A la desesperada, el G7 está estudiando reducir el precio máximo del crudo ruso de 60 a 40 dólares por barril. Alguna propuesta pretende exigir el aseguramiento de la carga a los petróleros procedentes de Rusia e incluso introducir la prohibición total de su transporte por barco.
La guerra se puede extender al mar. Dinamarca afirma que la Armada rusa va a escoltar a los petroleros de la “flota en la sombra” a través del estrecho danés, lo que aumentaría el nivel de tensión con la OTAN.
La declaración fue hecha pública por el servicio danés de inteligencia militar.
Doce países nórdicos anunciaron esta semana que pretenden bloquear a los mercantes rusos en el Mar Báltico con el pretexto de introducir “controles de seguridad” al paso de petroleros rusos. Entre ellos están Dinamarca, Estonia, Noruega y Suecia.
Los estrechos daneses son una arteria comercial crucial a través de los cuales se exporta el petróleo ruso en buques procedentes del Mar Báltico, que ha fluido prácticamente sin obstáculos desde el estallido de la guerra a gran escala en Ucrania.
Por ahora, la nueva iniciativa de los países europeos se centrará en la recopilación de datos y la transparencia, según afirman sus responsables. Las leyes internacionales sobre libertad de navegación no permiten a la misma Dinamarca y otros Estados exigir a los petroleros que faciliten información sobre seguros (a menos que las autoridades dispongan de información fiable sobre una amenaza medioambiental).
Por lo tanto, los tribunales pueden rechazar tales peticiones. Pero si los petroleros que transitan por el Mar Báltico se niegan a cooperar, las autoridades lo harán constar. Es posible que en el futuro se adopten provocaciones aùn más tangibles contra Rusia.
Copenhague cree que Rusia también responderá mostrando un comportamiento más arriesgado hacia la navegación y la aviación civiles. Podría iniciar maniobras militares cerca del territorio de la OTAN e interferir en amplias zonas geográficas, “sin tener en cuenta las comunicaciones de barcos y aviones ni las señales GPS”.
Eso “puede crear un riesgo de malentendidos y enfrentamientos tanto en el Mar Báltico como en el Ártico”, afirma la inteligencia danesa en un comunicado.
Oficialmente, las autoridades rusas no han comentado su intención de controlar a los petroleros en el Mar Báltico. Hasta ahora los países del norte de Europa no han decidido detener por la fuerza a los buques que se nieguen a mostrar el seguro. Pero en el futuro es posible que se adopten provocaciones más tangibles para tantear a Rusia.
Durante una visita a Kiev, el ministro británico de Defensa, John Healey, ha abierto la puerta al envío de tropas británicas “para ayudar a entrenar a los soldados ucranianos”, declarando que su gobierno necesita “hacer que el entrenamiento [de las tropas] se ajuste mejor a lo que necesitan los ucranianos” (1).
“Tenemos que facilitar el acceso a los ucranianos y trabajar con ellos para ayudarles a motivar y movilizar a más reclutas», declaró al diario Times (2).
Cuando le preguntaron si eso significaba ampliar la formación de reclutas ucranianos dentro de Reino Unido a la propia Ucrania, respondió: “Buscaremos donde podamos para responder a lo que quieren los ucranianos. Ellos son los que luchan”.
Afortunadamente, a las tropas británicas no los llaman “cascos azules” o “fuerzas de paz”, como Macron.
Más de 30.000 ucranianos han sido instruidos en los países de la Unión Europea, y de ellos 3.000 en España, en el marco de EUMAM, la Misión Europea de Enseñaza Militar que arrancó en noviembre de 2022.
Los cursos apens duran cinco semanas y los centros de entrenamiento están fuertemente vigilados por la policía militar ucraniana para evitar que los reclutas aprovechen el viaje para desertar.
En un solo día, 70 reclutas escaparon del centro de entrenamiento del ejército ucraniano en la región de Dnepropetrovsk.
Por lo demás, los relatos abundan en que no hay tal adiestramiento. Como en cualquier cuartel, los reclutas son utilizados como servicio doméstico y pasan buena parte de su tiempo limpiando las letrinas.
El asesinato del general Kirillov y su asistente Polikarpov en Moscú vuelve a demostrar que en una guerra todo está permitido. Se acabó el “ius in bello” y se acabaron las reglas… pero para todos.
