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Día: 24 de marzo de 2024 (página 1 de 1)

Llamamiento para aliviar el invierno más duro de Mongolia en 50 años

Mongolia ha soportado el invierno más severo en casi medio siglo, con unos efectos devastadores del “dzud”. Desde noviembre del año pasado, el país ha quedado envuelto en un clima extremo. Las condiciones gélidas cubren las zonas de pastoreo con nieve y hielo profundos, lo que limita críticamente el acceso del ganado a los alimentos.

Desde febrero de este año, la tasa de mortalidad del ganado ha aumentado y afecta a alrededor del 75 por ciento de todos los hogares de los ganaderos. Dado que el número actual de pérdidas de ganado supera los 4,7 millones, los pronósticos oficiales predicen que la situación empeorará.

Los medios de vida de los pastores, que dependen del ganado vacuno, caprino y equino, están gravemente amenazados. Según la Cruz Roja, la crisis será dos veces más grave que la del año pasado. Predice un impacto mayor que el “dzud” de 2010, que provocó la pérdida de 10,3 millones de cabezas de ganado y afectó al 28 por cien de la población de Mongolia. La crisis afecta desproporcionadamente a los ganaderos con rebaños más pequeños (1).

Más de 7.000 familias carecen ahora de alimentos adecuados y las fuertes nevadas han sepultado más de 1.000 “gers” (hogares tradicionales) y refugios de familias de pastores. Hasta la fecha, 2.257 familias de pastores han perdido más del 70 por cien de su ganado, y miles más necesitan servicios sanitarios básicos, combustible y carbón.

Alrededor de 300.000 personas en Mongolia son pastores nómadas tradicionales y dependen de su ganado, cabras y caballos para alimentarse y vender en el mercado. “Aquellas personas que dependen totalmente de su ganado para sobrevivir, se han vuelto indigentes en tan solo unos meses”, dijo Alexander Matheou, director regional de la Cruz Roja. “Algunos de ellos ya no pueden alimentarse ni calentar sus hogares” (2).

“Ahora es primavera, pero el invierno se prolonga en Mongolia, todavía hay nieve en el suelo y el ganado sigue muriendo”, afirma Matheou. El gobierno de Mongolia declaró el mes pasado un estado de mayor preparación que duraría hasta el 15 de mayo.

“Incluso con los altos niveles de preparación que ha habido en Mongolia este año y en años anteriores, no es suficiente para hacer frente a las condiciones extremas”, afirmó Matheou. “Hemos hecho muchos preparativos y la escala aún nos tomó por sorpresa”.

El “dzud” ha tenido un costo económico devastador para los pastores y ha causado interrupciones en los viajes, el comercio y el acceso a la atención médica y la educación para muchos mongoles, especialmente aquellos que viven en áreas rurales, ya que las fuertes nevadas cortan el acceso a las carreteras.

Los ‘dzuds’ son cada vez más frecuentes

Las familias de pastores a menudo se mudan según las estaciones, viajando a través de las vastas praderas del país en busca de nuevos pastos para pastar su ganado. Utilizan los meses de verano para cultivar forraje, pasto y cultivos para ayudar a sus animales durante el invierno. Si bien están acostumbrados a los crudos inviernos de Mongolia, se produce un “dzud” cuando a las sequías de verano les siguen fuertes nevadas y frío extremo. Las temperaturas pueden bajar a -30 grados Celsius (-22 grados Fahrenheit) o menos.

Las nevadas de este año han sido las más altas en 49 años y cubrieron el 90 por cien del país en su punto máximo en enero, según la Organización Mundial de la Salud. El verano del año pasado empezó bien con abundantes lluvias. Pero una fuerte caída de la temperatura y una nevada temprana en noviembre precedieron a un aumento repentino de la temperatura, lo que provocó que la nieve se derritiera, según la ONU. A esto le siguió una ola de frío prolongada que cayó por debajo de los -40ºC en algunas zonas. Eso significaba que los pastos eran pobres, por lo que los animales no podían engordar antes del invierno y los pastores no podían preparar suficiente heno para sobrevivir.

Los “dzud” son cada vez más frecuentes en Mongolia, por lo que los pastos y los pastores no tienen tiempo para recuperarse entre episodios de clima extremo. “Estos ‘dzud’ son cíclicos y ocurren cada vez con más frecuencia. Han sido seis en los últimos 10 años… este es, con diferencia, el peor. Pero siguen sucediendo. Antes ocurrían raramente, ahora suceden con frecuencia”, dijo Matheou.

