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Día: 31 de enero de 2024 (página 1 de 1)

La Guerra de Ucrania prueba los nuevos drones kamikazes dotados con inteligencia artificial

El antiguo director de Google, Eric Schmidt, ha creado su propia empresa, llamada White Stork, para fabricar drones kamikaze de bajo coste. Los aparatos costarían alrededor de 400 dólares y funcionarían con inteligencia artificial.

Antes de ser utilizados por el ejército estadounidense, los nuevos drones se entregarán a Ucrania, que es laboratorio de ensayo de este tipo de artilugios bélicos.

White Stork se creó para competir con los drones chinos, que son -con diferencia- los más vendidos del mundo. La empresa asegura que los drones son capaces de operar incluso cuando hay interferencias del GPS por la guerra electrónica.

El precio reducido de que estos drones es una verdadera oportunidad para Ucrania, que así podrá garantizar un flujo continuo de armas, sin tener que gastar grandes cantidades de dinero. La guerra se prolonga, los arsenales se reducen y la financiación de los socios de la OTAN también.

La Guerra de Ucrania ha puesto a los drones en los campos de batalla. Se han vuelto imprescindibles, lo mismo que la inteligencia artificial.

La “cigüeña blanca” (White Stork) es el ave nacional y símbolo de Ucrania, un país del que Schmidt es asesor y financiero en tecnología de defensa. En Ucrania, Schmidt ha recorrido fábricas y campos de pruebas y se ha puesto en contacto con otras empresas emergentes en el campo de la guerra.

Hasta setiembre del año pasado la empresa operaba anteriormente como una LLC llamada Swift Beat Holdings. En Estados Unidos una LLC es una empresa que protege a sus propietarios de la responsabilidad personal por sus deudas y obligaciones. En otras palabras, se quedan con los beneficios pero no quieren saber nada de las pérdidas.

La empresa se constituyó en Estonia, que es una especie de “paraíso fiscal” para quines quieren trabajar de manera encubierta para sostener la Guerra de Ucrania.

El mayor exportador mundial de automóviles es China

Desde 2017 Japón era el mayor exportador mundial de automóviles. Ahora China acaba de ponerse a la cabeza.

El año pasado las empresas japonesas tuvieron muy buenas cifras de exportaciones, con 4,42 millones de vehículos (automóviles, camiones y autobuses) vendidos, un aumento del 16 por cien en comparación con el año anterior.

Pero las empresas chinas vendieron aún más, con 4,91 millones de vehículos exportados, un 57,9 por cien más respecto al último año.

Si Japon hubiera mantenido la primera posición, no hubiera ocurrido nada, pero las prensa económica habla de “preocupación” porque se trata de China. Algunos dicen que se trata de un “dumping” típico: el gobierno de Pekín subvenciona masivamente a los fabricantes para permitirles producir vehículos baratos y atacar el mercado mundial con precios sin competencia.

El “dumping”, añaden, no es sostenible a largo plazo. Las empresas chinas se verán obligadas a hacer lo mismo que Japón: diversificar y producir directamente en el extranjero.

Otros dan una explicación rocambolesca: las sanciones y la crisis internacional beneficia a las empresas chinas, que aprovechan las buenas relaciones entre Moscú y Pekín para inundar el mercado ruso. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, el número de exportaciones de vehículos de China a Rusia se ha disparado.

No es algo tan sorprendente. China ya era la máxima potencia industrial en el sector del automóvil, pero su gigantesco mercado interno absorbía prácticamente la totalidad de su producción.

Por lo demás, las exportaciones chinas son tan “chinas”. En buena parte son fabricantes extranjeros que producen allí sus automóviles, como la estadounidense Tesla, que ha exportado desde China nada menos que 90.000 coches a otros mercados de todo el mundo, siendo la marca que más ha aumentado sus envíos entre todas las que fabrican en China.

Acabar con la UNRWA para acabar con el derecho al retorno

Hace años que Israel y Estados Unidos quieren acabar con la UNRWA porque es la manera de acabar con el núcleo central del problema palestino: los cinco millones de refugiados. Durante décadas, en las negociaciones entre Israel y Palestina nunca ha faltado una reivindicación esencial: el regreso de los refugiados palestinos, aunque fuera en una cantidad simbólica.

