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Día: 7 de agosto de 2024 (página 1 de 1)

En Rusia los salarios se han disparado desde el comienzo de la Guerra de Ucrania

A diferencia de Zelensky, cuyo mandato ha caducado, Putin convocó elecciones en plena guerra y las ganara por goleada. Los medios occidentales reaccionaron de la manera acostumbrada, igual que en Venezuela. No hay nada peor que una bofetada de realismo.

Putin no necesitó manipular las elecciones porque la situación interna del país, especialmente para los trabajadores, no puede ser mejor. Los salarios se han disparado desde el comienzo de la Guerra de Ucrania. Han aumentado un 14 por cien. Es la primera vez en la historia que ocurre algo parecido.

Las sanciones tampoco han perjudicado el nivel adquisitivo de los salarios porque no hay paro, sino todo lo contrario. La escasez de mano de obra ha provocado una competencia de las empresas privadas con las públicas para atraer mano de obra.

La tasa de desempleo, que oscilaba entre un 7 y un 8 por cien en 2022, se encuentra ahora en un nivel récord en la era postsoviética, del 2,6 por cien.

Se espera que los salarios reales sigan aumentando un 3,5 por cien este año, junto con un aumento del 3 por cien en el ingreso real disponible. Como consecuencia de ello, Rusia se encuentra repentinamente en medio de un auge espectacular del consumo del 25 por cien, dice Financial Times.

El aumento explosivo de los salarios se deja sentir en muy amplios sectores sociales y está mejorando espectacularmente las vidas de los trabajadores rusos.

Los tejedores que ganaban entre 250 y 300 dólares al mes en rublos en diciembre de 2021 ahora pueden ganar 1.400 dólares al mes. El salario medio de los camioneros ha aumentado un 38 por cien respecto al año pasado. Un mensajero puede ganar 200.000 rublos al mes (más de 2.000 euros).

Al mismo tiempo, las sanciones y los controles de capital rusos han provocado una caída de los precios. Los controles de capital han apuntalado el dinero que atesoran los más ricos, contribuyendo al crecimiento del sector del lujo. En Moscú y San Petersburgo el ambiente es versallesco, propio de vividores.

Antes los millonarios compraban mansiones en Chipre o en los Balcanes; ahora el dinero se queda dentro.

En Estados Unidos los restaurantes cierran y en Rusia abren. Rostic’s, la cadena rusa sucesora de KFC, planea abrir 100 nuevos locales este año. El consumo de café para llevar nunca ha sido tan alto como hoy. Hay una explosión del comercio electrónico.

El turismo interno también está en auge. Un trabajador de una agencia de viajes comenta que debido a las sanciones, la demanda de vuelos internos ha aumentado significativamente a pesar del aumento de los precios de los billetes de avión. “Por primera vez para las aerolíneas resulta rentable volar dentro de Rusia”, comenta.

Terrorista en Rusia, refugiado político en Alemania

El coronel del FSB, Vadim Krasikov, fue uno de los que formó parte del reciente intercambio de prisioneros con Estados Unidos. Estaba encarcelado en Alemania por ejecutar en 2019 al criminal Zelimjan Jangoshvili, que durante la Guerra del Cáucaso, según comentó Putin, había asesinado a varios soldados rusos poniéndolos en una carretera y haciendo pasar a un camión por encima de sus cabezas.

Putin también le acusó de cometer un atentado con bomba en el metro de Moscú. Rusia pidió su extradición, que le fue denegada por el gobierno alemán.

Jangoshvili, de 40 años de edad, había obtenido asilo político del gobierno alemán, que incluso le proporcionó una nueva identidad a nombre de Tornike K. Tras su ejecución, los medios se preocuparon de ocultar los crímenes que había cometido en la Guerra del Cáucaso, poniendo el enfasis en que Krasikov había sido enviado a Alemania por el gobierno ruso, o quizá por el presidente checheno Ramzan Kadirov, o por ambos.

Vadim Krasikov

Era un caso evidente de “terrorismo de Estado” más que suficiente para tapar el papel de Alemania encubriendo a un criminal de guerra. La ejecución recordó el de Stepan Bandera, otro criminal de guerra nazi, también refugiado en Alemania y ejecutado por el KGB en 1959 en Munich.

Por su parte, Krasikov, de 55 años de edad, formaba parte del grupo de élite Alfa del FSB, en el que sirvió con algunos guardaespaldas de Putin, que le abrazó al descender de la escalerilla del avión tras aterrizar en Moscú.

El juicio en Berlín fue una repetición de los titulares periódisticos. En diciembre de 2021 un tribunal alemán dictaminó que el gobierno ruso había orquestado el asesinato del dirigente checheno en Berlín y condenó a cadena perpetua a Krasikov por apretar el gatillo.

En las sesiones de juicio las acciones encubiertas del gobierno ruso para eliminar a un criminal de guerra en territorio extranjero fueron sometidas a un escrutinio judicial con las puertas abiertas.

“Este asesinato por orden estatal -como lo determinó el tribunal hoy- constituye una grave violación de la ley alemana y la soberanía de Alemania”, dijo la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en un comunicado tras conocerse la sentencia.

El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán le dijo al embajador de Rusia que expulsaría a dos diplomáticos rusos. Después del asesinato también se produjeron expulsiones de diplomáticos por ambas partes. Otros países también se dedicaron a expulsar diplomáticos rusos para amplificar el efecto mediático de un “crimen por encargo”, como lo definió el tribunal alemán.

Un voluntario de la Segunda Guerra Chechena

Jangoshvili era un checheno nacido en Georgia que fue comandante de pelotón de la llamada “República de Ichkeria” como voluntario durante la Segunda Guerra Chechena.

