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Día: 22 de marzo de 2024 (página 1 de 1)

Marruecos compra armas israelíes para someter a los saharauis

Rabat utiliza la tecnología militar israelí contra el Frente Polisario en el Sáhara Occidental, donde ha causado la muerte de casi un centenar de civiles en tres años.

Toda una serie de drones surcan los cielos de los territorios liberados del Sáhara Occidental bajo control del Frente Polisario, rastreando las unidades móviles de la guerrilla saharaui.

En 2020 Rabat lanzó una operación militar contra el Sáhara. Desde hace casi cuatro años los saharauis informan periódicamente de enfrentamientos y anuncian a menudo que han causado pérdidas humanas en el ejército marroquí. Los saharauis denuncian que confiscan sus tierras y queman sus propiedades.

La base militar del aeropuerto de Smara, una ciudad de más de 66.000 habitantes bajo control marroquí, golpeada en octubre por el fuego del Frente Polisario, así como el aeródromo de Mahbes, ampliado y acondicionado para estos nuevos usos, están aprovechando frente a los drones estratégicos de reconocimiento Hermes 900 y de tipo táctico, Hermes 450, que pueden equiparse con misiles aire-tierra, dos modelos desarrollados por el fabricante de aviones israelí Elbit Systems”.

‘Vaciar los territorios liberados de los nómadas que allí viven’

Marruecos está en posesión de 150 drones de despegue y aterrizaje vertical, entre ellos WanderB, ThunderB y el dron kamikaze SpyX producido por la israelí BlueBird Aero Systems, tres Heron TP y municiones Harop producidas por Israel Aerospace Industries, así como así como cuatro Hermes 900 producidos por Elbit Systems.

Además, dispone de drones turcos Bayraktar TB2 y drones chinos Wing Loong, ambos utilizados con fines de combate.

En 2020 la Fuerza Aérea de Marruecos también anunció que adquiriría drones estadounidenses Predator-B (Q-9B SeaGuardian).

El paso de estos aviones asesinos por las zonas controladas por el Frente Polisario vació los territorios liberados de los nómadas que vivían allí. Los drones atacan tanto a humanos como a animales y, desde 2021, 170 civiles se han visto afectados por sus disparos, 86 de los cuales fueron mortales. Entre ellos murieron dos niños.

Desde la normalización de las relaciones entre Israel y Marruecos en 2020, impuesta por Trump a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, los dos países han celebrado acuerdos de cooperación, particularmente en materia de defensa.

El antiguo ministro de Defensa israelí, Benny Gantz, fue recibido en Rabat con bombo y platillo en noviembre de 2021 para firmar un acuerdo de cooperación en materia de seguridad sin precedentes, el primero de este tipo con un país árabe. Su objetivo era facilitar la adquisición por parte de Marruecos de tecnologías de la industria militar de Israel.

Los ministerios de Defensa y los ejércitos de amboos países también podrán comunicarse más fácilmente entre sí y compartir inteligencia, como ocurrió con el caso Pegasus.

El año pasado, Shai Cohen, jefe de la oficina de enlace israelí en Rabat, anunció la apertura, por parte de la empresa Elbit Systems, de dos fábricas de drones en Marruecos. El diplomático israelí indicó que uno de los dos emplazamientos industriales debería instalarse en Casablanca.

Marruecos imita Israel e impone la misma política que en Palestina: la limpieza étnica. El número de saharauis afectados por el desplazamiento forzado desde hace tres años asciende a cerca de 30.000 personas.

Apenas unos cientos de nómadas resisten todavía. Los demás tuvieron que abandonar sus rebaños para unirse a los campos de refugiados o retirarse a Mauritania.

La ONU considera al Sáhara Occidental como un “territorio no autónomo”. La antigua colonia española enfrenta desde hace décadas a Marruecos, que controla el 80 por cien del territorio, mientras el Frente Polisario, apoyado por Argel, exige un referéndum de autodeterminación, tal y como recomienda la ONU.

—https://www.humanite.fr/monde/afrique/sahara-occidental-comment-israel-exporte-son-savoir-faire-colonial-au-maroc

Rusia prepara sus propios juegos olímpicos

Lo mismo que el mercado, el deporte también se fragmenta. Rusia ha quedado excluida de los juegos olímpicos y otras competiciones deportivas internacionales. La solución es convocar sus propios juegos, paralelos a los del Comité Olímpico Internacional (COI).

La nueva competición se llamará “Juegos de la Amistad” y se convocarán cada dos años, alternando los juegos de verano con los de invierno. Los primeros empezarán el próximo mes de septiembre.

El COI se sube por las paredes porque su tinglado se derrumba. Dice que es una “politización del deporte” por parte de Rusia, al que no han autorizado a exhibir su bandera en París, al tiempo que no han puesto ningún obstáculo para la participación de Israel.

Si los atletas rusos quieren participar en las competiciones internacionales, deben hacerlo bajo una bandera neutral, la olímpica. Además, no deben haber apoyado abiertamente la guerra en Ucrania.

Los riesgos de que los atletas abandonen las competiciones clásicas por las rusas son considerados graves por la burocracia del deporte, que ha pedido a los gobiernos y a las federaciones que rechacen el plan.