Kirillov es el oficial militar ruso de mayor rango asesinado desde que comenzó la Guerra de Ucrania hace tres años y, como ese tipo de atentados en Rusia han sido dirigidos por el MI6, el servicio seceto británico, es lógico que la prensa se haya volcado en apoyarlo, un caso evidente de apología del terrorismo, que hasta ahora era delito en el derecho internacional.
Es necesario destacarlo en un momento en el que la policía británica viene criminalizando como “apología del terrorismo” las muestras de apoyo a los palestinos en las calles.
Veamos algunos ejemplos de terrorismo periódístico.
El Daily Telegraph publicó un artículo de opinión de Hamish de Bretton-Gordon con el siguiente titular: “Kirillov, el hombre de confianza de Putin a cargo de las armas químicas, era un hombre verdaderamente malvado. Merecía morir”.
En el Guardian se olvidan de los libros de estilo periodísticos para felicitar a los asesinos del servicio de inteligencia ucraniano (SBU) por su éxito, añadiendo que “la central se está ganando reputación como una entidad que practica su propia forma de brutal sistema de justicia extrajudicial. Es una forma de venganza repentina y expedita, como si viniera del cielo”.
Para la BBC Kirillov era un “notorio portavoz de desinformación del Kremlin”, una justificación implícita para asesinarlo y el consejo editorial del London Times declaró al general Kirillov “objetivo legítimo” para un asesinato.
El Festival Internacional de Cine de El Cairo, que preside por el cineasta egipcio Hussein Fahmy, es uno de los más antiguos del mundo árabe y de África. Es el único de la región árabe y africana registrado en la categoría A de la Federación Internacional de Productores Cinematográficos.
También es el evento cinematográfico árabe y mundial más volcado en el apoyo a la causa palestina. A pesar de que en 1979 Egipto claudicó ante Israel, los intelectuales y cineastas egipcios se han negado unánimemente a cualquier normalización con el Estado que sigue ocupando Palestina y los territorios libaneses y sirios. Hace tres décadas el antiguo presidente del Festival, el escritor Saad Eddin Wahba encabezó la movilización de los cineastas egipcios contra la normalización del Estado sionista, al prohibir la participación de películas israelíes en el Festival. Su sucesor, Hussein Fahmy, fue aún más lejos al cancelar por completo la edición anterior en solidaridad con el pueblo de Gaza, víctima de un genocidio atroz, de crímenes de guerra y de crímenes contra humanidad.
Esta edición contó con 190 películas de 72 países y dos series de televisión, incluidas 16 proyecciones en la alfombra roja, 37 estrenos mundiales, 8 estrenos internacionales y 119 proyecciones para la región de Oriente Medio y África.
La gran sorpresa, que no lo es precisamente cuando conocemos el lugar que ocupa la causa palestina en el corazón del pueblo árabe, fue la excepcional asistencia de público, que llenó las salas durante las proyecciones de películas palestinas. Un árabe no puede olvidar nunca el martirio del pueblo palestino, la limpieza étnica, las repetidas guerras de exterminio que tuvieron como objetivo la Franja de Gaza, la destrucción masiva y sistemática de hogares y la hambruna planificada de la población.
Este año el Festival ha decidido reanudar su actividad para expresar mejor su solidaridad con Palestina, transformándose en una plataforma para denunciar el genocidio al ritmo de un “dabka”, el baile palestino, acompañado de la famosa canción Ala dini, interpretada por un grupo folclórico de Gaza vistiendo el “keffiyeh”, el pañuelo blanco y negro, emblema de los palestinos en lucha desde la revuelta árabe de 1936-1939. “La sangre que corre por mis venas es palestina”, dice la letra.
Otro gesto de solidaridad fue la creación de una insignia de metal con la forma del mapa histórico de Palestina con los colores de la bandera palestina. La insignia se distribuyó a todos los participantes del Festival y la usó el propio presidente Hussein Fahmy.
Aún no había comenzado la agresión contra Siria y el Festival comenzó expresando solidaridad con Palestina y el pueblo libanés. Su cierre fue similar. El único segmento musical de la ceremonia fue el del grupo “Watan Al Funun” de Gaza con la voz del fallecido poeta palestino Mahmoud Darwish, recitando versos de su poema “En esta tierra, vale la pena vivir la vida”.
