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Día: 30 de diciembre de 2021 (página 1 de 1)

Situación de las cárceles españolas como consecuencia de las medidas covid

Ante las nuevas medidas que, bajo la excusa del covid, se están tomando contra quienes están en las prisiones españolas así como contra sus familiares, Tinko quiere expresar los siguiente:

Como hemos dicho en otras ocasiones, la mayoría de las medidas que están tomando los diferentes gobiernos que nos oprimen tienen mucho más que ver con la restricción de derechos y con la propaganda (tener que volver a llevar la mascarilla por la calle, por ejemplo) que con las razones sanitarias.

Cada vez se restringen más los derechos que teníamos en la calle, y la cárcel es un espejo de lo que pasa en la calle, pero aún más violento. Desde el confinamiento de 2020 hasta ahora los ataques contra los presos y las presas han sido constantes. Meses sin actividades, sin visitas, muchas veces sin médicos (en nombre de la salud les quitaron hasta el derecho a ser atendidos)… Cuando después de muchos meses recuperaron las visitas vis-a-vis, después de cada una de ellas les han aislado.

Durante los últimos meses esas restricciones han propiciado luchas por parte de los presos. Ibai Aginaga emprendió una huelga de hambre y sed tras una vis-a-vis para que le practicaran una PCR y le sacarán del aislamiento, en la cárcel de Basauri.

Dani Pastor también empezó una huelga de hambre en Zuera. Fue aislado, sin libros, sin tele o radio. Por medio de aquella lucha consiguió el compromiso por parte de la cárcel para que le sacaran del aislamiento.

El pasado fin de semana allegados de Patxi Ruiz se quedaron sin visita después de viajar a León, porque han suspendido todas las visitas.

En la cárcel de Palencia han suspendido las visitas vis-a-vis, aunque de momento mantienen las visitas tras el cristal.

En Basauri y Zaballa mantienen todo tipo de visitas, y en Martutene solo las de locutorio, siempre y cuando se tenga el certificado covid. Si no, no hay posibilidad de hacer visitas, vulnerando así el derecho a las visitas de los presos y presas y cortando más hilos de las relaciones que mantienen con sus allegados. Estos no son más que los primeros pasos de lo que puede venir en las cárceles de la mano del PNV.

Bajo la excusa del virus han restringido todos los derechos en la calle y, en algunos casos, también los han borrado. Y en la cárcel les han dejado sin casi nada. Al parecer todo vale contra los presos y las presas, sobre todo porque nadie ve lo que pasa dentro. Estas medidas, lejos de basarse en criterios de salud, son herramientas para fomentar el control social.

En una situación de grave crisis económica, en un momento en el que cada vez somos más pobres, lo que buscan es anular el derecho a protestar, organizarse y luchar. Y en ese camino entra empeorar aún más las condiciones de las cárceles, porque ese es el sitio que tienen preparado para quienes se levantan contra la opresión.

Las cárceles, lejos de ser lugares para resocializar a nadie, son lugares para someter a la clase obrera y, muy especialmente, para doblegar la voluntad de los presos y presas políticas. Todo esto para defender los intereses y los privilegios socio-económicos de esos parásitos que forman la burguesía y la oligarquía.

Tinko hace un llamamiento a organizarse ante la represión y a favor de la amnistía. ¡La lucha nos liberará!

—https://tinkoamnistia.org/es/2021/12/28/situacion-de-las-carceles-como-consecuencia-de-las-medidas-covid/

La capital de Sudán en estado de sitio ante un nuevo levantamiento insurreccional

Jartum, la capital de Sudán, se encuentra en estado de sitio. Los puentes que unen el centro de la ciudad con sus barrios están bloqueados con contenedores. Las comunicaciones telefónicas y la conexión a internet están cortadas.

Desde el golpe militar del general Abdel Fattah Al-Burhane, el 25 de octubre, las manifestaciones de protesta se suceden cada semana y, hasta ahora, la feroz represión -que ha dejado 48 muertos y cientos de heridos- no ha conseguido detenerlas.

La policía dispara granadas de gas lacrimógeno para intentar repeler a miles de opositores al poder militar que se acercan al palacio presidencial, desafiando una represión que dura ya dos meses.

El sábado pasado la multitud llegó a sólo cincuenta metros del palacio de Jartum, donde se encuentra el llamado “gobierno de transición”. Tuvieron que evacuar a muchos heridos.

