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Mes: noviembre 2022 (página 3 de 12)

Uno de los batallones de Wagner está dirigido por un general del ejército estadounidense

Uno de los batallones de la empresa de seguridad Wagner que combaten en la Guerra de Ucrania está comandado por un ciudadano estadounidense, según ha declarado el dueño de la empresa, Yevgeny Prigozhin, al periódico finlandés Helsingin Sanomat (*).

El interés del periódico procede de que unas dos docenas de ciudadanos finlandeses luchan en las filas de Wagner.

La empresa de seguridad privada tiene un “batallón británico” que encabeza un general retirado del ejército estadounidense, antiguo general del Cuerpo de Marines, del que Prigozhin no da el nombre.

Al batallón están adscritos los mercenarios finlandeses, de los que Prigozhin tiene una muy buena opinión: son muy ideológicos, están motivados y muestran su mejor cara como especialistas militares.

El día anterior uno de los mercenarios de Wagner dijo al periódico que el tiempo lluvioso e inclemente en el campo de batalla está jugando a favor de las unidades rusas y perjudica las ucranianas.

Para la artillería ucraniana es más difícil alcanzar los objetivos en estas condiciones meteorológicas, ya que los proyectiles caen en el barro y no explotan. Al mismo tiempo, los drones no funcionan bajo la lluvia.

El FBI ha puesto a Prigozhin en la lista de personas buscadas, con una recompensa de 250.000 dólares a quien informe sobre su paradero. Pues está en Rusia; que vayan a buscarlo allá.

(*) https://www.hs.fi/sunnuntai/art-2000009228073.html

La ocupación militar de Europa occidental en 1945 fomentó el servilismo hacia Estados Unidos

Muchos se preguntan por los motivos que conducen a las potencias europeas, especialmente a Alemania, a someterse de una manera aparentemente tan dócil, a la política de Estados Unidos, con graves consecuencias, especialmente económicas.

La explicación es que en 1945 Europa occidental fue ocupada militarmente y los países europeos sólo se han desprendido parcial y limitadamente de la presión estadounidense. La OTAN no fue más que la consolidación de esa ocupación militar, a la que habría que añadir otro tipo de presiones, como la omnipresencia del dólar.

El plan de Estados Unidos para Alemania y los países liberados de la ocupación nazi se llamó “Gobierno Militar Aliado de los Territorios Ocupados” (Allied Military Government of the Occupied Territories, Amgot) (1). Las invocaciones retóricas de posguerra acerca de los países orientales, “ocupados por las tropas soviéticas”, fue una cortina de humo que ocultó la verdadera ocupación militar: la de Europa occidental.

Es un fenómeno conocido en el caso de Alemania, pero no lo es tanto en el de Francia, donde la resistencia se negó a sustituir una ocupación, la alemana, por otra, la estadounidense. Por eso en 1944 las tropas republicanas españolas que encabezaron la liberación de París estaban al mando del general De Gaulle y no de Eisenhower.

A diferencia de Alemania, poblada de nazis que en 1945 pasaron a trabajar para las potencias anglosajonas, De Gaulle consiguió evitar una nueva ocupación e instalar un gobierno provisional francés.

Ya en 1941-1942 Washington planeó imponer a Francia, así como a los futuros perdedores (Italia, Alemania y Japón), un protectorado regido por un gobierno militar, según el modelo previsto en los acuerdos Darlan-Clark de noviembre de 1942 (2).

Estados Unidos quería introducirse en las colonias francesas, propugnando una política de “puertas abiertas” que le diera acceso a las materias primas y donde pudiera instalar bases militares (3).

Roosvelt siempre jugó con las dos barajas: la de De Gaulle y la de Vichy. Por su parte, el gobierno de Vichy hizo lo propio: apoyaba al III Reich, mientras negociaba en secreto con Estados Unidos y Gran Bretaña, tanto en las colonias como en la metrópoli.

Estados Unidos desconfiaba de De Gaulle, al que consideró como una marioneta de los comunistas. Junto con Londres, el 23 de octubre de 1944 reconoció al Gobierno Provisional de la República Francesa dos años y medio después del reconocimiento soviético y poco antes de que De Gaulle firmara con Moscú, el 10 de diciembre, un Tratado de alianza y asistencia mutua para contrarrestar la hegemonía estadounidense en Europa.