En enero Netanyahu dijo que la UNRWA pretendía perpetuar “la narrativa del llamado derecho de retorno, cuyo objetivo real es la destrucción del Estado de Israel”. Por lo tanto, la UNRWA debe “desaparecer de este mundo”. El objetivo estratégico es “relegar al olvido” la cuestión del derecho palestino al retorno. Los refugiados nunca podrán volver a su tierra y la limpieza étnica iniciada en 1948 se habrá consumado.

El plan israelí consiste en que la UNWRA transfiera su cometido al ACNUR, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Hace cuatro años los palestinos revivieron la cuestión de su derecho a, retorno organizando marchas simbólicas a sus antiguas aldeas. Era un asunto de un día: el Día de la Tierra.

Aquel primer día, miles de personas se reunieron en Arraba, en el norte de Israel, en Sawawil, una aldea beduina en el Neguev, así como unas pocas decenas en Jabaliya, en Gaza. Sólo había 70 manifestantes frente a la Puerta de Damasco en Jerusalén Este, y al anochecer todo había terminado.

Las protestas que han tenido lugar en lo que va de año, en cambio, han movilizado a decenas de miles de palestinos. 33 de ellos murieron y cientos más resultaron heridos por francotiradores estacionados en la frontera con Gaza para imponer la zona de exclusión. Han surgido campamentos de protesta a 700 metros de la valla fronteriza. No hay señales de que la protesta esté disminuyendo y todavía faltan varias semanas para el aniversario de la Nakba en mayo.

Inicialmente, el ejército israelí quedó desconcertado al ver a 30.000 manifestantes desarmados marchando hacia la valla fronteriza el primer día de la manifestación. 773 palestinos recibieron disparos con munición real.

Todo es ETA, todo es Hamas

La historia de la limpieza étnica en Palestina está plagada de crímenes de guerra. Hoy, además de pensar que no tienen nada por qué disculparse, los israelíes se regocijan por los asesinatos de palestinos.

El ministro de Defensa israelí, Avigdor Lieberman, se inspiró en la doctrina de la Audiencia Nacional (“Todo es ETA”) cuando dijo: “No hay gente inocente en Gaza. Todo el mundo está conectado con Hamas. Todo el mundo recibe un salario de Hamas y todos los militantes que intentan desafiarnos y cruzar la frontera son militantes del brazo armado de Hamas”.

Un vídeo tomado el 22 de diciembre por un francotirador israelí fue transmitido en el Canal 10 con el mismo comentario. En el vídeo uno de los soldados grita emocionado mientras un palestino recibe un disparo en la cabeza: “¡Vaya, qué vídeo! ¡Sí! Toma eso, hijo de puta”.

El ministro de Educación, Naftalí Bennett, dijo a Ynet: “¿Desde cuándo juzgamos a un soldado por la elegancia de su lenguaje? Prefiero un soldado feliz a un padre afligido”.

El ministro de Seguridad Pública, Gilad Erdan, del partido Likud de Netanyahu, dijo a Ynet: “Creo en la pureza de las armas de los soldados y en la ética del combate. Por tanto, mi principio es siempre defender, de hecho, a los soldados que están en el campo de batalla”.

Las protestas violentas no valen, las pacíficas tampoco

Del lado palestino se están añadiendo nuevos elementos a esta forma de protesta. A diferencia de la Segunda Intifada o incluso de la Primera, hasta ahora ha sido completamente pacífica. Ningún soldado israelí recibió disparos ni resultó herido. El arsenal de armas caseras de Gaza permaneció en casa.

Asimismo, esta protesta no tiene dirección. Al principio Hamas se mostró reacio a involucrarse, aunque la organización reconoció que algunos de sus miembros habían sido asesinados. Lejos de apoyar las protestas en Gaza, Mahmoud Abbas, el presidente palestino aislado de Washington por su oposición al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, sigue negándose a pagar los salarios de los funcionarios de Gaza.

En otras palabras, mientras decenas de miles de palestinos en Gaza intentan -simbólicamente- romper el asedio, Abbas continúa reforzándolo. Ni Hamas ni Fatah tienen influencia alguna sobre lo que sucede después. La protesta es verdaderamente popular.

El tercer elemento de la táctica de protesta es que es contagiosa. Si esto continúa, habrá una reacción en Cisjordania. En la diáspora palestina en Jordania también se habla de organizar manifestaciones en la frontera del país con Israel.

Cuando llegue mayo, Israel podría encontrarse ante protestas a través de sus fronteras. Por eso Israel literalmente quiere acabar con esta forma de protesta ahora mismo.

