La web más censurada en internet

Día: 19 de septiembre de 2024 (página 1 de 1)

Una nueva industria híbrida: tecnología y electricidad

Los cuatro gigantes tecnológicos (Google, Microsoft, Meta/Facebook y Apple) son monstruos sedientos de energía que deben ser alimentados constantemente con electricidad para hacer funcionar sus servidores y refrigerarlos. Las máquinas de sus centros de procesamiento de datos nunca dejan de funcionar y consumen cantidades gigantescas de energía.

Pero los cuatro grandes monopolios no son los únicos en internet. Hay centros de datos propios de los grandes monopolios o de los Estados, que no ofrecen servicios a terceros, y otros que los comercializan. El capitalismo ha creado un nuevo sector industrial, con unos 8.000 centros de datos pertenecientes a diferentes empresas. Son la “nube” que alberga vídeos, criptomonedas, mapas, juegos, fotos, audio, documentos…

Las prestaciones más simples de internet, como el almacenamiento en la “nube” o las búsquedas, requieren mucha electricidad y, además, la “inteligencia artificial” ha multiplicado el consumo. Una consulta en ChatGPT requiere casi diez veces más electricidad para obtener una respuesta que una búsqueda corriente.

Aparte de los grandes servidores, también hay ordenadores conectados constantemente en las instituciones públicas, las oficinas, las empresas, las viviendas… Cuando un móvil no está funcionando, se está recargando en la red.

El consumo total de energía de la humanidad se estima actualmente en 160.000 TWh. Hace diez años el Instituto de Tecnología de KTH en Suecia concluyó que internet consume alrededor del 10 por cien de esa energía mundial (1).

La conectividad, la digitalización, las criptomonedas y la “inteligencia artificial” van a multiplicar exponencialmente esas cifras. A partir de 2026, según la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos consumirán tanta electricidad como Japón: 1.000 TWh de electricidad, es decir, el doble que hace dos años (2).

La dependencia de la nueva industria con la electricidad es tan estrecha que el tamaño de un centro de datos no se mide por su capacidad de almacenamiento (bytes) sino por su consumo de energía (watios).

Si alguien da un paseo por el interior de un centro de datos observará una de las mayores delicias del capitalismo: largos pasillos con enormes máquinas, a la manera de colmenas, que funcionan por sí mismas las 24 ahoras del día sin que nadie esté presente. Padecerá un espejismo. La fuerza de trabajo no está a la vista, pero está.

Las nuevas tecnologías no acaban con la mano de obra, como se repite tantas veces; convierten el trabajo simple en trabajo complejo. En España hay medio millón de trabajadores empleados en centros de datos.

Amazon ampliará el centro de datos que tiene en Aragón con “la inversión más importante que se ha hecho en la historia de la comunidad autónoma y la más importante que se va a hacer en Europa en los próximos años”, según Jorge Azcón, presidente del gobierno autonómico (3). Para mantener las instalaciones tendrán que contratar a 6.800 trabajadores, en su mayor parte trabajo cualificado, que sumarán a los 1.300 que los centros de datos de Amazon ya tienen en Aragón.

La superproducción de electricidad

El nuevo centro de datos de Puertollano es un ejemplo de la naturaleza híbrida de esta nueva industria: la empresa japonesa DataSection pone la tecnología y la española Solaria pone la electricidad.

Un centro de datos rinde beneficios en función del precio de la factura eléctrica. Las empresas emergentes de esta industria invierten en aquellos lugares donde el precio de la luz es más bajo y para ello necesitan asociarse a las eléctricas. Incluso empresas eléctricas, como Iberdrola, han entrado en el negocio de los centros de datos, constituyendo una filial de la nueva industria con un capital de 10.000 millones de euros y once nuevas instalaciones repartidas por la península.

En ciertos gobiernos, como el español, la política energética es cada vez más dependiente de los centros de datos, de los que hay unos cien. Desde 2020 España reconoce la naturaleza estratégica de los centros de datos en el Plan para la Conectividad y las Infraestructuras Digitales de la sociedad, la economía y los territorios. La Estrategia de Inteligencia Artificial aprobada este año reitera esa naturaleza.

