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Día: 5 de diciembre de 2022 (página 1 de 1)

Francia recibe uranio reciclado de Rusia para sus centrales nucleares

La semana pasada Francia recibió un cargamento de uranio reciclado procedente de Rusia. No vulnera las sanciones contra Rusia porque la energía nuclear no está incluida en la lista negra. Uno de los cuatro reactores de la central de Cruas cargará pronto con la materia prima rusa. No obstante, el 1 de marzo el Parlamento Europeo invitó “a los Estados miembros a poner fin a toda colaboración con Rusia en el ámbito nuclear, en particular con Rosatom y sus filiales”.

Es la primera vez en una década que la empresa pública EDF recibe una entrega de uranio reciclado. En 2018 la empresa reactivó un contrato con Rusia para reciclar el uranio de su combustible, después de que estas relaciones franco-rusas estuvieran suspendidas durante una década.

Estas importaciones ilustran la dependencia de Europa de Rusia para el reciclaje de su uranio. Ningún país de Europa Occidental dispone de la tecnología industrial necesaria para reciclar el uranio del combustible irradiado una vez en los reactores nucleares.

Por ello, EDF siempre ha recurrido a Rusia para este proceso industrial y la empresa eléctrica francesa sigue comerciando con Tenex, la filial de la empresa rusa Rosatom. Las relaciones entre Francia y Rusia sobre el reciclaje del uranio se remontan a la década de los setenta, pero se suspendieron en 2013 y luego se reactivaron cinco años después.

El ciclo del combustible nuclear

Para producir electricidad, un reactor nuclear debe cargarse con combustible de uranio enriquecido (UOX). Para ello, primero hay que extraer el uranio natural de las minas y luego enriquecerlo.

El combustible permanece en el núcleo del reactor, donde se irradia entre 12 y 18 meses, según el tipo de reactor. Cuando se gasta y ya no tiene suficiente energía, se retira del reactor y se almacena en una piscina de refrigeración dentro de la central nuclear.

Al cabo de unos años, se traslada a una de las cuatro piscinas de almacenamiento, donde permanecerá durante algunos años más. Sólo después de siete a diez años, cuando se ha enfriado lo suficiente, se puede reprocesar el combustible gastado, de modo que parte de él puede reciclarse.

A continuación, el combustible se divide en tres partes: los residuos nucleares (4 por cien), que nunca podrán reutilizarse y que están destinados a ser almacenados durante mucho tiempo; el plutonio (1 por cien), que se reutiliza para fabricar combustible “mox” (mixed oxide, mezcla de óxidos de uranio), un tipo de combustible utilizado en algunos reactores nucleares de fisión compuesto por una mezcla de óxido de uranio natural, uranio reprocesado o uranio empobrecido y óxido de plutonio; y el uranio reprocesado, o uranio reprocesado, (95 por cien), que se recicla en Rusia, gracias a las operaciones de conversión y enriquecimiento.

Auge y crisis de la industria de enriquecimiento del uranio

Entre 1972 y 2010 Francia envió a Rusia varios miles de toneladas de residuos de uranio para su reciclaje. La materia prima se puede reutilizar de nuevo en los reactores. En 2013 EDF dejó de reciclar el uranio. Para la empresa resultaba más barato extraer uranio natural y enriquecerlo que reciclar el uranio, dado el bajo precio de mercado del uranio natural, que se desplomó tras el accidente de Fukushima. El reciclaje de uranio ya no era competitivo. La industria del reciclaje en Rusia también cerró por razones técnicas.

Hoy, la subida del precio del uranio natural y la acumulación de materia prima en los reactores franceses, llevaron a EDF a reactivar el reciclado. A partir del próximo año, uno de los cuatro reactores de la central de Cruas recibirá uranio reciclado de Rusia.

El objetivo europeo es sacudirse a Rusia de encima y tener una línea de producción propia, pero la construcción de una nueva planta de conversión en Europa Occidental llevará unos diez años. EDF trabaja en ello con Westinghouse y Orano.

