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Día: 2 de marzo de 2024 (página 1 de 1)

Los inesperados beneficios del bloqueo del Mar Rojo para China

A pesar de la prioridad que China concede al comercio internacional, el bloqueo del Mar Rojo por los huthíes ha fortalecido la posición regional de China, al tiempo que ha encerrado a su adversario estadounidense en una crisis imposible de ganar.

La extensión de la guerra de Gaza al Mar Rojo ha creado una crisis marítima internacional que involucra a muchos países. A pesar de la campaña de bombardeos encabezada por Estados Unidos para disuadir a los huthíes, los ataques se recrudecen y ahora utilizan armas submarinas.

Uno de los mares más transitadas del mundo se está militarizando rápidamente. Una flota china llegó recientemente al Golfo de Adén, incluyendo el destructor de misiles guiados Jiaozuo, la fragata de misiles guiados Xuchang, un barco de suministros y más de 700 soldados.

El gobierno chino quiere contribuir al restablecimiento de la estabilidad en el Mar Rojo. “Debemos mantener conjuntamente la seguridad en las rutas marítimas del Mar Rojo de conformidad con la ley y respetar la soberanía y la integridad territorial de los países a lo largo de la costa del Mar Rojo, incluido Yemen”, subrayó el mes pasado Wang Yi, ministro chino de Asuntos Exteriores.

China, el país comercial más grande del mundo, depende del Mar Rojo como su salvavidas marítimo. Por esa vía pasan la mayor parte de las exportaciones del gigante asiático a Europa y grandes cantidades de petróleo y materias primas llegan a los puertos chinos.

La neutralidad china en Oriente Medio

Antes del envío de la 46 Flota china, la respuesta de Pekín a los ataques marítimos de Ansarollah había sido relativamente silenciosa. Desde entonces, China ha condenado los ataques aéreos dirigidos por Estados Unidos y Reino Unido contra los huthíes y se ha negado a unirse a la coalición naval encabezada por Occidente.

La respuesta de China a las crecientes tensiones e inseguridad en el Mar Rojo es consistente con la estrategia de política exterior de Pekín, que incluye el respeto por la soberanía y la doctrina de la no injerencia.

En el Golfo Arábigo, China también ha seguido un plan equilibrado y neutral. Quedó ilustrado hace casi un año, cuando Pekín negoció un acuerdo de reconciliación sorpresa entre Irán y Arabia saudí, en el que desempeñó el papel de garante.

En Yemen, aunque China se alinea con el no reconocimiento del gobierno encabezado por Ansarollah en Sanaa, ha iniciado un diálogo con los huthíes y ha mantenido una postura no beligerante, a diferencia de muchos estados árabes y occidentales.

El papel regional de China

China está tratando de aprovechar su influencia en los países de Oriente Medio para aliviar las tensiones regionales y promover iniciativas de estabilización. Su principal objetivo es garantizar el éxito a largo plazo de la multimillonaria Ruta de la Seda y mantener las rutas comerciales libres de conflictos.

Las motivaciones de Pekín para mantenerse fuera de la coalición naval occidental son fáciles de entender: primero, China no tiene ningún interés en apoyar la hegemonía estadounidense; en segundo lugar, unirse a ella podría perturbar su diplomacia multilateral frente a Ansarollah e Irán; y tercero, el mundo árabe-musulmán, en general, y el resto del sur mundial lo interpretarían como un apoyo a la guerra de Israel contra Gaza. En cambio, el rechazo de la coalición naval occidental ha fortalecido la imagen regional de China como defensora de la causa palestina.

La cooperación de Pekín con Occidente para asegurar el Mar Rojo no sería buena para las relaciones de China con los árabes e Irán. Por eso ha adoptado moderación política y militar para evitar poner en peligro sus intereses económicos y diplomáticos en la región.

La culpa es de Estados Unidos

Los chinos ven la crisis del Mar Rojo como un desafío a la paz y la estabilidad regionales, pero ven la crisis de Gaza como el origen fundamental de la crisis. Por tanto, la solución debe basarse en un alto el fuego, el alivio de las tensiones y el retorno a la solución de dos Estados en Palestina.

