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Día: 20 de diciembre de 2021 (página 1 de 1)

Hacen desaparecer un documento de la Fundación Rockefeller que anticipó la pandemia hace más de 10 años

En 2010 la Fundación Rockefeller, en colaboración con Global Business Network, publicó el informe “Escenarios para el futuro de la tecnología y el desarrollo internacional”. El estudio recurre a diferentes escenarios para simular las opciones estratégicas ante el futuro.

Rockefeller diseñó cuatro escenarios (Lock Step, Clever Together, Hack Attack y Smart Scramble) que diseñan distintos desastres naturales y otras configuraciones apocalípticas. El primero es un escenario pandémico, sorprendente por su similitud con la pandemia declarada de coronavirus. Nadie antes conocía un confinamiento para toda la población, sana y enferma, sin distinción, con fines preventivos y durante tanto tiempo.

Esta es la descripción de la pandemia en “Lock Step”:

En 2012, por fin llegó la pandemia que el mundo llevaba años esperando. A diferencia del H1N1 de 2009, esta nueva cepa de gripe, traída por patos salvajes, era extremadamente violenta y mortal. Incluso las naciones mejor preparadas para ella se vieron rápidamente desbordadas cuando el virus arrasó el mundo, infectando a cerca del 20 por cien de la población mundial y matando a 8 millones de personas en sólo siete meses, en su mayoría adultos jóvenes sanos. La pandemia también tuvo un efecto letal en las economías: el movimiento internacional tanto de personas como de bienes se detuvo repentinamente, debilitando industrias como el turismo, e interrumpiendo las cadenas de suministro globales. Incluso a nivel local, los comercios y las oficinas, normalmente muy concurridos, quedaron repentinamente vacíos. La pandemia afectó a todo el mundo, pero de forma desproporcionada a África, el sudeste asiático y América Central, donde el virus se propagó con la velocidad del fuego en ausencia de protocolos oficiales para contenerlo. Pero incluso en los países más desarrollados, la contención ha sido un gran problema. La política inicial de Estados Unidos de «desalentar fuertemente» a los ciudadanos a viajar en avión resultó letal en su exceso, y aceleró la propagación del virus, no sólo en Estados Unidos sino también a través de las fronteras. A pesar de todo, algunos países salieron mejor parados, especialmente China: la rápida imposición por parte del gobierno chino de una cuarentena obligatoria para todos sus ciudadanos, acompañada del sellado instantáneo de todas sus fronteras, salvó millones de vidas, deteniendo la propagación del virus mucho antes que en otros países, y permitiendo una recuperación más rápida después.

El gobierno chino no fue el único que tomó medidas extremas para proteger a sus ciudadanos del riesgo de contagio. Durante la pandemia, varios dirigentes nacionales hicieron valer su autoridad e impusieron normas y restricciones estrictas, que iban desde la obligación de llevar mascarillas hasta el control de la temperatura corporal al entrar en espacios públicos como estaciones de tren o supermercados. Incluso cuando la pandemia terminó, este control autoritario sobre los ciudadanos y sus actividades continuó, e incluso se intensificó. Para protegerse de la propagación de los crecientes problemas globales -desde las pandemias hasta el terrorismo transnacional, pasando por las crisis medioambientales y el aumento de la pobreza-, diversos líderes de todo el mundo han reforzado su control del poder. Al principio, el concepto de un mundo más controlado tuvo una gran aceptación y aprobación. Los ciudadanos estaban dispuestos a ceder parte de su independencia y privacidad a gobiernos más paternalistas a cambio de una mayor seguridad y estabilidad. Los ciudadanos eran más tolerantes e incluso estaban deseosos de recibir la dirección y el control desde arriba, y los líderes nacionales tenían vía libre para imponer el orden de la forma que quisieran. En los países más desarrollados, esta mayor forma de control adoptó diversas formas: identidad biométrica para todos los ciudadanos, por ejemplo, combinada con regulaciones más estrictas para las industrias consideradas vitales para el interés nacional. En muchos países desarrollados, esta cooperación forzada, junto con las nuevas normativas y acuerdos, condujo lentamente al restablecimiento del orden y, lo que es muy importante, al crecimiento económico. En el mundo en desarrollo, sin embargo, las cosas han sido muy diferentes. La autoridad descendente ha adoptado diferentes formas en los distintos países, en función del calibre, las capacidades y las intenciones de sus dirigentes.