Eso significa que el gobierno está abaratando la factura eléctrica para favorecer las inversiones en centros de datos. Las subvenciones públicas completan el diferencial de precios con respecto a los países del centro de Europa, una política aprobada por Bruselas, por más que distorsiona las reglas del “libre mercado”. Queda por ver el tiempo que eso va a durar.

En España las horas en las que el precio de la electricidad es cero -en el mercado mayorista- están aumentando y eso atrae la instalación de centros de datos. El año pasado cerró con 200 megavatios (Mw) de potencia total instalada, frente a 150 el anterior. La previsión es que en cinco años estén en 600 Mw, lo que supondría una inversión de entre 6.000 y 8.000 millones de euros.

Para seguir atrayendo nuevos inversores con precios bajos de la electricidad, el gobierno necesita reforzar su políticas verdes con subvenciones a las empresas “renovables”, que entran en el mecanismo de formación del mercado eléctrico a precio cero.

Por ejemplo, Solaria es una empresa de energía “renovable” que ha creado una división de procesamiento de datos. Las instalaciones de Puertollano, que ocuparán 10.000 metros cuadrados, estarán alimentadas por 200 Mw a través de plantas fotovoltaicas hibridadas con eólica y baterías.

Las energías llamadas “renovables” son un caso de superproducción de electricidad por su naturaleza intermitente, que debe ser compensada con energías de otro tipo. Por eso en ciertos momentos del día entran en el mercado a precio cero.

Los monopolios eléctricos españoles están presionando al gobierno para aumentar todavía más la superproducción electríca, que actualmente es del 70 por cien. En otras palabras, España genera tres veces más energía de la que consume y el despilfarro aumenta porque la demanda se está hundiendo en los países occidentales. Actualmente en España está al nivel de hace 20 años.

Los centros de datos son un mercado de salida a la superproducción energética de los grandes monopolios, como Endesa o Iberdrola. A su vez, para aumentar la superproducción hay que aumentar la capacidad de las redes eléctricas. La patronal de las eléctricas, Aelec, la antigua Unesa, reclama 6.000 MW de capacidad de acceso a la red para atender la demanda de los centros de datos.

(1) https://wireless.kth.se/wp-content/uploads/sites/19/2014/08/Emerging-Trends-in-Electricity-Consumption-for-Consumer-ICT.pdf
(2) https://www.iea.org/energy-system/buildings/data-centres-and-data-transmission-networks
(3) https://elpais.com/economia/2024-05-22/amazon-invertira-15700-millones-en-una-red-de-centros-de-datos-en-aragon.html

El fraude del “embargo de armas” a Israel: España es una admiradora de la industria militar sionista

En el argot de la política internacional se denomina “diplomacia de defensa” a todas aquellas operaciones que rodean a la industria militar que, aparte de su papel bélico, contienen otro eminentemente político.

El caso de las relaciones de España con Israel es uno de los ejemplos más evidentes de cómo funciona esta diplomacia, donde la balanza comercial armamentista tiene un claro balance desigual entre lo que España exporta frente a lo que importa. España adquiere de Israel no solamente armas y tecnología, sino que también importa la llamada “tecnología de opresión” que hace que los vínculos entre ambos países sean más profundos de lo que parece.

Las importaciones superan ampliamente las exportaciones

Israel cuenta con una puntera industria militar y policial que provee prácticamente a todas las fuerzas militares y de seguridad españolas, y es aparte uno de los principales vendedores de armamento. El negocio es millonario y de él dependen muchas de las últimas tecnologías que se usan aquí, tanto a nivel bélico como represivo.

