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Día: 8 de noviembre de 2022 (página 1 de 1)

El fascismo en Italia lo impulsaron los imperialistas británicos

El mes pasado se cumplieron 100 años de la marcha fascista sobre Roma que aupó a Mussolini a la cabeza del gobierno italiano. Con dicho motivo The Times ha publicado un artículo en el que afirma que los imperialistas británicos apoyaron en secreto aquella marcha (1).

Se comprueba, pues, que el fascismo no es más que una de las caras del imperialismo. Sin embargo, lo que puede llamar la atención es que a un movimiento calificado de “nacionalista” lo hayan promovido las potencias extranjeras, es decir, que los fascistas no sean más que agentes de intereses ajenos al propio país.

El caso de Benito Mussolini no es más que un ejemplo particular porque era un agente a sueldo del espionaje británico, como explicamos aquí hace ya varios años. Es bueno recordarlo cuando una seguidora suya confesa, Giorgia Meloni, ha tomado las riendas del gobierno de Roma.

En 1922 el gobierno británico aupó a los fascistas para proteger sus intereses en el Mediterráneo. Fueron los imperialistas los que ayudaron a Mussolini a organizar su marcha sobre Roma, según los documentos de los archivos de Londres que se han desclasificado.

El embajador de Gran Bretaña en Italia, Ronald Graham, estuvo en contacto con los cabecillas fascistas unos días antes del inicio de la marcha. Se reunieron en un palacio de Perugia propiedad de Romeo Adriano Gallenga Stuart, un aristócrata medio inglés que también era un soplón del servicio secreto británico.

Durante la marcha Graham envió un cable a Londres diciendo que uno de sus secretarios estaba “constantemente” informado por los manifestantes que marchaban hacia Roma.

Según documentos recientemente desclasificados, Samuel Hoare, que conoció a Mussolini cuando era jefe del servicio secreto británico en Roma entre 1917 y 1918, afirmó posteriormente que el dinero británico se utilizó para “formar el partido fascista y financiar la marcha sobre Roma”.

Después de la marcha de 1922, Graham se reunió con Mussolini y envió a Londres un informe elogioso, diciendo que estaba impresionado por su disciplina.

La relación secreta de Mussolini con Gran Bretaña había comenzado cinco años antes, en 1917, cuando trabajaba como periodista y Hoare le había puesto en la nómina del servicio secreto británico, pagándole 500 libras en cinco meses.

No obstante, según expuso en 2014 la revista Foreign Policy, la cantidad era bastante mayor: el MI5 le pagaba a Mussolini 100 libras a la semana (2).

En aquel momento, Italia luchaba junto a Reino Unido, Francia y Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, pero Gran Bretaña temía que se retirara de la guerra, como había hecho Rusia tras la Revolución de Octubre.

Con el dinero de los británicos, Mussolini, que entonces tenía 34 años, instó a los lectores de sus periódicos a continuar con la guerra y envió a sus bandas de matones a disolver las manifestaciones populares en favor de la paz.

Hoare, que más tarde se convirtió en Lord Templewood, reveló en 1954 que reclutó a Mussolini como espía y el historiador Peter Martland encontró pruebas de los pagos en los archivos de Hoare, que se hicieron públicos en 2001.

Para referirse a Mussolini, en sus mensajes Hoare utilizaba el nombre en clave de “El Conde” y dirigió a la masonería italiana para que le ayudara a hacerse con el poder en Roma.

El ascenso del fascismo es indisociable de la represión de las organizaciones revolucionarias. Hoare llevó a Roma su experiencia con la Unión Antisocialista, que disolvía a palos las reuniones de los movimientos obreros y populares en las ciudades inglesas.