El aumento de los ataques en el Mar Rojo es una consecuencia de la guerra en Gaza y, quizás lo más importante, la política estadounidense de apoyar al gobierno israelí. China señala que ni Washington ni Londres han recibido autorización del Consejo de Seguridad de la ONU para utilizar la fuerza y, ​​por lo tanto, los ataques estadounidenses y británicos carecen de legitimidad a los ojos de los chinos.

China se ha beneficiado de la creciente ira contra Estados Unidos en todo el mundo islámico y el Tercer Mundo. La Guerra de Gaza y su expansión hasta el Mar Rojo permitieron a Pekín ganar fácilmente “poder blando” y reforzar la importancia de la multipolaridad para los árabes.

Es cierto que China ha sufrido algunas repercusiones económicas de la crisis del Mar Rojo, aunque es difícil evaluar su alcance. Sin embargo, los beneficios políticos superan las pérdidas económicas asociadas. La crisis está afectando a China, pero las pérdidas son principalmente económicas y menores, mientras que las ganancias son principalmente políticas, ya que China se pone del lado de los países árabes en la cuestión de Gaza.

En cierto modo, China se ha beneficiado económicamente de la crisis del Mar Rojo. Dado que Ansarollah se esfuerza por atacar únicamente a los barcos vinculados a Israel, los barcos chinos que operan en la región están a salvo de los ataques yemeníes.

Después de que muchas compañías navieras internacionales de contenedores decidieran pasar por Sudáfrica para evitar los misiles y drones de Ansarollah, dos barcos con bandera china –el Zhong Gu Ji Lin y el Zhong Gu Shan Dong– continuaron transitando por el Mar Rojo.

Los mercantes chinos reciben grandes descuentos en sus seguros cuando navegan por el Mar Rojo, otra señal de que los ataques huthíes en la región están perjudicando los intereses comerciales de los barcos con vínculos con Occidente. Desde entonces, los estadounidenses han implorado a Pekín que presione a Irán para que ordene a los huthíes que detengan los ataques marítimos. Sin embargo, las súplicas han fracasado, en gran medida porque Washington supone erróneamente que Pekín tiene influencia sobre Teherán y que Irán puede exigir a Ansarollah que detenga los ataques.

De todos modos, el hecho de que Estados Unidos esté recurriendo a China en busca de dicha ayuda en medio de la escalada de tensiones en el Mar Rojo refuerza el estatuto de Pekín como potencia a la que se debe recurrir en situaciones de crisis de seguridad internacionales.

Desde octubre-noviembre del año pasado, Estados Unidos ha tenido mucho menos tiempo para ocuparse de sus expedientes sobre el Mar de China Meridional y Taiwán. Eso permite al gobierno de Pekín actuar de manera más asertiva en Oriente Medio, mientras Estados Unidos sigue distraído. Los acontecimientos en el Mar Rojo mantienen la atención de Estados Unidos sobre la región y no le permiten expandir su presencia en el Indo-Pacífico, donde la principal prioridad de Estados Unidos es contener a China. La guerra en Ucrania tiene la misma ventaja para China. A medida que la conectividad de la región euroatlántica con el Indo-Pacífico crezca para contener a China y aumentar la cooperación de la OTAN con la región del Indo-Pacífico, las tensiones en Oriente Medio y Ucrania serán una bendición para China.

En última instancia, la crisis del Mar Rojo y la incapacidad de Washington para disuadir a Ansarollah han asestado un nuevo golpe a la hegemonía estadounidense. Desde la perspectiva de China, la escalada del conflicto en el Mar Rojo sirve para aislar aún más a Estados Unidos y resaltar sus limitaciones como garante de seguridad, particularmente a la luz de su apoyo incondicional al brutal ataque militar de Israel contra Gaza.

Es razonable considerar que China está ganando con la crisis del Mar Rojo.

Giorgio Cafiero https://thecradle.co/articles/chinas-unexpected-gains-from-the-red-sea-crisis

Rusia planea romper las defensas ucranianas y capturar Kiev en junio

Zelensky tiene los días contados. Desde hace varias semanas, el pesimismo ha cundido en la OTAN y en Ucrania, a medida que las tropas rusas rompen las defensas en el frente. La caída de Avdeievka ha reforzado los temores sobre la fiabilidad de las defensas de Kiev.

Al gobierno ucraniano le preocupa que la ofensiva rusa pueda recibir un impulso significativo antes del verano. En la conferencia que conmemora el segundo aniversario del inicio de la guerra, Zelensky dijo que Rusia planea lanzar una nueva operación ofensiva en mayo-junio. Según él, este período será el más difícil para su gobierno.