Aparte de Francia, sólo Japón y China son capaces de reutilizar el uranio de los residuos. Una línea de conversión de la URT europea también parece peligrosa debido al plutonio. Al separar el combustible nuclear para reprocesar el uranio, se acumula plutonio. Sin embargo, el Tratado de No Proliferación Nuclear prohíbe acumular reservas de plutonio separado.

En Francia esa cuestión no se plantea porque el plutonio se utiliza como materia prima para fabricar combustible “mox”. No es el caso de otros países europeos.

Twitter: el aparato de propaganda cambia de bando político

En entradas anteriores ya hemos reseñado las oscuras operaciones económicas del hijo de Biden en Ucrania. A ellas se añaden las de FTX, por lo que da la impresión de que estamos ante una reedición del asunto Irán-Contra, en el que la “ayuda internacional” sirve para múltiples objetivos simultáneos, como subvencionar elecciones de manera ilegal o lavar montañas de dinero negro.

Como el trapicheo afecta a Obama y Biden, la reacción estadounidense, los “trumpistas”, se ha lanzado a la caza, entre ellos Elon Musk, el actual propietario de Twitter, un aparato de propaganda del Partido Demócrata que ahora ha cambiado de bando.

Para emprender su caza particular contra los antiguos propietarios de Twitter y el Partido Demócrata, Elon Musk ha encargado al periodista Matt Taibbi que difunda los correos internos de Twitter ordenando silenciar los trapos sucios de Biden y el Partido Demócrata.

Es otra de esas grandes oportunidades para comprobar cómo se manipula una red social y los intereses a los que sirve.

En 2020 el New York Post, un periódico reaccionario, informó de que en el ordenador portátil del hijo de Biden, el FBI había recuperado, además de pornografía, datos sobre los negocios delictivos de Hunter Biden en Ucrania.

Los correos electrónicos encontrados en la memoria del ordenador demuestran que, a pesar de sus desmentidos, Joe Biden manipuló al gobierno ucraniano para encubrir las actividades delictivas de su hijo. Un tribunal verificó posteriormente que el contenido del portátil era auténtico.

A la estela del entonces vicepresidente de Obama, los medios de comunicación “progres” y el Partido Demócrata lanzaron una campaña para impedir que la información contenida en el portátil se difundiera porque era desinformación procedente de Rusia. El Kremlin había vuelto a piratear los servidores y las comunicaciones estadounidenses y actuaba de común acuerdo con los “trumpistas”.

Twitter se sumó a esa campaña de censura. Prohibió los enlaces al New York Post a espaldas de Jack Dorsey, el cabecilla de la red, que tardó en enterarse de la manipulación y, sin embargo, no hizo nada por impedirla.

El antiguo director jurídico y político de Twitter, Vijaya Gadde, desempeñó el papel fundamental en la censura sistemática y el pirateo ruso fue el pretexto perfecto. La red no podía hacer el juego a Rusia.

El pretexto ruso no convenció a nadie. Los trabajadores de la red siempre supieron que estaban lavando la cara a Obama, Biden y el Partido Demócrata, es decir, que Twitter era uno de los brazos ideológicos de la Casa Blanca.

Si la historia del portátil del hijo de Biden se hubiera difundido, no hubiera podido optar a las elecciones presidenciales. En otras palabras: la censura en las redes sociales y los medios de comunicación falseó el proceso electoral.

El Partido Demócrata y los “progres” del mundo han perdido una poderosa herramienta y han pasado al contraataque, no vacilando en ponere en evidencia. Acusan a Twitter de una “censura insuficiente”. El New York Times asegura que los discursos de odio han aumentado en Twitter, en una escala sin precedentes.

La Comisión Europea amenaza con prohibir Twitter en Europa si no cumple con las normas de censura y suprime la “desinformación”. Lo que había hasta ahora en Twitter no debía ser “desinfomación”.