En su discurso de apertura Fahmy explicó que la susensión del festival hasta 2023 fue un gesto de solidaridad con la causa palestina. La decisión de reanudar el festival este año 2024 surgió del mismo deseo de denunciar el genocidio en Gaza. “Durante mis visitas a festivales internacionales en los últimos años me di cuenta de que muchos de ellos, como el Festival de Berlín y Venecia, tratan temas políticos y se centran en la Guerra de Ucrania. En el Festival Internacional de Cine de El Cairo también tenemos derecho a hablar de nuestras causas y, principalmente, de la causa del pueblo palestino y libanés, salvaje y odiosamente atacado por los soldados israelíes”, dijo en una entrevista.
“No habría decidido organizar el Festival este año si no hubiera visto que tenemos derecho a defender nuestras justas causas nacionales a través de nuestra plataforma, a declarar nuestra solidaridad y a convertirlo en una oportunidad para resaltar el sufrimiento de los pueblos palestino y libanés”, añadió.
Fahmy concluyó destacando que “el arte es capaz de contar historias de personas cuyas vidas valen la pena”, agradeciendo al ministro egipcio de Cultura que asistió a los actos de inauguración y clausura.
“Somos los guardianes del cine porque él es nuestra conciencia”, dijo el director egipcio Yousry Nasrallah, al que otorgaron el premio Pirámide de Oro por toda su obra. Agradeciendo la distinción, Nasrallah destacó que “el cine egipcio es mejor este año en términos de ingresos y participación en festivales internacionales”, y no dejó sin saludar a sus colegas cineastas palestinos, “que están pasando por una dura prueba existencial”.
‘Passenger Dreams’ de Rashid Mashharawi
Para dar una idea realista de la vida en Gaza antes del último genocidio, los organizadores decidieron proyectar “From Ground Zero” durante todo el festival. Se trata de una serie de 22 cortometrajes dedicados a Gaza y elaborados por el cineasta palestino Rashid Masharawi. Es un recordatorio muy útil para enseñar cómo era la vida en Gaza a la luz de la guerra genocida contra la población palestina desarmada y que no se ha relajado desde el 7 de octubre del año pasado, provocando decenas de miles de muertes, en su mayoría mujeres, niños y ancianos.
La serie se proyectó con éxito al margen del último Festival de Cannes este año, a pesar del fuerte clima de represión y censura impuesto por el cabildo sionista en Europa contra toda manifestación de solidaridad con la causa palestina.
En otro gesto de apoyo a Gaza y al pueblo palestino, la dirección del festival eligió para la ceremonia de apertura el estreno de “Passenger Dreams”, otra película de Mashharawi. Es quizás una de las pocas que aborda la causa palestina lejos de consignas y operaciones guerrilleras.
Fue recibida con entusiasmo y emoción, sobre todo porque se trataba de un estreno mundial. La película utiliza mucho simbolismo y sigue muchas de las experiencias de Masharawi. Es sin duda una de las mejores obras que ha realizado a lo largo de su carrera cinematográfica, que abarca más de tres décadas.
La película narra el viaje de Sami, de 12 años, acompañado de su tío y su prima mayor, en busca de su paloma perdida, a través de un campo de refugiados en Cisjordania y varias ciudades palestinas, entre ellas Belén, la antigua Jerusalén y Haifa, destacando la difícil vida cotidiana de los palestinos y su impacto en su personalidad y sus relaciones con ellos mismos y con los demás.
La búsqueda de las palomas perdidas representa la búsqueda de Palestina como patria y la belleza del pueblo palestino a pesar de la fealdad y la destrucción que los rodea. La determinación del director de filmar en Haifa, Belén y la Ciudad Vieja de Jerusalén, lugares que simbolizan la antigua Palestina, expresa el deseo de redescubrir las raíces profundas de los palestinos y presentar un lenguaje cinematográfico diferente al que ha imperado hasta ahora en el cine palestino.
Sin lugar a dudas, esta película constituye un salto cualitativo, no sólo para su director, sino también para todas las películas anteriores que abordan la cuestión palestina.