En el año 2021, el último del que hay datos oficiales que publica, a discreción, la Secretaría de Estado de Comercio, Israel fue el sexto país suministrador directo de productos de defensa a la industria nacional. En concreto fueron 47 millones de euros, el 1,7 por ciento del total. Para ello, Israel suele recurrir a acuerdos con empresas españolas que le abren la puerta del mercado nacional. Ahora bien, este dato es parcial, ya que éste se refiere a aquellos productos bélicos que son cien por cien “made in Israel”, pero no se cuenta toda la producción subsidiaria de la entidad sionista, que se hace a través de empresas pantalla y de terceros países.

Más allá de la retórica política que el gobierno español ha mantenido en los últimos meses respecto a la guerra en Gaza, lo cierto es que la industria militar israelí descansa muy tranquila y puede seguir, orgullosa, vendiendo a España su producción probada en combate” que es el eufemismo que Israel utiliza para decir que sus armas han sido probadas sobre los cuerpos de decenas de miles de personas asesinadas en la Palestina ocupada.

Con la guerra en Gaza ya comenzada y cuando las víctimas ya se empezaban a contar por centenares día a día, el Consejo de Ministros -esto es, PSOE y SUMAR – autorizaban en octubre de 2023 la compra de 168 sistemas de misiles contracarro Spike por más de 285 millones de euros. El fabricante es un consorcio de empresas liderado por Pap Tecnos, la filial española de la israelí Rafael, fabricante original. Pero la relación de las Fuerzas Armadas con este sistema es antigua y tanto el Ejército de Tierra como Infantería de Marina cuentan con una versión anterior en sus filas desde hace años. De hecho, es considerado un elemento básico del Ejército español y forma parte incluso del despliegue en misiones internacionales como la de Letonia, donde España participa en las provocaciones que la OTAN realiza desde hace tiempo contra Rusia.

Pero hay muchos más ejemplos. También en octubre y mientras el gobierno seguía dando mensajes grandilocuentes, el Consejo de Ministros autorizaba otro contrato para la compra del sistema lanzacohetes Silam, un proyecto en el que participa la israelí Elbit Systems. Y también los carros de combate Leopard usan munición de otra empresa israelí, IMI Systems.

Este suministro no se limita a las Fuerzas Armadas, ya que también la Policía Nacional y la Guardia Civil cuentan con sus productos entre sus filas. Por ejemplo el fusil de asalto MZ-4P de la israelí Emtan, que usan las unidades de élite de la Guardia Civil, o la pistola semiautomática Heckler & Koch USP que porta todo el Cuerpo Nacional de Policía.

Esta última empresa es quizá uno de los mejores ejemplos del cinismo que rodea a la industria militar sionista. Si bien formalmente la empresa dirigida por Jens Bodo Koch, el último de la saga familiar que consiguió reciclar la empresa colaboradora de la Alemania Nazi Waffenfabrik Mauser AG al emporio armamentístico actual, lo cierto es que esta empresa es una de las marcas blancas que Israel utiliza en su negocio armamentístico, y de hecho, es una de las empresas que resuenan como proveedoras para el infame futuro “ejército europeo”.

El informe 54 del Centre Delàs d’Estudis per la Pau publicado en 2022 denuncia precisamente la parte más jugosa de las relaciones económicas con Israel: la parte más gorda del pastel está en lo que la entidad sionista vende de manera directa o a través de empresas camufladas y que ningún gobierno europeo se atreve a tocar. Todos, absolutamente todos los cuerpos policiales y militares españoles están dotados de armamento y tecnología israelí, aspecto que garantiza la preeminencia de su conglomerado, y el cuál mientras no se vea afectado, toda operación de marketing político será precisamente eso, puro teatro.

De hecho, Israel se ha convertido en uno de los mayores desarrolladores y exportadores de armas militares y tecnologías de opresión en todo el mundo.

Homeland Security o “Seguridad ciudadana”

Uno de los ejemplos más claros de cómo el gobierno español es un firme admirador del sistema político israelí es el caso de Pegasus, uno de los programas espía más invasivos de Israel, que ha permitido a las fuerzas de seguridad españolas espiar el teléfono de alguien y obtener toda la información de ese teléfono, convirtiendo un smartphone en una mina de oro de la inteligencia estatal.