Desde las primeras horas del día, el gobierno trató de bloquear el país. Primero desapareció internet, luego dejaron de funcionar las comunicaciones telefónicas y los manifestantes que tenían previsto acudir desde los distintos barrios al palacio presidencial descubrieron que durante la noche habían llegado grúas para colocar enormes contenedores sobre los puentes del Nilo.

A primera hora de la tarde, como siempre, los manifestantes eran miles, bajo una nube de banderas sudanesas y los gritos ensordecedores contra el ejército, su jefe Al-Burhane y el primer ministro civil, Abdallah Hamdok.

En Madani, una ciudad a 150 kilómetros al sur de la capital, los manifestantes eran varios cientos. Hace menos de una semana, en el tercer aniversario del inicio del levantamiento popular que en 2019 obligó al ejército a poner fin a 30 años de dictadura militar de Omar Al-Bashir, los partidarios de un gobierno civil demostraron que seguían movilizados.

Aquel día la policía disparó munición real, además de lanzar gases lacrimógenos sobre los cientos de miles de personas que salieron a la calle. El sábado, las autoridades utilizaron otra herramienta importante: como hicieron durante casi un mes después del golpe, aislaron a los sudaneses del mundo.

Ante un nuevo estallido insurreccional, el sindicato de médicos prodemocráticos que lleva registrando víctimas de la represión desde 2018 dijo que pide al mundo que observe lo que ocurre, mientras los militantes luchan por difundir imágenes del país a través de la diáspora.

El Pentágono emplaza un grupo de ataque naval en el Mediterráneo

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, ha ordenado que un grupo de ataque de portaviones de la Armada permanezca en la región del Mar Mediterráneo en lugar de ir a Oriente Medio (1).

El martes un funcionario del Pentágono dijo que el cambio de misión del portaviones Harry S. Truman, y de los cinco buques de guerra que lo acompañan, refleja la necesidad de una presencia continua en Europa. Es necesario tranquilizar a los aliados y socios de Estados Unidos en la región, dijo el funcionario.

El portaviones Harry S. Truman (CVN-75), el Ala Aérea del Portaaviones 1 y sus escoltas están operando ahora en el Mar Jónico, entre Grecia e Italia, en lugar de reanudar el tránsito previsto a través del Canal de Suez hacia el Mando Central de los Estados Unidos (2).

El grupo que acompaña al portaviones Harry S. Truman está formado por cinco buques: el crucero USS San Jacinto, los destructores Cole, Bainbridge, Gravely y Jason Dunham. Con ellos está la fragata noruega HNoMS Fridtjof Nansen.

El portaviones USS Harry S. Truman y sus escoltas entraron en el Mediterráneo el 14 de diciembre de este año tras desplegarse desde la costa este el 1 de diciembre. Antes del cambio de misión, el grueso del grupo de ataque se trasladó a la base naval estadounidense de la bahía de Souda, en Grecia.

(1) https://www.militarytimes.com/news/your-navy/2021/12/28/uss-harry-truman-carrier-strike-group-stays-in-mediterranean-amid-ukraine-russia-fears
(2) https://news.usni.org/2021/12/28/secdef-orders-u-s-carrier-uss-harry-s-truman-to-stay-in-mediterranean-to-reassure-allies

Jaime Richart: «Las Agencias sólo informan con cuentagotas y con mucha más malicia que prudencia»

Tengo el inmenso placer de deciros que MPR21 es la única fuente de información que me interesa de verdad.
Todos los demás soportes digitales o impresos o radiofónicos, y qué decir de los televisivos a los que hace más de un año no presto la más mínima atención, no es que no me inspiren confianza en los asuntos y dominios graves: sanidad, pandemia, vacunas, política, es que los considero autores, cómplices o parte de su artificiosa creación y por consiguiente de la realidad y atmósfera que respiramos.

No sólo en España, sino también en el resto del mundo aunque en éste menos. Porque de fuera las Agencias sólo informan con cuentagotas y con mucha más malicia que prudencia…

Casi desde el principio, por la forma y estructura de que se dota la información, siempre exhaustiva respecto a los datos de hechos, personas, entidades, etc mi lectura de los posts o noticias comienza siempre con la convicción de que MPR21 es absolutamente fiable.