El castigo fue sacar a Francia del Tratado de Yalta. De Gaulle no se sentó en la histórica foto junto a Churchill, Stalin y Roosvelt y, aunque evitó una ocupación militar abierta, tuvo que realizar una serie de concesiones importantes. Un memorando secreto relativo a la “participación francesa en la administración del territorio liberado en la Francia metropolitana” establecía lo siguiente:

“Artículo 1: El territorio liberado en la Francia metropolitana será tratado como amistoso. Sin embargo, el Comandante en Jefe de las Fuerzas Aliadas tendrá todos los derechos de ocupación militar resultantes de la guerra. Actuará sobre la base de que en Francia no hay un gobierno soberano. No negociará con el Gobierno de Vichy, salvo para transferir la autoridad a sus propias manos.

“Artículo 2: Los funcionarios franceses y el personal judicial serían nombrados, o confirmados, por el Comandante en Jefe de los Ejércitos Aliados y por sus delegados autorizados. Estas medidas están destinadas a crear, lo antes posible, las condiciones que permitan el restablecimiento de un gobierno francés representativo de acuerdo con los deseos libremente expresados por el pueblo francés”.

En los territorios europeos ocupados en 1945 por los ejércitos estadounidense y británico, el Amgot dejó en sus cargos a los viejos cuadros nazis (caso de Alemania) o colaboracionsitas (caso de Francia). A otros nuevos los formó a su imagen y semejanza en universidades, como la de Yale o Charlottesville. Es un proceso continuado metódicamente durante la Guerra Fría, que fue una fábrica de europeos incapaces de descolonizarse a sí mismos, ni en el terreno político, ni en el militar, ni en el económico, ni en el cultural.

Europa occidental es un continente que sigue estando dirigido por caballos de Troya.

(1) http://www.ffi33.org/cnr/amgot/amgot5.pdf
(2) El 22 de noviembre de 1942 el almirante François Darlan, en nombre del gobierno colaboracionista de Vichy, y el general Mark W. Clark, en nombre de Roosvelt, firmaron un acuerdo para poner el norte de África a disposición del imperialismo estadounidense
(3) William A. Williams, The Tragedy of American Diplomacy, Dell Publishing, Nueva York, 1959.

Los nuevos planes militares del general ruso Surovikin en Ucrania

El general ruso Serguei Surovikin está llevando a cabo una campaña militar del siglo XXI en Ucrania utilizando los métodos más modernos. Por ejemplo, Surovikin es partidario del “enfoque indirecto” del teórico militar británico Basil Henry Liddell Harth. La “acción indirecta” tiene como objetivo privar a las fuerzas enemigas de los recursos que necesitan para continuar la guerra, desestabilizándolas.

Como resultado, los militares rusos han abandonado temporalmente las operaciones ofensivas a gran escala contra las posiciones de las fuerzas armadas ucranianas. Desde el 10 de noviembre Surovikin se ha centrado en destruir las infraestructuras críticas del régimen de Kiev mediante ataques masivos contra diversas instalaciones energéticas. Las acciones también están afectando al estado físico y moral del enemigo, y el efecto se intensificará a medida que se enfríe el tiempo. Así que no esperen que los ataques de misiles rusos se detengan. La infraestructura crítica de Ucrania ha quedado tan debilitada que cada vez que los rusos realizan otro ataque aéreo, el sistema nacional ucraniano se derrumba. Lo más importante ahora es que el cambio en Ucrania está en manos del general Surovikin.

Occidente ha estado enviando al ejército ucraniano más y más armas y municiones, que han cruzado las fronteras y han llegado a la línea del frente sin obstáculos. A pesar de sus esfuerzos, Rusia todavía no ha conseguido la plena supremacía aérea sobre Ucrania y las baterías de misiles ucranianas siguen siendo una amenaza real para el poder aéreo ruso. Esto ha impedido a la aviación militar rusa llevar a cabo una serie de misiones específicas, incluida la prohibición de vuelo. En la terminología militar, una prohibición de vuelo es la prevención del despliegue/suministro de tropas y equipos de combate desde el interior hasta la línea del frente.

