Por primera vez desde el inicio de la Guerra de Ucrania, el viernes de la semana pasada un dron kamikaze ruso Lancet ha impactado contra un buque ucraniano. Según el sitio web Naval News, la embarcación fue alcanzada en las aguas del embalse de Kajovka, que da acceso a Jerson.
La agencia de noticias RIA Novosti ha publicado un vídeo en el que se ve cómo una familia de drones Lancet golpea con éxito una patrullera ucraniana de la clase Gyurza-M, una familia de lanchas cañoneras diseñadas para patrullar puertos, ríos, lagos, aguas territoriales y otras zonas aisladas del territorio ucraniano.
Los Lancet también se utilizan para destruir tanques y otros vehículos blindados. Per nada escapa a los drones kamikaze rusos: centrales eléctricas, puentes, tanques, artillería y ahora buques de guerra.
El ataque a la patrullera ucraniana es el primer éxito de un dron kamikaze contra un buque militar. El Lancet es uno de los aviones de este tipo más utilizados por Moscú.
Otros vídeos muestran ataques de Lancet contra diversos objetivos, como sistemas de defensa aérea S-300, tanques, artillería, camiones, obuses y sistemas de radar. La aeronave, fácilmente reconocible por sus aletas en forma de X, ha sido mejorada recientemente. Ahora es capaz de transportar una carga explosiva de 5 kilos y volar a más de 110 kilómetros por hora en un radio de unos 40 kilómetros.
La carga explosiva del Lancet es una ojiva hueca que concentra su energía en un estrecho chorro perforante que atraviesa el objetivo y sale por el otro lado. Eso permite al dron destruir objetivos fuertemente blindados, como los tanques.
La empresa Zala Aerogroup, que forma parte del holding de la defensa Kalashnikov fabrica drones Lancet en serie. Es un pilar importante de la estrategia de Moscú, ya que también fabrica el dron kamikaze Kub.
El Kub no sólo está diseñado para explotar sobre un enemigo, sino que también es capaz de llevar a cabo misiones de vigilancia y reconocimiento. La pequeña aeronave de vuelo bajo está diseñada para ser lanzada por las tropas sobre el terreno y no requiere grandes infraestructuras, como rampas de lanzamiento o pistas aterrizaje.
El uso del Kub preocupa especialmente al ejército ucraniano. Además de enfrentarse a los drones clásicos, las tropas de Kiev deben considerar ahora cada dispositivo autónomo enemigo como un potencial dron suicida, capaz de lanzarse sobre los soldados y detonar una carga mortal en cualquier momento.
Argelia ha firmado un plan de cooperación estratégica con China que se extiende hasta 2026. Es el segundo plan de este tipo, ya que China y Argelia firmaron en 2014 el acuerdo de “asociación estratégica integral”, destinado a reforzar la cooperación económica entre ambos países.
En 2018 Argelia se unió a la Ruta de la Seda y este año ambos países han llegado a un consenso sobre el plan ejecutivo para la construcción conjunta de la iniciativa.
El plan se firmó al tiempo que Argelia ha presentado oficialmente su solicitud de adhesión al bloque BRICS. Pronto se celebrará una reunión de sus miembros en Pekín para definir los criterios de adhesión para la admisión de nuevos integrantes.
El pasado mes de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, expresó el apoyo de su país a la integración de Argelia. “China apoya a Argelia en su papel de presidente de turno de la Liga Árabe y en la celebración con éxito de la Cumbre Árabe, y se congratula de su adhesión a la familia BRICS”, dijo.
El 8 de septiembre el embajador ruso en Argelia, Valerian Shuvaev, declaró que Moscú tampoco se oponía al deseo de Argelia de unirse al bloque. “Rusia no tiene ninguna objeción al deseo de Argelia de unirse al grupo BRICS, y el presidente Tebboune ha escrito al presidente Putin sobre este tema”, dijo en una conferencia de prensa celebrada en la embajada rusa en Argel.
Ante el nulo interés que ha despertado la COP27, la Conferencia de la ONU sobre cambio climático, Antonio Guterres ha tenido que saltar a la palestra para declarar que el mundo está “en la autopista al infierno climático”.
El domingo la Organización Meteorológica Mundial hizo lo propio emitiendo un comunicado de prensa titulado “Los ocho años más calurosos registrados indican un aumento de los impactos del cambio climático” (1).
Es más falso de un billete de tres euros.
Los registros de temperatura por medio de satélites y globos meteorológicos comenzaron en 1979. Desde entonces la temperatura ha subido +0,013°C cada año. Entre 2015 y 2022, es decir, durante los últimos 8 años, las temperaturas se han estabilizado, e incluso han disminuido ligeramente. En consecuencia, no hay ninguna aceleración.
En 2015 el objetivo fijado por la COP21 fue que la temperatura mundial se estabilizara. Es lo que está ocurriendo ahora mismo. ¿Es sólo un respiro o el comienzo de una tendencia? Nadie lo sabe, por supuesto, excepto la Organización Meteorológica Mundial, cuyo director, Petteri Taalas, dijo otra estupidez: que la Guerra de Ucrania había sido una bendición para el clima (2).
El caso es que las emisiones y la concentración de CO2 en la atmósfera han seguido aumentando a pesar de los discursos oficiales en contra. La temperatura no ha cambiado porque al clima el CO2 no le importa nada.