Y, siendo como soy, no sólo por la edad y la experiencia sino también por auto didactismo filosófico, escéptico en tiempos además de un positivismo aniquilador, no encuentro solaz intelectivo más que en MPR21. No sé cómo os las arregláis para compilar tal número de datos que hacen para mí tan convincentes los relatos, pero el caso es que es el único espacio fuera de mi mismidad (nunca estoy menos solo que cuando estoy solo) en el que me encuentro sumamente cómodo leyendo todas vuestras veraces noticias.

Un cordial saludo para todos los que contribuís a tan seria y trabajado soporte en un país como éste en el que no hay espacio alguno que no imagine uno vendido, comprado, corrupto… y dedicado casi exclusivamente a adulterar todo lo posible la noticia, salvo los avatares dramáticos del volcán. Y eso sólo en la exposición exclusiva del fenómeno natural, pero tampoco fiable en cuanto a los efectos colaterales y sus posibles reparaciones…

Lo dicho. Mi felicitación y con yo mi ánimo para que prosigáis vuestro valioso trabajo. Llegará un momento en que de censurados pasaréis por ser el referente y ejemplo de lo que espera un país serio de un pueblo serio…

La Guerra Fría en el Congo y un sicario de la CIA: Mobutu

Setiembre de 1960. En plena Guerra Fría, la antigua colonia belga del Congo es independiente desde hace sólo tres meses. A Larry Devlin, jefe de la estación de la CIA en Leopoldville, ahora Kinshasa, le entregan un maletín con diferentes venenos, incluida una pasta de dientes tóxica, y le ordenan asesinar al Primer Ministro, Patrice Lumumba, según confesó al New York Times (1).

En 1973 Devlin apareció en las investigaciones del Comité Church del Senado estadounidense, después de que la CIA orquestara el Golpe de Estado contra Salvador Allende. Pero le cambiaron el nombre por el de “Victor S. Hedgeman”. También estuvo en Laos durante la Guerra de Vietnam. En fin, tenía una amplia experiencia en asesinatos y Golpes de Estado.

Lo contó en un libro publicado en 2007: “Jefe de Estación, Congo: combatiendo la Guerra Fría en una Zona Caliente” (2). Pero hay pocas cosas que no se supieran desde otro libro publicado en 1978 por otro espía de la CIA, John Stockwell: “En busca de enemigos: una historia de la CIA” (3). El autor se incorporó al espionaje en 1964 y sirvió en África durante doce años, desde Costa de Marfil hasta Angola, pasando por el Congo y Burundi.

Una parte de los informes de la CIA sobre el Congo ya se han declasificado. Con el país africano recién independizado, Devlin, que aparece en la foto anexa, aterriza bajo la cobertura de cónsul y comienza a informar a sus jefes: “Tarde o temprano Moscú tomará el control” del Congo, escribe a sus jefes de Langley. Los soviéticos mueven los hilos, añade. Allen Dulles, el director de la CIA, le responde personalmente: la “salida” de Lumumba “debe ser un objetivo prioritario y urgente para usted”, le dice a Devlin.

Con un presupuesto de 100.000 dólares, gigantesco para aquella época, Devlin los intenta todo. Organiza protestas contra Lumumba, intenta aislarlo políticamente y anima al Presidente Kasavubu a destituirlo. Pero Lumumba resiste y la CIA tiene que recurrir a otras vías.

La CIA encuentra a su pelele

Devlin se entrevista en el palacio presidencial con un antiguo periodista de apenas 30 años reconvertido en alto oficial del ejército congoleño: Joseph Mobutu, subjefe del Estado Mayor del Ejército, que no está de acuerdo con las inclinaciones internacionales de Lumumba, favorables al eje de los países no alineados. “El coronel Mobutu se quejó amargamente de que Lumumba intentaba involucrar al ejército en la política”, informa Devlin a sus jefes.

Era una versión diluida de la verdadera conversación entre ambos. En una entrevista en la radio estadounidense, unos 37 años después, Devlin reveló que Mobutu ya había planteado la posibilidad de un Golpe de Estado contra Lumumba. “El ejército está preparado para derrocar a Lumumba”. Pero a Mubutu le preocupaba el posible apoyo de Estados Unidos al golpe. “¿Puedo considerar que Estados Unidos nos apoya?”, pregunta. Devlin le responde: “Creo que lo apoyaremos”. Allen Dulles respalda a su hombre sobre el terreno: “Confío en usted”.