Ahora bien, Israel no solamente provee a España de armas, sino que también ayuda a transformar a los cuerpos policiales en extensiones del ejército.

Miles de agentes de la Casa Real, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza, la Policía Foral de Navarra, Mossos e incluso de cuerpos de policía local han viajado con frecuencia para recibir entrenamiento en Israel, un lugar donde la policía y el militarismo están aún más entrelazados.

El foco de estas formaciones está en la represión de disturbios, la contrainsurgencia y el contraterrorismo, todos ellos asuntos esencialmente irrelevantes o que deberían ser irrelevantes para la gran mayoría de cuerpos policiales, a no ser que éstos tengan en la retina que su “enemigo” es la propia población a la que tienen que vigilar. Ahí está el secreto que Israel vende a España y por el que los gobiernos “progresistas” no rompen relaciones.

Tecnología israelí es la que va a servir a la Unión Europea, que se encuentra en pleno debate por la regulación de la inteligencia artificial, a implementar de manera generalizada los sistemas de reconocimiento facial que por ejemplo ya están en manos del Ministerio del Interior español, cuyo titular, el ex juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska, pretende implementar de manera generalizada.

Como documenta el profesor de ciencias políticas Anwar Mhajne, Israel ha utilizado todas estas herramientas en sus enfrentamientos militares con Palestina: desplegando sistemas de vigilancia con inteligencia artificial y de vigilancia policial predictiva en los territorios palestinos; utilizando tecnología de reconocimiento facial para monitorear y regular su movimiento; sometiéndolos a escaneos de reconocimiento facial en los puestos de control, con un mecanismo de código de colores para dictar a quién se debe permitir que avance, someterse a más interrogatorios o ser detenido.

Y el sistema que el PSOE y el binomio Podemos-SUMAR han traído a España, Entry Exit System, sirve precisamente para eso, lo cuál no debería dar lugar a más comentarios.

Cuando Aldous Huxley escribió Un mundo feliz en 1931, estaba convencido de que “todavía había mucho tiempo” antes de que su visión distópica se convirtiera en una pesadilla. Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que se diera cuenta de que sus profecías se estaban haciendo realidad mucho antes de lo que había imaginado.

La influencia militar de Israel en España, sus avances en armamento tecnológico y su rígida exigencia de cumplimiento nos están empujando hacia una sociedad más represiva.

Mediante el uso de la tecnología de vigilancia, Israel ha erigido la primera prisión al aire libre del mundo y, en el proceso, se ha convertido en un modelo para los cuerpos policiales españoles.

Sin embargo, lo que no podemos permitirnos pasar por alto es hasta qué punto el Estado policial Español está siguiendo el ejemplo de Israel. Es evidente que no somos un territorio ocupado, pero eso no hace que el campo de concentración electrónico que se está erigiendo a nuestro alrededor sea menos prisión.

Una empresa rusa construirá un oleoducto en Congo

Congo Brazaville, con un importante potencial petrolero, está intensificando sus esfuerzos para maximizar la explotación de sus recursos con el apoyo de socios internacionales. Entre estos aliados, Rusia desempeña un papel clave. El 16 de septiembre el gobierno ruso confirmó su apoyo a la construcción de un oleoducto que unirá Pointe-Noire con Brazzaville, en el marco de una asociación entre ZNGS Prometey y la Sociedad Nacional de Petróleos del Congo (SNPC).

Este ambicioso proyecto estimulará la producción y distribución de productos petrolíferos, satisfaciendo así la creciente demanda en todo el territorio congoleño. El oleoducto fortalecerá la infraestructura energética del país al facilitar la entrega de petróleo crudo, al tiempo que respaldará las ambiciones del Congo de mejorar la seguridad energética y atraer más inversión extranjera.

ZNGS Prometey (Zakneftegazstroy Prometey) tendrá el 90 por cien de las acciones y se beneficiará de los incentivos fiscales concedidos por el gobierno congoleño, que busca impulsar el sector y diversificar sus socios. En los próximos meses se finalizará un acuerdo de concesión para la construcción, operación y transferencia del oleoducto, sentando así las bases para una cooperación económica reforzada entre los dos países.

