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Día: 16 de julio de 2021 (página 1 de 1)

El confinamiento arruina a los campesinos malayos

A principios de junio el gobierno malayo impuso un nuevo confinamiento de todo el país, que ha tenido un fuerte impacto en el nivel de vida de la población campesina. Los comercios están cerrados y las actividades “no esenciales” se han paralizado.

Los cultivadores de hortalizas, fresas y flores de Cameron Highlands se quejan del colapso de las ventas, las subidas de precios y las dificultades para encontrar trabajadores.

Cameron Highlands es una “Hill Station”, una de las muchas “estaciones de montaña” que se crearon en la época del Imperio Británico para ofrecer a los colonos un refugio más fresco cuando el calor del verano agobiaba las llanuras.

Situada al norte de Kuala Lumpur, alberga muchas plantaciones de té, pero también cultivos que también prefieren el frescor de la altitud.

En la región los campesinos se han visto muy afectados por los confinamientos, que han creado una grave escasez de mano de obra y siguen manteniendo alejados a los turistas.

“Llevo 40 años trabajando y esta pandemia es la peor crisis que he vivido”, afirma Chai Kok Lim, presidente de la Organización de Productores de Hortalizas de Cameron Highlands.

El caso de la plantación Cameron Bharat -que gestiona 240 hectáreas de cultivos de té- es emblemático de las dificultades de toda la región.

El número de turistas que visitan la plantación es ahora casi nulo debido al cierre de fronteras. La plantación ha tenido que clausurar dos tiendas que normalmente acogen a los visitantes, lo que supone un importante ingreso adicional.

El gerente Francis Xavier dice que también le faltan trabajadores para estas ingratas tareas, que atraen a pocos malayos. Normalmente, la mayor parte de la fuerza de trabajo procede del extranjero. Pero el cierre de fronteras impide que estos trabajadores entren en Malasia.

“Si no tenemos suficientes trabajadores, no podremos mantener nuestro programa de producción y eso afectará a nuestro volumen de negocio”, explica.

Parveen Kumar Mohan cultiva crisantemos, una flor utilizada por la minoría india de Malasia en festivales y ceremonias religiosas. A él también le resulta difícil encontrar trabajo. Y de todos modos, dice: “No puedo vender porque no hay demanda. Los templos están cerrados y no hay turistas.

Chai Kok Lim está convencido de que al final la población campesina saldrá perdiendo. “Debido a la falta de mano de obra, estamos produciendo menos verduras y los precios subirán”, advierte.

Los especuladores pronostican una histórica caída en las bolsas a causa de una burbuja gigantesca

Los especuladores se preparan para un colapso financiero devastador, alimentado por los programas de estímulo del gobierno estadounidense, que no pueden mantener el pico en los precios de los activos. Las bolsas están muy sobrevalorados y se está gestando “la mayor burbuja de la historia”.

Los programas de estímulo del gobierno estadounidense han alimentado una especulación desenfrenada, pero no pueden mantener el pico en los precios de los activos para siempre.

En junio Michael Burry describió la situación de los mercados como la “mayor burbuja especulativa de todos los tiempos” y apuntó a que los inversores minoristas estaban comprando publicidad en torno a las acciones de memes y criptomonedas. A su juicio, esta dinámica desembocará en la “madre de todos los accidentes”.

A principios de este año, el inversor, que dirige Scion Asset Management, apuntó que Tesla, GameStop, bitcoin, dogecoin, Robinhood y el mercado inmobiliario estadounidense estaban “al rojo vivo” y eso era un signo de excesos especulativos.

Jeremy Grantham apuntaba en enero que el mercado era una “burbuja épica” en toda regla. “Cuando se alcanza este nivel de entusiasmo, se avecina una burbuja. Esto ocurre siempre, sin excepción, y se romperá en los próximos meses, no en años”, advertía el cofundador de la empresa de especulación OGM. “Tendremos que vivir con la que podría ser la mayor pérdida de valor de los activos bursátiles que hayamos visto jamás”, añadió.

Leon Cooperman es otro de los inversores que ha compartido su profunda preocupación por los mercados financieros. “Todo lo que veo me hace tener precaución, tanto a medio como a largo plazo”, apuntaba el multimillonario y jefe de Omega Advisors, el pasado mes de mayo. Entonces, dijo que “cuando el mercado tenga una razón para bajar, bajará tan rápido que nos dará vueltas la cabeza”.

Cooperman se describió a sí mismo como un inversor “bajista totalmente invertido”, porque los factores que normalmente provocan que los mercados estén en fases bajistas (como el aumento de la inflación, los temores a una recesión o un papel hostil por parte de la Reserva Federal) no estaban presentes en estos momentos.

Stanley Druckenmiller indicó también en mayo que el mercado alcista le recordaba el auge de las empresas tecnológicas, aunque advirtió de que los precios de los activos podrían seguir subiendo durante un tiempo. “No tengo ninguna duda de que estamos ante un fuerte alza de todos los activos”, explicó el multimillonario inversor. “Tampoco tengo ninguna duda de que no tengo ni idea de cuándo va a terminar”, apuntó.

