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Día: 3 de julio de 2021 (página 1 de 1)

Los cascos azules de la ONU también son repudiados por la población de Mali

Tras la salida de las tropas francesas, los cascos azules de la ONU en Mali también son repudiados por la población y han sido hostigados en varias bases militares.

El lunes la ONU envió al diplomático mauritano El-Ghassim Wane como nuevo enviado al frente de la Minusma, la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización en Mali, que se enfrenta a un problema candente.

Desde hace casi tres meses, los habitantes de Aguelhok se manifiestan contra la base militar de la Minusma en su ciudad, que ahora está desierta.

El JNIM, un grupo yihadista dirigido por Iyad Ag Ghali, atacó la base militar el 2 de abril. Los soldados chadianos repelieron el asalto y les infligieron grandes pérdidas, matando a más de 40. Por su parte, el ejército maliense perdió a cuatro de sus miembros y contó con 16 heridos en su campamento, algunos de ellos muy graves.

Los soldados chadianos de la Minusma no se contentaron con derrotar a los asaltantes sino que los persiguieron hasta las casas de los alrededores, demolieron algunas de ellas y cometieron varios asesinatos.

Tres civiles que se dirigían al centro de salud fueron detenidos y asesinados dentro de la base militar de la ONU. Un pastor fue asesinado delante de su hijo mientras acompañaba a su rebaño.

La población ha tenido que huir a otras ciudades o a campamentos en el monte, donde se refugian los más pobres.

La situación se agravó aún más el 5 de junio, cuando las fuerzas francesas, ayudadas por los chadianos, dieron caza a Baye Ag Bakabo, uno de los autores del secuestro de dos periodistas franceses.

La Coalición de Movimientos de Azawad (CMA) exige el enjuiciamiento de los asesinos chadianos y han comenzado a convocar manifestaciones para que la Minusma se doblegue y permita a los desplazados volver a sus casas.

El-Gassim Wane ha sido políticamente correcto al decir que va a abrir una investigación sobre “las denuncias de violaciones de los derechos humanos presentadas contra sus tropas”, pero ni siquiera es capaz de llamar a los asesinatos por su nombre.

Dice que los habitantes de Aghelhok están siendo manipulados por los yihadistas: “Individuos con segundas intenciones incitan regularmente a los habitantes de la ciudad de Aguelhok, en la región de Kidal, a abandonar sus hogares, con el pretexto de que sus vidas estarían amenazadas por la presencia de un campamento de la Minusma en la ciudad”.

La población ha convocado una sentada frente a la sede de la misión de la ONU en Bamako el 12 de julio.

Algunas filtraciones en la prensa mencionan el cierre de las bases francesas en el norte de Malí, incluidas las de Kidal, Tessalit y Menaka. Las tropas chadianas que ocupan los campamentos de la Minusma en Tessalit y Aguelhok trabajan en estrecha colaboración con las francesas en el marco de la Operación Barjan.

Si los soldados franceses abandonan estas bases, los chadianos van a tener muchos problemas, sobre todo si siguen cometiendo crímenes. El yihadismo irá en aumento en el norte de África.

El gobierno del PSOE y Podemos introduce las pandemias en la ley de seguridad nacional

Lo mismo que las guerras, las pandemias no existen ni dejan de existir: se declaran y existen desde ese momento, como guerras y como estados de guerra, por más que recurran a eufemismos como “crisis”. No es de extrañar, pues, que el gobierno del PSOE y Podemos prepara una reforma de la Ley de Seguridad Nacional para incluir las pandemias dentro de la ley marcial. Una pandemia es una “crisis de seguridad”, en una terminología importada de Estados Unidos literalmente y derivada de la ley franquista de movilización nacional.

La nueva ley habla de “estado de crisis” o “situación de interés para la Seguridad Nacional” porque su declaración interesa al ejército bajo la dirección del Consejo de Seguridad Nacional. Esas “crisis” legalizan los golps de Estado sanitarios para permitir todo tipo de actuaciones represivas, como la realización de las “prestaciones personales” que les exijan las autoridades competentes, el cumplimiento de las órdenes que les impartan, la requisa de todo tipo de bienes y a la suspensión “de todo tipo de actividades”.

El año pasado durante la Operación Balmis, el ejército español desplegó 187.000 tropas, participó en las ruedas de prensa, en controles de carreteras, en las operaciones de rastreo, en los asilos de ancianos, en fumigaciones por las calles y en más de 20.000 acciones.

En un mundo fascistizado, cualquier siatuación es una “crisis”, no sólo las pandemias, sino también las medioambientales, económicas o informáticas. Las obligaciones atañen no solo a todos los ciudadanos sino también a las empresas y entidades jurídicas porque el artículo 30 de la Constitución ordena a los españoles que defiendan a España, algo que si bien hasta hace poco se entendía referido a un enemigo exterior, ahora incluye sobre todo al interior.

El artículo 30 de la Constitución permite que mediante una ley se regulen los deberes de los ciudadanos en los casos de “grave riesgo, catástrofe o calamidad pública”, es decir, un cheque en blanco que ahora el gobierno del PSOE y Podemos quiere imponer.

Una de las obligaciones va dirigida a los medios de comunicación, que deben dejar e cumplir con su función para pasar a colaborar en la difusión de informaciones de carácter preventivo u operativo. El sistema de seguridad nacional y, por lo tato, las pandemias y demás crisis, quedan fuera del derecho de acceso a la información pública, es decir, pasan a formar parte de los secretos oficiales.

Durante la pandemia, el gobierno no recurrió a la declaración de “situación de interés para la Seguridad Nacional”, sino al estado de alarma. A partir de ahora ya no lo necesitarán porque bastará con que el Presidente del Gobierno firme un decreto.