El escenario “Lock Step” continúa describiendo que la brecha tecnológica entre los países avanzados y los que están en vías de desarrollo se amplía, así como el confinamiento nacionalista y las represalias entre países. El final de la simulación, que marca el epílogo de la deriva reaccionaria y represiva de los gobiernos a escala mundial, es sorprendente:

Alrededor de 2025 la gente empezaba a resentirse de este control verticalista, en el que siempre eran los dirigentes los que tomaban las decisiones por todos. Cuando los intereses nacionales chocan con los intereses individuales, surgen los conflictos. Las protestas esporádicas se volvieron cada vez más organizadas y coordinadas, a medida que los jóvenes, desanimados al ver que sus oportunidades se desvanecían en el aire -especialmente en los países en desarrollo-, planteaban la desobediencia civil.

En 2026, una protesta popular en Nigeria hizo caer al gobierno, acusado de nepotismo y corrupción. Incluso aquellos que apreciaban la mayor estabilidad y previsibilidad de este mundo empezaron a sentirse incómodos, atenazados por la gran cantidad de normas y restringidos por las fronteras nacionales. Había una sensación en el aire de que, tarde o temprano, algo iba a alterar inevitablemente el estricto orden que los gobiernos del mundo se habían esforzado tanto en establecer.

El estudio, que estaba disponible en el sitio web de la Fundación Rockefeller, empezó a circular. El hecho de que el público en general, se diera cuenta de una coincidencia tan singular -además de toda una serie de «profecías autocumplidas», como el Evento 201- perturbó la sensibilidad de los más sensibles.

El 27 de mayo de 2021 la Fundación Rockefeller retiró el documento de internet porque ellos son así: escriben la historia y luego la borran. Es posible descargar el informe del siguiente enlace:

*https://web.archive.org/web/20211007004912/http://www.nommeraadio.ee/meedia/pdf/RRS/Rockefeller%20Foundation.pdf

China tiene el mejor sistema educativo del mundo, según la OCDE

Los estudiantes chinos han superado con creces a sus compañeros internacionales en una prueba de habilidades de lectura, matemáticas y ciencias, según los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de 2018.

La prueba, administrada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), se realizó a 600.000 jóvenes de 15 años en 79 países. Su objetivo es servir de medida general de los sistemas educativos en diferentes regiones del mundo y en distintas condiciones socioeconómicas.

Los resultados muestran que los estudiantes de cuatro provincias chinas -Pekín, Shanghai y las provincias orientales de Jiangsu y Zhejiang- obtuvieron el nivel más alto en las tres categorías. Los estudiantes de Estados Unidos obtuvieron una puntuación de nivel 3 en lectura y ciencias, y de nivel 2 en matemáticas.

El Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó que el rendimiento actual de los estudiantes de un país es un indicador del potencial económico futuro. “La calidad de sus escuelas hoy alimentará la fuerza de sus economías mañana”.

Muchos países desarrollados no han sido capaces de mejorar la calidad de la educación en las dos últimas décadas, a pesar de que “el gasto en escolarización ha aumentado más de un 15 por cien sólo en la última década”, señala el informe.

“Es decepcionante que la mayoría de los países de la OCDE no hayan visto prácticamente ninguna mejora en el rendimiento de los estudiantes desde el primer PISA en 2000”, dijo Gurria.

Los antecedentes socioeconómicos desempeñaron un papel en los resultados de las pruebas, explicando el 12 por ciento de la variación del rendimiento en lectura en cada país, por término medio. Sin embargo, los resultados también mostraron que el 10 por ciento de los estudiantes más pobres de China seguían obteniendo mejores resultados que la media de la OCDE. Esto puede parecer sorprendente para un país cuya renta neta disponible per cápita ajustada es aproximadamente tres veces inferior a la media de la OCDE, que es de unos 30.500 dólares.

Los resultados de PISA mostraron que el 20 por cien de los jóvenes de 15 años en Estados Unidos no leen tan bien como deberían a los 10 años. Los resultados también mostraron que el rendimiento de Estados Unidos en lectura y matemáticas se ha mantenido estable desde el año 2000. Esto sugiere que iniciativas federales como No Child Left Behind y Common Core -que han costado miles de millones de dólares federales y privados- no han mejorado la calidad de la educación en Estados Unidos.

Uno de los hallazgos más sorprendentes es que sólo el 14 por cien de los estudiantes estadounidenses son capaces de distinguir de forma fiable los hechos de las opiniones en las pruebas de lectura. Por ejemplo, en un ejercicio se pedía a los alumnos que leyeran dos textos: un artículo de periódico sobre la investigación científica de la leche y un informe de la Asociación Internacional de Productos Lácteos. A continuación, se les presentaron varias afirmaciones sobre la leche y se les pidió que juzgaran si estaban leyendo hechos u opiniones. Por ejemplo: “Beber leche es la mejor manera de perder peso”.

