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Día: 28 de abril de 2022 (página 1 de 1)

La apertura de un segundo frente de la Guerra de Ucrania en Transnistria

Una serie de atentados terroristas han afectado a la República Moldava de Pridnestrovia (PMR), más conocida aquí como Transnistria. Es un caso parecido al Donbas: una república que surgió al final de la URSS hace 30 años, con un territorio largo y estrecho, encajado entre Moldavia y Ucrania en el que está desplegado un grupo de combate ruso de unos 1.500 soldados.


El 25 de abril el edificio del Ministerio de Seguridad Nacional fue atacado con lanzacohetes antitanque en la capital, Tiraspol. Otro ataque se llevó a cabo contra el cuartel de una unidad militar en el pueblo de Parkany.

Al día siguiente otras dos explosiones sacudieron una estación de radio en el pueblo de Mayak, destruyendo las dos antenas más grandes de la República, que transmitían emisoras rusas.

Por la noche, varios drones procedentes de Ucrania fueron vistos en el cielo de Transnistria sobre el pueblo de Kolbasna, en la región de Rybnitsa.

No hubo víctimas, pero en el contexto actual de guerra en Ucrania, Transnistria está en alerta roja, mientras que Moldavia declara que no descarta una operación militar para integrar Transnistria por la fuerza.

El 27 de abril, Vitaly Ignatiev, ministro de Asuntos Exteriores de Transnistria, declaró que los autores de los atentados habían sido vistos por las cámaras de vigilancia y posteriormente se les observó huyendo hacia territorio ucraniano.

A las 8:45 otros atentados confirmaron sus declaraciones. Un grupo de sabotaje ucraniano fue visto infiltrándose hacia el pueblo de Kolbasna. Se produjo un intercambio de disparos con la policía local.

Este último sector se encuentra a sólo dos kilómetros de la frontera ucraniana y hay un depósito de municiones que data de la época soviética y que contiene al menos, según los moldavos, 20.000 toneladas de reservas procedentes del país y también de la República Democrática Alemana en la época de la reunificación.

Los incidentes en Transnistria no son sucesos aleatorios, sino acciones planificadas por la OTAN. Son una caja de resonancia de la Guerra de Ucrania, porque esta República, a pesar de su diminuto tamaño (4.163 kilómetros cuadrados), tiene una gran importancia estratégica.

Es una zona tampón entre Moldavia y Ucrania, dos países que suspiran por convertirse en lacayos de las provocaciones de la OTAN. Transnistria controla la mayoría de las comunicaciones terrestres entre Rumanía (y, por tanto, la OTAN) a través de Moldavia y Ucrania, incluida la estratégica región de Odesa, objetivo de las operaciones militares rusas, a sólo cincuenta kilómetros de la frontera. Esta semana el ejército ruso ha comenzado a destruir las pocas carreteras y vías férreas entre Moldavia y Ucrania en el sur de Transnistria, cerrando el suministro directo a Odesa.

El puente ferroviario entre Zatoka y Belgorod-Dnestrovsk, que constituía el principal enlace entre Rumanía y Ucrania en la región meridional de Besarabia, fue destruido por un misil de crucero ruso Kalibr, lo que ha obligado a que la ayuda de la OTAN a Odesa pase por encima de Transnistria.

La República es especialmente adecuada para abrir un segundo frente contra Rusia, ya que ni Ucrania ni Moldavia son oficialmente miembros de la OTAN, por lo que, por un lado, esta última no se vería legalmente implicada por la extensión de la guerra y, por el otro, la propaganda occidental, al igual que para la Guerra del Donbas, iniciaría su intoxicación a partir de la reacción a este tipo de provocaciones terroristas para cargar la responsabilidad de la guerra a Moscú.

El 24 de abril, la víspera de los atentados terroristas, el secretario de Estado norteamericano Anthony Blinken y el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, visitaron Kiev para estudiar, entre otras cosas, los medios de imponer al ejército ruso una extensión de su línea de contacto en operaciones de dispersión de sus fuerzas.

