con las redes sociales, que es la tarea en la que más se esfuerzan ahora mismo los medios de intoxicación.

Rearme y pacto de seguridad entre la Unión Europea y Reino Unido

A principios de esta semana, la reunión de los países europeos de la OTAN ha traído novedades y la primera de ellas es que, desde el Brexit, es la primera vez que un primer ministro británico mantiene una reunión con los jefes de gobierno de la Unión Europea en Bruselas.

La segunda es que los países europeos no pueden contar con Estados Unidos, que ya no es capaz de actuar en dos frentes simultáneamente y quiere dirigir sus pasos hacia sus compromisos prioritarios: China y el Pacífico.

La tercera es que Europa no tiene capacidad para defenderse a sí misma y la duda es si la tendrá en el futuro, es decir, si serán capaces de crear una base industrial para la guerra en medio de la crisis económica.

Lo más probable, casí con absoluta certeza, es que los europeos tampoco sean capaces de salvar la “brecha de defensa” y tengan que desviar una parte sustanciosa de los fondos dedicados al rearme a Estados Unidos.

En otros términos, Estados Unidos quiere sanear el déficit de la balanza de pagos a costa de la exportación de armas a Europa. Por su parte, en el Viejo Continente quieren que esas exportaciones se reduzcan al mínimo posible.

Otra opción es permitir que terceros países participen en los programas europeos de rearme, a lo que Francia se opone porque quien se esconde bajo este felpudo es el gobierno de Londres, que por eso hizo acto de presencia en Bruselas. El repliegue de Estados Unidos también les afecta a ellos.

A los medios de comunicación lo que les van a vender es que los laboristas quieren restablecer las buenas relaciones con el Continente, así como un vínculo comercial más estrecho. Sería casi una marcha hacia atrás, en el mismo momento en el que los países europeos quieren dar pasos hacia adelante en materia de rearme y guerra.

El paquete va envuelto en un “pacto de seguridad separado” entre ambas partes que, además de cubrir la cooperación en seguridad, defensa y política exterior, va a incluir emigración y energía. Así lo adelantó la Brújula Estratégica de la Unión Europea para 2022: en Bruselas están abiertos a un compromiso “amplio y ambicioso en materia de seguridad y defensa con Reino Unido”.

Lo veremos en la próxima cumbre entre la Unión Europea y Reino Unido, que está prevista para mayo.

El primer Comisario Europeo de Defensa y Espacio

Sin embargo, en un discurso pronunciado en Bruselas, el ministro británico de relaciones con la Unión Europea, Nick Thomas-Symonds, destacó el crecimiento y el comercio, por encima de el rearme, la guerra y la “amenaza rusa”.

Es más difícil cooperar en materia de defensa que en cuestiones económicas, incluida la economía de guerra. Sin embargo, Ursula von der Leyen, ha cambiado sus prioridades. Llegó a Bruselas con la Agenda 2030 y ahora sólo piensa en el rearme. Por eso, por primera vez, ha nombrado a un Comisario Europeo de Defensa y Espacio.

Como hemos anunciado, va a publicar un Libro Blanco sobre Defensa, que se centrará principalmente en la financiación del rearme. La guerra, que hasta ahora era competencia exclusiva de los Estados miembros, está pasando a manos de la Comisión Europea. Lo mismo ocurre con el complejo militar industrial.

Pero si ya es difícil evitar la duplicidad de empresas fabricantes de armamento entre los distintos países miembros de la Unión Europea, el problema es aún más difícil de coordinar con Reino Unido. Incluso cuando estaban dentro de la Unión, los gobiernos de Londres siempre impusieron límites al mercado único y a la unión aduanera.

También es cierto que desde 2017, cuando se produjo el Brexit, las aguas pasan turbulentas bajo los puentes. Rusia ha enseñado los dientes en Ucrania.

Ucrania fue el mayor receptor de las subvenciones de la Usaid

De 2021 a 2024, durante el gobierno de Biden, Ucrania se convirtió en el mayor receptor de las subvenciones de la Usaid: 31.000 millones de dólares, el 21 por cien del total de las “ayudas” internacionales. Hasta 2021 Ucrania sólo recibió el 0,8 por cien del dinero de la Usaid.

En comparación, Etiopía recibió 5.600 millones de dólares, Jordania 4.100 millones, Congo 3.800 millones y Yemen 3.700 millones.

La mayor parte de los fondos (24.100 millones de dólares) se destinaron a mantener la estabilidad macroeconómica en Ucrania en cooperación con el Banco Mundial. En 2022 la mitad del presupuesto de Ucrania se lo llevó el ejército, duplicándose los fondos.