“Somos testigos de las numerosas luchas que enfrentan muchas familias de pastores, desde la pérdida de su preciado ganado hasta las cargas de las dificultades financieras, los recursos limitados y las inmensas presiones sobre la salud física y mental de las personas”, dijo Olga Dzhumaeva, directora regional de la Cruz Roja.

“Sin embargo, vemos la esperanza inquebrantable y la resiliencia de tantas familias mientras luchan contra la ira del invierno con una fuerza increíble. Las continuas muertes de ganado, la disminución de los recursos y el deterioro de las condiciones de cientos de miles de personas en Mongolia este invierno son un claro recordatorio de la urgente necesidad de asistencia”.

(1) https://www.ifrc.org/press-release/ifrc-launches-appeal-mongolia-faces-its-harshest-winter-50-years
(2) https://edition.cnn.com/2024/03/21/asia/nearly-5-million-animals-dead-in-mongolias-harshest-winter-in-half-a-century-climate-intl-hnk/index.html

Europa adelanta el muro contra la emigración en el norte de África

La Unión Europea ha firmado una colosal asociación económica con Egipto por valor de 7.400 millones de euros. Esta suma, repartida en varios años hasta finales de 2027, es un compromiso sin precedentes con el país norteafricano, que está sumido en una profunda crisis económica.

La asociación le ofrece a Egipto un rayo de esperanza en un período de bancarrota. El país norteafricano atraviesa la peor crisis de su historia. La deuda externa se ha triplicado hasta casi 165.000 millones de dólares en una década y los fondos de la Unión Europea suponen un poco de aire para el gobierno de El Cairo, que le va a permitir pagar algunas deudas, mientras invierte en proyectos de desarrollo cruciales para su futuro.

Para la Unión Europea el acuerdo representa un paso hacia la gestión eficaz de los flujos migratorios procedentes del Continente Negro. Uno de los principales objetivos de la asociación es frenar el flujo de inmigrantes que cruza el Mediterráneo, aunque las ONG temen que ocurra como en Libia, donde la vida de los inmigrantes pende de un hilo.

Pero el acuerdo va mucho más allá de la cuestión migratoria, cubriendo áreas clave como la energía, el comercio y la inversión, allanando el camino para una mayor cooperación en sectores vitales. Ursula von der Leyen ha subrayado la importancia de este acuerdo calificándolo de “asociación estratégica integral”, destacando la diversidad de las áreas involucradas.

La ceremonia oficial de firma del acuerdo, con la intervención del Presidente egipcio Abdel Fattah Al-Sissi y de varios dirigentes europeos, marca el inicio de una nueva era de cooperación entre ambas partes. Los detalles económicos son impresionantes: 5.000 millones de euros en préstamos, 1.800 millones en inversiones, 400 millones de euros en ayudas para proyectos bilaterales y 200 millones de euros en ayudas dedicadas a programas vinculados a la emigración.

Pero no todo es emigración. En el norte de África se está poniendo en marcha una política ambiciosa para explotar todo el potencial de las energías llamadas “renovables”.

Además de desarrollar su potencial de petróleo y gas, Egipto también apuesta por la energía nuclear, solar, eólica e incluso el hidrógeno “verde”. Los grandes inversores internacionales están interesados ​​en el hidrógeno “verde” procedente de Egipto. Los más activos son los indios.

Muy recientemente, el holding indio Rana anunció una inversión de 12.000 millones de dólares para construir una planta de producción de hidrógeno “verde” en Egipto. Representantes del gobierno egipcio se reunieron con la empresa Rana para discutir la inversión.

La empresa india tiene grandes planes para Egipto en términos de valorización de los recursos energéticos. Es un conglomerado que opera en el sector de la fabricación de vehículos eléctricos, equipos agrícolas y satélites.

El sector turístico es otro pilar de la economía egipcia desde hace muchos años. Aporta importantes capitales a las arcas del Estado y ofrece oportunidades a la población.