La CIA acababa de encontrar a su pelele. “Nos interesa apoyar al coronel Mobutu como contrapoder a Lumumba y animarle a trabajar para la eventual constitución de un gobierno civil moderado en el Congo”, escribe Devlin. Así, el espía propone ofrecer a Mobutu fondos para su uso personal para comprar su cooperación.

Unos días después Mobutu, recién nombrado jefe del ejército, ordena la detención de Lumumba y la salida de todos los diplomáticos soviéticos y checos de la capital congoleña en un plazo de 48 horas. Los americanos se frotan las manos.

Pero el plan militar fracasa y la CIA pasa a los suyo: el asesinato de Lumumba. Un tal Joe de Paris llega desde Langley con el maletín de los venenos, pero son las contradicciones propias las que acaban frustrando los proyectos emancipadores de Lumumba.

El 17 de enero de 1961 Mobutu entrega a Lumumba atado de pies y manos a su enemigo jurado, el dirigente katangués Moise Tshombe, y un pelotón comandado por un oficial belga lo ejecuta esa misma noche. Hasta 2014 el Departamento de Estado no reconoció oficialmente la participación de Estados Unidos en el derrocamiento y asesinato de Lumumba.

Pero Mobutu no logra hacerse con el poder inmediatamente y, entre tanto, cultiva sus estrechos contactos con la CIA. Cuando en 1967 Devlin abandonó el Congo, Mobutu pasó a despedirse y le regaló un retrato suyo, con una halagadora y elocuente dedicatoria: “A mi viejo y excelente amigo L. Devlin, por todo lo que el Congo y su líder le deben”.

La CIA fue siempre muy atenta con Mobutu. En mayo de 1963, incluso le invitó a Estados Unidos y le permitió visitar la sede de la CIA. Mimaron al sátrapa congoleño. Mobutu incluso consiguió una entrevista con el presidente Kennedy. En su álbum de fotos se le puede ver con todos los presidentes de Estados Unidos: Nixon, Carter, Reagan Bush…

La CIA compra una mascota africana

Mantener una piara de gorrinos, incluso en los países más pobres, cuesta mucho dinero, y aunque la CIA tenía un presupuesto multimillonario, no era plenamente consciente de la codicia de Mobutu y de su manejo del chantaje: “Joseph Mobutu nos presiona constantemente para conseguir más dinero para su ejército”, observa Devlin. En caso contrario, amenaza, el régimen podría colapsar.

El dinero de Mobutu ocupa una parte muy importante en las comunicaciones entre Devlin y sus jefes. El coronel congoleño necesitaba ayuda financiera “para pagar a sus tropas y a sus oficiales, así como gasolina para los desplazamientos de las tropas”, informa Devlin a sus jefes.

La CIA siempre se mostró dispuesta a gastar cualquier cantidad de dinero para comprar literalmente el gobierno de un país, y también a la oposición. No tiene reparos en hacerse cargo del destino del Congo: “Se podría presentar una lista de ministros a Mobutu pidiéndole sus sugerencias. Nuestro representante en Leopoldville está preparando esa lista”.

El golpista africano inventa un plan tras otro para chuparle el dinero a Washington. Un día, por ejemplo, afirma que “Moise Tshombé [dirigente de la provincia de Katanga, aliado de los colonialistas belgas] le había dado una cantidad de dinero no especificada para el ejército nacional congoleño, que había entregado al gobierno provisional, que lo había gastado en diversos dispendios sin el acuerdo del Ministro de Finanzas”. Pero ahora, escribe Devlin, “Mobutu tiene miedo de que se le pida que devuelva ese dinero que ya no tiene, que se sospeche que lo ha malversado y que esa sospecha alimente a la oposición”.

Sin duda, era una fábula, pero la CIA no hace preguntas. Paga a Mobutu lo que pide porque las mascotas garantizan lealtad. Naturalmente, Washington no se deja engañar. “Aunque el general Mobutu tenga muchas cualidades y haya conseguido cosas en el pasado, se puede considerar que su vanidad e irresponsabilidad han contribuido significativamente a la ineficacia y al desorden dentro del ejército”, señala Dean Rusk, jefe del Departamento de Estado.