Pero en Moscú no descansan nunca. Además de los Juegos de la Amistad, Rusia también organizó recientemente los Juegos del Futuro en la ciudad de Kazán y celebrará allí los Juegos Brics, que han despertado el interés de atletas de unos cincuenta países diferentes.

Como los argumentos del COI son ridículos, se han sacado de la manga otro más: muchos deportistas rusos han sido acusados ​​y declarados culpables de dopaje. A Moscú se le acusa regularmente de no respetar la integridad de los deportistas y fomentar determinadas prácticas irregulares.

El COI no se quiere acordar de Lance Armstrong, el ciclista estadounidense que ganó siete Tours de Francia entre 1999 y 2005 bajo los efectos de las drogas. O que, también en París, en 2015 Serena Williams ganó Roland Garros bajo los efectos de un dopaje legalizado. O que Nadal también fue acusado de dopaje por el gobierno francés…

De los cinco mejores corredores de todos los tiempos en 100 metros lisos, solo uno no ha sido sancionado por dopaje (*).

Sobre el dopaje en el deporte ruso ya publicamos una entrada hace años, que no vamos a repetir de nuevo a estas alturas. Pero es necesario recordar que es cierto: los casos de dopaje afectan mucho menos a Estados Unidos que a otros países, a pesar de que la población de Estados Unidos vive dopada permanentemente por unas u otras drogas. ¿Son sólo sus deportistas los que no se drogan?

En fin, siguiendo el argumento del COI, las drogas también son política, lo mismo que su prohibición. Unas se legalizan y otras no por razones que no tienen nada que ver con la salud ni con el deporte.

Si el COI busca ejemplos de politización del deporte, en enero le mostramos alguno en el mundillo del fútbol, como el de Youcef Atal, un futbolista internacional argelino del OGC Niza, que fue condenado a ocho meses de prisión en Francia por publicar un vídeo en apoyo a Palestina.

La Federación Palestina de Fútbol pide a la FIFA que sancione a Israel

La Federación Palestina de Fútbol (FPF) critica a su homóloga israelí por apoyar la colonización en Cisjordania, el silencio sobre las muertes de futbolistas en la guerra, además de la destrucción de la infraestructura deportiva de Gaza.

La FPF invoca las “violaciones del derecho internacional” cometidas en Gaza, las pérdidas de vidas inocentes, entre ellas 99 futbolistas, y la destrucción de barrios residenciales, dice la Federación en un comunicado.

“Toda la infraestructura del fútbol en Gaza ha sido destruida o gravemente dañada”, añade la FPF, cuya petición cuenta con el apoyo de seis federaciones miembros de la FIFA, incluida la de Líbano.

También pide a la FIFA que examine la cuestión de los clubes de fútbol en los asentamientos judíos de Cisjordania, algo ilegal según el derecho internacional. Estos clubes, al menos cinco, forman parte de la Federación Israelí de Fútbol, ​​lo que constituye un “reconocimiento implícito” de la soberanía de Israel sobre esos asentamientos, añade la FPF.

La Federación Palestina de Fútbol quiere que su petición se incluya en el orden del día del próximo congreso de la FIFA, previsto para el próximo mes de mayo en Bangkok.

Por cierto, ayer Israel perdió su oportunidad de clasificarse para la Eurocopa 2024 al perder en Budapest por un gol a cuatro ante Islandia. El partido se jugó en en Budapest porque era “terreno neutral”, ya que la UEFA había prohibido los partidos en suelo israelí debido a la guerra de Gaza.

(*) https://sport.jotdown.es/2024/03/21/100-metros-lisos-dopaje/

La Unión Europea está discutiendo la manera de financiar la industria de guerra

Desde 1945 Europa siempre ha dependido a Estados Unidos para su armamento y cuando en el Continente hablan de la ayuda a Ucrania se refieren a un rearme que ahora mismo es imposible. Europa no está a altura que se necesita en una guerra moderna contra un adversario como Rusia. Ni tiene armas ni posibilidad material para fabricarlas de manera inmediata.

En febrero del año pasado el general Richard Barrons, exjefe del Estado Mayor británico, declaró que “para ciertos tipos de armas clave, el ejército [británico] se quedaría sin municiones después de una tarde atareada”. Sólo tiene reservas de municiones para sostener una guerra de alta intensidad durante una semana.

Las municiones convencionales son diferentes de las nucleares. La disuasión nuclear funciona según el principio de no uso, es decir, que la existencia de estas armas debe por sí sola impedir la acción enemiga. Pero en las armas convencionales la cantidad es importante por sí misma, como ya hemos expuesto en otras entradas.

Es de perogrullo: una guerra se gana, entre otras cosas, con armas y municiones, que Europa no tiene. Por eso esta mañana el Consejo Europeo se ha reunido en Bruselas para encontrar la manera de financiar el rearme y crear una base industrial y tecnológica para la guerra. Desde hace dos años los países miembros de la Unión Europea han movilizado alrededor de 28.000 millones de euros para apoyar a Ucrania militarmente, incluidos 6.100 millones de euros en el marco del llamado “Fondo Europeo de Paz”.