60 euros el barril de petróleo ruso (la pescadilla que se muerde la cola)

A partir de hoy la Unión Europea ha fijado un precio máximo de 60 dólares por cada barril de petróleo ruso. Es lo que tienen los países que defienden la economía de libre mercado: que sólo funciona cuando les interesa a ellos.

Rusia ya está vendiendo petróleo a unos 70 dólares, un 1 por cien menos que su precio de hace un año. Además, para sus clientes no europeos, negocia el crudo con unas rebajas que lo dejan entre 48 y 50 dólares el barril. Por eso, que la Comisión Europea haya puesto el tope en 60 dólares ha provocado el enfado de Zelensky. Esperaba mucho más.

Una vía de escape: Rusia puede negarse a vender productos refinados (gasolina, gasóleo, fuel) a los países europeos, cuyo embargo no se aplicará oficialmente hasta el 5 de febrero.

El caso es que, por fin, los compradores van a imponer a los vendedores los precios de mercado. Al menos lo van a intentar, con los resultados que cualquiera es capaz de imaginar.

Ahora bien, como el mercado del petróleo está cartelizado, los compradores quieren imponer su voluntad a unos vendedores que toman decisiones de manera coordinada. Ayer la OPEP acordó mantener la producción de petróleo. Pero queda a la expectativa y es muy probable que en cualquier momento reduzca la oferta.

Rusia vende el 12 por cien del mercado mundial de petróleo y si no acepta los topes a los precios, la reducción de la oferta será aún mayor.

Lo que no va a ocurrir es que el mercado mundial tenga dos precios, uno para el petróleo que exporta Rusia y otro para el de cualquier otra procedencia.

La Comisión Europea no se conforma con sancionar a Rusia y ha preparado medidas para sancionar a los países que, como Turquía, eluden el embargo, es decir, las compras indirectas.

Pero son las empresas privadas las que compran y venden petróleo. Después de años de embargos, se ha creado una flota clandestina de más de mil petroleros que transportan petróleo de Venezuela, Irán y Rusia. Más de la mitad de ellos son buques de gran tamaño, algunos de los cuales han sido vendidos desde el inicio de la guerra a pequeñas empresas navieras, que tratan de aprovecharse de las sanciones.

Para el año que viene la empresa polaca Orlen ha encargado a Rusia el suministro de 3 millones de toneladas de petróleo a través del oleoducto Druzhba.

En el puerto báltico de Ventspils, el comerciante de petróleo Trfigura mezcla petróleo ruso con noruego en una proporción de 49 a 51 y lo vende a las empresas europeas.

La Comisión Europea también ha impuesto un embargo a los envíos marítimos de petróleo, así como la prohibición de su transporte y aseguramiento para los países que no se adhieran al embargo.

Pero Rusia apenas transporta petróleo a Europa por mar. El volumen cayó a 770.000 barriles diarios en octubre, frente a los 1,6 millones de barriles diarios de enero.

Hungría tiene carta blanca para comprar petróleo ruso. Los envíos a Italia se han duplicado y a Bulgaria se han multiplicado por cuatro porque no les queda más remedio.

El petróleo ruso va a parar a India y China. En noviembre India compró cerca del 40 por cien de todas las exportaciones de crudo de los Urales por vía marítima, superando al resto del mundo.

Estados Unidos les ha dicho a los indios que les permite seguir comprando petróleo ruso sin límite de precio, siempre que no utilicen los servicios de las empresas europeas.

En el Mediterráneo, Turquía se ha convertido en el mayor comprador de petróleo de los Urales, con un 15 por cien de los envíos por mar. La Unión Europea recompra luego ese petróleo pagando un recargo a empresas de Turquía, India y Egipto.

El volumen de petróleo y productos derivados procedentes de Rusia que llega a Europa aumenta. Para el gasóleo, del 1 al 24 de noviembre, la Unión Europea y Reino Unido recibieron por vía marítima casi la mitad de sus importaciones de gasóleo procedentes de Rusia.

El nivel de dependencia del gasóleo ruso ha aumentado considerablemente desde octubre. La Unión Europea y Reino Unido han aumentado sus compras debido a las huelgas que impidieron a Francia el refinado.