Los imperialistas se cuidaban -sobre todo- de no involucrarse militarmente en el avispero congoleño. En 1964 sólo enviaron a Mobutu dos pilotos de cazabombarderos, contratados por la CIA, aunque el pelele africano pidió mucho más.

A veces el embajador cuestiona la generosidad de la CIA. “Devlin acaba de informarme de que Washington ha dado luz verde para confiar diez millones de francos belgas a Mobutu, sin ningún registro contable ni indicación del uso del dinero”. Era un cheque en blanco.

Para Mobutu cualquier pretexto es bueno para hacer caja. El 12 de octubre de 1965 el Presidente Kasavubu destituye brutalmente a su Primer Ministro, Moise Tshombé, haciendo saltar por los aires el equipo de la jefatura del Estado, que contaba con el apoyo de los imperialistas.

En el cuartel general de la CIA, algunos se sorprenden: “El 26 de octubre se hizo un pago al general Mobutu en reconocimiento a sus esfuerzos por apoyar los objetivos estadounidenses de mantener el dúo Kasavubu-Tshombé, aunque estos esfuerzos no tuvieron éxito”, señalan los mensajes. El pago había sido aprobado por la estación de la CIA en el Congo. El embajador estadounidense consideraba que el gasto era necesario porque el coronel “había recurrido a sus fondos personales para tratar de aliviar la tensión entre Kasavubu y Tshombé”.

Sencillamente, es imposible de creer que Mobutu hubiera pagado alguna vez una cuenta de su bolsillo.

Un negro es la última esperanza blanca

El 25 de noviembre de 1965 Mobutu se hizo con el poder mediante otro Golpe de Estado militar sin pedir permiso a sus amos estadounidenses, que no se lo echaron en cara. “Se disculpó sinceramente por no habernos avisado de sus planes”, escribe Devlin tras una reunión con Mobutu. El golpista congoleño tenía otro buen pretexto: no había una línea telefónica a su disposición el día antes del golpe para avisar a la CIA.

Pero, como buen y fiel caniche, se pone incondicionalmente a los pies de sus amos: “Espera consejos e instrucciones de Estados Unidos ahora y en el futuro”, señala Devlin, que considera -lógicamente- que este acto de lealtad debe ser debidamente recompensado: “Los fondos adicionales para Mobutu son más esenciales que nunca”.

Diez días después del golpe, Estados Unidos reconoce oficialmente a Mobutu. “El gobierno de Mobutu es la última oportunidad para el campo occidental en el Congo (y posiblemente en el África negra)”, escribe Devlin a sus jefes de la CIA. “Si cayera, hay pocas posibilidades de que sea sustituido por un régimen aceptable para Occidente. Creemos que es probable que el Congo se desintegre en una multitud de pequeños estados, algunos de los cuales caerían bajo la influencia del bloque comunista”.

Mobutu podía seguir extendiendo la mano con cualquier pretexto, sobre todo el de “luchar contra el comunismo”. Durante décadas la CIA seguirá financiando sin pestañear un régimen criminal, lacayo y vendido como pocos. Así lo demuestra, por ejemplo, un informe de 1966 que menciona otra montaña de dinero procedente de los fondos reservados: “Este dinero se gastó para asegurar el apoyo de los principales oficiales del Ejército Nacional Congoleño, para financiar a importantes dirigentes políticos y para proporcionar asistencia a los jefes provinciales y tribales que vinieron a visitar Leopoldville”.

¿Cuánto gastó la CIA para poner a un sátrapa al frente del antiguo Congo belga? En los archivos de la CIA las cantidades siguen estando clasificadas hasta el día de hoy. Según Jack Stockwell, fueron más de 20 millones de dólares sólo en los primeros años de su gobierno. Pero el gobierno de Mobutu llegó hasta finales del siglo pasado, así que hay que multiplicar esa cifra muchas veces.

(1) http://www.nytimes.com/2008/02/24/world/africa/24congo.html
(2) Larry Devlin, Chief of Station, Congo: Fighting the Cold War in a Hot Zone, https://www.goodreads.com/book/show/95199.Chief_of_Station_Congo
(3) John Stockwell, In Search of Enemies: a CIA Story, https://www.barnesandnoble.com/w/in-search-of-enemies-john-stockwell/1101828677

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