El ejército ucraniano hace evaluaciones cada vez más sombrías de la situación militar: Rusia está intensificando los ataques y las retiradas de los ucranianos son cada vez más desorganizadas.

Los ucranianos carecen de municiones. La Unión Europea no ha podido cumplir su promesa de enviar un millón de proyectiles de artillería antes del 1 de marzo. Tampoco han entregado los aviones de combate y los sistemas de defensa aérea prometidos a Zelensky.

Durante el mes de febrero el ejército ruso ha tomado el control de varias localidades de la región de Donetsk, entre ellas Avdeievka, Severnoye, Pobeda, Lastochkino y Petrovskoye. La inteligencia ucraniana ha informado de que Rusia está planeando llevar a cabo una vasta operación de desestabilización a fin de sembrar el caos político en la retaguardia que acabaría con Zelensky y los máximos dirigentes ucranianos.

Ante la incapacidad de la Unión Europea de cumplir sus promesas de entregar las municiones, la República Checa pidió comprar proyectiles de terceros países, entre ellos Turquía, Corea del Sur y Sudáfrica.

La República Checa ya ha encontrado proveedores para comprar alrededor de 800.000 municiones de artillería para Ucrania fuera de la Unión Europea. Se trata de municiones de calibre 155 y 122 milímetros.

La iniciativa checa ha recibido el apoyo de Reino Unido, Dinamarca, Países Bajos, Canadá y Suecia.

Por su parte, Bélgica también destinará 200 millones de euros a la compra de unos 50.000 proyectiles de calibre 155 milímetros.  Al menos así lo ha prometido el primer ministro Alexander De Croo.

El Partido Comunista de Grecia vota contra la legalización del matrimonio homosexual

A mediados de febrero el Parlamento griego aprobó una ley sobre el matrimonio civil entre personas del mismo sexo que contaba con el apoyo de la reacción (Nueva Democracia) y los partidos reformistas típicos de la pequeña burguesia posmoderna, Syriza y Pasok.

En un arranque de coraje poco común, el KKE, Partido Comunista de Grecia, votó en contra porque el verdadero objetivo de la ley es legalizar la comercialización de la gestación subrogada y la consiguiente degradación del papel de la mujer.

La ideología burguesa sigue adelante con su labor de zapa en todo el mundo, esta vez en nombre de la “igualdad” y los “derechos”, ocultando lo que no es más que un negocio que comercializa la reproducción humana y explota el deseo de paternidad de las personas.

Del mismo modo, la burguesía habla de los “derechos de los niños” pero no se lamenta cuando son víctimas de la explotación capitalista o de guerras, como la de Gaza, donde son asesinados por miles con la mayor frialdad.

“La institucionalización del matrimonio civil para parejas del mismo sexo es en realidad una extensión de la institución familiar a estas parejas, allanando así el camino a la comercialización de la procreación y la adopción, incluso ‘encargando’ bebés personalizados que cumplan con requisitos específicos”, dice el KKE en una resolución reciente en la que explica su voto.

Pero los posmodernos no tienen nada diferente que decir sobre lo que es “igualdad” y lo que son “derechos” de lo que dice la burguesía, que no es otra cosa que un individualismo burgués de lo más estrecho.

Como cabía esperar, la pequeña burguesía posmoderna ha reaccionado por su parte contra el KKE calificando su postura de “homófoba”, lo cual también es muy característico porque su ideología “identitaria” es la puerta de entrada del pensamiento burgués en los sectores populares.

El siguiente paso será acusar al Partido Comunista de Grecia de alinearse con la “extrema derecha”.

La población no se identifica en función de su orientación sexual o cualquier otra característica individual, sino por su posición de clase que, en última instancia, se reduce a dos: el proletariado y la burguesía. Lo importante, cabe concluir, es su posición social, no su posición en la cama.

La lucha contra cualquier forma de discriminación basada en raza, género, religión, color, nacionalidad u orientación sexual, está inextricablemente integrada con la lucha entre ambas clases sociales y, lo que es aún mucho más importante: desde su mismo origen el proletariado encabeza esa lucha contra todas las formas de discriminación, a las que aporta su propio sello clasista, que nada tiene que ver con la burguesía, tanto si es grande, como si es pequeña.

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