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Día: 15 de mayo de 2022 (página 1 de 1)

El mercado de la educación en línea

La pandemia se propagó para impulsar determinados mercados y para abrir otros nuevos, generalmente ligados a las nuevas tecnologías, como la educación en línea. En 2019 el mercado de la formación a distancia ya había crecido un 13 por cien y la pandemia creó nuevas empresas y los especuladores están invirtiendo mucho dinero en las ya existentes.

Por supuesto, la educación en línea no es educación y, por supuesto, es otra forma de privatizar la educación. La educación puede prescindir del educador, pero nunca del ordenador. Dentro de poco Google o Microsoft serán sinónimo de cultura, formación y conocimiento.

Gracias a los confinamientos, la educación en línea, que en 2019 tenía una cuota de mercado del 3,1 por cien, pasará al 5,5 por cien en 2025. La tasa media de crecimiento anual de la inversión en tecnología educativa se estimaba en un 13,1 por cien antes de la pandemia y después de ella es del 16,3 por cien. Partiendo de una inversión total en EdTech de 183.000 millones de dólares en 2019, las empresas de investigación estiman que superará los 400.000 millones en 2025.

Es un desarrollo que, como todo lo demás, procede de Estados Unidos, donde la educación es un artículo de lujo, especialmente la universitaria. Las tasas de matrícula suelen ser extremadamente elevadas y obligan a los estudiantes a pedir préstamos muy cuantiosos que luego deben devolver a lo largo de toda su vida.

Con la enseñanza en línea, la propia noción de “educación” desaparecerá y será sustituida por el puro manejo de técnicas especializadas, ligadas al desempeño de ua función en la producción capitalista, esto es, la ejecución de trabajo complejo. El modelo es tan viejo como la antigua “formación profesional”. Un plan de educación requiere años, mientras que el aprendizaje de una técnica es posible en muy pocas semanas. Los especialistas saben mucho de algo, pero ignoran todo lo demás.

“Los métodos de formación considerados más eficaces (y por tanto, más susceptibles de generar más volumen de negocio) son las clases virtuales, el aprendizaje rápido (formación de menos de 15 minutos) y el microaprendizaje (formación en menos de 2 minutos)”, dice una empresa de formación a distancia. “El trabajador no experimenta ningún descenso de la producción durante la formación, ya que, esta última puede ser seguida fuera de las horas de trabajo. La formación en línea es más barata que la presencial”, concluye (*).

La era de los “mooc” (cursillos masivos y abiertos en línea) ya ha llegado, impartidos por empresas privadas, encargadas de entregar los diplomas que acreditan la formación. Es un nuevo mercado, donde lo importante no es aprender nada sino conseguir el certificado por un precio reducido.

Otra característica de los nuevos cursillos es que están diseñados como una forma de entretenimiento, donde el estudio, la memoria y cualquier forma de investigación activa han desaparecido. El aprendizaje es otra actividad lúdica.

(*) https://modelosdeplandenegocios.com/blogs/news/empresa-formacion-linea-facturacion-beneficios

Shanghai anuncia la reapertura gradual de la ciudad a partir de mañana

Esta mañana el Ayuntamiento de Shanghai ha anunciado una reapertura gradual de los comercios a partir del lunes, mientras los vecinos se sienten cada vez más frustrados tras un segundo mes de confinamientos.

China confinó a la gigantesca metrópoli a principios de abril. Sin embargo, algunos de los 25 millones de habitantes de Shanghai ya estaban en aislamiento antes de esa fecha.

Los vecinos están descargando su ira en las redes sociales, exasperados por los problemas de suministro de alimentos frescos, el acceso a la atención médica, al margen del omnipresente “covid”, y las cuarentenas impuestas a las personas que daban positivo en los tests.

Ahora el vicealcalde, Chen Tong, anunció una reapertura escalonada de los comercios a partir del lunes, aunque no aclaró si hablaba de una reanudación gradual de la actividad en la ciudad o si condicionaba la reanudación a determinados criterios sanitarios.

En China cualquier levantamiento de las restricciones sanitarias suele estar condicionado a la politica de “covid cero”, es decir, que no haya nuevos casos positivos durante tres días fuera de los centros de cuarentena.

El Ayuntamiento de Shanghai pretende conseguirlo para estos días.

El descenso parece estar en marcha. Se han notificado unos 1.369 nuevos “casos positivos” en la metrópoli, frente a los más de 25.000 de finales del mes pasado. Sin embargo, en algunas partes de la ciudad, las restricciones han tendido a endurecerse en los últimos días.

La capital, Pekín, a 1.200 kilómetros hacia el norte, vive con el temor del confinamiento después de que se hayan registrado más de 1.000 casos desde finales de abril. La ciudad está realizando pruebas continuas a los vecinos, ha confinado los hogares con casos positivos y ha cerrado estaciones de metro y negocios “no esenciales” en algunos barrios.

Ayer el barrio de Fangshan, en el suroeste de Pekín, con una población de 1,3 millones de habitantes, suspendió la circulación de taxis.