Sin embargo, el ejército ruso ha conseguido detectar y atacar con misiles Iskander varios centros occidentales de almacenamiento de armas y municiones en el norte y el oeste de Ucrania. En varias ocasiones, incluso atacó trenes con misiles de crucero. Sólo se detenían en las estaciones mientras se cargaban o descargaban las armas. Estos ataques fueron posibles porque las tropas ucranianas y el equipo de combate estuvieron estacionados durante horas en el mismo lugar sin una cobertura AA [prohibición de vuelo] seria.

Hoy, la situación ha cambiado. En cuanto el ejército ruso corta la electricidad en Ucrania, el transporte ferroviario se detiene y con él los trenes de armas, municiones y tropas enviados al frente. La diferencia entre antes del 10 de noviembre y hoy es que el general Sergei Surovikin puede elegir, cada día, qué trenes militares ucranianos destruir, dónde deben ser detenidos por el ejército ruso y qué misiles rusos utilizar contra ellos. Así, el ejército ruso ha impuesto una prohibión de vuelo sobre Ucrania sin tener un verdadero apoyo aéreo.

Cuando los rusos cortan la energía, los convoyes de trenes ucranianos, que transportan armamento occidental destinado al frente, quedan en campo abierto, sin ninguna defensa aérea, exactamente donde el ejército ruso se había establecido previamente. Y son atacados inmediatamente por misiles rusos, como durante el entrenamiento básico de los militares rusos en el campo de tiro de Astrakan.

La red de satélites Starlink de Elon Musk

La red de satélites Starlink de Elon Musk proporciona conexión ilimitada a internet en Ucrania. Es vital para el ejército ucraniano, ya que se utiliza para recibir información de los Awacs estadounidenses, sistemas de reconocimiento aéreo no tripulados. Sin esa información, los militares ucranianos estarían “ciegos y sordos” ante las maniobras militares rusas, las incursiones aéreas tácticas y los lanzamientos de misiles de crucero. Los especialistas militares saben que Rusia dispone de varios dispositivos de interferencia para la red de satélites Starlink.

Sin embargo, Rusia no ha tocado Starlink y no lo hará en el futuro. Porque Stalink es un arma de doble filo para el Presidente Zelensky. Moscú es capaz de ejecutar ofensivas “psyops” [operaciones sicológicas] mundiales de cuarta generación destinadas a destruir, agotar y paralizar los órganos de poder de cualquier Estado enemigo. En Ucrania, las “psyops” [operaciones sicológicas] rusas tienen como objetivo inocular a los militares, pero sobre todo a la población, una percepción predefinida que es la propia visión de Rusia, contraria a la del gobierno de Kiev.

Las redes sociales Twitter o Facebook, VK, Telegram, etc., son canales públicos de transmisión de datos en internet, nada más. Excepto que sin la red Starlink de Elon Musk que proporciona internet en Ucrania, no habría redes sociales a través de las cuales Rusia podría inducir un estado de malestar y pánico entre la población ucraniana. Tampoco puede formar grupos virtuales de descontentos para preparar acciones de protesta contra el régimen de Zelensky. La tecnología para fabricar este tipo de reuniones “espontáneas” se ha generalizado en Estados Unidos, se llama “smart mobs” y tiene como objetivo agitar la situación política interna de un país determinado.

La destrucción de las infraestructuras críticas tendrá un impacto significativo en el estado de ánimo de la población ucraniana. Se supone que las protestas callejeras estarán motivadas por el hecho de que los ucranianos ya no pueden satisfacer sus necesidades básicas (comida, luz, agua potable, calefacción, etc.). La población ucraniana ya está harta de la guerra, por lo que la resistencia interna ucraniana ganará auge rápidamente. La OTAN lleva mucho tiempo utilizando métodos “psyops” [operaciones sicológicas]. Esto se vio, por ejemplo, en 1999, cuando la OTAN bombardeó la infraestructura de Serbia para provocar manifestaciones callejeras contra Slobodan Milosevic. Con un nuevo Maidan dirigido en su contra, el régimen de Kiev no sobrevivirá hasta la primavera.

