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Día: 11 de agosto de 2023 (página 1 de 1)

Cuando el Sáhara pasó del amarillo al verde

A mediados del siglo XIX, durante un viaje por el desierto de Trípoli (Libia) a Tombuctú (Mali), el explorador alemán Heinrich Barth descubrió pinturas y grabados sobre rocas que representaban animales y escenas de caza.

Un siglo después, en una expedición por Argelia, Heri Lhote descubrió más pinturas rupestres que representan jirafas, rinocerontes, leones y antílopes, es decir, animales silvestres cuyo medio de vida requiere la presencia de agua y alimento abundantes.

Alrededor de la cuenca de Muluya, así como en las altas mesetas del este de Marruecos, también han aparecido depósitos sedimentarios fluviales. Entonces los humedales eran comunes en las alturas de Marruecos.

Exploraciones posteriores han descubierto varios lagos en la región de Chad y Níger. El período húmedo sahariano se desarrolló entre 11.000 y 5.000 años. Los vestigios dan testimonio de un Sáhara verde, muy diferente al desierto actual. Estaba cubierto de ríos y vegetación tropical.

Sin embargo, hace unos 5.000 años la región experimentó una aridificación extremadamente rápida, dando paso al desierto.

Durante varios millones de años el Sáhara ha estado oscilando entre periodos secos y húmedos. La fauna y la flora cambiaron drásticamente de unas épocas a otras y surgieron especies de plantas capaces de adaptarse a ambientes muy secos.

Groenladia también fue un bosque verde

Hace años relatamos el Proyecto Iceworm, iniciado en 1959 por Estados Unidos para construir una base militar subterránea al norte de Groenlandia capaz de albergar 600 misiles balísticos intercontinentales.

Los militares perforaron 1,5 kilómetros de profundidad a través de la capa de hielo, y cuando llegaron hasta el lecho rocoso, perforaron otros cuatro metros más, conservando una muestra del sedimento congelado con fósiles de hojas, insectos, ramas y musgo.

Desde 2018 los científicos vienen estudiando ese material porque hasta ahora creían que la superficie de Groenlandia había permanecido congelada desde hace unos 2,5 millones de años.

Sin embargo, en 2021 Bierman demostró que hace 400.000 años había estado libre de hielo con un ecosistema de tundra (*). La capa de hielo se derritió y se volvió a formar al menos una vez durante el último millón de años.

En aquella época el clima era similar o incluso ligeramente más cálido que el actual y la concentración atmosférica de CO2 eran de unas 280 partes por millón aproximadamente, muy inferior a las 422 partes por millón actuales.

Blanco y en botella: no parece que el CO2 haya tenido nada que ver con el aumento o la caída de las temperaturas. Tampoco tiene nada que ver con el congelamiento ni con el descogelamiento de Groenlandia.

La fusión del hielo de Groenlandia hace 400.000 años causó al menos 1,4 metros de aumento del nivel de las aguas y, posiblemente, hasta 6 metros.

Otras investigaciones han reproducido lo que hicieron los militares estadounidenses en 1959, esta vez con propósitos puramente científicos. Incluso perforaron mucho más en el hielo. La danesa Dorthe Dahl-Jensen llegó a los 2,5 kilómetros en la capa de hielo.

Como ya expusimos en otra entrada, su conclusión fue que la capa de hielo del sur de Groenlandia persistió a pesar de que la temperatura ambiental era cinco grados centígrados más alta que la actual. En consecuencia, para que el hielo desaparezca no basta con la subida de temperaturas, porque hay otros factores que también influyen.

El clima es esencialmente cíclico porque es una unidad de contrarios. No es homogéneo, ni tampoco evoluciona de una manera lineal. El actual desarrollo de las fuerzas productivas no ha llegado al punto de influir sobre él. Tan vano es empeñarse en conservar la nieve en Groenlandia como la arena en el Sáhara.

(*) http://dx.doi.org/10.1126/science.ade4248 https://www.pnas.org/doi/full/10.1073/pnas.2021442118

El saqueo de las tierras cultivables de Ucrania

Ucrania tiene 33 millones de hectáreas de tierra cultivable que están entre las más fértiles del mundo y la guerra ha ocultado su privatización, iniciada desde la independencia por gobiernos corruptos y vendidos a las potencias extranjeras.

Hoy la propiedad de la tierra se concentra en manos de una nueva oligarquía. Alrededor de 4,3 millones de hectáreas son cultivos industriales. La mayor parte de ellos, tres millones de hectáreas, están en manos de una docena de grandes empresas agrarias.