“Sabía que estábamos en un mercado inflado en el 99, pero continuó así un tiempo más. Si hubiera puesto en corto las acciones de las tecnológicas a mediados de ese año, para finales ya habría estado fuera del negocio”, apuntó Druckenmiller, quien aseveró que sacaría su dinero del mercado bursátil en meses. “Me sorprendería que no hayamos salido del mercado de valores para finales de este año. Las burbujas no pueden durar tanto”, aseguró.

En marzo Jeffrey Gundlach trasladó el mensaje de que las acciones están innegablemente caras. Este inversor millonario, que también encabeza la empresa de inversiones DoubleLine Capital, ha sido otra de las voces que han indicado que el mercado está muy sobrevalorado. En este sentido, ha augurado una caída del valor de las acciones del 15 por ciento, que irá ligada a una recesión económica.

Gundlach, conocido como el rey de los bonos, cree que los inversores minoristas que habían acumulado acciones de memes y otros activos especulativos no continuarían en el mercado una vez que los precios comenzaran a caer. “Tendremos una tremenda recuperación de gran parte del dinero que piensa que el mercado de valores es una cosa unidireccional”, apunta.

Kevin O’Leary aseguró en abril que las acciones se podían derrumbar, aunque afirmó que eso serviría de lección para los inversores novatos. “Comprar que habrá una caída es lo más común, pero lo que sucederá con toda seguridad es que se producirá una corrección masiva y servirá para aprender una lección muy importante”, afirmó la estrella del programa Shark Tank y jefe de O’Leary Funds.

“La generación que está operando en este momento nunca ha vivido por una corrección sostenida. Vendrá. No sé cuándo, no sé qué lo desencadenará, pero aprenderán la lección”, advirtió. “Si tienes mucho apalancamiento, será una gran lección, porque acabarás en una posición de valor neto negativo”, agregó O’Leary.

Robert Kiyosaki utilizó Twitter para lanzar sus advertencias. En junio dijo, al igual que otros inversores, que esperaba la mayor caída del mercado bursátil de la historia. “La burbuja más grande de la historia del mundo está creciendo”, indicó el gurú de las finanzas personales y autor del libro “Padre rico, padre pobre”, quien dijo que “se acerca el mayor crac de la historia”.

Kiyosaki ha acusado a la Reserva Federal de sobreestimular los mercados y devaluar el dólar y ha aconsejado a los inversores que se preparen para la recesión, abasteciéndose de metales preciosos y criptomonedas.

Gary Shilling predijo en abril que los mercados financieros caerían en picado, pero se negó a predecir cuándo llegaría el colapso bursátil. “No estoy haciendo ninguna predicción firme sobre cuándo colapsará esto”, dijo el veterano inversor y presidente de A. Gary Shilling & Co quien, en todo caso, no tiene dudas de que se producirá en algún momento. “En algún momento, muchacho, habrá mucha sangre en el suelo”, zanjó.

—https://www.businessinsider.es/destacados-inversores-bolsa-predicen-caida-epica-mercados-898283

Durante la pandemia murieron más personas por el confinamiento que por el coronavirus en Canadá

Durante la pandemia en Canadá murieron más personas por lo que empiezan a llamar “efectos secundarios no deseados” que por el coronavirus, especialmente entre los jóvenes.

Los datos más recientes de Statistics Canada, publicados el lunes (*) muestran que hubo 5.535 muertes entre personas menores de 65 años de enero de 2020 a abril de este año. En este mismo grupo de edad se produjeron 1.380 muertes relacionadas oficialmente con el coronavirus, es decir, cuatro veces menos.

El informe oficial indica que “el exceso de mortalidad está relacionado en gran medida con otros factores, como el aumento del número de muertes atribuidas a causas asociadas con el uso y el abuso de sustancias, incluidas las intoxicaciones no intencionadas (accidentales) y las enfermedades y afecciones relacionadas con el alcohol”.

Al menos de momento, el organismo no ofrece datos suficientes para calcular el aumento de las intoxicaciones no intencionadas o accidentales, que pueden provenir de sobredosis accidentales de narcóticos, opioides y alucinógenos o incluso de medicamentos de venta libre, así como de intoxicaciones por alcohol y disolventes y pesticidas.

Lo que sí reconoce es que la interrupción de la “disponibilidad y el acceso a los programas de reducción del consumo, los servicios supervisados de consumo de sustancias y los servicios presenciales de apoyo al abuso de sustancias” puede haber influido. En consecuecia, aunque no se trate de suicidios deliberados, las intoxicaciones no se pudieron tratar por la imposibilidad de acceder a los servicios socio-sanitarios correspondientes debido al confinamiento.

En el caso de los menores de 44 años, el número de sobredosis con resultado de muerte aumentó de 1605 en 2019 a 2125 en 2020.

El número de muertes relacionadas con el alcohol aumentó en el grupo de edad de 45 a 64 años (1.790 en 2020 frente a 1.525 en 2019) y en el grupo de edad de 0 a 44 años (480 en 2020; 325 en 2019), aunque StatCan añade que algunas de las muertes podrían ser atribuibles a otras enfermedades y afecciones, pero se atribuyeron principalmente a enfermedades hepáticas y a trastornos mentales o del comportamiento.

(*) https://www150.statcan.gc.ca/n1/daily-quotidien/210712/dq210712b-eng.htm

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