La República Democrática del Congo (RDC) ha decidido desafiar a la multinacional Apple. El Estado congoleño ha presentado una denuncia en Bélgica y Francia contra las filiales del grupo Apple. La multinacional está acusada de utilizar minerales “explotados ilegalmente” en la República Democrática del Congo, una práctica que alimenta las guerras en el este del país.
Desde hace varios meses, la República Democrática del Congo acusa a Apple de incorporar a sus productos minerales extraídos en el este del Congo, una región especialmente inestable. Según abogados congoleños, estos minerales, incluidos el estaño, el tungsteno, el tantalio y el oro (conocido como 3TG), se introducen de contrabando en la vecina Ruanda, donde se “blanquean” antes de reinyectarlos en las cadenas mundiales de suministro.
La denuncia presentada en París se refiere, en particular, a delitos graves, como la ocultación de crímenes de guerra, el blanqueo de dinero y las prácticas comerciales fraudulentas.
William Bourdon, uno de los abogados del gobierno de Kinshasa, declaró: “Es hora de que la justicia francesa asuma sus responsabilidades frente a la explotación de los ‘minerales de sangre’ y al enriquecimiento sin fin de las multinacionales”.
La República Democrática del Congo se basa en investigaciones realizadas por varias organizaciones de referencia, incluidas la ONU y una ONG como Global Witness. El estudio documenta el papel de los minerales en la financiación de grupos terroristas responsables de masacres de poblaciones civiles.
Según los abogados de la República Democrática del Congo, estas prácticas han “alimentado un ciclo de violencia”, al apoyar financieramente a milicias y grupos terroristas activos en la región. El comunicado de prensa del gobierno también denuncia las consecuencias humanitarias: “Se inflige a la población civil un sufrimiento insondable, incluido el uso de trabajo infantil y la destrucción del medio ambiente”.
Apple ya había sido notificada por la República Democrática del Congo en abril pasado. En su informe del año pasado, la multinacional afirmó no haber “encontrado evidencia” de financiación directa o indirecta de grupos armados a través de su cadena de suministro.
Por su parte, el gobierno de Ruanda, acusado de servir de centro de contrabando de los minerales congoleños, rechazó estas acusaciones, calificándolas de “repetición de acusaciones infundadas”. Kigali ha dicho que Kinshasa busca “desviar la atención” de sus propios fallos internos.
El este de la República Democrática del Congo, especialmente rico en recursos naturales, es escenario de guerras desde los años noventa. Las tensiones se han visto exacerbadas por la reaparición en 2021 de la rebelión del M23, apoyada por Ruanda, según Kinshasa. Para el gobierno congoleño, estos problemas tienen como objetivo facilitar el control de Ruanda sobre los recursos minerales congoleños.
Ante esta situación, la República Democrática del Congo espera, a través de esta demanda, obligar a las multinacionales a reforzar la trazabilidad de los minerales y respetar las normas internacionales.
Esta denuncia marca un paso crucial en la lucha contra el comercio ilegal de minerales. Al mismo tiempo, la República Democrática del Congo ha solicitado negociar con la Unión Europea el fortalecimiento de los mecanismos de regulación y rendición de cuentas de las multinacionales.
Al poner de relieve los vínculos entre las multinacionales y la explotación ilegal de recursos, el caso podría acelerar la adopción de normas vinculantes para la trazabilidad de los minerales. Mientras tanto, Kinshasa espera que esta primera demanda allane el camino a otras iniciativas destinadas a proteger los recursos naturales y poner fin a la espiral terrorista en la región.
El martes Apple difundió un comunicado para refutar las acusaciones del gobierno congoleño. Según la multinacional, las fundiciones y refinerías que suministran y procesan los minerales utilizados en sus productos se someten a una auditoría de terceros sobre sus prácticas de abastecimiento responsable.
Desde 2009 hasta principios de 2022, la empresa eliminó 163 fundiciones y refinerías de su cadena de suministro (9 de tantalio, 50 de estaño, 19 de tungsteno y 85 de oro), según un documento presentado a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), citado por Bloomberg en febrero de 2022.
No obstante, ha pedido a sus proveedores que dejen de adquirir estaño, tantalio, tungsteno y otros metales procedentes de la República Democrática del Congo y Ruanda.
