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Día: 20 de agosto de 2022 (página 1 de 1)

Los despidos masivos no son ningún crimen

El 17 de marzo de este año la empresa británica P&O Ferries, que transita por el Canal de la Mancha, despidió a 800 marinos de la noche a la mañana y los sustituyó por trabajadores subcontratados a los que les pagaba muy por debajo del salario mínimo de Reino Unido, a pesar de que la empresa matriz, DP World, está obteniendo beneficios máximos.

El anuncio de los despidos sonó como una tormenta social en el tráfico del Canal de la Mancha. El sindicato que representa a los marinos, Nautilus International, denunció los hechos como delito, una pretensión que ha sido rechazada.

“Tras una completa y sólida investigación penal sobre las circunstancias que rodean a los empleados despedidos por P&O Ferries, hemos llegado a la conclusión de que no presentaremos cargos penales”, dijo el viernes un portavoz del Servicio de Insolvencia, una institución pública se encarga de perseguir a los infractores en nombre del Departamento de Empresas.

Mark Dickinson, secretario general del sindicato dijo que la decisión de no presentar cargos penales contra P&O era “profundamente decepcionante”. El rechazo “será recibido con frustración y rabia por los 786 marinos y sus familias que han sido tan cruelmente rechazados por P&O Ferries”.

Un portavoz del gobierno también lamentó la decisión, diciendo que “dado su muy mal comportamiento, es muy decepcionante que la empresa no se enfrente a cargos penales”. Todavía está en marcha una investigación civil.

La empresa P&O Ferries se ha justificado con la pandemia, que colapsó los viajes internacionales. Aseguró que estaba perdiendo 100 millones de libras al año. Se esperaba que la sustitución de 800 de los 3.000 trabajadores por emigrantes colombianos y trabajadores temporales redujera la factura salarial a la mitad.

El anuncio fue muy mal recibido y provocó importantes interrupciones en el transporte a través del Canal de la Mancha. Las autoridades británicas retuvieron dos de los buques de la empresa por «deficiencias» y ocho buques fueron inspeccionados en el marco de un enfrentamiento con el gobierno de Boris Johnson.

El patrón de P&O Ferries, Peter Hebblethwaite, y el de su empresa matriz han sido citados para dar explicaciones ante una comisión parlamentaria.

El ejército ucraniano fusila a 100 de los suyos que huyeron del frente

Tras la intervención militar rusa en Ucrania, se han manejado dos variantes: combatir a los rusos en el terreno y combatir a Rusia en le plano de las sanciones, buscando aislarla y arruinarla. Hoy Rusia es más rica que antes, las economía occidentales que han estado contra de Rusia, o mejor dicho, alineado al caballo perdedor, Estados Unidos, con sus economías por el suelo, haciendo sufrir a sus respectivos pueblos, nunca ha sido su preocupación. Ucrania, su ejército ya es una pantomima, y el país arruinado. Basta revisar los indicadores económicos independientes, para darse cuenta que Rusia gana en todos los tableros. El resultado será durísimo de tragar. Rusia y China van ganando un nuevo orden internacional y los abusadores de siempre, están en una delicadísima situación.

Hoy Rusia controla el 26.82 por cien del territorio ucraniano, Europa y Estados Unidos siguen siendo dependientes de recursos vitales que no tienen, la energía, las baterías, el litio, el titanio. ¿No se recuerdan ustedes de lo que llamaban la bomba atómica que tenía occidente contra Rusia? Era el famoso Swift. No pasó nada en absoluto. Hoy les preguntan y los tipos no saben qué decir, y como la prensa occidental está confabulada con ellos, no les preguntan.

Es como recordarle lo dicho por Jen Psaki, al portavoz de la Casa Blanca: “Hemos aplastado completamente la economía rusa” (14 de marzo). Nada de eso sucedió, sino todo lo contrario. No están aplastadas sino en mala situación, y las perspectivas no son buenas. Como no lo son tampoco el haber querido aislar a Rusia del resto del mundo. No debe ser muy fácil en los círculos de poder ver cómo la palabra de Estados Unidos ha sido descreditada al punto que no tienen ningún asidero. Los propios europeos, buscan una solución por fuera. La situación no puede continuar así. Han perdido áreas de influencia que pensaban que era de ellos, en particular en África y Francia, practicamente los han sacado a patadas de sus países. En Oriente Medio han perdido influencia hasta en los países de las monarquías del golfo.