Rusia, al participar en este gran proyecto, refuerza su influencia en África Central, mientras que el Congo ve esta asociación como una oportunidad estratégica para alcanzar sus objetivos de desarrollo energético. Esta nueva infraestructura forma parte de un plan general para modernizar las instalaciones petroleras congoleñas y constituye una palanca para el crecimiento económico del país.

Aunque tiene muchos problemas en la gestión de sus recursos energéticos, Congo-Brazzaville busca asociaciones internacionales para optimizar su potencial y desempeñar un papel más significativo en la escena petrolera africana y mundial.

La dilatada historia de ZNGS Prometey

La empresa rusa ZNGS Prometey fue una de las primeras de la URSS que se privatizó en 1990. Su historia es muy singular. Es una de las mayores empresas rusas en el campo de la construcción de oleoductos y gasoductos. Se dedica a la construcción de oleoductos desde 1958, participando en importantes proyectos para la industria del petróleo y el gas tanto en los territorios de la antigua URSS y en el extranjero.

Su origen es armenio, y los cinco miembros de la dirección son armenios, así como 13 de sus 17 altos directivos. Hasta la desparición de la URSS la sede principal de la empresa estaba en Armenia y tenía cuatro sucursales en la URSS.

Senik Gevorkian dirigió la empresa desde 1985 porque en la URSS los armenios se distinguieron por su profesionalidad. “Los especialistas armenios fueron invitados a trabajar en todas las áreas de la Unión Soviética con condiciones climáticas y orográficas difíciles”, recuerda Gevorkian.

En 1992 la oficina de Moscú de la empresa se separó de la oficina principal en Armenia y se convirtió en una entidad separada con sede en Rusia. Gevorkian dejó su hogar en Ereván para continuar sus funciones en Moscú. Su hijo, Vazgen, se unió a él en 1994.

La empresa emplea a más de 2.400 trabajadores y Gevorkian, que sigue siendo miembro del consejo de administración, dimitió de la presidencia en 2003 en favor de su hijo.

A lo lago de su historia ZNGS Prometey ha tendido un total de 6.595 kilómetros de tuberías, y durante el período de 1995 a 2005 construyó un total de 2.903 kilómetros de tuberías.

Una mentalidad soviética

A diferencia de su hijo, Senik Gevorkian confiesa que tiene “una educación y mentalidad soviéticas, y veo los negocios desde ese punto de vista. Mi hijo tiene un enfoque capitalista para todo esto, lo que, creo, beneficiará a la empresa” (*).

“Creo que el colapso de la Unión Soviética fue un error. El partido que dirigía ese sistema debería haber colapsado, pero la unión de las repúblicas debería haber sobrevivido y ser como la Unión Europea actual”.

Ingeniero de profesión, Senik Gevorkian adquirió una experiencia considerable trabajando en la antigua industria soviética del gas y el petróleo durante más de 25 años. Fue galardonado con la Orden del Estandarte del Trabajo, la Insignia de Honor y otros reconocimientos públicos. Es miembro de la Academia Rusa de Ciencias Tecnológicas y de la Academia Internacional de Energía.

Al igual que otros armenios en Moscú que participan en acuerdos internacionales, Gevorkian cita la estabilidad política en la región como crucial para el crecimiento económico de Armenia. Sin embargo, en cuanto a su propia participación, dice que Armenia simplemente no representa un mercado lo suficientemente grande para su empresa, subrayando nuevamente que sus limitadas actividades allí se deben a “razones patrióticas”.

La vuelta de una empresa privada al redil público

Hace unos años ZNGS Prometey cedió una parte de sus participaciones al Estado ruso. Hasta entonces los vínculos con Armenia eran mucho más amplios. En 1999 los Gevorkian fundaron un canal de televisión que se creó como canal cultural y se llamó Prometey.