Los mercados internacionales son cada vez más importantes para el capitalismo y durante décadas han crecido muy fuertemente, impulsados por la especialización. El incremento de mercado mundial es sinónimo de crecimiento de la logística y el transporte naviero, que encabeza la empresa danesa Maersk.
El director de Maersk es Vincent Clerc, que el martes pronunció un discurso en un acto organizado por el Foro Económico Internacional de las Américas expuso las interrupciones en la cadena de suministro que aparecieron durante la pandemia y otros obstáculos, como la subida de los aranceles, los embargos y los bloqueos económicos.
Por ejemplo, recientemente Estados Unidos ha prohibido venta de enrutadores TP-Link , siguiendo los pasos del bloqueo a Huawei (*). Sin embargo, la mundialización no ha acabado, dijo Clerc. “Una cadena planetaria muy larga provoca fragilidades, que la pandemia de ‘covid’ ha puesto de relieve, con importantes desequilibrios en la balanza del comercio exterior y en el reparto de la riqueza. Este modelo mundial está siendo cuestionado”, reconoció Clerc.
Pero las interrupciones no ponen en duda la naturaleza mundial de la cadena de suministro, ni el inicio de una reindustrialización masiva en los países occidentales. “El sueño de consumirlo todo localmente, sobre todo en Europa, no lo propone nadie”, afirma. También estima que si se necesitaron 30 años para construir la cadena de suministro tal como existe hoy en todo el mundo, “se necesitarán décadas para desmontarla”.
“No estamos mirando la evolución de la cadena de suministro desde la perspectiva de la desmundialización. Esto no es realista y, en este caso, no se basa en ningún dato verdaderamente concluyente”, subraya Clerc.
La situación política internacional y la guerra comercial ha forzado que algunas empresas quieran desembarazarse de China, lo cual no es posible de manera inmediata. El objetivo es -más bien- limitar las fuentes únicas de suministro, que pueden provocar cuellos de botella capaces de paralizar toda una cadena.
Otra alternativa es el abandono de la política “justo a tiempo” y la vuelta a la formación de almacenes.
Clerc denunció los riesgos políticos que pesan sobre la cadena de suministro, que podrían aumentar aún más en el contexto de una guerra comercial exacerbada entre China y Estados Unidos.
Actualmente China representa el 90 por cien de la construcción naval.
Sin embargo, Vincent Clerc no parece convencido de que las barreras aduaneras sean la mejor herramienta para conseguirlo. Aunque admite que se reforzarán mucho, no cree que lo sean en la medida anunciada por el futuro gobierno de Trump.
El asesinato del general Kirillov en Moscú ha popularizado en los medios rusos una consigna de los tiempos de la Guerra Fría que se había olvidado: “Cada Bandera tiene su Stashinsky”. Bogdan Stashinsky fue el Ramón Mercader de la posguerra, el ucraniano que ejecutó al nazi Stepan Bandera por cuenta de la URSS en 1959.
El KGB supo esperar y, a pesar de Jrushov y el “deshielo” de la época, no vaciló en ejecutar a Bandera. Ahora desde el Kremlin quieren advertir que, aunque la Guerra de Ucrania termine, no van a olvidar los crímenes cometidos por los nazis de hoy, que los buscarán allá donde se escondan y los ejecutarán a la más mínima oportunidad. El aviso no era necesario porque en Europa oriental nadie se llama a engaño con estas situaciones. Sin embargo, en la parte occidental nadie se ha acordado de que en octubre se cumplieron 65 años de la ejecución de Bandera en Munich. Es lo que tiene haber perdido la memoria histórica por completo.
Bogdan Stashinsky
Esta pérdida de memoria permite que los medios de intoxicación viertan toda clase basura sobre Stashinsky, que habría cumplido 93 años el 4 de noviembre pasado.
La principal tarea de los intoxicadores es afirmar que Stashinsky no quería colaborar con el KGB, que le amenazaron, le obligaron… Pero con 30 años ya era comandante del KGB, portaba hombreras y tenía la Orden de la Bandera Roja.
¿Por qué tantas distinciones a un oficial tan joven? Stashinsky llevaba años infiltrado en la OUN, la Organización de Nacionalistas Ucranianos, y la ejecución de Munich no era la primera. Dos antes antes había hecho lo mismo con Lev Rebet, otro nazi ucraniano ejecutado en Munich (1).