Ataque informático contra el Parlamento Europeo tras declarar a Rusia como ‘Estado terrorista’

Ayer el Parlamento Europeo aprobó una resolución afirmando que Rusia es un Estado “patrocinador del terrorismo” e inmediatamente después Killnet, un colectivo de piratas informáticos rusos, atacó sus servidores, que no volvieron a funcionar hasta la tarde.

Los piratas lanzaron un ataque DDoS, que es la forma más sencilla de bloquear un servidor. Utilizaron una red de varios miles de dispositivos para conectarse simultáneamente al mismo sitio hasta saturarlo.

Killnet suele atacar los servidores de instituciones, empresas y organizaciones que apoyan a Ucrania.

Otro grupo de piratas informáticos, Revil, que la policía vincula también con Rusia, lleva atacando servidores australianos desde hace dos meses. El 8 de noviembre publicaron los datos de casi diez millones de clientes del mayor grupo asegurador del país, Medibank.

Han publicado los expediente médicos confidenciales en varias etapas. La primera contiene el historial médico, así como nombres, direcciones, fechas de nacimiento y números de la seguridad social. Luego publicaron otros documentos, algunos de ellos dedicados a casos muy concretos, como abortos o alcoholismo.

El ataque se produjo un mes después de otro que ya había sacudido al país. En septiembre, la segunda empresa de telecomunicaciones de Australia, Optus, también fue atacada. Se apoderaron de los datos personales de unos 10 millones de clientes.

Otras empresas (Medlab, MyDeal, SSKB) también han sido víctimas de filtraciones de datos durante el mismo periodo, con varios cientos de miles de datos privados a la vista. En dos meses los datos de varios millones de ciudadanos australianos han quedado expuestos. Para un país de 25 millones de habitantes, las fugas son críticas: casi una cuarta parte de la población está afectada.

¿Las causas? El auge del teletrabajo durante la pandemia y la digitalización de los servicios. Más intercambios de correo electrónico, más cuentas en línea, más personas en la red y, por lo tanto, más puntos de entrada para los intrusos.

China sigue vendiendo dólares y comprando oro

Aunque todavía está lejos de destronar al dólar, el uso del yuan como moneda internacional sigue creciendo. Ahora es la quinta moneda más utilizada en las reservas de divisas de todo el mundo. En mayo de este año el FMI aumentó su participación en su cesta del 11 al 12,3 por cien.

En diciembre del año pasado, la moneda china superó al yen japonés como moneda más utilizada en los pagos internacionales, expandiéndose más allá de Hong Kong y Singapur con una cuota superior al 2,4 por cien, que incluso llegó al 3,2 por cien en enero de este año.

El año pasado el importe total de los pagos transfronterizos en yuanes realizados por los bancos en nombre de sus clientes ascendió a 36,61 billones, lo que supone un aumento del 29 por cien interanual, alcanzando un nivel récord en términos de valor.

En las reservas mundiales de divisas, la participación de la moneda china se situó en el 2,88 por cien en el primer trimestre de este año, lo que supone un aumento de 1,8 puntos porcentuales desde su inclusión entre los Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2016.

Al mismo tiempo, China ha reducido su dependencia del dólar, vendiendo bonos estadounidenses y comprando oro. En el tercer trimestre, los bancos centrales compraron 400 toneladas de oro. Es el nivel más alto jamás registrado en ese periodo. Eso debería hacer de 2022 un año récord, ya que en los nueve primeros meses del año las instituciones monetarias compraron 673 toneladas, un volumen nunca alcanzado en un año completo desde 1967.

Las compras se han producido durante un periodo de tensión entre China y Estados Unidos, desencadenado por la visita a Taiwán de Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes, a principios de agosto.

China tiene un acceso limitado al sistema financiero mundial, lo mismo que Rusia. No puede depender de sus ventas de oro e hidrocarburos para obtener divisas. Fueron sus reservas de metal amarillo las que evitaron el colapso de su sistema financiero. Entre 2014 y 2020, Rusia fue el país que más oro compró.