Estiman que Rusia no aumentará el suministro actual de gas por encima del 20 por cien. Desde su invasión a Ucrania en febrero pasado, Rusia ha usado su suministro de gas hacia Europa de una forma relativa e impredecible, y se estima que no aumentará sus flujos por encima del 20 por cien actual en el corto plazo, según un estudio publicado por The Economist Intelligence Unit. La hipótesis de que Putin pueda cortar los envíos de gas hacia Europa a través del gigante energético público Gazprom asusta a los países comunitarios, pues puede encarecer todavía más los precios de la energía y penalizar notablemente las economías de la Unión Europea, que tratan de recuperarse de la crisis derivada de la pandemia.

La Unión Europea ha optado también por aumentar la producción interna a través del carbón y varios Estados miembro están reactivando plantas para producir energía, unas acciones que son cuestionadas por las asociaciones ecologistas, que temen que ralenticen la voluntad de avanzar hacia la transición energética. Los Veintisiete ya han decidido vetar la importación de carbón ruso y antes de final de año harán lo mismo con el petróleo que reciben por mar, el 90 por cien del cual le compran a Moscú, aunque este veto no se aplicará al crudo que llega por oleoducto, en una concesión a Hungría, República Checa y Eslovaquia.

Se espera que Rusia se embolse 337.500 millones de dólares este año solo en exportaciones de energía, un 38 por cien más en comparación con el año pasado, según Reuters.

A vueltas con la central nuclear de Zaporiya

La central nuclear de Zaporiya es la más grande de Europa, está ocupada por tropas rusas y es objeto en las últimas semanas de acusaciones mutuas entre Moscú y Kiev sobre la autoría de bombardeos en su entorno.

Ayer Macron y Putin hablaron por teléfono. El presidente de Francia “subrayó una vez más su preocupación frente a los riesgos” que supone la situación actual en esa instalación atómica. Reiteró su apoyo para que se envíe rápidamente una misión de expertos del OIEA y que se haga “con condiciones aceptadas por Ucrania y Naciones Unidas”, a lo que Putin dio su acuerdo.

Pueden escribir una nueva Biblia si quieren, pero quien pidió la Misión fue Rusia en el Consejo de Seguridad, y quien acepta que entren en un territorio controlado por las fuerzas rusas, es Rusia y no Ucrania. Dejen de hacerse los importantes, que si Rusia dice Niet, es Niet.

La desmilitarización de la central nuclear de Zaporiyia y la puerta a una solución negociada entre rusos y ucranianos en la guerra de Ucrania se ha cerrado de nuevo, pese a Turquía. Kiev pretende que Moscú retire a todas sus tropas de territorio ucraniano.

Otro frente de cara a noviembre. Hoy Indonesia ha confirmado que Putin y el mandatario chino, Xi Jinping, asistirán a la cumbre del G-20 que se celebrará en Bali el próximo noviembre. El pasado mes de febrero, con motivo de la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos y algunos países europeos pidieron la expulsión de Moscú del foro económico por excelencia.

El secretario general de la ONU está triste

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha visitado Odesa en el tercer día de su segunda visita a Ucrania desde que comenzó la invasión rusa del país, a finales de febrero pasado. Un vídeo distribuido en Telegram por el portavoz de la administración militar regional, Sergiy Bratchuk, muestra a Guterres de visita por el puerto, uno de los tres del Mar Negro desde el que se está exportando cereal según un acuerdo respaldado por Naciones Unidas y con participación de Ucrania, Rusia y Turquía. “Es muy triste ver cómo la gran capacidad de este gran puerto no está completamente utilizada. Estoy triste porque el potencial que este puerto, que esta ciudad tiene para vuestro país y vuestra región no se está cumpliendo”, añadió según informó el canal local Suspilne.

Hace unos días, se conmemoró en esa misma ciudad, los 8 años del asesinato de 43 comunistas y sindicalistas asesinados por los esbirros con los que se reúne Guterres. ¿No le dio tristeza aquello?, ¿infrautilizado el puerto? Los ucranianos lo tienen minado y es Rusia quien decide lo que entra y sale de lo que queda de ese país.

El Gobierno alemán descartó hoy poner en funcionamiento el Nord Stream 2 y se remitió a la existencia de otros gasoductos perfectamente operativos al comentar la exigencia del vicepresidente de los liberales, Wolfgang Kubicki, de retomar el paralizado proyecto.