Si el interés de la OTAN por abrir un segundo frente atacando Transnistria es evidente, por otro lado, las fuerzas moldavas no son suficientes para lograrlo, incluso con la ayuda de las fuerzas ucranianas, que necesariamente se verían reducidas debido a la prioridad dada al frente de Nikolayev y a la defensa de la costa de Odesa. El 27 de abril, Arestovich, asesor de Zelensky, dijo sobre Transnistria: “Moldavia debería pedir ayuda a Ucrania y Rumanía por el agravamiento de Transnistria. Si Moldavia se vuelve hacia Ucrania, entonces podemos tomar Transnistria. Las fuerzas armadas ucranianas tienen suficientes fuerzas para ello”.

Actualmente, en el lado de Transnistria hay unos 1.500 soldados rusos y 7.500 de Transnistria, más una fuerza de reserva. En el lado moldavo hay 5.200 soldados y en el rumano 70.000. Pero, sin duda, son las fuerzas polacas, mejor equipadas y entrenadas y, sobre todo, más motivadas para una agresión contra Rusia, las que estarían al frente de las operaciones militares contra Tiraspol. Desde principios de abril se han desplegado en Rumanía grandes fuerzas conjuntas polacas para realizar maniobras militares conjuntas con las fuerzas rumanas, pero también ejercicios militares en territorio moldavo. Las fuerzas polacas que ya han llegado se estiman en 8.000 hombres.

Así, se podría imaginar fácilmente la participación de un cuerpo de batalla polaco-rumano-moldavo que intervendría a petición del gobierno de Chisinau para “pacificar” una situación caótica en Transnistria, en coordinación con los ataques llevados a cabo en el este por el ejército ucraniano.

Abrir un segundo contra Rusia, tanto político como militar, permitiría a la OTAN recuperar la iniciativa y obligar a Moscú a poner más cartas sobre el mapa y retomar una estrategia en este sector basada en la velocidad y muy costosa en hombres y equipos, pero también en daños colaterales civiles (porque tendrán que apoderarse de Nikolaïev a toda costa). Cuando las unidades rusas lleguen a Tiraspol, tendrán que reforzarse considerablemente porque su corredor terrestre estará probablemente sometido a contraataques ucranianos localizados (al menos bombardeos) procedentes de Odesa en el sur, de Voznessensk en el norte, por no hablar de un posible contacto con las unidades polaco-rumanas llamadas de refuerzo.

Militarmente, si tal escenario se produjera, obligaría a Rusia a realizar esfuerzos prioritarios en este sector para lograr una unión territorial con Transnistria lo antes posible y, por tanto, a reforzar considerablemente sus fuerzas, que hoy no superan los 30.000 hombres en el frente de Jerson. Estos esfuerzos rusos se harían o bien a costa del frente del Donbas, o bien recurriendo a las fuerzas de reserva del Estado Mayor, o a ambas cosas.

El segundo frente abriría la internacionalización radical de la Guerra de Ucrania, pero sin implicar la asistencia automática en materia de defensa de los países de la OTAN, ya que este frente se desarrollaría territorialmente fuera de la Alianza y bajo la única responsabilidad de los Estados participantes.

El estado de alerta máxima ha cancelado las próximas ceremonias del 9 de mayo en Transnistria, aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial. La salida precipitada de una parte de la población hacia Rumanía o Ucrania será sin duda provocada por el ejército ucraniano, hasta que Transnistria pida ayuda a Rusia y Moldavia a Polonia y Rumanía, que son países pertenecientes a la OTAN.

—https://alawata-rebellion.blogspot.com/2022/04/la-carte-moldave-dans-la-manche-de.html

Joaquín o el humor sádico

  • Dostó, dostó: creo que sufro de un mal incurable.
  • Usted dirá.
  • Verá, cuando oigo o veo al futbolista cómico o payaso Joaquín no me río; al revés, me da casi por llorar. Le diré más: si estoy solo, no me río, pero si estoy en cuadrilla, simulo que me descojono con risa de hiena para no parecer un insustancial, como dicen en Bilbao. ¿Es grave, Doc?

