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Día: 21 de julio de 2023 (página 1 de 1)

China pagará 2.000 millones de dólares al Congo por una gigantesca mina de cobalto

La empresa minera china CMOC (China Molybdenum) ha aceptado pagar 2.000 millones de dólares a Gecamines, su socio en la República Democrática del Congo, poniendo fin a una disputa sobre los derechos de la empresa minera conjunta, de propiedad pública. El acuerdo marca un importante punto de inflexión en las relaciones entre el Congo y China sobre la explotación de los recursos minerales del país.

La discordia entre ambas entidades ha sido larga y compleja. Gecamines acusaba al gigante minero chino de ocultar información sobre el tamaño de sus reservas. Como consecuencia, las explotaciones mineras fueron objeto de una prohibición de exportación entre julio de 2022 y abril de 2023, lo que provocó la inmovilización de decenas de miles de toneladas de cobre y cobalto.

Esta paralización ha tenido repercusiones en el mercado mundial del cobalto, ya que el año pasado la acumulación de estas existencias representaba el 7 por cien de la producción mundial anual.

El conflicto se inscribe en el contexto más amplio de la voluntad del Congo de renegociar sus contratos, considerados desventajosos. El Presidente Félix Tshisekedi visitó China a finales de mayo para hablar, en particular, de los contratos mineros chinos. El martes se dieron a conocer los detalles del acuerdo relativo a la mina de Tenke Fungurume.

China ha aceptado pagar a Gecamines 800 millones de dólares en concepto de indemnización y al menos 1.200 millones en dividendos a lo largo de varios años.

Este acuerdo es un rayo de esperanza para el futuro del sector minero del Congo. Ahora Gecamines tiene derecho al 20 por cien del valor total de la subcontratación de la mina TFM y a adquirir un volumen de producción proporcional a su participación del 20 por cien en la mina, de conformidad con la legislación congoleña.

Los nuevos acuerdos posicionan mejor al Congo para aprovechar sus vastos recursos minerales. Como primer productor de minerales de África y proveedor de más del 70 por cien del cobalto mundial, este paso adelante podría tener un impacto considerable en la economía del país y en el bienestar de su población.

Ucrania utilizó el corredor de los cereales para el contrabando de armas

El 17 de julio el acuerdo sobre cereales venció y Rusia decidió no prorrogarlo, dado que se implementó de una manera desequilibrada. Los derechos eran sólo para unos y las obligaciones sólo para otros.

El ejército ucraniano lo utilizó con fines militares. Usó barcos civiles para transportar armas de un lado a otro. Revendieron una parte del armamento recibido de los países occidentales a África y Oriente Medio.

También aprovecharon el acuerdo para llevar a cabo ataques terroristas en el puente de Kerch que conecta Rusia continental con Crimea. El sabotaje del 17 de julio se convirtió en el segundo ataque de Ucrania al puente. Anteriormente, el 8 de octubre del año pasado, los saboteadores ucranianos volaron un camión en el puente y provocaron el incendio de siete tanques de combustible de un tren de carga y el colapso parcial de dos tramos de vagones, matando a tres civiles. Kiev ha admitido su complicidad en ambos ataques terroristas.

Una parte de los ataques de los drones ucranianos contra la península de Crimea se llevaron a cabo desde el corredor abierto. Los barcos que allí navegaban servían de cobertura. Estaba claro que Ucrania usaría el corredor para fines militares. Los ataques a Sebastopol y otros ataques provenían del área del corredor, especialmente los que venían de Izmail o la región de Odesa.

Después de congelar el acuerdo de granos del Mar Negro, Moscú enfatizó que estaba listo para reanudarlo si Occidente implementaba su parte del acuerdo y Ucrania cesaba sus actividades terroristas en la región.

Ucrania ignoró la propuesta de Moscú y señaló que quería continuar enviando su grano a pesar de la suspensión del acuerdo por parte de Rusia.

Rusia tiene varias opciones para cerrar militarmente el corredor. Puede declarar la parte noroeste del Mar Negro como zona de combate y no dejar circular a ningún barco, no solo de guerra, sino tampoco civil.

También podría apuntar a los puertos de Odesa y Nikolaev, donde se carga el grano, interrumpiendo las operaciones de carga. Cuando Rusia libere Odesa y Nikolaev, garantizará que Ucrania no atacará Crimea ni a los barcos rusos con drones de superficie o submarinos no tripulados.

Los cereales ucranianos llegaron a España para alimentar a los cerdos

La propaganda imperialista y, especialmente el diario español “El Mundo”, acusa a Rusia de provocar el hambre, a pesar de que el acuerdo no llevó grano a los países que lo necesitan sino, sobre todo, a los europeos, como España, que recibió 41 veces lo que recibió Afganistán, o 21 veces lo que recibió Etiopía o Yemen.

El acuerdo, que estaba destinado a solucionar las crisis alimentarias de los países pobres, solo sirvió para inundar los mercados europeos. La Unión Europea ha estado utilizando la llamada colecta benéfica de alimentos para llenar sus propios almacenes.

Casi la mitad de las exportaciones de trigo y maíz de Ucrania a la Unión Europea terminaron destinándose a los cerdos en España para fabricar jamones, según una investigación realizada por el periódico austriaco eXXpress.

El periódico calcula que 2,9 millones de toneladas de trigo y maíz de Ucrania terminaron en España, donde se utilizaron como alimento para animales. Según el eXXpress, solo el 15 por cien de las exportaciones terminaron en países que padecen un riesgo de hambruna.