El portavoz de Defensa cifró en más de 100, entre muertos y heridos, las bajas ucranianas en un ataque contra las posiciones de 14 brigada mecanizada en los alrededores de la localidad de Stariy Saltov, en la región oriental de Járkov.

El ejército ucraniano fusila a 100 de los suyos

Moscú dice que nacionalistas ucranianos fusilaron a 100 de sus propios militares que abandonaron sus posiciones y huyeron durante un ataque ruso en Járkov, informó hoy el Ministerio de Defensa de Rusia. “Para poner fin al pánico e intimidar al personal de las Fuerzas Armadas de Ucrania los nacionalistas del destacamento armado Kraken fusilaron a 100 militares de la 58 brigada de infantería motorizada que abandonaron sus posiciones”, afirmó el portavoz de esa cartera, general Igor Konashenkov.

Agregó que los hechos de produjeron del pasado día 14 después de una ofensiva junto a la localidad de Udy, al norte de la ciudad de Járkov, en la que, según el militar ruso, fueron aniquiladas varias unidades de la 58 brigada ucraniana. “Ante el empuje de las tropas rusas los restos de esas unidades huyeron de las posiciones que mantenían y abandonaron la mencionada localidad”, dijo el portavoz.

El conflicto ruso-ucraniano está a punto de congelarse, y esto afectará a ambas partes, escribe el periódico británico The Telegraph. En el campo de batalla, el invierno tiende a favorecer al defensor, mientras que al atacante le resulta más difícil avanzar. Esto permitirá que el ejército ucraniano se aferre a lo que tiene, pero le impedirá recuperar nada de los vastos territorios bajo control ruso.

El nuevo paquete de ayuda militar estadounidense de 775 millones de dólares para Ucrania incluye cohetes para HIMARS, 16 obuses de 105 mm y 36 000 proyectiles para ellos, 15 drones Scan Eagle, 40 máquinas MRAP, misiles anti-radar, sistemas de misiles TOW, 1.000 sistemas antitanque Javelin y 2.000 proyectiles perforantes.

Los soldados de la 100 brigada de la milicia de la República Popular de Donetsk tomaron el bastión del ejército ucraniano y están realizando un barrido.

Las tropas rusas entraron en Soledar desde la zona industrial de la ciudad, la liberaron y ya controlan varias calles.

La liberación de Marinka continúa con éxito. Más de dos tercios de la ciudad ya está bajo el control de las tropas rusas y las milicias del batallón 107 de la República Popular de Donetsk, que mostraron las fortificaciones recuperadas del enemigo.

—https://t.me/wofnon

El complejo militar industrial se enriquece con la Guerra de Ucrania

La invasión rusa de Ucrania ha provocado un inmenso sufrimiento a la población de ese país, al tiempo que ha suscitado llamamientos para aumentar el gasto militar tanto en Estados Unidos como en Europa. Aunque esta guerra puede resultar una tragedia para el mundo, un grupo ya se está beneficiando: la industria armamentística estadounidense.

Incluso antes de que estallaran las hostilidades, los directores generales de las principales empresas armamentísticas hablaban de cómo las tensiones en Europa podrían aumentar sus beneficios. En una conferencia telefónica de enero de 2022 con los inversores de su empresa, Greg Hayes, director general de Raytheon Technologies, se jactó de que la perspectiva de un conflicto en Europa del este y otros puntos calientes del planeta sería buena para el negocio, y añadió que “vemos, yo diría, oportunidades de ventas internacionales… Las tensiones en Europa del este, las tensiones en el Mar de China Meridional, todas esas cosas están ejerciendo presión sobre algunos de los gastos de defensa. Así que espero que obtengamos algún beneficio de ello”.

A finales de marzo, en una entrevista con la Harvard Business Review tras el inicio de la Guerra de Ucrania, Hayes defendió que su empresa se beneficiaría del conflicto: “Así que no me disculpo por ello. Creo que, una vez más, reconocemos que estamos ahí para defender la democracia y el hecho es que acabaremos obteniendo algún beneficio con el tiempo. Todo lo que se está enviando a Ucrania hoy, por supuesto, proviene de reservas, ya sea del DoD [Ministerio de Defensa] o de nuestros aliados de la OTAN, y eso es una gran noticia. Con el tiempo tendremos que reponerlos y obtendremos un beneficio para el negocio en los próximos años”.