(1) https://archive.ph/20221003130940/https:/www.thetimes.co.uk/article/britain-secretly-backed-mussolinis-march-on-rome-pzsr2hpb8
(2) https://foreignpolicy.com/2009/10/14/benito-mussolini-british-secret-agent/

Argelia solicita oficialmente su adhesión al bloque BRICS

Ayer el gobierno argelino solicitó oficialmente su adhesión al bloque BRICS. Para el Presidente argelino, que planteó esta posibilidad el pasado mes de julio, esto permitiría a su país “alejarse de la atracción de los dos polos”.

BRICS es el acrónimo de los cinco países que actualmente forman el grupo: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

El anuncio fue hecho ayer por la enviada especial del Ministerio de Asuntos Exteriores de Argelia para la asociación internacional, Leila Zerrouki.

A finales de julio, el Presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, mencionó la posibilidad de un ingreso de este tipo en los BRICS, que permitiría a su país “alejarse de la atracción de los dos polos”. A continuación, subrayó que no era necesario “adelantar acontecimientos”, sino que habría “buenas noticias”. “Hay condiciones económicas” para integrar los BRICS y Argelia cumple buena parte de los criterios de ingreso, argumentó.

Unas semanas más tarde, el embajador de Rusia en Argelia, Valerian Chauvive, declaró que Rusia no se oponía a la idea, afirmando que los presidentes ruso y argelino ya habían discutido la cuestión.

Los países del bloque BRICS abogan por una remodelación de las organizaciones internacionales, como el Consejo de Seguridad de la ONU y las organizaciones financieras de Bretton Woods (FMI, Banco Mundial).

En 2019 el grupo representaba más del 40 por cien de la población mundial y sus cinco países tenían un producto interior bruto combinado de 18,6 billones de dólares, es decir, alrededor del 23 por cien del producto bruto mundial.

Según una estimación del Fondo Monetario Internacional, los Estados miembros son responsables de más de la mitad del crecimiento económico mundial de la última década.

El mayor submarino estadounidense ha entrado en el Mediterráneo con armas nucleares

El Rhode Island, el mayor submarino de propulsión nuclear del mundo, ha abandonado Gibraltar para dirigirse al Mar Negro bajo la protección de la Marina Real británica, dice el Daily Express (*). Su llegada señala la presencia de Estados Unidos en la guerra de Ucrania.

“La visita del USS Rhode Island desde el puerto de Rhode Island a Gibraltar refuerza nuestro férreo compromiso con nuestros aliados y socios en la región. Estados Unidos y el Reino Unido comparten un sólido historial de cooperación, a través de ejercicios, operaciones y actividades de cooperación como ésta, que mejoran nuestras capacidades combinadas y nuestra asociación”, declaró el capitán de la Marina John Craddock, jefe de la Task Force 69, en un comunicado.

La complejidad, la letalidad y la experiencia táctica del Rhode Island encarnan la eficacia y el poder de los submarinos. Según el diario italiano La Repubblica, el Rhode Island apareció el 1 de noviembre en Gibraltar, armado con misiles intercontinentales y cientos de cabezas nucleares. Con la misión de intimidar a Rusia.

El Rhode Island, en servicio desde 1993, lleva 24 misiles intercontinentales Trident II, capaces de golpear a 18.000 kilómetros a una velocidad de 29.000 kilómetros por hora. Cada uno puede montar hasta catorce cabezas nucleares.

La llegada del submarino estadounidense es una advertencia a Rusia y se produce dos semanas después del anuncio de que otro submarino nuclear, el West Virginia, se dirigía al Mar de Arabia para acercarse a China.

Los medios de comunicación informaron de que el submarino nuclear ruso K329 Belgorod había zarpado el mes pasado con rumbo desconocido, pero silencian los movimientos de los submarinos estadounidenses.

(*) https://www.express.co.uk/news/world/1692726/largest-nuclear-submarine-leaves-Gibraltar-black-sea-russia-war-USS-Rhode-Island

Estados Unidos cierra las negociaciones con Irán y planea una intervención militar

El 30 de octubre el diplomático estadounidense encargado de negociar un acuerdo nuclear con Irán, Robert Malley, declaró que Estados Unidos no “perderá el tiempo” intentando mantener vivo el acuerdo nuclear del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA).