Mientras que el grano ucraniano fluye hacia la Unión Europea, el grano y el fertilizante rusos destinados a África han sido bloqueados por las sanciones occidentales que afectan el transporte, los seguros y los pagos a través del sistema Swift, del que retiraron al Banco Agrícola Ruso.

Occidente simplemente ignoró la parte que preveía el levantamiento de las restricciones a las exportaciones rusas de cereales y fertilizantes. Estados Unidos y sus aliados dicen que nunca han sancionado estos productos. Si bien esto es técnicamente cierto, su embargo prohibía a todos los barcos rusos atracar en sus puertos o acceder a los servicios de seguros y corretaje, imponiendo efectivamente un bloqueo total a la navegación comercial.

La Segunda cumbre Rusia-África

Los países africanos solo obtuvieron entre un uno y un dos por ciento del grano exportado desde el Mar Negro, según datos de la ONU. El objetivo de Moscú es esforzarse por demostrar que Rusia está dispuesta a prestar ayuda activa a los países necesitados, con la participación de las instituciones internacionales o sin ella.

Buena parte de las prioridades de la política exterior rusa se sitúan actualmente en regiones donde la demanda de alimentos y fertilizantes es alta.

La segunda cumbre Rusia-África se celebrará la próxima semana en San Petersburgo. La primera tuvo lugar en 2019, pero los planes para reforzar la cooperación fracasaron a causa de la pandemia. Ahora la presión de Occidente también dificulta que muchos dirigentes africanos viajen a Rusia para asistir al foro.

África en su conjunto ha demostrado una gran capacidad para resistir las presiones. Hasta el momento 49 dirigentes africanos han confirmado su asistencia, lo que supone la mitad del continente. La mayoría de los países del continente evitan sistemáticamente los intentos de implicarlos en planes antirrusos, manteniendo una posición de distancia. Esta posición no debe interpretarse necesariamente como prorrusa, pero es claramente opuesta a la de Occidente.

Más allá de la atmósfera política, existe una agenda práctica para la vasta comunidad africana, centrada en el desarrollo económico, la seguridad alimentaria, las inversiones, la educación, el refuerzo de las instituciones publicas, etc.

La Unión Sovietica desencadenó la Segunda Guerra Mundial según el New York Times

Era cuestión de tiempo que la desfachatez se apoderara por completo de los altavoces del imperialismo, entre los que siempre destaca el New York Times. La Guerra de Ucrania es el detonante inmediato para falsificar las evidencias históricas, tanto del pasado como del presente porque las unas están inextricablemente unidas a las otras.

El titular de un artículo que publicaron el martes es “Una guerra actual colisiona con el pasado: restos de la Segunda Guerra Mundial en Ucrania” (*), y su contenido no deja lugar a dudas sobre la doctrina oficial: Ucrania no es un Estado fascista y nunca lo fue. Ni en 2023 ni en 1941. Los que en Ucrania colaboraron con el III Reich no eran nazis sino nacionalistas, y lo mismo cabe decir de los que gobiernan actualmente.

Más bien al contrario, al III Reich deben quedar asimiladas la URSS y la Rusia actual, que son los “invasores”, tanto en 1939 como en 2022. Prueba de ello es que se pusieron de acuerdo y firmaron una alianza militar para “invadir” Polonia, lo mismo que el año pasado “invadieron” Ucrania.

“La Segunda Guerra Mundial comenzó en lo que ahora es Ucrania en 1939 con una invasión soviética del territorio entonces controlado por Polonia en el oeste de Ucrania, en un momento en que la Unión Soviética y la Alemania nazi formaron una alianza militar. Cuando este pacto se rompió en 1941, Alemania atacó y luchó de oeste a este a lo largo de Ucrania”, sostiene el periódico.

La versión del New York Times es fascista, es decir, es la versión con la que los fascistas ucranianos justifican los crímenes que cometieron en la Segunda Guerra Mundial, que ascienden a muchos miles de muertos y que, además, eran población civil en su mayoría.

Por lo demás, no existió nunca una “alianza militar” entre la URSS y el III Reich, sino un pacto mutuo de no agresión, el mismo que debería existir entre todos los países del mundo, cualquiera que fuera su régimen político.

La URSS no “invadió” Polonia en 1939 sino que recuperó los territorios que había perdido durante la guerra civil, como ya explicamos en una entrada anterior. Prueba de ello es que tras la guerra, se mantuvieron las fronteras entre la URSS con Polonia tal y como se definieron en el Pacto Molotov-Von Ribbentrop y que perduran en la actualidad.

Ante la avalancha de críticas, el New York Times ha tenido que suavizar la redacción del texto, que ahora queda de la siguiente manera: “La Segunda Guerra Mundial llegó a lo que ahora es Ucrania en 1939 con una invasión soviética del territorio entonces controlado por Polonia en el oeste de Ucrania”.

El texto sigue siendo falso porque la Segunda Guerra Mundial no llegó a Ucrania en 1939 sino dos años después, es decir, que durante ese tiempo no sólo no se desencadenó ninguna guerra sino que se evitó. El periódico oculta que mientras las matanzas en Polonia comenzaron en 1939, en Ucrania se aplazaron durante ese tiempo.

Naturalmente, también oculta que quienes las cometieron no fueron sólo los nazis alemanes, sino también los nazis ucranianos, que son los mismos, antes y ahora.

Unos cometen las matanzas y otros tratan de evitarlas. Pero el New York Times cuenta las cosas al revés, incluso cuando no se trata de la actualidad.

(*) https://www.nytimes.com/2023/07/18/world/europe/ukraine-world-war-ii.html

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