La guerra en Ucrania será, en efecto, un impulso para empresas como Raytheon y Lockheed Martin. En primer lugar, estarán los contratos de reabastecimiento de armas como el misil antiaéreo Stinger de Raytheon y el misil antitanque Javelin producido por Raytheon/Lockheed Martin que Washington ya ha suministrado a Ucrania por miles. Sin embargo, el mayor flujo de beneficios provendrá de los aumentos asegurados en el gasto de “seguridad nacional” tras el conflicto, aquí y en Europa, justificados, al menos en parte, por la invasión rusa de Ucrania y el desastre que siguió.

De hecho, las transferencias directas de armas a Ucrania ya reflejan sólo una parte del dinero extra para las empresas militares estadounidenses. Sólo en este año fiscal tienen garantizados importantes beneficios de la Iniciativa de Ayuda a la Seguridad de Ucrania (USAI) del Pentágono y del programa de Financiación Militar Extranjera (FMF) del Departamento de Estado, que financian la adquisición de armas y otros equipos estadounidenses, así como la formación militar. Estos son, de hecho, los dos principales canales de ayuda militar a Ucrania desde el momento en que los rusos invadieron y tomaron Crimea en 2014. Desde entonces, Estados Unidos ha comprometido unos 5.000 millones de dólares en ayuda a la seguridad del país.

Según el Departamento de Estado, Estados Unidos proporcionó la asistencia militar para ayudar a Ucrania a “preservar su integridad territorial, asegurar sus fronteras y mejorar la interoperabilidad con la OTAN”. Por eso, cuando las tropas rusas comenzaron a concentrarse en la frontera ucraniana el año pasado, Washington no tardó en subir la apuesta. El 31 de marzo de 2021 el Mando Europeo de Estados Unidos declaró una “crisis potencial inminente”, dados los cerca de 100.000 soldados rusos ya presentes a lo largo de esa frontera y en Crimea. A finales del año pasado el gobierno de Biden prometió 650 millones de dólares en armas a Ucrania, incluyendo equipos antiaéreos y antiblindaje, como el misil antitanque Javelin de Raytheon/Lockheed Martin.

A pesar de estos altos niveles de ayuda militar estadounidense, las tropas rusas invadieron Ucrania en febrero. Desde entonces, según los informes del Pentágono, Estados Unidos ha comprometido unos 2.600 millones de dólares en ayuda militar al país, con lo que el total del gobierno de Biden asciende a más de 3.200 millones de dólares, y va en aumento.

Parte de esta ayuda se incluyó en un paquete de gastos de emergencia para Ucrania en marzo, que exigía la compra directa de armas de la industria de defensa, incluyendo drones, sistemas de cohetes guiados por láser, ametralladoras, munición y otros suministros. Las principales empresas militares-industriales buscarán ahora contratos del Pentágono para entregar este armamento adicional, incluso mientras se preparan para reponer las existencias del Pentágono ya entregadas a los ucranianos.

En este frente, de hecho, las empresas militares tienen mucho que celebrar. Más de la mitad de los 6.500 millones de dólares asignados al Pentágono como parte del plan de gastos de emergencia para Ucrania están destinados a reponer las reservas del Departamento de Defensa. En total, los legisladores asignaron 3.500 millones de dólares al esfuerzo, 1.750 millones más de lo que había solicitado el Presidente. También aumentaron la financiación del programa FMF del Departamento de Estado para Ucrania en 150 millones de dólares. Y no hay que olvidar que estas cifras ni siquiera incluyen la financiación de emergencia para los costes de adquisición y mantenimiento del Pentágono, que están garantizados para proporcionar flujos de ingresos adicionales a los principales fabricantes de armas.

Mejor aún, desde la perspectiva de estas empresas, todavía quedan muchos bocados en la manzana de la ayuda militar de Ucrania. El Presidente Biden ya ha dejado claro que “vamos a dar a Ucrania las armas para luchar y defenderse en los difíciles días que se avecinan”. Es de suponer que se están preparando más acuerdos.

Otro efecto secundario positivo de la guerra para Lockheed, Raytheon y otros traficantes de armas como ellos es la presión ejercida por Adam Smith (demócrata, Washington), presidente del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, y Mike Rogers (Alabama, republicano) en el comité, para acelerar la producción de un misil antiaéreo de nueva generación que sustituya al Stinger. En su audiencia de confirmación en el Congreso [a principios de abril], William LaPlante, el último nominado para dirigir las adquisiciones del Pentágono, argumentó que Estados Unidos también necesitaba más “líneas de producción en caliente” para bombas, misiles y aviones no tripulados. Considere este otro beneficio en la espera de las grandes compañías de armas.