Esta acción es una bofetada a los aliados árabes de Israel. Dos meses antes de la ofensiva de Israel, Abbas fue informado en Riad por el príncipe heredero Mohammed Bin Salman de que los palestinos no obtendrían Jerusalén Oriental como su capital y que no habría derecho de retorno para los refugiados palestinos ni para sus descendientes.

La consecuencia no deseada de esta estratagema para “relegar a los refugiados al olvido” es que la cuestión de los refugiados ha recuperado su lugar central en el conflicto.

Cuanto más intenten Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto reforzar los planes de Israel y Estados Unidos para lo que Trump llamó el “acuerdo del siglo”, más dañarán la causa palestina y más se distanciarán de los sentimientos de los pueblos árabes.

La UNWRA es un testigo internacional de los crímenes cometidos contra el pueblo palestino durante décadas. Por eso quieren acabar con el testigo y enseñar a la próxima generación de palestinos que Jerusalén no es la capital de Palestina y que la Palestina ocupada no es su país.

Los campos de refugiados seguirán siendo símbolos de la cuestión palestina, del mantenimiento de su identidad nacional y de su regreso al retorno.

Israel no mata más porque su ejército se está quedando sin municiones

Israel ha dejado de bombardear masivamente porque se ha quedado sin municiones. En tres meses de guerra, ha padecido una drástica reducción de sus arsenales. Desde que comenzó la guerra en Gaza en octubre del año pasado, ha lanzado al menos 29.000 bombas.

Estados Unidos ha puesto en marcha toda una logística de guerra para ayudar a su aliado israelí en la matanza. Como resultado, ya ha distribuido 25.000 toneladas de armas. Pero los arsenales se vacían a medida que la guerra se prolonga.

Ante el riesgo de escasez, el Ministerio de Defensa israelí confirmó la compra, por varios cientos de millones de dólares, de proyectiles y misiles guiados (sistemas JDAM firmados por Boeing, con GPS integrado) para una mayor precisión.

Tres grandes empresas israelíes fabricantes de armamento, Rafael, Elbit Systems y Aerospace Industries, han tenido que suspender sus ventas de armas a Ucrania y al resto del mercado internacional para centrarse en la producción de armas para su propio ejército.

Se encuentran entre las 34 empresas más grandes del mundo por ventas y son las empresas militares más grandes de Israel. El año pasado Elbit superó a empresas mundialmente famosas como Rolls Royce y se acercó a los ingresos de Dassault, la empresa de aviación francesa. Entre las empresas que Rafael superó el año pasado se encuentra el gigante japonés Mitsubishi.

Israel se había acostumbrado a operaciones de castigo, incursiones rápidas. Su especialidad era matar y correr a esconderse en los cuarteles. Sin embargo, lo mismo que en Ucrania, las guerras prolongadas son otra cosa. Si, además, van estallando guerras en escenarios diferentes, la escasez de municiones puede convertirse en algo preocupante.

El ejército israelí parece enfrentarse a un riesgo de escasez de armamento que ni siquiera sus socios estadounidenses, mediante sus envíos, están en condiciones de cubrir. Sencillamente no alcanzan para abastecer tantos frentes simultáneamente.

Israel se nutre de su maquinaria de guerra

La Guerra de Ucrania fue una gran oportunidad para la industria de armamento israelí, cuando los suministros militares agotaron los arsenales europeos y los presupuestos de defensa se dispararon.

En abril Alemania compró el sistema de defensa aérea Arrow 3 de Israel, Finlandia el sistema de defensa antimisiles David’s Sling y Grecia misiles Spike y drones.

El sistema de protección activa Trophy ha estado funcionando en Israel desde 2011. Los vende Rafael. Estados Unidos y Alemania lo adquirieron para sus tanques Abrams y Leopard, respectivamente, y en Ucrania ha demostrado sus limitaciones. Especialmente el frente de Zaporiya parece un cementerio repleto de tanques Leopard.

Pero no hay otra cosa mejor, de manera que el año pasado Rafael creó una filial europea especializada, EuroTrophy, en asociación con la alemana Krauss-Maffei Wegmann y la española General Dynamics European Land Systems. Incluso ha trasladado la cadena de suministro de EuroTrophy y EuroSpike al Viejo Continente.

También Elbit ha creado una red de sucursales locales en toda Europa, incluidos Reino Unido, Suecia, Suiza y Alemania.

La industria de guerra israelí está cada vez más vinculada con la europea.

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