A su vez, las huelgas estuvieron causadas por la subida de los precios, que a su vez fueron consecuencia directa del aumento de los precios de la energía.

Es la pescadilla que se muerde la cola.

Marruecos saquea las riquezas del Sáhara

Los pueblos que combatieron el colonialismo y recuerdan su lucha no pueden sino apoyar la justa causa de los pueblos saharaui y palestino. El 22 de septiembre el Tribunal Africano de Derechos Humanos afirmó que la ocupación marroquí del Sáhara Occidental es una violación del derecho a la autodeterminación y a la independencia, y que todos los Estados tienen la obligación de ayudar a los saharauis en su lucha.

El martes 18 de octubre, el presidente de la República de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, recibió con honores al presidente saharaui Brahim Ghali durante su visita a Pretoria, llegando incluso a disparar un cañón en homenaje a la lucha saharaui. El presidente Ramaphosa reiteró su apoyo al pueblo hermano del Sáhara Occidental, afirmando que “la descolonización del Sáhara Occidental es esencial para lograr un África libre de colonialismo” y que “Sudáfrica mantiene su posición de principio sobre el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, tal y como se consagra en la Carta de la ONU y en el Acta Constitutiva de la Unión Africana”.

Marruecos puso el grito en el cielo y escupió su bilis contra el Jefe del Estado sudafricano. Hasta tienen el descaro de decir que siempre apoyaron a Mandela. El régimen canalla marroquí trató a Túnez de manera mucho más severa cuando el presidente tunecino Kais Saied recibió a Brahim Ghali con honores: retiró a su embajador.

En cuanto a Argelia, recuerda la larga noche colonial de la que pudo salir gracias a una epopeya sin precedentes que inspiró a muchos movimientos de liberación en todo el mundo, y siempre ha estado del lado de los pueblos oprimidos que son el pueblo saharaui y el palestino. El 13 de octubre, en presencia del Presidente de la República, Abdelmadjid Tebboune, y de numerosos diplomáticos acreditados, catorce facciones palestinas se reunieron en Argel por invitación del gobierno argelino y firmaron la “Declaración de Argel”. La reunión condujo a la reconciliación de las facciones palestinas, permitiendo sentar las bases para la construcción de un Estado palestino.

En cuanto al pueblo saharaui, Argelia siempre ha apoyado el principio de autodeterminación del Sáhara Occidental y su independencia, cumpliendo con el centenar de resoluciones de la ONU que exigen el respeto del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, e incluso le dio un lugar donde refugiarse cuando las salvajes hordas marroquíes (25.000 soldados) invadieron su territorio el 31 de octubre de 1975, con total indiferencia por parte de una España que nunca ha dejado de ser franquista.

En febrero de 1976 la aviación militar marroquí bombardeó los campamentos saharauis de Tifarit, Guelta Zemour y Umdrega con napalm y fósforo blanco. El 8 de noviembre de 2010 el ejército marroquí desmanteló el campamento de Gdeim Izik, cerca de El Aaiún, con un saldo de 36 saharauis muertos y otros 163 detenidos, entre ellos defensores de derechos humanos que fueron condenados y sometidos a torturas.

El 7 de junio de 2019 el periodista saharaui Walid El Batal fue detenido, torturado y encarcelado por la policía marroquí. El 8 de febrero del año pasado el Grupo de Trabajo de la ONU sobre la Detención Arbitraria pidió su inmediata puesta en libertad, al considerar que el tribunal marroquí que lo había condenado no era imparcial. Su caso se remitió al Relator Especial de la ONU sobre la independencia de los jueces y abogados marroquíes.

Hay miles de saharauis que sufren la represión colonial marroquí. Cuando vemos la forma en que la policía marroquí, junto con las españolas, apaleó a los migrantes que intentaron entrar en Melilla el 24 de junio, dejando decenas de muertos que fueron enterrados a escondidas para evitar cualquier investigación embarazosa sobre el número de personas asesinadas, pero también sobre la forma en que murieron, sólo podemos comparar los métodos feudales marroquíes con los de sus amos sionistas, que les enseñaron a masacrar a los civiles con impunidad.