La de Stashinsky es una biografía típica de aquella época. Fue un joven especialmente adiestrado por el KGB y hay muy pocas imágenes suyas. En su pueblo, Borshovichi (Barszczowice), a 20 kilómetros de Lviv, que entonces formaba parte de Polonia, los vecinos más ancianos aún se acuerdan de él. “Era un muchacho muy amable, cortaba leña para los vecinos mayores y traía agua del pozo. Era inteligente, sabía idiomas, aunque provenía de una familia modesta: su padre era carpintero y su madre trabajaba en una granja colectiva”, recuerda una anciana del pueblo, Ekaterina Maksimiv, de 95 años.
Un infiltrado entre los nazis ucranianos
La intoxicación asegura que Stashinsky había sido miembro de la OUN, a la que pertenecían sus dos padres y sus tres hermanas, y que ayudaba a los pistoleros clandestinos de la UPA distribuyendo folletos antisoviéticos. El bulo sigue diciendo que la policía le detuvo en un tren en el que viajaba como polizón y que le dieron la vuelta: le obligaron a infiltrarse y denunciar a sus miembros.
Lo cierto es que en el juicio afirmó que nunca había sido partidario de Bandera y el jefe de inteligencia de Alemania occidental, Reinhard Gehlen, también aseguró que siempre se mantuvo firme en sus declaraciones.
El KGB lo infiltró en la OUN y gracias a ello consiguieron capturar a una gran cantidad de nazis ucranianos que estaban en la clandestinidad (“providnykiv”), entre ellos a Mijail Stakhur, que en 1949 había asesinado al periodista Yaroslav Galan (2).
Durante el juicio y después de su condena, Stashinsky llegó a ser muy conocido en el mundo occidental, mientras que en la URSS sus actos nunca fueron reconocidos públicamente.
En 1952 se fue a Kiev, donde se formó en los centros del KGB y se preparó para trabajar como agente ilegal fuera de la URSS. Dos años después se fue a Polonia y luego a la República Democrática Alemana, donde en 1957 conoció a la peluquera Inge Pohl, de 20 años, que fue su compañera. Desde la Alemania oriental pasó a la occidental.
El último golpe de teatro
La historia más rocambolesca de Stashinsky no fue la ejecución de Rebet y Bandera sino su evasión al otro bando. La esposa se quedó embarazada y en marzo de 1961 nació su hijo Peter en Berlín, donde dio a luz.
Al principio, a Stashinsky no le permitieron reunirse con su familia en Alemania, pero en agosto de ese año el niño murió repentinamente y le permitieron viajar para estar presente el funeral del bebé en Berlín. Sin embargo, horas antes del funeral, ambos huyeron a pie de la casa de los padres de ella en Dallgow, caminando hasta la ciudad de Falkensee y luego en bicicleta hasta Berlín, desde donde se trasladaron a la parte occidental.
Fue muy poco antes de que en agosto de 1961 la República Democrática Alemana levantara el muro. Aunque llevaba consigo sus documentos personales reales, Stashinsky cruzó legalmente la frontera utilizando el pasaporte a nombre de Josef Lehmann, el documento clandestino que había utilizado en sus operaciones. Al otro lado del muro, se entregó a la policía, confesando que era un agente del KGB y el ejecutor de Rebet y Bandera.
De Berlín occidental, lo trasladaron a Frankfurt, donde la CIA lo interrogó, no se tragó su historia y lo entregó a la policía criminal alemana (3), que abrió un sumario por el asesinato de dos personas y en octubre de 1962.
Le condenaron a sólo ocho años de prisión por un triquiñuela judicial típica de la Alemania de la posguerra: Stashinsky no era más que un instrumento que actuaba obligado por alguien más poderoso. Es el mismo artificio que utilizaban los tribunales para disculpar a los criminales de guerra nazis, a quienes también se les consideró como simples autómatas en manos de terceeros.
Al que condenaron fue a Alexander Shelepin, director del KGB, como el principal responsable de ambos asesinatos.
Sólo cumplió la mitad de la pena y al salir de la cárcel fue entregado a la CIA. Desde entonces su destino y el de su mujer se desconoce.