El anteproyecto fue visto en primera lectura por el Consejo de Ministros el pasado 22 de junio y está pendiente de aprobación definitiva para su remisión al Congreso.

Más información:
— El ejército ha ejecutado 20.000 actuaciones con el pretexto del estado de alarma
— El ejército amenaza con volver a salir a la calle con el pretexto de un rebrote de coronavirus
— El ejército moviliza el mayor despliegue en tiempos de paz con el pretexto de la segunda ola
— La Legión empieza a realizar funciones de rastreo en Almería
— El gobierno del PSOE y Podemos envía tropas del ejército para imponer el confinamiento a los temporeros de Huesca

Facebook inicia la busca y captura de ‘extremistas’

Desde hace un par de días Facebook muestra a los usuarios de Estados Unidos una ventana emergente en la que les pregunta si les preocupa que alguien que conocen se esté convirtiendo en un “extremista”, y se les notifica cuando han estado expuestos a “contenido extremista perjudicial”.

“¿Te preocupa que alguien que conoces se esté convirtiendo en un extremista?”, es el nuevo mensaje que Facebook muestra a algunos usuarios en Estados Unidos. A otros se les notifica que pueden haber estado “expuestos” a “contenidos extremistas perjudiciales”.

Las ventanas incluyen enlaces para que el usuario pueda obtener ayuda. “Otras personas en tu situación han recibido apoyo confidencial”, dice Facebook.

Las nuevas características son parte de una prueba que la red social está implementando y que surge de una iniciativa para combatir el “extremismo violento”, dijo Andy Stone, un portavoz de Facebook. Las capturas de pantalla de las publicaciones circulan por las redes sociales desde el 1 de julio.

“Esta prueba forma parte de un trabajo nuestro más amplio para evaluar formas de proporcionar recursos y apoyo a las personas en Facebook que puedan haber participado o haber estado expuestas a contenidos extremistas, o que puedan conocer a alguien que esté en riesgo”, aseguró Stone.

“Nos estamos asociando con ONG y expertos académicos en este espacio y esperamos tener más para compartir en el futuro”, añadió.

Los usuarios de las redes sociales deben liberarse de sus amigos y seguidores “extremistas”. Incluso es posible que ellos mismos se hayan convertido en “extremistas” sin darse cuenta y necesiten el apoyo de algún “experto” que los libere de su error.

—https://edition.cnn.com/2021/07/01/tech/facebook-extremist-notification/index.html

Canadá realizó experimentos sobre desnutrición con los niños indígenas de los internados católicos

El descubrimiento de los restos de más de mil niños indígenas asesinados y enterrados en fosas comunes en Canadá ha puesto de manifiesto la devastación absoluta que los colonos infligieron a las comunidades originarias a través del sistema de Escuelas Residenciales Indígenas.

Ian Mosby, historiador de la alimentación, salud indígena y política del colonialismo de los colonos canadienses, descubrió que entre 1942 y 1952 los científicos en nutrición más prominentes de Canadá llevaron a cabo investigaciones con 1.300 indígenas, incluidos 1.000 niños, en comunidades Cree en el norte de Manitoba y en seis escuelas residenciales en Canadá.

Muchos ya sufrían desnutrición debido a las políticas gubernamentales destructivas y las terribles condiciones de las escuelas residenciales. A los ojos de los investigadores, esto los convertía en sujetos de prueba ideales.

Tisdall, Moore y su equipo basaron su propuesta en los resultados que encontraron después de someter a 400 adultos y niños Cree en el norte de Manitoba a una serie de evaluaciones intrusivas, que incluyeron exámenes físicos, radiografías y extracciones de sangre. Querían darles a los niños de la Escuela Residencial Indígena Alberni durante dos años una cantidad de leche tan pequeña que se les privara de las calorías y nutrientes necesarios para su crecimiento.

Se trataba de averiguar el efecto que causaba la desnutrición y carencia de vitamina C en las personas.

Durante la década que abarcó los años 1942 y 1952, cerca de 1.300 indígenas de la tribu Micmac (en su mayoría niños y niñas) sirvieron como conejillos de indias en investigaciones científicas subvencionadas por el gobierno federal de Ottawa y la Cámara de los Comunes.

El experimento empezó en 1942 y se utilizó a 300 pobladores aborígenes que fueron seleccionados en Norway House Cree (Manitoba). El plan era determinar e investigar cuál era el resultado de la deficiencia de vitamina C a través de una desnutrición provocada y artificial. Los efectos secundarios que padecieron fueron múltiples, siendo los más evidentes en problemas odontológicos, en el que se cogieron infecciones bucales y pérdidas de piezas dentarias.

Cinco años después (1947) se retomó la investigación, esta vez teniendo como objetivo a un millar de niños (también indígenas) que fueron seleccionados de entre media docena de escuelas internado de Shubenacadie (en la península de Nueva Escocia) donde residían y que habían sido creadas años atrás por el gobierno para así tener agrupada y controlada a la población aborigen de la región.

Estas pequeñas cobayas humanas sufrieron el despiadado comportamiento de los investigadores, quienes no dudaron en saltarse las leyes federales sobre adulteración de los alimentos para desnutrir a propósito y de manera programada.

Durante unos cuantos años coincidió en el tiempo los experimentos llevados a cabo por científicos en los campos de concentración nazis de Europa con estas investigaciones en Canadá y los ojos críticos solo estaban puestos en las investigaciones llevadas a cabo por los alemanes, dejando impune las del otro lado del Océano Atlántico.

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