De hace ya un tiempo acá se está instalando la idea de un futbolista, el bético Joaquín, como quintaesencia del humor hasta el extremo de constituir la piedra de toque que divide a los que tienen sentido del humor y los sosos que no le encuentran la gracia.

Un exponente del nacional-folklorismo -tipo Lola Flowers- cuajado de tópicos y olés y ojús, de la “grasia” estereotipada de los hermanos Álvarez Quintero y su andalucismo prototípico pasado por el pasapuré del antonomásico senequismo del, primero, falangista, y, luego, monárquico, gaditano José María Pemán, cuyo vórtice es el cliché del andalucismo folklórico y el andaluz “gracioso”. Al igual que el vasco serio y noble, o el catalån fenicio o el baturrismo cazurro del aragonés y otras “construcciones” e hipotipos sociológicos que se pusieron de moda a finales del siglo XIX con el positivismo o, mejor, el romanticismo de Herder y su “volkgeist”, describiendo y pintando el “alma” de los pueblos (el “alma vasca” escribiría Unamuno).

Ignora Joaquín el dicho epicúreo, o tal vez quijotesco, que dice que “nada en demasía”. Las cosas en su justa medida. Y, como diría Bergamín, las cosas en su sitio y no como están. Salirse de madre es sadismo, humor sádico y ofensivo en este caso. No se ríe Joaquín del Valencia, pero lo anihila, volviéndolo dos veces perdedor, humillándolo imperialmente con el romano vae victis! Pero la culpa no es de un patán como éste, ni menos de quienes no han podido transmitir otros valores -además de los gringos winners y losers- por ser perseguidos por lo cañí en Celtiberia show.

Argelia amenaza con cortar el suministro de gas a España

El gobierno español está sometido a las presiones de Estados Unidos sobre el Sáhara y da muestras claras de sumisión, lo que compromete el suministro de gas argelino.

Argelia satisface el 40 por cien de las necesidades de gas de España y en agosto rompió sus relaciones diplomáticas con Marruecos, por lo que no puede admitir que el gobierno del PSOE y Podemos revenda el gas argelino a Marruecos fraudulentamente. En Madrid van de traición en traición y no muestran escrúpulos de ningún tipo.

Ayer el Ministerio de Energía argelino amenazó con romper el contrato de suministro de gas con España si ésta lo envía “a un tercer destino”, en medio de las tensiones diplomáticas con Madrid y Marruecos por el Sáhara.

La mayor parte del gas argelino llega a España a través del gasoducto submarino Medgaz, de 10.000 millones de metros cúbicos al año. Hasta octubre otra parte del gas argelino llegó a través del Gasoducto Magreb-Europa (GME), que pasa por Marruecos. Pero Argel lo cerró tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Rabat, privando a Marruecos del gas argelino que transitaba por su territorio.

Según un comunicado de prensa del gobierno argelino, la ministra española Teresa Ribera ha comunicado que España autoriza la explotación, en “flujo inverso”, del oleoducto Magreb-Europa y que esta explotación tendrá lugar hoy o mañana.

El comunicado no especificaba el nombre del país que se beneficiaría de esta operación de “flujo inverso”, pero en febrero el gobierno español anunció que ayudaría a Rabat a “garantizar su seguridad energética” permitiéndole transportar gas a través del GME después de que Argel dejara de suministrárselo.

El gobierno argelino ha advertido que cualquier envío del gas suministrado a España, cuyo destino sea distinto al previsto en los contratos, se considerará un incumplimiento de los compromisos contractuales y, en consecuencia, podría dar lugar a la rescisión del contrato que vincula a Sonatrach con España.

Esta advertencia se produce en el contexto de las presiones cada vez más acuciantes de Estados Unidos contra los países europeos, lo que ha llevado al gobierno español a un callejón sin salida en la cuestión del Sáhara.