A diferencia del banco central ruso, donde el oro representaba el 23,3 por cien de las reservas de divisas el año pasado, el banco central de China sólo tiene el 3,5 por cien de sus reservas en oro, dominadas en gran medida por el dólar.

El país sigue siendo el segundo mayor tenedor de deuda estadounidense, por detrás de Japón, con 933.600 millones de dólares. Sin embargo, han caído casi un 11 por cien en un año. En fresumen, China vende sus dólares y compra oro.

Para alcanzar al dólar, Pekín también promueve el yuan digital, lo que le permitiría reforzar el control internacional de su moneda.

Breve recordatorio de un traidor ruso: Andrei Kozyrev

En la oligarquía rusa no es extraño encontrar renegados; lo extraño sería lo contrario, ya que la mayor parte de la burocracia es heredera de los tiempos soviéticos, con los que ninguno de ellos se identifica.

Los traidores son otro gremio bastante común desde el desmantelamiento de la URSS en 1991, e incluso antes. Son aquellos que se pusieron abiertamente al servicio del imperialismo para convertir a Rusia en un Estado vasallo de Estados Unidos.

Uno de estos últimos fue Andrei Vladimirovich Kozyrev, ministro de Asuntos Exteriores entre 1990 y 1996. Era el delfín de Boris Yeltsin, el hombre destinado a tomar el relevo del Kremlin. No escondía su admiración por el “american way of life”, algo que entonces no escandalizaba a nadie en una Rusia hundida y desmoralizada.

Kozyrev cayó a pesar de contar con el apoyo entusiasta de Washington. Era su hombre en el Kremlin.

Yevgeny Primakov, el hombre que reconvirtió el KGB en el FSB, había rellenado un detallado expediente sobre Kozyrev y se plantó ante Yeltsin, aprovechando alguna resaca, para forzarle a despedir al traidor. Había que destituirle como ministro y, desde luego, como futuro presidente de Rusia.

Cayó Kozyrev, le sustituyó Primakov como ministro de Asuntos Exteriores. Luego llegó a ser Primer Ministro, pero la verdadera tarea no era relevar a Kozyrev sino a Yeltsin. En la Rusia de entonces era como encontrar una aguja en un pajar. Debía estar limpio y debía cambiar el rumbo político del país.

Primakov, el bonapartista ruso por excelencia, fue a buscar a su mirlo blanco en sus propias entrañas: el KGB/FSB. No le valían los politicastros oportunistas, ni los nuevos ricos, verdaderos ladrones de guante blanco.

Así es como Primakov encontró a Putin: por eliminación. Su primera tarea fue poner fin al saqueo del país por los oligarcas, encarcelando a los que no habían podido huir a tiempo al extranjero.

La segunda fue acabar con los yihadistas chechenos a sangre y fuego.

La tercera fue poner en marcha la “Doctrina Primakov”, una política exterior que hoy se llama “multilaterialismo”.

En cuanto a Kozyrev, vive actualmente en Estados Unidos, su país favorito. Es uno de los “expertos” que cada día despotrican contra Rusia en las cadenas de televisión de Estados Unidos. Se lamenta de su suerte: podría haber sido un Zelensky ruso si la historia hubiera acelerado el paso.

Primakov y Putin

El caza F-35, de última generación, es una chapuza del Pentágono

El 28 de agosto de 2020 los cazabombarderos F-35 de la Fuerza Aérea Holandesa iban a participar en el ejercicio “Allied Sky” de la OTAN, escoltando a seis bombarderos estratégicos estadounidenses B-52H Stratofortress.

La previsión meteorológica anunció una tormenta en Países Bajos y los F-35 tuvieron que permanecer en el aeródromo debido a que las restricciones de vuelo les impiden acercarse a menos de 40 kilómetros de una tormenta debido a que son vulnerables a los rayos.

Para cualquier aeronave, los rayos no son peligrosos, siempre que dispongan de un Obiggs, que elimina el riesgo de incendio o explosión en caso de que sus depósitos sean alcanzados.

