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Día: 25 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

Sigue aumentando el número de israelíes que abandonan el país

En comparación con 2022, en 2023 el número de israelíes clasificados como desertores de larga duración (que abandonaron el país por primera vez en 2022) aumentó aproximadamente un 46,4 por cien, hasta los 55.300 este año.

La tasa de salida fue de 5,7 por cada 1.000 habitantes, según los datos publicados el domingo por la Oficina Central de Estadísticas (CBS).

El impacto de la Guerra de Gaza en los patrones migratorios a largo plazo de Israel sólo podrá evaluarse después de un año, es decir, a partir del 7 de octubre de este año.

Los datos muestran un aumento del 59 por cien entre el número de entradas en 2023 (25.500 personas) y su número en 2024 (datos provisionales): 40.600 personas.

La diferencia en las salidas de larga duración cada mes entre 2023 y 2024 promedió unas 2.200 personas más este año.

En 2023 aproximadamente 55.300 residentes israelíes fueron clasificados como desertores de larga duración.

En la composición por edades de los principiantes, hay una sobrerrepresentación de personas de entre 20 y 30 años: más del 40 por cien de los huidos.

En julio del año pasado, una encuesta realizada en Israel mostró que “casi un tercio de los israelíes estaban considerando abandonar el país”. Querían regresar a los países de donde llegaron a Israel.

Es el fin del sueño sionista, que comenzó bastante antes del 7 de octubre. La tendencia al abandono ha ido en aumento desde 2009, cuando estalló la guerra anterior de tres semanas entre Gaza e Israel. En 2020 el número de salidas fue de poco menos de 21.000, frente a unas 10.000 repatriaciones.

No se gana una guerra matando a los generales del ejército adversario

La estrategia del gobierno israelí en Líbano parece, a primera vista, bastante simple: utilizar el terrorismo contra objetivos muy concretos -especialmente figuras clave- de manera masiva e indiscriminada.

De esa manera los dirigentes sionistas creen que es posible poner al movimiento libanés en una posición difícil, incluso fuera de juego. El motivo es que Hezbollah ha sido, desde su surgimiento, una espina clavada en el costado del ejército israelí.

Sin embargo, no se gana una guerra matando a los generales del ejército adversario, como se ha demostrado tantas veces. Los asesinatos selectivos, como los recientes de Líbano, dan una imagen de poderío, pero no sirven para nada.

Hezbollah no es un simple ejército o una milicia armada cuyo objetivo exclusivo sea atacar a Israel. Es una organización compleja, un verdadero Estado dentro del Estado libanés que, por lo demás, está desmantelado. Hezbollah es la única organización paraestatal existente en el territorio y Nasrallah se dirige a los libaneses como lo haría un jefe de Estado.

Con los recientes atentados terroristas Israel ha cambiado el tono que mantenía hacia Hezbollah desde los años ochenta y, muy probablemente, sólo es la fase inicial. Lo más probable es que a esto le siga una verdadera ofensiva del ejército israelí en territorio libanés, con el objetivo estratégico de neutralizar al movimiento durante el mayor tiempo posible.

Neutralizar a Hezbollah es neutralizar Líbano y, como fruto de ello, asegurar la frontera norte de Israel, que siempre ha sido una pesadilla.

No obstante, hay un segundo aspecto en el que los intoxicadores occidentales insisten cada vez que tienen la oportunidad: Hezbollah es una sucursal de Irán o uno de sus tentáculos. Neutralizar a Hezbollah es debilitar la influencia iraní en la región, que es el mayor problema del gobierno de Netanyahu.

Pero el logro de esos objetivos es muy difícil para Israel porque ya lo han intentado en otras ocasiones, con una situación mucho más favorable, especialmente en 1982, cuando Hezbollah no era más que una pequeña organización libanesa.

La victoria de Hezbollah entonces marcó el comienzo de su crecimiento político posterior, que llega hasta el día de hoy.

Sin embargo, Israel no puede hacer otra cosa. Tienen que debilitar a Hezbollah si quieren obtener algún rédito de su mortífera incursión en Gaza, que va a cumplir un año y tiene toda la pinta de eternizarse.

Suponiendo que a Israel todo le salga a pedir de boca, lo cual no va a ocurrir, queda por ver cuál es la reacción de Irán, que hasta ahora no ha existido, a pesar de que ha tenido motivos más que sobrados para hacerlo.

Israel ha aprovechado la inactividad de Teherán para multiplicar su insolencia terrorista. Si sigue adelante, a los iraníes no les va a quedar otra que reaccionar porque ellos siempre son los siguientes en la lista, detrás de Hamas y detrás de Hezbollah.

Estados Unidos sigue levantando muros alrededor de China

Los países occidentales quieren cortar el acceso de China y Rusia a los cables submarinos por los que circula internet, lo que acelerará la fragmentación de los mercados mundiales y acabará, además, con internet como red mundial de comunicación.

El primer paso es impedir que China participe en la construcción de las infraestructuras digitales (1). Por si no hubiera suficiente, en nombre de la seguridad nacional, Estados Unidos también quiere prohibir las aplicaciones informáticas chinas en los vehículos.

El lunes el gobierno de Biden anunció una amplia iniciativa para prohibir las aplicaciones informáticas desarrolladas por China en los automóviles conectados a internet en Estados Unidos (2). El pretexto es evitar que los chinos vigilen los movimientos de los estadounidenses o utilicen los vehículos como ruta hacia la red eléctrica estadounidense u otra infraestructura crítica.

Primero fue la prohibición de los equipos de telecomunicaciones de Huawei. Luego las aplicaciones de TikTok salieron de los móviles. Tampoco está autorizada la instalación de grúas de fabricación china en los puertos estadounidenses.

Este año, Biden anunció aranceles del 100 por cien sobre los vehículos eléctricos chinos, diciendo que China los estaba subsidiandos y justificándolo como un medio de mantener los empleos en Estados Unidos.

“Muchas de estas tecnologías recopilan grandes cantidades de información sobre los conductores”, dijo el domingo Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca. También se conectan continuamente a dispositivos personales, otros automóviles, infraestructura crítica de Estados Unidos y los fabricantes originales de vehículos y componentes.

“Los vehículos conectados y la tecnología que utilizan conllevan nuevas vulnerabilidades y amenazas, particularmente en el caso de vehículos o componentes desarrollados en la República Popular China y otros países de interés”, dijo Sullivan.

En Washington están preocupados por “Volt Typhoon”, un programa informático que la inteligencia estadounidense y el FBI dicen que es un intento chino de insertar códigos ocultos en los sistemas eléctricos, tuberías de agua y otras infraestructuras críticas de Estados Unidos. En Washington temen que en una crisis, por ejemplo, si China intenta apoderarse de Taiwán, se puede usar para paralizar las bases militares estadounidenses en el mundo.

Como es característico, es mera retórica y nadie ha sido capaz nunca de mostrar una sola prueba de algo parecido. Es un intento de crear un muro cada vez más alto alrededor de China. El bloqueo es lo único que recibe el apoyo común, tanto de demócratas como de republicanos.

(1) https://www.politico.eu/article/china-russia-submarine-data-cables-security-united-states-european-union/
(2) https://www.nytimes.com/2024/09/23/us/politics/chinese-software-ban-cars-biden.html

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