Malley reconoció que “no está en nuestra agenda. No vamos a centrarnos en algo inerte mientras ocurren otras cosas… y no vamos a perder nuestro tiempo en ello… si Irán ha tomado la posición que ha tomado”.

La insistencia de Malley en que “no vamos a centrarnos” en las negociaciones se hace eco de declaraciones anteriores del Departamento de Estado. El 12 de octubre el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, utilizó las mismas palabras, diciendo que las negociaciones “no son nuestra prioridad en este momento”.

Estados Unidos se ha alejado tanto de las negociaciones que recientemente un diplomático ha dicho que, debido a la respuesta de Irán a las protestas y su apoyo a Rusia en la Guerra de Ucrania, “aunque Irán volviera hoy a la mesa y dijera que quiere un acuerdo nuclear, era poco probable que Estados Unidos siguiera adelante”.

El diplomático continuó diciendo que Estados Unidos prácticamente considera muerto el acuerdo y “está tomando medidas para asegurarse de que tiene una opción militar preparada”, algo que Malley ha confirmado: la Casa Blanca “está dispuesta a utilizar medios militares como último recurso para impedir que Irán adquiera un arma nuclear”.

Que Irán no tiene armas nucleares ni tampoco planea fabricarlas se ha incluido en la Revisión de la Postura Nuclear, donde se puede leer que “Irán no representa actualmente una amenaza nuclear, pero sigue desarrollando capacidades que le permitirían producir un arma nuclear si tomara la decisión de hacerlo”. A continuación, formula su conclusión sobre Irán con la mayor claridad: “Irán no posee hoy un arma nuclear y actualmente creemos que no está persiguiendo una”.

Si Estados Unidos sabe que Irán no posee un arma nuclear y ni siquiera cree que esté persiguiendo una, entonces ¿a qué vienen la desestabilización del país, las amenazas, los asesinatos, el sabotaje y las sanciones? ¿Por qué asesinan a científicos y generales, se inutilizan las centrales nucleares y amenazan con la guerra?

Si a Estados Unidos le preocupa que las actividades nucleares iraníes continúen, no debería abandonar la renegociación del acuerdo nuclear, sino volver a la sentarse en la mesa.

Antes de que Estados Unidos se retirara unilateralmente del JCPOA, Irán estaba cumpliendo sus compromisos escrupulosamente. Once informes consecutivos del Organismo Internacional de Energía Atómica verificaron que Irán respetaba sus compromisos. Solo empezó a superar los límites prescritos por el JCPOA después de que Estados Unidos pusiera fin a sus obligaciones de manera unilateral.

—https://original.antiwar.com/Ted_Snider/2022/11/03/us-admits-iran-is-not-building-a-bomb/

Europa quiere que la guerra se acabe ya y Estados Unidos quiere alargarla lo más posible

Decíamos ayer que es Estados Unidos quien negocia con Rusia el futuro de Ucrania y que las negociaciones han ido siempre en paralelo a las batallas. En el mundo moderno nadie se puede negar a reunirse y hablar porque queda feo ante las cámaras de la televisión, incluso para una país con la imagen de Rusia. Desde luego que eso resultaría absolutamente impensable si las conversaciones entre adversarios tienen por objeto poner fin a una guerra.

Los medios de comunicación presentan las negociaciones con el siguiente formato: Biden recomienda a su homólogo ucraniano que no se ciegue por sus triunfos militares en los campos de batalla y permanezca atento a las posibilidades de iniciar unas conversaciones de paz con Moscú.

Según el Washington Post las negociaciones son una farsa (*). Biden ha iniciado una campaña para apaciguar a sus aliados europeos que son los que presionan para que haya conversaciones de paz. El viaje de Scholz a Pekín sería el ejemplo más llamativo de esas desesperación europea por acabar con la guerra.