La economía de guerra en tiempos de recortes presupuestarios

El tránsito a una economía de guerra significa pedidos. Una empresa no produce si no tiene pedidos que, en el caso, del rearme proceden de un cliente único, el Estado, y alcanzan para varios años. En otras palabras, el rearme no se improvisa de un día para otro; hay que planificarlo con bastante antelación.

Las armas son equipos industriales muy caros. Un proyectil de 155 milímetros cuesta 4.000 euros cada uno, un proyectil inteligente tipo Bonus cuesta 30.000 euros, un misil Mistral 300.000 euros y un misil Aster 2 millones de euros. Se tata de municiones de las que, en una guerra como la de Ucrania, se consumen en abundancia todos los días. Para hacer la cuenta hay que multiplicar.

Además, las armas son complejas de elaborar. Para producir un misil Patriot se necesitan entre 35 y 40 meses. A su vez, los fabricantes necesitan materias primas, como los explosivos, cuya elaboración también lleva tiempo.

Actualmente Bélgica negocia un contrato por valor de 1.700 millones de euros con FN Herstal, que permitirá la apertura de nuevas líneas de producción.

Rheinmetall producirá 700.000 proyectiles en 2024 en todos los países juntos, mientras que Francia sólo puede producir 3.000 al mes (lo que ya representa triplicar la producción en comparación con 2022). El año pasado la empresa alemana firmó un acuerdo marco con el Bundeswehr por un valor total de 1.200 millones de euros hasta 2029, lo que ha permitido a la empresa invertir 300 millones de euros para ampliar su capacidad de producción.

Reino Unido ha realizado pedidos de municiones a BAE Systems por un valor de 430 millones de libras el año pasado, parte de un acuerdo marco de 2.400 millones de dólares a 15 años llamado Solución de Municiones de Próxima Generación.

El año pasado en Reino Unido el general Barrons estimó en el diario Sun que “reconstruir el ejército para que pueda hacer frente a un ataque ruso por sorpresa costaría 3.000 millones de libras esterlinas, además de los gastos ya previstos cada año durante la próxima década”.

Francia necesitaría una cifra equivalente más allá de los gastos militares que ya tiene previstos hasta 2030, que ascienden a 16.000 millones de euros (2.300 millones por año).

La conclusión es evidente: hoy no hay ningún país europeo capaz de afrontar una guerra importante contra un país, como Rusia, que está a la altura. En tiempos de la Guerra Fría se hablaba de “carrera de armamentos” porque un programa europeo de rearme puede tardar varios años en materializarse y, como es evidente, cualquier adversario puede hacer lo mismo, es decir, puede contrarrestar el rearme europeo.

En materia de armamento quien da primero, da dos veces. No es posible ponerse en cabeza sin una reacción del adversario que lo impida. Europa puede fabricar muchas armas contra las que Rusia ya tiene contramedidas, como la guerra electrónica.

Por ejemplo, Rusia ha construido muros de ondas electromagnéticas contra los misiles de fabricación occidental, reconocía hace unasa semanas el diario The Telegraph. Los misiles más avanzados proporcionados por Occidente a Ucrania no han logrado sus objetivos. La razón es la guerra electrónica.

Los proyectiles de artillería ucranianos Excalibur de 155 milímetros fallaron en sus objetivos. Lo mismo está sucediendo con los Himars, famosos por su precisión. En algunas zonas del frente nunca hubo un tiro certero. Lo mismo pasó con las bombas JDAM enviadas por Estados Unidos.

El periódico británico hablaba de la ineficacia de las armas estadounidenses contra la guerra electrónica rusa. Los misiles británicos Storm Shadow fallaron el objetivo muchas veces, dirigiendo su complejo sistema de orientación hacia objetivos equivocados, muchas veces sin necesidad de que participara la defensa antiaérea.

Rusia ha pasado de la interferencia de GPS estándar a una guerra electrónica densa que penetra completamente las estructuras de objetivos y, por lo tanto, la probabilidad de que un misil haga un disparo limpio ha disminuido significativamente, a menos que encuentre un hueco en áreas densas de guerra electrónica.

Dentro de varios años Europa podrá disparar muchos misiles y obuses, pero sólo un pequeño porcentaje de ellos alcanzarán su objetivo.

La pregunta es si, a su vez, las defensas aéreas europeas serán capaces de resistir el primer embiste de misiles rusos cuando empiecen a caer sobre las fábricas de armamento de Francia, Alemania, Reino Unido…

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