Aparte de unos pocos barrios confinados, la gran mayoría de los 22 millones de habitantes de Pekín pueden salir de sus casas. Sin embargo, muchos lugares públicos están cerrados y los residentes se ven obligados a teletrabajar, especialmente en el distrito de Chaoyang, el más poblado de la capital y sede de muchas multinacionales.

Ucrania ha perdido la guerra y Estados Unidos no debería apostar por un caballo perdedor

El New York Times, que hasta ahora ha estado propagando bobadas sobre la Guerra de Ucrania, tiene un duro trabajo por delante, si quiere seguir siendo un medio de esos que llaman “de referencia mundial”. Tiene que transmitir el punto de vista estadounidense sobre unos fundamentos más verosímiles de los que ha expuesto hasta ahora y, sobre todo, algo que en Estados Unidos es muy importante: justificar el desembolso económico que están haciendo por un país -para ellos remoto- como es Ucrania.

Los políticos estadounidenses no ocultan que una guerra en la que mueren otros, sobre todo si son rusos, sólo puede ser positiva. Pero con unos argumentos tan cutres, un medio no se convierte en referencia mundial. Hay que sentar otras bases, una tarea que emprendió el consejo de redacción del periódico el miércoles.

En Ucrania las cosas no van bien para Estados Unidos y su hombre en Kiev, Zelensky, no da la talla, por más que lo intenten encumbrar: “Los rusos mantienen gran parte del este [de Ucrania], a pesar de los reveses”, titula el periódico en primera plana. En el artículo el panorama es aún mucho más sombrío: “La realidad geográfica es que Rusia ha ganado terreno”. No se “mantiene” sino que “gana”, un detalle importante cuando muchos juzgan que las guerras las ganan quienes avanzan sus líneas y las pierden quienes retroceden.

“El Ministerio de Defensa ruso dijo el martes que sus fuerzas en el este de Ucrania habían avanzado hasta la frontera entre Donetsk y Luhansk, las dos provincias de habla rusa en las que los separatistas apoyados por Moscú han estado luchando contra el ejército ucraniano durante ocho años”, continúa el artículo, que por fin nos informa de que los primeros disparos de la guerra no se oyeron el 24 de febrero sino en 2014.

Es otro detalle interesante para quienes creen que la “culpa” de una guerra es del primero que dispara y no analizan una correlación de fuerzas sino la moral, la ética, los buenos y los malos, los benefactores y los depravados…

“La captura del Donbas, combinada con el temprano éxito de la invasión rusa al tomar partes del sur de Ucrania colindantes con la península de Crimea […] da al Kremlin una enorme influencia en cualquier negociación futura para poner fin al conflicto”, continúa el periódico.

Además “los rusos disfrutan de la ventaja añadida del dominio naval en el Mar Negro, la única ruta marítima para el comercio ucraniano, que han paralizado con un embargo que podría acabar matando de hambre a Ucrania económicamente y que ya está contribuyendo a una escasez mundial de grano”.

“Rusia ha conseguido prácticamente uno de sus principales objetivos: apoderarse de un puente terrestre que une el territorio ruso con la península de Crimea” y “el último bastión de la resistencia ucraniana en la zona, en la planta siderúrgica de Azovstal en Mariupol, se ha reducido a unos pocos cientos de soldados hambrientos, ahora confinados en su mayoría en búnkeres”.

Rusia ha destruido la economía ucraniana por completo, confirma el periódico. La guerra ha “sometido a la economía ucraniana a una enorme tensión, con la fuerte devastación de las infraestructuras y la capacidad de producción”. Entre el 30 y el 50 por cien de las empresas ucranianas han cerrado, el 10 por cien de la población ha huido del país y otro 15 por cien está desplazada internamente. Esto supone un total del 25 por cien de la población desplazada de sus hogares.

Es un naufragio que no se arregla sólo con dinero, por más que el gobierno ucraniano destinara los cuantiosos préstamos recibidos a la reconstrucción civil.

En otro artículo, publicado el mismo día, el New York Times titula: “Estados Unidos y sus aliados quieren desangrar a Rusia. Realmente no deberían”. Lo que debería hacer Biden es agitar la bandera blanca:

“Cuanto más dure la guerra, más daño se hará a Ucrania y mayor será el riesgo de escalada. Un resultado militar decisivo en el este de Ucrania podría resultar esquivo. Sin embargo, el resultado menos dramático de un estancamiento continuo es poco mejor. Prolongar la guerra indefinidamente, como en Siria, es demasiado peligroso con participantes con armas nucleares”.

“Los esfuerzos diplomáticos deben ser la pieza central de una nueva estrategia para Ucrania. En cambio, se amplían las fronteras de la guerra y se presenta la propia guerra como una lucha entre la democracia y la autocracia, en la que el Donbas es la frontera de la libertad. No se trata de una simple extravagancia declamatoria. Es una imprudencia. No es necesario mencionar los riesgos”.

Ucrania tiene perdida la guerra desde el primer minuto y Estados Unidos nunca apuesta por un caballo perdedor. De ahí las cábalas del New York Times para una “nueva estrategia”.

(1) https://www.nytimes.com/2022/05/10/world/europe/ukraine-russia-donbas.html
(2) https://www.nytimes.com/2022/05/11/opinion/russia-ukraine-war-america.html

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