Unos cinco millones de hectáreas de suelo público han sido robadas, literalmente, por intereses privados. El área total de tierra controlada por oligarcas, individuos corruptos y grandes agronegocios asciende, por lo tanto, a más de nueve millones de hectáreas, lo que supone más del 28 por cien de la tierra cultivable. El resto lo utilizan los ocho millones de agricultores ucranianos.

Los mayores terratenientes son una mezcla de oligarcas y empresas extranjeras, en su mayor parte europeas y norteamericanas, incluido un fondo de capital privado con sede en Estados Unidos y el fondo soberano de Arabia saudí. Con una única excepción, las diez mayores empresas inmobiliarias están registradas en el extranjero, principalmente en paraísos fiscales, como Chipre o Luxemburgo.

El Instituto Oakland ha identificado (*) a muchos especuladores, incluidos Vanguard Group, Kopernik Global Investors, BNP Asset Management Holding, NN Investment Partners Holdings, propiedad de Goldman Sachs, y Norges Bank Investment Management, que gestiona el fondo soberano noruego. Varios grandes fondos de pensiones, fundaciones y dotaciones universitarias de Estados Unidos también han invertido en tierras ucranianas a través de NCH Capital, un fondo buitre con sede en Estados Unidos, que es el quinto mayor propietario de tierras rurales.

La mayoría de estas empresas están muy endeudadas con instituciones financieras occidentales, en particular el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones y la Corporación Financiera Internacional, la rama del Banco Mundial dedicada al sector privado. Estas instituciones han financiado los agronegocios ucranianos con casi 1.700 millones de dólares estadounidenses para solo seis de las empresas de tierras más grandes de Ucrania en los últimos años.

Otros prestamistas importantes son instituciones financieras, principalmente europeas y norteamericanas, tanto públicas como privadas. La deuda no solo les reporta intereses a los acreedores, sino también un importante medio de presión. La reestructuración de la deuda de UkrLandFarming, uno de los mayores terratenientes de Ucrania, es prueba de ello. Involucró a acreedores como las agencias de importación y exportación de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca, entre otros, y condujo a cambios organizativos importantes, incluido el despido de miles de trabajadores.

La financiación internacional beneficia directamente a los oligarcas, muchos de los cuales están acusados ​​de fraude y malversación, así como a fondos extranjeros y empresas asociadas como accionistas o acreedores. Mientras tanto, los agricultores ucranianos han tenido que trabajar con tierra y financiación limitadas, y muchos están ahora al borde de la pobreza. Estos agricultores prácticamente no reciben apoyo, en comparación con los agronegocios y los oligarcas. El Fondo de Garantía Parcial de Crédito establecido por el Banco Mundial para apoyar a los pequeños agricultores asciende a 5,4 millones de dólares, una suma insignificante en comparación con los miles de millones de dólares asignados a las grandes agroindustrias.

En los últimos años, las potencias occidentales han brindado una ayuda militar y económica masiva a Ucrania, que se ha convertido en el mayor receptor de fondos exteriores de Estados Unidos. Es la primera vez, desde el Plan Marshall que un país europeo recibe dichos fondos. En diciembre del año pasado, menos de un año después del inicio de la guerra, Estados Unidos asignó más de 113.000 millones de dólares a Ucrania, incluidos 65.000 millones de dólares en ayuda militar, más que el presupuesto total del Pentágono y la USAID en todo el mundo (58.000 millones de dólares).

La ayuda occidental ha estado condicionada a un programa de ajuste estructural drástico, que incluye medidas de austeridad, recortes en seguridad social y privatización de sectores clave de la economía. Una condición clave fue la creación de un mercado de tierras, implementado en 2020 bajo Zelensky, a pesar de la oposición de la mayoría de los ucranianos por temor a que exacerbara la corrupción en el sector agrícola y fortaleciera su control por parte de intereses monopolistas.

La creación de un mercado de compraventa de tierras aumentará aún más la cantidad de cultivos en manos de los oligarcas y las grandes agroindustrias. Estas últimas ya han comenzado a ampliar la extensión de sus tierras. Kernel ha anunciado su intención de aumentar su reserva de tierras a 700.000 hectáreas, frente a las 500.000 hectáreas que tenía en 2021. De manera similar, MHP, que actualmente controla 360.000 hectáreas de tierras, también busca expandir sus propiedades a 550.000 hectáreas. MHP elude las restricciones a la compra de tierras poniéndolas a nombre de sus directivos. Luego se las arriendan a la empresa.

Al apoyar a las grandes agroindustrias, las instituciones financieras internacionales están subsidiando la concentración de la tierra y un modelo industrial de agricultura basado en el monocultivo a gran escala. Mientras los pequeños y medianos agricultores ucranianos garantizan la seguridad alimentaria del país, las grandes empresas agroalimentarias se orientan hacia los mercados de exportación.

