La web más censurada en internet

Día: 5 de julio de 2021 (página 1 de 1)

Censuran a uno de los científicos que desarrolló las nuevas vacunas de ARNm por advertir de que no son seguras

Sin ninguna clase de explicaciones, la red LinkedIn ha bloqueado la cuenta personal del científico Robert Malone, uno de los inventores de las vacunas de ARNm, por criticar la administración de las mismas en la actual campaña contra el coronavirus.

En los mentideros científicos se hablaba de Malone como un futuro candidato al Premio Nóbel de Medicina, pero ahora tiene el viento en contra. En sus mensajes ha estado advirtiendo que la aplicación de las vacunas que desarrolló conlleva ciertos riesgos.

Desde hace más de diez años el científico había contratado la versión premium de LinkedIn a cambio de un dinero para promover el negocio de biotecnología y consultoría gubernamental que dirige con su esposa Jill. La página sigue activa pero su última publicación, que destacaba las patentes de ARNm, es de hace tres semanas.

En sus mensajes Malone advirtió que en Canadá habían detectado los problemas causados por la proteína de superficie que se utiliza en las vacunas de ARNm contra el coronavirus y, sobre todo, la inflamación del corazón.

Ahora Malone ha tenido que recurrir a Twitter para denunciar la censura en LinkedIn, una filial del monopolio Microsoft.

Ni siquiera los científicos, como Malone, son capaces de contrarrestar las presiones de las farmacéuticas sobre las redes sociales, que quieren difundir un mensaje sin fisuras.

Al epidemiólogo de la Facultad de Medicina de Harvard, Martin Kulldorff, le bloquearon su cuenta durante un mes por criticar la utilidad de las mascarillas.

“El debate abierto es especialmente importante durante una emergencia de salud pública, cuando muchas cuestiones importantes de salud pública no tienen todavía una respuesta conocida”, dice Kulldorff. “Censurar y silenciar a los científicos en tales circunstancias puede conducir a muchas muertes innecesarias”, por lo que LinkedIn, Facebook, Twitter y YouTube deberían “restaurar todas las cuentas suspendidas”.

Los ataques a Malone forman parte de una campaña para eliminar todo rastro de su participación en el desarrollo de las vacunas de ARNm en los años ochenta (*). Recientemente también le han eliminado un archivo de audio en Youtube en el que defendía su tesis de que la proteína de superficie utilizada en las vacunas de ARNm es “muy peligrosa”.

En castellano la Wikipedia dice que ciertas declaraciones de Malone son “imprecisas”, aunque la Santa Inquisición (Reuters y Politifact) han ido un poco más allá y dice que se trata de una “noticia falsa”.

La impresión general es que Malone ha sido vetado definitivamente por las grandes empresas farmacéuticas y que deberá olvidarse del Premio Nóbel.

(*) https://static1.squarespace.com/static/550b0ac4e4b0c16cdea1b084/t/60b62e4f1dcb1f52ad2d4c0c/1622552143483/Jill%27s+letter+about+RNA+vaccination+generic+v5+June2021.pdf

Un fiscal de Washington pide a Facebook el listado de los usuarios críticos hacia la pandemia

El Fiscal General del Distrito de Columbia, Karl Racine, ha pedido a Facebook un listado de los usuarios que han publicado “desinformación contra el covid-19” en sus cuentas.

El requerimiento se presentó el 21 de junio y pide a Facebook que identifique a todos los grupos, páginas y cuentas que hayan infringido las normas de “desinformación” de la plataforma.

También pide a Facebook que publique un estudio interno sobre las dudas sobre las vacunas entre sus usuarios. El estudio mostró que, aunque no infrinjan las normas internas, los contenidos de Facebook ciertos contenidos podrían causar un “daño sustancial”.

Si Facebook cumple con el requerimiento, afectará a millones de usuarios porque la red social ha eliminado más de 18 millones de contenidos, tanto de Facebook como de Instagram, por infringir sus criterios sobre la pandemia y ha aplicado etiquetas de advertencia a más de 167 millones de contenidos.

El pretexto para el requerimiento es una investigación, aún no revelada, sobre si Facebook está violando las leyes de “protección del consumidor”.

La directora de comunicaciones del fiscal, Abbie McDonough, dice que la investigación forma parte de un esfuerzo para garantizar que Facebook aborde la “desinformación sobre las vacunas”.

“Facebook dijo que estaba tomando medidas para hacer frente a la proliferación de la desinformación sobre la vacuna covid-19 en su sitio”, añadió McDonough. “Pero cuando se le pidió que mostrara su trabajo, Facebook se negó. La investigación de GA Racine está diseñada para garantizar que Facebook está tomando realmente todas las medidas posibles para minimizar la desinformación sobre las vacunas en su sitio y apoyar la salud pública”.