“El gobierno de Biden está alentando en privado a los dirigentes de Ucrania para que se abran a negociar con Rusia y abandonen su negativa pública a participar en conversaciones de paz a menos que el presidente Vladimir Putin sea retirado del poder”, dice el Washington Post.

La Casa Blanca no pretende empujar a Ucrania a la mesa de negociaciones. Se trata más bien de un intento calculado para que el gobierno de Kiev conserve el apoyo de otros países que temen alimentar una guerra durante muchos años.

El guión para consumo de los medios ya está escrito: si las negociaciones salen adelante será gracias a Biden, que podrá resultar reelegido, y si fracasan es culpa de la intransigencia de Putin. El Washington Post marca claramente la pauta:

“Estados Unidos comparte la opinión de Ucrania de que Putin no se toma en serio las negociaciones, reconoce que la negativa del Presidente Volodymyr Zelensky a firmar la paz está causando preocupación en algunas partes de Europa, África y América Latina, donde los efectos perturbadores de la guerra sobre la disponibilidad y el coste de los alimentos y el combustible se sienten con mayor intensidad”.

Que el Wall Street Journal haya destapado ahora las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia, de las que Ucrania no ha formado parte, indica que el apoyo europeo hacia el gobierno de Kiev se ha resquebrajado notablemente, como muestra el viaje de Scholz a Pekín. Biden quiere aplacar el descontento de sus “socios” por una guerra que no podrían sostener ni aunque quisieran.

En consecuencia, la fractura es evidente: Europa quiere que la guerra se acabe ya y Estados Unidos quiere alargarla lo más posible. De ahí el envío continuado de voluntarios y suministros militares.

El Pentágono ha inaugurado un nuevo puesto de mando, llamado Grupo de Asistencia a la Seguridad de Ucrania, que es una señal de un programa a largo plazo para seguir ayudando a Kiev en su guerra contra Rusia, dijo la portavoz del Pentágono Sabrina Singh.

El nuevo puesto de mando que supervisará la asistencia estará encabezado por un oficial de tres estrellas de alto rango y contará con unas 300 personas con base en Alemania que vigilarán los programas de asistencia armamentística y de formación, dijo el portavoz del ejército estadounidense en Europa, el coronel Martin O’Donnell.

Esta orden indica un esfuerzo de varios años. Además, algunos de los sistemas de armamento que Estados Unidos ha prometido enviar a Ucrania aún no se han fabricado. No se entregarán a Ucrania hasta 2023 ó 2024, si es que llegan hasta entonces.

El secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, anima al ejército ucraniano a capturar Jerson y lo mismo hace Sullivan de puertas hacia fuera. Zelensky se ha comprometido ha seguir las instrucciones de sus jefes, pero el Estado Mayor ucraniano no lo tiene nada claro. Las tropas rusas se han reforzado y su artillería destruye el equipo posicionado para el ataque antes de que se acerque al frente.

El ejército ucraniano lleva semanas intentando atacar Jerson, sin ningún éxito. Ha sufrido muchas bajas. Las unidades desplegadas en la región llevan allí desde principios de octubre o más. Al frente sólo han llegado de refresco los restos del Batallón Azov para impedir la retirada de unas unidades que dan síntomas de agotamiento.

Ucrania no ha logrado ningún éxito en el campo de batalla y a Washington le gustaría mostrar alguno para decir a los europeos que pueden ganar la guerra. La presión para atacar Jerson es parte de la campaña general para convencer a los europeos de que deben apoyar los esfuerzos para rearmar a Ucrania.

Es una campaña engañosa. Ucrania está perdiendo la guerra de forma estrepitosa. Pero Estados Unidos quiere luchar contra Rusia hasta el último ucraniano, e incluso hasta el último euro.

(*) https://www.washingtonpost.com/national-security/2022/11/05/ukraine-russia-peace-negotiations

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