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Día: 22 de junio de 2021 (página 1 de 1)

El chollo de la pandemia: los fabricantes de la vacuna de Moderna en España venden su participación en la empresa

Los principales accionistas de Rovi, fabricantes en España de la vacuna de Moderna, venden una parte de su participación en la empresa, cuya cotización está en máximos históricos gracias a la pandemia.

Rovi es el principal fabricante de la vacuna Moderna contra el coronavirus fuera de Estados Unidos. La empresa fabrica en Granada el principio activo de ARNm de Moderna, materia prima que sirve para 100 millones de dosis. Es una de las pocas empresas del mundo que pueden realizar el ciclo completo de la vacuna.

La familia López-Belmonte, principales accionistas de Rovi, vende aproximadamente un 3 por ciento del capital social del laboratorio. La operación llega en un momento en el que las acciones de la empresa cotizan en máximos históricos gracias al acuerdo de fabricación de la vacuna de Moderna.

Los López-Belmonte controlan actualmente el 63,1 por ciento del capital del laboratorio a través de Norbel Inversiones. La familia pone a la venta en concreto 1.682.069 acciones, en una operación que prevé cerrarse este jueves. Los títulos de Rovi han cerrado hoy en la Bolsa de Madrid a 55 euros, por lo que con la transacción, los propietarios se embolsarán 92,5 millones de euros.

La venta coincide en un momento de crecimiento bursátil extraordinario para el laboratorio, al calor de las noticias sobre el acuerdo de producción para Moderna. En el último año, su capitalización se ha revalorizado un 125 por ciento, a un ritmo especialmente intenso en verano pasado cuando anunció el acuerdo.

Gracias a la pandemia los beneficios aumentaron el año pasado un 65 por ciento y el valor bursátil de la empresa supera ahora los 3.000 millones de euros.

Todo va viento en popa. La semana pasada la empresa reveló que ampliará su fábrica en San Sebastián de los Reyes, Madrid, para duplicar su capacidad de producción. Prevé alcanzar una capacidad industrial de hasta 1.400 millones de dosis al año de formulación y envasado a partir del año que viene, desde los 600 millones actuales.

Rovi vende la vacuna de Moderna en mercados como la Unión Europea, Reino Unido, Canadá o Asia.

Las previsiones son de un aumento de las ventas de alrededor de entre un 20 y un 30 por ciento para este año.

El gobierno británico introduce el pasaporte de vacunas por la puerta trasera del documento de identidad

El gobierno británico ha introducido el pasaporte de vacunas por la puerta trasera del documento de identidad. La empresa adjudicataria de los pasaportes de vacunas afirma que puede “redistribuir” la información médica en un programa de identificación policial.

Entrust es una empresa multinacional de tecnologías de la información que el mes pasado fue contratada por el Departamento británico de Salud y Asistencia Social (DHSC) para expedir los certificados de vacunas del gobierno.

La empresa, que se describe a sí misma como pionera mundial en identidades, pagos y protección de datos, recibió 250.000 libras esterlinas para elaborar una aplicación informática en la nube para el sistema de certificación de vacunas, gestionado por NHSX, la unidad de salud digital del gobierno de Boris Johnson.

Una entrada del blog de la empresa de febrero, antes de que se firmara el contrato, decía que los pasaportes de vacunas podrían utilizarse para implementar “una estrategia de identificación nacional” y “formar parte de la infraestructura de la nueva normalidad”.

Jann Markey, director de marketing de productos de Entrust, escribió: “Con la infraestructura y la inversión necesarias para garantizar la viabilidad del pasaporte de vacunas, ¿por qué no redistribuir este esfuerzo en un programa nacional de identificación de ciudadanos que pueda utilizarse para múltiples fines, como la prestación segura de servicios gubernamentales, los viajes transfronterizos seguros y la documentación de la vacunación?”

En enero Entrust organizó un seminario en el que detallaba cómo los pasaportes con vacunas permitirían a los gobiernos “recopilar datos valiosos” sobre la población.

El director de producto John Bejjani dijo: “No es sólo para viajar, puedes cogerlo y reutilizarlo para hacer cosas como identificaciones y permisos nacionales”.

El despliegue de una credencial de viaje permite a los gobiernos recopilar datos valiosos: “Puede proporcionar a los gobiernos un mecanismo rápido y estándar para ofrecer seguridad a sus ciudadanos”.

“Tampoco está de más que esta información pueda utilizarse para identificar a los delincuentes y otros malos actores que se mueven por el mismo sistema tratando de esconderse anónimamente entre la multitud”.

Anteriormente la empresa, con sede en Minnesota, obtuvo otros siete contratos para diferentes organismos gubernamentales y ha ayudado a implementar sistemas nacionales de identificación en Albania, Ghana y Malasia utilizando tecnologías digitales.

El contrato con DHSC, que expira en marzo del año que viene, puede prorrogarse un año, lo que significa que Entrust podría trabajar en cualquier programa de pasaportes de vacunas hasta 2023.

A principios de este año, Boris Johnson nombró al ministro de la Oficina del Gabinete, Michael Gove, para que introdujera los pasaportes de vacunas, tanto para los viajes internacionales como para la entrada a eventos masivos en Reino Unido.

