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Día: 10 de noviembre de 2022 (página 1 de 1)

El FBI vigiló a Marilyn Monroe por sus opiniones políticas progresistas

En 2012 se publicaron los archivos que documentan las vigilancias del FBI sobre Marilyn Monroe. El control sobre la actriz comenzó en 1955, cuando solicitó un visado para viajar a la Unión Soviética, y se centra principalmente en sus viajes y reuniones, buscando sus vínculos con los comunistas.

El FBI nunca encontró pruebas de que fuera miembro del Partido Comunista. Sin embargo, los policías estaban especialmente preocupado por los contactos de Monroe con personas que tenían un historial políticamente progresista. Durante el maccarthismo cualquier posicionamiento crítico era equiparado al comunismo y a la URSS.

Los últimos documentos del archivo están fechados en 1973, más de una década después de su muerte por sobredosis de barbitúricos el 4 de agosto de 1962, cuando tenía 36 años de edad.

Según los archivos del FBI, Marilyn estableció contacto con el expatriado estadounidense Frederich Vanderbilt Field, que residía en México. Field había sido desheredado por su familia por sus opiniones progresistas.

En su autobiografía, titulada “De la derecha a la izquierda”, Field escribió sobre los fuertes sentimientos de Monroe por la justicia: “Nos habló de sus fuertes sentimientos por los derechos civiles”, escribió, “por la igualdad de los negros, así como de su admiración por lo que se estaba haciendo en China, su ira por la caza de brujas contra los rojos y el macartismo, y su odio a J. Edgar Hoover”, el director del FBI.

Según los archivos del FBI, el último viaje de Marilyn a México fue varios meses antes de su muerte el 19 de febrero de 1962.

Otra razón por la que Monroe fue incluida en la lista del FBI fue su relación con el dramaturgo progresista Arthur Miller, que más tarde se convertiría en su marido. En 1955 empezó a salir con Miller, que ya estaba en la lista negra por sus opiniones políticas.

En 1956 Miller fue citado por el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes tras intentar renovar su pasaporte. A principios de los años sesenta, el FBI estaba convencido de que Monroe no estaba afiliada al Partido Comunista. “Sus puntos de vista son de izquierda de manera muy positiva y concisa; sin embargo, si es utilizada activamente por el Partido Comunista, no es de conocimiento común entre quienes trabajan con el movimiento en Los Ángeles”, escribió un policía en un informer dirigido a Hoover.

La obsesión del FBI por Marilyn Monroe se basaba en el hecho de que era una de las estrellas de Hollywood más populares, con una base de seguidores de millones de personas en Estados Unidos y en el extranjero, que podrían haberse visto afectadas por sus opiniones políticas.

El comentarista de radio, Walter Winchell, llegó a emitir un artículo en el que decía que la actriz era “la favorita de la intelectualidad de izquierdas, varios de los cuales figuran como frentistas rojos”.

La propaganda de Hollywood eliminó esa imagen y la sustituyó por otra: Monroe era una “rubia tonta” que sólo atraía por su físico. Sin embargo, se trataba de una persona sensible e inteligente. Al proceder de la clase trabajadora, se mostró siempre preocupada por la igualdad y la justicia.

La trituradora capitalista la trató siempre como un objeto sexual y una máquina de hacer dinero. Finalmente acabó matándola. Sería bueno romper el cliché trillado que ha legado la propaganda burguesa.

Escasez de medicamentos en Europa (una crisis total de la sanidad)

Los que durante la pandemia defendieron que “la salud está por encima de la economía” tienen otra oportunidad de salir de su error: Europa ha descubierto la escasez de medicamentos básicos que deberían estar en todo botiquín, como el paracetamol o los antibióticos.

Los medios de comunicación guardan silencio o transmiten la peregrina idea de que enfermar sin mendicamentos no es tan grave.

Algunos remedios se están dejando de fabricar porque se han vuelto demasiado caros de producir, y el Estado no está dispuesto a reembolsar a los fabricantes la diferencia de precio.

La escasez ilustra la fragilidad de la cadena de producción de medicamentos básicos, especialmente de antibióticos. Bloomberg cita al responsable de prensa de Sundoz diciendo que “los medicamentos baratos conllevan un riesgo de desabastecimiento”.

También hay una escasez es la falta de materias primas, que suelen ser suministradas por empresas de Extremo Oriente: China, Japón, Vietnam y las dos Coreas.

Según Andreas Burkhardt, director de la empresa farmacéutica Teva, en los últimos años ha habido una gran fluctuación en la demanda. “Nunca habíamos experimentado algo así. Normalmente se planifica en base a los datos del año anterior. Pero esos valores estadísticos en los que podemos confiar simplemente ya no existen, y esto se debe a la pandemia. En marzo-abril de 2020, vendimos dos o tres veces más medicamentos de lo habitual. Después, la demanda cayó bruscamente, por lo que tuvimos que aumentar el número de personas en los almacenes. En otoño, la demanda volvió a aumentar considerablemente… Ahora nos falta personal: en Ulm, donde producimos la mayor parte de nuestra producción, la tasa de desempleo es sólo del 2 por cien”.

