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Día: 17 de abril de 2023 (página 1 de 1)

Acaba el colonialismo y comienza el golpismo: la Operación Persil fracasa en Guinea

Desde los primeros momentos de la independencia de los países africanos, los imperialistas organizaron todo tipo de maniobras de desestabilización y golpes de Estado. Entonces la CIA aún no había asumido las riendas de ese tipo de operaciones, que quedaron a cargo de las antiguas potencias coloniales europeas.

Justo después de la independencia, en 1959, los servicios secretos franceses orquestaron la Operación Persil para deshacerse del Presidente guineano Sekou Touré. El nombre de la operación respondía a una marca de detergente muy conocida en aquella época: “lava más blanco”. Tenía un contenido racista muy poco disimulado: los blancos debían limpiar la mierda que dejaban los negros en África (y no al revés).

Guinea era el único país africano francófono que se negaba a asociarse con Francia. Los viejos colonialistas consideraban que Touré había impuesto un régimen socialista prosoviético en Guinea. Un año antes había desairado al general de Gaulle durante una visita. La multitud le abucheó.

En París encargaron lavar la ropa sucia africana al servicio de espionaje exterior, el SDECE y, más en concreto, a la unidad de choque 11, responsable de las tareas más comprometidas.

En febrero de 1959 media docena de esbirros de la unidad 11 llegaron a Dakar, la capital de Senegal, se vistieron de paisano y se instalaron en un chalet. Al frente estaba el capitán Freddy Bauer, recién llegado de Argelia.

La operación se planeó en el despacho en París de Jacques Foccart, hombre de confianza del general de Gaulle. Maurice Robert, jefe del espionaje francés en África, lo reconocería muchos años después en sus memorias: “Había que desestabilizar a Sekou Touré, hacerle vulnerable e impopular, y facilitar la toma del poder por la oposición. Así pues, decidimos armar y entrenar a los opositores guineanos para crear un clima de inseguridad en Guinea y, si era posible, derrocar a Sekou Touré. Esta era la misión de los hombres de la unidad 11 de choque”.

Como siempre, los colonialistas encontraron lacayos sobre el terreno, alguien dispuesto a venderse al mejor postor y hacer el trabajo sucio. Los esbirros del espionaje francés se apoyaron en “Solidaridad Guineana”, una organización de opositores en el exilio. Establecieron varios canales para enviar armas a las redes de oposición guineanas, e incluso planear el asesinato de Sekou Touré, que había sido democráticamente elegido en las urnas.

Armaron demasiado ruido y los ecos de la comunidad guineana en Senegal llegaron a oídos del propio Sekou Touré, que protestó ante Pierre Messmer, Alto Comisario francés en Dakar.

En la primavera de 1960 los planes golpistas salieron a la luz. El 10 de mayo la policía senegalesa incautó un cargamento de armas en la frontera con Guinea. La investigación condujo hasta un paracaidista francés, el capitán Garuz, cerebro de la Operación Persil. El asunto era lo suficientemente grave como para remontarse a la presidencia de la República de Senegal, país que acababa de obtener la independencia el mes anterior.

El presidente senegalés, Mamadou Dia, informó directamente al general De Gaulle del Golpe de Estado que sus espías tramaban en Guinea: “Hemos sido informados de actividades muy sospechosas en la frontera senegalesa-guineana”, comenzó, antes de desgranar los detalles del Golpe de Estado y denunciar el papel de los espías del SDECE.

“Es una pena que no hayas tenido éxito”, le comentó De Gaulle a Foccart, el cerebro del golpe en París. Habían sorprendido a Francia con las manos en la masa. El golpe había fracasado. Los colonialistas tuvieron que pasar al plan B.

Paralelamente a las operaciones armadas, los espías de la Operación Persil habían diseñado otra forma de desestabilizar a Sekou Touré: hundir económicamente a su gobierno.

Guinea se había tomado en serio la palabra “independencia”. Los soviéticos modernizaron el puerto de Conakry y renovaron el aeropuerto. Los chinos construyeron fábricas. Sekou Touré se opuso a entrar en el franco CFA y comenzó a emitir su propia moneda. Checoslovaquia se encargó de la fabricación de los billetes autóctonos.

El plan B del SDECE consistía en inundar el país con moneda falsa y que la inflación reventara, creando una situación insostenible para la población. Los esbirros de la Operación Persil se encargaron del contrabando de toneladas de dinero falso fabricado en las imprentas clandestinas de París, entregado en el aeropuerto de Dakar y transportado después a Guinea en camiones.