La mayoría de los estudiantes estadounidenses no fueron capaces de distinguir que tales afirmaciones representan una opinión, no un hecho. ¿Por qué? Uno de los principales factores es la tecnología, según el informe. “En el pasado, los estudiantes podían encontrar respuestas claras y singulares a sus preguntas en libros de texto cuidadosamente seleccionados y aprobados por el gobierno, y podían creer que esas respuestas eran verdaderas. Hoy en día, encuentran cientos de miles de respuestas a sus preguntas en Internet, y son ellos los que deben determinar qué es verdad y qué es mentira, qué es correcto y qué es incorrecto”, apunta el informe. “Leer ya no consiste principalmente en extraer información, sino en construir conocimientos, pensar de forma crítica y emitir juicios con conocimiento de causa”.

Una antigua profesora, Elizabeth, de Portland (Maine), declaró al New York Times que cree que las nuevas tecnologías han acortado la capacidad de atención de los alumnos en las dos últimas décadas. “Mi conclusión: la tecnología no siempre es nuestra amiga», escribió. «Los ordenadores portátiles recién llegados a nuestras escuelas eran tanto una distracción del aprendizaje como una herramienta para aprender”.

Hay muchos factores que influyen en el rendimiento académico relativamente bajo de los estudiantes estadounidenses: las condiciones socioeconómicas, las diferencias culturales, un énfasis excesivo en los exámenes estandarizados.

Una de las razones por las que es difícil decir por qué los estudiantes estadounidenses están atrasados es que, a diferencia de muchos otros países, Estados Unidos no tiene una autoridad educativa centralizada, lo que significa que hay de hecho 50 sistemas educativos diferentes. Es inevitable que surjan desigualdades entre estos sistemas, sobre todo en las zonas con escasa financiación, como explica Henry Braun, profesor de política educativa del Boston College.

“La razón por la que no nos va bien en general es que tenemos más alumnos en los estratos más bajos, que generalmente lo hacen peor”, dijo Braun. “Es más una acusación a la desigualdad de nuestro sistema social que a nuestro sistema educativo”.

El Tribunal Superior de Baja Sajonia anula el pasaporte de vacunas

El jueves el Tribunal Administrativo Superior de Baja Sajonia anuló las restricciones sanitarias en los comercios minoristas y establecimietos públicos. Los propietarios de toda Alemania habían presentado demandas judiciales para oponerse a las restricciones sanitarias.

Las restricciones sanitarias restringen gravemente el acceso de las personas sin pasaporte de vacunas, que ya no pueden entrar en muchas tiendas, restaurantes y eventos culturales.

Un tribunal de Baja Sajonia paralizó la aplicación de la normativa sobre el acceso al comercio minorista. El Tribunal argumenta que las restricciones son discriminatorias.

“La sentencia de Baja Sajonia demuestra claramente que la normativa sobre 2G [restricciones sanitarias] no es una garantía legal para gran parte del sector minorista”, afirma Stefan Genth, director general de la Asociación Alemana de Comercio.

Genth espera que otros estados federales en los que se han impugnado las restricciones sanitarias sigan el ejemplo de Baja Sajonia.

“Otros gobiernos estatales deberían ahora también tenerlo en cuenta, evitar imponer cargas injustificadas al comercio minorista y no esperar a que sus ordenanzas vuelvan a ser recogidas por los tribunales”, dice la Asociación en un comunicado.

Desde que se impusieron las restricciones sanitarias al sector minorista a principios de este mes, los comerciantes se han quejado de una fuerte caída de las ventas y del mal momento en que se han impuesto las restricciones, en pleno periodo navideño.

En muchas tiendas, incluidas las de moda y electrónica, sólo se permite la entrada a las personas con el pasaporte de vacunas.

Los correos internos destapan la campaña de Fauci para desacreditar a los científicos opuestos al confinamiento

Aparecen las primeras filtraciones de los correos internos del padrino Fauci con Francis Collins, director saliente de los Institutos Nacionales de Salud. Los mensajes están fechados en octubre del año pasado, cuando el Instituto Americano de Investigación Económica convocó una conferencia científica para debatir sobre el confinamiento.

Cuatro días después de la reunión, Collins se refirió a tres de ellos como “epidemiólogos marginales” en una directiva que envió a Fauci y a otros altos cargos de su organismo. Se trata de Martin Kulldorff, de la Universidad de Harvard, Sunetra Gupta, de la de Oxford, y Jay Bhattacharya, de la de Stanford.

Eran “marginales” porque preguntaron si el confinamiento eran eficaz. Fueron quienes redactaron la Declaración de Great Barrington, que ya fue objeto de un entrada anterior.