El Partido Demócrata está llevando una amplia campaña con las grandes empresas tecnológicas para censurar determinados contenidos de internet. Ya han denunciado a Twitter por “informaciones erróneas” y la red social ha respondido borrando los mensajes.

En abril los demócratas exigieron que Facebook y Twitter se dirigieran a 12 críticos de las vacunas. A cuatro de ellos les han censurado sus cuentas en las redes sociales.

Con sus artimañas, los diputados demócratas quieren sacar adelante la tesis de que el origen del virus está en una manipulación que llevó a cabo el laboratorio de Wuhan, una afirmación que Facebook censuró primero a principio como “conspiranoica” y que ahora tratan de convertir en la versión oficial para atacar a China.

Facebook utiliza un filtro interno para marcar a los críticos de las vacunas, que clasifica entre los que recurren al argumento de la libertad y los que recuerren a la religión.

—https://reclaimthenet.org/dc-ag-facebook-covid-19-misinformation/

El triunfo de la medicina cínica

Si el teatro español está obsesionado con los curas, al francés le ocurre lo mismo con los médicos. Ya lo vimos con Moliere y podemos insistir con Jules Romains, que hace un siglo escribió otra obra clásica, “El triunfo de la medicina”, que en 1951 inspiró una película dirigida por Guy Lefranc (1).

Si Moliere puso al enfermo en el centro del escenario, Romains pone al médico, y el espectador actual no puede dejar de pensar que le hablan de algo muy cercano. En efecto, no es la primera vez que la medicina se introduce en un túnel bochornoso, ni mucho menos.

Tampoco es sólo literatura. Hace 20 años el “Journal of Medical Humanities” se hizo eco de la obra de Romains para hablar del “cinismo médico” (2), lo cual resultará hoy aún mucho más cercano que en 1922, cuando Romains escribió el libreto y Mussolini llegaba al gobierno de Italia. ¿No han visto a la horda de cínicos por la televisión? Cada vez es más difícil saber si nos están hablando de ciencia o sólo es un espectáculo con guión previo. ¿Dónde acaba la realidad y empieza a funcionar la imaginación, el show y el teatro?

En la obra de Romains, el protagonista, el doctor Knock, confiesa que escribió su tesis doctoral sobre “Los estados de salud imaginarios”, con una conclusión muy simple: quien se siente bien “está realmente enfermo y no lo sabe”. Por lo tanto, también los que se se encuentran bien de salud deberían ir al médico.

Knock trabaja en un pequeño pueblo cuyos vecinos sólo le visitan ocasionalmente porque no padecen ninguna enfermedad y urde un plan para aumentar su consulta y que también el farmacéutico se beneficie. Primero habla con el maestro porque no educa a sus alumnos en materia de higiene y salud. Le propone que imparta una conferencia sobre los peligros de la fiebre tifoidea. Luego hace lo mismo con el pregonero, que en aquellos tiempos desempeñaba la función que hoy cumplen los medios de intoxicación.

Al final de la obra, el único hotel de la localidad se ha convertido en un hospital y cuando el doctor anuncia a los vecinos que traslada su consulta a otra ciudad, se oponen porque están muy enfermos y necesitan de sus cuidados.

A través del doctor Knock, la obra expone el punto de vista de los “expertos”, porque lo importante, dice Knock, no es el enfermo sino la medicina, es decir, eso que hoy llaman “ciencia”. “Sólo me preocupa el bienestar de la medicina”, concluye. La salud es una palabra vacía, añade Knock. Habría que eliminarla del vocabulario.

Romains anticipa la medicalización de la sociedad, donde los manuales de medicina se han llenado de nuevos “síndromes” y “enfermedades emergentes” que le dejan a uno postrado. Requieren el auxilio de otro, de un “experto” que te reconforta, se preocupa de tí y te receta pastillas, cada vez más pastillas. De esta manera la medicina y los fármacos se han convertido hoy en el centro de la vida de muchas personas, especialmente los ancianos.

Cualquiera que lea los catálogos de síntomas elaborados por los “expertos” de las comunidades autónomas se apercibirá de que “todo es covid” y lo mismo ha ocurrido recintemente en Inglaterra cuando uno de los asesores del gobierno, Calum Semple, ha tratado de introducir el dolor de cabeza, la fatiga, la diarrea y el dolor de garganta como “covid” (3). Afortunadamente, en un momento en el que quieren empezar la desescalada, los medios se han echado encima de este cretino gubernamental. Estamos en otra etapa. Necesitan pasar de la intoxicación a la desintoxicación. Ya no pueden seguir inflando las cifras como al principio de la pandemia.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=U-NtO0uKhyo
(2) https://mh.bmj.com/content/28/1/14
(3) https://www.thetimes.co.uk/article/5fd1fc80-da57-11eb-b92f-5fe539a30c29

Más información:
— 400 años de negacionismo: el Caso Moliere

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