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Día: 20 de julio de 2021 (página 1 de 1)

Las recientes inundaciones en Alemania no son consecuencia del cambio climático

Las recientes inundaciones en Alemania y Bélgica han causado la muerte o desaparición de más de 200 personas y los medios de comunicación aseguran que este fenómeno meteorológico es consecuencia del cambio climático (1).

Los augures añaden que en el futuro estas catástrofes ocurrirán con más frecuencia por el mismo motivo, el cambio climático, que provoca fenómenos meteorológicos calificados de “extremos”.

Lo cierto es que las inundaciones fueron causadas por un fenómeno meteorológico corriente y muy conocido denominado “gota fría”, en el que una región de bajas presiones coincide con bolsas de aire frío en las capas altas de la atmósfera.

Se trata de algo frecuente. El desbordamiento del río Ahr ya causó 64 muertos en 1804 y 57 en 1910, hasta el punto de que en el siglo pasado todos los puentes, salvo uno, tuvieron que ser reconstruidos.

En su 5 Informe el IPCC, el organismo internacional encargado del cambio climático, admite -con un alto grado de confianza- que “en los últimos cinco siglos se han producido inundaciones mayores que las observadas desde 1900 en el norte y centro de Europa”.

En su informe especial sobre fenómenos meteorológicos “extremos”, el IPCC confirmó que no es posible “evaluar los cambios inducidos por el clima en la magnitud y la frecuencia de las inundaciones”, debido a la falta de observaciones y a los cambios en el uso del suelo (2).

Un estudio publicado en 2017 sobre Europa indica que la evolución de las grandes inundaciones no se pueden atribuir sólo al azar, ya que están dominadas por “variables multidecenales” (3).

En consecuencia, carece de fundamento atribuir al cambio climático este tipo de fenómenos meteorológicos “extremos” y es un fraude evidente sostener que si hay lluvias torrenciales es consecuencia del cambio climático y si hay sequías también.

(1) https://www.elperiodico.com/es/internacional/20210717/inundaciones-alemania-cambio-climatico-11918546
(2) https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/03/SREX_Full_Report-1.pdf
(3) https://doi.org/10.1016/j.jhydrol.2017.07.027

Más información:
— Los mitos de la seudoecología que provocan pánico: los acontecimientos meteorológicos extremos

‘Toda investigación médica es fraudulenta, salvo que alguien demuestre lo contrario’

La revista British Medica Journal se pregunta si toda investigación médica es fraudulenta, salvo que alguien demuestre lo contrario (*). El fraude científico es cada vez más preocupante, admite la revista, aunque eso es algo que no se enseña en las universidades. Los profesores universitarios no imparten cursos sobre el tema, los alumnos se cren que todo el monte es orégano y los profesionales de la salnidad lo mismo.

No hay ningún médico que haya cursado una especialidad en fraude y se imaginan que es algo por completo ajeno a la medicina. A lo máximo se creen que se producen “errores” en ocasiones esporádicas, que son rápidamente corregidos. Se equivocan de plano y por eso han aparecido instituciones, como la Biblioteca Cochran, para depurar el contenido de las publicaciones médicas.

En el capitalismo esto que algunos llaman “ciencia” es un sector productivo que, como todos los demás, cada vez tiene que producir más cantidad y en cualquier proceso de fabricación en masa, una parte cada vez más importante es fraudulenta, ficticia. Por ejemplo, el British Medica Journal asegura que muchas publicaciones se fundamentan sobre ensayos clínicos inexistentes. Los investigadores no se han equivocado: se lo han inventado todo de arriba abajo.

Rebuscar entre las publicaciones científicas es como rebuscar en la basura, dice el British Medical Journal. Las retractaciones van en aumento, pero siguen siendo un porcentaje insigificante del fraude. Algunos cálculos indican que, aproximadamente, el 20 por ciento de los ensayos clínicos referidos en las publicaciones son “zombis”.

Algunos investigadores han inventado técnicas para detectar si una publicación científica es falsa, pero aunque alguien detecte la falsificación, el resto la tiene por fiable. La bola de nieve crece exponencialmente porque esta “ciencia” es una carrera, como la militar. Los trepas que quieren ascender necesitan publicar mucho, sin que a casi nadie le importe el contenido de lo que publican.

A su vez, las publicaciones científicas, que son empresas privadas, deben tener muchos lectores para que su “índice de impacto” suba. El contenido importa mucho menos. Lo mismo que en la telebasura, lo que importa es cuántos espectadores están delante de la pantalla.

Del mismo modo que la telebasura ha acabado saturando a todas las televisión, la basura de las publicaciones científicos está saturando ahora mismo a eso que llaman “ciencia”. A una revista no le interesa reconocer que ha publicado un artículo de mierda, porque se desprestigia. Así que mantiene el fraude contra viento y marea.

Del mismo modo, una universidad no quiere reconocer que uno de sus investigadores ha falsificado sus artículos; también prefiere encubrir la mierda porque ya saben lo que dice el refrán: “los trapos sucios se limpian en casa”.

¿A quién le importa que un médico se apoye en publicaciones científicas fraudulentas para matar a un enfermo o perjudicar aún más su salud?

(*) https://blogs.bmj.com/bmj/2021/07/05/time-to-assume-that-health-research-is-fraudulent-until-proved-otherwise/

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