En 2014 un avión ocupado por el director de la petrolera francesa Total, Christophe de Margerie, se estrelló y el magnate falleció. Pareció que se había producido otro de esos “accidentes aéreos”. Entonces Francia iniciaba un acercamiento hacia Rusia, algo que siempre es intolerable a los ojos de Washington, sobre todo si se trata de petróleo.
Estados Unidos saboteó el gasoducto transiberiano que debía transportar gas desde la Unión Soviética a Alemania y se podrían enumerar bastantes casos parecidos para demostrar que lo que está ocurriendo ahora mismo no es nada excepcional.
El 27 de octubre de 1962, Enrico Mattei, director del ENI, la compañía italiana de hidrocarburos, también murió cuando una bomba explotó a bordo de su avión cerca de Milán. Era un hombre de otros tiempos y el ENI, una empresa de titularidad pública, también.
Mattei apoyó a los movimientos independentistas, como el argelino, contra potencias coloniales. Se puso en contacto con los países productores de petróleo directamente, sin pasar por el filtro de las empresas petroleras privadas. Su pretensión era negociar un reparto de los beneficios por mitades. Hasta entonces, Oriente Medio había sido explotado descaradamente por las grandes empresas anglosajonas, agrupadas en un cártel al que Mattei le puso nombre: las Siete Hermanas.
Hoy las potencias occidentales se quejan de la OPEP, a la que acusan de subir los precios del petróleo de forma concertada. Eso es lo que hacían en 1962 las Siete Hermanas, que se habían repartido el mercado del petróleo el 28 de agosto de 1928 en una reunión que celebraron en un castillo escocés.
Los cabecillas de Royal Dutch-Shell, Standard Oil (más tarde Exxon) y Anglo-Persian (BP), a los que se unieron más tarde Chevron, Texaco, Mobil y Gulf Oil, acordaron las áreas de explotación, los precios y el transporte. El pacto marginó a los países productores, cuya función se reducía a suministrar petróleo abundante y barato.
Treinta años después Mattei comprometió seriamente el monopolio de las Siete Hermanas y, en última instancia, amenazó el control de Washington sobre los mercados energéticos mundiales.
Pero Mattei hizo algo aún peor: en 1959 viajó a Moscú, en plena Guerra Fría, para importar petróleo soviético y construir un oleoducto. La URSS estaba dispuesta a cubrir el 25 por cien de las necesidades energéticas de Italia a precios irrisorios (comparados con los de las Siete Hermanas). Comienza la intoxicación mediática. El New York Times le acusa de “filosoviético” y la CIA comienza a vigilarle de cerca, mientras aumentaba la presión diplomática sobre el gobierno italiano. Los proyectos del ENI se presentaron como una “grave amenaza para la seguridad de Occidente”.
Hoy las “amenazas” contra este Occidente sagrado se pagan con sanciones, pero entonces Mattei las pagó con su vida. Naturalmente, su asesinato quedó impune. Incluso entonces pocos reconocieron que se trataba de un asesinato. Los medios hablaban de un lamentable “accidente aéreo”. La investigación se cerró, 30 años después se volvió a abrir y, mientras tanto, los medios italianos, al servicio de sus amos de Washington, se han dedicado a lanzar cortinas de humo.
Tras la muerte de Mattei, pusieron al frente del ENI a Eugenio Cefis, un miembro de la logia P2 que se haría famosa 30 años después por sus vínculos con la CIA, la mafia, el Vaticano, Gladio, los servicios secretos, las finanzas, los jueces… En fin, Cefis cambió el rumbo del ENI y sometió a Italia al dictado de los que mandan en Washington.
El periodista Mauro de Mauro
Pero siempre hay quien sigue metiendo las narices en asuntos escabrosos, durante años, como el periodista Mauro de Mauro, a quien el director de cine Francesco Rossi había encargado investigar el asesinato del presidente del ENI para escribir el guión de su película “El Caso Mattei”.
De Mauro desapareció en 1970 sin dejar ningún rastro. Su cadáver no se ha encontrado y la intoxicación mediática no pierde ocasión para seguir lanzando su cortina de humo favorita, que en Italia es siempre la mafia. Sirve para tranquilizar cualquier conciencia.
La desaparición de De Mauro y las amenazas contra Rossi cambiaron el guión de la película. El cineasta dejó en un limbo a los responsables del asesinato de Mattei. Es más: no estaba demostrado que fuera un atentado. “No somos héroes”, se excusó. La película ganó la Palma de oro del Festival de Cannes de 1972.
Las falsificaciones de la historia son así de curiosas. Hoy los tribunales italianos admiten oficialmente que la muerte de Mattei fue un atentado, a pesar de lo cual los medios de comunicación siguen hablando de un “accidente aéreo”. Los fraudes consumen el subconsciente de los reporteros a base de repetirlos cada día.
Pero antes de acabar estas líneas, ya que hablamos de cine italiano, no podemos dejar de mencionar la insólita muerte de otro gran realizador, Pasolini, en 1975, cuando estaba escribiendo una novela titulada “Petróleo” y metiendo las narices donde nadie le llamaba. En Italia han comenzado a hablar las voces que dicen que los tres casos (Mattei, De Mauro y Pasolini) siguen el mismo hilo conductor.
Sólo los héroes, como Pasolini, se atreven a seguir exhumando este tipo de recuerdos, cada vez más añejos.
El Caso Mattei, película de Francesco Rossi, 1972 https://www.youtube.com/watch?v=e5ciw3yUxI0
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