La crisis económica ha afectado a las cadenas de suministro: “Donde antes todo iba bien, ahora tenemos que hacer ajustes con mucho gasto. Tenemos muchas más cadenas inestables… aunque las cosas no están tan mal como en la industria del chip. De hecho, se ha vuelto mucho más difícil crear una cadena de suministro sostenible, y esto se aplica no sólo a los ingredientes, sino también a cosas como los filtros o los productos de limpieza en los que antes no pensábamos en absoluto”.

Burckhardt también se lamenta del sistema de precios europeo. A los fabricantes no les resulta rentable producir medicamentos allí donde el coste de las materias primas ha aumentado, porque es imposible ajustar el precio debido a la normativa local.

Es una crisis generalizada, consecuencia del capitalismo: producir para obtener beneficios cuando ya no es posible obtenerlos no tiene ningún sentido. En lugar de aumentar la producción de medicamentos, Francia permite ahora a los farmacéuticos vacunar a sus clientes contra cualquier cosa, incluida la viruela del mono. Todo lo que se necesita es la prescripción de un médico. Como consecuencia, se ha producido un aumento de la demanda de vacunas.

En Francia se han visto obligados a admitir la escasez de 85 medicamentos, entre ellos el paracetamol y los antibióticos, así como jabón antiséptico. Incluso Efferalgan, que se produce en Francia y es uno de los medicamentos más consumidos, corre el riesgo de sufrir un desabastecimiento, por lo que la Agencia Nacional del Medicamento ha pedido a las farmacias que limiten la cantidad vendida por paciente.

Suiza se ha visto obligada a publicar una lista de medicamentos que escasean. Hay medicamentos imprescindibles que son difíciles de obtener, por ejemplo para el tratamiento de epilépticos o de pacientes que sufren la enfermedad de Parkinson. Se ha vuelto difícil encontrar medicamentos antiinflamatorios que contengan ibuprofeno, genéricos baratos, etc. El desabastecimiento abarca ahora unos 100 fármacos, mientras que en años anteriores sólo afectaba a un máximo de 20 artículos.

En Canadá, ante la desaparición del antibiótico básico amoxicilina, especialmente importante en los tratamientos pediátricos, intentan justificar la escasez por el aumento del número de niños que enferman en otoño. Según Bloomberg, “hay preguntas sobre si la demanda está ahora inflada debido al elevado número de pacientes, o si los fabricantes no pueden mantener el nivel habitual de demanda”.

En Gran Bretaña, la doctora Layla Hanbeck, directora de la Asociación de Farmacias Independientes, advirtió en agosto que no se podría evitar una crisis en el sector si no se tomaban medidas inmediatamente. Citó los fármacos con los que ya se hay problemas: antidepresivos, analgésicos, paracetamol, insulina y antibióticos.

—https://k-politika.ru/pochemu-v-evrope-ischezayut-lekarstva/

Japón es la primera potencia en romper oficialmente la alianza contra Rusia

Japón es la primera potencia en romper oficialmente la alianza contra Rusia. El gobierno de Tokio ha decidido oficialmente anular las sanciones contra Rusia y seguir participando en el proyecto Sajalin-1 en Rusia.

Mientras Europa continúa con la hipocresía de fingir que impone sanciones contra el petróleo y el gas rusos, cuando se limita a comprar esos mismos recursos naturales a través de intermediarios como India y China, con un sobrecoste del 20 por cien, Japón se ha cansado de fingir.

Antes Sajalin-1 estaba gestionado por la multinacional Exxon, que tenía una participación del 30 por cien. En marzo se retiró del proyecto y, después de vacilar durante más de seis meses, Japón ha decidido seguir de la mano de Rusia.

En Moscú crearon una nueva empresa para hacerse cargo del proyecto y obligaron a los accionistas a elegir un bando. El Ministerio de Economía era uno de esos accionistas, con el 30 por cien del capital, junto con otros inversores como Itochu, Japan Petroleum Exploration y Marubeni.

En mayo los países del G-7 decidieron prohibir las importaciones de crudo ruso. Aunque el G-7 no decidió un calendario, afirmando que la prohibición se aplicaría de forma “oportuna”, la participación continuada de Japón en Sajalin-1 va en contra del consenso del G-7.

Japón depende de Oriente Medio para el 95 por cien de sus importaciones de crudo y considera que la propiedad de los proyectos rusos es esencial para garantizar un suministro energético estable. Pero lo mismo puede decirse de la mayor parte del mundo desarrollado, y desde luego de toda Europa, donde los productos energéticos rusos sirvieron de base para una industria competitiva.

El 7 de octubre Rusia transfirió Sajalin-1 a una empresa de nueva creación. Los interesados en el proyecto disponían de un mes para decidir si invertían en la nueva empresa, y los organismos japoneses, incluido el Ministerio de Economía, han tomado partido.