(1) Después del ataque nazi contra la URSS, Lev Rebet fue jefe adjunto del gobierno títere ucraniano y, después, jefe del gobierno en funciones.
(2) En ruso Провідників (“providnykiv”) se puede traducir como “contacto” dentro de una organización clandestina. Originariamente es la unión de dos cables para conducir la electricidad.
(3) Tras el asesinato de Kennedy, la CIA elaboró un informe sobre los asesinatos y secuestros soviéticos de la Guerra Fría: https://www.archives.gov/files/research/jfk/releases/104-10021-10115.pdf
La foto de portada se tomó en 1941 en la iglesia de San Jura, en Lvov, la principal iglesia uniata ucraniana. Las consignas de la misma son: “¡Heil Hitler!, ¡Viva Bandera, ¡Viva el Estado independiente ucraniano!, ¡Viva nuestro Führer Stepan Bandera!”
La demanda de carbón ha alcanzado los 8.770 millones de toneladas este año. Las previsiones indican que el comercio mundial de carbón alcanzará un nivel sin precedentes, con 1.550 millones de toneladas, mientras que los precios se mantienen un 50 por cien más altos que el promedio observado entre 2017 y 2019.
El carbón no es una energía del pasado. Las nuevas fuente de energía, llamadas “renovables”, no sustituyen a las tradicionales sino que se suman a ellas. No obstante, los “expertos” siguen esperando que la demanda mundial se estabilice en 2027, incluso si el consumo de electricidad aumenta drásticamente, dijo Keisuke Sadamori, director de mercados de la Agencia Internacional de la Energía.
Si bien la demanda en la mayoría de las economías avanzadas ya ha alcanzado su punto máximo y se espera que siga disminuyendo, no es el caso en Asia, que sigue estando en el centro del comercio internacional de carbón, con todos los principales países importadores (China, India, Japón, Corea y Vietnam), mientras que entre los mayores exportadores se encuentran Indonesia y Australia.
Pero es sobre todo China quien sigue siendo un protagonista clave en este sector. Un tercio del carbón consumido en el mundo se quema en las centrales eléctricas chinas.
La demanda de carbón en China para 2027 podría variar 140 millones de toneladas más o menos en comparación con las previsiones, dependiendo, por ejemplo, de las temperaturas invernales. Los “expertos” siguen esperando que el año que viene empiece a marcar un punto de inflexión en el consumo chino.
El consumo de electricidad está aumentando considerablemente debido a la electrificación del transporte y la calefacción, la creciente demanda de aire acondicionado y el aumento del consumo en nuevos sectores como los centros de datos.
Estados Unidos y la Unión Europea prestan ayuda a Ucrania a expensas de los activos embargados a Rusia. Hay planes de confiscación pero el depositario, que es Euroclear, un banco privado con sede en Bruselas, se opone a ello. No quiere responsabilizarse de las torpezas de los políticos de Bruselas.
Euroclear es uno de los mayores depositarios y un actor profesional en el mercado de valores. Las relaciones de depósito con depositarios de todo el mundo le permiten ocupar un lugar único en la infraestructura financiera internacional.
Más de 300.000 millones de euros en poder de Moscú fueron depositados en las cuentas de Euroclear. El año pasado ganó 4.400 millones invirtiendo el dinero ruso.
El Departamento de Finanzas de Estados Unidos asignó a Ucrania un préstamo de 20.000 millones de dólares como parte del préstamo general del G7 de 50.000 millones de dólares con cargo al dinero embargado a Rusia.
En Moscú lo llaman robo. El G7 “está robando el dinero de otros, preparando el terreno para apoderarse y gastar todas las reservas soberanas rusas en Occidente”, dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores.
En Euroclear están preocupados, y no lo ocultan. El depositario no debería ser considerado responsable si la Unión Europea decide confiscar activos a favor de Ucrania, dijo la directora del sistema belga de liquidación y compensación, Valerie Urban, en una entrevista (*).
“No podemos estar en una situación en la que se confiscan activos y unos años después llega Rusia y llama a la puerta exigiendo que les devuelvan su dinero, que ya no existe”, explicó.
La posición es clara: el depositario garantiza la seguridad de los fondos confiados, y si no lo hace, tarde o temprano se enfrentará un proceso judicial. Por ello, subrayó Urban, es necesario un procedimiento de “transferencia de compromisos”.