En su intervención en los Comunes el mes pasado, Gove dijo que el gobierno está analizando si las certificaciones del “estatus covid” podrían utilizarse de forma masiva en los bares y para facilitar los grandes eventos, como los partidos de fútbol.

Un portavoz del DHSC prometió que la aplicación informática del NHS no es ni será utilizada como un sistema de identificación nacional. “El servicio de estado de las vacunas covid-19 proporciona un medio sencillo y seguro de verificar el estado de vacunación de los usuarios para los viajes internacionales. El servicio muestra sólo una parte muy pequeña del historial médico de un individuo y el NHS mantiene esta información de forma segura”.

Naturalmente, se trata de otra falsedad.

—https://inews.co.uk/news/government-accused-of-ushering-in-national-id-cards-by-the-backdoor-after-covid-vaccine-passport-contract-1062476

Más información:
— El gobierno británico recula ante los pasaportes de vacunas
— Los pasaportes de vacunas se encargaron antes que las vacunas
— A disposición del mejor postor las bases de datos sanitarias de 55 millones de británicos

Para sostener las doctrinas médicas oficiales hay que amenazar a los críticos con el garrote

El Colegio de Médicos de Nueva Zelanda ha amenazado con despedir a los afiliados que difundan opiniones críticas sobre la pandemia o sobre las vacunas.

Para justificar su papel inquisidor, el presidente del Colegio de Médicos, el doctor Curtis Walker, que aparece en la foto, ha recurrido a la parafernalia de tópicos a los que acuden los ineptos en estos casos: las opiniones críticas son “teorías de la conspiración”, asegura (1).

El depositario de la verdad científica es el Colegio de Médicos, y nadie más. “Se está cuestionando la gravedad del Covid, se está cuestionando la seguridad de la vacunación, se está cuestionando si todo el asunto es una teoría de la conspiración”.

Las farmacéuticas han movilizado a la burocracia médica, a la que se han acostumbrado a corromper desde hace muchos años. El mes pasado docenas de profesionales de la salud, incluidos médicos de cabecera, firmaron una carta abierta en la que se oponían a la vacuna de Pfizer y hay que acallar a este tipo de pronunciamientos.

Para Walker y los suyos, se trata de “un reducido número de médicos” y el gobierno ha abierto una web donde se puede denunciar la “información errónea” (2), lo que cumple con uno de los objetivos de esta pesadilla de pandemia: convertir a las personas en soplones de otras personas, en denunciantes de otras opiniones o simplemente en policías aficionados.

El Colegio se aferra al pretexto de que este año han recibido 13 quejas del público sobre el personal médico, como si otros años no hubiera ocurrido nada parecido. Lo cierto es que varias de las quejas se refieren al mismo médico.

Como en cualquier akelarre, la burocracia ya ha abierto un sumario, busca pruebas e interrogará a los testigos. Walker añade que un “organismo independiente” está investigando para decidir si se debían presentar cargos ante el Tribunal Disciplinario de Profesionales de la Salud.

Walker se pasa de rosca y asegura que “hay una montaña de pruebas sobre la eficacia y seguridad de la vacuna Covid”. Los críticos deben estar muy ciegos para no verlas.

Luego sigue con sus exageraciones: “Ya hemos visto la alternativa de poblaciones no vacunadas en las que han muerto millones”. Es difícil saber a qué se refiere este nuevo Torquemada porque en Nueva Zelanda las cifras oficiales sólo atribuyen 2.720 muertos al coronavirus a fecha de hoy, después de más de un año de “pandemia”.

Sin embargo, el bocazas de Walker dice algo sensato, de sentido común: antiguamente los médicos eran miembros especialmente respetados de la sociedad y sus opiniones sobre la salud tenían un peso sustancial.

En efecto, los médicos siempre han sido como los hechiceros o los sacerdotes de las tribus primitivas y ahora pierden credibilidad a pasos agigantados. En todos los países del mundo la pandemia ha dejado muy tocado su prestigio científico y profesional. Pero deberían meditar un poco sobre los motivos de ello, sobre todo en países como Nueva Zelanda en los que no ha existido ninguna pandemia y en donde, a pesar de ello, se han adoptado medidas más draconianas sin que casi nadie alce la voz.

Cuando una doctrina necesita recurrir a la censura y a la represión es porque sus adeptos no confían en ella. ¿A qué tienen miedo?, ¿qué es lo que tratan de silenciar?

Pero el Colegio de Médicos no es el único Gran Inquisidor. La presidenta del Royal College of General Practitioners, la doctora Samantha Murton, dice que aunque la población puede optar por no vacunarse, hay graves consecuencias si el virus traspasa las fronteras. Como Nueva Zelanda es una isla, hay que suponer que el coronavirus sabe nadar.

“Si las personas vulnerables reciben información errónea, pueden optar por hacer algo realmente perjudicial para su salud”, dice esta otra inepta de Murton. Pero es justamente al revés: para poder optar hay que recibir información (buena, mala, cierta y errónea) de fuentes diferentes porque en caso contrario se impide el ejercicio de un derecho. Sin información, no hay opción.

(1) https://www.rnz.co.nz/news/covid-19/445179/doctors-spreading-misinformation-about-covid-19-may-lose-their-job-medical-council
(2) https://www.cert.govt.nz/individuals/common-threats/covid-19-vaccine-scams/report-covid-19-vaccine-scams-or-misinformation

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