El Pentágono es una mina de oro

Sin embargo, para los fabricantes de armas estadounidenses, los mayores beneficios de la guerra en Ucrania no serán las ventas inmediatas de armas, por muy importantes que sean, sino el cambio de la naturaleza del debate actual sobre el propio gasto del Pentágono. Por supuesto, sus representantes ya señalaban el desafío a largo plazo que suponía China, una amenaza en gran medida exagerada, pero la invasión rusa es nada menos que una ganancia para ellos, el último grito de guerra para aumentar el gasto militar. Incluso antes de la guerra, el Pentágono iba a recibir al menos 7.300.000 millones de dólares durante la próxima década, más de cuatro veces el coste del plan nacional de Biden de 1.700.000 millones de dólares Build Back Better, que ya ha sido bloqueado por los miembros del Congreso que lo han calificado de “demasiado caro” por un amplio margen. Y no hay que olvidar que, dado el actual repunte del gasto del Pentágono, esos 7.300.000 millones de dólares pueden resultar una cifra mínima.

De hecho, funcionarios del Pentágono, como la subsecretaria de Defensa Kathleen Hicks, se apresuraron a citar a Ucrania como una de las razones del proyecto de presupuesto de seguridad nacional récord del gobierno de Biden, de 813.000 millones de dólares, calificando la invasión de Rusia de “amenaza aguda para el orden mundial”. En otra época, esta necesidad presupuestaria para el año fiscal 2023 se habría considerado asombrosa, ya que es superior al gasto en el momento álgido de los conflictos de Corea y Vietnam y más de 100.000 millones de dólares más de lo que el Pentágono recibía anualmente en el momento álgido de la Guerra Fría.

Pero a pesar de su tamaño, los republicanos del Congreso -a los que se han unido un número importante de sus colegas demócratas- ya están presionando para conseguir más. Cuarenta miembros republicanos de los Comités de Servicios Armados de la Cámara de Representantes y del Senado han firmado una carta dirigida al Presidente Biden en la que piden un aumento del 5 por cien en el gasto militar por encima de la inflación, lo que podría añadir hasta 100.000 millones de dólares a la solicitud de presupuesto. De manera típica, la representante Elaine Luria (demócrata, Virginia), que representa la zona cercana al astillero naval Newport News de Huntington Ingalls en Virginia, acusó al gobierno de “recortar el presupuesto de la Marina” porque planea retirar algunos barcos viejos [mejorar el gasto] para hacer espacio para los nuevos. La queja se presentó a pesar de que el servicio planea gastar 28.000 millones de dólares en nuevos buques en el año fiscal 2023.

Armas para Ucrania, beneficios para la industria

Este aumento previsto en la financiación de la construcción naval forma parte de un paquete de 276.000 millones de dólares propuesto en el nuevo presupuesto para la adquisición de armas y la investigación y el desarrollo. Aquí es donde los cinco principales contratistas de armas -Lockheed Martin, Boeing, Raytheon, General Dynamics y Northrop Grumman- ganan más dinero. Estas empresas ya se reparten más de 150.000 millones de dólares en contratos con el Pentágono cada año, una cifra que se disparará si el gobierno y el Congreso se salen con la suya. Para poner esto en contexto, solo una de estas cinco empresas principales, Lockheed Martin, recibió 75.000 millones de dólares en contratos del Pentágono solo en el año fiscal 2020. Esta cantidad es considerablemente mayor que todo el presupuesto del Departamento de Estado, lo que demuestra dramáticamente lo sesgadas que están las prioridades de Washington, a pesar de la promesa del gobierno Biden de “dar prioridad a la diplomacia”.