Había nacido en 1979 en Duisi, una aldea ubicada en la Garganta de Pankisi, una región de Georgia donde vive una gran población chechena conocida como “kists”. Zelimjan terminó la escuela en Pankisi y más tarde se fue a trabajar a Chechenia, donde vivía su hermano mayor Zurab, a finales de los años noventa.

En ese momento Chechenia era conocida como la “República Chechena de Ichkeria”, una república independiente de facto separada de Rusia.

Después del estallido de la Segunda Guerra Chechena, Jangoshvili se unió en 2001 a los secesionistas como comandante de campo. Tenía estrechos vínculos con el antiguo presidente checheno Aslan Masjadov, también ejecutado en 2005 por el FSB.

El hermano de Jangoshvili, Zurab, confirmó que Zelimjan participó en el ataque de Nazran en 2004 contra las fuerzas militares y policiales en la República Rusa de Ingushetia, vecina de Chechenia. Zelimjan resultó herido en la pierna durante la incursión.

Regresó después a Georgia, donde se incorporó a la inteligencia militar. En 2008 la “revolución de las rosas” había conducido a una guerra contra Rusia en la que Jangoshvili también quiso participar. Se especializó en identificar a los “espías rusos”, es decir, a los georgianos que criticaron la política beligerante del gobierno golpista hacia Moscú.

También dirigió una unidad “antiterrorista” en Osetia del Sur durante la guerra de 2008.

Después de varios atentados contra su vida en Georgia, en 2016 buscó refugio en Alemania junto con su esposa y sus cuatro hijos. Fue ejecutado por Krasikov el 23 de agosto de 2019 en Kleiner Tiergarten, un parque de Berlín.

Era mediodía y Jangoshvili caminaba por un sendero boscoso de regreso de la mezquita a la que solía asistir. Ataviado con una peluca, Krasikov se le acercó en bicicleta empuñando una pistola Glock 26 con silenciador. Le disparó tres veces, una en el hombro y dos en la cabeza.

Los restos de Jangoshvili fueron trasladados a Georgia y enterrados en su localidad natal.

La bicicleta, una bolsa de plástico con el arma homicida y la peluca fueron arrojadas al río Spree.

Inicialmente la policía alemana identificó a Krasikov como Vadim Sokolov, un ciudadano ruso de 56 años. Le detuvieron poco después.

La OTAN prepara la capitulación de Ucrania para finales de este año

La situación del ejército ucraniano es desesperada y la OTAN está preparando las negociaciones, informa el diario Die Welt (*). Zelensky ha empezado a admitir en pública la cesión de territorio a Rusia. El periódico alemán afirma que, en realidad, no tiene otra opción: el nuevo gobierno estadounidense reducirá su apoyo a Kiev, sea cual sea el resultado de las elecciones.

Las perspectivas de defensa de Ucrania contra Rusia empeoran cada dia. Kiev lucha con un déficit de soldados, a pesar de los envíos de armas y municiones y de la ayuda financiera de Occidente. “Los altos diplomáticos de Bruselas hablan ahora de un alto el fuego en un futuro próximo”. Ya circula entre los diplomáticos una fórmula concreta que requeriría importantes concesiones por parte del gobierno de Kiev.

El coronel austriaco Markus Reisner dice que la situación en el Donbas es particularmente precaria. Allí, Rusia está atacando desde siete direcciones y pronto podrá atravesar la última línea de defensa de Ucrania. A medida que Kiev se vea sometida a una presión militar cada vez mayor, la diplomacia pasa a un primer plano. Zelensky ha aceptado incluso a invitar a Moscú a la conferencia de paz prevista para noviembre. Hace unos días habló por primera vez de posibles transferencias de territorios, que sólo pueden realizarse con el consentimiento de los ucranianos.

Zelensky está más abierto a la negociación porque no tiene otra opción. Se ha dado cuenta de que, a pesar de las exigencias de Kiev, la OTAN no está preparada para transportar muchas más armas en el futuro y hacerlo con la suficiente rapidez.

En el campo de batalla, la situación de los soldados ucranianos es crítica, lo mismo que la destrucción de infraestructuras. El número de desertores ha alcanzado un nuevo récord. Es tres veces mayor que en 2022.

Además, cualquiera que sea el resultado de las elecciones, el nuevo gobierno estadounidense reducirá, en lugar de aumentar, el apoyo a Kiev el próximo año. Por eso la Unión Europea prepara un plan de acción para Ucrania en caso de una victoria de Trump. Según los diplomáticos occidentales, la península de Crimea es rusa y, según Die Welt, Ucrania debe olvidarse de lograr su integridad territorial.

Rusia produce más de tres millones de proyectiles de artillería al año y tiene grandes reservas de misiles Iskander con un alcance de disparo de hasta 500 kilómetros. Puede continuar su defensa militar al ritmo actual durante al menos dos años más.

Hay una serie de señales, incluida la reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, a Pekín, de que Kiev ya está avanzando hacia negociaciones con Rusia y está preparando a los ucranianos para la capitulación.

Cada vez hay más soldados rusos en el campo de batalla y Occidente reconoce que las sanciones no han logrado su objetivo. A pesar de las sanciones, Rusia puede seguir importando suficientes piezas para la producción de armas. Hace tiempo que el país pasó a una economía de guerra, y la OTAN no está dispuesto a proporcionar más armas a Kiev en un futuro próximo.

(*) https://www.welt.de/politik/ausland/plus252819736/Ukraine-Diplomaten-sprechen-von-Waffenstillstand-in-absehbarer-Zeit.html

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