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Día: 6 de febrero de 2025 (página 1 de 1)

La CIA no se libra de la purga de Trump en el aparato del Estado

Sigue la purga en el aparato del Estado. La CIA también recorta su plantilla y ha ofreció dimitir a sus espías con una indemnización equivalente a ocho meses de ingresos.

El recorte se justifica como parte de la política de ahorro de gastos que han empredido Trump y Musk. En realidad, como muchos organismos, la CIA se había convertido en un tinglado parasitario que subcontrata la mayor parte de sus tareas.

El Wall Street Journal dice que se trata de un intento de poner a la CIA “en línea con las prioridades de seguridad nacional del nuevo gobierno” y forma parte de una “estrategia mundial para dinamizar la agencia”. Por eso el recorte no se aplicará a puestos relacionados con la seguridad nacional.

Los sicarios de Trump dentro de la seguridad nacional creen que en los últimos años la CIA se ha centrado demasiado en el análisis en expensas de la recopilación clandestina de inteligencia y la realización de operaciones encubiertas.

Un asesor del director de la CIA, John Ratcliffe, dijo que la central también está suspendiendo la contratación de nuevos candidatos. Buscan un nuevo perfil de matarifes para “la lucha contra China”.

La CIA se fundó en 1947 y su número de funcionarios no se conoce. Los cálculos hablan de más de 20.000 pistoleros.

En la jerga de Trump y los suyos, la CIA forma parte de un “estado profundo” que debe ser eliminado, lo mismo que la Usaid, que en los próximos días despedirá a 10.000 funcionarios.

El dinero para financiar el rearme europeo sólo puede proceder de recortes sociales

La Unión Europea prepara una campaña de inversiones sin precedentes para crear una industria de guerra. Las estimaciones hablan de 500.000 millones de euros adicionales durante la próxima década para cerrar lo que en Bruselas ya empiezan a calificar como “brecha de defensa”.

En una entrevista concedida el sábado al diario Bild, Rutte advirtió a los dirigentes europeos: “Debemos prepararnos para la guerra para prevenirla”, destacando la necesidad de realizar inversiones significativas en materia de preparación militar. En concreto, pidió a Alemania que amplíe su industria de guerra y aumente su contribución a los planes bélicos de la OTAN (*).

Pero Estados Unidos suelta de la mano a Europa en un momento en el que no tiene un céntimo en la hucha. Como anunciamos, los dirigentes de los principales países europeos miembros de la OTAN se reunieron el lunes en Bruselas para debatir el fortalecimiento la infraestructura militar del continente. En la reunión se habló de dinero y de reducir la dependencia militar hacia Estados Unidos.

“La pandemia de covid y la agresión rusa en Ucrania fueron momentos de despertar”, declaró Macron, que quiere posicionarse como la figura clave del militarismo europeo, ante la pasividad del alemán Olaf Scholz. “Las declaraciones del nuevo gobierno estadounidense empujan a los europeos a estar más unidos, más activos a la hora de responder a sus necesidades de seguridad colectiva”, señaló Macron.

Macron destacó que el rearme europeo y la prioridad en la compra de armamento de fabricación europea son pasos esenciales para lograr la autonomía estratégica, que ya fueron anunciados en la segunda mitad de 2023, durante la presidencia española del Consejo Europeo.

La reunión, a la que asistieron los jefes de Estado de la Unión Europea, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el primer ministro británico, Keir Starmer, se centró en la necesidad de aumentar los presupuestos de defensa. ¿Cómo gastar más con menos? Las finanzas públicas europeas no están para alardes de ningún tipo…

Bruselas replantea el problema de una manera oportunista, hablando de la “amenaza rusa” y apuntando a un Trump, convertido en el saco de los golpes del momento. Estados Unidos exige a sus “aliados” que aumenten el gasto militar hasta el 5 por cien de su PIB, un porcentaje al que no llega ningún país de la OTAN; ni siquiera el Pentágono. Los tres países con mayor gasto en defensa en relación con el PIB son Polonia (4,12 por cien), Estonia (3,43 por cien) y Estados Unidos (3,38 por cien).