El coronel Maurice Leroy-Finville, responsable del trabajo sucio del espionaje, lo contó luego en sus memorias. Los billetes falsos eran mejores que los auténticos porque resistían la humedad de Conakry y acabaron sustituyéndolos. La masa monetaria se mantuvo constante y el plan de los colonialistas franceses volvió a fracasar.

Fue el fin de la Operación Persil. Sekou Touré permaneció al frente del gobierno de Conakry hasta su muerte en 1984. La CIA calculó que entre 1959 y 1983 la URSS suministró a Guinea material militar por valor de 188,5 millones de dólares y formó a 920 oficiales del ejército.

La pareja Von Der Layen huele a podrido

Varios eurodiputados, miembros de la comisión especial sobre el “covid”, han pedido a la Presidenta de la Comisión Europea, Von Der Leyen, que explique públicamente los contratos multimillonarios de vacunas que firmó con la farmacéutica Pfizer. Los eurodiputados justifican esta decisión por la necesidad de arrojar luz sobre un asunto opaco que ha desatado muchas iras en el seno de la Unión Europea

La soga se estrecha en torno a Von Der Leyen por su papel en la firma de contratos de vacunas con la multinacional estadounidense Pfizer.

La presidenta de la comisión especial sobre el “covid”, Kathleen Van Brempt, ha redactado una carta confidencial que ha sido aprobada por varios eurodiputados de la comisión (*). En ella convocan a Von Der Leyen para que testifique públicamente sobre los contratos de vacunas que firmó con el consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla.

Los eurodiputados quieren preguntar a Von Der Leyen sobre su papel en la negociación de los enormes contratos multimillonarios de vacunas contra el “covid”, firmados al principio de la pandemia. Von Der Leyen intercambió mensajes de texto con Albert Bourla, consejero delegado de Pfizer, poco antes de que se firmaran los contratos.

En la carta Van Brempt explica las razones por las que la presidenta de la Comisión Europea debe declarar públicamente. “La Unión Europea gastó enormes recursos públicos en la producción y compra de vacunas durante la pandemia. El Parlamento tiene derecho a una total transparencia sobre cómo se realizó este gasto y qué negociaciones tuvieron lugar en el Parlamento que condujeron a este gasto”, dice la carta.

La pareja Von Der Leyen huele a podrido. El 16 de diciembre, 7 eurodiputados verdes declararon la guerra a la Presidenta de la Comisión Europea y a su marido, Heiko Von Der Leyen, cuyas actividades, financiadas en parte por su esposa, están causando polémica en Europa.

“Estamos especialmente preocupados por los informes de prensa en Italia y Alemania sobre la actividad comercial en países de la Unión Europea de Orgenesis, una empresa estadounidense que emplea a Heiko Von Der Leyen, marido de la Presidenta de la Comisión Europea”, decía la carta de los eurodiputados.

A finales de octubre se destapó la presencia de Heiko Von Der Leyen en el consejo directivo de una fundación que recibió más de 300 millones de euros de financiación de la Comisión Europea, presidida por su esposa, Ursula Von Der Leyen.

Ante la presión mediática, Heiko Von Der Leyen dimitió finalmente de su cargo, pero su empresa (Orgenesis) sigue siendo miembro de la fundación y recibe subvenciones de 200.000 euros anuales del Plan de Recuperación y Resiliencia italiano.

Orgenesis y sus filiales europeas no están inscritas en el registro de transparencia de la Unión Europea. Los siete eurodiputados apuntan a posibles conflictos de intereses. “El marido de la Presidenta de la Comisión Europea tiene un destacado papel directivo como director médico y consejero delegado de una empresa privada, implicada en proyectos financiados o cofinanciados por programas europeos, por tanto con dinero público. Las preguntas de los ciudadanos de la Unión Europea y sus representantes sobre posibles conflictos son legítimas”, afirman.

En su carta los eurodiputados también piden a la Comisaria de Transparencia que investigue si los cargos directivos de Heiko Von der Leyen son compatibles con el papel institucional de su esposa, Ursula Von Der Leyen.

El pasado 11 de enero la eurodiputada francesa Michele Rivasi confirmó que, por el momento, Pfizer tiene prohibida la entrada a las instalaciones del Parlamento Europeo. Esta decisión es una respuesta a Bourla, que se ha negado en dos ocasiones a declarar ante el Parlamento.

(*) https://www.politico.eu/article/mep-european-parliament-ursula-von-der-leyen-pfizer-vaccine-contract/

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