Se espera que la petrolera pública Rosneft opere Sakhalin-1 después de ExxonMobil. Rosneft y la empresa pública india Oil and Natural Gas Corp. tienen cada una el 20 por cien del proyecto.

Rusia también ha transferido las operaciones del proyecto de gas natural Sajalin-2 a una nueva empresa. Los inversores japoneses Mitsui & Co. y Mitsubishi también han decidido mantener sus participaciones en el proyecto.

Cuando los ladrones custodian la caja fuerte

Decirlo es una perogrullada: el poder y el dinero van de la mano. Primero los holandeses, luego los británicos y últimamente los estadounidenses, construyeron instituciones financieras que favorecían su poder sobre el mundo. En las últimas décadas, el sistema bancario occidental, el uso generalizado del dólar estadounidense como forma de intercambio internacional y las actividades de las instituciones financieras dominadas por Occidente, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), han dado a Estados Unidos y a sus aliados una enorme ventaja sobre cualquier competidor potencial.

Este sistema financiero ha proporcionado a Occidente enormes beneficios, tanto directos como indirectos. Al facilitar los intercambios y proporcionar una base estable para el comercio, el sistema financiero internacional permitió la apertura del mercado mundial, de la que se han beneficiado las potencias occidentales.

Es normal que ahora se opongan a la aparición de estructuras económicas alternativas fuera de su control. Sin embargo, para obtener beneficios políticos a corto plazo, las potencias occidentales hacen justo lo contrario.

Hace unos años, por ejemplo, las grandes potencias occidentales querían que el FMI prestara dinero a Ucrania para evitar la quiebra. El problema era que Ucrania había dejado de pagar un préstamo de 3.000 millones de dólares de Rusia y, según las normas del FMI, no podía prestar dinero a un Estado que estuviera atrasado en sus pagos a otro. El FMI (dominado por los países occidentales) encontró una forma de evitar este problema. Cambió sus normas para permitir los préstamos a los países en mora. Así que se concedió el préstamo a Ucrania.

Las potencias occidentales utilizan su dominio del sistema financiero para perseguir objetivos estratégicos en aparente contradicción con las reglas del juego que dicen defender. Un mercado en el que pueden cambiar las reglas sobre la marcha no es fiable.

Cuando en 2019 Guaidó se declaró “presidente interino”, Estados Unidos y Reino Unido lo reconocieron como tal y luego transfirieron los activos venezolanos que tenían en su poder bajo el control del “nuevo presidente”. Quitaron miles de millones de dólares a Venezuela. No hay nada que les impida hacer lo mismo con cualquier otro país.

En febrero de este año Biden liberó 7.000 millones de dólares de fondos del gobierno afgano congelados en bancos estadounidenses, pero ordenó que la mitad de esa suma debía pagarse a las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Estados Unidos volvía a robar el dinero a manos llenas. Saqueaba el dinero de otro país soberano para entregárselo a sus propios ciudadanos.

Las grandes potencias roban de forma imperial y todos los países del mundo han tomado nota de que su dinero no está seguro en manos occidentales. Buscan alternativas. Hace años que el gobierno ruso estaba retirando sus activos de los bancos occidentales y sustituye el dólar por otras monedas. No lo hizo con la suficiente rapidez y, en febrero, cuando comenzó la Guerra de Ucrania, todavía tenía cientos de miles de millones de dólares en instituciones financieras occidentales. Los fondos fueron congelados.

La Unión Europea amenaza con confiscar los activos rusos congelados para entregarlos a Ucrania y los rusos acusan a Occidente de robo porque nunca se lo van a devolver. Uno de los partidarios del robo es el belga Charles Michel, Presidente del Consejo Europeo. “Tenemos que examinar los activos congelados y su posible uso para la reconstrucción de Ucrania”, ha dicho.

Es posible que alguno crea que eso es correcto. De acuerdo. En tal caso muchos países deberían exigir lo mismo que Ucrania: que Estados Unidos, Reino Unido, Francia y otras potencias occidentales les indemnicen por sus guerras, crímenes y daños cometidos. En caso contrario se vuelven a romper las reglas del juego. El sistema financiero internacional no está sometido a unas reglas diferentes de las que marcan los intereses políticos de las grandes potencias occidentales en cada caso.

En efecto, es de perogrullo. Lo nuevo es que, hasta ahora, no ha habido alternativa al sistema financiero internacional. Pero la situación está cambiando. Cuanto más abusan las grandes potencias del sistema financiero en provecho propio, más animan a otros a desprenderse de él y a establecer sus propios sistemas paralelos, escapando así del control y socavando el mercado mundial que hasta ahora había permanecido abierto.

El sistema financiero mundial va a dispararse en el pie. Por un beneficio a corto plazo, Occidente está saboteando sus propios intereses a largo plazo. Se trata de un proceso muy lento que lleva tiempo en marcha. Pero la la Guerra de Ucrania está, sin duda, acelerando los movimientos en esa dirección, en detrimento de Occidente.

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