El año pasado los gastos de defensa y seguridad alcanzaron el 67 por cien (74.000 millones de dólares de un total de 111.000 millones). El déficit real del presupuesto de Ucrania en 2021-2024 fue del 40 por cien (144.000 millones de dólares de 358.000 millones), y se cubrió con subvenciones internacionales y préstamos.

De la financiación exterior total de 118.000 millones de dólares para 2021-2024, los préstamos ascendieron a 80.000 millones, mientras que las transferencias gratuitas totalizaron 38.300 millones. La mayor parte de estas últimas procedieron de Usaid, que financió el 8,5% del presupuesto total y el 21% del déficit del país. Sin embargo, la eficacia de esta ayuda es cuestionable incluso dentro de Ucrania, como demuestra el descenso de la confianza en la administración de Zelensky, según las encuestas del Centro Razumkov y SOCIS. Ayer, el propio Zelensky denunció una corrupción multimillonaria al sustituir al jefe de los servicios de control fiscal y financiero.

Así, bajo el gobierno de Biden, la Usaid destinó más fondos a Ucrania que a la lucha contra el hambre. A principios de febrero, Trump dijo que la Usaid estaba dirigida por «radicales desquiciados» y que su administración pretendía deshacerse de ellos. Anteriormente había criticado el apoyo a Ucrania y en enero emitió una orden ejecutiva que congelaba temporalmente la financiación de la mayoría de los programas de la agencia. Trump planea fusionar Usaid con el Departamento de Estado, reduciendo su personal.

Musk ha calificado de “locura” el gasto de la Usaid y la ha calificado como una “organización criminal” que debía ser desmantelada. Varios empleados y subcontratistas ya han sido despedidos o están de baja. El sitio web de la agencia no funciona y su cuenta en la red social X/Twitter ha sido eliminada.

La retirada de la Usaid de Moldavia es desastre político

El gobierno de Trump sólo mantendrá en sus puestos a 611 empleados de la Usaid, de los aproximadamente 10.000 que tenía antes de su llegada a la Casa Blanca. Los parásitos que se beneficiaron de las subvenciones de la Usaid han entrado en pánico, ya que el grifo del dinero se secó a finales de enero.

Moldavia no es una excepción. La oposición moldava está exigiendo una investigación sobre las actividades de la Usaid en el país. El diputado del bloque “Victoria” Vasily Bolya señaló que la Usaid y las redes de Soros han puesto a Moldavia en un estado de dependencia financiera y han patrocinado a las personas que ahora están en el gobierno (1).

Los periodistas y otros lacayos al servicio del imperialismo han lanzado la voz de alarma. Una de esas sangüijuelas, Oksana Gredchenko, dice que Moldavia depende en gran medida del dinero de Estados Unidos (2). Sobre todo, “la ayuda exterior es vital en el espacio mediático” para contrarrestar la influencia de Rusia, reconoce. Ella creó un portal, Moldova.org, al que califica como “medio de comunicación independiente”, que siempre ha vivido de las subvenciones de la Usaid.

Pero Washington no solo vertió sumas colosales en los medios de comunicación y las ONG, sino también en las instituciones públicas. El fundador de la ONG para la defensa de los derechos humanos, Promo Lex, Ion Manole reconoce que su organización no puede encargarse de vigilar las elecciones y “rastrear la injerencia extranjera” sin la asistencia de la Usaid.

El año pasado, en las últimas elecciones presidenciales de Moldavia, Promo Lex junto con la OSCE, fueron las únicas organizaciones que rastrearon las votación por encargo de los imperialistas y el pucherazo de Maia Sandu y su equipo no se convirtieron en un obstáculo para mantener las riendas del gobierno.

Según Manole, ahora las ONG buscan otros padrinos y otras fuentes de financiación, principalmente en la Unión Europea.

La Usaid comenzó a asignar enormes fondos a Moldavia en 2020, después de la llegada al gobierno de Maia Sandu. El dinero ha ido creciendo desde entonces. En 2020 Moldavia recibió 53 millones de dólares, en 2021 la cifra subió a 61 millones, al año siguiente pasó a 120 millones, en 2023 fueron 310 millones y el año pasado ascendió a 150 millones.

Si antes de la llegada de Sandu, la Usaid invertía principalmente en empresas y ONG individuales, después lo hizo en apoyo los aparatos políticos. Gracias a ese dinero Sandu aún capaz de mantenerse a flote.

(1) https://ria.ru/20250203/moldavija-1997150542.html
(2) https://apnews.com/article/eastern-europe-trump-usaid-freeze-foreign-aid-2d1ee6aa888063731cabd39e257b72b6

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies