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Día: 26 de julio de 2024 (página 1 de 1)

Lo que está de moda es Corea del sur

El rio Han cruza Seúl igual que el Pisuerga pasa por Valladolid. Dibuja al sur el barrio de Gangnam, el más lujoso de la capital surcoreana, que antes aparecía en las postales y ahora en los vídeoclips. Es el “Gangnam style” que se hizo famoso hace una docena de años, la parte del país que la publicidad quiere mostrar: moderna, avanzada, limpia… la mejor imitación del estilo de vida americano en Asia.

Donde ahora hay rascacielos, tiendas, discotecas y peluquerías, en los años setenta eran sólo terrenos agrícolas. La urbanización de Gangnam se aceleró siguiendo las líneas trazadas por el gobierno militar coreano, que enriquecieron a los propietarios de tierras. Ahora queda el esplendor de la especulación urbanística, un Pedralbes del siglo XXI.

“Gangnam style” fue como La Macarena de Los del Río para la España cañí unos años antes. Sin embargo, internet estuvo por medio, porque ya no triunfa una canción sino un vídeo. El vídeo coreano alcanzó en YouTube las mil millones de visitas por vez primera. Junto con el “Juego del calamar” expresa el “hallyu”, la “ola coreana”, una moda cultural que ha llegado a todo el mundo desde los Juegos Olímpicos de 1988. El término “hallyu” se acuñó en China en la década de los noventa, cuando la cultura coreana comenzaba a extenderse y, en especial, el K-pop, la música pop coreana, el cine, e incluso la comida.

Naturalmente, el turismo se ha disparado. En 2021 el grupo musical BTS, exponente del K-pop, fue el que más vendió en el mundo y actuaron en la Casa Blanca, denunciando el odio contra los asiáticos en Estados Unidos.

Las marcas comerciales coreanas, como Samsung, triunfan… a costa de los trabajadores, que hace unos días han podido convocar, por fin, la primera huelga obrera de su historia, sobre la que los medios de comunicación han guardado un silencio absoluto. Eso queda fuera del “hallyu”; nunca puede estar de moda, como tampoco destapar que tanto el “Gangnam style” como el “Juego del calamar” son otras tantas críticas corrosivas de una sociedad coreana a la que el capitalismo tampoco le sienta nada bien.

En su etapa de rapero el músico coreano Park Jae-sang, conocido como “Psy”, fue multado por sus letras corrosivas y el segundo de sus discos resultó censurado y retirado de la venta. Compuso “Gangnam Style” para ridiculizar a los los nuevos ricos del barrio, su ostentación y su narcisismo.

Bélgica ocultó a Burundi durante medio siglo la existencia de una mina gigantesca

África, cuna de codiciadas riquezas minerales, sigue padeciendo el saqueo sin escrúpulos de sus recursos naturales. Entre los tesoros enterrados, el coltán y la casiterita ocupan un lugar de honor, impulsando la industria de las nuevas tecnologías y despertando la codicia capitalista.

Los minerales esenciales para la fabricación de componentes electrónicos han sido objeto de una avalancha moderna, transformando ciertas regiones del Continente Negro en zonas de guerra e inestabilidad.

Burundi, un pequeño país del este de África, acaba de hacer un descubrimiento que podría cambiar su destino, al tiempo que reaviva los fantasmas de un doloroso pasado colonial.

El 17 de julio, durante una visita presidencial, dirigentes de la empresa minera Burundi Metal Company (Bumeco) anunciaron que habían descubierto un colosal yacimiento de casiterita y coltán en la provincia de Kirundo, en el noreste del país.

Este hallazgo, calificado por sus promotores como el “descubrimiento del siglo”, promete considerables beneficios económicos para Burundi, un país que se encuentra entre los más pobres del mundo. Según Gaspard Ngendakumana, director general de Bumeco, una sola galería de la mina de Murehe contiene nada menos que 12,7 millones de toneladas de casiterita, por un valor estimado de más de 50.000 millones de dólares.

El espectacular anuncio, sin embargo, fue recibido con una mezcla de euforia y escepticismo por parte de la población burundesa. La ausencia de estudios de exploración previos y la falta de transparencia en torno al descubrimiento han alimentado dudas. Algunos plantean la posibilidad de que se trate simplemente de una antigua mina en desuso, actualizada por motivos políticos o económicos.

Más allá de las preguntas sobre la naturaleza exacta de el descubrimiento, es su supuesta historia la que ha provocado una conmoción política. El presidente Evariste Ndayishimiye no dudó en señalar con el dedo a la antigua potencia colonial, Bélgica, acusándola de haber ocultado deliberadamente durante décadas la existencia de la mina.

Durante 50 años los colonos belgas explotaron el yacimiento, antes de sellarlo herméticamente en 1962 en el momento de la independencia, llegando incluso a cubrirlo con hormigón armado y plantar árboles para convertirlo en una “reserva de la naturaleza”.

Los antiguos colonos belgas se han burlado de la pobreza de Burundi durante décadas, dijo Ndayishimiye, que no ocultó su indignación. La mina podía haber paliado muchos de los problemas de Burundi, añadió (*).

Estas acusaciones han reavivado el debate sobre el legado colonial y sus consecuencias a largo plazo para el desarrollo económico de los países africanos. El presidente Ndayishimiye criticó la hipocresía de las antiguas potencias coloniales que, según él, “se burlan de nosotros diciendo que Burundi es el país más pobre del mundo” mientras “han hecho todo lo posible para ocultarnos este tesoro en el que nos sentamos”.

Esta retórica, que mezcla esperanza económica y resentimiento histórico, resuena con fuerza en un país sumido en una grave crisis socioeconómica, marcada por la escasez de combustible, azúcar y medicinas.

El descubrimiento de Kirundo plantea preguntas cruciales sobre la gestión de los recursos naturales en África y las relaciones entre las antiguas colonias y sus metrópolis. Destaca la necesidad de que los países africanos empiecen a gestionar sus recursos naturales por sí mismos.

Para Burundi, el descubrimiento podría marcar un punto de inflexión y ofrecer un rayo de esperanza a una población puesta a prueba por años de dificultades económicas. Sin embargo, la historia del continente recuerda que la presencia de recursos naturales no es garantía de prosperidad, y que su explotación debe ir acompañada del desalojo definitivo de las viejas potencias coloniales europeas.

Después de haber sido una colonia belga, Burundi conquistó su independencia en 1962. Inicialmente mantuvo la monarquía, pero en 1966 se produjo un golpe de Estado que la reemplazó por una república.

(*) https://www.xtrafrica.com/news/burundi-discovers-%22fabulous%22-cassiterite-mine-valued-at-over-%2450-billion-amid-socio-economic-crisis

La disuasión nuclear ya no es cosa sólo de dos

En las últimas décadas China ha avanzado en muchas áreas económicas a una velocidad vertiginosa, desde la conquista del espacio hasta las tecnologías de la información. Incluso ha podido superar a la potencias occidentales tradicionales.

El desarrollo también ha sido evidente en el ámbito militar, donde China ha modernizado rápidamente sus fuerzas convencionales y ha desarrollado unidades de vanguardia en ciberguerra e inteligencia artificial.

Pero es en el ámbito de las armas nucleares donde los avances chinos despiertan el asombro. Recientemente en el Congreso el general Anthony Cotton, director del Mando Estratégico de Estados Unidos, describió la evolución de la fuerza china de disuasión nuclear como “impresionante”. El oficial se hizo eco de la velocidad con la que Pekín ha fortalecido su arsenal nuclear, aumentando de 250 ojivas en 2014 a 500 en 2024. La ha duplicado en solo una década.

Esta deslumbrante progresión parece ser sólo el preludio de un plan mucho mayor. Según las proyecciones del Pentágono, China podría tener alrededor de 1.500 ojivas nucleares en 2035, alcanzando el nivel de Estados Unidos y Rusia en términos de potencia estratégica. Semejante acontecimiento marcaría un cambio radical en el equilibrio de las fuerzas nucleares mundiales, tradicionalmente dominadas por Estados Unidos y Rusia.

El arsenal chino no se limita a un simple aumento cuantitativo. Pekin está desarrollando activamente nuevos sistemas vectores para su tríada nuclear, fortaleciendo así la flexibilidad de su disuasión. El misil balístico intercontinental DF-41, capaz de transportar hasta 10 ojivas nucleares, y el misil balístico lanzado desde submarinos JL-3, representan importantes avances tecnológicos. En el ámbito aéreo, el bombardero furtivo HH-20, aunque aún no ha sido revelado públicamente, promete modernizar considerablemente el componente aéreo de la disuasión china.