Antigua colonia española, esta vasta zona desértica considerada como “territorio no autónomo” por la ONU, opone desde hace décadas a Marruecos -que controla el 80 por cien- al pueblo saharaui.

España, que depende en gran medida de Argel para el suministro de gas, dio un giro radical a su posición en este delicado asunto el 18 de marzo, al apoyar públicamente el proyecto de autonomía marroquí y despertar la ira de Argel, principal valedor de los saharahuis. Argel retiró a su embajador en España el 19 de marzo y Sonatrach mencionó una subida del precio del gas suministrado a España.

El sábado, el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, calificó la traición del gobierno del PSOE y Podemos de “moral e históricamente inaceptable”.

Los alemanes del este están inmunizados contra los virus rusófobos

Las encuestas realizadas en el estado alemán de Sajonia muestran que los alemanes del este siguen respetando a Rusia y sienten nostalgia por los días de la RDA y la URSS. Incluso después del inicio de la Guerra de Ucrania, los alemanes del este no han cambiado de actitud hacia Putin y el pueblo ruso.

En la situación actual la respuesta de Rusia se entiende en Dresde, la capital de Sajonia, escribe la edición estadounidense del Washington Post con ostensible sorpresa.

En Sajonia, el estado más poblado de Alemania oriental, cerca del 68 por cien de los habitantes no se alinean con occidente, según los sondeos.

La campaña para demonizar la imagen de Putin ha fracasado en Alemania del Este. Cuando en los años 80 formaba parte del KGB, Putin trabajaba en Dresde. Alrededor del 40 por cien de los alemanes admiten que no han cambiado su actitud hacia el dirigente ruso desde el estallido de la guerra. A diferencia de los alemanes occidentales, los orientales creen que Putin no amenaza su seguridad.

Los sociólogos explican este fenómeno por el hecho de que la parte oriental de Alemania fue un estado socialista asociado a la URSS durante más de cuarenta años. El ruso era una asignatura obligatoria en las escuelas de la RDA. Incluso después del colapso de la Unión Soviética, Rusia consiguió mantener los lazos económicos y culturales con Alemania oriental durante la década de 1990.

En el siglo actual esos lazos se han profundizado, gracias a la simpatía personal por el pueblo alemán de Putin, que recibió la “Orden de la Gratitud de Sajonia” durante una visita a Alemania en 2009.

Los acontecimientos en Ucrania han obligado a los políticos berlineses a volverse más agresivos, con el canciller Olaf Scholz escupiendo literalmente veneno contra Moscú. El Primer Ministro sajón, Michael Kretschmer, es la oveja negra: no quiere tomar partido en una nueva confrontación mundial.

Kretschmer cree que Rusia no puede estar simplemente en la “lista negra”. En la nueva y compleja realidad, hay que buscar compromisos. “Rusia es un hecho. Y un hecho que está aquí mismo”, argumenta. Esta proximidad a Rusia es lo que diferencia la posición de Alemania de la de Estados Unidos.

Kretschmer apoyó la negativa del gobierno federal a imponer un embargo sobre el petróleo y el gas rusos. En su opinión, la interdependencia entre Rusia y Europa no puede ignorarse, ya que haría que la situación fuera totalmente imprevisible.

La opinión del Primer Ministro sajón es compartida por la mayoría de los alemanes de de su estado, y con razón. El año pasado Sajonia recibió el 84 por cien de sus importaciones de energía de Rusia.

La experiencia vital bajo el socialismo permite comparar a los alemanes del este. Con el tiempo muchos han apreciado los méritos de la amistad entre Alemania y Rusia. Muchos recuerdan la actitud amistosa de los soldados soviéticos hacia los residentes de la RDA. Incluso los alemanes que aún eran niños en los años 80. Esta simpatía está en la raíz de la nostalgia por la era soviética. Es una especie de inmunidad al virus de la rusofobia.

—https://svpressa.ru/blogs/article/331597/

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