15 migrantes sudaneses que sobrevivieron a aquella paliza fueron condenados a fuertes penas de prisión por los tribunales marroquíes, que emitieron su veredicto en la noche del 12 al 13 de octubre por “entrada ilegal en territorio marroquí” con la intención de ir a Europa, “violencia contra los agentes de la ley” y “negativa a cumplir las órdenes”.

Marruecos no sólo atrae a los migrantes hasta el punto de organizar, a través de las mafias de traficantes de personas e incluso a través de Air Maroc, operadores turísticos de migración para presionar a Europa y obtener subvenciones, sino que luego los golpea hasta la muerte o los encarcela en las infames prisiones del régimen.

La colonización marroquí del Sáhara

Al igual que Israel, Marruecos no reconoce las fronteras existentes y justifica su colonización del Sáhara Occidental con una narrativa que no tiene otro sentido que apropiarse de las riquezas de un territorio que no le pertenece.

Para atraer a la población marroquí a los territorios saharauis, Marruecos no ha escatimado en el desarrollo del territorio desplegando grandes obras de infraestructura. Dado que la energía, el petróleo y el gas son el sustento de la guerra, las importaciones son extremadamente importantes para las principales industrias de Marruecos y su ejército de ocupación.

Las dos principales empresas exportadoras de petróleo en Marruecos son las multinacionales españolas Cepsa y Repsol. El año pasado se desembarcaron casi medio millón de toneladas de productos petrolíferos en los puertos de El Aaiún y Dajla. Los productos petrolíferos son esenciales para que Marruecos mantenga su ocupación del territorio y se utilizan principalmente para alimentar los vehículos, motores y barcos que participan en el saqueo del territorio saharaui, o se utilizan con fines militares por el ejército marroquí.

Los transportes son realizados principalmente por dos empresas navieras: Wisby Tankers, una compañía sueca cuyos buques cisterna tienen bandera noruega, y, la más implicada, la empresa francesa Sogestran, propiedad de la familia Girardet de Le Havre, que ha transportado, en solitario, un tercio del total del petróleo enviado al Sáhara Occidental.

En cuanto al gas, la exportación total al Sáhara Occidental el año pasado ascendió a unas 47.000 toneladas en forma de gas licuado, principalmente de los Países Bajos, que es el proveedor más importante de gas, pero también de Estados Unidos, Francia, Croacia, España, Bélgica, Italia y la República Democrática del Congo. El gas importado se utiliza para apoyar la infraestructura y las industrias de la ocupación del Sáhara. Las principales empresas implicadas en el transporte son BW Epic Kosan, filial de la gigantesca naviera noruega BW Group, Wisdom Marine Group, empresa taiwanesa, y Stealth Corp, naviera griega.

El cemento también es crucial para la construcción, ya sea para uso gubernamental, militar o civil, y en El Aaiún hay tres fábricas de cemento. La empresa alemana HeidelbergCement -el mayor productor de cemento de Alemania, que figura como el segundo grupo cementero (200 millones de toneladas/año) después de LafargeHolcim (340 millones de toneladas/año)- controla las empresas CIMAR (Ciments du Maroc) y CIMSUD (filial del grupo Anouar Invest). Esta última unidad tiene una capacidad de producción de 500.000 toneladas al año y fue construida por otra empresa alemana, ThyssenKrupp. La multinacional franco-suiza LafargeHolcim también tiene una unidad de molienda de 200.000 toneladas al año. La mezcla utilizada para toda la industria procede de Portugal.

El saqueo de las riquezas

La electricidad es un elemento esencial en la economía colonial. Marruecos, que se presenta internacionalmente como un campeón en energías renovables, está instalando un gran proyecto energético en las tierras ocupadas del Sáhara Occidental. Y es Nareva, la empresa de energía eólica del holding SNI, propiedad de la familia real marroquí, la que posee los grandes parques eólicos. Toda esta energía es utilizada por industrias que saquean los recursos no renovables del territorio saharaui y ofrecen oportunidades de empleo que atraen a más colonos de Marruecos.