En un correo electrónico obtenido tras una demanda judicial, Collins le dice a Fauci que quería “una publicación rápida y devastadora” de las premisas de dicha Declaración. Fauci le responde esa misma noche diciendo que ya había un artículo demoledor en Wired, y le envía una copia (1).

En el artículo, el divulgador científico Matt Reynolds decía que la ciencia no estaba dividida sobre la inmunidad de rebaño, pero que, en cualquier caso no había que preocuparse porque el confinamiento era cosa del pasado. “El problema [de la Declaración de Great Barrington] es que no estamos en confinamiento”, escribía Reynolds. “Es difícil encontrar personas que aboguen por volver al confinamiento que teníamos en marzo. Cuando los autores de la Declaración de Great Barrington muestran su oposición al confinamiento, están literalmente discutiendo con el pasado”.

Los “expertos” habían vuelto a hacer el ridículo: menos de un mes después, los confinamientos volvieron con fuerza en la segunda oleada del invierno del año pasado.

Fauci volvió a escribir a Collins al día siguiente, esta vez refiriéndose a un artículo de Gregg Gonsalves, profesor de salud pública de la Universidad Yale (2). No era una crítica a la Declaración. A quien atacaba Gonsalves era a Kulldorff, que en una entrevista con la revista Jacobin, exponía que los confinamientos perjudican a los pobres más de lo que la mayoría de los tertulianos querían admitir.

La queja de Gonsalves era que al entrevistar a Kulldorff, la revista Jacobin había roto con otros sitios seudoprogres, como The Nation y The Boston Review.

El 10 de octubre Collins le envió otro correo electrónico a Fauci en el que se jactaba de haber llamado “marginales” en el Washington Post a Kulldorff, Gupta y Bhattacharya, al tiempo que le decía a Fauci que su campaña para acabar con la Declaración de Great Barrington “no será apreciada en la Casa Blanca”.

La Casa Blanca, replicó Fauci, estaba “demasiado ocupada con otras cosas como para preocuparse” por la Declaración de Great Barrington. Al fin y al cabo, tenían que presentarse a las elecciones.

Gonsalves escribió directamente a Collins para agradecerle su poco diplomático acercamiento y se volvió cada vez más hostil y profano en sus comentarios sobre la Declaración de Great Barrington. “La puta Declaración de Great Barrington es como un mal sarpullido que no se va”, escribió Gonsalves. Un día antes, el profesor de Yale también había comenzado a despotricar sobre la Declaración y el Instituto Americano de Investigación Económica.

Collins y Fauci estaban buscando una manera de atacar la Declaración de Great Barrington si surgía en la reunión del Grupo de Trabajo Covid de la Casa Blanca. El 16 de octubre Fauci envió un correo electrónico a Deborah Birx, la coordinadora de respuesta al coronavirus de la Casa Blanca, insistiendo en la necesidad de que se oponga a la Declaración de Great Barrington y prepare el terreno para atacar a Scott Altas, que era el defensor más amistoso de la Declaración en el Grupo de Trabajo.

Dos días después Collins le informó por correo electrónico de que Atlas no había asistió a la reunión del Grupo de Trabajo y de que Declaración de Great Barrington no se había discutido.

Otro correo electrónico sugiere que Fauci celebró el resultado. La oposición de Atlas a la facción partidaria del confinamiento en el grupo de trabajo vuelve loca a Birx, confiesa Collins.

Sin embargo, Fauci y Collins no terminaron ahí con su campaña para derribar a los científicos que habían promovido la Declaración.

En noviembre Fauci pidió a Greg Folkers, su jefe de gabinete, una lista de fuentes que le permitiera argumentar eficazmente contra la Declaración.

Un reciente relato publicado por Scott Atlas sobre su participación en el Grupo de Trabajo de la Casa Blanca (3), señala que Fauci suele recurrir a sus asistentes para recopilar listas de fuentes antes de sus apariciones en los medios de comunicación. Rara vez lee él mismo la literatura científica sobre el coronavirus. Llega a las reuniones con argumentos preparados por su personal. Parece que el correo electrónico de Folker era una respuesta a dicha solicitud de temas de conversación para atacar a los científicos promotores de la Declaración.

A menudo, Fauci se presenta como un defensor de la ciencia por encima de las divisiones políticas y se mantiene al margen de los debates. Pero no es así. Lo que Folkers le envía es una lista de siete editoriales y artículos políticos de los medios de comunicación generalistas que se oponen a la Declaración, es decir, que la información que maneja Fauci procede de las cadenas de televisión.

(1) https://www.wired.co.uk/article/great-barrington-declaration-herd-immunity-scientific-divide
(2) https://www.thenation.com/article/society/covid-jacobin-herd-immunity/
(3) https://www.amazon.com/Plague-Upon-Our-House-Destroying/dp/163758220X

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