En diciembre del año pasado, una coalición de agricultores, académicos y ONG pidieron al gobierno de Kiev que suspendiera la reforma agraria de 2020 y todas las transacciones de tierras realizadas en el mercado durante la guerra, para garantizar la seguridad alimentaria del país. Hoy miles de jóvenes de las zonas rurales, agricultores, luchan y mueren en la guerra. Lo han perdido todo. La compra y venta de tierras está cada vez más liberalizada y publicitada, lo que amenaza los derechos de los ucranianos a sus tierras, por las que están dando su vida.

Las preocupaciones se ven exacerbadas por el vertiginoso ascenso de la deuda externa de Ucrania, contraída a expensas de las condiciones de vida de la población como resultado de las medidas impuestas por el programa de ajuste estructural. Ucrania es ahora el tercer mayor deudor del mundo con el Fondo Monetario Internacional y es probable que la abrumadora carga de la deuda genere más presión por parte de sus acreedores sobre la reconstrucción de la posguerra. El costo se estima en 750.000 millones de dólares. Estos actores ya han amenzado con utilizar su influencia para privatizar aún más el sector público del país y liberalizar su agricultura.

(*) https://www.oaklandinstitute.org/sites/oaklandinstitute.org/files/takeover-ukraine-agricultural-land.pdf

La sombra de la guerra se aleja de Níger… al menos de momento

Ayer los Jefes de Estado de la Cedeao se reunieron en Abuja para discutir sobre la situación en Níger y no han tomado ninguna decisión porque no son ellos los que deciden. Sólo cumplen órdenes y éstas aún no han llegado.

Según los comunicados oficiales, van a prepararse para cuando sus amos les necesiten. Los pretextos jurídicos para dar una apariencia de legalidad a la invasión militar no están aún bien definidos. Es posible que requieran la aprobación de la Unión Africana e incluso del Consejo de Seguridad de la ONU.

Mientras, han llamado a una especie de “movilización”. Activarán una “fuerza de reserva” y seguirán negociando con los militares nigerinos para convencerles de que cedan por las buenas.

Por su parte, el presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, ha insinuado que está listo para contribuir con un batallón de 850 a 1.100 hombres a la “fuerza de reserva” de la Cedeao.

“Los golpistas pueden decidir marcharse mañana por la mañana y no habrá intervención militar, todo depende de ellos. Estamos decididos a reinstalar al presidente Bazum en sus funciones”, ha declarado el presidente marfileño.

Desde el Golpe de Estado, el presidente derrocado se ha negado a dimitir. Pero ayer Africa Media difundió un vídeo asegurando que lo había hecho. El video está circulando ampliamente por las redes sociales africanas.

Bazum ha esperado 72 horas a que venza el ultimátum de la Cedeao porque albergaba la esperanza de recuperar su cargo. Pero, a medida que pasa el tiempo, sus posibilidades se han ido esfumando.

Al día siguiente del golpe, la Cedeao, bajo la batuta del presidente nigeriano, Bola Tinubu, dio un ultimátum de siete días a la junta militar de Níger para permitir el regreso de Bazum a sus funciones como presidente de la República.

La junta militar designa un nuevo gobierno interino

El máximo dirigente de la junta de Níger, el general Abdurahman Tchiani, ha nombrado un nuevo gobierno de transición, compuesto por 21 ministros. Sus miembros son oficiales militares y civiles, encabezados por el primer ministro interino Lamine Zeine Ali Mahamane, quien también se desempeñará como ministro de Economía y Finanzas.

El antiguo jefe de Estado Mayor, el general Salifou Mody, considerado como adjunto de Tchiani, ha sido nombrado ministro de Defensa.

La junta ya ha despidido a la mayoría de los altos funcionarios que sirvieron bajo el gobierno de Bazoum.

África contiene la respiración

Además de Costa de Marfil, también Benin y Nigeria podrían proporcionar tropas a la “fuerza de reserva” de la Cedeao en caso de intervención militar. Otros países miembros podrán hacer lo mismo.

La organización regional ha aprobado sanciones económicas muy severas contra Níger y la población ya está sintiendo su impacto. África contiene la respiración a medida que aumentan las tensiones entre Níger y la Cedeao.

La junta militar ha destituido a la embajadora de Níger en París, Aichatu Boulama Kané, que se ha negado a abandonar su cargo.

En Niamey la policía ha detenido a su hijo, director de la empresa pública Niger Poste por utilizar el servicio postal para facilitar la fuga de capitales.

En el Sahel la tensión no remite. Francia y Mali han suspendido mutuamente la extensión de visados a sus respectivos nacionales a través de sus servicios consulares en París y Bamako.

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