La electricidad producida también se exporta al extranjero, especialmente a la Unión Europea. En la construcción de parques eólicos participan varias empresas extranjeras, entre las que destacan GE Renewable Energy, filial de la estadounidense General Electric, así como la británica Windhoist, la italiana Enel y la germano-española Siemens Gamesa.

Esos parques eólicos están gestionados por EEM (Energía Eólica de Marruecos), una filial de Nareva. Entre ellos se encuentran Tarfaya, con una capacidad instalada de 300 MW, y Aftissat, situado a 50 km al sur de la ciudad de Bojador, con una capacidad instalada de 200 MW, y Foum El Oued, uno de los primeros parques eólicos puestos en marcha por Nareva cerca de El Aaiún con 50,6 MW de capacidad instalada.

Marruecos también cuenta con el potencial solar del Sáhara Occidental. Están en funcionamiento dos plantas solares fotovoltaicas con una capacidad combinada de 100 MW. Los 80 MW de El Aiún y los 20 MW de Boujdour se desarrollaron en el marco del proyecto NOOR PV I, realizado por un consorcio dirigido por ACWA Power (Arabia Saudí), en asociación con Shapoorji Palloni (India), Chint Group (China), Sterling & Wilson (India) y Astroenergy (filial de Chint Group). Las plantas de energía solar en el Sáhara incluyen Noor en El Aiún y Bojador (100 MW fotovoltaicos).

Dajla es el principal proveedor de productos del mar a nivel nacional e incluso a varios mercados extranjeros, incluida la Unión Europea. El régimen marroquí ha intensificado la agricultura convocando concursos para atraer a nuevos colonos que cultiven las tierras saharauis. Enormes cantidades de productos de la pesca se transportan en camiones cuya propiedad se oculta cuidadosamente en los viajes de ida y vuelta entre los puertos de Dajla y El Aiún y los puertos de Marruecos y Mauritania. Flotas enteras se utilizan para exportar fosfatos, arena, tierras raras, harina y aceite de pescado, así como pescado congelado, productos agrícolas, etc.

La empresa francesa CMA CGM, especializada en el transporte marítimo en contenedores, con sede en Marsella, presta servicio en Dajla y permite la exportación de pescado congelado a Europa. Las aerolíneas que sirven principalmente a Dajla y, en menor medida, a El Aiún son Royal Air Maroc, Binter Canarias, Transavia y Air Arabia Maroc. Alcatel Submarine Networks, filial francesa de Nokia, tendió cables de telecomunicaciones desde Dajla y los estudios preliminares para explorar el fondo marino fueron realizados por la empresa holandesa Fugro.

Dajla es también un lugar turístico favorito para los amantes de los deportes acuáticos, y un centro turístico donde se organizan festivales. En ese lugar Marruecos trata de fomentar el asentamiento de colonos europeos ofreciendo alojamiento en casas de huéspedes, alquileres de Airbnb y hoteles.

Los puertos de El Aiún y Dajla están gestionados por la Sociedad de Explotación de Puertos (Marsa), que pertenece en un 60 por cien al gobierno marroquí y cotiza en la Bolsa de Casablanca.

Marruecos planea grandes desarrollos en los territorios ocupados para 2030, en particular en el puerto de Dajla, donde se va a llevar a cabo un megaproyecto de desarrollo para afianzar el desarrollo económico e industrial de la región en todos los sectores productivos, es decir, la pesca, la agricultura, la minería, la energía, el turismo, el comercio, la industria manufacturera, etc., y, por supuesto, para reforzar la colonización del Sáhara.

Mohsen Abdelmoumen http://mohsenabdelmoumen.over-blog.com/2022/10/main-basse-sur-les-richesses-du-peuple-sahraoui-par-le-makhzen-marocain.html

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