El Obiggs almacena y bombea gas inerte a los tanques de combustible del avión para mantener un nivel de oxígeno lo más bajo posible para que, en caso de que el depósito sufra un desperfecto tras ser alcanzado por un rayo, no explote o acabe ardiendo.

Durante el mantenimiento de los cazas en la base aérea de Hill, en Utah, la Fuerza Aérea detectó que el Obiggs del F-35 no funcionaba y el Pentágono volvió a imponer restricciones de vuelo.

No era la primera vez que el F-35 experimentaba un problema con su sistema Obiggs. A principios de la década de 2010 se descubrió que no enviaba suficiente nitrógeno a los tanques para hacerlos completamente inertes. Así que su fabricante, Lockheed-Martin, desarrolló una solución que eliminaba las restricciones de vuelo en caso de tormenta.

El Pentágono se puso a solucionar la chapuza. En noviembre indicó que estaba considerando un cambio del equipo, sustituyendo una sección de tubos y accesorios del dispositivo por un diseño más robusto, capaz de soportar las vibraciones que se producen durante el vuelo.

En agosto de este año empezó a instalar en el caza una actualización del programa informático que advierte al piloto de los fallos en el Obiggs, que no funciona en la versión A, ni en la B (despegue corto y aterrizaje vertical) ni en la C (aerotransportada).

A pesar de las restricciones de vuelo, algunos F-35 fueron alcanzados por los rayos. El percance le ocurrió a un avión del 6 Escuadrón de Armas de la Base Aérea de Nellis, en Nevada, en agosto del año pasado. Unos días antes, dos F-35B del Cuerpo de Marines sufrieron el mismo destino.

En total, hasta enero de este año, los F-35 han sido alcanzados por un rayo en 15 ocasiones, teniendo que ser enviados al taller de reparaciones, aunque el F-35 nunca va a ser fiable. Como ya hemos expuesto en otras entradas, cuando no falla un sistema, falla otro.

—https://breakingdefense.com/2022/11/pentagon-wont-lift-f-35a-lightning-restrictions-after-hardware-and-software-fix/

El aparato de propaganda de las farmacéuticas es el mismo que el de la sanidad pública

Una de las características del moderno capital monopolista es la (con)fusión del Estado, lo público, con las empresas privadas, un fenómeno que a veces se ha llamado “puertas giratorias”. “Los monopolios de Estado y los privados se entretejen formando un todo”, escribió Lenin (1), porque el Estado no es nada diferente de un consejo que administración de los intereses generales de los grandes capitalistas y financieros.

Esa (con)fusión es evidente en el caso de la industria farmacéutica y ha sido llevada al extremo durante la pandemia, lo que ya nadie trata de ocultar. Ahora en Estados Unidos los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una institución pública, ha absorbido en su seno al equipo de propaganda de la multinacional Pfizer.

El precio es de 52,5 millones de dólares, una parte de los cuales proceden de los fondos contra el “covid”. La empresa de relaciones públicas se llama Weber Shandwick y se ha incorporado a la Unidad de Inmunización y Respiratoria del instituto de salud pública. La empresa ha trabajado para Pfizer desde 2006 y el año pasado firmó otro contrato publicitario con Moderna.

Las empresas de relaciones públicas no suelen trabajar para un único cliente y también prestan servicios publicitarios a las instituciones públicas. Pero es evidente que hay un conflicto de intereses: quienes elaboran las campañas de publicidad para la salud pública y las farmacéuticas no pueden ser los mismos y, según PR Week, la vacuna contra la gripe ha sido uno de los primeros conflictos entre ambas partes (2).

En septiembre de 2020 la empresa Weber Shandwick firmó un contrato con el Departamento de Salud y Servicios Humanos y el Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias (NCIRD) de los CDC, que es el responsable de apoyar al Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) que, a su vez, es quien emite recomendaciones a los CDC sobre las vacunas, incluidas las vacunas contra el “covid”.

En consecuencia, no es posible saber si las recomendaciones sanitarias elaboradas por los CDC durante la campaña de vacunación tenían un objetivo sanitario o sólo era publicidad comercial procedente de quienes las vendían. Ni siquiera es posible saber si la aprobación de las vacunas contra el “covid” fue consecuencia de esa mezcla entre lo sanitario y lo comercial.