A unos les parece mucho y a otros muy poco porque depende del adversario que Europa tenga a la vista. El ejército ucraniano consume entre 5.000 y 8.000 proyectiles al día y hasta finales de año la empresa francesa Nexter no será capaz de producir entre 4.000 y 5.000 proyectiles al mes. Ahora mismo sólo es capaz de llegar a los 3.000.

Bruselas quiere reforzar su capacidad de producción de municiones y misiles con la aprobación de la Acción de Apoyo a la Producción de Municiones (ASAP), que debería permitir a la industria de defensa europea poder producir mejor y más rápido. Habrá que verlo.

Los países europeos tienen un buen recurso en el robo de los activos rusos, la mayor parte de los cuales se encuentra en Europa (200.000 millones de euros de un total de 300.000 millones). Es una tentación, pero deberían pensarlo bien porque es una trampa de consecuencias incalculables a largo plazo.

Ursula Von der Leyen ha mencionado varias veces la posibilidad de apoderarse de los bienes rusos. El plan es empezar por quedarse con los intereses, que suman casi 3.000 millones de euros al año con un guión que tienen ya preparado para los medios de intoxicación desde hace tiempo: Rusia ha atacado a Ucrania injustamente, los europeos apoyan a Ucrania y la van a ayudar con… el dinero ruso.

Alguno pensará que los europeos son muy poco generosos: no gastarán ni un céntimo en ayudar a Ucrania; todo saldrá de los bolsillos de los rusos.

Otra vía es financiar el rearme con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) que preside Nadia Calviño. Hasta la fecha no ha puesto objeciones a gastar el dinero en armas… dejando al margen otro tipo de necesidades más perentorias.

Sin embargo, llevará algún tiempo resolver esta cuestión y eliminar ciertos obstáculos ideológicos, en particular dar unos retoques cosméticos a la declaración de intenciones con la que se fundó el BEI, es decir, el banco debe reconocer abiertamente que se fundó con unos objetivos determinados (paz), pero que ahora se va a dedicar a otros distintos (guerra).

Francia y otros países, como Estonia, son partidarios de lanzar un empréstito gigantesco, como se hizo durante la pandemia. Pero Alemania se opone y los Veintisiete tendrán que examinar las opciones en materia de financiación con vistas a redactar un informe, que está previsto para junio.

Se trata de un debate que se iniciará en las próximas semanas, o incluso meses. La Comisión tiene un estudio keynesiano, al más viejo estilo, encima de la mesa según el cual es positivo endeudarse para sostener el crecimiento en períodos de crisis. En otras palabras, en el futuro lo único que va a crecer en Europa son los gastos militares y las deudas.

¿Qué busca la OTAN en el Cáucaso?

El secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha iniciado una gira por el Cáucaso. Ha visitado Azerbayán, el lunes llegó a Georgia y luego viajará a Armenia.

Según Stoltenberg, Azerbayán es un “socio de larga data de la OTAN”. El país ha participado, por ejemplo, en las operaciones de la Alianza en Kosovo y Afganistán y el secretario espera “un mayor fortalecimiento de la asociación”.

Durante las conversaciones con el presidente Ilham Aliyev, Stoltenberg abordó la seguridad energética y acogió con agrado el desarrollo de vínculos más estrechos por parte de Azerbayán, un importannte productor de hidrocarburos, con varios países de la OTAN interesados en el suministro de gas.

El secretario discutió con el Primer Ministro de Georgia, Irakli Garibachvili, el proceso de integración del país en la Alianza. Garibachvili garantizó la “lealtad y fiabilidad” de Georgia como socio de la OTAN. A Stoltenberg eso le pareció poco y exigió a su anfitrión “actuar más” contra Rusia.

También está prevista una reunión con la presidenta Salomé Zurabichvili. Hace más de 15 años que Georgia quiere incorporarse a la Alianza, pero aún no tiene un plan de acción para lograrlo. Sin embargo, el personal militar georgiano ya ha participado en varias misiones de la OTAN.

El Cáucaso sólo le interesa a la OTAN como instrumento para asediar a Rusia por las cuatro esquinas.

Armenia será el punto final de la gira de Stoltenberg. Ese país tiene un plan de incorporación a la OTAN, según el cual sus militares celebran periódicamente consultas con la Alianza sobre cuestiones de seguridad regional, el desarrollo de la doctrina militar e incluso la planificación presupuestaria. Ereván habla del deseo de profundizar la cooperación con la OTAN, pero aún no ha habido conversaciones para la adhesión a la organización.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, María Zajarova, ha subrayado que “Washington y Bruselas están persuadiendo a las autoridades armenias para que abandonen la OTSC e intensifiquen la cooperación con la OTAN”.

En los últimos años, el Cáucaso había dejado de ser el centro de atención de la Alianza, pero los países occidentales, como parte de su política antirrusa, no pierden de vista a la región.

La visita de Stoltenberg tiene por objeto redactar el informe final antes de que deje su puesto como secretario General de la OTAN en otoño, y como una preparación de la agenda de su sucesor.

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