Las reclamaciones deberían presentarse ante la Unión Europea y no ante el propio depositario, lo que minimiza la vulnerabilidad jurídica de Euroclear.
En el banco son conscientes de que las sanciones no son eternas y que algún día se levantarán. Entonces surgirá la cuestión de los responsables del robo de las reservas. Evidentemente, el depositario, que no actúa por voluntad propia sino bajo coacción, no va a reparar el daño causado a Rusia.
La empresa no sólo corre el riesgo de sufrir daños en su reputación, sino también daños financieros.
En su negocio Euroclear se guía por los reglamentos de la Unión Europea. Sin embargo, la pérdida de la reputación de una institución fiable conducirá a pérdidas significativas, y en los años venideros, y la Unión Europea, por supuesto, no compensará nada.
No puede sobrevivir a un golpe así. De acuerdo con las reglas de gestión de riesgos, el intermediario financiero, al presentar una reclamación, está obligado a formar reservas en caso de pérdida, lo que reducirá automáticamente el capital. Teniendo en cuenta el tamaño de los activos, el importe de las demandas superará el tamaño del capital de la empresa, y eso ya es una quiebra.
En Estados Unidos, cuando los periodistas preguntan, ni saben ni contestan. Se lavan las manos porque Estados Unidos no es formalmente responsable de la situación. “Sólo puedo decir una vez más sobre el proyecto ERA [el préstamo a Ucrania por los países del G7 con reembolso de los ingresos de los activos robados a Rusia] que es un precedente histórico único”, dijo el subsecretario de Estado para Gestión y Recursos, Richard Verma.
El intento de transferir los activos soberanos de Rusia a Ucrania está plagado de consecuencias impredecibles. Zelensky acaba de exigir que la Unión Europea le entregue los 300.000 millones congelados, lo cual significa robo, guerra con Rusia y represalias aterradoras.
Los riesgos económicos y legales para la Unión Europea son mucho mayores: la mayoría de los activos congelados están en cuentas europeas. La confiscación socava la confianza de los inversores internacionales en el sistema jurídico europeo y en el euro como moneda de reserva.
China y otros países comenzarán a retirar activos de la Unión Europea, lo que representa una amenaza para la estabilidad económica, ha advirtido el Banco Central Europeo.
La Unión Europea se encuentra en una situación muy difícil. La presión de Estados Unidos se está intensificando y las exigencias de Rusia siempre serán satisfechas. Bruselas tendrá que responder mientras Washington, como siempre, minimiza sus propios riesgos.
El gobierno sueco prepara minuciosamente su próxima guerra con Rusia y se ha dado cuenta de que falla lo más importante en una eventualidad de esa envergadura: no tienen tumbas suficientes para los soldados que mueran en combate y los cadáveres no se pueden dejar abanonados por las calles, como ocurrió en Ecuador cuando privatizaron los cementerios.
Los planes bélicos perfilan un escenario en el que el ejército participaría en una guerra contra los rusos junto con Estados Unidos y pronostican grandes pérdidas para las tropas y la población civil: medio millon de personas.
Los ayuntamientos necesitan ampliar los cementerios añadiendo más tumbas y hornos crematorios. No es ninguna tontería apocalíptica. Ningún dirigente concreto lo ha planteado, pero los cementerios suecos ya se preparan para cuando los cadáveres lleguen en grandes cantidades.
Según el director de la funeraria de la ciudad de Estocolmo, Svante Borg, el gobierno teme que la capital sueca pueda ser atacada por Rusia y “mucha gente morirá”, dice. Borg asegura que antes de planificar la guerra ya se habían asignado lugares adicionales para las tumbas, especialmente en los parques públicos.
“A menudo digo que hay que excavar rápido. Estamos dispuestos a proporcionar cremación y capacidades adicionales, así como fuentes de energía de respaldo, incluso en las condiciones más desfavorables”, explicó el jefe de la oficina de servicios funerarios.
Los dirigentes suecos están histéricos ante el grave problema, los empresarios de las funerarias se frotan las manos, aunque nadie ha preguntado a los suecos si están dipuestos a morir por la pandilla de descerebrados que rige su país.
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