El caso es que el 12 de diciembre de 2020 el ACIP recomendó la vacuna contra el “covid” de Pizer en personas mayores de 16 años. Tres meses después recomendó la vacuna de Moderna para mayores de 18 años y, desde entonces, ha seguido recomendado ambas para la mayoría de la población, incluidos los niños de tan solo seis meses.

Los CDC siguieron adelante a pesar de la carencia de ensayos clínicos, argumentando que la emergencia sanitaria era muy acuciante y que había que actuar a ciegas.

La empresa Weber Shandwick realizó un trabajo específico para el NCIRD que incluía la promoción de las vacunas y la comunicación de los riesgos y las acciones recomendadas para las epidemias. El aparato de propaganda también proporcionó al NCIRD a 17 especialistas en publicidad sanitaria, dos en investigación sanitaria y otro más en medios de comunicación.

La publicidad de Weber incluye la generación de ideas de historias, la distribución de artículos y la realización de actividades de divulgación para las noticias, los medios de comunicación y las organizaciones de entretenimiento. Los propagandistas también llevarán a cabo investigaciones sobre el público objetivo y planes de imagen dirigidos a responsables de la atención sanitaria.

“Las empresas están empezando a movilizarse en torno a lo que es, posiblemente, la misión de salud pública más urgente y crítica de nuestra vida, y el entorno de las comunicaciones nunca ha sido más complejo”, ha declarado Pam Jenkins, una dirigente del aparato de proganda (3). No obstante, no se trata sólo de un lavado de cerebro masivo sino, sobre todo, de cambiar el comportamiento de millones de personas en todo el mundo.

(1) El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.91
(2) https://www.prweek.com/article/1698118/weber-shandwick-wins-potential-50m-cdc-flu-vaccine-comms-account
(3) https://www.webershandwick.com/vaccines/

Estados Unidos y la Unión Europea van a comenzar una guerra comercial

En agosto Estados Unidos aprobó la Ley de Reducción de la Inflación para bajar el déficit bajando los precios de los medicamentos con receta e invirtiendo en la producción de “energía limpia”, al tiempo que se crea empleo.

Gastarán 369.000 millones de dólares de subvenciones y exenciones fiscales para apoyar a las “empresas verdes”, lo que ha desatado la indignación de la Unión Europea que podría conducir a una guerra comercial transatlántica (*).

La fragmentación del mercado mundial sigue, pues, su curso implacable, esta vez por motivos seudoecologistas. Europa va a dar una “respuesta seria” a Estados Unidos. A la decepción porque Washington no persigue la paz en Ucrania, se suma la competencia desleal.

La ley entrará en vigor el 1 de enero y podría animar a empresas, como Basf, a trasladar las inversiones a Estados Unidos y animar a comprar vehículos eléctricos fuera de Europa. Los principales fabricantes de automóviles de Francia y Alemania ya han alzado la voz.

La medida proteccionista de Estados Unidos es especialmente mala para países, como Alemania, cuyas empresas han dejado de ser competitivas desde que no pueden comprar gas ruso.

Lo último que necesita Berlín son más incentivos para que las empresas abandonen Europa, y la UE quiere que Estados Unidos llegue a un acuerdo en el que sus empresas puedan aprovechar los beneficios de Estados Unidos. Las represalias de Europa no sólo serán arancelarias. Europa está acorralada y debe contraatacar.

La batalla puede llegar al interior de la OTAN porque es cada vez más evidente que la Guerra de Ucrania también va dirigida contra la Unión Europea.

(*) https://www.heise.de/tp/features/Nur-noch-fast-beste-Freunde-USA-und-Europa-steuern-auf-Handelskrieg-zu-7323642.html

Guerra en Ucrania: vuelve la artillería

Entre las variadas cosas que se le atribuyen a Stalin está la frase de que la artillería es la “diosa de la guerra”. Desde luego que en su orden del día 225 de 19 de noviembre de 1944 habló de ella como “la principal fuerza de choque del Ejército Rojo”.