La lista de deseos de armamento del Pentágono para el año fiscal 2023 es un catálogo de cómo las grandes empresas sacarán provecho. Por ejemplo, el nuevo submarino de misiles balísticos de clase Columbia, construido por la planta de General Dynamics Electric Boat en el sureste de Connecticut, verá incrementado su presupuesto propuesto para el año fiscal 2023 de 5.000 a 6.200 millones de dólares. El gasto en el nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) de Northrop Grumman, el Ground Based Strategic Deterrent, aumentará aproximadamente un tercio al año, hasta los 3.600 millones de dólares. Se espera que la categoría de defensa y neutralización de misiles, una especialidad de Boeing, Raytheon y Lockheed Martin, reciba más de 24.000 millones de dólares. Y los sistemas de alerta de misiles basados en el espacio [sistemas de detección de misiles balísticos intercontinentales], un componente clave de la Fuerza Espacial creada por el gobierno de Trump, aumentarán de 2.500 millones de dólares en el año fiscal 2022 a 4.700 millones de dólares en el presupuesto propuesto para este año.

Entre todos estos aumentos, sólo hubo una sorpresa: una propuesta de reducción de las compras del problemático avión de combate F-35 de Lockheed Martin de 85 a 61 aviones para el año fiscal 2023. La razón es bastante clara. El avión tiene más de 800 defectos de diseño identificados y sus problemas de producción y rendimiento son nada menos que legendarios. Afortunadamente para Lockheed Martin, este recorte no ha ido acompañado de una reducción proporcional de la financiación [es cierto que Suiza y Alemania están encargando F-35]. Mientras que los aviones de nueva producción podrían reducirse en un tercio, la asignación presupuestaria real para el F-35 se reducirá en menos de un 10 por cien, pasando de 12.000 a 11.000 millones de dólares, una cantidad mayor que el presupuesto discrecional completo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades.

Desde que Lockheed Martin obtuvo el contrato del F-35, los costes de desarrollo se han duplicado con creces, mientras que los retrasos en la producción han hecho retroceder el avión casi una década. Sin embargo, los servicios militares han comprado tantos aviones de este tipo que los fabricantes no pueden satisfacer la demanda de repuestos. Y, sin embargo, la eficacia en combate del F-35 ni siquiera puede probarse adecuadamente, porque el programa informático de simulación necesario no sólo está inacabado, sino que ni siquiera hay una fecha de finalización prevista. Por lo tanto, el F-35 está a años luz de producir aviones que realmente funcionen como se pretende, si es que eso es posible.

Una serie de sistemas de armamento que, en el contexto de la guerra de Ucrania, tienen garantizada la inundación de dinero, son tan peligrosos o disfuncionales que, como el F-35, deberían ser eliminados. Por ejemplo, el nuevo ICBM (misil balístico intercontinental). El ex secretario de Defensa William Perry calificó a los misiles balísticos intercontinentales como “una de las armas más peligrosas del mundo”, ya que un presidente dispondría de sólo unos minutos para decidir su lanzamiento en caso de crisis, lo que aumentaría enormemente el riesgo de una guerra nuclear accidental basada en una falsa alarma. Tampoco tiene sentido comprar portaaviones de 13.000 millones de dólares cada uno, sobre todo porque la última versión tiene problemas incluso para lanzar y aterrizar aviones -su función principal- y es cada vez más vulnerable a los ataques de los misiles de alta velocidad de nueva generación.

Los pocos puntos brillantes del nuevo presupuesto, como la decisión de la Armada de retirar el inútil e inviable Buque de Combate Litoral -una especie de “F-35 de los mares” diseñado para múltiples tareas que no realiza bien- podrían ser fácilmente anulados por los partidarios de los estados y distritos donde se construyen y mantienen estos sistemas. La Cámara de Representantes, por ejemplo, cuenta con un poderoso Caucus de Cazas de Ataque Conjunto, que en 2021 hizo que más de un tercio de todos los miembros de la Cámara presionaran para conseguir más F-35 de los que el Pentágono y las Fuerzas Aéreas solicitaron, como probablemente volverán a hacer este año. Un grupo de construcción naval, copresidido por los representantes Joe Courtney (demócrata, Connecticut) y Rob Wittman (republicano, Virginia), luchará contra el plan de la Armada de retirar los barcos viejos y comprar otros nuevos (preferirían que la Armada mantuviera los barcos viejos y comprara otros nuevos con más dinero de sus impuestos). Asimismo, la “Coalición ICBM”, formada por senadores de estados con bases o centros de producción de ICBM, tiene un historial casi perfecto de lucha contra los recortes en el despliegue o la financiación de estas armas y, en 2022, saldrá a defender su asignación presupuestaria.