Al dotarse de una fuerza comparable a la de Estados Unidos y Rusia, China pretende disuadir cualquier intento de intimidación o interferencia en sus intereses vitales. Este desarrollo también plantea nuevos desafíos para la estabilidad estratégica mundial y los esfuerzos de control de armas, ya que los tratados existentes no vinculan a China.

Ante esta nueva situación, Estados Unidos tiene que replantearse su propia estrategia, y no lo puede hacer, al menos de momento, sin recurrir a Europa. Al situar a China y Rusia como enemigos, no puede asumir el desafío en solitario. Tiene que descargar una parte de la responsabilidad en sus socios de la OTAN. Estados Unidos exige a Europa que fortalezca su potencia nuclear para mantener una disuasión creíble frente a Rusia y China.

La modernización de las fuerzas nucleares estadounidenses, con el desarrollo del bombardero B-21 Raider y los nuevos misiles Sentinel ICBM, parecen responder a las nuevas necesidades estratégicas.

El escenario perfecto para la videovigilancia masiva: los Juegos Olímpicos

A partir de hoy, cuando se celebre la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, en París la vigilancia policial será máxima. Con la ayuda de la inteligencia artificial, se implementarán las nuevas tecnologías con el pretexto de la seguridad.

La vigilancia masiva se mantendrá hasta marzo del año que viene para poder completar el experimento y extraer conclusiones. El gobierno y las empresas dedicadas al control necesitan ampliar el radio de acción de los nuevos sistemas.

El año pasado se instalaron 60.000 videocámaras en las calles de Francia. En total ya hay más de 90.000, sin contar las instaladas en los comercios, bancos y aparcamientos.

Desde la semana pasada los desplazamientos por lsa calles París están restringidos. Los peatones, ciclistas, automovilistas y motoristas deben presentar un código QR para cruzar determinados puentes y acceder a zonas específicas.

Es el comienzo de la era de la vigilancia masiva. Las nuevas técnicas conectan los modelos inteligentes de aprendizaje automático a un sistema de cámaras de vigilancia, a través de aplicaciones informáticas integradas.

En los lugares públicos y más frecuentados, las nuevas técnicas permitirán un análisis automático de las imágenes que, a su vez, mejora las aplicaciones de videovigilancia en las cámaras ya instaladas.

Francia ha sido el primer miembro de la Unión Europea en legalizar la videovigilancia algorítmica y aprobar una ley que la regula con el pretexto de los Juegos Olímpicos. Algunos diputados presentaron la videovigilancia algorítmica como la solución misma al problema de la seguridad.

Desde entonces, la policía ha emitido las dos primeras órdenes para experimentar las nuevas técnicas: el 5 de marzo durante el concierto del grupo musical Depeche Mode y dos semanas después un partido de baloncesto.

Wintics, una de las cuatro empresas a las que el Ministerio del Interior ha adjudicado un contrato de 4 millones de euros para desarrollar las técnícas de vigilancia masiva, ha comparado el funcionamiento de las aplicaciones informáticas con las “sombras chinas”. Intentaba tranquilizar a los defensores de los derechos fundamentales: las cámaras sólo detectan la silueta y la forma de personas u objetos.

Sin embargo, estas técnicas no son neutrales. Los datos y las elecciones de situaciones introducidas en los algoritmos “son obra de profesionales imbuidos de prejuicios de clase, que crean situaciones discriminatorias. Así, determinadas categorías de personas se verían más afectadas por su situación, como los mendigos, los manifestantes, los discapacitados, los músicos callejeros…

Los algoritmos expresan las normas dominantes y las discriminan del resto. Detectan diferentes personas que caminan de una forma diferente, o se mueven o gesticulan de forma diferente.

La eficacia real de estas técnicas es más que dudosa. En abril el Senado francés publicó un informe en el marco de una misión de seguimiento, explicando que la vigilancia masiva no será óptima para los Juegos Olímpicos y que los objetivos fijados en materia de seguridad no se podrán alcanzar. Por lo tanto, se desplegarán medios adicionales para compensar el fracaso de los anteriores.

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