“El objetivo de abrir un canal de este tipo en Armenia era fortalecer las relaciones entre Armenia y Rusia a través de la cultura. Lo dotamos de equipos modernos y contratamos personal profesional de Armenia”, dice Gevorkian. “Armenia necesita tener buenas relaciones con Rusia, lo que ahora se logra gracias a los vínculos directos entre los dos presidentes”.

En 2003 los Gevorkian decidieron entregar al Estado el canal de televisión, que ya estaba en funcionamiento. Ahora se llama H2.

(*) https://agbu.org/moscow-connection/pipes-patriotism-profits-two-generations-gevorkians-head-one-russias-largest

China sabotea la red de satélites Starlink

Un equipo científico de la Universidad de Wuhan han conseguido detectar aviones furtivos, como los estadounidenses F-22 o F-35, gracias a la red de satélites Starlink, propiedad de Elon Musk (*).

Los aviones furtivos escapan a los sistemas de radar convencionales, pero son detectables desde el espacio. Los chinos utilizaron las señales emitidas por los satélites de la red Starlink para detectar la presencia de objetivos furtivos.

En Pekín estaban alarmados por la forma en que el ejército estadounidense estaba utilizando Starlink para dominar el espacio exterior. Se basaban en lo que estaban viendo en la Guerra de Ucrania. Starlink se había convertido en el único sistema de comunicaciones que funcionaba, aparte del ruso.

Starlink estaba ayudando al ejército ucraniano a llevar a cabo ataques precisos, al proporcionar conexión a internet de muy alta velocidad. El hecho de cuadriplicar la capacidad, pasando de 12.000 a 42.000 satélites en total.

La red de satélites mejora la conectividad y proporciona un caudal de comunicación superior, lo que permite operaciones militares más coordinadas, una toma de decisiones más rápida y el intercambio de inteligencia en tiempo real.

Inmediatamente China pensó en Taiwán y reaccionó de la única manera posible, pirateando la red, que es la mejor manera de anularla. La naturaleza expansiva de la red satelital de Starlink presenta numerosos agujeros. A medida que se lanzan más satélites, es más difícil proteger las comunicaciones. Los atacantes pueden explotar las debilidades en los enlaces de comunicación entre satélites y estaciones terrestres.

China ha convertido la posibilidad en realidad, y si una red de comunicaciones militares no es segura, es inutilizable. Es un aviso para navegantes. Si China puede detectar aviones furtivos a través de Starlink es porque puede vigilar y controlar el flujo de información que circula por la red satelital.

Las comunicaciones tienen un carácter estratégico

Además, desde agosto China ha comenzado a tender su propia red de satélites en el espacio. Este verano una empresa pública china, Shanghai Spacecom Satellite Technology (SSST), colocó 18 satélites en órbita para crear una versión propia de Starlink.

El lanzamiento de los satélites de órbita terrestre baja (LEO) tuvo lugar en el Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan, en la provincia norteña de Shanxi. Los satélites fueron transportados a bordo de un cohete Larga Marcha 6 y representan el primer lote del plan “Constelación de las Mil Velas” de SSST.

Los “expertos” se volvieron locos. Unos decían que China pretendía competir con Elon Musk, es decir, que se trataba de un asunto económico. Otros, que la constelación paralela era un medio de censura: el gobierno de Pekín quería interferir las conexiones a internet a través de los satélites de Musk.

La red de satélites chinos tiene un indudable componente económico. Las empresas públicas chinas, como China Satcom, dominan el mercado interno. Sin embargo, el aspecto económico pone de manifiesto que una estrategia, como las comunicaciones vía satélite, puede salir mucho más barata si lo que sirve para China, sirve también para otros países del mundo.

En China dirían “ganamos todos” (win-win), o por lo menos compartimos los gastos. El país asiático ha invertido mucho dinero en proyectos de infraestructuras en África y el sudeste asiático. Una red satelital compartida con esos países es una manera de preservar su lealtad y abaratar su coste.

(*) https://www.scmp.com/news/china/science/article/3278209/starlink-radiation-makes-stealth-target-glow-chinese-radar

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