Aumentan las exigencias hasta extremos delirantes al mismo tiempo que las cuentas no cuadran, ni siquiera anulando los planes de descarbonización y la Agenda 2030, que han pasado a la historia.

El objetivo principal es conseguir contratos a largo plazo para las empresas de defensa europeas a fin de garantizar la capacidad de producción y la estabilidad de la cadena de suministro. Pero muchas de estas empresas también cuentan con inversiones de capital estadounidenses, con lo que Europa no sale del regazo de los padrinos de Washington.

Francia y los Estados bálticos abogan por la emisión conjunta de deuda de la Unión Europea, mientras que Alemania y Países Bajos se oponen. La unidad europea sigue siendo un quimera.

Otro de los proyectos es recurrir al Banco Europeo de Inversiones para proporcionar préstamos a la industria de guerra, una medida respaldada por 19 estados miembros, entre ellos España, Alemania, Francia e Italia. Este banco ya ha duplicado su financiación relacionada con el rearme, aumentando de 500 millones de euros a 1.000 millones de euros el año pasado, con planes de alcanzar los 2.000 millones de euros para este año. Pero los cabecillas de Bruselas quieren más.

El problema de la financiación del rearme europeo no es dedicarle más dinero sino sacarlo de otras partidas presupuestarias, es decir, reducir los gastos sociales, las pensiones, la vivienda y la educación.

No hay ninguna otra salida. Como hemos anunciado, la Comisión Europea está preparando un Libro Blanco sobre defensa, que se publicará el mes próximo, en el que se expondrán los recortes sociales necesarios para fabricar más armas.

(*) https://www.bild.de/news/ausland/nato-generalsekretaer-rutte-bereit-fuer-krieg-um-frieden-zu-sichern-679be76e08bc756e749d2966

Los aranceles se basan en los mismos principios políticos que las sanciones

Las sanciones económicas tienen un serio problema: que a medida que se amplían, se agotan. Recientemente el nuevo secetario de Estado, Marco Rubio, ha confesado que dentro de poco no van a poder sancionar a nadie porque todos están ya sancionados.

Eso explica el precedente que ha introducido Trump: por primera vez, legalmente los aranceles se basan en las sanciones, o sea en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977 porque, como hemos explicado tantas veces, eso que llamaron “neoliberalismo” no existió nunca. Los aranceles no sólo indican una determinada política económica, sino que son instrumentos de guerra económica y su pretexto es la “seguridad nacional”. En el caso de China, como en el de México o Canadá, Trump se justifica por el fentanilo y la emigración.

Es una gran ventaja porque en Estados Unidos, como en los demás países del mundo, los jueces siempre se ponen de rodillas cuando un presidente aprueba alguna medida fundamentada en razones de “seguridad nacional”. Es la barrera en la se acaban los derechos, las constituciones y las reglas ordinarias.

En medio de la competición, Estados Unidos cambia las reglas del juego porque va perdiendo, y por eso el Ministerio de Finanzas de China dice que “la imposición unilateral de aranceles por parte de Estados Unidos viola gravemente las reglas de la Organización Mundial del Comercio, no resuelve los problemas de Estados Unidos y socava la cooperación económica y comercial normal entre los dos países”.

Todo se va fraguando sobre la marcha. El martes China responde subiendo los aranceles y restringiendo aún más las exportaciones de cinco materias primas estratégicas (tungsteno, indio, bismuto, telurio y molibdeno) utilizados en la industria de guerra y las nuevas energías “renovables”.

El Ministerio chino responde simétricamente con el mismo argumento que Estados Unidos: tienen que proteger la “seguridad nacional”. A partir de ahora la exportación de ciertos minerales sólo será posible con licencia. Estados Unidos dejó de producir tungsteno en 2015 y dejó de producir bismuto refinado en 1997.

La respuesta de China es muy moderada. Presiona pero no ahoga para demostrar que quiere negociar. En Pekín no están dispuestos a desatar una espiral de represalias.

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