William D. Hartung y Julia Gledhill https://tomdispatch.com/the-new-gold-rush/

El Tribunal Supremo del Estado de Nueva York falla contra el reconocimiento facial

El reconocimiento facial plantea la cuestión de la protección de datos y el riesgo de vulnerar las libertades fundamentales. Los defensores de los derechos fundamentales piden que la policía deje de utilizar esta técnica. A finales de julio, la jueza del Tribunal Supremo de Nueva York, Laurence Love, falló a favor de Amnistía Internacional y del Proyecto de Supervisión de la Tecnología de Vigilancia (STOP) y ordenó a la policía de Nueva York que revelara miles de registros sobre cómo obtuvo y utilizó las tecnologías de reconocimiento facial contra los manifestantes antirracistas entre marzo y septiembre de 2020.

El reconocimiento facial preocupa. Europa intenta regular su uso en espacios públicos a través de un reglamento de protección de datos. A escala mundial, la mayoría de los servicios policiales la utilizan y cada vez más ciudades instalan cámaras inteligentes.

Las tecnologías de reconocimiento facial pueden desarrollarse recuperando millones de imágenes de los perfiles de las redes sociales y de los permisos de conducir, sin el consentimiento de las personas afectadas. A continuación, el programa realiza un análisis facial de las imágenes captadas por los circuitos cerrados de televisión y otros sistemas de videovigilancia para buscar posibles coincidencias con la base de datos de imágenes recuperadas. La técnica amplifica la discriminación racial y amenaza el derecho a la intimidad y el de manifestación.

Algunas ciudades estadounidenses, como Boston, Portland y San Francisco, han prohibido el uso de esta técnica por la policía, mientras que la de Nueva York sigue utilizándola, especialmente durante las protestas contra el racismo.

El Ayuntamiento ha instalado decenas de miles de cámaras en barrios predominantemente negros y latinoamericanos, como Brooklyn, Harlem en Manhattan y el Bronx.

La policía utiliza una extensa red de cámaras para el reconocimiento facial intrusivo, que corre el riesgo de convertir a las calles en un terreno de vigilancia total. Nadie es anónimo. Ya sea que participe en una protesta, que camine hacia un barrio en particular o simplemente que compre en una tienda, el rostro se puede rastrear por el reconocimiento facial, que se basa en las imágenes de miles de cámaras repartidas por las vías públicas.

El movimiento político antirracista creció en 2013 tras la absolución del hombre que mató a Trayvon Martin, de 17 años. Convoca campañas contra la violencia policial y el racismo contra la población negra en Estados Unidos. La muerte de Eric Gartner, a consecuencia de la asfixia mientras era retenido por la policía, impulsó las movilizaciones.

La muerte de George Floyd en Minneapolis el 25 de mayo de 2020 en circunstancias similares, filmada y retransmitida por las redes sociales, también provocó protestas internacionales.

En septiembre de 2020 Amnistía Internacional presentó una solicitud de registros públicos en virtud de la Ley de Libertad de Información para obtener documentos de la policía de Nueva York relacionados con la vigilancia de las protestas antiracistas de 2020.

La policía de Nueva York denegó la solicitud y posteriormente la recurrió. En julio de 2021 Amnistía Internacional y Stop, una organización de defensa de la intimidad y los derechos civiles, presentaron una demanda contra la policía por su negativa a divulgar sus registros.

El 29 de julio el juez del Tribunal Supremo, Laurence Love, ordenó a la policía que entregara 2.700 documentos y correos electrónicos entre el 1 de marzo y el 1 de septiembre de 2020 relacionados con la adquisición y el uso de la vigilancia por reconocimiento facial en las protestas contra el racismo. Los documentos obtenidos permitirán a Amnistía Internacional y a Stop investigar a fondo la adquisición y el uso de tecnologías de reconocimiento facial por parte de la policía.

La sentencia reconoce que la policía de Nueva York infringió la ley al ocultar información y es un paso importante para que rinda cuentas por una vigilancia discriminatoria. El hecho de que haya sido necesaria una demanda judicial para conseguirlo condena la falta de transparencia y responsabilidad de la policía.

Prohibir el reconocimiento facial para la vigilancia masiva es un primer paso necesario para combatir la actuación policial racista en Nueva York. Todos tienen derecho a manifestarse sin miedo a la vigilancia.

La policía de Nueva York vigiló a los manifestantes contra el racismo y ocultó las pruebas. Ocultan sistemáticamente las formas en que vigilan a la población. Cuando la policía actúa en la sombra y viola las leyes, es una amenaza para la población.

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