En 1946 el general Prochko también destacó que “nuestra doctrina militar ha luchado contra las teorías que pretenden minimizar el papel de la artillería en la guerra moderna […] ha sido y sigue siendo el arma más poderosa”.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo se concentró alrededor de Berlín, el mariscal Zhukov destacó una pieza de artillería cada 10 metros, es decir, más de 40.000 cañones de todos los calibres rodeando la capital alemana. A los lanzacohetes más poderosos los soviéticos los llamaban “katiushas” u “órganos de Stalin”.

Los manuales definen la artillería como “fuego indirecto” porque el tirador dispara sin mirar al objetivo. 75 años después el disparo “a ciegas” vuelve a ser una función central en la Guerra de Ucrania para ambos ejércitos, el ruso y el ucraniano, herederos de la misma escuela de guerra, tanto estratégica, como táctica y operativamente.

Más de setenta y cinco años después del final de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Ucrania vuelve a demostrar la importancia de la artillería, que no solamente ataca el campo de batalla adversario, sino su retaguardia más profunda y, desde luego, la aviación y los drones que sobrevuelan. Lo que se denomina “la geometría del campo de batalla”, es decir, sus dimensiones físicas se ha ampliado notablemente y, además de una función táctica, la artillería ha ganado un componente estratégico con los misiles de largo alcance.

Durante casi siete meses, el ejército ruso y ucraniano se han estado disparando sus cañones mutuamente y la desproporción de fuerzas no es tan grande como se ha dicho. En febrero los ucranianos contaban con unas 1.500 piezas de artillería, desde morteros hasta cañones de 152 milímetros e incluso 203 milímetros, así como 350 lanzacohetes múltiples (LMR). La gran mayoría de ellos eran de origen soviético o ruso, o fabricados en Ucrania con licencia rusa.

Mientras, el ejército ruso contaba con tres veces más piezas: unos 4.600 cañones y más de 800 lanzacohetes múltiples.

En 2014 el alcance de los disparos de la artillería ya formó parte de los Acuerdos de Minsk, cuando las piezas más pesadas tuvieron que alejarse de la línea de contacto, lo que el gobierno de Kiev jamás cumplió, bombardeando brutalmente a la población civil del Donbas durante ocho años.

El alejamiento del adversario de un determinado territorio, denominado A2AD en la jerga militar, ha tomado carta de naturaleza en la guerra moderna y, desde luego es un elemento fundamental en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia para poner fin a las hostilidades en Ucrania.

Por su parte, el ejército ucraniano exige piezas de artillería de largo alcance. Las últimas pueden alcanzar los 300 kilómetros, lo que complicará cualquier tipo de negociación, como ya explicó Lavrov en julio:

“Este proceso continúa, de forma consistente y persistente. Continuará mientras Occidente, en su rabia impotente, desesperado por agravar la situación al máximo, siga inundando Ucrania con más y más armas de largo alcance. Por ejemplo, los Himars. El ministro de Defensa, Alexey Reznikov, se jacta de haber recibido ya munición de 300 kilómetros. Esto significa que nuestros objetivos geográficos se alejarán aún más de la línea actual. No podemos permitir que la parte de Ucrania que controlará Vladimir Zelensky, o quien le sustituya, tenga armas que supongan una amenaza directa para nuestro territorio o para las repúblicas que han declarado su independencia y quieren determinar su propio futuro”.

Si Estados Unidos o los países de la OTAN entregan ese tipo de piezas no sólo obstaculizarán las negociaciones de paz sino que serán el detonante para que el ejército ruso haga retroceder el frente hasta donde sea necesario para garantizar su seguridad. Es una ingenuidad suponer que los rusos no van a tener en cuenta la experiencia de los Acuerdos de Minsk.

La crisis de los misiles de 1962 demostró que en la guerra moderna no sólo está en juego el alcance de los misiles, sino el tiempo de reacción de las baterías antiaéreas del adversario para detectarlos y derribarlos. Lo mismo que entonces, Rusia no puede admitir que ningún país instale piezas de artillería justo al borde de sus fronteras.

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